Las Confesiones de san Agustín, I, 3.3

noviembre 28, 2017

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Las criaturas, vasos llenos de Dios.

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Inmensidad de Dios, imposible de ser englobada. Las criaturas, vasos llenos de Dios (Conf. Libro I, 3.3)

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3. ¿Te engloba acaso el cielo y la tierra por el hecho de que los llenas? ¿O es, más bien, que los llenas y aún sobra por no poderte abrazar? ¿Y dónde habrás de echar eso que sobra de ti, una vez llenos el cielo y la tierra?

¿Pero es que tienes tú, acaso, necesidad de ser contenido en algún lugar, tú que contienes todas las cosas, puesto que las que llenas las llenas conteniéndolas?

Porque no son los vasos llenos de ti los que te hacen estable, ya que, aunque se quiebren, tú no te has de derramar; y si se dice que te derramas sobre nosotros, no es cayendo tú, sino levantándonos a nosotros; ni es dilatándote tú, sino recogiéndonos a nosotros10.

Pero las cosas todas que llenas, ¿las llenas todas con todo tu ser o, tal vez, por no poderte contener totalmente todas, contienen una parte de ti? ¿Y esta parte tuya la contienen todas y al mismo tiempo o, más bien, cada una la suya, mayor las mayores y menor las menores?

Pero ¿es que hay en ti alguna parte mayor y alguna menor? ¿Acaso no estás todo en todas partes, sin que haya cosa alguna que te contenga totalmente?

http://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/index.htm

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Las Confesiones de san Agustín, I, 2.2

noviembre 26, 2017

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Las verdad los hará libres

2. Yo no existiría si tú no estuvieras en mí y yo en ti  (Conf. Libro I, 2.2)

2. Pero ¿cómo invocaré yo a mi Dios, a mi Dios y mi Señor? Porque, ciertamente, al invocarle le estoy llamando para que venga a mí. ¿Y qué lugar hay en mí a donde venga mi Dios a mí? ¿Qué punto hay en mí a donde Dios se me haga presente, el Dios que ha creado el cielo y la tierra?6

¿Es verdad, Señor, que hay algo en mí que pueda abarcarte? ¿Acaso te abarcan el cielo y la tierra, que tú has creado, y dentro de los cuales me creaste también a mí? ¿O es tal vez que, porque nada de cuanto es puede ser sin ti, te abarca todo lo que es? Pues si yo soy efectivamente, ¿por qué pido que vengas a mí, cuando yo no sería si tú no fueses en mí?

No he estado aún en los abismos, mas también allí estás tú. Pues, aunque descendiera al Seol, allí estás tú7.

Nada sería yo, Dios mío, nada sería yo en absoluto si tú no estuvieses en mí; pero, ¿no sería mejor decir que yo no sería en modo alguno si no estuviese en ti, de quien, por quien y en quien son todas las cosas?8

Así es, Señor, así es. Pues ¿adónde te invoco estando yo en ti, o de dónde has de venir a mí, o a qué parte fuera del cielo y de la tierra me habré de ir para que desde allí venga mi Dios a mí, él, que ha dicho: Yo lleno el cielo y la tierra?9

http://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/index.htm


Las Confesiones de san Agustín, I, 1.1

noviembre 24, 2017

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Las Confesiones de San Agustín, autorretrato, canto a la bondad y misericordia de Dios.

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Nota: Con esta entrada comienzo la publicación de las Confesiones de san Agustín. Es una manera de acercarse a este gran santo y sabio que Dios regaló a la Iglesia. Por mi parte, será una pequeña contribución a la difusión del tesoro que Dios ha confiado a la Orden de Agustinos Recoletos para que lo disfrutemos, lo reavivemos y lo compartamos con toda la Iglesia. Gracias por tu interés y aprecio. Que Dios te bendiga. 

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Invocación al Señor (Conf. Libro I, 1.1)

1. Grande eres, Señor, y muy digno de alabanza1grande tu poder, y tu sabiduría no tiene medida2¿Y pretende alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación, y precisamente el hombre, que, revestido de su mortalidad, lleva consigo el testimonio de su pecado y el testimonio de que resistes a los soberbios?3 

Con todo, quiere alabarte el hombre, pequeña parte de tu creación. Tú mismo le excitas a ello, haciendo que se deleite en alabarte, porque nos has hecho para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti.

Dame, Señor, a conocer y entender qué es primero, si invocarte o alabarte, o si es antes conocerte que invocarte. Mas ¿quién habrá que te invoque si antes no te conoce? Porque, no conociéndote, fácilmente podrá invocar una cosa por otra.

