El maná de cada día, 12.9.16

septiembre 12, 2016

Lunes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

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EP_CLESIS

Transformaos también vosotros en el cuerpo de Cristo



PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 11, 17-26.33

Al recomendaros esto, no puedo aprobar que vuestras reuniones causen más daño que provecho. En primer lugar, he oído que cuando se reúne vuestra Iglesia os dividís en bandos; y en parte lo creo, porque hasta partidos tiene que haber entre vosotros, para que se vea quiénes resisten a la prueba.

Así, cuando os reunís en comunidad, os resulta imposible comer la cena del Señor, pues cada uno se adelanta a comerse su propia cena y, mientras uno pasa hambre, el otro está borracho. ¿No tenéis casas donde comer y beber? ¿O tenéis en tan poco a la Iglesia de Dios que humilláis a los pobres? ¿Qué queréis que os diga? ¿Que os apruebe? En esto no os apruebo.

Porque yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía.» Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. Así que, hermanos míos, cuando os reunís para comer, esperaos unos a otros.


SALMO 39, 7-8a.8b-9.10.17

Proclamad la muerte del Señor, hasta que vuelva

Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.»

«Como está escrito en mi libro para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas.

He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor, tú lo sabes.

Alégrense y gocen contigo todos los que te buscan; digan siempre: «Grande es el Señor» los que desean tu salvación.


ALELUYA: Jn 3, 16

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito; todo el que cree en él tiene vida eterna.

EVANGELIO: Lucas 7, 1-10

En aquel tiempo, cuando terminó Jesús de hablar a la gente, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, para rogarle que fuera a curar a su criado.

Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestro pueblo y nos ha construido la sinagoga.»

Jesús se fue con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes; no soy yo quién para que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir personalmente. Dilo de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes, y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace.»

Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe.» Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano.



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COMED EL VÍNCULO QUE OS UNE, BEBED VUESTRO PRECIO

San Agustín, Sermón 228 B, 2-5

Cristo nuestro Señor que en su pasión ofreció por nosotros lo que había tomado de nosotros en su nacimiento, constituido príncipe de los sacerdotes para siempre, ordenó que se ofreciera el sacrificio que estáis viendo, el de su cuerpo y sangre.

En efecto, de su cuerpo, herido por la lanza, brotó sangre y agua, mediante la cual borró los pecados del mundo. Recordando esta gracia, al hacer realidad la liberación de vuestros pecados, puesto que es Dios quien la realiza en vosotros, acercaos con temor y temblor a participar de este altar. Reconoced en el pan lo que colgó del madero, y en el cáliz lo que manó del costado.

En su múltiple variedad, aquellos antiguos sacrificios del pueblo de Dios figuraban a este único sacrificio futuro. Cristo mismo es, a la vez, cordero por la inocencia y sencillez de su alma, y cabrito por su carne, semejante a la carne de pecado. Todo lo anunciado de muchas y variadas formas en los sacrificios del antiguo Testamento se refiere a este único sacrificio que ha revelado el Nuevo.

Recibid, pues, y comed el cuerpo de Cristo, transformados ya vosotros mismos en miembros de Cristo, en el cuerpo de Cristo; recibid y bebed la sangre de Cristo. No os desvinculéis, comed el vínculo que os une; no os estiméis en poco, bebed vuestro precio. A la manera como se transforma en vosotros cualquier cosa que coméis o bebéis, transformaos también vosotros en el cuerpo de Cristo viviendo en actitud obediente y piadosa.

Cuando se acercaba ya el momento de su pasión y estaba celebrando la pascua con sus discípulos, él bendijo el pan que tenía en sus manos y dijo: Esto es mi cuerpo que será entregado por vosotros (1 Cor 11, 24). Igualmente les dio el cáliz bendecido, diciendo: Ésta es mi sangre de la nueva alianza, que será derramada por muchos para el perdón de los pecados (Mt 26, 28).

Estas cosas las leíais en el evangelio o las escuchabais, pero ignorabais que esta eucaristía era el Hijo; ahora, en cambio, rociado vuestro corazón con la conciencia limpia y lavado vuestro cuerpo con el agua pura, acercaos a él y seréis iluminados y vuestros rostros no se avergonzarán (Sal 33, 6).

Si recibís santamente este sacramento que pertenece a la nueva alianza y os da motivo para esperar la herencia eterna, si guardáis el mandamiento nuevo de amaros unos a otros, tendréis vida en vosotros, pues recibís aquella carne de la que dice la Vida misma: El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo (Jn 6, 52) y quien no coma mi carne y beba mi sangre, no tendrá vida en sí.

Teniendo, pues, vida en él, seréis una carne con él. En efecto, este sacramento no ofrece el cuerpo de Cristo de forma que conlleve el estar separados de él. El Apóstol recuerda que esto se halla predicho ya en la Sagrada Escritura: Serán dos en una misma carne. Misterio grande es este, dice, pero yo lo aplico a Cristo y a la Iglesia (Ef 5, 31-32). En otro lugar dice también respecto a esta Eucaristía: Siendo muchos, somos un único pan, un único cuerpo (1 Cor 10, 17).

Comenzáis, pues, a recibir lo que ya habéis comenzado a ser, si no lo recibís indignamente, para no comer y beber vuestra propia condenación. Dice así. Quien come el pan y bebe el cáliz del Señor indignamente, será reo del cuerpo y de la sangre del Señor. Examínese el hombre a sí mismo, y luego coma del pan y beba del cáliz, pues quien come y bebe indignamente, come y bebe su condenación (1 Cor 11, 27-29).

Lo recibís dignamente si os guardáis del fermento de las doctrinas perversas, de forma que seáis panes ácimos de sinceridad y de verdad (1 Cor 5, 8); o si conserváis aquel fermento de la caridad que oculta la mujer en tres medidas de harina hasta que fermente toda la masa (Lc 13, 21).

