¿Qué respondería hoy San Agustín a la New Age? Diría estas 10 cosas

enero 16, 2019

.

.

¿Qué diría hoy San Agustín a los seguidores de la Nueva Era? Miremos en sus escritos, donde encontraremos estas diez respuestas.

.

¿Qué respondería hoy San Agustín a la New Age? Diría estas 10 cosas

Ambos, cristianismo y new age, proponen una perspectiva espiritual de la vida, pero ¿qué tiene uno que el otro no tiene?

Por Luis Santamaría

.

La Nueva Era (New Age) es una corriente espiritual contemporánea, pero no deja de ser una nueva manifestación del pensamiento gnóstico clásico. Por eso, no resulta descabellado buscar en las enseñanzas del gran pensador y obispo San Agustín de Hipona (354-430) una respuesta cristiana a la Nueva Era.

Tres tipos de personas

Allá por los años 413 ó 414, en uno de sus sermones pronunciados en la ciudad de Cartago (en el norte de África), hizo una curiosa clasificación de los seres humanos en tres grupos, fijándose en las grandes corrientes filosóficas de entonces. Así, decía el obispo de Hipona, los hombres se dividirían en epicúreos, estoicos y cristianos. 

Los epicúreos pensaban que la muerte termina con toda opción de vivir, así que la vida del hombre ha de centrarse en el disfrute y el placer. Los estoicos se fijaban en las cosas del espíritu. Pero los cristianos iban más allá, proponiendo al Dios revelado en Cristo como sentido de la historia y del universo, Señor de todo, salvador de todos. 

Esta triple división de San Agustín nos vale para entender el mundo de hoy, sin contar a los que pertenecen a las religiones no cristianas: por un lado, las personas que viven en el materialismo, sin plantearse un horizonte de sentido que vaya más allá de lo que se puede ver y tocar; por otro lado, tantos que profesan una difusa espiritualidad que denominamos “New Age” o Nueva Era. En tercer lugar, los cristianos.

Y aquí viene la pregunta: si bien es cierto que los nuevos estoicos, los que defienden una religiosidad holística o una transformación de la conciencia universal, comparten con los cristianos una perspectiva espiritual de la vida… ¿qué es lo peculiar del cristianismo? ¿Es válida la propuesta cristiana de sentido para el hombre y la mujer de hoy? Es más, ¿hay alguna posibilidad de fusionar fe cristiana y New Age, como muchos pretenden ahora?

¿Qué diría San Agustín hoy? Miremos en sus escritos, donde encontraremos estas diez respuestas.

1. La salvación es un don, no fruto de mi esfuerzo

Los antiguos estoicos se esforzaban por dominar sus pasiones, ser insensibles al sufrimiento y encontrar la armonía interior. Así podrían ser iguales a los dioses, arrebatándoles su plácida existencia.

Lo mismo propone hoy la New Age, invitándonos a desarrollar todas nuestras potencialidades internas, ya que dentro de nosotros se encuentra el secreto de la existencia, la solución a todos los problemas. Para ello, se nos presenta una gran diversidad de técnicas que podemos aprender.

Frente a esto, San Agustín deja claro que la salvación es un don de Dios, no un fruto del esfuerzo humano. Su misma experiencia de conversión fue obra de la gracia. Después de muchas vueltas, después de una intensa búsqueda de la verdad, pudo escribir: “nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”.

2. La humildad de la fe frente a la soberbia del conocimiento

En su fase neoplatónica, San Agustín había experimentado la arrogancia de creerse poseedor de una verdad que lo hacía superior al resto de los hombres.

La New Age tiene mucho de sentimiento elitista, que ejerce una gran fuerza de atracción sobre un gran número de personas que se sienten depositarias de un conocimiento exclusivo, sólo apto para iniciados y elegidos. 

Frente a esto, San Agustín subraya la humildad de la fe, el asentimiento de la confianza en un Dios que es mayor que el conocimiento humano. Una fe que puede llegar a todos, y que no se limita a unos pocos que son especiales. La humildad es una característica fundamental de la espiritualidad cristiana, que tiene en su centro a un Dios que se ha humillado, como señala Agustín, que pone en labios del Señor estas palabras: “yo desciendo hacia ti porque tú no puedes ascender hacia mí”.

3. Un Dios personal, más allá de nosotros

Los defensores de la New Age utilizan a los grandes místicos y santos cristianos para pretender justificar su propia doctrina, que en el fondo supone la inmanencia de Dios, su confusión con este mundo, con nuestra realidad, cayendo en una postura panteísta: todo es Dios o, más bien, todo es divino. Y así pueden tomar, por ejemplo, y malinterpretar esta frase de San Agustín: “no salgas fuera, vuélvete a ti mismo; la verdad habita en el hombre interior”.

Eso dice nuestro autor, sí. Pero algo es fundamental en Agustín: hay una radical distinción entre Dios y nosotros, entre el Creador y la criatura. En la introspección, en la meditación, en la contemplación… no nos descubrimos a nosotros mismos como divinos, sino que hallamos a Dios dentro de nosotros como alguien distinto. Y en esta clave hablamos de divinización. Así dice el obispo de Hipona:

“Nosotros, por su gracia, fuimos hechos lo que no éramos, esto es, hijos de Dios; éramos ciertamente algo, pero mucho menos, es decir, hijos de hombres. Descendió, pues, Él, para que nosotros ascendiésemos”. Así, deja claro que “uno solo es el Hijo de Dios y con el Padre único Dios. Los demás que son divinizados, lo son por gracia, no nacen de su sustancia”.

4. Jesucristo, Dios hecho carne

La New Age habla de Cristo. O, más bien, de “el Cristo”, y de la conciencia crística o la energía crística. Hay que aclarar que tras esta calculada ambigüedad terminológica se esconde una ideología muy distante de la fe cristiana.