¿Acaso, más bien, no habrás de ser invocado para ser conocido? Pero ¿y cómo invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán si no se les predica?4

Ciertamente, alabarán al Señor los que le buscan5porque los que le buscan le hallan y los que le hallan le alabarán.

Que yo, Señor, te busque invocándote y te invoque creyendo en ti, pues me has sido predicado. Te invoca, Señor, mi fe, la fe que tú me diste e inspiraste por la humanidad de tu Hijo y el ministerio de tu mensajero.

http://www.augustinus.it/spagnolo/confessioni/index.htm


El maná de cada día, 28.8.17

agosto 28, 2017

San Agustín, Nuestro Padre, obispo y doctor de la Iglesia

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¡Felicidades a la familia agustino-recoleta y a todas las comunidades agustinianas del mundo. Seamos lo que somos por gracia: Hijos del gran Agustín!

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Claudio Coello. Triunfo de San Agustín. Óleo sobre lienzo. 1664. Museo del Prado. Madrid

Claudio Coello. Triunfo de San Agustín. 1664. Museo del Prado. Madrid

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Antífona de entrada: Re 4, 29.31c

Dios le concedió sabiduría e inteligencia muy grandes y un corazón dilatado; su nombre se extendió por todos los pueblos.


Oración colecta

Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en san Agustín, obispo, y así también nosotros, sedientos de la verdadera sabiduría nunca cesemos de buscarte, fuente viva de amor eterno. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 2, 42-47

Después del día de Pentecostés, los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida en común, en la fracción del pan y en las oraciones.

Todo el mundo estaba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén.

Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno.

A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo corazón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.


SALMO 83, 2-6.11

Dichosos los que viven en tu casa, Señor.

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos! Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación.

Vale más un día en tus atrios que mil en mi casa, y prefiero el umbral de la casa de Dios a vivir con los malvados.


SEGUNDA LECTURA: 2 Timoteo 4, 1-8

Querido hermano: Ante Dios y ante Cristo Jesús, que ha de juzgar a vivos y muertos, te conjuro por su venida en majestad: proclama la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, reprende, reprocha, exhorta, con toda paciencia y deseo de instruir.

Porque vendrá un tiempo en que la gente no soportará la doctrina sana, sino que, para halagarse el oído, se rodearán de maestros a la medida de sus deseos y, apartando el oído de la verdad, se volverán a las fábulas.

Tú estate siempre alerta; soporta lo adverso, cumple tu tarea de evangelizador, desempeña tu ministerio.

Yo estoy a punto de ser sacrificado, y el momento de mi partida es inminente. He combatido bien mi combate, he corrido hasta la meta, he mantenido la fe.

Ahora me aguarda la corona merecida, con la que el Señor, juez justo, me premiará en aquel día; y no sólo a mí, sino a todos los que tienen amor a su venida.


Secuencia (Ad libitum)

De un abismo de tinieblas
brota una luz esplendente
que hoy para el mundo fulgura.

Agustín, el que había sido
presa del error, es dado
como un honor a la Iglesia.

A la llamada divina,
abraza la fe, y se acerca
a la fuente del bautismo.

Con elocuencia combate,
y en sus escritos condena
sus pasados extravíos.

Confirma la fe; modela
las costumbres; su palabra
destruye el error y el vicio.

Enmudece Fortunato,
deden Manes y Donato
al fulgor de su palabra.

Aquel mundo en decadencia,
ebrio de opiniones vanas
y turgente de herejías,

Fruto abundante comienza
a producir, cuando esparce
la fe, Agustín, por el orbe.

Según norma de los fieles
de Jerusalén, ajusta
la vida del monacato.

Pues sus hermanos vivían
en común, sin nada propio
que considerasen suyo.

Para salvación del hombre
él cultivó de por vida
las virtudes: murió anciano,
y reposó con sus padres.

Nada dejó en testamento
quien nada propio tenía,
pues los bienes reputaba
comunes con sus hermanos.

Salve, modelo de sabios,
de Cristo luz, voz celeste,
pregonero de la vida,
lumbrera de los doctores.

Los que Padre te proclaman,
teniéndote como guía,
consigan la vida eterna
en la gloria de los santos.
Amén.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 10, 14

Yo soy el Buen Pastor, que conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí.


EVANGELIO: Juan 10, 7-18

En aquel tiempo dijo Jesús: «Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí, se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.

Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.

Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.

Por eso me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre».


Antífona de comunión: 1 Cor 10, 17

El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.


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¡OH ETERNA VERDAD, VERDADERA CARIDAD Y CARA ETERNIDAD!

