El Papa Francisco “tiene una luz que penetra el alma”, afirma Sor Cristina

diciembre 19, 2014

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Sor Cristina, religiosa ursulina

Sor Cristina, religiosa ursulina

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ROMA, 18 Dic. 14 / 02:20 am (ACI/EWTN Noticias).- “Le entregué el disco, le expliqué que era el fruto de mi pequeña contribución al servicio dentro de la Iglesia, y le pedí la bendición, que es lo que yo realmente quería. Él me sonrió”, son las palabras de Sor Cristina Scuccia, la religiosa ganadora de The Voice Italia, después de su encuentro con el Papa Francisco el 10 de diciembre en la Plaza de San Pedro.

“La verdad es que no hay palabras para describir la emoción que sentí. Le estreché la mano, y ¡fue difícil dejarlo irse! Fue todo en fracciones de segundo, fue muy rápido, pero para mí fue muy intenso e importante”, afirmó el 15 de diciembre en entrevista con ACI Prensa.

La religiosa ursulina añadió que “si pudiera de nuevo volver a encontrarlo sería un sueño. Es el Papa que proclama la ternura, pero en realidad vive la ternura. Se ve en sus ojos, en su mirada sencilla, de padre verdadero. Tiene una luz que penetra el alma, y por tanto fue realmente importante este encuentro con él”.

Sor Cristina aseguró que la fama alcanzada no le ha hecho perder la vocación. “Soy una religiosa a todos los efectos”, señala. La hermana hizo la profesión de fe el 29 de julio de 2012 y desde hace seis años forma parte de la congregación de las Ursulinas de la Sagrada Familia.

Renovará sus votos el próximo 2 de febrero, día de la Vida Consagrada. “Yo cada día le digo ‘sí’ a Dios y me entrego a su voluntad y espero que el Señor me tenga en sus brazos hasta el fin de mis días”, afirmó.

Sobre la controversia desatada por la elección del tema ‘Like a Virgin’ como single para lanzar su álbum, la ursulina explicó que “cuando Dios toca a una criatura le dona una nueva vida, como ha ocurrido con ‘Like a Virgin’, de modo que quien no piensa igual, quien no ha acogido esto, creo es libre de hacerlo, el principio de Dios es la libertad. Yo soy un pequeño instrumento que propone un mensaje de amor. Puede ser acogido o no. Yo acojo las críticas, me hacen crecer y reflexionar todavía más, pero continúo adelante con mi mensaje de amor”.

La religiosa dijo que después de The Voice ha recibido cientos de cartas y testimonios de personas que han vuelto al catolicismo gracias a su actuación. “Realmente muchas veces me digo, si esto consigue que solo una persona alce los ojos hacia Dios, para mí mi misión ya ha sido cumplida”.

“Hay casos de otros jóvenes que nos llaman porque han sentido algo en su interior, al verme a mí, tan joven, y con el valor de dejarlo todo para seguir a Dios, algunas chicas nos han llamado explicando ‘mira he sentido algo en mi corazón y quisiera acercarme a la vida religiosa’”, afirmó.

Relató que todas las noches, a las 10pm, se reúne con sus fans a través de Facebook para orar por ella y la evangelización del mundo. “Esto para mí es muy importante, pero muchos de ellos me han explicado que al verme les cambió la vida, les acercó de nuevo a Dios, a la oración. Seguramente esta es la respuesta… yo solo he dicho un ‘sí’ confiado a Dios, y después Dios hace grandes cosas”.

“Y así con todo, cuando tú liberas tu ‘sí’ confiado a Dios, Él realmente hace grandes cosas contigo. El hecho de que ellos fueran tocados cuando me vieron, significa que era la señal que no era yo, sino que había algo por encima de mí”, dijo.

Indicó que lo recaudado por las ventas del disco irá dirigido a algunos de los proyectos de su congregación en todo el mundo, especialmente en Brasil, donde las ursulinas dirigen escuelas dedicadas al apoyo escolar y social de niños y familias en dificultad.

Para Sor Cristina, su modelo de vida consagrada es la Virgen María, de quien dice representa la presencia de la mujer en la Iglesia hoy día. “En lo que se refiere a nosotras servimos en silencio, luego hay alguna que también canta y hace un poco de ruido (risas).

Pero también hace falta eso, seguir el diseño del Papa Francisco que dice ‘Andad y despertad al mundo’. Para mí la Virgen es la Madre de Dios, la madre por excelencia, y la figura por excelencia en lo que se refiere a mi vida consagrada”, indicó.

Asimismo, dijo que piensa vivir el Año de la Vida Consagrada “con todavía más atención a mi vida consagrada, porque para mí, el don que es más importante custodiar es el de la vocación”.

Si el proyecto con Universal Music “debiera terminar, yo estaré contentísima de continuar mi servicio sencillo en la escuela y la parroquia, porque esta es mi prioridad, mantener como prioridad mi vida consagrada y de oración con Dios, todo lo demás puede caerse, pero yo tengo a Dios que es mi única roca, y no tengo miedo, porque con Dios no se puede tener miedo”, aseguró.

“En mis manos tengo una responsabilidad muy grande. ¿Cuál? La de dar una idea distinta. Fuera se nos puede ver como personas tristes, inanimadas, que han terminado de vivir, pero en realidad no es así, el Señor nos ha llamado, nos ha dado una alegría que no podemos contener, y la tenemos que compartir con todos”, concluyó.

