San Matías, apóstol

mayo 14, 2019

San Matías, apóstol

 

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San Matías, apóstol



Antífona de entrada: Jn 15, 16

No sois vosotros los que me habéis elegido, dice el Señor; soy yo quien os he elegido para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. Aleluya.

Oración colecta

Oh, Dios, que agregaste a san Matías al colegio de los apóstoles, concede, por su ayuda, a quienes nos alegramos en la suerte de tu predilección, ser contados entre los elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo.



PRIMERA LECTURA: Hch 1, 15-17. 20-26

En de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos (había reunidas unas ciento veinte personas) y dijo: «Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, el que hizo de guía de los que arrestaron a Jesús, pues era de nuestro grupo y le cupo en suerte compartir este ministerio.

Y es que en el libro de los Salmos está escrito: «Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella», y también: «Que su cargo lo ocupe otro».

Es necesario, por tanto, que uno de los que nos acompañaron todo el tiempo en que convivió con nosotros el Señor Jesús, comenzando en el bautismo de Juan hasta el día en que nos fue quitado y llevado al cielo, se asocie a nosotros como testigo de su resurrección».

Propusieron dos: José, llamado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezando, dijeron: «Señor, tú que penetras el corazón de todos, muéstranos a cuál de los dos has elegido para que ocupe el puesto de este ministerio y apostolado, del que ha prevaricado Judas para marcharse a su propio puesto».

Les repartieron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.

SALMO 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8

El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.

Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra?

Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo.


ALELUYA: Jn 15, 16

Yo os he elegido del mundo -dice el Señor-, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.


EVANGELIO: Jn 15, 9-17

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».


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14 de mayo
San Matías, apóstol

Fue elegido por los apóstoles para ocupar el puesto de Judas, como testigo de la resurrección del Señor. Así lo atestiguan los Hechos de los apóstoles (Hch 1,15-26).

 

Muéstranos, Señor, a cuál has elegido
De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo, sobre el libro de los Hechos de los apóstoles

Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo. Pedro, a quien se había encomendado el rebaño de Cristo, es el primero en hablar, llevado de su fervor y de su primacía dentro del grupo: Hermanos, tenemos que elegir de entre nosotros. Acepta el parecer de los reunidos, y al mismo tiempo honra a los que son elegidos, e impide la envidia que se podía insinuar.

¿No tenía Pedro facultad para elegir a quienes quisiera? La tenía, sin duda, pero se abstiene de usarla, para no dar la impresión de que obra por favoritismo. Por otra parte, Pedro aún no había recibido el Espíritu Santo. Propusieron –dice el texto sagrado– dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. No es Pedro quien propone los candidatos, sino todos los asistentes. Lo que sí hace Pedro es recordar la profecía, dando a entender que la elección no es cosa suya. Su oficio es el de intérprete, no el de quien impone un precepto.

Hace falta, por tanto, que uno de los que nos acompañaron. Fijaos qué interés tiene en que los candidatos sean testigos oculares, aunque aún no hubiera venido el Espíritu.

Uno de los que nos acompañaron –precisa– mientras convivió con nosotros el Señor Jesús. Se refiere a los que han convivido con él, y no a los que sólo han sido discí¬pulos suyos. Es sabido, en efecto, que eran muchos los que lo seguían desde el principio. Y, así, vemos que dice el Evangelio: Era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús.

Y prosigue: Mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba. Con razón señala este punto de partida, ya que los hechos anteriores nadie los conocía por experiencia, sino que los enseñó el Espíritu Santo.

Luego continúa diciendo: Hasta el día de su ascensión, y: Como testigo de la resurrección de Jesús. No dice: «Testigo de las demás cosas», sino: Testigo de la resurrección de Jesús. Pues merecía mayor fe quien podía decir: «El que comía, bebía y fue crucificado, este mismo ha resucitado». No era necesario ser testigo del período anterio¬r ni del siguiente, ni de los milagros, sino sólo de la resurrección. Pues aquellos otros hechos habían sido público¬s y manifiestos, en cambio, la resurrección se había verificado en secreto y sólo estos testigos la conocían.

Todos rezan, diciendo: Señor, tú penetras el corazón de todos, muéstranos. «Tú, no nosotros». Llaman con razón al que penetra todos los corazones, pues él solo era quien había de hacer la elección. Le exponen su petición: con toda confianza, dada la necesidad de la elección. No dicen: «Elige», sino muéstranos a cuál has elegido, pues saben que todo ha sido prefijado por Dios. Echaron suertes. No se creían dignos de hacer por sí mismos la elección, y por eso prefieren atenerse a una señal.


Maná y Vivencias Pascuales (17), 7.5.19

mayo 7, 2019

Martes de la 3ª semana de Pascua

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Yo soy el Pan de Vida que ha bajado del Cielo

Yo soy el Pan de Vida que ha bajado del Cielo



TEXTO ILUMINADOR.- Jesús contestó: En realidad, no fue Moisés quien les dio pan del cielo. Mi Padre es el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es éste que ha bajado del cielo y que da vida al mundo.

Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed.

Antífona de entrada: Apocalipsis 19,5;12,10

Alabemos a nuestro Dios todos cuantos lo tememos, pequeños y grandes, porque ha llegado ya la salvación, el poder y el reinado de su Cristo. Aleluya.

ORACIÓN COLECTA.- Señor, tú que abres las puertas de tu reino a los que han renacido del agua y del Espíritu, acrecienta la gracia que has dado a tus hijos, para que, purificados ya de sus pecados, alcancen todas tus promesas. Por nuestro Señor.

