Ángelus: “Actuar con astucia para asegurarnos la vida eterna”

septiembre 22, 2019

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Ángelus 22 Septiembre 2019 © Vatican Media

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Palabras del Papa antes de la oración mariana: Ángelus: “Actuar con astucia para asegurarnos la vida eterna”

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(ZENIT – 22 septiembre 2019).- El Papa Francisco presidió la oración dominical del Ángelus desde la ventana del despacho del Palacio Apostólico del Vaticano, que da a la Plaza de San Pedro, este domingo 22 de septiembre de 2019.

El Papa señaló que el gerente deshonesto quiere unir la gratitud de los deudores de su amo por un sistema que equivale a corrupción.

El Papa Francisco denuncia regularmente el “flagelo social”, las “peores plagas sociales”, el “virus”, el “cáncer metastásico”, la corrupción que socava la economía de las naciones y ataca, y mata, a los más pobres: incluso ve una “forma de blasfemia”.

Pero este domingo, también mostró la punta del Evangelio: ¡la corrupción no tiene la última palabra!

En otras palabras, todavía hay tiempo para que los corruptos busquen la vida eterna: “Jesús también indica el propósito final de su exhortación: ‘Haceos amigos con los ricos, para que os acojan en sus moradas eternas’”.

¿Cómo? Invitó a la reparación. Sabiendo cómo transformar el dinero en un instrumento de “fraternidad” y “solidaridad”, el Papa Francisco responde: “Para acogernos en el Paraíso, si somos capaces de transformar la riqueza en instrumento de fraternidad y solidaridad, no sólo habrá Dios, sino también aquellos con quienes compartimos, administrándolo bien, lo que el Señor puso en nuestras manos”.

Palabras del Papa antes del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

La parábola contenida en el Evangelio de este domingo (cf. Lc 16,1-13) tiene como protagonista a un administrador astuto y deshonesto que, acusado de haber malgastado los bienes del amo, está a punto de ser despedido.

En esta difícil situación, no recrimina, no busca justificaciones ni se deja desanimar, sino que busca una salida para asegurarse un futuro tranquilo. Reacciona primero con lucidez, reconociendo sus propios límites: “cavar, no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza” (v. 3); entonces actúa con astucia, robando a su amo por última vez.

De hecho, llama a los deudores y reduce las deudas que tienen con el amo, para hacer amistad con ellos y luego ser recompensado por ellos, esto es, hacerse amigos con la corrupción y obtener gratitud con la corrupción, como lamentablemente sucede hoy.

Jesús presenta este ejemplo no para exhortar a la deshonestidad, sino a la astucia. De hecho subraya: “El maestro alabó a aquel administrador deshonesto, porque había actuado con astucia” (ver 8), es decir, con esa mezcla de inteligencia y astucia que te permite superar situaciones difíciles.

La clave de lectura de esta historia está en la invitación de Jesús al final de la parábola: “Haga amigos con el dinero deshonesto, para que cuando estas riquezas fracasen, los reciban en las moradas eternas” (v. 9). Parece un poco confuso pero no lo es, la “riqueza deshonesta” es el dinero -también llamado “estiércol del diablo”- y, en general, los bienes materiales.

La riqueza puede llevar a la construcción de muros, a la creación de divisiones y a la discriminación. Jesús, por el contrario, invita a sus discípulos a invertir el curso: “Háganse amigos con la riqueza”. Es una invitación a saber transformar bienes y riquezas en relaciones, porque las personas valen más que las cosas y cuentan más que las riquezas que poseen.

En la vida, de hecho, no son los que tienen la riqueza los que dan fruto, sino los que crean y mantienen vivos tantos lazos, tantas relaciones, tantas amistades a través de las diferentes “riquezas”, es decir de los diferentes dones con los que Dios los ha dotado.

Pero Jesús también indica el propósito último de su exhortación: “Háganse amigos de las riquezas, para que te acojan en las moradas eternas.

Si somos capaces de transformar las riquezas en instrumentos de fraternidad y solidaridad, no solo será Dios quien nos acoja en el Paraíso, sino también aquellos con los cuales hemos compartido, administrando bien lo que el Señor ha puesto en nuestras manos.

Hermanos y hermanas, esta página del Evangelio hace resonar en nosotros la pregunta del administrador deshonesto expulsado por el patrón: “¿Qué voy a hacer ahora?” (v. 3). Frente a nuestras faltas y a nuestros fallos Jesús nos asegura que siempre estamos a tiempo para sanar el mal hecho, con el bien.

Quien ha causado lágrimas, haga feliz a alguien; quien ha robado indebidamente, done a quien está en necesidad. Al hacerlo, seremos alabados por el Señor “porque hemos actuado con astucia”, es decir, con la sabiduría de aquellos que se reconocen como hijos de Dios y se ponen en juego por el Reino de los Cielos.

Que la Santísima Virgen nos ayude a ser astutos para asegurarnos no el éxito mundano, sino la vida eterna, para que en el momento del juicio final las personas necesitadas a las que hemos ayudado sean testigos de que en ellas hemos visto y servido al Señor en ellos.


Lo que necesita, también, Alemania

septiembre 18, 2019

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El Arzobispo de Múnich y Frisinga (Alemania), Cardenal Reinhard Marx,

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Lo que necesita, también, Alemania

Por José Luis Restán, Director Editorial COPE

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A comienzos de septiembre el Papa Francisco saludaba al Sínodo de los obispos greco-católicos de Ucrania y les advertía sin papeles: «¡el Sínodo no es un Parlamento!… Sínodo no es ponerse de acuerdo como en política: te doy esto, tú me das esto. No, Sínodo no es hacer encuestas sociológicas, como algunos creen… Si no hay Espíritu Santo, no hay Sínodo… todavía más, si no hay Iglesia (la identidad de la Iglesia) no hay Sínodo».

Son palabras fuertes que resuenan ahora sobre el fondo de la tensión surgida a propósito de la dirección que parece tomar el camino sinodal emprendido por los obispos alemanes (no sin reservas y advertencias de algunos de ellos).

Recordemos que la Conferencia Episcopal alemana decidió iniciar dicho camino sinodal para afrontar una crisis que nadie oculta, aunque los diagnósticos difieren entre quienes identifican la raíz en una profunda crisis de fe y quienes reclaman, sobre todo, cambios disciplinares y estructurales, hasta llegar en algún caso a tocar aspectos sustanciales de la doctrina católica.

En efecto, para responder a la crisis algunos proponen replantear la moral sexual, el significado de la autoridad, el lugar de las mujeres, el perfil del ministerio sacerdotal o la disciplina sacramental, buscando una «solución alemana».

El pasado mes de junio el Papa Francisco dirigió una carta al pueblo de Dios en Alemania en la que explicaba algunas líneas maestras a las que debía atenerse el mencionado «camino sinodal».

Francisco subrayaba que ese camino «debe consistir en vivir y sentir con la Iglesia y en la Iglesia» y advertía (citando a Joseph Ratzinger) que «cuando una Iglesia particular se separa del entero cuerpo eclesial se marchita y muere, mientras que la comunión viva y efectiva permite superar el encerramiento en los propios problemas».

Sin dejar de alentar la iniciativa de los obispos alemanes el Papa aclaraba que «tiene que asumir un modo de ser Iglesia donde el todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas» (partes).

Varios obispos, entre ellos el cardenal Rainer M. Woelki, de Colonia, Stefan Oster, de Passau, Stephan Ackermann, de Trier, Rudolf Voderholzer, de Ratisbona, han reclamado que estas indicaciones sean bien tenidas en cuenta, porque es de vital interés para el futuro de la Iglesia en Alemania.

El problema no radica en que se afronte con sinceridad la situación y se busquen nuevos modos de presencia misionera (la misión es otra clave que el Papa ha pedido poner en primer plano), en un debate en el que deben participar todas las realidades vivas de la Iglesia en aquel país (no sólo ciertas élites, otra advertencia de Francisco), sino en la referencia obligada de esa reflexión a la comunión con la Iglesia universal presidida por el Sucesor de Pedro.

No se trata de suspicacias sino de algo que ha advertido con toda seriedad el Cardenal Marc Ouellet, Prefecto de la Congregación para los Obispos. En una carta dirigida al Presidente de la Conferencia Episcopal, Cardenal Reinhard Marx, señala que el camino sinodal debe atenerse a lo expresado por el Papa en su carta de junio, y advierte que algunos de los procesos diseñados no están en sintonía con la disciplina de la Iglesia Universal.

Señala también que esta asamblea no puede establecer por su cuenta una especie de «solución alemana» al margen de la unidad de la Iglesia.

No cabe pensar que la misiva del Cardenal Ouellet haya sido enviada al margen de la voluntad de Francisco. Y por ello uno se queda perplejo ante la primera respuesta (más bien displicente) del Cardenal Marx, quien ha reiterado que el proceso sigue adelante sin acoger positivamente ninguna de las indicaciones llegadas de Roma.

Es cierto que Marx ha anunciado su intención de explicar la situación ante las autoridades vaticanas para deshacer posibles malentendidos, pero de momento parece hablar en otro idioma.

Más allá del morbo periodístico ante lo que algunos definen ya como un nuevo desafío a Roma desde Germania, cabe preguntarse si los alemanes de hoy (especialmente los jóvenes) se sienten concernidos por estas alquimias de laboratorio eclesiástico, o si más bien ansían (siquiera secretamente) el encuentro con una verdadera experiencia de fe arraigada en las circunstancias del presente, capaz de hacer cuentas con su incertidumbre, sus miedos y su sed de felicidad y de sentido.

Una experiencia que sólo puede gestarse en el cuerpo vivo de la Iglesia, con todas sus heridas y fatigas, y no como resultado de una estrategia, por muy «alemana» que sea.

https://www.cope.es/religion/mar-adentro/noticias/que-necesita-tambien-alemania-20190918_500522


Rueda de prensa del Papa en el vuelo de retorno de Mozambique, Madagascar y Mauricio

septiembre 12, 2019

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El Papa Francisco en la rueda de prensa de regreso de África. Crédito: Edward Pentin / ACI

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Rueda de prensa del Papa en el vuelo de retorno de Mozambique, Madagascar y Mauricio

Redacción ACI Prensa

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El Papa Francisco concedió este martes 10 una conferencia de prensa en el avión que lo llevó de retorno a Roma, luego de su viaje a los países africanos de Mozambique, Madagascar y Mauricio, donde estuvo del 4 al 10 de septiembre.