Esta mujer es la sabiduría de Dios, aparecida en carne mortal gracias a una virgen, que sembró su evangelio en toda la tierra, que restauró después del diluvio a partir de los tres hijos de Noé cual si fuesen las tres medidas dichas hasta que fermentase la totalidad.

Ésta es la totalidad que en griego se dice «holon», donde estaréis si guardáis el vinculo de la paz «según la totalidad», que en griego recibe el nombre de «catholon», de donde viene el nombre de católica.

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Oración de la Comunidad de Viudas Santa Rita

septiembre 9, 2016

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Santa Rita. Semblanza biográfica

Nació en Roccaporrena, Casia, Italia, hacia el año 1380. Según la tradición, era hija única y desde su niñez deseó consagrarse a Dios. Sus padres eran muy religiosos y la convencieron para que se casara con un joven bueno pero de carácter violento. Tuvieron dos hijos varones.

Tras 18 años de matrimonio, su marido fue asesinado. Rita perdonó a los criminales. Pero sus hijos prometieron vengar la muerte de su padre. Entonces Rita los ofreció a Dios: Prefería que se los llevara al cielo antes que cometieran tal crimen. Los dos hijos murieron poco después.

Entonces Rita, viuda y sin hijos, pensó consagrarse a Dios tal como había soñado en su adolescencia. Una vez lograda la pacificación de las familias enemistadas y resueltos otros problemas, pidió ingresar al monasterio agustino de Santa María Magdalena de Casia.

Tras superar ciertas dificultades, fue admitida en el convento. En él vivió durante 40 años dedicada a las prácticas de la vida monástica. Los últimos 15 años soportó en la frente el estigma de una espina de la corona del Salvador en su pasión.

Murió en la noche del 22 de mayo de 1456 con fama de santidad. Rita pasó por los diferentes estados de la vida dando pruebas de fe en Dios y de amor a Cristo en su pasión y muerte. Fue mensajera de paz y reconciliación.

Su cuerpo se venera en el santuario de Casia, adonde siguen acudiendo sus devotos procedentes de todo el mundo.

 

Oración de las Viudas Santa Rita

Padre y Señor nuestro, somos madres cristianas viudas. Creemos que tú eres Padre de los pobres, defensor de viudas y protector de huérfanos. Por eso, con toda confianza, recurrimos a ti buscando consuelo y fortaleza, pues con frecuencia nos sentimos tristes y abandonadas.

Creemos que tú eres el único que nos puede comprender plenamente. Por ello te damos gracias, y en especial te agradecemos el esposo que nos diste por tantos años.

Queremos aceptar con resignación cristiana y alegría que ya descanse en ti. Tú sabrás recompensarle la entrega de su vida. A tus manos lo confiamos. De ti lo recibimos, a ti lo devolvemos y en ti esperamos encontrarlo para siempre en el cielo.

Ahora reconocemos agradecidas que nuestros esposos fueron un don tuyo y la prueba más evidente de tu amor por nosotras y los hijos. Te pedimos perdón porque no siempre supimos verlos y tratarlos según tus designios de amor.

Aunque nos falta ahora la presencia física de nuestros maridos, sentimos cada día más que ellos nos acompañan espiritualmente en todas nuestras preocupaciones.

Te bendecimos porque tú, Señor y Padre nuestro, todo lo dispones para nuestro bien. Deseamos cumplir tu voluntad plenamente, y queremos darte gracias siempre, y por todo cuanto permitas nos suceda.

Finalmente, te damos gracias porque en nuestro desvalimiento nos ofreces el ejemplo maravilloso de santa Rita, que se entregó incondicionalmente a su esposo y a sus hijos llevándolos a ti, y alcanzando así su plenitud como esposa y como madre.

Al amparo de tan admirable intercesora, te presentamos nuestras necesidades y súplicas repitiendo esta plegaria.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, como santa Rita ya viuda, saquemos fuerza de la debilidad y seamos padre y madre de nuestros hijos en todas sus necesidades, sobre todo espirituales.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que sintamos la compañía de nuestros esposos que nos contemplan desde el cielo y ruegan por nosotras, y así podamos perseverar en nuestra vocación hasta que tú nos recojas en tu paz.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que sepamos perdonar y olvidar las ingratitudes y ofensas que nos causaron nuestros maridos ya difuntos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o nietos el germen de una consagración religiosa o sacerdotal, seamos generosas colaboradoras de esa vocación.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que seamos respetuosas con nuestros hijos y nietos en sus asuntos personales y familiares, sin renunciar a nuestra colaboración generosa para que puedan construir verdaderos hogares cristianos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, en nuestra condición de viudez, Dios sea nuestro consuelo y fortaleza, y nos permita experimentar ahora una felicidad tal que sea continuación y aun superación de la dicha que gozamos con nuestros maridos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, como viudas cristianas, cultivemos con más ahínco la vida espiritual y el compromiso en las tareas apostólicas de la parroquia y de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que busquemos, con verdadero celo apostólico, a las madres y mujeres viudas como nosotras, que se sienten solas o deprimidas, y logremos acercarlas a Dios.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, en el trato con otras madres viudas, nos interesemos por sus necesidades, las acompañemos con prudencia y solicitud hasta despertar en ellas su vocación cristiana, y logremos integrarlas a la vida de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Oración conclusiva

Te adoramos y te alabamos, Padre bueno, pues en tu Hijo Jesús nos has mostrado tu santidad. Te damos gracias porque tu Espíritu hizo a Rita esposa de Cristo.

Humildemente te suplicamos, Padre santo, que, por medio de tu Hijo y por intercesión de santa Rita, derrames sobre nosotras la unción del Espíritu que nos permita imitarla en su amor a ti y al prójimo, en la adhesión a tu santa voluntad, y en la devoción a Cristo en su pasión y muerte de cruz.