.PRIMERA LECTURA: Hechos 7, 51-59

En aquellos días, Esteban decía a la plebe, a los ancianos y a los letrados: Ustedes, duros de cabeza, endurecieron su corazón y cerraron sus oídos. Siempre se resisten al Espíritu Santo, igual que sus padres. ¿A qué profeta no persiguieron sus padres? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, al que ustedes ahora traicionaron y asesinaron. Ustedes que recibieron la Ley por medio de los ángeles y no la cumplieron.

Al oír este reproche se enfurecieron; rechinaban los dientes contra Esteban. Él, lleno del Espíritu Santo, fijó sus ojos en el cielo, vio la gloria de Dios y a Jesús a su derecha y declaró: “Veo los cielos abiertos y al Hijo del Hombre a la derecha de Dios”.

Ellos, gritando fuertemente, se taparon los oídos y todos juntos se lanzaron contra él; lo sacaron fuera de la ciudad para apedrearlo, y los testigos dejaron sus ropas a los pies de un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban oraba así: “Señor Jesús, recibe mi espíritu”. Después se arrodilló y dijo en alta voz: “Señor, no les tomes en cuenta este pecado”. Y diciendo esto expiró.

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SALMO: 30, 3cd-4.6ab.7b.8a.17 y 21ab

Sé para mí una roca de refugio, la muralla que me salve.

Porque tú eres mi roca y mi fortaleza, estás a mi lado para llevarme y guiarme. Aborreces a los que adoran ídolos vanos; yo, en cambio, confío en el Señor. Yo gozaré y me alegraré de tu bondad y poder; porque has mirado mi miseria y conoces mis angustias.

Tu siervo espera que le sonrías, sálvame por tu misericordia. Al abrigo de tu rostro los proteges, lejos de las intrigas de los hombres. Los guardas ocultos en tu carpa y no los alcanza el calumniador.

Aclamación antes del Evangelio: Juan 6, 35 ab

Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed”.

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EVANGELIO: Juan 6, 30-35

En aquel tiempo dijo a Jesús la gente: “¿Dónde está el signo milagroso para que al ver lo que haces te creamos? ¿Qué puedes hacer? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, según dice la Escritura: “se les dio de comer pan del cielo”.

Jesús contestó: “En realidad, no fue Moisés quien les dio pan del cielo. Mi Padre es el que les da el verdadero pan del cielo. El pan que Dios da es éste que ha bajado del cielo y que da vida al mundo”.

Ellos dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Jesús les dijo: “Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed”.

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Papa Francisco pide abrir los corazones y no ser obstinados como los paganos

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 02 May. 17 / 05:37 am (ACI).- En la homilía de esta mañana, pronunciada en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco animó a “tener el corazón abierto para que el Espíritu Santo actúe en él” y no ser “obstinados” como los que lapidaron a San Esteban.

A partir del martirio de San Esteban, narrado en la Primera Lectura, el Santo Padre trazó su homilía sobre el testimonio de obediencia que todo cristiano debe ofrecer.

Para poder dar ese testimonio, es necesario tener el corazón abierto. Los corazones cerrados “hacen sufrir mucho a la Iglesia: los corazones cerrados, los corazones de piedra, los corazones que no quieren abrirse, que no quieren escuchar, los corazones que solo conocen el lenguaje de la condena. Están condenados. No saben decir: ‘Pero explícame, ¿por qué dices esto?’. No, están cerrado. Lo saben todo. No necesitan ninguna explicación”.

Francisco señaló lo acertadas de las palabras que San Esteban dedica a los que le apedrearon: “obstinados, incircuncisos de corazón y de oídos”, y recordó que era como llamarles “paganos” porque tenían “el corazón cerrado y duro”, un corazón “en el que no podía entrar el Espíritu Santo”.

Para el Papa en un corazón cerrado “no hay sitio para el Espíritu Santo. En cambio, la Lectura de hoy nos dice que Esteban, lleno del Espíritu Santo, lo había comprendido todo: era testimonio de la obediencia al Verbo hecho carne, y esto lo hace el Espíritu Santo. Estaba lleno del Espíritu Santo. Un corazón cerrado, un corazón obstinado, un corazón pagano no deja entrar al Espíritu y se siente suficiente en sí mismo”.

También puso el ejemplo de los discípulos de Emaús. Jesús les llama “insensatos”, una expresión que no es tan dura como la empleada por Esteban, pero que tampoco es una alabanza, explicó el Pontífice. Los discípulos de Emaús “no habían entendido. Estaban asustados porque no querían problemas, pero eran buenos y estaban abiertos a la verdad”.

Por eso, indicó el Obispo de Roma, “cuando Jesús les reprocha dejan que sus palabras entren en ellos y sus corazones se calientan, a diferencia de los corazones de los que lapidaron a Esteban, que permanecían encolerizados, no querían escuchar”.

El Papa destacó la ternura con la que Jesús explica las escrituras a los discípulos camino de Emaús. “Y hoy miramos esa ternura de Jesús, el testimonio de la obediencia, el Gran Testimonio, Jesús, que ha dado la vida y nos hace ver la ternura de Dios hacia nosotros, pecadores, hacia nuestra debilidad”.

Y concluyó con una petición: “Entremos en ese diálogo y pidamos la gracia de que el Señor ablande un poco nuestros duros corazones y de la gente que permanece siempre cerrada en la Ley y que condena todo aquello que está fuera de la Ley”.

“Porque no saben que el Verbo se ha hecho carne, que el Verbo es testimonio de obediencia. No saben que la ternura de Dios es capaz de quitar un corazón de piedra y colocar, en su lugar, uno de carne”, afirmó.

Lectura comentada por el Papa Francisco:

Hechos 7:51–8:1

51 «¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! ¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros padres, así vosotros!