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A continuación el texto completo de la rueda de prensa:

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Director de la Sala de Prensa, Matteo Bruni: Buenos días, Santo Padre. En estos días hemos podido encontrar tantos pueblos de estas tierras africanas del océano Índico. Son pueblos con tantos jóvenes, con tantos chicos y niños. Pueblos llenos de coraje y esperanza porque son jóvenes.

Hemos podido ver tantas heridas que usted ha tocado con la mano y en sus discursos. Nosotros los periodistas hemos visitado tantos signos de resurrección y de reconciliación y de paz. Los periodistas, sus compañeros de viaje, han seguido intensamente los eventos de estos días y han llevado al mundo las historias, los rostros y también las temáticas que han encontrado, contribuyendo a poner a Mozambique, África, Madagascar y Mauricio un poco al centro del interés internacional.

Le agradezco por el trabajo hecho con pasión y cansancio y a ustedes les pasaré la palabra para algunas preguntas que deseen hacerle.

Papa Francisco: Antes que todo quiero agradecer la compañía, gracias.

Giulio Mangiate, de Noticia: Gracias por la oportunidad de hablar a nombre de los periodistas de Mozambique. Usted ha podido hablar con el presidente de Mozambique. ¿Qué expectativas tiene después de este encuentro en relación al proceso de paz?

Papa Francisco: Hoy se identifica a Mozambique con el largo proceso de paz que ha tenido sus altos y bajos, hasta aquel abrazo histórico. Espero que esto vaya adelante y rezo por ello. Invito a todos a hacer el esfuerzo de ayudar a que este proceso de paz vaya adelante. Porque todo se pierde con la guerra, todo se gana con la paz, dijo un Papa antes que yo.

Fue un proceso de paz muy largo, porque tuvo una primera etapa, después de una caída, después otra, con el esfuerzo de los jefes de los partidos contrarios, por no decir enemigos, de ir a encontrarse uno con el otro, un esfuerzo también peligroso, arriesgando la vida algunos, pero al final hemos llegado.

Quisiera agradecer todo lo que la gente ha ayudado, desde el inicio, desde el primero que ha comenzado en un café. En un café había gente que hablaba y había un sacerdote de la Comunidad de Sant’Egidio –será hecho cardenal el próximo 5 de octubre–, ha comenzado ahí y después con la ayuda de tanta gente, de la comunidad de Sant’Egidio, hemos llegado a este resultado.

No debemos ser triunfalistas en estas cosas. El triunfo es la paz. No tenemos derecho a ser triunfalistas porque la paz todavía es frágil en tu país, como en el mundo, es frágil y se la debe tratar como se tratan las cosas “a pinceladas”, como hacen los niños, con mucha, mucha ternura, con mucha delicadeza, con mucho perdón, con mucha paciencia para hacerla crecer y que sea robusta; pero la paz es la victoria del país.

Debemos identificarla. Y esto vale para todos los países que se destruyen con la guerra. Las guerras destruyen, hacen perder todo. Yo me extiendo en esto de la paz porque lo llevo en el corazón. Cuando fue la celebración hace unos meses del desembarco de Normandía, recuerdo que estaban los jefes de estado para hacer memoria del inicio del fin de una guerra cruel y de una dictadura antihumana y cruel como el nazismo y el fascismo: pero sobre esa playa quedaron 46 mil soldados, ¡eh!, el precio de la guerra.

Les confieso: cuando fui a Redipuglia he llorado. Por favor, nunca más la guerra. Cuando fui a Anzio me sentí de la misma forma. Debemos trabajar con esta conciencia: las guerras no resuelven nada. Más bien hacen ganar a las personas que no quieren a la humanidad. Debo decir esto delante de un proceso de paz para el cual rezo y que haré de todo para que vaya adelante y espero que permanezca fuerte.

Giulio Mangiate: ¿qué piensa del problema de la educación de los jóvenes en África? ¿De las redes sociales y los jóvenes? Y la xenofobia.

Papa Francisco: Tomo primero el problema de la juventud y luego el de la xenofobia. El problema de la juventud. África es un continente joven, habitan jóvenes. Si hacemos una comparación con Europa, repetiré como dije en Estrasburgo, la madre Europa se ha casi convertido en la abuela Europa, ha envejecido. Estamos viviendo un invierno demográfico gravísimo en Europa.

No sé en cuál país, pero hay una estadística oficial del gobierno de aquel país: en el año 2050 en aquel país habrá más jubilados que gente que trabaja. Es trágico. ¿Cómo se origina este envejecimiento de Europa? Tengo una opinión personal: pienso que el bienestar sea la raíz, adherirse al bienestar.

“Sí, pero estamos bien, yo no tengo hijos porque debo comprar la villa, hacer turismo, una cosa, otra cosa, un hijo es un riesgo, no se sabe nunca”. Bienestar es tranquilidad, pero un bienestar que te lleva a envejecer.

Al contrario, África está llena de vida. Encontré en África un gesto que encontré en Filipinas, en Cartagena, en Colombia: las personas me mostraban a los niños. Decían: este es mi tesoro, esta es mi victoria. El orgullo, ¿no? El tesoro de los pobres, el niño, pero el tesoro de una patria, de un país. El mismo gesto he visto en Europa Oriental con una abuela que hacía ver al niño y decía, este es mi triunfo.

Ustedes tienen el reto de educar a estos jóvenes y hacer las leyes para los jóvenes. La educación en este momento es prioritaria en tu país, es prioritaria. El primer ministro de Mauricio me decía que tiene en mente el desafío de hacer crecer el sistema educativo para todos, la gratuidad del sistema educativo es importante porque hay centros educativos de alto nivel, pero de paga. Los centros educativos gratuitos, hay en todos los países, pero multiplicarlos para que la educación llegue a todos. Las leyes de salud y educación ahí son clave.

La xenofobia. He leído en los diarios de este problema de la xenofobia. Pero no es solo un problema de África, es una enfermedad humana, como el sarampión. Es una enfermedad, te viene, entra en un país, entra en un continente. Y ponemos muros, ¿no? Y los muros dejan solos a los que los fabrican. Sí, dejan fuera a tanta gente, pero los que permanecen dentro de los muros se quedan solos, y al final de la historia derrotados por las invasiones poderosas.

Pero la xenofobia es una enfermedad: una enfermedad “justificable”, entre comillas, no, pero “la pureza de la raza”, por ejemplo, para nombrar una xenofobia del siglo pasado. Las xenofobias tantas veces cabalgan con los considerados populismos políticos. Dije la semana pasada, o la otra, que a veces siento en algunos discursos que se asemejan a los de Hitler en el 34.

Se ve que hay un retorno en Europa, pero también en África. También ustedes en África tienen un problema cultural que deben resolver. Recuerdo que hablé en Kenia, el tribalismo. Ahí se necesita un trabajo de educación, de acercamiento entre las diversas tribus para hacer una nación. Hemos conmemorado el 25 aniversario de la tragedia de Ruanda, hace poco. Un efecto del tribalismo.

Recuerdo en Kenia, en el estadio, cuando pedí a todos levantarse, darse la mano, y decir “no al tribalismo, no al tribalismo”, debemos decir no. Esto también es un cierre y también una xenofobia, una xenofobia doméstica, pero es una xenofobia. Se debe luchar contra esto: sea la xenofobia de un país con otro, sea la xenofobia interna. Y en algunos lugares de África el tribalismo que nos lleva a la tragedia de Ruanda, por ejemplo.

Doctora Ratoarivelo, Madagascar: Su Santidad, usted habló del futuro de los jóvenes en su visita apostólica, Pienso que la fundación de una familia es muy importante para el porvenir. Actualmente en Madagascar muchos jóvenes viven en familias muy complejas.

A causa de la pobreza, los padres están muy ocupados y los jóvenes no tienen una referencia para aprender el valor de la familia. ¿Cómo puede la Iglesia acompañar a los jóvenes, ya que creen que las enseñanzas de la Iglesia están desfasadas, para hacer frente a la crisis familiar y la revolución sexual de hoy? Le agradezco, Santo Padre.

Papa Francisco: Sí, la familia ciertamente es clave en esto. En la educación de los hijos, ¿no? Es tocante la expresión de los jóvenes, en Madagascar lo hemos visto y también lo hemos visto en Mauricio; y también los jóvenes en el acto de Mozambique, los jóvenes interreligiosos por la paz, ¿no? Dar los valores a los jóvenes, ¿no? Hacerlos crecer. En Madagascar está ligado el problema de la familia, está ligado al problema de la pobreza.

La falta de trabajo y también a la explotación, tantas veces en el trabajo, ¿no? Cuántos emprendimientos, ¿no? Por ejemplo en la cantera, la de granito, los que trabajan ganan un dólar y medio al día, ¿no? Las leyes laborales, las leyes que protegen la familia, y esto es fundamental, y también los valores familiares, que hay, hay, pero tantas veces después son destruidos por la pobreza, por… no los valores, sino el poder esencial (18).

La educación de los jóvenes, llevarla adelante, ¿no? En Madagascar hemos visto el trabajo en Akamasoa, el trabajo con los más niños para llevarlos a hacer una familia para que los niños puedan crecer en una familia “artificial”, de verdad, pero es la única posibilidad, ¿no?

Ayer en Mauricio, después de la Misa, cuando fui a encontrar a Mons. Rueda con un policía alto, grande, que tenía en la mano una niña, tenía dos años, más o menos. Se había perdido y lloraba porque no encontraban a sus padres. La policía lo anunció para que viniesen, y en el momento, a la vez, la acariciaban.

Ahí he visto el drama de tantos niños y jóvenes que pierden el lazo familiar, aunque si viven en la familia, pero en un momento lo pierden, esto por un accidente, y también el rol del Estado para mantenerlos, llevarlos adelante, ¿no? El Estado debe tomar el cuidado de la familia. De los jóvenes, esto es un deber del Estado, ¿no? Es un deber llevarlos adelante.