Del libro de las Confesiones de san Agustín, obispo

Habiéndome convencido de que debía volver a mí mismo, penetré en mi interior, siendo tú mi guía, y ello me fue posible porque tú, Señor, me socorriste.

Entré, y vi con los ojos de mi alma, de un modo u otro, por encima de la capacidad de estos mismos ojos, por encima de mi mente, una luz inconmutable; no esta luz ordinaria y visible a cualquier hombre, por intensa y clara que fuese y que lo llenara todo con su magnitud.

Se trataba de una luz completamente distinta. Ni estaba por encima de mi mente, como el aceite sobre el agua o como el cielo sobre la tierra, sino que estaba en lo más alto, ya que ella fue quien me hizo, y yo estaba en lo más bajo, porque fui hech­o por ella. La conoce el que conoce la verdad.

¡Oh eterna verdad, verdadera caridad y cara eternidad! Tú eres mi Dios, por ti suspiro día y noche. Y, cuando te conocí por vez primera, fuiste tú quien me elevó hacia ti, para hacerme ver que había algo que ver y que yo no era aún capaz de verlo.

Y fortaleciste la debilidad de mi mirada irradiando con fuerza sobre mí, y me estremecí de amor y de temor; y me di cuenta de la gran distancia que me separaba de ti, por la gran desemejanza que hay entre tú y yo, como si oyera tu voz que me decía desde arriba:

«Soy alimento de adultos: crece, y podrás comerme. Y no me transformarás en substancia tuya, como sucede con la comida corporal, sino que tú te transformarás en mí».

Y yo buscaba el camino para adquirir un vigor que me hiciera capaz de gozar de ti, y no lo encontraba, hasta que me abracé al mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, el que está por encima de todo, Dios bendito por los siglos, que me llamaba y me decía:

Yo soy el camino de la verdad, y la vida, y el que mezcla aquel alimento, que yo no podía asimilar, con la carne, ya que la Palabra se hizo carne, para que, en atención a nuestro estado de infancia, se convirtiera en leche tu sabiduría por la que creaste todas las cosas.

¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste.

Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían.

Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti.


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El maná de cada día, 13.1.17

enero 13, 2017

Viernes de la 1ª semana del Tiempo Ordinario

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No olvidéis las acciones de Dios

No olviden las acciones de Dios, contemplen las obras del Altísimo

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.PRIMERA LECTURA: Hebreos 4, 1-5.11

Temamos, no sea que, estando aún en vigor la promesa de entrar en su descanso, alguno de vosotros crea que ha perdido la oportunidad.

También nosotros hemos recibido la buena noticia, igual que ellos; pero el mensaje que oyeron de nada les sirvió, porque no se adhirieron por la fe a los que lo habían escuchado.

En efecto, entramos en el descanso los creyentes, de acuerdo con lo dicho: «He jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso», y eso que sus obras estaban terminadas desde la creación del mundo.

Acerca del día séptimo se dijo: «Y descansó Dios el día séptimo de todo el trabajo que había hecho.» En nuestro pasaje añade: «No entrarán en mi descanso.»

Empeñémonos, por tanto, en entrar en aquel descanso, para que nadie caiga, siguiendo aquel ejemplo de rebeldía.


SALMO 77, 3.4bc.6c-7.8

No olvidéis las acciones de Dios.

Lo que oímos y aprendimos, lo que nuestros padres nos contaron, lo contaremos a la futura generación: las alabanzas del Señor, su poder.

Que surjan y lo cuenten a sus hijos, para que pongan en Dios su confianza y no olviden las acciones de Dios, sino que guarden sus mandamientos.

Para que no imiten a sus padres, generación rebelde y pertinaz; generación de corazón inconstante, de espíritu infiel a Dios.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 7, 16

Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.


EVANGELIO: Marcos 2, 1-12

Cuando a los pocos días volvió Jesús a Cafarnaún, se supo que estaba en casa. Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Él les proponía la palabra.

Llegaron cuatro llevando un paralítico y, como no podían meterlo, por el gentío, levantaron unas tejas encima de donde estaba Jesús, abrieron un boquete y descolgaron la camilla con el paralítico.

Viendo Jesús la fe que tenían, le dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados quedan perdonados.»

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros: «Por qué habla éste así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, fuera de Dios?»

Jesús se dio cuenta de lo que pensaban y les dijo: «¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil: decirle al paralítico “tus pecados quedan perdonados” o decirle “levántate, coge la camilla y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados… »

Entonces le dijo al paralítico: «Contigo hablo: Levántate, coge tu camilla y vete a tu casa.»

