Novena a Santa Rita de Casia (1), 13.5.17

mayo 13, 2017

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DÍA PRIMERO

ORÍGENES DE SANTA RITA


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1. Señal de la cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor Dios nuestro; en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


2. Acto de contrición

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión; por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa.

Por eso ruego a Santa María, siempre Virgen, a los Ángeles, a los Santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.


3. Oración preparatoria para todos los días

Señor y Dios nuestro, admirable en tus Santos. Venimos a ti, el único Santo, atraídos por el ejemplo de Rita, tu hija predilecta. Nos encomendamos a su poderosa intercesión y queremos imitar su vida.

Pues tú nos mandaste: “Sean santos porque Yo soy santo”. A la vez, tu Hijo nos ordenó: “Sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

Padre de bondad, concédenos poder contemplar durante esta novena con gran admiración y devoción las maravillas que obraste en tu sierva Rita.

Hoy nos unimos a todos los devotos de santa Rita para darte gracias por los ejemplos de santidad que en ella nos dejaste.

Concédenos imitarla en la tierra, para que así podamos alabarte con santa Rita y con todos los santos para siempre en el cielo.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


4. Datos biográficos o ejemplos de vida

La historia nos dice que los padres de Rita fueron Antonio Lotti y Amanda Ferri. Eran fervorosos cristianos y esposos ejemplares. Destacaban por estas virtudes: la práctica de la caridad con los más necesitados y el empeño en reconciliar y construir la paz entre sus paisanos.

Por esta cualidad eran reconocidos con el sobrenombre de “pacificadores en el nombre de Cristo”. Finalmente, era notoria su especial devoción a la pasión del Señor.

Dios les regaló una única hija que constituyó su alegría y la de todos sus vecinos. Su nacimiento lo adorna así la tradición: un ángel se le aparece en sueños a Amanda, revelándole que iba a ser madre de una niña, cuya vida ejemplar serviría de modelo a la mujer cristiana en todos los estados de la vida.

Además le revela el nombre de la niña con el que debería bautizarla. La noticia del nacimiento corrió de boca en boca por la aldea y los alrededores, causando admiración y alegría por lo que se presagiaba acerca de la niña.

La tradición destaca otro prodigio del nacimiento: a los pocos días de nacida, un enjambre de abejas blancas apareció junto a la cuna. Las abejas entraban y salían de la boca de Rita mientras ella dormía, y elaboraban un rico panal en los labios de la niña, sin causarle ningún mal.

Indudablemente se veía la mano de Dios en estos hechos milagrosos. Aquella niña sería grande ante Dios y a los ojos de los hombres.


5. Lecturas bíblicas y agustinianas

Puede elegirse una sola lectura o varias de las propuestas, según las circunstancias. Para las citas bíblicas se ha utilizado la Biblia Latinoamericana, año 1981, XXXVII edición.

En la Biblia, Dios aparece como Padre, Hijo y Espíritu Santo, un solo Dios en tres personas distintas. Un solo Dios que es familia, amor, donación, comunidad. Dios vive en familia y en familia da vida al mundo y a los hombres, primero creándolos y después redimiéndolos.

Así dice san Juan, 1, 1-3: En el principio era el Verbo y el Verbo estaba frente a Dios y el Verbo era Dios. Todo se hizo por Él y sin Él no existe nada de lo que se ha hecho.

San Pablo, exclama emocionado en Efesios 1, 3-6: Bendito sea Dios, Padre de Cristo Jesús, nuestro Señor, que nos bendijo desde el cielo, en Cristo, con toda clase de bendiciones espirituales.

En Cristo, Dios nos eligió desde antes de la creación del mundo, para andar en el amor y estar en su presencia sin culpa ni mancha. Determinó desde la eternidad que nosotros fuéramos sus hijos adoptivos por medio de Cristo Jesús.

Eso es lo que quiso y más le gustó, para que se alabe su gloria, por esa gracia suya que nos manifiesta en el Bien Amado.

En la primera carta de san Juan, 3, 1, leemos: Vean qué amor singular nos ha dado el Padre: que no solamente nos llamamos hijos de Dios, sino que lo somos; y por eso el mundo no nos conoce porque no lo conoció a Él.

Y en la misma carta, 4, 7-8, san Juan nos amonesta así: Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de Dios. Todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios, pues Dios es amor…

No somos nosotros los que hemos amado a Dios, sino que Él nos amó primero. Lo supimos por Jesús, en Él lo vimos. Nos amamos entre nosotros precisamente por el gran amor que Él nos dio.

Los relatos del nacimiento de Rita se inspiran indudablemente en los evangelios de la infancia. Escogemos como normativo el relato del nacimiento de san Juan Bautista. Escribe Lucas en su evangelio, 1, 6-16:

Zacarías e Isabel eran personas realmente buenas a los ojos de Dios: vivían de acuerdo a todos los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel no podía tener familia, y ambos eran ya de avanzada edad…

Mientras Zacarías estaba sirviendo en el Templo… se le apareció el Ángel del Señor… Zacarías, al verlo, se turbó y tuvo miedo. El ángel le dijo entonces:

“No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido escuchada, y tu esposa Isabel te dará un hijo al que llamarás Juan. Grande será tu felicidad y muchos se alegrarán con su nacimiento, porque tu hijo ha de ser grande ante el Señor”.


6. Consideraciones bíblico-teológicas

Dios, amándonos, nos ha dado peso y valor porque nos ha amado mucho más que a ninguna otra criatura; por eso somos personas y valemos más que los animales, las plantas y las cosas.

A las cosas, Dios las amó y las creó en consideración al hombre. Es decir, las hizo para el hombre que es el dueño de la creación. Al hombre, en cambio, Dios lo amó por sí mismo; y por eso llega a ser persona: tiene valor absoluto después de Dios y está por encima de todas las cosas.

No es un objeto más, sino el centro de la creación, el sentido de la misma. Y por encima del hombre, sólo Dios.

El amor de Dios constituye, por tanto, nuestra valía y perfección. Dice san Agustín: “Mi peso es mi amor”; o sea, mi valor está en proporción al amor que estoy recibiendo: de mis padres, de los demás hombres, pero después del de Dios, y de forma accidental, no fundamental.

El amor recibido de Dios, por ser infinito, nos da un valor único: no tenemos un valor relativo, sino absoluto ante los demás seres creados; y no podemos morir para siempre.

Dios, amándonos, nos da la existencia, nos crea y nos da consistencia.

Nosotros, recibiendo su amor, podemos en primer lugar, amarnos a nosotros mismos; valorarnos como imagen y semejanza de Dios, y podemos, a la vez, amar a los demás, respetarlos y valorarlos en Dios; y finalmente, podemos amar a Dios o mejor, podemos, por influjo e inspiración del Espíritu Santo, permitirle a Dios que se ame a sí mismo en nosotros, con nosotros, por nosotros.

Es decir, permitirle a Dios que se glorifique en nosotros. Por supuesto, siempre en Cristo Jesús, el Hijo único de Dios.

Los datos biográficos de santa Rita nos muestran, en primer lugar, que la santidad, como la vida misma, no aparece al azar y por casualidad, sino que se genera en familia, se transmite y se desarrolla sólo en el ambiente adecuado de una vida familiar de fe y santo temor de Dios, y amor sincero a los hombres, nuestros hermanos.

Rita vino a la vida en un hogar bien constituido. Se habla de padres creyentes y ejemplares; es decir, antes de ser padres, son cristianos. No se habla, curiosamente, de la mamá o del papá por separado; señalando así que lo importante es ser pareja, es decir, esposos primero, antes que padres. Ya que la vida nunca la da un solo individuo por sí mismo, sino que la vida se da siempre en comunidad, en la comunidad conyugal.

Consiguientemente, se desarrollará siempre en una comunidad, la comunidad familiar.

De padres santos nacen hijos santos. La santidad se vive en racimo. Nadie da lo que no tiene: los padres santos generan, transmiten y cultivan santidad en sus hijos, como lo más natural.

Los niños son siempre el reflejo de los padres, pues en la vida somos, en gran medida y principalmente, lo que hemos recibido. Si hemos recibido mucho de nuestros padres, somos mucho en la vida. Así descubrimos que los valores morales y las virtudes cristianas que Rita practicará en grado máximo, ya están de alguna forma, y germinalmente, en sus padres.

De ellos aprende Rita a querer y amar a los pobres, a perdonar a los enemigos, a sentir compasión por los dolores de Cristo, en su pasión y crucifixión, en una palabra a vivir en santo temor de Dios.

