El maná de cada día, 6.1.17

enero 6, 2017

Viernes 6 de enero. Feria de Navidad


la-luz

¿Quién vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios



Antífona de entrada: Sal 111, 4

Una luz se levanta en las tinieblas para los hombres de corazón recto: el Señor clemente, justo y compasivo.


Oración colecta

Te rogamos, Señor, que ilumines bondadosamente a tus fieles e inflames siempre sus corazones con el resplandor de tu gloria, para que constantemente reconozcamos a nuestro Salvador y lo acojamos de verdad. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.


PRIMERA LECTURA: 1 Juan 5, 5-13

Queridos hijos: ¿Quién es el que vence al mundo? Sólo el que cree que Jesús es el Hijo de Dios. Jesucristo se manifestó por medio del agua y de la sangre; él vino, no sólo con agua, sino con agua y con sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la verdad. Así pues, los testigos son tres; el Espíritu, el agua y la sangre. Y los tres están de acuerdo.

Si aceptamos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios vale mucho más y ese testimonio es el que Dios ha dado de su Hijo. El que cree en el Hijo de Dios tiene en sí ese testimonio. El que no le cree a Dios, hace de él un mentiroso, porque no cree en el testimonio que Dios ha dado de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado la vida eterna y esa vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida.

A ustedes, los que creen en el nombre del Hijo de Dios, les he escrito estas cosas, para que sepan que tienen la vida eterna.


SALMO 147, 12-13. 14-15. 19-20

Bendito sea el Señor.

Glorifica al Señor, Jerusalén, a Dios ríndele honores, Israel. El refuerza el cerrojo de tus puertas y bendice a tus hijos en tu casa.

El mantiene la paz en tus fronteras, con su trigo mejor sacia tu hambre. Él envía a la tierra su mensaje y su palabra corre velozmente.

Le muestra a Jacob su pensamiento, sus normas y designios a Israel. No ha hecho nada igual con ningún pueblo, ni le ha confiado a otro sus proyectos.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 9, 7

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre, que decía: “Éste es mi Hijo amado: escúchenlo”.


EVANGELIO: Marcos 1, 7-11

En aquel tiempo, Juan predicaba diciendo: “Ya viene detrás de mí uno que es más poderoso que yo, uno ante quien no merezco ni siquiera inclinarme para desatarle la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo”.

Por esos días, vino Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Al salir Jesús del agua, vio que los cielos se rasgaban y que el Espíritu, en figura de paloma, descendía sobre él. Se oyó entonces una voz del cielo que decía: “Tú eres mi Hijo amado; yo tengo en ti mis complacencias”.


Antífona de comunión: 1 Jn 4, 9

En esto se manifiesta el amor que Dios nos tiene: en que envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por él.


Fecundación, un hermoso misterio lleno de luz

mayo 27, 2016

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Fecundación

Momento de la fecundación en que se produce la generación de un nuevo ser humano: Misterio, ciencia y fe. 

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Fecundación, un hermoso misterio lleno de luz

Una mirada que va más allá de las apariencias

Por Santi Casanova

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Estos pasados días se hicieron públicas unas imágenes en las que se podía contemplar, no sin asombro, qué sucede cuando un óvulo es fecundado por un espermatozoide. Cuánto que admirar y contemplar todavía, cuánto misterio sigue rodeándonos, gracias a Dios, y cuánta belleza sigue saliendo a nuestro paso para animarnos a postrarnos y descalzarnos ante algo sagrado, que se escapa de lo conocido.

El instante de la fecundación está acompañado de una explosión de luz que ahora, gracias a las nuevas técnicas, conocemos y podemos comprobar. Un haz de luz, una chispa que anuncia que ahí, desde ese momento, algo único e irrepetible ha hecho su aparición en la historia de la Humanidad.

Aquella noche en Belén, también era la luz de una estrella la que anunciaba la llegada al mundo de Dios mismo, encarnado. ¿Por qué no pensar que eso vuelve a hacerse realidad cada vez que se produce el milagro de la fecundación? ¿Por qué no pensar que es Dios mismo también el que sigue creando, el que sigue haciéndose vida, el que sigue llegando al mundo a través de una mujer?

La luz… la luz siempre vigía, siempre vigilante, siempre en vela, siempre advertencia, siempre alarma, siempre cartel, anuncio, llamada, fiesta…

Cada uno de nosotros somos, pues, hijos de la luz, misterios luminosos, únicos, irrepetibles, frutos de la alegría creadora de un Dios que no se cansa del hombre, que sigue sintiéndose a gusto en el seno materno de la mujer. Nuestra vida es, desde ese momento, una apuesta por ser fieles a esa luz que nos habita desde el comienzo o, por el contrario, una búsqueda de una luz externa que ilumine y dé calor a nuestros rincones más fríos.

A partir de mañana, todos los que hemos admirado este descubrimiento y nos hemos quedado con la boca abierta, contemplándolo, tenemos también una responsabilidad ante su existencia. A partir de mañana ya no caben excusas. A partir de mañana, tú, yo, debemos tratar a todo aquel o aquella con los que nos crucemos, como auténticos milagros de luz.

Sabemos que la luz está ahí. Sabemos que la chispa se ha producido. Sabemos que la fiesta se ha celebrado. Miremos a los ojos, y a su corazón, y empeñémonos en descubrir dónde se esconde esa llama.

No claudiquemos al odio, al rencor, a la envidia, a la soberbia, a la queja, a la crítica, al juicio… ¡No! Seamos no sólo portadores de luz sino también ¡buscadores de luz!

No giremos la cabeza. No nos pongamos gafas de sol. No elijamos la sombra. El misterio de Dios lo inunda todo, nos inunda, te inunda.

Un abrazo fraterno – @scasanovam

http://es.aleteia.org/blogs/la-boa-y-el-elefante/fecundacion-un-hermoso-misterio-lleno-de-luz/

 


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