Repito: para una familia tener un hijo es un tesoro y ustedes tienen esta conciencia. Tienen la conciencia del tesoro. Pero ahora es necesario que toda la sociedad tenga la conciencia de hacer crecer este tesoro, para que haga crecer el país, haga crecer la patria, haga crecer los valores que darán soberanía a la patria. No sé si he respondido primero pero… Y una cosa que los niños, me ha golpeado en los tres países, en los tres. Y es que la gente saludaba, ¿no? Pero habían niños así, chiquitos y saludaban, entraban en alegría. Sobre la alegría querría hablar después, gracias.

Mutusami, de Mauricio: Santo Padre, a nombre de mis colegas Martin y Valery que están en este vuelo, quiero agradecerle por venir a la República de Mauricio. Mi pregunta es sobre la situación del pueblo de Chagos. En su mensaje de gracias ayer en el monumento María Reina de la Paz, usted mencionó a ese pueblo. El Primer Ministro le agradeció por mostrar su preocupación por el sufrimiento de nuestros ciudadanos que fueron obligados a salir del archipiélago, por el Reino Unido, luego de retirar ilícitamente de este parte de nuestro territorio, antes de la independencia.

Hoy, una base militar americana está en la isla de Diego García. Santo Padre, los ciudadanos de Chagos han estado en un exilio forzado por 50 años y quieren volver a su tierra. Las administraciones de Estados Unidos y el Reino Unido no permiten que esto pase a pesar de la resolución de las Naciones Unidas de mayo pasado ¿Cómo puede apoyar el pedido de Chagos de volver a casa?

Papa Francisco: Quisiera repetir la doctrina de la Iglesia, las organizaciones internacionales cuando nosotros las reconocemos y les damos la capacidad de juzgar internacionalmente, pensemos por ejemplo en el Tribunal Internacional de La Haya o las Naciones Unidas. Cuando ellos hablan, y si somos una humanidad, debemos obedecer.

Es verdad que no siempre las cosas que parecen justas para toda la humanidad serán justas a nuestros bolsillos, pero se debe obedecer a las instituciones internacionales, para esto fueron creadas las Naciones Unidas y el tribunal internacional. Porque cuando hay una lucha interna o entre los países se va ahí para resolver como hermanos, como civilizados. Después hay otro fenómeno, que no sé –esto lo digo claro–, no sé si es un fenómeno de este caso.

Ahora el caso lo dejo aparte, he dicho lo que me parecía justo, ir a las organizaciones internacionales. Pero hay un fenómeno, cuando llega una liberación de un pueblo, el estado dominante se debe ir, en África hubo tantas liberaciones, de Francia, de Gran Bretaña, de Bélgica, de Italia, que debieron irse, algunas se fueron bien pero siempre en todos está la tentación de llevarse algo en el bolsillo.

“Si doy la liberación a este pueblo, cualquier migaja me la llevo”; por ejemplo, “doy la liberación al país, pero del pavimento hacia arriba, el subsuelo permanece mío”; un ejemplo, no sé si es verdad, pero para darles un ejemplo. Siempre hay esta tentación.

Yo creo que las organizaciones internacionales deben hacer también un proceso de acompañamiento, reconociendo a las potencias dominantes lo que han hecho por aquel país y reconociendo la buena voluntad de irse, y ayudándoles a que se vayan totalmente, con libertad, con fraternidad, pero es un trabajo cultural lento de la humanidad, y en esto las instituciones internacionales nos ayudan tanto y debemos ir hacia adelante, haciendo fuertes las instituciones internacionales, las Naciones Unidas que retomen eso, que la Unión Europea que sea más fuerte, no en el sentido de dominio, sino de justicia, fraternidad y unidad de todos. Esta es una de las cosas importantes.

Hay otra cosa que quisiera aprovechar para decir luego de su intervención. Hoy no hay colonizaciones geográficas, al menos no tantas, pero sí hay colonizaciones ideológicas que quieren entrar en la cultura de los pueblos y cambiar esa cultura y homogeneizar la humanidad. Es la imagen de la globalización como una esfera. Todos iguales, cada punto equidistante del centro.

En vez de eso la verdadera globalización no es una esfera sino un poliedro donde cada pueblo, cada nación conserva la propia identidad pero se une a toda la humanidad. La colonización ideológica por su parte busca cancelar la identidad de los otros para hacerlos iguales. Y te vienen con propuestas ideológicas que van contra la naturaleza de ese pueblo, contra la historia, contra los valores de ese pueblo.

Debemos respetar la identidad de ese pueblo. Esta es una premisa que se debe hacer siempre. Se respeta la identidad de los pueblos y así cortamos todas las colonizaciones.

Antes de darle la palabra a Efe quisiera decir algo más sobre el viaje. En tu país (Mauricio) me ha tocado mucho la capacidad de unidad y de diálogo interreligioso. No se cancela la diferencia de las religiones sino que se subraya que todos somos hermanos y todos debemos hablar, pero esto es una señal de madurez de tu país.

Hablando con el primer ministro ayer me sorprendió cómo han elaborado esta realidad, pero la viven como necesidad de convivencia. Y hay una comisión intercultural. La primera cosa que encontré ayer entrando al Episcopio fue un ramo de flores bellísimo. ¿Quién lo envió? El gran imán, ser hermanos.

La hermandad humana que está en la base, el respeto religioso es importante. Por esto a los misioneros les digo que no hagan proselitismo. El proselitismo vale para la política, para el deporte ‘Ven a mi equipo’, pero no para la fe. Pero, ¿qué cosa significa para ti, Papa, evangelizar? Hay una frase de San Francisco de Asís que me ha iluminado mucho: “Lleva el Evangelio y si fuese necesario también con las palabras”. Es decir que evangelizar es lo que leemos en en libro de los Hechos de los Apóstoles, es decir, testimonio.

Ese testimonio provoca la pregunta: ¿Por qué vives así? ¿Por qué haces esto? Y lo explico: por el Evangelio. El anuncio viene luego del testimonio. Primero vive como cristiano y si te preguntan hablas. El testimonio es el primer paso y el primer paso de la evangelización es el Espíritu Santo que lleva a los cristianos y a los misioneros a dar testimonio. Luego vendrán las preguntas, pero el testimonio de vida es el primer paso.

Es importante para evitar el proselitismo. Cuando ustedes ven propuestas religiosas que van por el camino del proselitismo no son cristianas. Buscan prosélitos, no adoradores de Dios y verdad. Aprovecho para decir esto por vuestra experiencia interreligiosa que es muy bella y también el Primer Ministro me ha dicho que cuando pide ayuda uno les damos lo mismo a todos y nadie se ofende porque se sienten hermanos. Y esto hace la unidad del país. Es muy importante.

También en los encuentros no solo había católicos sino musulmanes, hindúes y de otras religiones, y todos eran hermanos. Lo he visto mucho en Madagascar en el acto por la paz de los jóvenes, en donde jóvenes de diversas religiones han querido expresar cómo quieren vivir la paz. Paz, fraternidad, convivencia interreligiosa, nada de proselitismo. Son cosas que debemos aprender por la convivencia. Estas son cosas que me han tocado de los tres países.

Además, en los tres países, pero tomo uno Madagascar, porque hemos partido de ahí, me ha tocado también que en las calles estaba el pueblo autoconvocado. En la Misa en el estadio bajo la lluvia estaba el pueblo y bailaba bajo la lluvia y eran felices. Y también en la vigilia nocturna y en la Misa, que dicen que han sobrepasado el millón, es el dato oficial. No sé. Digo que eran un poco menos, digamos 800 mil, pero el número no interesa. Interesa el pueblo, la gente que llegó a pie, desde la tarde anterior y que estuvo en vigilia y durmió allí.

He pensado en Río de Janeiro en 2013, cuando dormían en la playa y yo pensaba en el pueblo que quería estar con el Papa. Me he sentido humillado, pequeñísimo, ante esta grandiosidad de la soberanía popular. ¿Y cuál es el signo de que un grupo de gente es pueblo? La alegría.

Había pobres, había gente que no había comido esa tarde para estar allí, pero estaban felices. En cambio, cuando los grupos o personas se alejan de ese sentido popular de la alegría, pierden la alegría. Es una de las primeras señales, la tristeza de los solos, la tristeza de los que han olvidado sus raíces culturales. El pueblo.

Tener consciencia de ser un pueblo y tener consciencia de una identidad, de tener un modo de entender la realidad. Esto reúne a la gente, pero la señal de que estás en el pueblo y no en una élite es la alegría, la alegría común. Esto he querido subrayarlo. Y por esto los niños saludaban así porque los padres les contagiaban con la alegría. Gracias. Esto es lo que quería decir sobre este viaje y luego si se me ocurre alguna otra cosa la diré.

Cristina Cabrejas, de EFE: Gracias, Santo Padre, por la oportunidad. Tengo dos palabras, dos preguntas, una la privilegiada y otra sobre el viaje. Pido perdón a los colegas, quisiera que me respondiera en español. Luego yo traduzco. Antes que nada damos por hecho que uno de sus planes futuros es venir a España, a ver si va a ser posible. Esperamos. La segunda pregunta que le quiero hacer es que hemos preguntado por los 80 años de Efe a diversas personalidades sobre información y periodismo. Entonces la pregunta que le quiero hacer es ¿cómo cree que va a ser la información en el futuro?

Papa Francisco: Necesitaría de una bola de cristal para responderle esto, pero antes que nada iré a España, espero, si vivo, pero la prioridad de los viajes en Europa son los países pequeños, esta es la prioridad, luego los más grandes.

Luego no sé cómo será la comunicación en el futuro, pero pienso como era por ejemplo la comunicación cuando era chico, todavía sin TV. Con la radio, con el diario, incluso con el diario clandestino que era perseguido por el gobierno de turno. Se vendía de noche, lo vendían voluntarios, y también oral. Pero era una comunicación, si hacemos la comparación con esta, era una comparación precaria.

Esta será precaria, tal vez en relación a la del futuro, pero lo que permanece como una cosa constante de la comunicación es la capacidad de transmitir un hecho y distinguirlo del relato. Una de las cosas que, a la comunicación del pasado, a la comunicación del presente y seguro a la comunicación del futuro, daña a la comunicación es el relato.