Lo que era importante para sus padres, también lo será para Rita. Ella será como una prolongación, como una floración de lo que ellos sembraron en su hija.

El hogar, la familia es siempre la primera iglesia, la pequeña iglesia. Se la llama con razón iglesia doméstica. El hogar es también, por supuesto, el primer seminario.

La familia es el valor fundamental en la sociedad y en la Iglesia: es la escuela donde los hombres aprenden a vivir en humanidad y en fe.

El patrimonio humano y espiritual que los padres proporcionan y siembran generosamente en los hijos es determinante en la vida de los mismos; pesará para toda la vida.

Todas estas enseñanzas y vivencias las encontramos de manera ejemplar en la Sagrada Familia de Nazaret, modelo de toda familia: José, “varón justo”, y María, “la llena de gracia”, forman al “más bello de los hombres, en cuyos labios se derramaba la gracia”.

A pesar del silencio de los biógrafos, indudablemente, la Santísima Virgen representó para santa Rita una constante referencia, tanto en el mundo como en el claustro.

María, en efecto, ocupa un lugar central en la espiritualidad agustiniana, como lo demuestran las abundantes advocaciones, sobre todo la de La Consolación, y del Buen Consejo, y los innumerables testimonios de los religiosos ilustres y de los santos de la Orden.


7. Peticiones o plegaria universal

Presentemos a Dios nuestras peticiones implorando que nos inspire el Señor sentir y actuar como lo hizo santa Rita en toda su vida.

1. Señor, que te has revelado a los hombres,
– por la intercesión de santa Rita, muéstranos tu rostro, aumentándonos la fe en tu palabra de verdad, y nuestro amor a tu Hijo Jesucristo.

Invitación: Roguemos al Señor.
Respuesta: Te lo pedimos, Señor.

2. Señor, tu sierva santa Rita conservó la paciencia en medio de tantas pruebas y tribulaciones;
– haz que en nuestra vida no seamos jamás motivo de molestia, o irritación para los demás.

3. Señor, que te glorificaste en la vida familiar de santa Rita, utilizándola como instrumento de salvación para su esposo y sus hijos;
– haz que nosotros seamos colaboradores tuyos en la salvación de los hombres, comenzando por nuestros propios hogares, comunidades religiosas o eclesiales.

4. Señor, que concediste a santa Rita la constancia de llamar a las puertas del monasterio hasta ser admitida como religiosa;
– haz que aprendamos el valor del sacrificio y el de la perseverancia en todas las circunstancias de nuestra vida.

5. Señor, que moviste a santa Rita para que prefiriese la muerte de sus hijos a verlos manchados por el pecado del odio y de la condenación eterna,
– enséñanos a perdonar a nuestros enemigos y a vivir en paz con todo el mundo, para que así podamos gozar nosotros mismos de tu paz y bendición.

6. Señor, que diste a santa Rita la paz y la tranquilidad en el monasterio después de tantas penas como había sufrido,
– suscita muchas vocaciones a la vida religiosa, donde muchos hijos tuyos alcancen lo único necesario y adelanten el Reino a este mundo.

7. Pídase y formúlese ante el Señor la gracia específica que se desea obtener por la intercesión de santa Rita en esta novena.

8. Señor, que por tu resurrección venciste a la muerte y permitiste que Rita participara de tu victoria,
– concede la vida eterna a todos los fieles difuntos y en particular a los devotos de santa Rita.

Preces específicas para el día primero

9. Oh Dios, fuente de vida y origen de toda paternidad en el cielo y en la tierra,
– perdónanos por no haber sabido imitarte como dadores de vida, en la familia, en la escuela, en la sociedad.

10. Oh Dios, que nos has dado la vida y la fe a través de nuestros padres y de nuestros hogares,
– te damos gracias y te bendecimos porque tú nos has cuidado por nuestros padres, hermanos, maestros, catequistas y sacerdotes; y te pedimos imitar los ejemplos de los padres de Rita, Antonio y Amanda.


Oración conclusiva

Dios Todopoderoso, que te dignaste conceder a santa Rita amar a sus enemigos y llevar en su corazón y en su frente la señal de la pasión de tu Hijo, concédenos, siguiendo sus ejemplos, considerar de tal manera los dolores de la muerte de tu Hijo que podamos perdonar a nuestros enemigos, y así llegar a ser en verdad hijos tuyos, dignos de la vida eterna prometida a los mansos y sufridos.

Te lo pedimos por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.


8. Padre Nuestro, Ave María y Gloria (tres veces).


9. Oración final para todos los días

Oh Dios y Señor nuestro, admirable en tus santos, te alabamos porque hiciste de santa Rita un modelo insigne de amor a ti y a todos los hombres.

El amor fue el peso de su vida que la impulsó, cual río de agua viva, a través de todos los estados de su peregrinación por este mundo, dando a todos ejemplo de santidad, y manifestando la victoria de Cristo sobre todo mal.

Ella meditó continuamente la Pasión salvadora de tu Hijo y compartió sus dolores “completando en su carne lo que faltaba a los sufrimientos de Cristo por su cuerpo que es la Iglesia”.

Aleccionada en su interior por la consolación del Espíritu Santo, Rita se convirtió en ejemplo de penitencia y caridad, experimentando continua y gozosamente, cómo la cruz del sufrimiento conduce a la alegría verdadera y a la luz de la resurrección.

De esta manera, se convirtió en instrumento de salvación al servicio del Dios providente, para bien de todos los hombres, sus hermanos, sobre todo en su propio hogar, en su familia, y finalmente en la comunidad agustiniana y en tu Iglesia.

Te damos gracias, oh Padre de bondad, fuente de todo don, y te bendecimos por las maravillas obradas en la vida de santa Rita de Casia, tu sierva.

A la vez, te imploramos ser protegidos por su poderosa intercesión, de todo mal, llegando a cumplir tu voluntad en todas las circunstancias de nuestra vida, de acuerdo a los ejemplos de santidad que Rita nos dejó.

Te lo pedimos por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


10. Gozos a santa Rita

CORO

Tú que vives de amor,
y en el amor te recreas,
bendita por siempre seas,
dulce esposa del Señor.

ESTROFAS

1. Cual del ángel la belleza
difunde luz celestial,
exhalaba su pureza
tu corazón virginal.
Danos guardar esa flor,
que es la reina de las flores,
y ponga en ella su amor
el Dios de santos amores.

2. Santa madre, santa esposa,
en las penas y amarguras
brindaba tu amor dulzuras,
como fragancias las rosas.
Trocando en templo tu hogar
buscaste en Dios el consuelo:
almas que saben amar
hacen de un hogar un cielo.

3. Como esposa del Señor
con alma de serafín,
en tu amor ardió el amor
del corazón de Agustín.
Amor que Dios galardona
y en prenda de unión divina,
brota en tu frente una espina
y una flor en su corona.


11. Himno a santa Rita de Casia

Gloria del género humano,
Rita bienaventurada,
sed nuestra fiel abogada (tres veces)
cerca del Rey soberano.

Nido de castos amores,
fue tu corazón sencillo,
claro espejo, cuyo brillo
no hirieron negros vapores.
Haz que nunca amor profano
tenga en nuestro pecho entrada.

Gloria del género humano…

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NOTA: Los contenidos de esta Novena a Santa Rita están tomados, con la debida autorización, del librito publicado por Ed. Paulinas, Lima 2015. Asociación Hijas de San Pablo, Lima, Perú.

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Papa Francisco a los carismáticos: “La Renovación es una gracia para la Iglesia. El fundamento de la Renovación es adorar a Dios”

mayo 7, 2017

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Todos los presentes en el estadio rezaron extendiendo sus manos por el Papa Francisco que permaneció arrodillado durante toda la oración

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Papa Francisco con 50.000 carismáticos en Roma: “La Renovación es una gracia para la Iglesia. El fundamento de la Renovación es adorar a Dios”

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“¿Qué espera el Papa de vosotros? La conversión al amor de Jesús, que cambia la vida. Compartid con todos la gracia del bautismo. Espero de vosotros una evangelización con la Palabra de Dios, anunciando que Jesús está vivo. Que deis testimonio del ecumenismo espiritual. Que permanezcáis unidos en el amor, en la oración al Espíritu.