Se levantó inmediatamente, cogió la camilla y salió a la vista de todos.

Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual.»

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COMENTARIO DEL PAPA FRANCISCO

AL EVANGELIO DE LA MISA CELEBRADA EN SANTA MARTA ESTA MAÑANA

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VATICANO, 13 Ene. 17 / 06:12 am (ACI).- En la homilía de la Misa celebrada este viernes en la Casa Santa Marta, el Papa Francisco animó a ser valientes y atreverse a acercarse a Jesús, a seguirle, a abrirse a Él con fe.

Frente a esa actitud de apertura, alertó de aquellos que, como los escribas, “miraban a Jesús sentados, desde los balcones, ‘balconeando’ la vida, juzgando a los que seguían a Jesús a los que consideraban personas ignorantes y supersticiosas”.

La gente seguía a Jesús por su autoridad, por sus palabras, “por las cosas que decía y cómo las decía. Se hacía entender. También sanaba, y mucha gente iba junto a Él para que los sanara”, indicó el Santo Padre.

Por el contrario, también estaban los que, ante Jesús, se cerraban, en vez de abrirse a Él. “¡Los cerrados! Aquellos que se encontraban en los bordes de los caminos, que lo miraban y que preferían quedarse sentados”.

“Algunos de ellos eran los escribas, que estaban ahí sentados: estos no lo seguían, solo lo miraban. Lo miraban desde los balcones. No caminaban en la vida: ‘¡balconeaban la vida!’. Allí se quedaban, sin asumir peligros. Se limitaban a juzgar. Eran los ‘puros’ y no se inmiscuían. En su corazón pensaban de los que seguían a Jesús: ‘¡Qué gente más ignorante! ¡Qué gente más supersticiosa!’.

Y cuántas veces también nosotros, cuando vemos la piedad de la gente sencilla, nos viene a la cabeza aquel clericalismo que tanto daño hace a la Iglesia”, advirtió el Papa Francisco.

“Hay otros cerrados en la vida”, continuó, y se refirió a aquellos que están “amargados de la vida, sin esperanza, digiriendo su propia amargura: también esos están cerrados, no siguen a Jesús y no tienen esperanza”.

Luego están las personas con fe, como aquellos hombres de Cafarnaúm, que “se arriesgaron cuando hicieron aquel agujero en el techo. Se arriesgaron a que el dueño de la casa los denunciara, los llevara ante el juez y les hiciera pagar los desperfectos. Se arriesgaron, pero querían llegar donde estaba Jesús”.

También se arriesgó “aquella otra mujer, enferma desde hacía 18 años. Se arriesgó cuando, de forma oculta, tocó el manto de Jesús. Se arriesgó a sufrir vergüenza. Quería recuperar la salud, quería acercarse a Jesús, y se arriesgó. Pensemos en la cananea: las mujeres se arriesgan más que los hombres, ¡eh! Eso es verdad: ¡son más valientes! Y es algo que se debe reconocer”.

Por ello, el Pontífice animó a “seguir a Jesús, ya sea porque estamos necesitados de alguna cosa, pero tenemos que seguir a Jesús, arriesgándonos, y eso significa seguir a Jesús con fe. Fiarse de Jesús, fiarse de Jesús con fe en su persona”.

El Papa finalizó su homilía lanzando las siguientes preguntas: “¿Me fío de Jesús? ¿Confío mi vida a Jesús? ¿Estoy en camino hacia Jesús, aunque haga el ridículo en alguna ocasión? ¿O me quedo sentado mirando, como hacían los otros, mirando la vida sentado con el alma ‘sentada’, con el alma cerrada por la amargura, sin esperanza?”.
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ACÉRCATE AL MÉDICO

San Agustín. Sermón 87, 13-14

Si en una ciudad enfermare alguien en el cuerpo y hubiese allí un médico muy experimentado, enemigo de poderosos amigos del enfermo; si, repito, en una ciudad enfermase alguien con una enfermedad peligrosa y existiese en la misma ciudad un médico muy experimentado, enemigo, como dije, de poderosos amigos del enfermo, quienes le dijeran: «No recurras a él, no sabe nada», y lo dijeran no con la intención de dar una opinión, sino por envidia, ¿no prescindiría aquél en bien de su salud de las fábulas de sus poderosos amigos?

Aunque fuese una ofensa para ellos, ¿no recurriría para vivir unos días más a aquel médico que la fama había celebrado como muy competente, para que expulsase de su cuerpo la enfermedad?