Hay un estudio muy lindo hecho por SImone Paganini de hace tres años, una estudiosa de lengua de la Universidad de Aquisgrán, que habla sobre la movilidad de la comunicación. Ella toma un escrito, una novela. Entre el autor, el escrito y el lector y cómo después de eso la comunicación se va movilizando, como la comunicación es siempre movilizante, es muy fácil pasar del hecho al relato.

Y esto arruina la comunicación. Es importante que sea el hecho y siempre ajustarse al hecho. Incluso nosotros, en la curia lo veo: Hay un hecho, da la vuelta y después viene adornado, maquillado, cada uno le pone de lo suyo y no con mala intención. Es que es la dinámica.

Entonces la ascesis del comunicador es siempre volver al hecho. El hecho fue este, mi interpretación es esta, me dijeron esto. Entonces distinguir los pasos del relato, porque el relato no está bien, ¿no es cierto? Hace un tiempo me contaron caperucita roja pero desde el relato, y terminaba caperucita roja con su abuela haciendo un puchero con el lobo y comiéndose al lobo. O sea, el relato cambia la cosa e incluso esto es para probar este asunto. Este estudio de Simone Paganini es bastante bueno.

Ese es un punto que va a garantizar que hace al medio de comunicar… la fidelidad. Se dice que. ¿Se puede usar? Sí, se puede usar en comunicación, pero ahí buscar siempre con la metralleta crítica de constatar la objetividad del “se dice que” o si no, “se dice que” no sabemos, pero siempre distinguir el hecho del relato. Es parte de la objetividad, es uno de los valores de la comunicación.

Segunda cosa, la comunicación debe ser siempre humana, totalmente humana. Y al decir humana la identifico como constructiva, es decir que haga crecer al otro. Una comunicación no puede ser usada como instrumento de guerra porque es antihumano, destruye, ¿no es cierto?

Ahí le pasé un artículo que encontré acá en una revista al Padre Rueda sobre los proyectiles venenosos de la lengua, gotitas de arsénico. Es decir, constructiva, humana, que siempre construya a la humanidad, al servicio de la construcción y no de la destrucción.

¿Cuándo la comunicación está al servicio de la destrucción? Cuando defiende, por ejemplo, proyectos no humanos. Pensemos en la propaganda de las dictaduras del siglo pasado. Eran grandes dictaduras que se comunicaban bien. Nosotros en Argentina decíamos: te venden un buzón, te venden el correo central, pero todo bien montado.

No son humanas, fomentan la guerra, fomentan la división, son para la destrucción. Yo no sé técnicamente qué decirte porque no soy apto en la materia pero por eso se me ocurrió subrayar valores que la comunicación, sea del modo que sea, sea aquella de radio que escuchaba de chico o la que vendrá que no sé cuál será, tiene que mantenerse siempre, que son coherencias.

Cristina Cabrejas, de EFE: Uno de los temas de este viaje ha sido la protección del ambiente natural. Usted ha hablado en todos sus discursos, también con los jóvenes, sobre la protección de los árboles, de los incendios de la deforestación. Lo mismo está sucediendo en este momento en la Amazonía.

¿Cree usted que los gobiernos de estas áreas amazónicas están haciendo de todo, como los de aquí en África, para proteger este pulmón del mundo?

Papa Francisco: Gracias. Vuelvo a África. Esto lo he dicho en otro viaje. Hay en el inconsciente colectivo un pensamiento: “África es explotada”. Es una cosa inconsciente, nosotros no pensamos “Europa es explotada”, no por favor. No, África es explotada.

Tenemos que liberar a la humanidad de este inconsciente colectivo. El punto más fuerte de esta explotación, no solo en África sino en todo el mundo, es el ambiente natural. El medio ambiente que… la deforestación, la destrucción de la biodiversidad.

Hace un par de meses recibí a los capellanes del mar. En la audiencia había siete muchachos pescadores que pescaban en una barca que no era más grande que este avión. Pescaban con medios mecánicos como ahora, un poco aventureros. Y me dijeron esto: “Desde hace algunos meses hasta hoy hemos pescado seis toneladas de plástico”.

En el Vaticano hemos prohibido el plástico. Estamos en este trabajo. Seis toneladas de plástico, pero esto es una realidad, solo en los mares. El plástico en los mares está en la intención de oración de este mes del Papa para la protección de los océanos que nos dan también el oxígeno que respiramos.

Luego hay grandes pulmones de la humanidad. Uno en Centroáfrica, uno en Brasil en toda la zona panamazónica y luego, y luego hay uno que no recuerdo bien. Son pequeños pulmones del mismo tipo. Defender la ecología, la biodiversidad que es nuestra vida, defender el oxígeno.

A mí me ilusiona esa lucha grande que es por la biodiversidad. La defensa del medio ambiente la llevan adelante los jóvenes que tienen una gran consciencia porque dicen: “El futuro es nuestro. Ustedes con lo suyo hagan lo que quieran, pero no con lo nuestro”. Comencemos a meditar un poco en esto.

Creo que haber llegado al acuerdo de París ha sido un buen paso adelante. Luego de lo Katowice también fue bueno. Son encuentros que ayudan a tomar consciencia. El año pasado, en el verano, cuando vi esa embarcación que navegaba en el Polo Norte como si nada he sentido angustia.

Y poco tiempo después, hace algunos meses, hemos visto todos la fotografía del acto fúnebre que hicieron creo que en Groenlandia, donde había un glaciar que ya no estaba más. Han hecho un acto fúnebre simbólico para atraer la atención.

Ahora esto va de prisa. Debemos tomar conciencia comenzando por las cosas pequeñas, conciencias pequeñas. Su pregunta: “¿Los gobiernos están haciendo de todo?” Algunos más, algunos menos. Es cierto que… Hay una palabra que debo decirla, que está en la base de la explotación ambiental…

Me conmovió un artículo del (diario italiano) Il Messaggero del 10, el día que hemos partido, en el que Franca no escatimó palabras, ha hablado de maniobras destructivas, de rapacidad. Pero esto no solo en África, también en nuestras ciudades y civilizaciones.

Y la palabra mala, mala es corrupción. Necesito hacer esto, pero para hacerlo debo deforestar eso, eso otro y lo otro. Necesito el permiso del gobierno o de los gobiernos, provinciales, nacionales. Así que voy con el responsable y la pregunta.

Repito literalmente lo que me dijo un emprendedor español. La pregunta que escuchamos cuando queremos que nos aprueben un proyecto es: “¿Y cuánto para mí?” con desfachatez. Esto sucede en África, en América Latina, también en Europa, en todos lados.

Cuando se asume la responsabilidad socio-política, como una ganancia personal, se explotan los valores, se explota la naturaleza, se explota a mucha gente. Pensemos en África que es explotada, pero pensemos en los muchos operarios explotados en nuestras sociedades.

La explotación de jornaleros no la inventaron los africanos. Los tenemos en Europa: la empleada pagada con un tercio de lo que se debe no la inventaron los africanos. Las mujeres engañadas y explotadas para dedicarse a la prostitución en el centro de nuestras ciudades no la inventaron los africanos, también fue por nosotros, todos, incluso por nosotros está la explotación no solo ambiental sino también humana. Y esto es por la corrupción. Cuando la corrupción entra en el corazón, preparémonos porque viene de todo.

Jason Horowitz, The New York Times: Buenos días, Santo Padre. En el vuelo a Maputo usted ha reconocido estar bajo ataque de un sector de la Iglesia estadounidense. Obviamente hay fuertes críticas en la prensa, los sitios web y la televisión; e incluso algunos aliados de los más cercanos han hablado de un complot contra usted.

¿Hay alguna cosa que estos críticos no comprendan de su pontificado o hay alguna cosa que usted haya aprendido de estas críticas de Estados Unidos? Otra cosa, ¿usted teme un cisma en la Iglesia americana y si hay algo que usted podría hacer como un diálogo para ayudar al pontificado?

Papa Francisco: Primero que nada las críticas siempre ayudan, siempre. Cuando uno recibe una crítica rápidamente se debe hacer autocrítica y decir esto es cierto, esto no, o ver hasta qué punto. Yo siempre en las críticas veo ventajas. A veces enojan, pero sí hay ventajas.

Luego, en el viaje de ida a Maputo vino uno de ustedes. ¿Fuiste tú quien me dio el libro? Uno de ustedes me dio ese libro en francés. Sí, tú, en francés, la Iglesia estadounidense ataca al Papa, los americanos. No, el Papa bajo el ataque de los americanos. Ah no, “Cómo los americanos quieren cambiar al Papa”. Ese es el libro del que me dieron un ejemplar. Yo sabía del libro pero no lo he leído.

Las críticas no son solo de los estadounidenses, son un poco de todos lados, también de la curia. Al menos quienes las dicen tienen la ventaja de la honestidad de decirlo y me gusta esto. No me gusta cuando las críticas van debajo de la mesa, te sonríen y te muestran los dientes y luego te dan una puñalada por detrás. Esto no es leal, no es humano.

La crítica es un elemento de construcción y si tu crítica no es certera prepárate a recibir la respuesta y a dialogar, a una discusión y llegar a un punto justo: esta es la dinámica de la verdadera crítica. En cambio, la crítica de las gotas de arsénico de las que hablaba este artículo que le di al Padre Rueda es un poco tirar la piedra y esconder la mano. Esto no sirve, esto no ayuda.

Ayude a los pequeños grupitos cerrados que no quieren escuchar la respuesta a la crítica. Una crítica que no quiere escuchar la respuesta y lanza la piedra y esconde la mano. En cambio, una crítica leal: pienso esto, esto y esto, abierta a la respuesta, es algo que construye y ayuda. Ante el caso del Papa: “Pero esto no me gusta del Papa”. Hago la crítica y espero la respuesta, voy con él y hablo y escribo un artículo y le pido responder.

Esto es leal, esto es amar a la Iglesia. Hacer una crítica sin querer escuchar la respuesta y sin dialogar y no querer a la Iglesia es ir hacia atrás con una idea fija: cambiar de Papa, cambiar el estilo o hacer un cisma. ¿Esto es claro, no? Siempre una crítica leal es bien recibida, al menos por mí.