Recordad que la Renovación se alegra de lo que el Espíritu realiza en otras iglesias. Acercaos a los pobres y a los necesitados, para tocar, en su carne, la carne herida de Jesús. Buscad la unidad de la Renovación, porque viene del Espíritu. Las divisiones vienen del demonio. Huid de las luchas internas. Que no las haya entre vosotros”

de junio de 2014.- (Radio Vaticano Camino Católico)  En una tarde de domingo primaveral, el 1 de junio de 2014, Solemnidad de la Ascensión del Señor, el Papa Francisco llegó al Estadio Olímpico de Roma, repleto y lleno de entusiasmo. Allí más de 50 mil personas llegadas desde 52 países le recibieron cantando, aplaudiendo y agitando pañuelos, al son de “Hosanna en el Cielo…”.

Es la primera vez en la historia que un Pontífice ha visitado este lugar y lo ha hecho para encontrarse con los miembros del movimiento Renovación Carismática Católica, que realiza su 37ª Asamblea Nacional. Este ha sido el momento más importante del congreso que realizan hoy domingo 1 y este lunes 2 de junio, y que lleva por lema “¡Convertíos! ¡Creed! ¡Recibid el Espíritu Santo!”

“Un encuentro que concluyó con un llamamiento del Santo Padre: Hermanos y hermanas -dijo el Papa Francisco antes de dar la bendición apostólica- acuérdense:

Adoren a Dios nuestro Señor, es este el fundamento, busquen la santidad en la nueva vida del Espíritu Santo. Eviten la excesiva organización, salgan a evangelizar por las calles, acuérdense que la Iglesia nació en salida esa mañana de Pentecostés. Acérquense a los pobres y toquen en ellos la carne herida de Jesús. Por favor no enjaulen al Espíritu Santo”. 

Apenas el Santo Padre entró en el principal estadio deportivo de Roma, Salvatore Martínez, presidente de la RCC en Italia, propuso cambiar los ‘¡Viva Francisco!’, -que al Papa no le gustan- por ¡viva Jesús el Señor! Canto que el Papa se animó también a entonar.

“Aquí no están ni los seguidores de la Lazio, ni de la Roma, ni  del San Lorenzo, aquí somos todos seguidores de Jesús. Y nuestro entrenador es usted”, añadió Martínez.

El presidente italiano de la RCC recordó que “el año pasado cuando le anuncié que íbamos al Estadio Olímpico, usted me dijo ‘yo voy’ y ha cumplido su palabra”. Por otro lado ha señalado que “nacimos con Pablo VI, crecimos con Juan Pablo II y ahora nos encontramos con usted aquí”.

Finalmente agradeció al Papa su presencia:  “La Renovación está unida en torno a usted, Santo Padre. Estamos aquí para rezar con usted. Este es un cenáculo a cielo abierto. Rece por nosotros, sobre nosotros y nosotros rezaremos por usted. Invoquemos al Espíritu Santo”

Y comenzó un momento de intercesión, el Santo Padre por el pueblo y el pueblo por el Santo Padre. Recogidos en profunda oración, hubo unos instantes de oración en lenguas, don característico de este movimiento.

Testimonio de un Sacerdote

Luego se proclamó la lectura de los Hechos de los Apóstoles del día de Pentecostés. Y empezaron los testimonios con el de un sacerdote. “Soy uno de los 1.000 sacerdotes que estamos aquí. En la renovación he descubierto la comunidad. Queremos ser el rostro joven y misericordioso de la Esposa de Cristo”.

El Papa habla a los sacerdotes

“Os pido una sola cosa: cercanía. Cercanía a Cristo en la oración y en la adoración. Y cercanía a la gente, al pueblo de Dios que os está confiado. Amad a vuestra gente. Sed cercanos a la gente”.

Testimonio de un joven

“El Espíritu Santo nos ha cambiado la vida. Nuestra vida ha cambiado. Somos felices con Jesús. Te pedimos que nos confirmes en la fe, para que seamos fieles al Señor”.

Palabras del Papa a los jóvenes

“Sería triste que un joven guardase su juventud en una caja fuerte. No serviría para nada. La juventud es para arriesgarla bien y con esperanza. La juventud es para darla. Para que los demás conozcan al señor. Seguid adelante”.

Testimonio de una familia

“Estamos aquí, con nuestros hijos. La Renovación ha sido, para nosotros, el redescubrimiento de la belleza de la familia. Para educar cristianamente a nuestros hijos. Una fuerza que nos sostiene y nos ayuda a superar el mal”

Palabras del Papa a las familias

“Las familias son la Iglesia doméstica, en las que Jesús crece en amor. Por eso, el demonio ataca tanto a la familia e intenta destruirla. Los esposos son pecadores como todos, pero siguen adelante en la fe. Que el Señor bendiga a la familia y la haga fuerte en esta crisis en la que el diablo quiere destruirla”.

Testimonio de una discapacitada

“Soy una ciega pero me gustaría decir a todos que mi luz es Jesús, que camina conmigo. Esta gran familia me hace experimentar a Jesús todos los días. ¡Qué gran fuerza es la fraternidad cuando se vive.”

Palabras del Papa a los que sufren

“A los que sufren, son únicos en el sufrimiento de Cristo. Imitan a Jesús en el momento difícil de la cruz. Llevan el sufrimiento por toda la Iglesia. Muchas gracias, hermanos y hermanas. Gracias por aceptar estar unidos en el sufrimiento. Gracias por la esperanza que testimoniáis, por la esperanza que os lleva adelante, buscando la caricia de Jesús”.

Faltan los abuelos, los ancianos, que son la seguridad de nuestra fe. Cuando María y José llevaron a Jesús al templo, el Evangelio dice que fueron conducidos por el Espíritu Santo. Los jóvenes deben cumplir la ley. Los ancianos, como el buen vino, tienen la libertad del Espíritu Santo”.

“Y así, Simeón, el valiente, alababa a Dios, impulsado por el Espíritu. Los ancianos son nuestra sabiduría, son la sabiduría de la Iglesia. Aquella anciana, Ana, hizo una cosa extraordinaria: canonizó las murmuraciones. Iba por ahí diciendo: Esto es lo que nos salvará. Son nuestra fuerza y nuestra salvación. Que el señor nos dé siempre ancianos sabios, la memoria de nuestro pueblo, la memoria de la Iglesia y el sentido de la alegría”.

El Papa reza por todos los presentes en el estadio

El presidente de la RCC, Salvatore Martinez dice: “Nos ponemos de rodillas. Rece por nosotros”. Y todo el estadio se pone de rodillas.

La oración del Papa

“Señor, mira a tu pueblo que espera el Espíritu Santo, mira a los jóvenes, a las familias, a los niños, a los enfermos, a los sacerdotes, a los consagrados, a nosotros los obispos, mira a todos. Concédenos la santa ebriedad del Espíritu, la que hace hablar todos los idiomas, de la caridad, siempre cerca de los hermanos y hermanas que tienen necesidad de nosotros.

Enséñanos a no luchar entre nosotros para tener un poco más de poder, a amar más a la Iglesia que es nuestro partido, enséñanos a tener el corazón abierto para recibir el Espíritu. Envía tu espíritu sobre nosotros. Amén”

Y cantan el Aleluya, amén.

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Discurso final del Papa

Os doy las gracias por vuestra acogida. Me gusta mucho el canto “Vive Jesús, el Señor”. Cuando celebraba en Buenos Aires con la Renovación, cantábamos ese canto, que hoy ha sonado también. Me he sentido en casa.

Gracias a la Renovación Carismática por propiciar este encuentro con vosotros. Sois una corriente de gracia en la Iglesia y para la Iglesia. Habéis recibido el gran don de la diversidad de carismas al servicio de la Iglesia.

Cuando pienso en vosotros, pienso en una gran orquesta, en la que todos los instrumentos son necesarios para la armonía de la pieza musical. Nadie en la Renovación puede pensar que es más importante ni más grande que los demás. Cuando alguno de vosotros se cree más importante o más grande que los demás comienza la peste.

Nadie puede decir: Yo soy el jefe’. Tenéis un solo jefe: el Señor Jesús. Repetid conmigo: ¿Quién es el jefe de la Renovación? El Señor Jesús.

En los primeros años no me gustaban mucho los carismáticos. Decía de vosotros: parecen una escuela de samba. No compartía sus nuevas formas de rezar… Después comencé a conoceros y comprendí que la Renovación es una gracia para la Iglesia.

Pocos meses antes de participar en el cónclave, fui nombrado por la conferencia episcopal asistente espiritual de la Renovación carismática en Argentina.

La Renovación es una gran fuerza al servicio del Evangelio. ¿Lleváis todavía hoy con vosotros el Nuevo Testamento? Llevad siempre en el bolsillo la Palabra de Dios. No perdáis la libertad que el Espíritu os ha dado.