52 ¿A qué profeta no persiguieron vuestros padres? Ellos mataron a los que anunciaban de antemano la venida del Justo, de aquel a quien vosotros ahora habéis traicionado y asesinado;

53 vosotros que recibisteis la Ley por mediación de ángeles y no la habéis guardado.»

54 Al oír esto, sus corazones se consumían de rabia y rechinaban sus dientes contra él.

55 Pero él, lleno del Espíritu Santo, miró fijamente al cielo y vio la gloria de Dios y a Jesús que estaba en pie a la diestra de Dios;

56 y dijo: «Estoy viendo los cielos abiertos y al Hijo del hombre que está en pie a la diestra de Dios.»

57 Entonces, gritando fuertemente, se taparon sus oídos y se precipitaron todos a una sobre él;

58 le echaron fuera de la ciudad y empezaron a apedrearle. Los testigos pusieron sus vestidos a los pies de un joven llamado Saulo.

59 Mientras le apedreaban, Esteban hacía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.»

60 Después dobló las rodillas y dijo con fuerte voz: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y diciendo esto, se durmió.

1 Saulo aprobaba su muerte. Aquel día se desató una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, a excepción de los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria.

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Del tratado de san Ireneo, obispo, contra las herejías

La Eucaristía, arras de la Resurrección

Si la carne no se salva, entonces el Señor no nos ha redimido con su sangre, ni el cáliz de la eucaristía es participación de su sangre, ni el pan que partimos es participación de su cuerpo. Porque la sangre procede de las venas y de la carne y de toda la sustancia humana, de aquella sustancia que asumió el Verbo de Dios en toda su realidad y por la que nos pudo redimir con su sangre, como dice el Apóstol: Por su sangre hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.

Y, porque somos sus miembros y quiere que la creación nos alimente, nos brinda sus criaturas, haciendo salir el sol y dándonos la lluvia según le place; y también porque nos quiere miembros suyos, aseguró el Señor que el cáliz, que proviene de la creación material, es su sangre derramada, con la que enriquece nuestra sangre, y que el pan, que también proviene de esta creación, es su cuerpo, que enriquece nuestro cuerpo.

Cuando la copa de vino mezclado con agua y el pan preparado por el hombre reciben la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía de la sangre y del cuerpo de Cristo y con ella se sostiene y se vigoriza la sustancia de nuestra carne, ¿cómo pueden, pues, pretender los herejes que la carne es incapaz de recibir el don de Dios, que consiste en la vida eterna, si esta carne se nutre con la sangre y el cuerpo del Señor y llega a ser parte de este mismo cuerpo?

Por ello bien dice el Apóstol en su carta a los Efesios: Somos miembros de su cuerpo, hueso de sus huesos y carne de su carne. Y esto lo afirma no de un hombre invisible y mero espíritu -pues un espíritu no tiene carne y huesos-, sino de un organismo auténticamente humano, hecho de carne, nervios y huesos; pues es este organismo el que se nutre con la copa, que es la sangre de Cristo, y se fortalece con el pan, que es su cuerpo.

Del mismo modo que el esqueje de la vid, depositado en tierra, fructifica a su tiempo, y el grano de trigo, que cae en tierra y muere, se multiplica pujante por la eficacia del Espíritu de Dios que sostiene todas las cosas, y así estas criaturas trabajadas con destreza se ponen al servicio del hombre, y después, cuando sobre ellas se pronuncia la Palabra de Dios, se convierten en la eucaristía, es decir, en el cuerpo y la sangre de Cristo; de la misma forma nuestros cuerpos, nutridos con esta eucaristía y depositados en tierra, y desintegrados en ella, resucitarán a su tiempo, cuando la Palabra de Dios les otorgue de nuevo la vida para la gloria de Dios Padre.

Él es, pues, quien envuelve a los mortales con su inmortalidad y otorga gratuitamente la incorrupción a lo corruptible, porque la fuerza de Dios se realiza en la debilidad (Libro 5, 2, 2-3: SCh 153, 30-38).

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A LA LUZ DE LA PALABRA QUE DIOS ME REGALA HOY

POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál podría ser el plan de Dios sobre mi vida en este nuevo día, que no es uno más, sino único para Dios en su amor que es siempre nuevo?

2) ¿Qué podría mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy? ¿Cómo quiero vivir hoy la Eucaristía o hacer mi oración personal, encuentro con Dios y con los hermanos?

3) ¿A quién podría estar lastimando en este día, a quién le podría estar haciendo sufrir? ¿A quién puedo, de hecho, estar defraudando, apenando, comenzando por la propia familia, y por la comunidad parroquial?

4) ¿A quién podría ayudar en este día? ¿Cómo voy a transmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí? Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿qué puedo suponer que diría o haría?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor, y su actualización sacramental realizada en la Eucaristía, sea diaria o dominical? ¿Qué fruto espiritual derivado de la misa dominical podría cultivar hoy: sinceridad, petición de perdón, afabilidad, alegría, alabanza y bendición?


POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades? Le doy gracias por lo bueno, y le ofrezco lo malo para que Jesús supla mis deficiencias: él dio gloria perfecta a Dios Padre por mí y en mi lugar. Me alegro en Jesús, mi hermano mayor, mi Redentor.

4) ¿Cómo rezar debidamente la oración del anciano Simeón, antes de acostarse: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador…” Que siempre alcancemos esa paz antes de descansar para poder decir con el salmista: En paz me acuesto y en seguida me duermo porque tú estás conmigo, tú solo me haces vivir tranquilo.