Para la Nueva Era, el Cristo sería un maestro ascendido, un sabio, un ser divino… que se habría encarnado en Jesús de Nazaret, y también en otros seres humanos a lo largo de la historia, y que ahora regresará como Maitreya, el Mesías de la Nueva Era. Por lo tanto, lo importante es el Cristo espiritual.

San Agustín tuvo que luchar contra la doctrina de los maniqueos, muy parecida. Para ellos, Cristo fue un ser celestial enviado al mundo para enseñar a las almas el retorno a su origen divino, y su crucifixión tenía un sentido meramente simbólico. Agustín contesta subrayando la humanidad de Cristo, la verdad de la encarnación y, por lo tanto, la realidad de la pasión y muerte de Jesús, que no fue un suceso simbólico, sino un hecho histórico.

5. Un combate espiritual, frente a una falsa armonía

La New Age, en sus muchas prácticas y técnicas, busca la armonía integral del ser humano, la paz interior, la iluminación, la ascensión en el nivel de conciencia o de vibración, la unificación de la persona…

Y todo lo negativo, todo lo que suponga sufrimiento, todo lo oscuro, debe dejarse de lado, con una actitud casi mágica que ha cristalizado en la popular “ley de atracción”, según la cual las personas atraemos lo que pensamos, y basta con desterrar de nosotros los pensamientos negativos para que se aleje el mal de nuestra vida. 

Sin embargo, San Agustín entiende la existencia cristiana como una “pugna interior”, una lucha contra las fuerzas del mal, que acechan al hombre por fuera y por dentro: “nuestro corazón es continuo campo de batalla. Un solo hombre pelea con una multitud en su interior”. En este sentido, afirma: “imitemos a Cristo si queremos vencer al mundo”. 

6. Frente al determinismo, la libertad

En la New Age se cae con mucha frecuencia en el determinismo. Toda postura mágica o esotérica es determinista en el fondo. Pensemos, por ejemplo, en el eneagrama y su distribución de los seres humanos en nueve tipos de personalidad con sus correspondientes características, valores y carencias, posibilidades de relación y de desarrollo, etc.

Lo mismo en tantas propuestas que predestinan al hombre o lo contemplan, al final, como una marioneta en manos del universo, de una inteligencia divina, de los astros…

Frente al determinismo y al fatalismo, San Agustín habla del “espíritu de libertad” como propio del cristiano. Y no la entiende como una simple “libertad de” condicionamientos, sino como una “libertad para” alcanzar el fin propio del hombre, que no es otro que Dios, el bien supremo.

Así, habría dos niveles de libertad: uno mínimo (el libre albedrío o capacidad de elección) y otro máximo (la posibilidad de elegir la plenitud de vida). Y en el fondo, para poder ser libres de verdad, heridos como estamos por el orgullo y el pecado, necesitamos ser liberados por Jesucristo.

7. Resurrección, no reencarnación

Si hay algo fundamental en la New Age, si hay alguna doctrina común a todas las corrientes enmarañadas y confusas en esta galaxia compleja, es la idea de la reencarnación de las almas, que se difunde a pasos agigantados en Occidente.

Todo es revisable, nada es permanente, porque en una concepción cíclica de la historia general y de la vida de cada uno, la muerte no supone más que el fin de una de las múltiples posibilidades de existencia.

Estas ideas ya las conocía el obispo de Hipona, que llega a escribir: “en ningún artículo la fe cristiana es tan rechazada como en la resurrección de la carne”.

“Nuestra esperanza es la resurrección de los muertos, nuestra fe es la resurrección de los muertos”, afirma San Agustín, quien también dice con claridad: “Cristo ha muerto una sola vez por nuestros pecados; resucitado de entre los muertos, no muere ya y la muerte no tiene dominio sobre él. También nosotros después de la resurrección, estaremos siempre con el Señor”. 

8. La necesidad de la Iglesia, frente al individualismo espiritual

La popularidad de la New Age se debe, entre otras cosas, a una concepción de la espiritualidad que huye de cualquier pertenencia institucional.

En la propia filosofía de la Nueva Era se habla del signo astrológico de Acuario como superación de Piscis, lo que supondría pasar de una preponderancia del cristianismo a una superación de las divisiones religiosas, manifestando lo divino y espiritual que hay común a todos los hombres.

El protagonismo lo toma cada uno, y no se acepta una tradición en la que insertarse ni una comunidad normativa. Uno podría ser cristiano, por ejemplo, sin pertenecer a la Iglesia, sin sujetarse a un grupo humano, y mucho menos si es dogmático y jerárquico.

Pero para San Agustín, la espiritualidad cristiana es profundamente eclesial. No se trata de un simple sentimiento de pertenencia a una comunidad espiritual, ni algo puramente interior. La Iglesia es mediación necesaria de la acción de Cristo, y por eso el obispo de Hipona exhorta: “ama a la Iglesia, que te ha engendrado para la vida eterna”.

9. La oración, mucho más que meditación

En la Nueva Era, la oración no es más que introspección, diálogo con uno mismo, descubrimiento de la propia divinidad interna, contemplación del yo divino. “No hay nadie a quien contemplar… tú te conviertes en Dios”, como dice el popular Osho.

La meditación encierra al hombre en sí mismo, porque no hay alteridad, y por tanto, no puede haber encuentro ni diálogo con el Otro divino.

San Agustín, por el contrario, insiste en que la oración es un diálogo con aquel que habita en nosotros, pero que es distinto de nosotros… es decir, que en la oración no estamos hablando con nosotros mismos: “háblenos Dios en sus lecciones, y hablemos nosotros a Dios con nuestras plegarias. Si escuchamos con sumisión al que nos habla, en nosotros habita aquel a quien va dirigida nuestra oración”.

En muchos momentos vuelve a la misma idea o realidad, como cuando dice: “tu oración es tu conversación con Dios. Cuando lees, Dios te habla a ti; cuando tú oras, hablas con Dios”.