Segundo, el problema del cisma. En la Iglesia hubo muchos cismas. Luego del (Concilio) Vaticano I, tras la última votación sobre la infalibilidad (papal), un buen grupo se fue, se alejó de la Iglesia y fundó a los vétero católicos para ser honestos a la tradición de la Iglesia. Luego encontraron un desarrollo diferente y ahora ordenan mujeres, pero en ese momento eran rígidos, iban tras una ortodoxia que les hacía pensar que el Concilio se había equivocado. Otro grupo se fue sin votar, calladito sin querer votar.

El Vaticano II ha creado estas cosas. Tal vez el alejamiento más conocido es el de Lefebvre. Siempre está la opción cismática en la Iglesia. Es una de las opciones que el Señor deja siempre a la libertad humana.

No les tengo miedo a los cismas. Rezo para que no haya porque está de por medio la salud espiritual de mucha gente, rezo para que haya diálogo, corrección cuando hay una equivocación; pero el camino del cisma no es cristiano. Pero si pensamos en el inicio de la Iglesia, cómo ha comenzado la Iglesia con tantos cismas, uno tras otro, basta leer la historia de la Iglesia con los arrianos, los gnósticos, los monofisistas, todos estos.

Recuerdo una anécdota que ya he contado algunas veces pero no sé si aquí: ha sido el pueblo de Dios el que ha salvado de los cismas. Los cismáticos siempre tienen una cosa en común: se alejan del pueblo, de la fe del pueblo, de la fe del pueblo de Dios.

Cuando en el Concilio de Éfeso estaba la discusión sobre la maternidad divina de María, el pueblo, y esto es histórico, estaba a la entrada de la Catedral y cuando los obispos entraban para hacer el Concilio, estaban con los bastones y les hacían ver los bastones mientras gritaban: “Madre de Dios, madre de Dios”, como diciendo que si no hacían esto que vieran lo que les esperaba. El pueblo de Dios siempre ajusta y ayuda.

Un cisma es siempre un estado exquisito, de la ideología alejada de la doctrina, una ideología tal vez justa pero que entra en la doctrina y la aleja, y se convierte en doctrina entre comillas, pero por un tiempo. Por esto rezo para que no haya cismas pero no les tengo miedo.

Para ayudar, paro esto que estoy diciendo ahora. No tengan miedo yo respondo a las críticas, todo esto lo hago. Tal vez si alguno piensa algo que debo hacer lo haré para ayudar, pero este es uno de los resultados del Vaticano II. No de este Papa o de otro Papa o de otro. Por ejemplo, las cosas sociales que digo son las mismas que ha dicho Juan Pablo II, yo las copio de él. “Pero el Papa es muy comunista, ¿eh?”. Entran las ideologías en la doctrina y cuando la doctrina resbala con la ideología existe la posibilidad de un cisma.

Y también está la ideología conductual… es decir un conductismo como la primacía de una moral ascética, sobre la moral del pueblo de Dios en el que también los pastores deben conducir a la grey entre la gracia y el pecado. Esta es la moral evangélica. En cambio la moral de la ideología, por llamarla de alguna forma, te lleva a la rigidez y hoy tenemos muchas, muchas escuelas de rigidez dentro de la Iglesia, que no son cisma, pero que con caminos cristianos pseudo-cismáticos que al final terminarán mal.

Cuando vean cristianos, obispos, sacerdotes rígidos, detrás de eso hay problemas. No es la sanidad del Evangelio y por eso debemos ser suaves, suaves con las personas que son tentadas por estos ataques, por estas cosas, porque están pasando por un problema y debemos acompañarlas con suavidad. Gracias.

Aura Miguel, Radio Renacencia

Papa Francisco: ¿Cómo he hablado portugués?

Aura: Muy bien. Se entendía muy bien. Vuelvo a Mozambique solo para preguntar esto. Sabemos que a usted no le gusta visitar países durante las campañas electorales, pero lo ha hecho en Mozambique a un mes de las elecciones, siendo justamente el presidente que lo ha invitado uno de los candidatos.

Papa Francisco: No fue un error, no fue un error. Fue una opción tomada deliberadamente porque la campaña electoral que comienza en estos días pasaba a un segundo plano ante el proceso de paz. Lo importante era visitar para ayudar a consolidar el proceso de paz. Y esto es más importante que una campaña que aún no había comenzado. Comenzaba en los últimos días, al final de mi visita.

Luego pude saludar a los adversarios políticos para subrayar que lo importante era no mostrarme a favor de este presidente, que no conozco y no sé qué piensa, ni sé tampoco cómo piensan los otros. Para mí era más importante subrayar la unidad del país, pero esto que usted ha dicho es cierto: debemos alejarnos un poco de las campañas electorales de los países.

Muchas gracias a ustedes y su trabajo. Reconozco todo lo que hacen. Recen por mí que yo lo hago por ustedes. ¡Buen almuerzo!

https://www.aciprensa.com/noticias/rueda-de-prensa-del-papa-en-el-vuelo-de-retorno-de-mozambique-madagascar-y-mauricio-78177

 


Mons. Rey: «Estamos presenciando la convergencia del laicismo con la aparición abrumadora del Islam»

septiembre 6, 2019

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Mons. Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon (Francia) entrevistado por Il Timone

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Mons. Rey: «Estamos presenciando la convergencia del laicismo con la aparición abrumadora del Islam»

Mons. Dominique Rey, obispo de Fréjus-Toulon (Francia) ha concedido una entrevista a Il Timone en la que aborda la necesidad de evangelizar a una sociedad hedonista y que ya ha perdido sus raíces cristianas y advierte contra la convergencia entre laicismo e Islam

(Il Timone) Entrevista a Mons. Rey:

Su Excelencia, ¿hay una emergencia de evangelización en la Francia de las zonas prohibidas, del burkini, del velo a las niñas, de las cafeterías escolares y de las parroquias que guiñan el ojo en el Ramadán?

Hoy, en un contexto marcado por la secularización y una cultura hedonista, la evangelización es más urgente que nunca. Los obstáculos se encuentran en el contexto social: relativismo, consumismo, cierre de toda forma de trascendencia.

Pero también hay obstáculos obvios dentro de la Iglesia misma para la nueva evangelización. El cuidado pastoral se ve afectado por una forma de esclerosis: no queremos dar un paso atrás y tenemos miedo de cambiar las zonas de comodidad actuales, somos presa de la inmovilidad.

Entre el relativismo que niega la trascendencia y el nuevo avance del fundamentalismo religioso islámico, la Iglesia debe desarrollar una presencia más incisiva.

Roy, un conocido politólogo, entrevistado sobre su nuevo ensayo, dijo: «Todo es cuestión de secularización, pero también de desculturación, debido a la globalización […]. Lo que veo es la inculturación religiosa de los incrédulos: abismal y sin precedentes. En mi libro cito el caso de ese párroco en Aubagne que tuvo que interrumpir una ceremonia de matrimonio porque los invitados estaban distribuyendo latas de cerveza en la iglesia», ¿qué piensa?

En el pasado, incluso aquellos que decían que no eran cristianos vivían en un contexto cultural marcado por el cristianismo. La situación sin precedentes de hoy es el síntoma de un desgarro de las raíces antropológicas y éticas heredadas del cristianismo. Raíces que han abandonado nuestra cultura y nuestras sociedades.

Una vez que se eliminaron las raíces cristianas, que eran el denominador común, se van en contra del comunitarismo, lo que condujo a una fragmentación social que está llevando a una ruptura. Para encontrar una base común de valores y puntos de referencia, Europa debe restablecer la centralidad en sus raíces cristianas.

También fue el primer obispo francés en ir a Siria en una visita pastoral a cristianos perseguidos. ¿Por qué hay tanto miedo al hablar del martirio de los cristianos orientales en Europa?

Los cristianos de Oriente son nuestras raíces, nuestra memoria. En los países donde viven con la violencia del Islam, nos enseñan la virtud del heroísmo. En Oriente, los cristianos son portadores de la unidad nacional. Esto debería ser un modelo para nuestras comunidades europeas. Hoy, para ser cristiano en un mundo que ya no es cristiano, solo hay martirio.

A propósito del martirio: ¿qué señal envía el proceso de beatificación del padre Hamel a Occidente?

La violencia tiene una lógica interna: es reproductiva y nos lleva a un círculo infernal. El testimonio del Padre Hamel, quien fue asesinado por el yihadismo mientras celebraba la misa, nos enseña que podemos salir de la violencia con misericordia.

La violencia se está imponiendo en nuestras sociedades en nombre de la injusticia, la exclusión y la marginación. Debemos enfrentar la violencia que comienza incluso desde la familia sacudida y fracturada.

Hace solo unos días, el último caso notable de una serie muy larga y grave de ataques y vandalismo a las iglesias francesas: La puerta de Notre Dame de Tour en Toulouse manchada con la inscripción «Allah Akbar». ¿Qué está pasando?

Hay una evolución de los actos de profanación contra los monumentos, pero también contra la fe católica misma. En el pasado, incluso si uno no era cristiano, se respetaba la expresión de lo sagrado. Nos enfrentamos a una seria amenaza a la expresión de la libertad religiosa.

El secularismo no debe ser el rechazo de la religión, sino un principio de neutralidad que les da a todos la libertad de expresar la fe.

¿La feroz persecución de los católicos en Francia es más culpa del secularismo o del Islam?

Estamos presenciando la convergencia del laicismo, concebido como el secularismo, que relega a los fieles solo a la esfera privada y donde cada denominación religiosa es banal o estigmatizada, con la aparición abrumadora del Islam, que ataca a los infieles y a los que rechazan el Corán.

Por un lado, somos objeto de burla de los medios de comunicación que desacreditan la acción de la Iglesia, en particular con respecto al abuso sexual, y por el otro, está el fortalecimiento del fundamentalismo islámico. Dos realidades ya conjuntas.

Fuera de la metáfora, lo que sucedió en Notre Dame fue visto de alguna manera como el símbolo de la decadencia del cristianismo occidental. ¿Cómo es la situación en Francia?

El número de cristianos está disminuyendo abruptamente, hay una disminución en la práctica de los sacramentos y el consecuente envejecimiento de los practicantes, pero también el surgimiento de cierto tipo de iniciativas de un cristianismo que se ha convertido en una minoría.

Con el colapso de las referencias culturales y cristianas, surge la nueva generación de evangelizadores. Porque el hombre no puede prescindir de la cuestión de Dios dentro de sí mismo.