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Camino Neocatecumenal inicia este domingo la Gran Misión 2019

mayo 5, 2019

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Camino Neocatecumenal inicia este domingo la Gran Misión 2019. Imagen referencial – Camino Neocatecumenal

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Camino Neocatecumenal inicia este domingo la Gran Misión 2019

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Este domingo 5 de mayo unas diez mil plazas en 135 países serán escenario del inicio de la “Gran Misión” que el Camino Neocatecumenal realizará por séptimo año consecutivo.

Esta iniciativa recoge las palabras pronunciadas por el Papa Francisco hace unos días después del Domingo de Resurrección, cuando recordó que cada cristiano está llamado a encontrarse con Jesucristo resucitado “y a convertirnos en sus anunciadores y testigos”.

“Por eso, acogiendo una vez más las palabras del Santo Padre, las comunidades neocatecumenales ofrecerán diversas catequesis para ayudar a las personas a tener un encuentro con Jesucristo a través de la escucha de la Buena Noticia: el Kerigma”, indicó el Camino.

La Gran Misión consta de cinco encuentros para responder preguntas como “¿quién es Dios para ti?”, “¿has experimentado en tu vida que Dios existe?”, “¿para qué vives?”, “¿qué es la Iglesia?” o “¿quieres ser ayudado y vivir en una comunidad cristiana?”.

Este domingo se dará respuesta a “¿quién es Dios?”, “¿por qué crees en Dios”, o ¿de qué modo has experimentado en tu vida que Dios existe?”.

El segundo domingo girará en torno a la pregunta “¿quién eres tú y para qué vives?”.

“Durante el tercer encuentro se anunciará el Kerigma, la respuesta de Dios a la situación existencial de pecado y de muerte y centro de la evangelización y de esta ‘Gran Misión’ en las plazas”, indicó.

El penúltimo domingo será el llamado a la conversión “con la posibilidad del Sacramento de la Reconciliación”. “El quinto encuentro tratará de forma más concreta sobre la Iglesia y la comunidad cristiana”, se informó.

El Camino Neocatecumenal explicó que “la ‘Gran Misión’ en las plazas nació como respuesta a la invitación del Papa Francisco de una ‘Iglesia en salida’ que salga ‘a las periferias’, clave a lo largo de todo su Pontificado”.

https://www.aciprensa.com/noticias/camino-neocatecumenal-inicia-este-domingo-la-gran-mision-2019-57989


Maná y Vivencias Pascuales (5), 25.4.19

abril 25, 2019

Jueves de la Octava de Pascua

 

Para que se cumplieran las Escrituras. Como estaba anunciado. Tal como estaba escrito.

Para que se cumplieran las Escrituras. Como estaba anunciado. Tal como estaba escrito.

 

CREER EN EL NOMBRE DEL SEÑOR JESÚS

Clave de interpretación y gracia de Dios, fundamental para poder creer: “Cumplimiento de las Escrituras” en la vida, pasión, muerte y resurrección del Señor Jesús.

Esta gracia de Dios que abre la mente de los discípulos de Jesús para entender las Escrituras genera la fe personal dentro de una comunidad y en contacto vital con ella. A la vez, y de manera inmediata, Dios crea el nuevo Israel, la Iglesia: un nuevo pueblo de reyes y sacerdotes, de profetas y de hijos de Dios.

La característica fundamental, imprescindible y suficiente, de los miembros del nuevo pueblo de Dios será su condición de testigos. Todos serán enseñados por el Espíritu de Dios, y entre ellos serán hermanos y testigos de una experiencia de Dios, única y total que no podrán dejar de proclamar ante todos los pueblos.


ANTÍFONA DE ENTRADA: Salmo 67, 8-9. 20

Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos se fundieron. Aleluya.


Oración colecta

Oh Dios, que has reunido pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concede a los que han renacido en la fuente bautismal, una misma fe en su espíritu y una misma caridad en su vida. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Hechos 3, 11-26 “Ustedes le dieron muerte al autor de la vida, pero Dios lo resucitó de entre los muertos”.

En aquellos días, el hombre paralítico que había sanado no se apartaba de Pedro ni de Juan, de manera que todo el pueblo, asombrado, corrió junto a ellos al pórtico llamado de Salomón.

Pedro, al ver la gente reunida, les dijo: “Israelitas, ¿por qué se admiran de esto?, ¿por qué nos miran asombrados? ¿Acaso le hicimos andar por nuestro propio poder o por nuestra santidad?

El Dios de Abrahán, de Isaac y de Jacob, el Dios de nuestros padres, ha glorificado a su siervo Jesús, a quien ustedes entregaron y a quien negaron ante Pilato, cuando éste quería ponerlo en libertad. Ustedes renegaron del Santo y del Justo y pidieron como una gracia la libertad de un asesino, mientras que al Señor de la vida lo hicieron morir.

Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y nosotros somos testigos de ello. Y por la fe en su Nombre ha sido sanado este hombre que ustedes ven y conocen. Es, pues, la fe la que lo ha restablecido totalmente delante de todos ustedes.

Yo sé, hermanos, que actuaron así por ignorancia al igual que sus jefes. Pero Dios cumplió de esta manera lo que había anunciado por intermedio de todos los profetas: que su Cristo padecería.

Arrepiéntanse entonces y conviértanse, para que todos sus pecados sean borrados. Y así el Señor hará venir los tiempos del alivio enviando al Cristo que les ha sido destinado. Este Cristo es Jesús que ha de permanecer en el cielo, hasta que llegue el momento de la restauración del mundo, de la cual Dios habló por intermedio de sus santos profetas.

Moisés así lo dijo: El Señor Dios les hará surgir un profeta como yo de entre sus hermanos. Escuchen todo lo que él les va a decir. Todo el que no escuche a ese profeta será eliminado del pueblo.