El peligro para la Renovación, como dice el padre Raniero, es el de la excesiva organización. No perdáis la gracia de dejar que Dios sea Dios. Que Él nos guíe, nos impulse y nos aliente…

Otro peligro es el convertirnos en controladores de la gracia de Dios. Sois dispensadores de la gracia de Dios, no controladores. No seáis aduana del Espíritu Santo.

Evangelización, ecumenismo espiritual, los pobres y acogida de los marginados, y todo esto sobre la base de la adoración. El fundamento de la Renovación es adorar a Dios.

¿Qué espera el Papa de vosotros? La conversión al amor de Jesús, que cambia la vida. Compartid con todos la gracia del bautismo. Espero de vosotros una evangelización con la Palabra de Dios, anunciando que Jesús está vivo. Que deis testimonio del ecumenismo espiritual. Que permanezcáis unidos en el amor, en la oración al Espíritu.

Recordad que la Renovación se alegra de lo que el Espíritu realiza en otras iglesias. Acercaos a los pobres y a los necesitados, para tocar, en su carne, la carne herida de Jesús. Buscad la unidad de la Renovación, porque viene del Espíritu. Las divisiones vienen del demonio. Huid de las luchas internas. Que no las haya entre vosotros.

Recordad: adorar a Dios el Señor. Este es el fundamento. Buscad la santidad. Sed dispensadores de la gracia de Dios. Salid a las calles a evangelizar. La Iglesia nació en salida en Pentecostés. Acercaros a los pobres y tocad la carne herida de Jesús. Dejaos guiar por el Espíritu Santo. Buscad la unidad, que viene de la Trinidad. Gracias.

Papa Francisco

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Finalmente, el Papa Francisco agradeció también a quienes están organizando el gran jubileo del 2017, e indicó, adelantando: “Espero celebrarlo en la plaza de san Pedro”.

Al concluir sus palabras, toda la asamblea ha rezado por el Santo Padre, quien de rodillas ha recibido esta intercesión por él. Todo el estadio en pie y con los brazos extendidos hacia Francisco ha orado pidiendo su bendición. Además, le han entregado como regalo una Virgen de las manos alzadas, hecha por detenidos en las cárceles que se están reinsertando.

Para finalizar, se ha bailado un flash mob. Guiados por un grupo de jóvenes desde el palco, todo el Estadio ha bailado ¡Jesús es el Señor, Aleluya!

http://www.caminocatolico.org/home/papa-francisco/12390-live-ahora-en-directo-el-papa-francisco-con-la-renovacion-carismatica-en-el-estadio-olimpico-de-roma

 

 


Maná y Vivencias Cuaresmales (46), 15.4.17 – Sábado Santo, Triduo Pascual

abril 15, 2017

Sábado Santo

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María, la nueva Eva, la Madre de los que viven

María, la nueva Eva, la Madre de los que viven

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AMBIENTACIÓN.- Durante el Sábado Santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando, consternada, su pasión y muerte.

En este acto de piedad y santo temor de Dios, la Madre Iglesia vuelve los ojos a María, la Mujer creyente y hoy la Madre Dolorosa.

Como siempre la Mujer Fuerte nos enseña muchas cosas con el recogimiento adolorido y la soledad serena de la Madre más tierna.

María, la mujer curtida en el dolor y sostenida por el Espíritu del Amor y del Perdón, hoy sábado santo, se constituye en modelo y promotora de la cultura del encuentro y de la reconciliación.

¿Por qué? Pues porque hoy la Iglesia permanece boquiabierta contemplando, en el cuerpo muerto de Jesús y en la rigidez y frialdad del sepulcro de Jesús, las consecuencias fatales y dolorosas del enfrentamiento entre los hombres: La división, las rencillas, el odio, la crueldad, la lucha por la supervivencia, las venganzas, la soberbia y la tiranía, la insaciable hambre de poder…

Hoy los hombres experimentan cada vez con más fuerza el deseo de una pacificación de la humanidad: Ya basta de enfrentamientos, guerras, luchas, venganzas… con la lógica de que “tú debes morir para que yo viva, tú debes permanecer sometido para que yo esté por encima de ti, tú debes caer para que yo sobresalga…”

María resplandece como la posibilitadora de la reconciliación. Ya basta de una cultura hecha por el “varón” fuerte con la necesaria exclusión de la “mujer” débil. Una forma de sentir y de actuar basada en la ley de la supervivencia, de la lucha y de la ley del más fuerte. En una palabra: cultura del desencuentro.

Hoy la Iglesia contempla a María para aprender a fomentar la cultura del encuentro del mundo de Dios y del mundo de los hombres, el encuentro entre los hombres que se sienten hermanos: Una Iglesia del encuentro, de la reconciliación, de la compasión, de la ternura, de la sinceridad con uno mismo y del reconocimiento de la verdadera grandeza del hombre que se arrodilla ante Dios y tiende la mano al hermano.

Santa María, Madre de Dios y de los hombres, abrázanos para que podamos abrazar. Amén.


Nuestra fe católica nos invita a reflexionar sobre aquel “descenso a los infiernos”, al lugar de los muertos, que confesamos en el Credo.

Ese descenso, por una parte, prolonga la humillación de la cruz, y, por otra, manifiesta claramente el realismo de la muerte de Jesús, cuya alma conoció en verdad la separación del cuerpo, para entendernos, y se unió a las restantes almas de los justos.

Pero el descenso al reino de la muerte es también el primer movimiento de la victoria de Cristo sobre la misma, como lo expresa magníficamente un autor desconocido de los primeros tiempos de la Iglesia, en la lectura elegida para este día en la Liturgia de las Horas.

Hoy no se celebra el sacrificio de la Misa ni se recibe la comunión, a no ser en caso de viático, aunque se reza la Liturgia de las Horas. El altar permanece, por todo ello, desnudo, hasta que, después de la solemne Vigilia o expectación nocturna de la resurrección, se inauguren los gozos de la Pascua, cuya exuberancia inundará los cincuenta días pascuales.


DESCENDIÓ A LOS INFIERNOS

En la profesión de la fe afirmamos que Jesús crucificado, muerto y sepultado “descendió a los infiernos”. Y en esta frase se encuentra una enseñanza importante. “Los Infiernos” a que se refiere el Credo no representan el lugar de los condenados, sino el lugar de los muertos.

En efecto, los judíos del Antiguo Testamento creían que todo aquel que moría iba a un lugar de oscuridad, silencio e incertidumbre. Por eso, Jesús, muerto en la cruz, también va a este lugar de oscuridad. Con esto se enseña que la muerte de Jesús es una muerte real y verdadera, como la de todo ser humano.

Pero esa afirmación fundamental de la muerte real y humana de Jesús, muy pronto dio pie, en la reflexión cristiana, a una nueva afirmación: Jesús, solidario en la muerte con todos los hombres, se encuentra, en el lugar de los muertos, con toda la humanidad que espera. Allí la toma de la mano y la conduce a la vida definitiva.

Por tanto, hermano, hermana, te invito a leer y saborear esta lectura patrística del descenso del Señor a los infiernos para liberar a los justos que esperaban la victoria de su Resurrección.

Jesús desciende a los infiernos y toma de la mano a Adán y se lo lleva con él: “porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona”.

Adán y Eva. Es decir, toda la humanidad. Todos los hombres que no se nieguen a tomar la mano de Jesús, que no se nieguen a prenderse de la mano del Resucitado, primicia de los que duermen, y que serán despertados a una resurrección gloriosa. Todos ellos serán llevados por Cristo como trofeo de victoria a la presencia del Padre Celestial.

Ora, medita, estimado hermano, apreciada hermana, y aprende a poblar tu vida de la presencia de Dios. Precisamente tú, que vives en una sociedad ruidosa, extrovertida y superficial. El silencio del sábado santo junto al sepulcro: todo un signo profético para nuestro tiempo.

De una homilía antigua sobre el grande y santo Sábado
El descenso del Señor al abismo

¿Qué es lo que hoy sucede? Un gran silencio envuelve la tierra; un gran silencio y una gran soledad. Un gran silencio porque el Rey duerme. La tierra está temerosa y sobrecogida porque Dios se ha dormido en la carne y ha despertado a los que dormían desde antiguo. Dios ha muerto en la carne y ha puesto en conmoción al abismo.

Va a buscar a nuestro primer padre como si éste fuera la oveja perdida. Quiere visitar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte. Él, que es al mismo tiempo Dios e Hijo de Dios, va a librar de sus prisiones y de sus dolores a Adán y a Eva.