El género humano yace enfermo; no por enfermedad corporal, sino por sus pecados. Yace como un gran enfermo en todo el orbe de la tierra de Oriente a Occidente. Para sanar a este gran enfermo descendió el médico omnipotente. Se humilló hasta tomar carne mortal, es decir, hasta acercarse al lecho del enfermo. Da los preceptos que procuran la salud, y es despreciado; quienes le escuchan son liberados.

Es despreciado, pues dicen los amigos poderosos: «Nada sabe». Si no supiera nada, no llenaría los pueblos con su poder; si no supiera nada, no existiría antes de nosotros; si no supiera nada, no hubiera enviado a los profetas antes de él. ¿No se cumple ahora lo que antes fue predicho? ¿No demuestra este médico el poder de su arte cumpliendo sus promesas? ¿No caen por tierra en todo el orbe los errores perniciosos y se doman las codicias en la trilla del mundo?

Nadie diga: «Antes el mundo estaba mejor que ahora; desde que llegó este médico a ejercer su arte, vemos en él muchas cosas espantosas». No te extrañes. Antes de ponerse a curar a un enfermo, la sala del médico parecía limpia de sangre; ahora que tú ves lo que pasa, sacúdete las vanas delicias, acércate al médico; es el tiempo de buscar la salud, no el placer.

Curémonos, pues, hermanos. Si aún no hemos reconocido al médico, no nos enfurezcamos contra él como locos, ni nos apartemos de él como aletargados. Muchos perecieron enfureciéndose y muchos también durmiendo. Son locos los que pierden sus cabales fuera del sueño. Están aletargados los oprimidos por el mucho sueño. Los tales son ciertamente hombres.

Unos quieren ser crueles con este médico y, como él ya está sentado en el cielo, persiguen a los fieles, sus miembros, en la tierra. También a éstos los cura. Muchos de ellos se tornaron por la conversión, de enemigos en amigos; de perseguidores se convirtieron en predicadores.

Incluso a los judíos, que se habían ensañado contra él cuando estaba aquí en la tierra, los curó como a locos. Por ellos oró cuando pendía de la cruz con estas palabras: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen (Lc 23, 34).

Muchos de ellos, calmado su furor, como reprimida la locura, conocieron a Dios, conocieron a Cristo. Después de la ascensión, enviado el Espíritu Santo, se convirtieron al que crucificaron y, creyendo en el Sacramento, bebieron la sangre que derramaron con crueldad.


Los CEAR, una de las claves de la revitalización agustina recoleta

diciembre 15, 2016

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San Agustín

San Agustín, el de corazón inquieto

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Carlos González Castellanos: “Los CEAR, una de las claves de la revitalización”

El Proyecto de Vida y Misión que se ha fijado la Orden se compromete a promover los CEAR. Es ésta una planta nacida y crecida en México, cultivada sobre todo por el que hasta ahora y durante seis años ha sido el superior religioso allí, fray Carlos González Castellanos. Le interrogamos sobre la idea, sus experiencias y las posibilidades de estos centros.

2015-06-05 Comunicaciones OAR

El agustino recoleto Carlos González Castellanos quien ha sido hasta ahora Vicario provincial de México.

– Fray Carlos, ¿qué son los CEAR?

Los CEAR son Centros de Espiritualidad Agustino-Recoleta, y se han definido como “organismos de formación y vivencia espiritual para religiosos y laicos desde nuestro carisma agustino recoleto”. Cada CEAR cuenta con un equipo coordinador, formado por al menos dos religiosos y dos laicos de la familia recoleta, con capacidad para trabajar en equipo y con una adecuada formación en la espiritualidad de la Orden.

Son organismos, son equipos; no se identifican con una sede física. Las actividades que organizan pueden impartirse en una sede base o, con estilo itinerante, en otras sedes físicas, tales como casas de espiritualidad, salones u oratorios parroquiales, de centros educativos, etc.

—¿Cómo surgen estos centros? ¿Qué recorrido han seguido?

Los CEAR surgen a partir de la conciencia clara de lo que la Iglesia nos pide a los agustinos recoletos: que compartamos la riqueza carismática recibida. Y surgen también a partir de la necesidad que los propios frailes tenemos de profundizar nuestros rasgos carismáticos.

Nacen en México y en Costa Rica. Desde hace muchos años, ha habido allí religiosos inquietos que soñaban con un lugar en el que nos formáramos más y mejor en nuestra espiritualidad recoleta y desde el cual ayudáramos a otras personas a vivir su fe cristiana a parir de la espiritualidad agustino-recoleta.