10. Una caridad hecha real, no una buena vibración

La espiritualidad de la New Age es profundamente individualista. Es cierto que muchas de sus propuestas buscan hacer el bien a los demás, compartir con ellos la sanación, las energías… Pero al final lo que se busca es la propia ascensión en nivel de conciencia, el sentirse bien uno mismo, llegar al propio fin. 

San Agustín lo tiene claro: “mi amor es mi peso; por él soy llevado adondequiera que soy llevado”. El amor, que es un don de Dios, es, en primer lugar, amor a Dios. Y sólo así puede ser, de verdad, amor a los demás.

Cuando San Agustín explica el doble mandamiento de amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo, escribe: “dos son los preceptos y una la caridad… No ama al prójimo sino la caridad que ama a Dios. Y con la caridad con que se ama al prójimo, se ama también a Dios”.

¿Qué respondería hoy San Agustín a la New Age? Diría estas 10 cosas

Anuncios

El maná de cada día, 16.1.19

enero 16, 2019

Miércoles de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

.

curación de la suegra de pedro

Se le pasó la fiebre y se puso a servirles



PRIMERA LECTURA: Hebreos 2, 14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos.

Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenia que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.


SALMO 104, 1-2.3-4.6-7.8-9

El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Cantadle al son de instrumentos, hablad de sus maravillas.

Gloriaos de su nombre santo, que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.

¡Estirpe de Abrahán, su siervo; hijos de Jacob, su elegido! El Señor es nuestro Dios, él gobierna toda la tierra.

Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz -dice el Señor-, y yo las conozco, y ellas me siguen.


EVANGELIO: Marcos 1, 29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar.

Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.»

Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»
Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.


El siguiente texto es parte de la homilía de S.S. Benedicto XVI en la parroquia Santa Ana, Roma, el domingo 5 de febrero de 2006

El evangelio que acabamos de escuchar comienza con un episodio muy simpático, muy hermoso, pero también lleno de significado. El Señor va a casa de Simón Pedro y Andrés, y encuentra enferma con fiebre a la suegra de Pedro; la toma de la mano, la levanta y la mujer se cura y se pone a servir. En este episodio aparece simbólicamente toda la misión de Jesús.

Jesús, viniendo del Padre, llega a la casa de la humanidad, a nuestra tierra, y encuentra una humanidad enferma, enferma de fiebre, de la fiebre de las ideologías, las idolatrías, el olvido de Dios.

El Señor nos da su mano, nos levanta y nos cura. Y lo hace en todos los siglos; nos toma de la mano con su palabra, y así disipa la niebla de las ideologías, de las idolatrías. Nos toma de la mano en los sacramentos, nos cura de la fiebre de nuestras pasiones y de nuestros pecados mediante la absolución en el sacramento de la Reconciliación. Nos da la capacidad de levantarnos, de estar de pie delante de Dios y delante de los hombres. Y precisamente con este contenido de la liturgia dominical el Señor se encuentra con nosotros, nos toma de la mano, nos levanta y nos cura siempre de nuevo con el don de su palabra, con el don de sí mismo.

Pero también la segunda parte de este episodio es importante; esta mujer, recién curada, se pone a servirlos, dice el evangelio. Inmediatamente comienza a trabajar, a estar a disposición de los demás, y así se convierte en representación de tantas buenas mujeres, madres, abuelas, mujeres de diversas profesiones, que están disponibles, se levantan y sirven, y son el alma de la familia, el alma de la parroquia.

Como se ve en el cuadro pintado sobre el altar, no sólo prestan servicios exteriores. Santa Ana introduce a su gran hija, la Virgen, en las sagradas Escrituras, en la esperanza de Israel, en la que ella sería precisamente el lugar del cumplimiento.

Las mujeres son también las primeras portadoras de la palabra de Dios del evangelio, son verdaderas evangelistas. Y me parece que este episodio del evangelio, aparentemente tan modesto, precisamente aquí, en la iglesia de Santa Ana, nos brinda la ocasión de expresar sinceramente nuestra gratitud a todas las mujeres que animan esta parroquia, a las mujeres que sirven en todas las dimensiones, que nos ayudan siempre de nuevo a conocer la palabra de Dios, no sólo con el intelecto, sino también con el corazón.

Volvamos al evangelio:  Jesús duerme en casa de Pedro, pero a primeras horas de la mañana, cuando todavía reina la oscuridad, se levanta, sale, busca un lugar desierto y se pone a orar.

Aquí aparece el verdadero centro del misterio de Jesús. Jesús está en coloquio con el Padre y eleva su alma humana en comunión con la persona del Hijo, de modo que la humanidad del Hijo, unida a él, habla en el diálogo trinitario con el Padre; y así hace posible también para nosotros la verdadera oración.

En la liturgia, Jesús ora con nosotros, nosotros oramos con Jesús, y así entramos en contacto real con Dios, entramos en el misterio del amor eterno de la santísima Trinidad.

Jesús habla con el Padre; esta es la fuente y el centro de todas las actividades de Jesús; vemos cómo su predicación, las curaciones, los milagros y, por último, la Pasión salen de este centro, de su ser con el Padre.

Y así este evangelio nos enseña el centro de la fe y de nuestra vida, es decir, la primacía de Dios. Donde no hay Dios, tampoco se respeta al hombre. Sólo si el esplendor de Dios se refleja en el rostro del hombre, el hombre, imagen de Dios, está protegido con una dignidad que luego nadie puede violar.

La primacía de Dios. Las tres primeras peticiones del “Padre nuestro” se refieren precisamente a esta primacía de Dios:  pedimos que sea santificado el nombre de Dios; que el respeto del misterio divino sea vivo y anime toda nuestra vida; que “venga el reino de Dios” y “se haga su voluntad” son las dos caras diferentes de la misma medalla; donde se hace la voluntad de Dios, es ya el cielo, comienza también en la tierra algo del cielo, y donde se hace la voluntad de Dios está presente el reino de Dios; porque el reino de Dios no es una serie de cosas; el reino de Dios es la presencia de Dios, la unión del hombre con Dios. Y Dios quiere guiarnos a este objetivo.