El Señor, teniendo en sus manos las armas vencedoras de la cruz, se acerca a ellos. Al verlo, nuestro primer padre Adán, asombrado por tan gran acontecimiento, exclama y dice a todos: “Mi Señor esté con todos”. Y Cristo, respondiendo, dice a Adán: “Y con tu espíritu”.

Y, tomándolo por la mano, lo levanta, diciéndole: “Despierta, tú que duermes, levántate de entre los muertos, y Cristo será tu luz. Yo soy tu Dios, que por ti y por todos los que han de nacer de ti me he hecho tu hijo; y ahora te digo que tengo el poder de anunciar a los que están encadenados: “Salid”, y a los que se encuentran en las tinieblas: “Iluminaos”, y a los que duermen: “Levantaos”.

A ti te mando: Despierta tú que duermes, porque no te creé para que permanezcas cautivo en el abismo; levántate de entre los muertos, pues yo soy la vida de los muertos. Levántate, obra de mis manos; levántate, imagen mía, creado a mi semejanza. Levántate, salgamos de aquí, porque tú en mí, y yo en ti, formamos una sola e indivisible persona.

Por ti, yo, tu Dios, me he hecho tu hijo; por ti, yo, tu Señor, he revestido tu condición servil; por ti, yo, que estoy sobre los cielos, he venido a la tierra y he bajado al abismo; por ti, me he hecho hombre, semejante a un inválido que tiene su cama entre los muertos; por ti, que fuiste expulsado del huerto, he sido entregado a los Judíos en el huerto, y en el huerto he sido crucificado.

Contempla los salivazos de mi cara, que he soportado para devolverte tu primer aliento de vida; contempla los golpes de mis mejillas, que he soportado para reformar, de acuerdo con mi imagen, tu imagen deformada; contempla los azotes en mis espaldas, que he aceptado para aliviarte del peso de los pecados, que habían sido cargados sobre tu espalda; contempla los clavos que me han sujetado fuertemente al madero, pues los he aceptado por ti, que maliciosamente extendiste una mano al árbol prohibido.

Dormí en la cruz y la lanza atravesó mi costado, por ti, que en el paraíso dormiste, y de tu costado diste origen a Eva. Mi costado ha curado el dolor del tuyo. Mi sueño te saca del sueño del abismo. Mi lanza eliminó aquella espada que te amenazaba en el paraíso.

Levántate, salgamos de aquí. El enemigo te sacó del paraíso; yo te coloco no ya en el paraíso, sino en el trono celeste. Te prohibí comer del árbol de la vida, que no era sino imagen del verdadero árbol; yo soy el verdadero árbol, yo, que soy la vida y que estoy unido a ti. Coloqué un querubín que fielmente te vigilara; ahora te concedo que el querubín, reconociendo tu dignidad, te sirva.

El trono de los querubines está a punto, los portadores atentos y preparados, el tálamo construido, los alimentos prestos; se han embellecido los eternos tabernáculos y moradas, han sido abiertos los tesoros de todos los bienes y el reino de los cielos está preparado desde toda la eternidad”.

LA MADRE DOLOROSA

Dame tu mano, María, la de las tocas moradas; clávame tus siete espadas en esta carne baldía. Quiero ir contigo en la impía tarde negra y amarilla. Aquí, en mi torpe mejilla, quiero ver si se retrata esa lividez de plata, esa lágrima que brilla.

¿Dónde está ya el mediodía luminoso en que Gabriel, desde el marco del dintel, te saludó: “Ave, María”? Virgen ya de la agonía, tu Hijo es el que cruza ahí. Déjame hacer junto a ti ese augusto itinerario. Para ir al monte Calvario, cítame en Getsemaní.

Déjame que te restañe ese llanto cristalino, y a la vera del camino permite que te acompañe. Deja que en lágrimas bañe la orla negra de tu manto a los pies del árbol santo, donde tu fruto se mustia. Capitana de la angustia: no quiero que sufras tanto.

Qué lejos, Madre, la cuna y tus gozos de Belén: “No, mi Niño, no. No hay quien de mis brazos te desuna”. Y rayos tibios de luna, entre las pajas de miel, le acariciaban la piel sin despertarle. ¡Qué larga es la distancia y qué amarga de Jesús muerto a Emmanuel!

A ti, doncella graciosa, hoy maestra de dolores, playa de los pecadores, nido en que el alma reposa, a ti, ofrezco, pulcra rosa, las jornadas de esta vía. A ti, Madre, a quien quería cumplir mi humilde promesa. A ti, celestial princesa, Virgen sagrada María.- Amén

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Por décadas Barb Sierra sufrió siendo lesbiana. Hoy agradece a Dios su liberación

marzo 21, 2017

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Barb Sierra, a los 60 años descubrió el infinito amor con que Dios la amaba entrañablemente

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Por décadas Barb Sierra sufrió siendo lesbiana. Hoy agradece a Dios su liberación

“Soy su hija amada y aceptada. La mentira que solía vivir era que Dios no me conocía ni me amaba, así que tenía que conseguir el amor de algún otro lugar”

Portaluz

El sólido informe de los doctores Mayer y McHugh -que basado en más de 200 investigaciones comprueba los daños que a lo largo de su vida padecen las personas homosexuales y lesbianas-, es para Barb Sierra una realidad indiscutible. Ella conoce el peso de esa cruz, de esa soledad, de ese dolor y las consecuencias que detalla aquel informe…

Criada en Connecticut (USA), a medida que iba creciendo se fueron fortaleciendo en ella sentimientos de inseguridad, de no ser especial o realmente digna de ser amada. Todo se complicó aún más en su mente cuando, siendo aún pequeña, surgió la atracción erótica por personas de su mismo sexo.

Confundida e insegura, ya con 19 años de edad, Barb comenzó a beber alcohol en exceso regularmente, a la par que se iniciaba en su primera relación con  alguien del mismo sexo. Ese vínculo terminó abruptamente después de 18 meses y, dolida, intentó enterrar los recuerdos.

En un movimiento desesperado, queriendo negar la atracción sexual que sentía hacia otras mujeres -recuerda Barb-, dio un giro radical contrayendo matrimonio. Un vínculo que se volvió física, emocional y verbalmente violento. Cinco años más tarde, ella y sus dos hijos huyeron a Michigan, arrastrando un equipaje abarrotado de rechazos, abandono, miles de dudas y baja autoestima.

Adicción para ahogar el dolor

En Michigan, la vida de Barb continuó ahogada en más botellas de licor, droga y una compulsiva búsqueda de encuentros sexuales con hombres… “en un intento por confirmar que yo no era lesbiana”, recuerda.

Una noche, desesperada y borracha saliendo de un bar, lanzó un desafío al vacío espacio que la rodeaba: «¡Jesús, si eres real, házmelo saber porque no voy a lograrlo!». Sus ojos se llenan de lágrimas, pero Barb continúa: “En ese momento, yo sólo sabía que Dios era real, y empecé mi nueva vida. Volví a asistir a la iglesia, dejé de fumar droga, reduje la bebida y dejé de salir todo el tiempo. Llamé a Dios y Él me dio el don de la fe. Pero yo seguía siendo una lesbiana…”

La pupila de sus azules ojos parece contraerse cuando habla de su infancia, la crianza católica austera, normada, todo lo que estableció en ella el deber negar sus sentimientos lésbicos. Pasando por períodos de aparente calma, dice, que eran más su evitación y negación del dolor, todo cambió cuando los hijos de Barb crecieron y ya no necesitaban ser protegidos por ella.

Para entonces su adicción al alchol era un problema y comenzó a participar en AA… “Para mantenerme sobria tenía que ser honesta. Sólo logré salir cuando le confié a Dios, a mí y a los demás que era lesbiana. Esto fue un gran alivio después de negarlo y ocultarlo toda mi vida.

La sexualidad es una parte importante de nuestra identidad… Pero entonces tomé un giro equivocado y decidí seguir mis deseos, entrando en otra relación lésbica”, reconoce… Barb dejó de asistir a la Iglesia Católica.

Liberada a los 60

Mantuvo esa relación durante 15 años. “Entonces volví en mis cabales y decidí poner mi confianza en Dios”, declara. Como una intuición espiritual, comenzó a buscar apoyo para vivir la castidad, y fue dirigida a una reunión de un grupo en la Parroquia del Holy Spirit en Brighton.

Fue el párroco John Rocus, quien sabiamente la invitó a participar de una comunidad de padres y madres de “Encourage” (brindan apoyo para que mujeres lesbianas y hombres homosexuales vivan felices en castidad)… “Fue maravilloso el encuentro con los padres de Encourage.