En una asamblea que tuvimos en 2003, se plasmó con mucha claridad el sueño y necesidad de una Casa de espiritualidad. Y nos dimos cuenta de que, para establecerla, se requería un equipo de religiosos y laicos bien formados y con una experiencia fuerte del carisma recoleto.

El año 2006 nos dimos ya a la tarea de organizar aulas semanales de formación agustiniana. Al mismo tiempo que realizábamos la formación básica, establecimos la primera iniciativa: el aula agustiniana para laicos en tres parroquias de la ciudad de México.

Después de esta primera experiencia formativa, en 2009 se creó el CEAR de la Ciudad de México. En 2010 arrancó el CEAR de Pozos de Santa Ana, en Costa Rica. En el año 2012 se abrió el de Querétaro, y en 2015 el de Chihuahua.

– ¿Cuáles son los trabajos o tareas que llevan adelante?

Hasta ahora, nuestra oferta se centra en tres grandes campos de trabajo. En primer lugar, el área humana. Ofrecemos, por ejemplo, talleres de eneagrama, diplomado en logoterapia, diplomado en tanatología, talleres diversos en relación con la autoestima, la comunicación y el manejo de sentimientos… Tenemos bien claro que, cuando la persona tiene buenos cimientos en lo humano, el área espiritual y carismática se desarrolla con más facilidad.

También ofrecemos cursos, talleres y experiencias de espiritualidad agustiniana. Se están impartiendo talleres de oración, retiros de silencio de fin de semana, cursos bíblicos y otros cursos sobre el pensamiento y espiritualidad agustinianos. Hemos integrado las iniciativas propuestas y diseñadas por el Equipo de Revitalización de la Orden: los talleres de oración agustiniana y los ejercicios espirituales en silencio.

Finalmente, hacemos hincapié en la formación en el área de la pastoral social. Procuramos atender a personas muy vulnerables. Para esta labor son muy importantes las obras sociales con que cuenta la Orden en México, especialmente el CARDI (Centro de Acompañamiento y Recuperación de Desarrollo Integral).

En este Centro tenemos estructurado un diplomado en voluntariado, con una sesión semanal de hora y media durante un año. Con él se busca que los voluntarios reciban herramientas básicas para realizar su servicio con competencia y desde el carisma agustino recoleto.

– ¿En México qué han supuesto los CEAR para los agustinos recoletos?

Para nosotros, los CEAR han supuesto un cambio de mentalidad en la manera de organizar nuestros ministerios. Nos encontramos en un momento histórico en que estamos a la baja en cuanto al número de religiosos; sin embargo, va quedando claro que los CEAR son una de las apuestas de futuro, clave para nuestra revitalización.

Hemos tenido que formar a religiosos y laicos que impartan los cursos, talleres y experiencias del CEAR con calidad y de manera cordial. Y ésta es una apuesta que hay que reforzar. También han supuesto una importante inversión económica para construir o acomodar espacios con este fin: salones, oratorios o lugares para educar en la oración. Hemos construido, incluso, una Casa de Espiritualidad en los alrededores de México.

En fin, los CEAR nos han llevado a una reflexión seria en torno al modo como queremos compartir nuestra riqueza carismática. Nos han hecho abrirnos a los medios de comunicación social: internet, redes sociales, televisión, revistas y periódicos católicos.

En definitiva, nos hemos ido convenciendo de que los CEAR son un valiosísimo medio para revitalizar nuestras comunidades religiosas y compartir nuestra espiritualidad agustino-recoleta. El hombre de hoy tiene mucha hambre de espiritualidad, y nuestro mundo ofrece todo tipo de espiritualidades.

Creemos que nuestra oferta tiene una gran consistencia, por basarse en la espiritualidad cristiana y en el modo como san Agustín y los recoletos la han vivido y tratan de seguir viviéndola.

– See more at: http://www.agustinosrecoletos.com/news/view/4-noticias-actualidad/5208-carlos-gonzalez-castellanos-los-cear-una-de-las-claves-de-la-revitalizacion#sthash.husCBh8h.dpuf


El maná de cada día, 11.11.16

noviembre 11, 2016

Viernes de la 32ª semana del Tiempo Ordinario

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Dichoso el que camina en la voluntad del Señor

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PRIMERA LECTURA: 2 Juan 4-9

Señora elegida: Me alegré mucho al enterarme de que tus hijos caminan en la verdad, según el mandamiento que el Padre nos dio.