Y todos los profetas que desde Samuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días.

Ustedes son los hijos de los profetas y de los hombres con los cuales Dios pactó la alianza al decir a Abrahán: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra. Para ustedes primeramente, Dios ha resucitado a su Servidor y lo ha enviado para que los bendiga, apartándose cada uno de sus actos malos”.

SALMO 8, 2a.5.6-7.8-9

“¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra!”

¡Oh Señor, nuestro Dios, qué glorioso tu nombre por la tierra! ¿Quién es el hombre, para que te acuerdes de él, el hijo de Adán, para que de él cuides?

Apenas inferior a un dios lo hiciste, coronándolo de gloria y grandeza; le entregaste las obras de tus manos, bajo sus pies has puesto cuanto existe.

Ovejas y bueyes todos juntos, como también las fieras salvajes, aves del cielo y peces del mar que andan por las sendas de los mares.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO: Juan 20, 29

Tomás, tú crees porque me has visto; dichosos los que creen sin haberme visto, dice el Señor.


EVANGELIO: Lucas 24, 35-48 – “Está escrito que Cristo tenía que padecer y tenía que resucitar de entre los muertos al tercer día”

En aquel tiempo contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan. Mientras estaban hablando de todo esto, Jesús se presentó en medio de ellos. Les dijo: «Paz a ustedes».

Estaban atónitos y asustados, pensando que veían a algún espíritu. Pero les dijo: «¿Por qué se asustan tanto, y por qué les vienen estas dudas?” Miren mis manos y mis pies; soy yo. Tóquenme y fíjense bien que un espíritu no tiene carne ni huesos, como ustedes ven que yo tengo».

Y al mismo tiempo les mostró sus manos y sus pies. Y como en medio de tanta alegría no podían creer y seguían maravillados, les dijo: «¿Tienen aquí algo que comer?».

Ellos le ofrecieron un pedazo de pescado asado, y él lo tomó y comió ante ellos. Jesús les dijo: «Todo esto se lo había dicho cuando estaba entre ustedes. Tenía que cumplirse lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos respecto a mí».

Entonces les abrió la mente para que lograran entender las Escrituras, y les dijo: «Esto estaba escrito: los sufrimientos de Cristo, su resurrección de entre los muertos al tercer día, y la predicación que ha de hacerse en su nombre a todas las naciones, comenzando por Jerusalén, invitándolas a que se conviertan y sean perdonadas de sus pecados. Y ustedes son testigos de todo esto”.


ANTÍFONA DE COMUNIÓN: Mateo 28, 20

Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya
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A LA LUZ DE LA PALABRA DE DIOS QUE ME REGALA EN ESTE NUEVO DÍA:

POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál puede ser el plan de Dios sobre mi vida en esta nueva jornada?

2) ¿Qué puedo mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy?

3) ¿A quién puedo estar lastimando en este día, a quién le estoy haciendo sufrir? ¿A quién puedo estar defraudando, apenando?

4) ¿A quién puedo ayudar en este día? ¿Cómo voy a trasmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor?

POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades?


Maná y Vivencias Cuaresmales (7), 12.3.19

marzo 12, 2019

Martes de la 1ª semana de Cuaresma

 

raining

Como la lluvia



Antífona de entrada: Salmo 89, 1-2

Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación. Desde siempre y por siempre tú eres Dios.


Oración colecta

Señor, mira con amor a tu familia, y a los que moderan su cuerpo con la penitencia, aviva en su espíritu el deseo de poseerte. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 55, 10-11

Así dice el Señor: «Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mi vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo.»
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SALMO 33, 4-5.6-7.16-17.18-19

El Señor libra de sus angustias a los justos.

Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias.

Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias.

Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos; pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria.

Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos.


Aclamación antes del Evangelio: Mateo 4, 4

No solo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO: Mateo 6, 7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así:

Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno.

Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas.»


Antífona de comunión: Salmo 4, 2

Tú, Dios, defensor mío, que me escuchaste cuando te invoqué y me consolaste en la tribulación ten piedad de mí y escucha mi plegaria.


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VIVENCIAS CUARESMALES

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Nuestra dichosa dependencia, vital y existencial, respecto de Dios, fuente de vida

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7. MARTES

PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

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TEXTO ILUMINADOR:

Dice el Señor: “Como baja la lluvia y la nieve de los cielos y no regresan allá sin haber empapado y fecundado la tierra y haberla hecho germinar… así será la Palabra que salga de mi boca; no volverá a mí sin haber hecho lo que yo quería y haber llevado a cabo su misión”.

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TEMA: Cristo, nuestra respuesta al Padre; nuestra gloria.

Marco de la primera semana, lectura de Isaías 55, 10-11.

La Cuaresma implica conversión y tomar conciencia de nuestros pecados, pero frecuentemente no nos consideramos, ni lo somos de hecho, grandes pecadores o personas perversas. No hemos cometido graves delitos, pero sí hemos dejado de hacer mucho bien que pudimos o debimos haber hecho.

Son muchísimos nuestros pecados de omisión; porque mucho se nos ha dado; mucho y bueno es lo que Dios ha sembrado en nosotros; por eso, mucho se nos pide. ¿Y qué fruto estamos dando nosotros? He ahí la cuestión.

Hoy nos lo recuerda la primera lectura tomada de Isaías. Nosotros somos tierra de Dios que él quiere fecundar para que dé frutos buenos y en abundancia. La lluvia fecundante es el Espíritu Santo, el poder de Dios.

La semilla dejada en nosotros es Cristo mismo, pues en él fuimos creados y en el fondo “somos” Cristo. Es lo más profundo de nosotros mismos. Hay un germen divino en nosotros, hay un hijo de Dios en germen que debe crecer a la estatura de Cristo.