Esos padres me querían. No puedo decirte cuánto amor recibí, y todavía lo hago. Es increíble”. A los 60 años de edad Barb estaba empezando a encontrar la aceptación que anhelaba toda su vida… descubría que era una hija de Dios, amada.

Asistiendo a la Conferencia Anual de la organización Courage en Pennsylvania (USA), Barb conoció a una mujer de Michigan, que también buscaba un grupo Courage de mujeres, y juntas lo comenzaron. Hasta hoy se reúnen mensualmente en la parroquia del Holy Spirit en Brighton.

Cada reunión comienza con la lectura de los cinco objetivos de Courage: vivir vidas castas; para dedicar sus vidas a Cristo mediante la oración y la frecuente recepción de los sacramentos; fortaleciendo la unidad en el compartir pensamientos y experiencias; animando a vivir la amistad casta; viviendo vidas que sean un buen ejemplo para otros.

Lo que implica ser Hija de Dios

“Mi participación en Courage fortalece mi amorosa relación con Dios. El poder de este grupo es que soy aceptada, no por ser ya casta, sino simplemente porque pertenezco. No tienes que ser perfecta para venir. Las mujeres pueden sentarse con nosotras, hablar, compartir sus experiencias y lo que están pensando. No damos consejos; escuchamos. Es un ambiente muy nutritivo. El ministerio de Courage es clave para mantener el precioso don de la castidad dado por Dios. Lo guardo con esmero”.

El alivio de Barb es palpable mientras comparte que sus heridas internas están sanando. Los sentimientos de alienación, alejamiento, rechazo y abandono de toda la vida casi han desaparecido, por su firme conciencia de ser amada, liberada por Dios. Así lo dice ella misma hablando de su retorno a la fe católica que da nuevo sentido a su vida:

“Todas las mañanas, salgo a caminar y hablar con Dios y descubro cómo Él establece una conexión personal conmigo. Siempre quise ser especial y una mañana le dije a Dios que sabía que amaba a todo el mundo, pero no sentía que me incluyera. En oración Dios me dijo: «Yo te hice. Yo te creé para llenar un lugar en mi corazón que nadie más puede llenar». Con Dios, ahora sé que soy especial. Soy su hija amada y aceptada. La mentira que solía vivir era que Dios no me conocía ni me amaba, así que tenía que conseguir el amor de algún otro lugar. He aprendido que Dios me conoce y me ama más de lo que puedo imaginar”.

http://www.portaluz.org/por-decadas-barb-sierra-sufrio-siendo-lesbiana-hoy-agradece-a-dios-2144.htm


Mana y Vivencias Cuaresmales (15), 15.3.17

marzo 15, 2017

Miércoles de la 2ª semana de Cuaresma


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El que quiera ser el primero, que sea el servidor de los demás


Antífona de entrada: Salmo 37, 22-23

Los que el Señor bendice, poseerán la tierra, y los que él maldice, serán exterminados. El Señor asegura los pasos del hombre en cuyo camino se complace.


Oración colecta

Señor, guarda, a tu familia en el camino del bien que tú le señalaste, y haz que protegida por tu mano en sus necesidades temporales, tienda con mayor libertad hacia los bienes eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Jeremías 18, 18-20

Dijeron: «Venid, maquinemos contra Jeremías, porque no falta la ley del sacerdote, ni el consejo del sabio, ni el oráculo del profeta; venid, lo heriremos con su propia lengua y no haremos caso de sus oráculos.»

Señor, hazme caso, oye cómo me acusan. ¿Es que se paga el bien con mal, que han cavado una fosa para mí? Acuérdate de cómo estuve en tu presencia, intercediendo en su favor, para apartar de ellos tu enojo.


SALMO 30, 5-6.14.15-16

Sálvame, Señor, por tu misericordia

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás.

Oigo el cuchicheo de la gente, y todo me da miedo; se conjuran contra mí y traman quitarme la vida.

Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están mis azares: líbrame de los enemigos que me persiguen.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 8, 12

«Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida».


EVANGELIO: Mateo 20, 17-28

En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino: «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»

Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó: «¿Qué deseas?»

Ella contestó: «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

Pero Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»

Contestaron: «Lo somos.»

Él les dijo: «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen.

No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»


Antífona de comunión: Mateo 20, 28

Hagan como el Hijo del Hombre, que no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida como rescate por muchos.
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VIVENCIAS CUARESMALES

No será así entre vosotros

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15. MIÉRCOLES

SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA

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TEXTO ILUMINADOR:

La Cuaresma es caminar con Jesús hacia Jerusalén, hacia la cruz. Él es víctima de la maldad de los impíos.

Apostar por la verdad implica estar dispuesto a soportar la persecución. Las tinieblas lucharán contra la luz porque la soberbia exige doblegar a todos, pero al creyente fiel nunca le faltará la serenidad interior y el descanso en Dios, la tranquilidad de conciencia. No puede devolver mal por mal y menos mal por bien como hacen ellos.

“Atiéndeme, Yahvé, mira lo que dice mi adversario: ¿Acaso se paga mal por bien, y cómo es que ellos están haciendo un hoyo para mí? ¿Así me pagan la defensa que hice ante ti en su favor? Recuerda cómo me presenté ante ti para hablarte en su favor y apartar de ellos tu ira” (Jer 18, 18-20).

Para no poner a prueba nuestra paciencia en medio de la adversidad, la oración colecta pide bienes materiales:

“Guarda a tu familia en el camino del bien, guárdala para que no se tuerza ni a izquierda ni a derecha, dosifica el sufrimiento que permites por maldad o ignorancia de los malvados o por la penuria material.

Protege con tu mano a tu propia familia en los bienes materiales que parecen depender más directamente de ti, Señor providente, pródigo en toda tu creación; así podremos aspirar con menos sobresaltos y fatigas, con más libertad, hacia los bienes eternos.

¡Qué bondad, qué delicadeza en la espiritualidad de la Iglesia de todos los tiempos! ¿Cuándo agradeceremos a Dios suficientemente por tanta riqueza?”

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EVANGELIO DE MATEO, 20, 17-20

Jesús acaba de anunciar a los discípulos, tomados aparte, que está subiendo a Jerusalén donde será condenado a muerte. Frente a la gravedad del asunto y frente a los sentimientos que podían embargar a Jesús, no deja de asombrarnos la inconsciencia de los discípulos que siguen preocupados de sus cosas, al margen de los intereses de su Maestro. La madre de los Cebedeos le dice a Jesús: “Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda”.

“Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: ‘Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos’”.

Cuando no amamos en el orden divino, producimos necesariamente violencia o conflicto en las relaciones humanas: pretendemos que nos llamen maestros o endiosamos a otros. La madre de Santiago y Juan ama a sus hijos desordenadamente, no con el amor de Dios. Éstos, conscientes, colocados por encima de los demás ignoran a los otros condiscípulos, y al mismo Jesús, su Maestro. Los demás apóstoles se sublevan, pues les duele ser postergados. No analizan el plan de Dios, ni sobre ellos, ni sobre los Cebedeos. Cada uno busca su propio bien pensando en sí mismo.

Por eso se crea un conflicto, un caos: todos contra todos, todos insatisfechos, porque todos buscan su propio interés, al margen de Dios o contra Dios. Jesús, con paciencia, los llama al orden y los invita a contestar: ¿Cómo se comportan los poderosos? ¿Y cómo se comporta él en medio de ellos? “Entre vosotros no será así”. Tajante. Tienen que vivir a imitación del Hijo del hombre que vino a servir, y no a ser servido. En eso no hay disculpas y excusas que valgan.

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PREFACIOS DE CUARESMA: Damos gracias a Dios en este tiempo de Cuaresma por varios motivos:

1. Porque has establecido generosamente este tiempo de gracia para renovar en santidad a nosotros tus hijos, de modo que, libres de todo afecto desordenado, vivamos las realidades temporales como primicias de las realidades eternas.

2. Porque con nuestras privaciones voluntarias nos enseñas a reconocer y agradecer tus dones, a dominar nuestro afán de suficiencia y a repartir nuestros bienes con los necesitados, imitando así tu generosidad.

3. Porque con el ayuno corporal refrenas nuestras pasiones, elevas nuestro espíritu, nos das fuerza y recompensa, por Cristo, Señor nuestro.