Ahora tengo algo que pedirte, señora. No pienses que escribo para mandar algo nuevo, sino sólo para recordaros el mandamiento que tenemos desde el principio, amarnos unos a otros. Y amar significa seguir los mandamientos de Dios. Como oísteis desde el principio, éste es el mandamiento que debe regir vuestra conducta.

Es que han salido en el mundo muchos embusteros, que no reconocen que Jesucristo vino en la carne. El que diga eso es el embustero y el anticristo.

Estad en guardia, para que recibáis el pleno salario y no perdáis vuestro trabajo. Todo el que se propasa y no permanece en la doctrina de Cristo no posee a Dios; quien permanece en la doctrina posee al Padre y al Hijo.


SALMO 118,1.2.10.11.17.18

Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón.

Te busco de todo corazón, no consientas que me desvíe de tus mandamientos.

En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti.

Haz bien a tu siervo: viviré y cumpliré tus palabras.

Ábreme los ojos, y contemplaré las maravillas de tu voluntad.


Aclamación antes del Evangelio: Lucas 21, 28

Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.


EVANGELIO: Lucas 17, 26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará.

Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.»

Ellos le preguntaron: «¿Dónde, Señor?»

Él contestó: «Donde se reúnen los buitres, allí está el cuerpo.»


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PERSEVEREMOS EN LA ESPERANZA

Anónimo
Homilía de un autor del siglo segundo, 10, 1-12,1; 13,1

Hermanos míos, hagamos la voluntad del Padre que nos ha llamado y esforcémonos por vivir ejercitando la virtud con el mayor celo; huyamos del vicio, como del primero de nuestros males, y rechacemos la impiedad, a fin de que el mal no nos alcance. Porque, si nos esforzamos en obrar el bien, lograremos la paz.

La razón por la que algunos hombres no alcanzan la paz es porque se dejan llevar por temores humanos y posponen las promesas fu­turas a los gozos presentes.

Obran así porque ignoran cuán grandes tormentos están reservados a quienes se entregan a los placeres de este mundo y cuán grande es la felicidad que nos está preparada en la vida eterna.

Y, si ellos fueran los únicos que hicieran esto, sería aún tolerable; pero el caso es que no cesan de pervertir a las almas inocentes con sus doctrinas depravadas, sin darse cuenta de que de esta forma incurren en una doble conde­nación: la suya propia y la de quienes los escuchan.

Nosotros, por tanto, sirvamos a Dios con un corazón puro, y así seremos justos; porque, si no servimos a Dios y desconfiamos de sus promesas, entonces seremos des­graciados. Se dice, en efecto, en los profetas:

Desdichados los de ánimo doble, los que dudan en su corazón, los que dicen: «Todo esto hace tiempo que lo hemos oído, ya fue dicho en tiempo de nuestros padres; hemos esperado, día tras día, y nada de ello se ha realizado».

¡Oh insensatos! Comparaos con un árbol; tomad, por ejemplo, una vid: primero se le cae la hoja, luego salen los brotes, después puede contemplarse la uva verde, finalmente aparece la uva ya madura. Así también mi pueblo: primero sufre in­quietudes y tribulaciones, pero luego alcanzará la fe­licidad.

Por tanto, hermanos míos, no seamos de ánimo doble, antes bien perseveremos en la esperanza, a fin de recibir nuestro galardón, porque es fiel aquel que ha prometido dar a cada uno según sus obras.

Si practicamos, pues, la justicia ante Dios, entraremos en el reino de los cielos y recibiremos aquellas promesas que ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar.

Estemos, pues, en todo momento en expectación del reino de Dios, viviendo en la caridad y en la justicia, pues desconocemos el día de la venida del Señor. Por tanto, hermanos, hagamos penitencia y obremos el bien, pues vivimos rodeados de insensatez y de maldad.

Purifiqué­monos de nuestros antiguos pecados y busquemos nuestra salvación arrepintiéndonos de nuestras faltas en lo más profundo de nuestro ser.

No adulemos a los hombres ni busquemos agradar solamente a los nuestros; procuremos, por el contrario, edificar con nuestra vida a los que no son cristianos, evitando así que el nombre de Dios sea blasfemado por nuestra causa.
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UNA LUPA EN TU VIDA

Los pulgones no se aprecian a simple vista y, sin embargo, sus plagas tienen una gran capacidad destructora. Son capaces de secar y agostar cosechas enteras, si no se previenen y atajan a tiempo sus efectos devastadores.

Piensa que, también en tu vida cristiana, corres el peligro de sufrir plagas mayores y de consecuencias más profundas, si no pones remedio a tiempo.