Gloriosa santa Rita, abogada de imposibles, ayúdanos a recibir y agradecer las bendiciones divinas con fe, amor y alegría. Amén

Miraflores, agosto de 2016

(Esta oración la rezan las integrantes de la “Comunidad Viudas de Santa Rita”)

REUNIÓN: Todos los miércoles, de 5.00 a 6.00 pm.

Comunidad de Viudas Santa Rita. Parroquia Santa Rita de Casia; C/ Amelio Placencia 135; Miraflores, Lima, T. 445 31 39; www.parroquiasantarita.org.pe; parroquia@parroquiasantarita.org.pe; F/parroquiasantarita.miraflores;  www.agustinosrecoletos.com

 


El maná de cada día, 25.8.16

agosto 25, 2016

Jueves de la 21ª semana de Tiempo Ordinario

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Octavo día de la Novena a Santa Mónica
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estad preparados

Estad preparados



PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 1, 1-9

Yo Pablo, llamado a ser apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, y Sóstenes, nuestro hermano, escribimos a la Iglesia de Dios en Corinto, a los consagrados por Cristo Jesús, a los santos que él llamó y a todos los demás que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor de ellos y nuestro. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo sean con vosotros.

En mi acción de gracias a Dios os tengo siempre presentes, por la gracia que Dios os ha dado en Cristo Jesús. Pues por él habéis sido enriquecidos en todo: en el hablar y en el saber; porque en vosotros se ha probado el testimonio de Cristo.

De hecho, no carecéis de ningún don, vosotros que aguardáis la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el final, para que no tengan de qué acusaros en el día de Jesucristo, Señor nuestro. Dios os llamó a participar en la vida de su Hijo, Jesucristo Señor nuestro. ¡Y él es fiel!


SALMO 144, 2-3.4-5.6-7

Bendeciré tu nombre por siempre, Dios mío, mi rey

Día tras día, te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor, merece toda alabanza, es incalculable su grandeza.

Una generación pondera tus obras a la otra, y le cuenta tus hazañas. Alaban ellos la gloria de tu majestad, y yo repito tus maravillas.

Encarecen ellos tus temibles proezas, y yo narro tus grandes acciones; difunden la memoria de tu inmensa bondad, y aclaman tus victorias.


ALELUYA: Mt 24, 42a. 44

Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.


EVANGELIO: Mateo 24, 42-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa.

Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre. ¿Dónde hay un criado fiel y cuidadoso, a quien el amo encarga de dar a la servidumbre la comida a sus horas? Pues, dichoso ese criado, si el amo, al llegar, lo encuentra portándose así. Os aseguro que le confiará la administración de todos sus bienes.

Pero si el criado es un canalla y, pensando que su amo tardará, empieza a pegar a sus compañeros, y a comer y a beber con los borrachos, el día y la hora que menos se lo espera, llegará el amo y lo hará pedazos, mandándolo a donde se manda a los hipócritas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.»

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NOVENA A SANTA MÓNICA (8)

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Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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.Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en la familia, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el octavo día.

Santa Mónica en Casiciaco, con Agustín y sus compañeros

1.- Textos bíblicos para la misa

• Romanos, 12, 9-16b. M. Ag. p. 72.
• Salmo 72, 25-28. Para mí lo bueno es estar junto a Dios. M. Ag. pág. 61.
• San Juan, 15, 1-14.

2.- Textos agustinianos

“Estábamos en aquel silvestre apartamiento en compañía de mi madre, que se había asociado a nosotros con atuendo femenino, fe varonil, seguridad de anciana, amor de madre y piedad cristiana” (Confesiones 9, 4).

Uno de los días, mientras se discute al estilo de los filósofos, llega Mónica, y Agustín quiere se tome nota de su entrada en escena. Ella se opone. Sin embargo, Agustín, entre otras cosas, le dice: “En estos escritos míos te expondría, pues, al ridículo si tú no amaras la sabiduría; no te despreciarías si la amases solamente un poco, y mucho menos, si la amases como yo mismo.

Pero tú la amas mucho más de lo que me amas a mí, y bien sé cuánto me amas, y has progresado tanto en ella que no te dejas asustar por el temor de una posible desgracia e incluso de la muerte. Esta tal disposición fue difícil de encontrar incluso en filósofos eminentes, y es, por unánime acuerdo de todos, la cumbre del amor de la sabiduría. Y yo, ¿no debería ser discípulo?

A este punto, con expresión dulce y caritativa, me respondió que jamás había dicho yo tantas mentiras” (Del orden 2, 33).

“Dios escucha largamente a quien vive bien. Oremos, pues, no para que nos dé riquezas, honores o bienes semejantes caducos e inciertos, a pesar de cualquier esfuerzo, sino aquellos bienes que nos hacen buenos y felices.

A ti, sobre todo, madre mía, confiamos el cometido de que nuestros deseos se cumplan en la fe. Yo creo sin duda ninguna y afirmo que por tus oraciones Dios me ha concedido la intención de no proponer, no querer, no pensar, no amar otra cosa que la con-secución de la verdad.

Y continúo creyendo que por tus peticiones conseguiremos un bien tan grande, al que hemos aspirado por tus méritos” (Del Orden, 2, 20, 53).


3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por los profesores y los hombres de ciencia, para que siempre se dejen guiar en sus enseñanzas e investigaciones por la luz del Evangelio. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa)

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.


El maná de cada día, 6.8.16

agosto 6, 2016

La Transfiguración del Señor

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Se transfiguró delante de ellos

Se transfiguró delante de ellos



Antífona de entrada: Mt 17, 5

En una nube luminosa se apareció el Espíritu Santo y se oyó la voz del Padre que decía: Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.


Oración colecta

Oh Dios, que en la gloriosa Transfiguración de tu Unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas, y prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopción como hijos tuyos, concédenos, te rogamos, que, escuchando siempre la palabra de tu Hijo, el Predilecto, seamos un día coherederos de su gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Daniel 7, 9-10. 13-14

Durante la visión, vi que colocaban unos tronos, y un anciano se sentó; su vestido era blanco como nieve, su cabellera como lana limpísima; su trono, llamas de fuego; sus ruedas, llamaradas.