El centro de su anuncio es el reino de Dios, o sea, Dios como fuente y centro de nuestra vida, y nos dice: sólo Dios es la redención del hombre. Y la historia del siglo pasado nos muestra cómo en los Estados donde se suprimió a Dios, no sólo se destruyó la economía, sino que se destruyeron sobre todo las almas. Las destrucciones morales, las destrucciones de la dignidad del hombre son las destrucciones fundamentales, y la renovación sólo puede venir de la vuelta a Dios, o sea, del reconocimiento de la centralidad de Dios.

En estos días, un obispo del Congo en visita ad limina me dijo: los europeos nos dan generosamente muchas cosas para el desarrollo, pero no quieren ayudarnos en la pastoral; parece que consideran inútil la pastoral, creen que sólo importa el desarrollo técnico-material. Pero es verdad lo contrario —dijo—, donde no hay palabra de Dios el desarrollo no funciona, y no da resultados positivos. Sólo si hay antes palabra de Dios, sólo si el hombre se reconcilia con Dios, también las cosas materiales pueden ir bien.

El texto evangélico, con su continuación, confirma esto con fuerza. Los Apóstoles dicen a Jesús: vuelve, todos te buscan. Y él dice: no, debo ir a las otras aldeas para anunciar a Dios y expulsar los demonios, las fuerzas del mal; para eso he venido.

Jesús no vino —el texto griego dice: “salí del Padre”— para traer las comodidades de la vida, sino para traer la condición fundamental de nuestra dignidad, para traernos el anuncio de Dios, la presencia de Dios, y para vencer así a las fuerzas del mal.

Con gran claridad nos indica esta prioridad: no he venido para curar —aunque lo hago, pero como signo—; he venido para reconciliaros con Dios. Dios es nuestro creador, Dios nos ha dado la vida, nuestra dignidad: a él, sobre todo, debemos dirigirnos.

http://www.vatican.va


Panamá 2019: La Iglesia cubana hace historia al enviar a 471 peregrinos a la JMJ

enero 15, 2019

.

Envío de Jóvenes de la Diócesis de Holguín, Cuba, a la JMJ de Panamá © Maria Luisa Pérez Galvez

.

Panamá 2019: La Iglesia cubana hace historia al enviar a 471 peregrinos a la JMJ

Representando a las 11 diócesis de la Isla

.

LA HABANA, Cuba.- La Iglesia cubana hace historia al enviar a 471 peregrinos a la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Panamá del 22 al 27 de enero de 2019.

La delegación cubana incluye a jóvenes, sacerdotes y religiosas, representando a las 11 diócesis de la Isla. Todos han participado en un proceso de preparación en sus comunidades con orientaciones a nivel nacional motivándolos a vivir una experiencia de Dios y de Iglesia joven universal.

Carta a los peregrinos

“Tu Iglesia, tu Obispo, tu Familia, tu Patria te esperan y vivirán junto a ti cada momento con intensidad y emoción”, indica el texto de la carta que ha recibido cada peregrino. En esta carta se les ha pedido a los peregrinos que vivan cuatro aspectos:

Gratitud a tantas Instituciones y personas, que han hecho posible que puedan participar en la experiencia. “No olvides en tus palabras y actitudes la expresión: ¡GRACIAS!

Generosidad para compartir con otros jóvenes “lo que eres y tienes”, para crear lazos de amistad y fraternidad.

Compromiso para aprovechar al máximo el programa, los eventos, las catequesis de los obispos, la Adoración Eucarística, la confesión. “Recuerda que en tu Patria han quedado muchos jóvenes a quienes tendrás que transmitir la experiencia. ¡Eres su delegado en Panamá!”

Coraje para aceptar los posibles inconvenientes de falta de baños, transporte, comida. Es importante tener el coraje  de avanzar sin crítica estéril.

Mons. Álvaro Beyra Luarca es obispo de Bayamo–Manzanillo y preside la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil. Piensa que la carta enviada a los peregrinos y su programa recoge muy bien el espíritu de la preparación que han tenido los jóvenes.

“Ser” Iglesia

El pasado mes de octubre, durante su intervención en el Sínodo de Obispos sobre los jóvenes, el obispo cubano habló de lo que los jóvenes aportan a la Iglesia por el hecho de ser jóvenes. “Me quiero referir a lo que aportan al ‘ser’ de la Iglesia, no al ‘hacer’ de la Iglesia”, dijo.

Y explicó que “para aportar al ‘ser’ de la Iglesia tienen que ser Iglesia, verse y ser vistos como Iglesia, no como simples destinatarios de la misión de la Iglesia, menos aún como un problema”.

Entrevistado, después, por Radio Vaticana reiteró que “los jóvenes son quienes nos pueden ayudar a mirar al futuro”.

El Obispo reconocía, entonces, que en otras Jornadas Mundiales de la Juventud los peregrinos cubanos han sido un número simbólico. Por primera vez, en 2019, viaja una delegación grande “gracias al interés que ha puesto el Santo Padre que puso las jornadas en este ámbito regional y nos ha ayudado a vencer las dificultades.”

En un reciente escrito, la revista Palabra Nueva de la Arquidiócesis de la Habana indica que inicialmente, en 1985, Cuba no pudo participar, después lo hizo con dos o tres jóvenes y algún obispo. Para estar en sintonía se organizó lo que se conoce como Pascua Joven; y sigue celebrándose en todas las diócesis después de Pascua.

Participación en otras JMJ

Para la JMJ del año 2.000 en Roma fueron 60 los peregrinos cubanos y el Cardenal Jaime Ortega Alamino, arzobispo de La Habana, impartió una de las catequesis. En Toronto, en el año  2002, el grupo llegó a 200, con cuatro obispos y varios asesores.