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Papa Francisco: La misericordia puede curar las heridas y cambiar la historia del hombre

Audiencia de hoy, miércoles, 24 de febrero de 2016

Por Álvaro de Juana

VATICANO, 24 Feb. 16 / 05:01 am (ACI).- El Papa Francisco habló de nuevo esta mañana en el Vaticano de la misericordia con motivo del Año Santo y pidió: “¡Abre tu corazón a la misericordia!” porque “la misericordia divina es más fuerte que el pecado de los hombres!”.

El Obispo de Roma aseguró que “la misericordia enseña también en este caso la vía maestra que se debe seguir” y subrayó que “la misericordia puede curar las heridas y puede cambiar la historia”.

De nuevo, la catequesis de la Audiencia General de este miércoles estuvo dedicada a la misericordia y aseguró que el poder de Jesús es totalmente distinto al de los poderosos de hoy en día. “Si se pierde la dimensión de servicio, el poder se transforma en arrogancia y se convierte en dominio y profanación”, manifestó Francisco.

“Jesucristo es el verdadero rey, pero su poder es completamente distinto. Su trono es la cruz. Él no es un rey que asesina, al contrario, da la vida. Su ir hacia todos, sobre todo hacia los más débiles, derrota la soledad y el destino de muerte al que conduce el pecado”.

“Jesucristo con su cercanía y ternura lleva a los pecadores al espacio de la gracia y del perdón”, añadió.

Francisco comenzó hablando de cómo en la Escritura se habla de “los potentes, los reyes, los hombres que están ‘en lo alto’ y de su arrogancia y sus abusos”.

“La riqueza y el poder son realidades que pueden ser buenas y útiles al bien común, si se ponen al servicio de los pobres y de todos, con justicia y caridad”, explicó.

Sin embargo, “como sucede demasiado a menudo, son vividas como privilegio, con egoísmo y prepotencia, y se transforman en instrumentos de corrupción y de muerte”, aseguró.

A continuación, recordó el Primer Libro de los Reyes, en la Biblia, en el que se habla de la “Viña de Nabot”. Aquí se cuenta que Ajab, rey de Israel, quiere comprar la viña de un hombre llamado Nabot, porque esta viña está junto al palacio real. “La propuesta parece legítima, además de generosa, pero en Israel las propiedades terrenas eran consideradas inalienables”.

“La tierra es sagrada porque es un don del Señor, que como tal es cuidada y conservada, en cuanto signo de la bendición divina que pasa de generación en generación y garantía de dignidad para todos”. Por esto, Nabot le da una negativa al rey y éste se siente ofendido.

Es el momento en el que su mujer, “una reina pagana que había incrementado los cultos idolátricos y hacía asesinar a los profetas del Señor, decide intervenir”.

“Ella pone el acento sobre el prestigio y sobre el poder del rey, que, según su modo de ver, es puesto en discusión por el rechazo de Nabot”. Se trata de “un poder que ella considera absoluto y por el cual cada deseo, por ser del rey todopoderoso, es una orden”.

En este episodio de la Biblia ocurre así, puesto que la mujer del rey decide eliminar a Nabot, quien es asesinado.

“Esta no es una historia de otros tiempos, es una historia actual, de los poderosos que para tener más dinero explotan a los pobres, a la gente; la historia de la trata de personas, del trabajo esclavo, de la gente pobre que trabaja en negro con lo mínimo, es la historia de los políticos corruptos que quieren siempre más y más y más”.

Francisco aseguró que es aquí donde se observa adónde lleva “ejercer una autoridad sin respeto por la vida, sin justicia, sin misericordia”, así como “la sed de poder”.

El Santo Padre puso otro ejemplo que refleja bien esta realidad y se encuentra en el Libro del Profeta Isaías: “¡Ay de los que acumulan una casa tras otra y anexionan un campo a otro, hasta no dejar más espacio y habitar ustedes solos en medio del país!”. “¡Y el profeta Isaías no era comunista!”, exclamó el Papa.

Dios es más grande que la maldad de los malvados y de los juegos sucios hechos por los seres humanos” y “en su misericordia envía al profeta Elías para ayudar a Ajab a convertirse”.

“Dios ha visto este crimen, pero llama al corazón de Ajab” y “el rey, ante su pecado, entiende, se humilla y pide perdón”, explicó el Pontífice.

“Qué bonito sería que los poderosos explotadores de hoy hicieran lo mismo. El Señor acepta su arrepentimiento; sin embargo, un inocente había sido asesinado, y la culpa cometida tendrá inevitables consecuencias. El mal cometido en efecto deja sus huellas dolorosas y la historia de los hombres lleva las heridas”.

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Maná y Vivencias Cuaresmales (9), 9.3.17

marzo 9, 2017

Jueves de la 1ª semana de Cuaresma

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Si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos…



Antífona de entrada: Salmo 5, 2-3

Señor, oye mis palabras, escucha mi lamento, haz caso de mi voz suplicante, Rey mío y Dios mío.


Oración colecta

Concédenos, Señor, la gracia de conocer y practicar siempre el bien, y, pues sin ti no podemos ni siquiera existir, haz que vivamos siempre según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Ester 14, 1.3-5.12-14

En aquellos días, la reina Ester, temiendo el peligro inminente, acudió al Señor y rezó así al Señor, Dios de Israel:

«Señor mío, único rey nuestro. Protégeme, que estoy sola y no tengo otro defensor fuera de ti, pues yo misma me he expuesto al peligro. Desde mi infancia oí, en el seno de mi familia, cómo tú, Señor, escogiste a Israel entre las naciones, a nuestros padres entre todos sus antepasados, para ser tu heredad perpetua; y les cumpliste lo que habías prometido.

Atiende, Señor, muéstrate a nosotros en la tribulación y dame valor, Señor, rey de los dioses y señor de poderosos. Pon en mi boca un discurso acertado cuando tenga que hablar al león; haz que cambie y aborrezca a nuestro enemigo, para que perezca con todos sus cómplices.

A nosotros, líbranos con tu mano; y a mí, que no tengo otro auxilio fuera de ti, protégeme tú, Señor, que lo sabes todo.»


SALMO 137, 1-2a.2bc.3.7c-8

Cuando te invoqué, me escuchaste, Señor.

Te doy gracias, Señor, de todo corazón; delante de los ángeles tañeré para ti, me postraré hacia tu santuario.

Daré gracias a tu nombre, por tu misericordia y tu lealtad; cuando te invoqué, me escuchaste, acreciste el valor en mi alma.

Tu derecha me salva. El Señor completará sus favores conmigo: Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos.


Aclamación antes del Evangelio: Juan 3, 16

Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.


EVANGELIO: Mateo 7, 7-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente?

Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»


Antífona de comunión: Mateo 7, 8

Todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que toca, se le abrirá.


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VIVENCIAS CUARESMALES

Misterio, vida y comunión en la Santísima Trinidad

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9. JUEVES

PRIMERA SEMANA DE CUARESMA

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TEXTO ILUMINADOR: ¡Cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas –Mateo-, dará el Espíritu Santo –Lucas- a los que le pidan!

TEMA: La voluntad de Dios es que el hombre tenga vida en abundancia.

La oración colecta de este día recoge magistralmente los sentimientos que culminaban la jornada de ayer: “Concédenos, Señor, la gracia de conocer y practicar siempre el bien, y, pues sin ti no podemos ni siquiera existir, haz que vivamos siempre según tu voluntad”.

Como si dijéramos: “Ya que nos das, Señor, el don primero, el de la vida, danos todo lo demás; ayúdanos a no apartarnos en lo más mínimo de lo que tú ya has dispuesto para nosotros con sabiduría y bondad eternas”. Amén.

Que ésta sea tu oración frecuente, estimado hermano, apreciada hermana, en este día hasta que embargue tu espíritu, lo pacifique y lo dilate en un gozoso descanso en el Señor. Repítela una y otra vez, si tienes posibilidades. El Espíritu irá haciendo su obra, sea que veles y te esfuerces, sea que descanses o bajes la guardia.

Dios es siempre el mismo: dador de vida por excelencia, por antonomasia. “El Dador de vida en persona”. La semilla de Dios crece por sí sola en tu corazón benevolente, acogedor, agradecido.

Sabemos que Dios desea lo mejor para nosotros; no podemos suponer maldad en él, aunque frecuentemente sentimos dificultades para ver sus planes de paz y bendición. El mal, el dolor, el pecado, las limitaciones nos escandalizan y perturban.

Por eso, Dios sale a nuestro encuentro por la palabra y la vida de su Hijo. “¿Quién de ustedes da una serpiente a su hijo en vez de un pez? Si ustedes, siendo malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre, el único bueno, dará el Espíritu a los que se lo pidieren!” (Mt. 7, 7-12).