Un río impetuoso de fuego brotaba delante de él. Miles y miles le servían, millones estaban a sus órdenes. Comenzó la sesión y se abrieron los libros.

Mientras miraba, en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo como un hijo de hombre, que se acercó al anciano y se presentó ante él.

Le dieron poder real y dominio; todos los pueblos, naciones y lenguas lo respetarán. Su dominio es eterno y no pasa, su reino no tendrá fin.


SALMO 96, 1-2. 5-6. 9

El Señor reina altísimo sobre toda la tierra.

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono.

Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria.

Porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses.


SEGUNDA LECTURA: Pedro 1, 16-19

Queridos hermanos:

Cuando os dimos a conocer el poder y la última venida de nuestro Señor Jesucristo, no nos fundábamos en fábulas fantásticas, sino que habíamos sido testigos oculares de su grandeza.

Él recibió de Dios Padre honra y gloria, cuando la Sublime Gloria le trajo aquella voz: «Éste es mi Hijo amado, mi predilecto.» Esta voz, traída del cielo, la oímos nosotros, estando con él en la montaña sagrada.

Esto nos confirma la palabra de los profetas, y hacéis muy bien en prestarle atención, como a una lámpara que brilla en un lugar oscuro, hasta que despunte el día, y el lucero nazca en vuestros corazones.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 17, 5c

Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo.


EVANGELIO: Mateo 17, 1-9

Seis días más tarde, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».


Antífona de la comunión: 1Jn 3, 2

Cuando Cristo se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es.
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¡QUÉ BIEN SE ESTÁ AQUÍ!

Del sermón de Anastasio Sinaíta, obispo,
en el día de la Transfiguración del Señor

El misterio que hoy celebramos lo manifestó Jesús a sus discípulos en el monte Tabor.

En efecto, después de haberles hablado, mientras iba con ellos, acerca del reino y de su segunda venida gloriosa, teniendo en cuenta que quizá no estaban muy convencidos de lo que les ha anunciado acerca del reino, y deseando infundir en sus corazones una firmísima e íntima convicción, de modo que por lo presente creyeran en lo futuro, realizó ante sus ojos aquella admirable manifestación, en el monte Tabor, como una imagen prefigurativa del reino de los cielos.

Era como si les dijese: «El tiempo que ha de transcurrir antes de que se realicen mis predicciones no ha de ser motivo de que vuestra fe se debilite, y, por esto, ahora mismo, en el tiempo presente, os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto llegar al Hijo del hombre con la gloria del Padre».

Y el evangelista, para mostrar que el poder de Cristo estaba en armonía con su voluntad, añade: Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él.

Éstas son las maravillas de la presente solemnidad, éste es el misterio, saludable para nosotros, que ahora se ha cumplido en la montaña, ya que ahora nos reúne la muerte y, al mismo tiempo, la festividad de Cristo.

Por esto, para que podamos penetrar, junto con los elegidos entre los discípulos inspirados por Dios, el sentido profundo de estos inefables y sagrados misterios, escuchemos la voz divina y sagrada que nos llama con insistencia desde lo alto, desde la cumbre de la montaña.

Debemos apresurarnos a ir hacia allí –así me atrevo a decirlo– como Jesús, que allí en el cielo es nuestro guía y precursor, con quien brillaremos con nuestra mirada espiritualizada, renovados en cierta manera en los trazos de nuestra alma, hechos conformes a su imagen, y, como él, transfigurados continuamente y hechos partícipes de la naturaleza divina, y dispuestos para los dones celestiales.

Corramos hacia allí, animosos y alegres, y penetremos en la intimidad de la nube, a imitación de Moisés y Elías, o de Santiago y Juan.

Seamos como Pedro, arrebatado por la visión y aparición divina, transfigurado por aquella hermosa transfiguración, desasido del mundo, abstraído de la tierra; despojémonos de lo carnal, dejemos lo creado y volvámonos al Creador, al que Pedro, fuera de sí, dijo: Señor, ¡qué bien se está aquí!

Ciertamente, Pedro, en verdad qué bien se está aquí con Jesús; aquí nos quedaríamos para siempre. ¿Hay algo más dichoso, más elevado, más importante que estar con Dios, ser hechos conformes con él, vivir en la luz?

Cada uno de nosotros, por el hecho de tener a Dios en sí y de ser transfigurado en su imagen divina, tiene derecho a exclamar con alegría: ¡Qué bien se está aquí!, donde todo es resplandeciente, donde está el gozo, la felicidad y la alegría, donde el corazón disfruta de absoluta tranquilidad, serenidad y dulzura, donde vemos a (Cristo) Dios, donde él, junto con el Padre, pone su morada y dice, al entrar:

Hoy ha sido la salvación de esta casa, donde con Cristo se hallan acumulados los tesoros de los bienes eternos, donde hallamos reproducidas, como en un espejo, las imágenes de las realidades futuras.


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El maná de cada día, 4.8.16

agosto 4, 2016

Jueves de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

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San Juan María Vianney, presbítero

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¿Quién dice la gente que soy yo?



PRIMERA LECTURA: Jeremías 31, 31-34

Mirad que llegan días –oráculo del Señor– en que haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva.

No como la alianza que hice con sus padres, cuando los tomé de la mano para sacarlos de Egipto: ellos quebrantaron mi alianza, aunque yo era su Señor –oráculo del Señor–.

Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos días –oráculo del Señor– : Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones; yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo: «Reconoce al Señor.» Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande –oráculo del Señor–, cuando perdone sus crímenes y no recuerde sus pecados.


SALMO 50

Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso: enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.

Los sacrificios no te satisfacen: si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi sacrificio es un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y humillado, tú no lo desprecias.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 16, 18

Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.