Se nos ha dado como vocación ser hijos en el Hijo Primogénito. Fue el don precioso, los que más le gustó al Padre; ahora, se nos encomienda dar la talla: hacernos día a día verdaderos y auténticos hijos del Padre Dios en su bendito Hijo Jesucristo. Ese es el ejercicio fundamental de la Cuaresma, hasta llegar a ser “plenamente” hijos de Dios.

Pero esta tarea, aparte de no exceder nuestras fuerzas por la gracia de Dios, ya está realizada ejemplarmente y de forma misteriosa y plena en Cristo. Él ya ha respondido por nosotros en su “humanidad santísima” habitada por el Espíritu filial.

Cristo es el rocío, es la lluvia que desciende a la tierra y de ésta ha brotado la justicia, la santidad, el tallo de Jesé, lleno del poder del Espíritu Santo, lleno de gracia y santidad. Sólo Cristo, Dios y hombre a la vez, ha glorificado al Padre como éste se merece.

Él ha llevado a plenitud la voluntad del Padre en total fidelidad, obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz. Sobre esa vara de Jesé, reposa el Espíritu de sabiduría, de entendimiento… los siete dones del Espíritu, toda la floración de los frutos del Espíritu Santo.

Todo lo bueno que los hombres hicieron antes de Cristo y todo lo que harán después de él, ya está recapitulado y realizado en Cristo: hacia él confluye todo y de él todo dimana, por la acción del único Espíritu, y para gloria del Padre celestial.

Por eso nos alegramos en Cristo que es nuestro orgullo, nuestra gloria. Él nos libra de toda ansiedad y temor en nuestra relación con Dios. Él nos enseñó a llamar a Dios “Padre”. No tenemos por qué multiplicar las palabras, ni presentarnos a Dios sólo cuando nos consideramos dignos.

No podemos comprar la salvación, sería nuestra ruina el quedarnos para siempre aislados de Dios, condenados en nuestra propia autosuficiencia, en la mayor soledad, y en el legalismo letal.

Por Cristo, salimos de nosotros mismos para depender de Dios y alegrarnos siempre porque al Padre le pareció bien hacernos hijos en su bendito Hijo, sólo para que sea alabado su nombre.

La alabanza por la gratuidad de nuestra salvación es nuestra liberación radical, es pasar de la muerte a la vida, del temor al amor. La oración de alabanza es la más perfecta: la que más agrada a Dios porque es la que más nos libera de nosotros mismos y nos permite gozarnos y disfrutar en Dios plenamente.

La alegría en el Señor es nuestra salvación. La alabanza de Dios y en gozo en su poder son nuestra fortaleza.

Dios ya lo ha hecho todo, ya dispuso el banquete de la Sabiduría: a nosotros sólo nos queda el dejarnos conducir por Cristo, tomados de su mano, hasta la presencia del Dueño de la casa, y dejarnos acomodar a la mesa por el mismo Cristo, el Dueño de la fiesta que está entre nosotros como el que sirve y nos ofrece el vino nuevo del Espíritu.

Agradecer la gratuidad divina es comenzar a imitarla, portándonos con los demás como Dios se ha comportado con nosotros, usando con los demás la medida que usa Dios con nosotros, para entrar así en su Reino donde se llega a tener dando; y donde renunciando, se llega a poseer.

Una de las experiencias más gratificantes para el ser humano es precisamente vivir la gratuidad: recibiéndola y dándola a discreción.

Finalmente, si el Padre nos ha enviado el nuevo Adán, Cristo, lleno de gracia y santidad, no debe extrañarnos que nos proporcione juntamente con él, en él y por él las palabras mismas con las que debemos agradecerle ese magnífico don. Si nos ha dado la Vida también nos ha dado la Palabra para agradecérsela.

Por eso, Jesús enseñó a sus discípulos a orar. La existencia santa de Jesús se proyecta en la oración para volver al Padre y así la oración está al servicio de la vida. Toda una corriente de vida que viene del Padre y vuelve al Padre por Cristo en el Espíritu Santo, pero incorporándonos a nosotros también en ese círculo vital.

Y en esa corriente de vida somos incorporados nosotros, por pura gracia: en virtud de la voluntad salvífica del Padre que nos ha predestinado antes de los siglos, a través de Cristo, para ser hijos en el Hijo bendito, mediante el Espíritu Santo, el del Padre y del Hijo.

Apreciemos la oración del Padrenuestro que Cristo mismo nos enseñó: la más apropiada para corresponder a la dignidad y valor del don recibido, la vida nueva en el Espíritu. La oración dominical es reconocida como “un sacramental”, es decir, tiene algo de sagrado o divino. No es una oración cualquiera.

Por tanto, de alguna forma está adornada con la presencia de la divinidad: en sus orígenes, en su contenido y en las consecuencias salvíficas que produce en quienes la usan con fe.

Ofrecemos a continuación unas consideraciones de San Cipriano sobre el Padrenuestro.

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Del tratado de San Cipriano, obispo y mártir,
sobre el Padrenuestro

El que nos dio la vida nos enseñó también a orar

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Los preceptos evangélicos, queridos hermanos, no son otra cosa que las enseñanzas divinas, fundamentos que edifican la esperanza, cimientos que corroboran la fe, alimentos del corazón, gobernalle del camino, garantía para la obtención de la salvación; ellos instruyen en la tierra las mentes dóciles de los creyentes, y los conducen a los reinos celestiales.