Si abandonamos el apostolado, se recuperarán el esoterismo, el sincretismo y el agnosticismo. Mirando el fuego de Notre Dame, no queremos que la fe, la historia y la belleza también se corroan.

Usted ha dedicado un ensayo al ambientalismo y al ecologismo tan populares en la Francia de Macron («Catolicismo, ecología y medio ambiente», Fe y cultura). ¿Qué imputa la actual crisis ecológica? ¿Por qué escribe «el mundo no es Dios»?

Al hecho de que nos enfrentamos con el desprecio del hombre mismo y su propia humanidad. Con la expresión «el mundo no es Dios» quiero decir que el hombre no es Dios. No es sí mismo su norma. Hoy la gran tentación es querer fabricar el humano, producir vida e incluso destruirla cuando ya no parece útil o cuando parece demasiado costosa (eutanasia, aborto …).

El ambientalismo es la prueba de que el mundo no es y nunca será perfecto, que la «fe en el progreso» ha fallado. ¿A partir de qué debe reiniciar el hombre?

Desde la Ilustración, la idea del progreso continuo ha habitado nuestra sociedad. Las grandes guerras que han ensangrentado el siglo XX, las crisis económicas y el ambientalismo nos hacen comprender que el progreso no es un hecho adquirido y que no se alcanza a pesar del hombre.

Solo el cristianismo puede ofrecer claves para comprender, analizar y poner en práctica la verdadera felicidad del mundo. A partir del apoyo familiar y la doctrina social.

Usted ha demostrado que está muy atento a la liturgia y su integridad. Con todos los problemas de la Iglesia Católica, ¿tiene sentido detenerse en esto?

La crisis actual en el mundo nos devuelve a los fundamentos de la vida y a la cuestión de su significado. La liturgia no es para mí un espacio o un tiempo que actúa como paréntesis en la vida del mundo, sino un gesto a través del cual lo divino se une con lo humano. Ofreciendo una interioridad, una presencia sagrada, un propósito.

La humanidad solo podrá recuperarse si encuentra su alma. Es lo que nos recuerda cada celebración eucarística, y es por eso que su integridad es tan importante.

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=35722&fbclid=IwAR2-2MLEl3Btmi-XpcpMvwDpyur_nlve266DdBiZK4gIQ5o7Tz9IoucbcBQ

 


Francisco: “Los Movimientos Populares en el mundo son la palanca de una gran transformación social”

agosto 19, 2019

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Francisco, con los Movimientos Populares. “El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados”

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Francisco: “Los Movimientos Populares en el mundo son la palanca de una gran transformación social”

Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos. Ellos anhelan la felicidad del “vivir bien” y no el ideal egoísta de la “buona vida”

La “globalización de la indiferencia” ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad. Es la “edad de la rabia”

Los Movimientos Populares:* pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias, pueden ser una reserva de “pasión civil”, de “interés gratuito por el otro”, pueden regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud en cuanto “fuerza del nosotros”, son la respuesta a la “cultura del yo”

En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.

Está en venta ya en la red un interesante e importante libro sobre el magisterio del Papa Francisco, publicado por Libreria Editora del Vaticano, que ha sido organizado y elaborado por la CAL, Pontifica Comisión para América Latina guiada hasta hace algunos meses por el académico dell’Uruguay prof. Guzmán Carriquirry.

Dos son los principales elementos relevantes del volumen: el tema de los diversos artículos, es decir los Movimientos Populares en diversos continentes y países y la Presentación del libro, escrita y firmada por el Santo Padre Francisco.

Para este volumen han dado una especial y valiosa contribución diversas personas -estudiosos, expertos, periodistas, eclesiásticos- coordinados por G. Carriquirry. Los textos son de Gianni La Bella, padre Michael Czerny, cardenal Peter Turkson, el sociólogo italiano Thomas Leoncini y el mexicano Rodrigo Gerra.
Otros artículos han sido firmados por Juan Grabois, fundador del Encuentro Mundial de Movimientos Populares, el obispo auxiliar de Buenos Aires, mons. Gustavo Carrara; la Responsable de la edición semanal en español de L’Osservatore Romano Silvina Pérez y los argentinos Hernán Reyes Alcaide y Alberto Molina.

Presentación del Papa Francisco

Estoy particularmente gozoso de dar la salida a este volumen, fruto de la reflexión a más voces, de un grupo de estudiosos de distintas extracciones y competencias, que han hecho una relectura de la experiencia de los llamados “Movimientos Populares”, reconstruyendo la génesis, los eventos, el desarrollo y el significado que este ciclo de encuentros ha tenido. Un evento de verdad inédito en la historia reciente de la Iglesia, sobre el cual es útil volver.
Este archipiélago de grupos, asociaciones, movimientos, trabajadores precarios, familias sin techo, campesinos sin tierra, ambulantes, limpia-vidrios de los semáforos, artesanos de la calle, representantes de un mundo de pobres, de excluidos, de los no considerados, de irrelevantes, que tienen olor “a barrio, a pueblo, a lucha” representan, en el panorama de nuestro mundo contemporáneo, una semilla, un renuevo que como el grano de mostaza dará mucho fruto: la palanca de una gran transformación social.
El futuro de la humanidad “no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las élites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio” [1].
Este pueblo de pequeños que he definido como “poetas sociales”, hombres de la periferia, de una vez al centro, como es bien narrado en el volumen, con su propio bagaje de luchas desiguales y de sueños de resistencia, han venido a poner en la presencia de Dios, de la Iglesia y de los pueblos, una realidad muchas veces ignorada, que gracias al protagonismo y la tenacidad de su testimonio, ha salido a la luz.

Pobres que no se han resignado a sufrir en la propia carne de su vida la injusticia y el despojo sino que han escogido, como Jesús, dócil y humilde de corazón, de rebelarse pacíficamente “a manos desnudas” contra ello

Los pobres no son solamente los destinatarios preferidos de la acción de la Iglesia, los privilegiados de su misión, sino que también son sujetos activos.

Por eso tenía la intención de expresar, a nombre de la Iglesia, a esta galaxia de hombres y asociaciones, que anhela la felicidad del “vivir bien” y no de aquel ideal egoísta de la “buona vida”, mi genuina solidaridad. Decidiendo acompañarlos en su caminar autónomo.

Esta red de movimientos transnacionales, transculturales y de diversas culturas religiosas representa una expresión histórica tangible, en el modelo poliédrico [2] donde a la base se encuentra un diverso paradigma social, el de la cultura del encuentro.
Una cultura que tiene que ver con el otro, el diverso a sí. De la lectura de este volumen, que espero que ayude a tantos a comprender en profundidad, a dar mayor luz y significado al valor de estas experiencias, quiero brevemente subrayar algunos aspectos que me parecen importantes, en la esperanza que las palabras que les he dirigido a ellos hayan contribuido a solicitar en las conciencias de quienes rigen los destinos de este mundo, un renovado sentido de humanidad y de justicia, a mitigar las condiciones hostiles en las que los pobres viven en el mundo.

Una gran alternativa social

Los Movimientos Populares, y esto es lo primero que quiero subrayar, en mi opinión representan una gran alternativa social, un grito profundo, un signo de contradicción, una esperanza de que “todo puede cambiar”.
En su deseo de no uniformarse en ese sentido único centrado sobre la tiranía del dinero, mostrando con su vida, con su trabajo, con su testimonio, con su sufrimiento que es posible resistir, actuando con coraje buenas decisiones y a contracorriente.
Me gusta imaginar este archipiélago de “descartados” del sistema, que está comprometiendo al planeta entero, como “centinelas” que —aun en lo oscuro de la noche— escrutan con esperanza un futuro mejor.
El momento que estamos viviendo está caracterizado por un escenario inédito en la historia de la humanidad, que he tratado de describir a través de una expresión sintética: “más que como una época de cambios, como un cambio de época”, que es necesario comprender.
Una de la manifestaciones más evidentes de esta mutación es la crisis transnacional de la democracia liberal, fruto de la transformación humana y antropológica, producto de la “globalización de la indiferencia”, a la que he aludido tantas veces.
Esto ha generado un “nuevo ídolo”: el del miedo y la seguridad, de donde hoy uno de los signos más tangibles es la familiaridad que tantos tienen con las armas y la cultura del desprecio, característica de nuestra época, que un notable histórico de nuestro tiempo ha definido como: “la edad de la rabia”.
El miedo es hoy el medio de manipulación de las civilizaciones, el agente creador de xenofobias y de racismo. Un terror sembrado en las periferias del mundo, con saqueos, opresiones e injusticias, que explota como hemos visto en nuestro pasado reciente también en los centros del mundo Occidental.
Los Movimientos Populares pueden representar una fuente de energía moral, para revitalizar nuestras democracias, cada vez más claudicantes, amenazadas y puestas en mesa de discusión en innumerables factores

Una reserva de “pasión civil”, de “interés gratuito por el otro”, capaz de regenerar un renovado sentido de participación, en la construcción de nuevos agregados sociales que afronten la solicitud, mostrando una conciencia más positiva del otro.

El antídoto al populismo y a la política-espectáculo está en el protagonismo de los ciudadanos organizados, en particular de aquellos que crean -como lo es en el caso de tantas experiencias presentes en los Movimientos- en su cotidianeidad, fragmentos de otros mundos posibles que luchan por sobrevivir a la oscuridad de la exclusión, de donde “crecerán árboles grandes, surgirán bosques tupidos de esperanza para oxigenar este mundo” [3].

Los Movimientos Populares expresan cómo la “fuerza del nosotros” sea la respuesta a la “cultura del yo” que mira únicamente a la satisfacción de los propios intereses, cultivando -a pesar de su propia precariedad- el sueño de un mundo distinto y más humano.

El crecimiento de las desigualdades, ahora globalizadas y transversales -y no solamente, económicas, sino sociales, cognitivas, relacionales e intergeneracionales-, es reconocido unánimemente como uno de los más graves desafíos con los cuales la humanidad tendrá que medirse en las próximas décadas.
Fruto de una economía cada vez más separada de la ética, que privilegia el lucro y estimula la competencia, provocando una concentración de poder y de riqueza, que excluye y que pone a la puerta como “al pobre Lázaro” a miles de millones de hombres y mujeres.
El “presente” para millones de personas es hoy una condena, una prisión, marcada por la pobreza, por el despojo, por la falta de trabajo, pero sobre todo por la ausencia de futuro. Un infierno al que debemos ponerle fin.
En este sentido, los Movimientos Populares, -con su “resiliencia”- representan una resistencia activa y popular a este sistema idolátrico, que excluye y que degrada, y con su experiencia cuenta cómo la rivalidad, la envidia y la opresión no son necesariamente agentes de crecimiento, mostrando -por el contrario- que también la concordia, la gratuidad y la igualdad pueden hacer crecer el producto interno bruto.