Es importante, por ello, habituarse a examinar la propia vida, observar con el aumento y el detalle de una lupa todos los rincones de la conciencia. En ella suelen anidar, sin que tú te des cuenta, muchas larvas de defectos y pecados, que pueden convertirse en una plaga espiritual y agostar esa vida de Dios que quiere crecer entre tus abrojos y espinas.

No acabes tus jornadas sin hacer un breve examen de conciencia. Párate a considerar, durante un tiempo concreto, cuáles son las intenciones más secretas de tus actos, los intereses ocultos que te han movido a actuar de esa manera, los hábitos no corregidos y en los que llevas tanto tiempo instalado, por qué tienes esas reacciones tan primarias ante circunstancias molestas, inoportunas o imprevistas, por qué tantos días acaban llenos de la más desordenada esterilidad, dominados por la plaga del activismo.

Pero, pondera también los dones recibidos de Dios, las insinuaciones que hoy el Espíritu Santo ha dejado caer en tu alma, ese gozo apostólico que has cosechado en tu entrega a los demás, tantos detalles de generosidad, de olvido de ti, que has podido regalar a otros, esos pequeños vencimientos que sólo tú y el Señor habéis conocido, tantos ofrecimientos y súplicas por los que se han encomendado a tus oraciones.

Piensa que las cosas más bellas, a veces están tan escondidas, que sólo llegas a descubrirlas y apreciarlas cuando las ves a través de una lupa.

Si te acostumbras a hacer cada día el examen de tu vida y de tu jornada descubrirás la riqueza tan oculta que mora en lo escondido de tu alma, allí donde sólo Dios y tú os habláis cara a cara.

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El comentario del Papa Francisco en la misa de Santa Marta

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).- El amor del cristiano es concreto, no es el amor ‘superficial’ de una telenovela. Lo indicó este viernes el papa Francisco en la misa matutina en la Casa Santa Marta, advirtiendo sobre las ideologías que ‘desengranan a la Iglesia’, reiterando que el criterio del amor cristiano es “la encarnación del Verbo”.

Deteniéndose sobre la naturaleza del amor cristiano, el Santo Padre mencionó la segunda carta de San Juan apóstol y el mandamiento “caminar en el amor”. ¿Pero de qué amor se trata?, visto que esta palabra “se usa hoy” para tantas cosas. Porque se habla de amor en una telenovela, de amor teórico.

En cambio la encarnación del amor cristiano, precisó “es la encarnación del Verbo”, y quien niega esto es el anticristo. Y profundiza más: “Un amor que no reconoce que Jesús vino con su carne, en la carne”, reconoce “un amor mundano, filosófico, abstracto” o sea “un amor disminuido, superficial”.

“Dios ha enviado a su Hijo, que se ha encarnado y hecho una vida como nosotros” dijo, e invitó “a amar como amó Jesús, como nos enseñó, siguiendo su ejemplo, caminando por el camino de Jesús. Y el camino de Jesús es el que nos da la vida”, indicó.

Para ello, explicó Francisco, es necesario “salir continuamente del propio egoísmo y ponerse al servicio de los otros”. Y eso porque el amor cristiano “es un amor concreto, porque es concreta la presencia de Dios en Jesucristo”.

Por lo tanto advierte sobre quien desfigura esta doctrina de la carne, de la encarnación, porque así “no permanece en la doctrina de Cristo, no posee a Dios”. Porque la Iglesia es una comunidad en torno a la presencia de Cristo. Francisco cita la palabra ‘proagon’, sobrepasar, extraviarse, y que de allí nacen las ideologías, sobre el amor, sobre la Iglesia, las ideologías que le quitan a la Iglesia la carne de Cristo. Y añadió que “estas teorías, arruinan a la comunidad, la Iglesia”.

El Santo Padre advirtió que teorizando así sobre el amor, se llega a un Dios sin Cristo, a un Cristo sin Iglesia y a una Iglesia sin pueblo. “Todo en este proceso quita la carne a la Iglesia”. Es por esto que el diácono Lorenzo decía –recordó el Papa– que ‘los pobres son el tesoro de la Iglesia’. ¿Por qué? “Porque son el tesoro en Cristo”.

El Papa concluyó su homilía invitando a no entrar en ese proceso, que quizás seduce a tanta gente, de ‘ideologizar’ este amor, desencarnando a la Iglesia, desencarnando el amor cristiano. Y así no llegar al triste espectáculo de un Dios sin Cristo, de un Cristo sin Iglesia y de una Iglesia sin pueblo”.

El Papa en Santa Marta: La ideología lleva a un Dios sin Cristo y a un Cristo sin Iglesia y sin pueblo