EVANGELIO: Mateo 16, 13-23

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?»

Ellos contestaron: «Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremias o uno de los profetas.»

Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»

Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Jesús le respondió: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo. Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»

Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡No lo permita Dios, Señor! Eso no puede pasarte.»

Jesús se volvió y dijo a Pedro: «Quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios.»
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SI ES SÓLO HOMBRE Y NADA MÁS, NO ES JESUCRISTO

San Agustín, Sermón 183, 3-4

¿Quién es Cristo? Preguntémoselo al bienaventurado Pedro. Cuando se leyó ahora el evangelio, oísteis que, habiendo preguntado el mismo Señor Jesucristo quién decían los hombres que era él, el Hijo del hombre, los discípulos respondieron presentando las opiniones de la gente: Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.

Quienes esto decían o dicen no han visto en Jesucristo más que un hombre. Y si no han visto en Jesucristo más que un hombre, no hay duda de que no han conocido a Jesucristo.

En efecto, si sólo es un hombre y nada más, no es Jesucristo. Vosotros, pues, ¿quién decís que soy yo?, les preguntó. Respondió Pedro, uno por todos, porque en todos está la unidad: Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo (Mt 16,13-16).

Aquí tienes la confesión verdadera y plena. Debes unir una y otra cosa: lo que Cristo dijo de sí y lo que Pedro dijo de Cristo. ¿Qué dijo Cristo de si? ¿Quién dicen los hombres que soy yo, el Hijo del hombre? Y ¿qué dice Pedro de Cristo? Tú eres Cristo, el Hijo de Dios vivo.

Une las dos cosas y así viene Cristo en la carne. Cristo afirma de sí lo menor, y Pedro de Cristo lo mayor. La humildad habla de la verdad, y la verdad de la humildad; es decir, la humildad de la verdad de Dios, y la verdad de la humildad del hombre.

¿Quién -pregunta-dicen los hombres que soy yo, el Hijo del hombre? Yo os digo lo que me hice por vosotros; di tú, Pedro, quién es el que os hizo. Por tanto, quien confiesa que Cristo vino en la carne, automáticamente confiesa que el Hijo de Dios vino en la carne.

Diga ahora el arriano si confiesa que Cristo vino en la carne. Si confiesa que el Hijo de Dios vino en la carne, entonces confiesa que Cristo vino en la carne. Si niega que Cristo es hijo de Dios, desconoce a Cristo; confunde a una persona con otra, no habla de la misma.

¿Qué es, pues, el Hijo de Dios? Como antes preguntábamos qué era Cristo y escuchamos que era el Hijo de Dios, preguntemos ahora qué es el Hijo de Dios. He aquí el Hijo de Dios: En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba en Dios y la Palabra era Dios (Jn).
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San Juan María Vianney (El Cura de Ars)

San Juan María Vianney

4 de agosto

San Juan María Vianney, presbítero

Nació cerca de Lyon el año 1786. Tuvo que superar muchas dificultades para llegar por fin a ordenarse sacerdote.

Se le confió la parroquia de Ars, en la diócesis de Belley, y el santo, con una activa predicación, con la mortificación, la oración y la caridad, la gobernó, y promovió de un modo admirable su adelanto espiritual.

Estaba dotado de unas cualidades extraor­dinarias como confesor, lo cual hacía que los fieles acudiesen a él de todas partes, para escuchar sus santos consejos. Murió el año 1859.

Hermosa obligación del hombre: orar y amar

De una catequesis de san Juan María Vianney, presbítero

Consideradlo, hijos míos: el tesoro del hombre cristiano no está en la tierra, sino en el cielo. Por esto, nuestro pensamiento debe estar siempre orientado hacia allí donde está nuestro tesoro.

El hombre tiene un hermoso deber y obligación: orar y amar. Si oráis y amáis, habréis hallado la felicidad en este mundo.

La oración no es otra cosa que la unión con Dios. Todo aquel que tiene el corazón puro y unido a Dios experimenta en sí mismo como una suavidad y dulzura que embriaga, se siente como rodeado de una luz admirable.

En esta íntima unión, Dios y el alma son como dos trozos de cera fundidos en uno solo, que ya nadie puede separar. Es algo muy hermoso esta unión de Dios con su pobre criatura; es una felicidad que supera nuestra comprensión.

Nosotros nos habíamos hecho indignos de orar, pero Dios, por su bondad, nos ha permitido hablar con él. Nuestra oración es el incienso que más le agrada.

Hijos míos, vuestro corazón es pequeño, pero la oración lo dilata y lo hace capaz de amar a Dios. La oración una degustación anticipada del cielo, hace que una parte del paraíso baje hasta nosotros. Nunca nos deja sin dulzura; es como una miel que se derrama sobre el alma y lo endulza todo. En la oración hecha debidamente, se funden las penas como la nieve ante el sol.

Otro beneficio de la oración es que hace que el tiempo transcurra tan aprisa y con tanto deleite, que ni se percibe su duración.

Mirad: cuando era párroco en Bresse, en cierta ocasión, en que casi todos mis colegas habían caído enfermos, tuve que hacer largas caminatas, durante las cuales oraba al buen Dios, y, creedme, que el tiempo se me hacía corto.

Hay personas que se sumergen totalmente en la oración, como los peces en el agua, porque están totalmente entregadas al buen Dios. Su corazón no está dividido.

¡Cuánto amo a estas almas generosas! San Francisco de Asís y santa Coleta veían a nuestro Señor y hablaban con él, del mismo modo que hablamos entre nosotros.

Nosotros, por el contrario, ¡cuántas veces venimos a la iglesia sin saber lo que hemos de hacer o pedir! Y, sin embargo, cuando vamos a casa de cualquier persona, sabemos muy bien para qué vamos.

Hay algunos que inclus­o parece como si le dijeran al buen Dios: «Sólo dos palabras, para deshacerme de ti..».