Las tres T

El derecho a las “tres T”: tierra, techo, trabajo, derechos inalienables y fundamentales, representan los prerrequisitos indispensables de una democracia no solo formal, sino real, en la cual todos los hombres, independientemente de su ingreso o de su posición en la escala social, son protagonistas activos y responsables, actores del propio destino.
Sin participación, como algunos ensayistas contenidos en este libro han argumentado bien, la democracia se atrofia, llega a ser una formalidad porque deja fuera al pueblo de la construcción de su propio destino.
Quiero empeñar una palabra sobre la tercera de estas t, que según la Doctrina social de la Iglesia es un derecho sagrado. En los últimos años el mundo del trabajo ha cambiado vertiginosamente. Las recaídas antropológicas de estas transformaciones son profundas y radicales, y sus efectos no son del todo claros.
Estoy convencido desde hace tiempo que en el mundo postindustrial no hay futuro para una sociedad en la que solamente existe el “dar para tener” o el “dar por deber”. Se trata “de crear una nueva vía de salida a la sofocante alternativa entre las tesis neoliberales y las neoestatales.
Los Movimientos Populares son, en este sentido, un testimonio concreto, tangible, que muestra que es posible contrastar la cultura del descarte, que considera a los hombres, mujeres, infantes y ancianos como excedencias inútiles —y muchas veces dañinas— del proceso productivo, a través de generar nuevas formas de trabajo, centradas en la solidaridad y la dimensión comunitaria, en una economía artesanal y popular.
Por todo esto he decidido unir mi voz y sostener la causa de tantos que realizan los oficios más humildes, las más de las veces, privados del derecho de remuneración digna de la seguridad social y de una cobertura de pensiones.
En este estado de parálisis y desorientación la participación política de los Movimientos Populares puede vencer a la política de los falsos profetas, que explotan el miedo y la desesperación y que predican un bienestar egoísta y una seguridad ilusoria.
Todo cuanto les he dicho a ellos, como bien demuestra este volumen, está en plena sintonía con la Doctrina social de la Iglesia y con el Magisterio de mis predecesores.
Espero, en este sentido, que la publicación de este libro sea un modo para continuar —aunque sea a la distancia— a reforzar estas experiencias, que anticipan con sus sueños y con sus luchas, la urgencia de un nuevo humanismo, que ponga fin al analfabetismo de compasión y al progresivo eclipse de la cultura y de la noción del bien común.
Francisco.
____________________________
[1] Encuentro con los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, 9 de julio de 2015.
[2] Evangelii Gaudium.
[3] Encuentro con los Movimientos Populares, Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia, 9 de Julio de 2015.

La huelga general en Hong Kong provoca el caos en el transporte de la ciudad

agosto 7, 2019

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Un manifestante lanza a la policía un bote de gas lacrimógeno. / AP / VINCENT THIAN

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La huelga general en Hong Kong provoca el caos en el transporte de la ciudad

Trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación y de compañías aéreas se han sumado al primer paro en cinco décadas

Por Jaime Santirso, Hong Kong 5 Ago 2019

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Cuatro días consecutivos de movilizaciones y enfrentamientos con la policía que han convertido el centro de Hong Kong en el escenario de una batalla campal culminaron este lunes con una convocatoria de huelga general, la primera en cinco décadas.

El paro ha bloqueado todos los medios de transporte, mientras trabajadores del sector financiero, de los medios de comunicación y de compañías aéreas se sumaban al mismo.

El caos redobló la presión sobre el Gobierno e inquietó aún más a los habitantes de una ciudad cuyo futuro se hace más incierto cada día que pasa. La crisis política y social, originada por la protesta contra una ley de extradición a China, ya dura 10 semanas.

Hong Kong, una ciudad libre gobernada por la dictadura más poderosa del mundo, es una anomalía que la Historia parece apresurarse a corregir. El conflicto más grave reciente alcanzó este lunes un nuevo clímax: la primera convocatoria de paro general desde los años sesenta del pasado siglo.

El paro logró taponar la circulación de la ciudad a primera hora de la mañana en carreteras, metro e incluso el aeropuerto.

Ante el coágulo del tráfico, Carrie Lam, jefa del Ejecutivo local, reaccionó saliendo a la palestra, pero sus primeras palabras tras dos semanas de silencio no sirvieron para aliviar el bloqueo, pues se limitó a reafirmarse en su posición.

La discutida jefa del gobierno autónomo declaró en rueda de prensa que “algunos elementos radicales han cambiado la naturaleza de las protestas”, para lo que usó como ejemplo los daños sufridos por el emblema nacional chino o la bandera continental que este fin de semana acabó en aguas de la bahía.

“Estas acciones amenazan la soberanía y pueden empujar a Hong Kong a un camino de no retorno. ¿Queremos utilizar las vidas de siete millones de personas y el futuro de Hong Kong como fichas en esta apuesta?”, sentenció, sin dar más detalles al respecto, en lo que muchos entendieron como una referencia a una hipotética movilización del Ejército chino, ya insinuada en dos ocasiones por Pekín, y para la que solo sería necesaria su aprobación.

Lam se negó a hacer ninguna concesión. Respecto a las cuatro demandas populares, reiteró que la ley de extradición a China —la demanda que originó el movimiento de protestas— está “suspendida”.

También dijo que el departamento policial correspondiente ya ha comenzado a investigar el comportamiento de los agentes en la represión de las protestas, algo que no satisface a los manifestantes, que piden la intervención de un organismo independiente. “No creo que sea la mejor solución en este momento”, respondió a los que piden su dimisión.

Represión policial

La jefa del Ejecutivo parece incapaz de gestionar una situación que le ha superado por completo, una idea extendida incluso en los sectores sociales más prochinos.

Según una encuesta del Hong Kong Public Opinion Research Institute, menos de un 20% de la población confía en el Gobierno y un 66% cree que las fuerzas de seguridad se han excedido en su actuación.

Otro punto en el que Carrie Lam se detuvo fue la idea de que “las protestas destruirán la propiedad y la estabilidad de Hong Kong”, algo muy significativo en una ciudad que basa su prosperidad en su función de enclave para el comercio internacional.

En esa misma línea se expresaba la semana pasada un informe de la cámara de comercio de Estados Unidos, que alertaba de que muchas de las empresas asociadas comenzaban a percibir la ciudad como un destino de riesgo para sus inversiones, por lo que muchas estaban optando por desplazarse a otros emplazamientos asiáticos como Singapur.

El Hang Seng, índice bursátil hongkonés, perdió el lunes un 2,85%. En las dos últimas semanas, la caída alcanza el 5,86%.

Con el paro de este lunes se cierra un ciclo de cuatro días de protestas que arrancaron el viernes con una concentración de funcionarios para expresar su rechazo al Gobierno del que forman parte y continuaron con enfrentamientos entre manifestantes y antidisturbios en Mong Kok el sábado y en Causeway Bay este lunes.

Ante la actitud cada vez más firme de la policía, que ha apostado por una política de detenciones —420 hasta el lunes— para desincentivar las movilizaciones, la multitud ha puesto en marcha nuevas técnicas de guerrilla urbana.

En los últimos días han comenzado a moverse sin descanso por la ciudad, creando el caos a su paso pero evitando cualquier enfrentamiento directo.

No parece que haya espacio ni confianza para la negociación. “Cuando durante la revolución de los paraguas en 2014 aceptamos la invitación del Gobierno para hablar, nuestros líderes fueron detenidos. No volveremos a cometer el mismo error”, proclamaba este lunes un joven manifestante que insistía en ser identificado como “un hongkonés, nada más”.

Todo hace pensar que la escalada de los acontecimientos superará este clímax como otro paso más. Qué pasará con la ciudad de Hong Kong, bella y frágil como la flor bauhinia que adorna su bandera, nadie lo sabe.

https://elpais.com/internacional/2019/08/05/actualidad/1564985400_228362.html


El Papa Francisco aplica la doctrina jesuita para revolucionar la Iglesia

julio 31, 2019

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Papa Francisco: Está siendo fiel al espíritu de San Ignacio de Loyola, siempre en el corazón del Evangelio y de la Iglesia.

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El Papa Francisco aplica la doctrina jesuita para revolucionar la Iglesia

Por Agustín Rivera, Roma (actualizado 2013)
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“¡Francesco, Francesco!”, gritan los fieles. El Mercedes blanco matrícula SCV1 da la primera vuelta a la Plaza de San Pedro. El Papa sonríe, saluda con la mano y ve a un niño con síndrome de Down. El conductor del “obispo de Roma”, como se define Jorge Mario Bergoglio y le gusta que le llamen, se para unos segundos.

Francisco coge y abraza al chico, de unos cinco años. Son las 10.15 horas. Católicos y curiosos arropan, con entusiasmo y alegría incontrolada, el recorrido del ‘Papamóvil’ durante la audiencia de los miércoles.

La ‘Franciscomanía’ se palpa por toda Roma. En las tiendas de souvenires de la Via della Conciliazione, junto a San Pedro; en Santa María del Trastevere, junto a las obras del Coliseo o incluso en un kiosco de Campo de Fiori, la única plaza romana sin signos religiosos.

Se exhiben banderas con su imagen ,que se venden a un euro; también camisetas con el lema “I love Papa Francesco”. Su carisma no para de crecer.

En seis meses de pontificado, Bergoglio ha ofrecido apenas un esbozo, las primeras señales, de la revolución   -tranquila, sin aspavientos- que quiere impulsar en la Iglesia Católica y, antes que nada, en la jerarquía del Vaticano, dominada por cardenales conservadores, acusados de ocultar casos de pederastia de sacerdotes católicos.