En 2019 se ha duplicado ese número aunque la Iglesia cubana es una iglesia pobre y no hubiera podido realizar este esfuerzo sin la ayuda de Iglesias hermanas, movimientos, instituciones, congregaciones religiosas, personas que han patrocinado a los peregrinos y el apoyo del Presidente  de Panamá Juan Carlos Varela quien recientemente visitó el Arzobispado de La Habana. Pero además, los mismos jóvenes han estado ahorrando y reuniendo dinero para poder participar.

“Cuando nos enteramos de que este evento se realizaría en un país cercano al nuestro, comenzamos a recaudar fondos por cuenta propia y con la ayuda de nuestros padres”, ha señalado Eliany Díaz, de la Arquidiócesis de La Habana en una entrevista. Dijo que se limitaba en salir de fiesta y ahorraba. Ella es una de los 141 peregrinos habaneros, la delegación más grande del país caribeño.

Entrevistado en Palabra Nueva, el P. Jorge Luis Pérez Soto, asesor de la Pastoral Juvenil ha explicado que en La Habana “optamos por dar todas las facilidades a los jóvenes que quisieran y pudieran participar en la JMJ”.

Se establecieron unos requisitos mínimos: vida comunitaria, tener los sacramentos de la iniciación cristiana y algún compromiso con sus comunidades.

Delegación muy diversa

Se trata de una delegación muy diversa, con jóvenes de todas las comunidades cristianas, de todas las vicarías, incluso extranjeros que estudian en Cuba. Además, explica el sacerdote, hay jóvenes con una larga andadura en la vida de la Iglesia y otros que se han unido hace poco.

El sacerdote explicó que la Arquidiócesis recibió  la tarea de tramitar los visados de todos los delegados de la Isla, lo que ha llevado más de cinco meses de trabajo. Además, han tenido los encuentros formativos y una reunión con el embajador de Panamá en Cuba.

Un aspecto importante ha sido crear una estrategia comunicativa a través de las redes sociales en WhatsApp, de Messenger y perfiles de Facebook.

“Enamorarse de Jesucristo”

El Papa Francisco envió un mensaje en video a los jóvenes cubanos el pasado mes de abril, invitándoles a enamorarse de Jesucristo y “a tener un compromiso cada vez más concreto al servicio de la Iglesia en esta Cuba concreta de hoy”. Les dice que “sean buenos patriotas, amen a su tierra y sean generosos”.

El Papa conoce que en Santiago de Cuba, los días 14 al 17 de agosto, tendrá lugar una ‘mini Jornada de la Juventud’ para los cubanos y pide que ambas experiencias, en Panamá y en Santiago de Cuba, sean una oportunidad para profundizar los procesos de fe de cada uno, para ir construyendo la Iglesia de hoy y de mañana, la Patria de hoy y de mañana”.

Diócesis de Holguín

En la Diócesis de Holguín, el día de la Epifanía, en la Catedral, Mons. Emilio Aranguren Echeverría se dirigió a los 11 delegados a la JMJ invitándoles a peregrinar y “compartir lo que ustedes son: discípulos de Jesús”. Les dijo que lo hagan con la verdad: “ni mientan, ni exageren, ni se queden callados. ¡Sean como son!”.

Les pidió que, compartan con naturalidad que por el territorio de su Diócesis entró Colón a Cuba y, por tanto, “esta es la tierra más hermosa’”; que en la Bahía de Nipe fue hallada la imagen de la Virgen de la Caridad, Patrona de Cuba, que en Barajagua echó raíces en suelo cubano; y que, en esta Catedral, un obispo misionero llamado San Antonio María Claret fue herido y derramó su sangre por predicar la verdad del Evangelio.

Y en nombre de la Diócesis, les invitó “al igual que los pastores y que los magos”, a peregrinar “hacia Panamá a la luz del Señor”.

Araceli Cantero Guibert


Conoce el tema que Papa Francisco ha elegido para la JMJ de Panamá 2019

enero 15, 2019

.

JMJ de Panamá 2019: He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra. 

.

Conoce el tema que Papa Francisco ha elegido para la JMJ de Panamá 2019

.

“He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra”. Este es el tema que el Papa Francisco ha elegido para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Panamá en 2019.

El Vaticano ha anunciado que el Papa ha escogido los temas “para el itinerario de tres años de las Jornadas Mundiales de la Juventud, que culminará con la celebración internacional del evento, programada en Panamá para el año 2019”.

“El camino espiritual indicado por el Santo Padre continúa coherentemente la reflexión iniciada con las últimas tres Jornadas Mundiales de la Juventud (2014-2016), centradas en las Bienaventuranzas”, explica el Vaticano.

“El Papa Francisco, en su discurso preparado para el encuentro con los voluntarios de la JMJ de Cracovia, ilustraba las actitudes de la Madre de Jesús, mostrándola como modelo a imitar. Hablando después espontáneamente en aquella ocasión, el Santo Padre invitó a los jóvenes a tener memoria del pasado, tener valentía en el presente y tener/ser esperanza para el futuro”.

Por ello, los tres temas anunciados “tienden a dar al itinerario espiritual de las próximas JMJ una fuerte connotación mariana, subrayando al mismo tiempo la imagen de una juventud en camino entre el pasado (2017), el presente (2018) y el futuro (2019), animada por las tres virtudes teologales: fe, caridad y esperanza”.

Según la Santa Sede, “el camino propuesto a los jóvenes muestra también una evidente sintonía con la reflexión que el papa Francisco ha encomendado al próximo Sínodo de los Obispos: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional”.

Los temas para las JMJ próximas son:

XXXII Jornada Mundial de la Juventud, 2017

“El Todopoderoso ha hecho cosas grandes en mí” (Lc 1,49)

XXXIII Jornada Mundial de la Juventud, 2018

“No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios” (Lc 1,30)

XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, 2019 (Panamá)

“He aquí la sierva del Señor; hágase en mí según tu palabra” (Lc 1,38)

https://www.aciprensa.com/noticias/conoce-el-tema-que-papa-francisco-ha-elegido-para-la-jmj-de-panama-2019-76646


El maná de cada día, 15.1.19

enero 15, 2019

Martes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

.