Muchas cosas quiso Dios que dijeran e hicieran oír los profetas, sus siervos; pero cuánto más importantes son las que habla su Hijo, las que atestigua con su propia voz la misma Palabra de Dios, que estuvo presente en los profetas, pues ya no pide que se prepare el camino al que viene, sino que es él mismo quien viene abriéndonos y mostrándonos el camino, de modo que quienes, ciegos y abandonados, errábamos antes en las tinieblas de la muerte, ahora nos viéramos iluminados por la luz de la gracia y alcanzáramos el camino de la vida, bajo la guía y dirección del Señor.

El cual, entre todos los demás saludables consejos y divinos preceptos con los que orientó a su pueblo para la salvación, le enseñó también la manera de orar, y, a su vez, él mismo nos instruyó y aconsejó sobre lo que teníamos que pedir.

El que nos dio la vida nos enseñó también a orar, con la misma benignidad con la que da y otorga todo lo demás, para que fuésemos escuchados con más facilidad, al dirigirnos al Padre con la misma oración que el Hijo no enseñó.

El Señor había ya predicho que se acercaba la hora en que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad; y cumplió lo que antes había prometido de tal manera que nosotros, que habíamos recibido el espíritu y la verdad, como consecuencia de su santificación, adoráramos a Dios verdadera y espiritualmente, de acuerdo con sus normas.

¿Pues qué oración más espiritual puede haber que la que nos fue dada por Cristo, por quien nos fue también enviado el Espíritu Santo, y qué plegaria más verdadera ante el Padre que la que brotó de labios del Hijo, que es la verdad? De modo que orar de otra forma no es sólo ignorancia, sino culpa también, pues él mismo afirmó: Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición.

Oremos, pues, hermanos queridos, como Dios, nuestro maestro, nos enseñó. A Dios le resulta amiga y familiar la oración que se le dirige con sus mismas palabras, la misma oración de Cristo que llega a sus oídos.

Cuando hacemos oración, que el Padre reconozca las palabras de su propio Hijo; el mismo que habita dentro del corazón sea el que resuene en la voz, y, puesto que lo tenemos como abogado por nuestros pecados ante el Padre, al pedir por nuestros delitos, como pecadores que somos, empleemos las mismas palabras de nuestro defensor.

Pues, si dice que hará lo que pidamos al Padre en su nombre, ¿cuánto más eficaz no será nuestra oración en el nombre de Cristo, si la hacemos, además, con sus propias palabras?

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Observación final

Estimado amigo, apreciada amiga, que estás haciendo el itinerario cuaresmal: si estas Vivencias están aportando bienestar a tu vida, ¿por qué no compartes tu alegría con otros hermanos? Cuando uno encuentra algo importante, siente ganas casi irresistibles de hacer partícipes a sus amigos de su alegría.

Piensa en alguna persona, amiga o conocida, que pueda estar necesitando, y hasta buscando a tientas, una renovación de su fe y de su razón de vivir.

El Papa Benedicto, en su mensaje para la Cuaresma del 2012, nos invitaba a mirar y a fijarnos en el hermano para descubrir sus necesidades, para apreciarlo como Dios lo aprecia y lo ama. En definitiva, para conducirlo a Dios. Anímate a ser testigo del Señor, más consciente y valientemente.

En esta Cuaresma el Señor nos dice: En el tiempo oportuno yo te escucho; pues mira, ahora es el tiempo de salvación.


El maná de cada día, 5.3.19

marzo 5, 2019

Martes de la 8ª semana del Tiempo Ordinario

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Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños



PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 35, 1-12

Quien observa la ley multiplica las ofrendas, quien guarda los mandamientos ofrece sacrificios de comunión.

Quien devuelve un favor hace una ofrenda de flor de harina, quien da limosna ofrece sacrificios de alabanza.

Apartarse del mal es complacer al Señor, un sacrificio de expiación es apartarse de la injusticia. No te presentes ante el Señor con las manos vacías, pues esto es lo que prescriben los mandamientos.

La ofrenda del justo enriquece el altar, su perfume sube hasta el Altísimo. El sacrificio del justo es aceptable, su memorial no se olvidará.

Glorifica al Señor con generosidad, y no escatimes las primicias de tus manos. Cuando hagas tus ofrendas, pon cara alegre y paga los diezmos de buena gana.

Da al Altísimo como él te ha dado a ti, con generosidad, según tus posibilidades. Porque el Señor sabe recompensar y te devolverá siete veces más.

No trates de sobornar al Señor, porque no lo aceptará; no te apoyes en sacrificio injusto. Porque el Señor es juez, y para él no cuenta el prestigio de las personas.


SALMO 49, 5-6. 7-8. 14 y 23

Al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.

«Congregadme a mis fieles, que sellaron mi pacto con un sacrificio». Proclame el cielo su justicia; Dios en persona va a juzgar.

«Escucha, pueblo mío, voy a hablarte; Israel, voy a dar testimonio contra ti; -yo soy Dios, tu Dios-. No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí».

Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, cumple tus votos al Altísimo. «El que me ofreceacción de gracias, ése me honra; al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios».


ALELUYA: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños.


EVANGELIO: Marcos 10, 28-31

En aquel tiempo, Pedro se puso a decir a Jesús: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

Jesús dijo: «En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más —casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones— y en la edad futura, vida eterna. Muchos primeros serán últimos, y muchos últimos primeros».


Liderar con humildad: 12 lecciones de liderazgo del Papa Francisco

febrero 1, 2019

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Intento discernir los principios de liderazgo que subyacen en la prédica o en el accionar del Papa Francisco.