Muchas veces pienso que, cuando venimos a adorar al Señor, obtendríamos todo lo que le pedimos si se lo pidiéramos con una fe muy viva y un corazón muy puro.


Oración

Dios de poder y misericordia, que hiciste admirable a san Juan María Vianney por su celo pastoral, concédenos por su intercesión y su ejemplo, ganar para Cristo a nuestros ­hermanos y alcanzar, juntamente con ellos, los premios ­de la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
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Síntesis de la Constitución Apostólica Vultum Dei quarere

julio 26, 2016

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Comunidad de Monjas de clausura

Comunidad de Monjas Agustinas Recoletas, Orón, Burgos, España. 

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Síntesis de Vultum Dei quarere 

"La búsqueda del rostro de Dios", (VDQ)

Premisa

La promoción de una  formación adecuada, la centralidad de la lectio divina,  los criterios específicos para la autonomía de las comunidades contemplativas,  la pertenencia de los monasterios a una federación: estos son algunos puntos de la Constitución Apostólica “Vultum Dei quaerereLa búsqueda del rostro de Dios”, (VDQ) firmada por Francisco el 29 de junio y dedicada a la vida contemplativa femenina.

Los motivos del documento, explica el Pontífice, son el camino recorrido por la Iglesia y “el rápido avance de la historia humana” en  los cincuenta años transcurridos desde el Concilio Vaticano II. De ahí la necesidad de entablar un diálogo con la sociedad contemporánea, salvaguardando al mismo tiempo “los valores fundamentales” de la vida contemplativa, cuyas características -el silencio, la escucha, la estabilidad- “pueden y deben constituir un desafío para la mentalidad de hoy”.

Introducido por una amplia reflexión sobre la importancia de las  monjas y de las contemplativas  para la Iglesia y para el mundo, el documento indica 12 temas de reflexión y discernimiento para la vida consagrada en general y concluye con 14 artículos dispositivos.

 

Monjas que rezan en comunidad

Monjas que rezan en comunidad

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La importancia de la vida contemplativa

En un mundo que busca a Dios, aunque no siempre de manera consciente -escribe el Papa-, las personas consagradas están llamadas a ser “sapientes interlocutores” para “reconocer los interrogantes que Dios y la humanidad nos plantean”. Por eso,  su búsqueda de Dios nunca debe detenerse.

Francisco expresa su aprecio a las “hermanas contemplativas”, haciendo hincapié en que “la Iglesia las necesita” para llevar “la buena noticia del Evangelio” a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Y no se trata de una misión fácil, dada la realidad actual “que obedece a lógicas de poder, de economía y de consumo”.

Sin embargo, el reto que el Pontífice propone a las contemplativas es ser “faros y antorchas” que guían y acompañan el camino de la humanidad, “centinelas de la aurora” que indican al mundo Cristo “camino, verdad y vida”. “Don inestimable e irrenunciable” para la Iglesia -dice VDQ-, “la vida consagrada es una historia de amor apasionado por el Señor y por la humanidad que se despliega a través de “la apasionada búsqueda del rostro de Dios” ante el cual “todo cobra su verdadero sentido”, porque se mira con “ojos espirituales” que permiten contemplar “el mundo y las personas con la mirada de Dios”.

Y frente a las “tentaciones”, el Papa insta a las contemplativas a sostener con valentía “la lucha espiritual”, venciendo con tenacidad, en particular, “la tentación que desemboca en la apatía, en la rutina, en la desmotivación, en la desidia paralizadora”.

Los 12 temas de reflexión y discernimiento

Formación y oración: Por lo tanto, el Papa invita a “reflexionar y discernir sobre los siguientes doce temas de la vida consagrada en general y, en particular, de la tradición monástica”, para “ayudar a las contemplativas a alcanzar el fin propio de su específica vocación.”

El primer tema es la formación: itinerario “que debe llevar a la configuración con el Señor Jesús”, y que supone un  proceso que no termina nunca y por ello “pide la continua conversión a Dios.” De aquí, la llamada del Papa a los monasterios para que “presten mucha atención al discernimiento vocacional y espiritual, sin dejarse llevar por la tentación del número y de la eficiencia. Asimismo, el Papa recuerda que la formación requiere “un amplio espacio de tiempo”, entre los nueve y los doce años.

El segundo tema indicado es la oración: “meollo de la vida consagrada”, que no debe vivirse como “un repliegue” de la vida monástica en sí misma, sino como un “ensanchar el corazón para abrazar a toda la humanidad”, en particular a los que sufren, como  los presos, los emigrantes, los refugiados y perseguidos, las tantas familias heridas, las personas en paro, los pobres, los enfermos, las víctimas de dependencias.

“Rezáis e intercedeis” por las “suertes de la humanidad”, escribe el Papa a las contemplativas. Así las comunidades llegarán a ser “verdaderas escuelas de oración”, alimentada por la “belleza escandalosa de la Cruz.”

Palabra de Dios,  Eucaristía y  Reconciliación: Como tercer tema de reflexión Francesco indica la centralidad de la Palabra de Dios: “fuente primera de toda espiritualidad y principio de comunión para las comunidades”, que se explicita en la lectio divina, que ayuda a dar el paso “del texto bíblico a la vida”, a “llenar la distancia entre espiritualidad y cotidianeidad”, llevando “de la escucha al conocimiento y del conocimiento al amor “.

La palabra de Dios, por lo tanto -es la recomendación del Papa- debe ritmar la jornada “personal y comunitaria” de las contemplativas, ayudándolas, gracias a “una especie de instinto sobrenatural”, a “discernir lo que viene de Dios y lo que, por el contrario, puede llevar lejos de él”.

Por último, Francisco recuerda que la lectio divina debe transformarse en actio, es decir, convertirse en “don para los demás por la caridad.” Sucesivamente, como cuarto punto, la VDQ recuerda la importancia de los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación, sugiriendo, en particular, “prolongar la celebración con la adoración eucarística” y vivir la práctica de la penitencia como una “ocasión privilegiada para contemplar el rostro misericordioso del Padre”.