“¿Quién de ustedes es capaz de darle una piedra a su hijo si le pide pan, o una culebra si le pide pescado? Si ustedes, que son malos, son capaces de dar cosas buenas a sus hijos ¡con mayor razón el Padre que está en los cielos dará cosas buenas al que se las pida!”.

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ORACIÓN TRINITARIA, SUGERIDA

Gracias, Señor Jesús, porque eres mi hermano mayor. Te confieso como mi Señor y Salvador. Gracias por tu condescendencia con nuestra flaqueza y por tu paciencia para repetirnos una y otra vez que el Padre también nos ama.

Perdona nuestra debilidad en creer; en fiarnos de la acción del Espíritu en nosotros que trata de convencernos del infinito amor del Padre. Ten paciencia con nosotros, Señor Jesús, e infúndenos tu santo Espíritu que ilumine nuestra mente y mueva nuestro corazón.

Señor Jesús, queremos escuchar tu voz que nos dice: ¿Tanto tiempo con ustedes y aún no han descubierto a mi Padre? ¿Aún no me conocen, no se dan cuenta de que el Padre es todo para mí? Él es mi fundamento, mi razón de ser, no hago sino lo que el Padre me encomienda. ¿Aún no me conocen en profundidad? ¿De dónde sacaría yo fuerzas y capacidad para devolver bien por mal, sino de él?

A él le confío constantemente todos mis asuntos; por eso, si me vieran en profundidad, verían claramente a mi Padre, porque él está en mis orígenes y en el transfondo de todo mi ser, de mi hablar y de mi actuar.

Quien me ve a mí, Felipe, ve al Padre. No soy yo quien predica, quien sana, quien perdona… es el Padre que está cumpliendo por mí y en mí y juntamente conmigo todo lo que había prometido a los patriarcas y profetas. Porque él es el único bueno. Él es mayor que yo…

Yo soy el amén del Padre: para su gloria y contento, y también para vuestra salvación; así mi alegría será cumplida, llegará a plenitud, en vosotros, a cuenta vuestra, por vuestra libertad y salvación. Con ustedes no tengo secretos; pues sois mis amigos, el pequeño rebaño que el Padre me confió y me encomendó.

Gracias, Señor Jesús, porque nos aseguras que cuanto ha hecho el Padre en ti y a través de ti durante tu vida mortal, lo quiere hacer en nosotros y por nosotros.

El Espíritu que vino sobre ti en el Jordán es el mismo Espíritu que el Padre ha derramado sobre nosotros en el bautismo; lo derramó sobre tus discípulos al glorificarte en la cruz, haciéndote perfecto a fuerza de sufrimientos y sumisión.

Desde la cruz abriste el santuario de tu costado y comenzó a fluir el río de agua viva que saciará la sed de todos los hombres.

Gracias, Padre bueno, porque apoyado en la palabra y las obras de tu bendito Hijo, puedo creer que tú quieres lo mejor para mí, quieres que tenga vida en abundancia y en plenitud; es lo que más te gusta, lo que te pareció mejor. Por eso enviaste a tu único Hijo y lo hiciste pecado por mí.

Si nos has dado al Hijo, ¿qué podrías reservarte ya? Por eso creo que tú me das con Cristo todas las cosas, es decir, el Espíritu de tu propio Hijo, el que reproduce en mí la imagen del Hijo y la conciencia de filiación, la de ser hijo tuyo; hijo adoptivo, sí; pero verdadero hijo en el Hijo primogénito.

Padre santo, el único generoso, fuente de toda vida, dame el Espíritu Santo y eso me bastará…

Glorifícate en mi vida, Padre de bondad, como te complazca, haz de mí lo que quieras; pues de ti nada malo me puede venir; no quiero ponerte ningún obstáculo, ningún reparo; quiero ser como tu Hijo; dispón de mí como quieras, restaura, poda, sana… enviándome el Santo Espíritu.

Ven, Espíritu Santo, padre amoroso del pobre; ven, dulce huésped del alma, y haz de mí lo que quieras. Sea lo que sea, te doy las gracias. Quiero que te derrames en todo mi ser para que pueda tener los sentimientos del Hijo, la mente de Cristo, la humildad de Jesús y su fidelidad hasta la muerte y muerte de cruz.

Toma en serio mi palabra, Padre de bondad; pues yo también quiero tomar en serio tu palabra y tu promesa que nos ha comunicado con verdad y autoridad tu propio Hijo hecho hombre.

Querría tener más fe, querría estar más convencido de todo esto que estoy expresando, y sentirlo más profundamente, pero tú me comprendes, pues sabes que soy de barro: ayúdame, y dame esa palabra gemida y sincera que el Espíritu suscita en mi corazón, el Espíritu que nos hace hijos en tu bendito Hijo Jesús. Amén.

“Si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que le suplican!”.

ACLAMACIÓN AL EVANGELIO:

“Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo único para que todo el que crea en él tenga vida eterna”.

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Estimado lector, te ofrezco una versión del Padrenuestro que puede iluminar tu vivencia cuaresmal en este día. Se nos exhorta a que pidamos.

Pues oremos al Señor hasta que sintamos la fuerza y la suavidad del Espíritu que hace nuevas todas las cosas, comenzando por nuestro propio corazón.

El Espíritu que nos une al Padre y al Hijo, y que es el corazón de la Iglesia, que construye la comunidad de los hijos de Dios. Supliquemos se nos conceda el sentir con la Iglesia de Cristo.

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Padre nuestro, Padre de todos,
líbranos del orgullo de estar solo.

No vengo a la soledad cuando vengo a la oración,
pues sé que, estando contigo, con mis hermanos estoy;
y sé que, estando con ellos, tú estás en medio, Señor.

No he venido a refugiarme dentro de tu torreón,
como quien huye a un exilio de aristocracia interior.
Pues vine huyendo del ruido, pero de los hombres no.

Allí donde va un cristiano no hay soledad, sino amor,
pues lleva toda la Iglesia dentro de su corazón.
Y dice siempre “nosotros”, incluso si dice “yo”.
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El maná de cada día, 20.2.17

febrero 20, 2017

Lunes de la 7ª semana del Tiempo Ordinario


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Esta especie solo puede salir con oración



PRIMERA LECTURA: Eclo 1, 1-10b

Toda sabiduría viene del Señor y está con él por siempre.

La arena de los mares, las gotas de la lluvia y los días del mundo, ¿quién los contará?

La altura de los cielos, la anchura de la tierra y la profundidad del abismo, ¿quién las escrutará?

¿Quién ha escrutado la sabiduría de Dios, que es anterior a todo?

Antes que todo fue creada la sabiduría, y la inteligencia prudente desde la eternidad.

La fuente de la sabiduría es la palabra de Dios en las alturas y sus canales son mandamientos eternos.

La raíz de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y sus recursos, ¿quién los conoció?

La ciencia de la sabiduría, ¿a quién fue revelada? y su mucha experiencia, ¿quién la conoció?

Uno es el Altísimo, creador todopoderoso. Uno solo es sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono.

El Señor mismo creó la sabiduría, la vio, la midió
y la derramó sobre todas sus obras. Se la concedió a todos los vivientes y se la regaló a quienes lo aman.


SALMO 92, 1ab. 1c-2. 5 

El Señor reina, vestido de majestad.

El Señor reina, vestido de majestad; el Señor, vestido y ceñido de poder.

Así está firme el orbe y no vacila. Tu trono está firme desde siempre, y tú eres eterno.

Tus mandatos son fieles y seguros; la santidad es el adorno de tu casa, Señor, por días sin término.


ALELUYA: 2 Tm 1, 10

Nuestro Salvador, Cristo Jesús, destruyó la muerte, e hizo brillar la vida por medio del Evangelio.


EVANGELIO: Mc 9, 14-29

En aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron a donde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió y corrió a saludarlo.

El les preguntó: «¡De qué discutís?».

Uno de la gente le contestó: «Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no lo deja hablar; y cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen y no han sido capaces».

Él, tomando la palabra, les dice: «Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo».

Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.

Jesús preguntó al padre: «Cuánto tiempo hace que le pasa esto?».

Contestó él: «Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos».

Jesús replicó: «¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe».

Entonces el padre del muchacho se puso a gritar: «Creo, pero ayuda mi falta de fe».

Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: «Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él».

Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.

El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto.

Pero Jesús lo levantó cogiéndolo de la mano y el niño se puso en pie.

Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: «Por qué no pudimos echarlo nosotros?».

El les respondió: «Esta especie solo puede salir con oración».