Stained Glass Jesus Teaching-2

Enseñaba con autoridad



PRIMERA LECTURA: Hebreos 2, 5-12

Dios no sometió a los ángeles el mundo venidero, del que estamos hablando; de ello dan fe estas palabras: «¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, o el hijo del hombre, para que mires por él? Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, todo lo sometiste bajo sus pies.»

En efecto, puesto a someterle todo, nada dejó fuera de su dominio. Pero ahora no vemos todavía que todo le esté sometido. Al que Dios habla hecho un poco inferior a los ángeles, a Jesús, lo vemos ahora coronado de gloria y honor por su pasión y muerte.

Así, por la gracia de Dios, ha padecido la muerte para bien de todos. Dios, para quien y por quien existe todo, juzgó conveniente, para llevar a una multitud de hijos a la gloria, perfeccionar y consagrar con sufrimientos al guía de su salvación.

El santificador y los santificados proceden todos del mismo. Por eso no se avergüenza de llamarlos hermanos, cuando dice: «Anunciaré tu nombre a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabaré.»


SALMO 8, 2a.5.6-7.8-9

Diste a tu Hijo el mando sobre las obras de tus manos.

¡Señor, dueño nuestro, qué admirable es tu nombre en toda la tierra! ¿Qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y dignidad, le diste el mando sobre las obras de tus manos.

Todo lo sometiste bajo sus pies: rebaños de ovejas y toros, y hasta las bestias del campo, las aves del cielo, los peces del mar, que trazan sendas por el mar.


Aclamación antes del Evangelio: 1 Tesalonicenses 2, 13

Acoged la palabra de Dios, no como palabra de hombre, sino, cual es en verdad, como palabra de Dios.


EVANGELIO: Marcos 1, 21-28

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos entraron en Cafarnaún, y cuando el sábado siguiente fue a la sinagoga a enseñar, se quedaron asombrados de su doctrina, porque no enseñaba como los escribas, sino con autoridad.

Estaba precisamente en la sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo, y se puso a gritar: «¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios.»

Jesús lo increpó: «Cállate y sal de él.» El espíritu inmundo lo retorció y, dando un grito muy fuerte, salió.

Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Este enseñar con autoridad es nuevo. Hasta a los espíritus inmundos les manda y le obedecen.»

Su fama se extendió en seguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.



.
Tenemos depositada en nosotros una fuerza
que nos capacita para amar

De la Regla monástica mayor de san Basilio Magno, obispo

El amor de Dios no es algo que pueda aprenderse con unas normas y preceptos. Así como nadie nos ha enseñado a gozar de la luz, a amar la vida, a querer a nuestros padres y educadores, así también, y con mayor razón, el amor de Dios no es algo que pueda enseñarse, sino que desde que empieza a existir este ser vivo que llamamos hombre es depositada en él una fuerza espiritual, a manera de semilla, que encierra en sí misma la facultad y la tendencia al amor. Esta fuerza seminal es cultivada dili­gentemente y nutrida sabiamente en la escuela de los divinos preceptos y así, con la ayuda de Dios, llega a su perfección.

Por esto, nosotros, dándonos cuenta de vuestro deseo por llegar a esta perfección, con la ayuda de Dios y de vuestras oraciones, nos esforzaremos, en la medida en que nos lo permita la luz del Espíritu Santo, por avivar la chispa del amor divino escondida en vuestro interior.

Digamos, en primer lugar, que Dios nos ha dado pre­viamente la fuerza necesaria para cumplir todos los man­damientos que él nos ha impuesto, de manera que no hemos de apenarnos como si se nos exigiese algo extraor­dinario, ni hemos de enorgullecernos como si devolviése­mos a cambio más de lo que se nos ha dado. Si usamos recta y adecuadamente de estas energías que se nos han otorgado, entonces llevaremos con amor una vida llena de virtudes; en cambio, si no las usamos debidamente, ha­bremos viciado su finalidad.

En esto consiste precisamente el pecado, en el uso des­viado y contrario a la voluntad de Dios de las facultades que él nos ha dado para practicar el bien; por el contra­rio, la virtud, que es lo que Dios pide de nosotros, con­siste en usar de esas facultades con recta conciencia, de acuerdo con los designios del Señor.

Siendo esto así, lo mismo podemos afirmar de la cari­dad. Habiendo recibido el mandato de amar a Dios, tene­mos depositada en nosotros, desde nuestro origen, una fuerza que nos capacita para amar; y ello no necesita de­mostrarse con argumentos exteriores, ya que cada cual puede comprobarlo por sí mismo y en sí mismo. En efecto, un impulso natural nos inclina a lo bueno y a lo bello, aunque no todos coinciden siempre en lo que es bello y bueno; y, aunque nadie nos lo ha enseñado, amamos a todos los que de algún modo están vinculados muy de cerca a nosotros, y rodeamos de benevolencia, por incli­nación espontánea, a aquellos que nos complacen y nos hacen el bien.

Y ahora yo pregunto, ¿qué hay más admirable que la belleza de Dios? ¿Puede pensarse en algo más dulce y agradable que la magnificencia divina? ¿Puede existir un deseo más fuerte e impetuoso que el que Dios infunde en el alma limpia de todo pecado y que dice con sincero afecto: Desfallezco de amor? El resplandor de la belleza divina es algo absolutamente inefable e inenarrable (Regla mayor, respuesta 2, 1).

.


El maná de cada día, 14.1.19

enero 14, 2019

Lunes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

.

Vida religiosa: Remar mar adentro

Venid conmigo y os haré pescadores de hombres



PRIMERA LECTURA: Hebreos 1, 1-6

En distintas ocasiones y de muchas maneras habló Dios antiguamente a nuestros padres por los profetas.

Ahora, en esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo, al que ha nombrado heredero de todo, y por medio del cual ha ido realizando las edades del mundo.