De hecho, experimentando el perdón de Dios, se puede “ser profetas y ministros de misericordia e instrumentos de reconciliación, perdón y paz” que tanto necesita hoy nuestro mundo.

Vida fraterna y  autonomía de los monasterios: El quinto tema indicado en  la Constitución Apostólica es la vida fraterna en comunidad, entendida como “reflejo del modo de ser de Dios y de su entrega” y “primera forma de evangelización.”

Por ese motivo, el Papa subraya la necesidad de “un proceso continuo de crecimiento de la vida comunitaria” que lleve a vivir una “auténtica comunión fraterna”. “Una comunidad existe porque nace y se edifica con el aporte de todos,”, escribe el Papa, cultivando una “fuerte espiritualidad de comunión” y de “mutua pertenencia”.

Se trata de un  testimonio muy  necesario en una “sociedad marcada por divisiones y desigualdades”. “Es posible y bello vivir juntos –se lee en el documento- a pesar de las diferencias generacionales, de formación y, a veces, culturales.”

Por el contrario, estas diferencias no obstaculizan el camino fraternal, simo que “lo enriquecen” porque “unidad y comunión no significan uniformidad.” Al mismo tiempo, se recuerda la importancia de “venerar a los ancianos y amar a los jóvenes” armonizando “la memoria y el futuro” de las comunidades.

El sexto tema atañe a  la autonomía de los monasterios. En propósito Francisco señala que si, por una parte, la autonomía favorece la estabilidad, la unidad y la contemplación de una comunidad, no debe sin embargo “significar independencia o aislamiento”. En este sentido, se invita a las contemplativas a preservarse “de la enfermedad de la autoreferencialidad”

Federaciones y clausura: Estrechamente vinculado al anterior está el séptimo tema en que el Papa reitera la importancia de las Federaciones como “estructura de comunión entre los monasterios que comparten el mismo carisma”.

Destinadas a promover la vida contemplativa en los monasterios y a garantizar la ayuda en la formación, como también en las necesidades concretas, las Federaciones, según indica el Pontífice, “tendrán que favorecerse y multiplicarse”.

El octavo tema, se refiere a  la clausura. Es “signo de la unión exclusiva de la Iglesia-esposa con su Señor”, y se codifica en diversas formas, desde  la “papal” que “excluye colaboración en los distintos ministerios pastorales” a la “común”, que es, en cambio “menos cerrada.”

No obstante, esa  pluralidad en una misma Orden ha de considerarse “como una riqueza y no como un impedimento para la comunión”.

Trabajo y silencio: Como noveno punto, el  Papa Francesco indica el trabajo. Recordando el lema benedictino “ora et labora”, se exhorta a las contemplativas a trabajar “con devoción y fidelidad, sin dejarse condicionar por la mentalidad de la eficiencia y del activismo de la cultura contemporánea” que podría “apagar el espíritu de contemplación “.

El trabajo, por tanto, debe interpretarse como un “contribuir en la obra de la creación”, un “servir a la humanidad” y  un ser “solidarias con los pobres” para mantener “una relación equilibrada entre la tensión hacia el Absoluto y el compromiso en las responsabilidades cotidianas”.

El décimo tema tocado por la VDQ es el silencio, entendido como espacio “de escucha y de ruminatio de la Palabra”, “vacío de sí para dejar espacio a la acogida”, silencio para “escuchar a Dios y el clamor de la humanidad.” Modelo de todo ello -escribe el Papa- es María que “pudo acoger la Palabra porque era mujer de silencio”, un silencio “rico de caridad”.

Los medios de comunicación y la ascesis: Consciente, pues , de los cambios de la sociedad y de la “cultura digital” que “influye de manera decisiva en la formación del pensamiento y en la manera de relacionarse con el mundo”, Francisco  propone como undécimo tema los medios de comunicación.

“Instrumentos útiles para la formación y la comunicación”, los define el  Papa, exhortando, sin embargo, a las contemplativas a un “prudente discernimiento” para que “no sean ocasión para la distracción y la evasión de la vida fraterna en comunidad, ni sean nocivos para vuestra vocación o se conviertan en obstáculo para vuestra vida enteramente dedicada a la contemplación”.

El último y duodécimo tema está dedicado a la ascesis, hecha de “sobriedad, desprendimiento de las cosas, entrega de sí en la obediencia, transparencia en las relaciones” comunitarias.

Al  haber elegido  una vida de estabilidad, la ascesis se convierte en “signo elocuente de fidelidad” para nuestro mundo globalizado y sin raíces, y también en ejemplo para “la humanidad de hoy, marcada y a veces rota por tantas divisiones”, de cómo “permanecer” al lado del prójimo, incluso frente a las diversidades, las  tensiones, los  conflictos y las fragilidades.

La ascesis no es una huída del mundo “por miedo” -subraya Francesco- porque las monjas “siguen estando en el mundo, sin ser del mundo”. Su profecía será, pues, la de “interceder constantemente por la humanidad” ante  el Señor, escuchando “el clamor” de los que son “víctimas de la  cultura del descarte”.

Así, en “profunda comunión con la Iglesia”, las  contemplativas serán la “escalera” por la que Dios baja para encontrar al hombre y el hombre sube para encontrar a Dios.

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Personas consagradas  de distintas congregaciones

Personas consagradas de distintas congregaciones

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Los 14 artículos dispositivos

La Conclusión dispositiva de la VDQ se divide en 14 artículos que, de hecho, definen en términos jurídicos lo expresado anteriormente por el Pontífice. En particular:

– El artículo 3, dedicado a la formación permanente y el discernimiento vocacional, establece que las contemplativas pueden participar en cursos específicos de formación “aunque sea fuera de su monasterio, manteniendo un clima adecuado y coherente con las exigencias del carisma” y que “hay que evitar en modo absoluto el reclutamiento de candidatas de otros Países con el único fin de salvaguardar la supervivencia del monasterio”.