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Liderar con humildad: 12 lecciones de liderazgo del Papa Francisco

Vistas por un judío

Por Jaime Septién

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Con la celebración de los cuatro años de haber sido elegido Papa, el mundo editorial ha vuelto a poner en circulación algunos textos que hablan de Francisco, de sus fuentes de inspiración, los problemas que ha enfrentado en la renovación de la curia romana o de las finanzas vaticanas, etcétera.

Pero muy pocos han sido tan singulares como el que hizo en 2014 Jeffrey A. Kermes, un experto en cuestiones de liderazgo.

Kermes es hijo del Holocausto, aunque haya nacido en Chicago. Su madre y su padre se conocieron en Estados Unidos, pero ambos -de ascendencia judía- venían huyendo de Hitler. Su campo de trabajo ha sido la investigación de la forma como los líderes de las grandes corporaciones industriales, comerciales y de servicios, así como líderes políticos o militares, ejercen su influencia.

Nada más alejado de un Papa de la Iglesia católica. Pero Francisco lo ha cambiado todo. Inclusive la visión de liderazgo de un ensayista judío acostumbrado a hurgar en el interior de las empresas y dar consejos a sus dueños sobre cómo conducirlas mejor.

Kermes ha tenido que estudiar el catolicismo, se ha acercado a la Iglesia y ha transformado – mediante el reconocimiento de la humildad de Bergoglio- su noción de liderazgo.

“Mi visión de Francisco difiere de, por ejemplo, la de un miembro practicante de la Iglesia Católica, dice el autor, o la de un teólogo; lo miro a través de un lente secular, y es a través de este lente que puedo discernir los principios de liderazgo que subyacen en la prédica o el accionar de este Papa”.

Y a partir de ahí ha escrito un libro interesantísimo: Liderar con humildad. 12 lecciones de liderazgo del Papa Francisco.

He aquí la lista de las lecciones que bien puede servir para un padre o una madre de familia, para una empresaria o un empresario, para una maestra, un sacerdote…

1. Liderar con humildad. La clave está en la idea de que si se tiene una posición predominante sobre otros, no se debe usar ésta para aplastarlos. Antes bien, para acompañar a los demás en su tarea vital. El diálogo es la puerta de entrada para mostrar lo que el otro significa para mí.

2. Huele como tu rebaño. Es conocida la frase del Papa sobre los pastores “con olor a oveja”. Pero eso no es tan solo para los sacerdotes. Principalmente es para los líderes. Más allá de una actitud cosmética o de “relaciones públicas”, el oler como el rebaño es sinónimo del amor al propio rebaño.

3. ¿Quién soy yo para juzgar? Quizá esta sea la frase del Papa Francisco más conocida en el mundo: “Si alguien es gay y busca a Dios y es de buena voluntad… ¿quién soy yo para juzgar?” Esta noción da pauta a una de las formas más sutiles y efectivas de liderazgo, pues el líder no juzga, evalúa.

4. No cambies, reinventa. Muchos se han ido con la idea de que el Papa Francisco “lo está cambiando todo” dentro de la Iglesia. De hecho, no ha cambiado nada: ha reinventado la manera de vivir el catolicismo. Desde el Cónclave que finalmente lo elegiría Papa hasta hoy su método es el mismo: la misericordia.

5. Que la inclusión sea tu prioridad absoluta. Una de las formas de liderazgo menos estudiadas es, justamente, la de Francisco: incluir a todos, a los de adentro y a los de afuera de la Iglesia, a “justos” y a pecadores. ¿Cómo? Pidiendo a todos que recen por él. Y si no saben rezar, “cuando menos que le echen buena onda”.

6. Evita la insularidad. El primero de los gestos del Papa fue irse a vivir fuera de los departamentos papales, fuera de una isla. Necesita el contacto con la gente, si no, enfermaría (y el psiquiatra, dijo, “costaría mucha plata”). Ningún liderazgo se puede ejercer desde una isla.

7. Prefiere el pragmatismo a la ideología. En varias ocasiones, Francisco ha dado una llave para abrir la puerta de la conducción de seres humanos: la realidad está por encima de la idea. Cuando actuamos de manera contraria, incluso en la misión católica, colocamos los caballos detrás de la carreta.

8. Utiliza su enfoque en la toma de decisiones. Aquí es donde Krames se rinde ante Francisco. Les dice a los líderes que usen “el enfoque” del Papa para tomar decisiones en sus empresas (casas, trabajos, escuelas). ¿Cuál es? Consultar a otros, discernir, tomarse el tiempo, rechazar “el hígado”.

9. Dirige tu organización como si fuera un hospital de campaña. El Papa lo ha dicho: la Iglesia es un hospital de campaña. Primero cura las heridas sin preguntar. Después acompaña. Finalmente confía en la libertad de cada quien. Las heridas se curan con amor. Y el amor no hace preguntas.

10. Vive en la frontera. La frontera no es un lugar físico, no es una línea o un muro. Es una manera de ser testigos. La combinación -dice Krames- de una actitud mental positiva y abierta junto con el coraje y la audacia de salir de la zona de confort. La frontera es todo aquello “que no gira a tu alrededor”.

11. Enfrenta la adversidad cara a cara. El Papa Francisco es un convencido de que si se ha cometido un error, lo peor que se puede hacer es ocultarlo. El líder puede equivocarse. El hombre es pecador. El líder debe reconocer su equivocación (por el bien de su grupo) como el pecador su falta (por el bien de su alma).

12. Préstales atención a los no-clientes. Una de las grandes conquistas de Bergoglio ha sido, justamente, la de atender incluso a quienes son contrarios al catolicismo. Su cercanía con protestantes, luteranos, anglicanos, musulmanes, judíos…, es una enseñanza fascinante para todos. Porque si amamos solo a quien nos ama…

12 lecciones de liderazgo del Papa Francisco


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