Él es reflejo de su gloria, impronta de su ser. Él sostiene el universo con su palabra poderosa. Y, habiendo realizado la purificación de los pecados, está sentado a la derecha de su majestad en las alturas; tanto más encumbrado sobre los ángeles, cuanto más sublime es el nombre que ha heredado.

Pues, ¿a qué ángel dijo jamás: «Hijo mío eres tú, hoy te he engendrado», o: «Yo seré para él un padre, y él será para mí un hijo»? Y en otro pasaje, al introducir en el mundo al primogénito, dice: «Adórenlo todos los ángeles de Dios.»


SALMO 96, 1.2b.6.7c.9

Adorad a Dios, todos sus ángeles.

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Justicia y derecho sostienen su trono.

Los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria. Ante él se postran todos los dioses.

Porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses.


Aclamación: Marcos 1, 15

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Marcos 1, 14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: «Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios: convertíos y creed en el Evangelio.»

Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago.

Jesús les dijo: «Venid conmigo y os haré pescadores de hombres.»

Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

.

El Verbo de Dios, fuente de sabiduría celestial

San Clemente I, Corintios 59, 2 – 60, 4; 61, 3

No cesamos de pedir y de rogar para que el Artífice de todas las cosas conserve íntegro en todo el mundo el nú­mero de sus elegidos, por mediación de su amado siervo Jesucristo, por quien nos llamó de las tinieblas a la luz, de la ignorancia al conocimiento de la gloria de su nombre.

Haz que esperemos en tu nombre, tú que eres el origen de todo lo creado; abre los ojos de nuestro corazón, para que te conozcamos a ti, el solo altísimo en las alturas, el santo que reposa entre los santos; que terminas con la soberbia de los insolentes, que deshaces los planes de las naciones, que ensalzas a los humildes y humillas a los soberbios, que das la pobreza y la riqueza, que das la muerte, la salvación y la vida, el solo bienhechor de los espíritus y Dios de toda carne; que sondeas los abis­mos, que ves todas nuestras acciones, que eres ayuda de los que están en peligro, que eres salvador de los desesperados, que has creado todo ser viviente y velas sobre ellos; tú que multiplicas las naciones sobre la tierra y eli­ges de entre ellas a los que te aman por Jesucristo, tu Hijo amado, por quien nos has instruido, santificado y honrado.

Te pedimos, Señor, que seas nuestra ayuda y defensa. Libra a aquellos de entre nosotros que se hallan en tribu­lación, compadécete de los humildes, levanta a los caídos, socorre a los necesitados, cura a los enfermos, haz volver a los miembros de tu pueblo que se han desviado; da ali­mento a los que padecen hambre, libertad a nuestros cau­tivos, fortaleza a los débiles, consuelo a los pusilánimes; que todos los pueblos de la tierra sepan que tú eres Dios y no hay otro, y que Jesucristo es tu siervo, y que noso­tros somos tu pueblo, el rebaño que tú guías.

Tú has dado a conocer la ordenación perenne del mun­do, por medio de las fuerzas que obran en él; tú, Señor, pusiste los cimientos de la tierra, tú eres fiel por todas las generaciones, justo en tus juicios, admirable por tu fuerza y magnificencia, sabio en la creación y providente en el gobierno de las cosas creadas, bueno en estos dones vi­sibles, y fiel para los que en ti confían, benigno y miseri­cordioso; perdona nuestras iniquidades e injusticias, nues­tros pecados y delitos.

No tomes en cuenta todos los pecados de tus siervos y siervas, antes purifícanos en tu verdad y asegura nues­tros pasos, para que caminemos en la piedad, la justicia y la rectitud de corazón, y hagamos lo que es bueno y aceptable ante ti y ante los que nos gobiernan.

Más aún, Señor, ilumina tu rostro sobre nosotros, para que gocemos del bienestar en la paz, para que seamos protegidos con tu mano poderosa, y tu brazo extendido nos libre de todo pecado y de todos los que nos aborre­cen sin motivo.

Da la concordia y la paz a nosotros y a todos los habi­tantes del mundo, como la diste a nuestros padres, que piadosamente te invocaron con fe y con verdad. A ti, el único que puedes concedernos estos bienes y muchos más, te ofrecemos nuestra alabanza por Jesucristo, pontífice y abogado de nuestras almas, por quien sea a ti la gloria y la majestad, ahora y por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.


Las angustias del Papa sobre América Latina

enero 13, 2019

.

El pontífice trasluce su preocupación por América Latina, y los motivos son varios, como podemos intuir fácilmente. 

.

Las angustias del Papa sobre América Latina

El pontífice trasluce su preocupación y los motivos son varios

Por Macky Arenas

.

Dicen que todos los caminos conducen a Roma. Las tensiones que reverberan en este continente vienen desde diferentes focos y también llegan hasta el Vaticano. No pasa desapercibido que el Papa Francisco ha dejado ver su preocupación de diferentes maneras y en distintas ocasiones.

No sólo en sus viajes al continente americano:

Venezuela y Nicaragua están en el epicentro de una realidad telúrica cuya onda expansiva desvela a la Santa Sede, aun en medio de tantos compromisos internacionales de alto voltaje.

Y no es para menos. En Nicaragua la tensión está al rojo vivo entre el régimen de los Ortega y su pueblo y, en medio, la Iglesia amenazada pero consecuente con el sufrimiento de la gente. En Venezuela, hoy día 10 de enero, es el primero de un gobierno no electo por el pueblo, cosa que no ocurría desde hace 60 años. Difícil imaginar un peor escenario para la paz social y la inaplazable recuperación económica.

Baste decir que la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Venezolana se adelantó emitiendo ayer mismo su exhortación pastoral donde los obispos reiteran “que la convocatoria del 20 de mayo -elección en la cual Maduro basa su supuesta legitimidad para juramentarse hoy- fue ilegítima, como lo es la Asamblea Nacional Constituyente”.