– El artículo 7 exhorta a las  contemplativas que ejercen “el ministerio de la autoridad” a “favorecer un clima gozoso de libertad y de responsabilidad” para “promover la comunicación en la verdad”.

– El artículo 8 enumera los requisitos necesarios para la  autonomía jurídica de la comunidad, entre los cuales están la capacidad real de formación y de gobierno, la inserción en la Iglesia local y la posibilidad de subsistencia.

Cuando no subsistan estos requisitos la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica “estudiará la oportunidad de constituir una comisión ad hoc” para “revitalizar el monasterio, o para encaminarlo hacia el cierre”.

– El artículo 9 hace hincapié en que, “en principio, todos los monasterios han de formar parte de una federación”, que podrá configurarse no tanto y no sólo según un criterio geográfico, sino de afinidades de espíritu y tradiciones. Si un monasterio no pudiera ser federado la VDQ reitera que tendrá que pedir permiso a la Santa Sede, a la que corresponde realizar “el oportuno discernimiento”.

– Por último, el artículo 14 establece que la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica promulgue instrucciones para la aplicación de los doce temas indicados anteriormente, de acuerdo con los carismas de las diversas familias monásticas. Dichas instrucciones tendrán que someterse a la aprobación de la Santa Sede.

https://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/07/22/vux.html

 


Vaticano presenta nuevo documento del Papa sobre religiosas de clausura

julio 24, 2016

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La vida contemplativa en la Iglesia

La vida contemplativa en la Iglesia; monjas; clausura. 

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Vaticano presenta nuevo documento del Papa sobre religiosas de clausura

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VATICANO, 22 Jul. 16 / 02:10 pm (ACI).- La Santa Sede presentó este viernes 22 de julio la Constitución Apostólica Vultum Dei quaerere, sobre la vida contemplativa femenina, elaborada por el Papa Francisco y que reemplazará al documento Sponsa Christi de Pío XII publicado en 1950.

Durante la presentación, el Secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica, Mons. José Rodríguez Carballo, dijo que la nueva Constitución llena un vacío de los años postconciliares del que ya se empezaban a sentir las consecuencias, pues actualmente la vida contemplativa se rige por un documento elaborado antes del Concilio Vaticano II.

Indicó que por ello se originaba la preocupación y decisión del Papa de “dar un nuevo documento a cuantos en la Iglesia ‘hombres y mujeres, llamados por Dios y enamorados de él, han vivido su existencia totalmente orientados hacia la búsqueda de su rostro, deseosos de encontrar y contemplar a Dios en el corazón del mundo’”.

El Prelado explicó que en el documento el Papa da indicaciones precisas con respecto a los elementos fundamentales de una vida de contemplación que, si bien no es prerrogativa exclusiva de las mujeres, es en su mayoría femenina.

“Por eso a la hora de establecer sus elementos esenciales hay referencias explícitas a las mujeres contemplativas, a las que se propone el ícono de María como summa contemplatrix, aquella ‘virgen, esposa y madre, que acoge y guarda la Palabra para devolverla al mundo, contribuyendo así a que Cristo nazca y crezca en el corazón de los hombres sedientos’”.

Destacó que entre los puntos claves de la nueva Constitución Apostólica está la formación de las religiosas y propone además la colaboración entre los monasterios.

“El Santo Padre, mientras recuerda que el lugar habitual de formación para una comunidad contemplativa debe ser el monasterio, también augura la colaboración entre varios monasterios de diversas maneras: el intercambio de material, el uso prudente de los medios digitales, las casas comunes de formación inicial, la disponibilidad de las hermanas preparadas para ayudar a los monasterios con menos recursos, etc.”, indicó.

En Vultum Dei quaerere, Francisco también dedica un espacio a la vida de oración en los claustros.

“Si el deseo profundo del corazón de Francisco es tener una ‘Iglesia en salida’ –afirmó– esto también es válido para las llamadas a transcurrir su existencia entre los muros de un claustro: la atención del corazón, en su solicitud maternal, debe dilatar continuamente los confines de la oración, para que no solo suba a las alturas para contemplar el rostro santo de Dios, sino que baje también a las profundidades, para encontrar el dolor del hombre más solo y excluido”.

Además, dijo, el documento aborda la autonomía, a la que se vincula el papel de las federaciones, y la clausura. Explicó que todos los monasterios, excepto en casos especiales, a juicio de la Santa Sede, han de estar federados.

Indicó que es interesante la posibilidad de que las federaciones se configuren no sólo sobre una base geográfica, sino también en afinidades de espíritu y tradiciones. Asimismo se espera la asociación, también jurídica, de los monasterios con la Orden masculina correspondiente y la formación de Confederaciones y Comisiones internacionales de varias Órdenes, señaló.

En cuanto a la clausura, indicó el Arzobispo, se redefinen los tres tipos de clausura, ya especificados en Vita Consecrata: la clausura papal, constitucional y monástica; permitiendo a los monasterios un cuidadoso discernimiento que respete su derecho de solicitar eventualmente a la Santa Sede abrazar una forma de clausura diferente de la vigente.

En ese sentido, concluyó, “con esta constitución apostólica tenemos su pensamiento traducido en directrices claras, que se entregan a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica que ahora tiene la tarea de redactar un nuevo documento que sustituya al vigente Verbi sponsa y que contiene la legislación que regulará la formación, la autonomía y la clausura de los monasterios de vida contemplativa o íntegramente contemplativa”.

En el mundo hay cerca de 4.000 monasterios de vida contemplativa. La mayoría se encuentran en España e Italia. El texto completo se puede leer: http://press.vatican.va/content/salastampa/es/bollettino/pubblico/2016/07/22/cos.html