Su corazón jesuita resulta clave para entender a este sucesor de Pedro al que muchos comparan con Juan XXIII, el cerebro del Concilio Vaticano II, que será canonizado junto a Juan Pablo II el 27 de abril del próximo año. ¿Le permitirán y dará tiempo a Francisco a poner en marcha todos los cambios que planea?

“Francisco está siendo fiel al espíritu de San Ignacio de Loyola y lo más interesante no es que sea un Papa jesuita, sino cómo la espiritualidad de San Ignacio puede influir en su Pontificado y eso para nosotros es fundamental.

Y lo está haciendo desde el primer minuto”, explica a El Confidencial el historiador Ignacio Narváez, de 27 años, que investiga en archivos de Roma el arte en los colegios jesuitas españoles.

Los miembros de la Compañía de Jesús, que regentan cinco de las 6.000 iglesias existentes en Roma, valoran cómo el Papa ha intentado desligarse del aparato de la riqueza y materializa los cambios poco a poco, “siempre con mano izquierda, utilizando mucho los gestos, los símbolos y hablando claro: eso lo hemos visto siempre en la Compañía, lo vemos en el Papa y para nosotros es una gozada”, señala Narváez que estudió primaria, ESO y Bachillerato en un centro jesuita.

La Iglesia del Gesù, situada frente a la sede principal del histórico partido de la Democracia Cristiana, la mandó construir San Ignacio de Loyola. A las 17.30 horas, hay un espectáculo de luz y música barroca. En uno de los laterales, detrás de un cuadro, hay una escultura en plata del fundador de la compañía.

Por pudor de no exhibir riqueza, la reproducción sólo se muestra diez minutos al día. La tumba de San Ignacio, adornada con el mayor fragmento de lapislázuli del planeta, y el brazo derecho de San Francisco Javier (Xabieru), el jesuita que cristianizó Japón, están también en el Gesù.

Arrupe y las dos visitas al Gesù de Roma

Francisco ha visitado dos veces este templo. Una vez el pasado 31 de julio, el aniversario de la muerte del fundador de la Compañía de Jesús. También hace dos semanas, cuando acudió al centro Astalli, que entrega comida a los inmigrantes, situado en la espalda de la iglesia.

En ambas ocasiones el Papa oró al lado de la tumba del español Pedro Arrupe, general de los jesuitas entre 1965 y 1983, cuyos restos mortales también reposan en el Gesù. Y eso que Bergoglio no se llevaba bien con Arrupe…

Juan Pablo II, que arrinconó a los jesuitas durante su Pontificado, lo sabía y nombró cardenal al que era obispo de Buenos Aires y provincial de la orden religiosa. La decisión no fue bien recibida en la cúpula de la Compañía de Jesús. Es más, cuando visitaba Roma no se alojaba en casas de jesuitas, sino en residencias diocesanas.

Las declaraciones sobre el respeto a la homosexualidad sirvieron para asentar la imagen de que Francisco es distinto, un aire fresco en medio de una trama presuntamente corrupta que rodeó a los dos anteriores Papas en el Vaticano.

La tensión entre la jerarquía jesuita y Bergoglio era más que evidente. Entre los jesuitas no era conocido el actual Papa como una persona progresista, pero ya desde el balcón de San Pedro sorprendió con la frase “Obispo y pueblo” y con lo de “recen por mí”.

Ahí se empezó a conocer a Bergoglio. Algunos detalles humanos ya los relató a este diario Benita Moreno, su excocinera en Argentina.

Las declaraciones sobre el respeto a la homosexualidad que hizo a los periodistas en el avión de vuelta a Roma desde Río de Janeiro, donde en julio se celebró la Jornada Mundial de la Juventud, sirvieron para asentar la imagen de que Francisco es distinto, un aire fresco en medio de una trama presuntamente corrupta que rodeó a los dos anteriores Papas en el Vaticano.

La decisión de vivir en la residencia Santa Marta, en vez de hacerlo en las lujosas estancias vaticanas, desplazarse por Roma a bordo de un automóvil modesto -un Renault 4 “cuatro latas” de 1984-, o visitar a los trabajadores de los talleres del Vaticano (el primer Papa que lo hace) expresan gestos de pobreza y humildad, características esenciales de la doctrina jesuita en las que profundizó Arrupe, autor del libro Yo viví la bomba atómica -fue testigo en agosto de 1945 de la explosión sobre Hiroshima-.

“Alejaos de los ropajes de oro”

Los últimos años del generalato de Arrupe coinciden con la expansión de la Teología de la Liberación, que aplicó el marxismo en zonas de Latinoamérica y uno de cuyos máximos ideólogos fue Ignacio Ellacuría, asesinado en noviembre de 1989 en San Salvador.

¿Es próximo Bergoglio a esta teología? De ninguna manera en la utilización del marxismo, ni de ninguna otra ideología; y sí en la idea de vivir lejos de la opulencia, más cerca del Nuevo Testamento, y en la crítica al sistema económico neoliberal que genera “injusticia”, como criticó el pasado domingo en Cerdeña.

Una frase concreta del Papa también aconseja a los sacerdotes: “Cuidad mucho la liturgia, pero alejaos de los ropajes de oro”.

Francisco no tiene una ideología particular, se guía por el corazón del Evangelio, lo que hizo Jesús”, explica Vicenzo Anselmo, napolitano de 34 años, que será ordenado sacerdote jesuita en la primavera de 2014, en la sacristía del Gesù.

“Yo le veo como un hombre lleno de humanidad, un sueño de esperanza para toda la Iglesia”, apunta Anselmo tras la misa del pasado miércoles, mientras se apagan las luces de la iglesia. “Se siente profundamente jesuita y eso se nota en su espiritualidad”, añade.

La jerarquía del Vaticano sufre el handicap de ser observada como un régimen político y, aunque se trata de un Estado dentro de Roma e Italia, tiene un ritmo ejecutivo diferente, preso de la tradición. El informe sobre la reforma de la curia, previsto para el mes de octubre, será un momento clave para saber hasta qué punto Francisco es capaz de ejecutar un Plan Renove interno en el catolicismo.

“No hace falta un Concilio Vaticano III, con aplicar lo que decía el II, ya estará muy bien”, apunta el historiador Narváez, que señala: “Con Juan Pablo II perdimos décadas, se retrocedió en todo lo avanzado antes”. Algunos señalan a Francisco como el renovador definitivo del catolicismo que podría haber sido Juan Pablo I.

“No soy de derechas”

Francisco no rehúye el debate y, aunque mide las palabras, opina con libertad. En la entrevista de seis horas concedida a la revista La Civiltà Cattolica, órgano oficioso del Vaticano controlado por los jesuitas, Bergoglio dejó claro que él nunca había sido “de derechas”.

El término podría ser equívoco. En Argentina no ser “de derechas” significa no haber sido simpatizante de la dictadura militar. En España equivaldría a no ser franquista, en ningún caso si pertenece o no al Ala Este de la ideología.

Melina Duesi, de 71 años, y María Rosa Sarasino, de 60 años, son argentinas y escuchan al Papa en la Plaza de San Pedro. “En Buenos Aires estuvo siempre al lado de la gente que necesitó, ni de los militares, ni de los otros políticos. Allá era pobre, muy humilde, si iba a la cárcel tomaba de vuelta el colectivo [autobús]”, narra Duesi.

“Yo estoy contenta porque parece que va a revolucionar el mundo entero; siempre recalca que la Iglesia es una para todos”, precisa Mónica Maragliano, de 55 años, otra argentina natural de Rosario que ha viajado con una amiga a Roma para ver a su compatriota.

Alba Montero, de Córdoba (Argentina), de 33 años, recuerda cómo el Papa trabajaba en los barrios. “Con él siento mucha paz”, relata. “Es muy cercano y se le entiende muy bien”, comenta María Isabel Palomino, residente en Madrid.

Contra la vanidad y el “chisme”

En San Pedro, en la Plaza de Pío XII y en la Via della Conciliazione hay monjas del Congo, como Judith o indias, como Sor Rina y Sor Magdalena, ahora en conventos italianos, y sacerdotes diocesanos, como los mexicanos Oswaldo Ávalos, Jesús Barragán y Gregorio García que acaban de escuchar el mensaje del Papa de la humildad frente a la vanidad y el chisme: “Antes de hablar mal del otro, un cristiano debe morderse la lengua”, remarca Bergoglio.

“Francisco le ha dado un giro, un vuelco, una nueva página a la Iglesia para rescatar los valores de la sencillez y la alegría de servir a los demás”, cuenta a este diario Jesús Barragán, de 31 años, con gafas de sol y gorra con el nombre de Italia.

En la audiencia, el Papa, con fondo de música de órgano, una veintena de altavoces y varias pantallas gigantes para que nadie se pierda sus palabras, se refiere a las 3.000 diócesis del mundo, a la importancia de la fe (es el Año de la Fe) y arremete contra los que privatizan la Iglesia “para su propia comunidad o país”.

Estos mensajes, igual que el de los chismes, podrían explicarse en clave interna contra algunos cardenales que se resisten a los cambios.

Un nuevo rol de la mujer

De Francisco se espera “un cambio de rol de la mujer en el Gobierno de la Iglesia”, vaticina Anselmo, de la iglesia del Gesù, aunque todavía parece muy lejos que las mujeres puedan convertirse en sacerdotes. También se vaticina una doctrina menos centrada en la sexualidad y más en el ser una buena persona y ayudar a los demás, con máximas como la tolerancia y la aplicación del Evangelio en la vida diaria.

El Pontífice ya se ha referido en varias ocasiones a que la salvación no es patrimonio exclusivo de los creyentes, sino también de los agnósticos y ateos, como en la carta que envió al periodista Eugenio Scalfari, fundador del diario La Reppublica.

El mensaje de Francisco está vivo, sólo lleva seis meses en la jefatura del Vaticano, pero el Papa no quiere convertirse en un celebrity sin contenido. Ha prometido renovar la Iglesia.

Su edad (nació en 1936) y la resistencia interna en el Vaticano son sus principales obstáculos de este jesuita que aún sueña con perderse un día por las calles de Roma, entremezclándose con los turistas, como en la película Habemus Papam de Nanni Moretti y visitar el Gesù a solas, sin focos.
https://www.elconfidencial.com/sociedad/2013-09-29/el-papa-francisco-aplica-la-doctrina-jesuita-para-revolucionar-la-iglesia_33654/

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