 


El maná de cada día, 19.12.14

diciembre 19, 2014

19 de Diciembre. Tercera feria mayor de Adviento

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Tu ruego ha sido escuchado: Tu mujer Isabel te dará un hijo

Tu ruego ha sido escuchado: Tu mujer Isabel te dará un hijo

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Antífona de entrada: Hebreos 10, 37

El que viene, llegará sin retraso, y ya no habrá temor en nuestra tierra, porque él es nuestro Salvador.


Oración colecta

Dios y Señor nuestro, que en el parto de la Virgen María has querido revelar al mundo entero el esplendor de tu gloria, asístenos con tu gracia, para que proclamemos con fe íntegra y celebremos con piedad sincera el misterio admirable de la encarnación de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo.


PRIMERA LECTURA: Jueces 13, 2-7.24-25a

En aquellos días, había en Sorá un hombre de la tribu de Dan, llamado Manoj. Su mujer era estéril y no había tenido hijos.

El ángel del Señor se apareció a la mujer y le dijo: «Eres estéril y no has tenido hijos. Pero concebirás y darás a luz un hijo; ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro, porque concebirás y darás a luz un hijo. No pasará la navaja por su cabeza, porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer. Él empezará a salvar a Israel de los filisteos.»

La mujer fue a decirle a su marido: «Me ha visitado un hombre de Dios que, por su aspecto terrible, parecía un mensajero divino; pero no le pregunté de dónde era, ni él me dijo su nombre. Sólo me dijo: “Concebirás y darás a luz un hijo: ten cuidado de no beber vino ni licor, ni comer nada impuro; porque el niño estará consagrado a Dios desde antes de nacer hasta el día de su muerte.”»

La mujer de Manoj dio a luz un hijo y le puso de nombre Sansón. El niño creció y el Señor lo bendijo. Y el espíritu del Señor comenzó a agitarlo.


SALMO 70, 3-4a.5-6ab.16-17

Que mi boca esté llena de tu alabanza y cante tu gloria.

Sé tú mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar eres tú. Dios mío, líbrame de la mano perversa.

Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud. En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías.

Contaré tus proezas, Señor mío, narraré tu victoria, tuya entera. Dios mío, me instruiste desde mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas.


Aclamación antes del Evangelio

Renuevo del tronco de Jesé, que te alzas como un signo para los pueblos, ven a librarnos, no tardes más.


EVANGELIO: Lucas 1, 5-25

En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón llamada Isabel. Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.

Una vez que oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según el ritual de los sacerdotes, le tocó a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso. Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo: «No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; se llenará de Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos israelitas al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacía los hijos, y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto.»

Zacarías replicó al ángel: «¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada.»

El ángel le contestó: «Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado a hablarte para darte esta buena noticia. Pero mira: te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento.»

El pueblo estaba aguardando a Zacarías, sorprendido de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo. Al cumplirse los días de su servicio en el templo volvió a casa. Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir cinco meses, diciendo: «Así me ha tratado el Señor cuando se ha dignado quitar mi afrenta ante los hombres.»


Antífona de comunión: Lucas 1, 78-79

Nos visitará el Sol que nace de lo alto, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
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LA ECONOMÍA DE LA ENCARNACIÓN REDENTORA

Del Tratado de San Ireneo, obispo, contra las herejías.
(Libro 3, 20,2-3)

La gloria del hombre es Dios; el hombre, en cambio, es el receptáculo de la actuación de Dios, de toda su sabiduría y su poder.

De la misma manera que los enfermos demuestran cuál sea el médico, así los hombres manifiestan cuál sea Dios. Por lo cual dice también Pablo: Pues Dios nos encerró a todos en la rebeldía para tener misericordia de todos. Esto lo dice del hombre, que desobedeció a Dios y fue privado de la inmortalidad, pero después alcanzó misericordia y, gracias al Hijo de Dios, recibió la filiación que es propia de éste.

Si el hombre acoge sin vanidad ni jactancia la verda­dera gloria procedente de cuanto ha sido creado y de quien lo creó, que no es otro que el poderosísimo Dios que hace que todo exista, y si permanece en el amor, en la sumisión y en la acción de gracias a Dios, recibirá de él aún más gloria, así como un acrecentamiento de su propio ser, hasta hacerse semejante a aquel que murió por él.

Porque el Hijo de Dios se encarnó en una carne pecadora como la nuestra, a fin de condenar al pecado y, una vez condenado, arrojarlo fuera de la carne. Asumió la carne para incitar al hombre a hacerse semejante a él y para proponerle a Dios como modelo a quien imitar. Le impuso la obediencia al Padre para que llegara a ver a Dios, dándole así el poder de alcanzar al Padre. La Palabra de Dios, que habitó en el hombre, se hizo también Hijo del hombre, para habituar al hombre a percibir a Dios, y a Dios a habitar en el hombre, según el beneplácito del Padre.

Por esta razón el mismo Señor nos dio como señal de nuestra salvación al que es Dios-con-nosotros, nacido de la Virgen, ya que era el Señor mismo quien salvaba a aquellos que no tenían posibilidad de salvarse por sí mis­mos; por lo que Pablo, al referirse a la debilidad humana, exclama: Sé que no es bueno eso que habita en mi carne, dando a entender que el bien de nuestra salvación no proviene de nosotros, sino de Dios; y añade: ¡Desgraciado de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muer­te? Después de lo cual se refiere al libertador: la gracia nuestro Señor Jesucristo.

También Isaías dice lo mismo: Fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes; decid a los co­bardes de corazón: «Sed fuertes, no temáis». Mirad a vuestro Dios que trae el desquite, viene en persona y os salvará; porque hemos de salvarnos, no por nosotros mis­mos, sino con la ayuda de Dios.


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