Y aún más: “Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡es moralmente inaceptable!”. El Cardenal Baltazar Porras fue preciso en su comentario: “Se ha querido desconocer a la Asamblea Nacional, pero tiene la legitimidad que le ha dado la voluntad popular”.

En Venezuela, unos hablan de vacío de poder para calificar lo que se presenta a partir del 10E; otros de usurpación del cargo.

El reconocido profesor de Derecho Constitucional y parlamentario de vasta experiencia en el pasado democrático, Nelson Chitty La Roche, aclara el punto: “En este caso no hay vacío de poder porque a pesar de todas las irregularidades que se pueden enumerar hay alguien ejerciendo el cargo de presidente de la República. Pero Maduro ejerce el cargo aunque no fue electo conforme a los parámetros constitucionales o legales, así que, de hecho, viene usurpando el cargo desde siempre, incluso, desde el 2013 y desde que la Asamblea Nacional le declaró el abandono del cargo. En conclusión, se puede abrir un amplio expediente contencioso referido no solo a la falta de cualidad para el ejercicio del cargo sino ante la falta de legitimidad de origen”.

La presión crece puesto que ningún país, salvo los aliados históricos del régimen, Cuba, Nicaragua y Bolivia, asistieron a la juramentación escenificada por Maduro. México anunció la asistencia de su Encargado de Negocios. La Unión Europea, el Grupo de Lima, pasando por los representante diplomáticos de Rusia, China, Irán, Turquía y el mismísimo Nuncio Apostólico se abstuvieron de asistir.

La periodista venezolana, Argelia Ríos, colocaba en su cuenta de tuiter: “Para esto quedaron los engreídos manirrotos que pasaron años comprando apoyos costosísimos en la comunidad internacional. Ahora son menesterosos solidarios, implorando respaldos de naciones inexistentes”, en alusión a una serie de “países” que el gobierno anuncia acompañarán a Maduro, como Osetia del Sur y Nauru, éste último un país que, luego de lograr un ingreso per cápita de $50.000 para 1975, hoy están arruinados, viven del narcotráfico, la extorsión y el “chuleo” a países a cambio de apoyos.

Es una realidad triste la que enfrenta el gobierno venezolano, que ha desoído todos los llamados de la Iglesia al diálogo, tirando por la borda cada oportunidad que se le ofreció para terminar con alguna dignidad. Hoy, lanzan al país a un terreno movedizo en el cual pueden hundirse ellos también.

El panorama general continental no es auspicioso por el momento. Brasil y México, dos países de gran peso para la balanza geopolítica de la subregión, han tomado rumbos completamente distintos y sobre ambos se dibuja un inquietante signo de interrogación. Trump insiste en erigir su muro, y su aliado estrella, Colombia, no consigue concretar la anhelada paz mientras crece su tirantez con la vecina Venezuela.

El gobierno de Macri enfrenta serios desafíos en la tarea de nivelar las diferencias sociales desde una perspectiva liberal, al tiempo que ha recibido emplazamientos por parte de la Iglesia local sobre temas neurálgicos para el país. En noviembre pasado, el Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Mario Poli, profundizó sobre el pedido de los obispos de una “mayor sensibilidad” de las autoridades frente al tema de la vida y los peligros que la amenazan, como el aborto y las drogas.

En cuanto a Chile, se encuentra en medio de una tormenta de proporciones incalculables por el destape de casos de abusos que llevó, en mayo pasado, a los 34 obispos de la Conferencia Episcopal chilena a presentar su renuncia en bloque, cosa inédita tanto como impensable hace algunas décadas, cuando ese país era un ejemplo de catolicismo sólido exhibiendo al episcopado más respetado e influyente del continente.

Colombia, Brasil, Argentina y Chile son tal vez los países de mayor tradición católica de América Latina, sin mencionar a México cuya imbatible devoción por la Virgen de Guadalupe, Patrona de América Latina, prima por sobre cualquier otra consideración religiosa.

Los episcopados se mantienen fieles a su misión y han expresado taxativamente su comunión con el Santo Padre a raíz de los feroces ataques de que viene siendo objeto; los obispos latinoamericanos están al lado de sus pueblos en las dificultades y ejerciendo una importante labor pastoral sustentada en un magisterio consecuente y firme ante los embates del relativismo y las amenazas que implica una realidad explosiva de injusticias e inestabilidad política y social.

El Papa se revela afectado en lo más profundo por la inacabable serie de asesinatos de sacerdotes en México; por el cuadro de hambre y necesidades de todo tipo que vive Venezuela, lo cual, aunado a la flagrante y continua violación a los derechos humanos, ha producido el éxodo masivo más impresionante en esta parte de mundo con los vaivenes y desequilibrios que ello plantea a naciones hermanas; los riesgos que corre la Iglesia en Nicaragua, cuyos fieles son perseguidos y encarcelados, los prelados constantemente hostigados y agredidos, lo que presenta un cuadro muy disminuido en materia de libertad religiosa.

El brutal éxodo de inmigrantes, los crímenes contra defensores de los derechos humanos de las comunidades aborígenes en plena antesala del Sínodo de la Amazonía y la alarmante cifra de asesinatos de mujeres con que arrancó el 2019 en países como Argentina, Bolivia, Perú, Chile y México serían materia suficiente como para espeluznar al más imperturbable.

Es conocido que América Latina es una de las regiones en donde se han registrado más casos de feminicidios en los últimos años. Solamente en 2017 la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) contabilizó 2.795 crímenes contra la mujer. Hasta el pacífico Paraguay registró aumento de casos de feminicidios durante 2018. Como corolario, la droga y la siempre vinculada trata de personas es otro asunto pendiente en nuestros países.

Todos estos conflictos, en ciernes o en pleno desarrollo, que están en el corazón del Papa, sobre los que vuelve con frecuencia en su discurso, tocan la fibra más sensible de lo que ha sido su prédica desde que comenzó su misión como Obispo de Roma.


A %d blogueros les gusta esto: