Papa Francisco escribe al presidente de Siria para pedirle el fin de la guerra

diciembre 13, 2016

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Siria

El Papa Francisco pide con una carta el fin de la guerra en Siria

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Papa Francisco escribe al presidente de Siria para pedirle el fin de la guerra

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 12 Dic. 16 / 01:28 pm (ACI).- En una carta enviada al Presidente Bashar al-Assad por medio del Nuncio Apostólico en Siria, el recientemente creado Cardenal Mario Zenari, el Papa Francisco pidió al mandatario y a la comunidad internacional el fin de la violencia y del terrorismo.

Según confirmó la Sala de Prensa de la Santa Sede, en la misiva, entregada personalmente por el nuncio al Presidente en Damasco, el Pontífice hizo un llamado “para que se ponga fin a la violencia, para que se resuelvan las hostilidades de forma pacífica, y para que se condenen todas las formas de extremismo y de terrorismo con independencia de su signo”.

Además, el Pontífice pidió al Presidente que “garantice que la ley humanitaria internacional sea plenamente respetada y que se garantice la protección a los civiles y el acceso a la ayuda humanitaria”.

El Papa quiere mostrar así “un signo de particular afecto hacia el pueblo sirio, sometido a duras pruebas en los últimos años”.

En el rezo del Ángelus del domingo, el Papa recordó a las víctimas de la guerra y pidió un cese de las operaciones bélicas.

“Apelo al compromiso de todos para que se haga una elección por la civilización: no a la destrucción, sí a la paz, sí a la gente de Alepo y de Siria”, dijo.

Siria sufre desde el año 2011 una cruenta guerra civil que enfrenta al régimen de Bacher al-Assad con diferentes grupos opositores, algunos de signo salafista, como Al Qaeda o Estado Islámico.

Desde el comienzo de la guerra han muerto en Siria alrededor de 300.000 personas y 11 millones se encuentran en calidad de refugiados tanto dentro como fuera de las fronteras del país.

https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-escribe-al-presidente-de-siria-para-pedirle-el-fin-de-la-guerra-23328/

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El fabricante de guerrillas

noviembre 30, 2016

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Guerrilla

Fidel Castro, promotor de la guerra de guerrillas contra el Imperio

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El fabricante de guerrillas, la columna de Cecilia Valenzuela

“El secreto de su longevidad en el poder fueron las guerras de guerrillas”

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Los funerales de Fidel Castro durarán toda la semana, serán itinerantes; habrá una veintena de mandatarios visitando la isla para el adiós protocolar. A todos los motiva alguna modalidad de negocio, en política no existen los gestos desinteresados; los asistentes no han olvidado que el finado destruyó varias democracias en América Latina, vivió del tráfico de diamantes y de drogas, persiguió a opositores, ejecutó colaboradores, traicionó secuaces, se entronizó en el poder. Mandó a asesinar, a espiar, a robar durante 57 años.

Su condición de principal enemigo de Estados Unidos lo convirtió en el dictador más popular de los últimos tiempos; pero el secreto de su longevidad en el poder fueron las guerras de guerrillas: Castro gestó, respaldó, financió, alimentó, y finalmente, negoció cada uno de los movimientos subversivos que surgieron a lo largo y ancho de América del Sur.

Apoyado en la astucia de su jefe de inteligencia, Manuel Piñeiro ‘Barba Roja’, Castro usó los servicios de Inteligencia y Contrainteligencia cubanos para organizar las guerrillas latinoamericanas. El sistema de inteligencia de “la revolución” se forjó bajo la influencia de la Stasi, el aparato de inteligencia de la desaparecida Alemania Oriental –heredera de la inteligencia nazi–.

Y como una burbuja de ese sistema, Castro creó y puso en manos del mismo Piñeiro el Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba: el ente dirigente de la izquierda latinoamericana.

El Departamento América asesoró a los chilenos del MIR que boicotearon, desde dentro, el gobierno de Salvador Allende. Pronto, capitalizó la insurgencia de Edén Pastora y los sandinistas en Nicaragua; y se encargó de alimentar al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional en El Salvador.

Organizó comandos con los sudamericanos refugiados en Cuba y los envió a entrenar a los grupos radicales de las izquierdas en Latinoamérica. Así tomó el control militar y político del comunismo clandestino, y luego las guerrillas, a las que después negoció de acuerdo a sus intereses.

El triunfo del sandinismo en Nicaragua le dio tremendo poder, igual que el “empate” que logró con el Farabundo Martí en El Salvador (el FMLN llegó a dominar el 50% del territorio de su país).

Empoderado, olvidó las formas y ordenó asesinar al nicaragüense Edén Pastora en Costa Rica. Pastora se oponía a que el sandinismo, que había surgido contra la brutal dictadura de Somoza, se declarara marxista y se hiciera del poder. En el atentado contra su vida murieron ocho periodistas, la bomba que el Departamento América introdujo camuflada en una cámara de video a una conferencia de prensa que Pastora brindaría tenía el sello de la inteligencia cubana.

El mismo sello que marcaba a los chilenos que vinieron al Perú a entrenar al MRTA en 1985; y a enseñarles a secuestrar, asaltar y extorsionar, tal y como lo hicieran después en México con el subcomandante Marcos.

Hace 20 años el MRTA secuestró a 800 personas en la casa del embajador del Japón en Lima. Desesperado, el entonces presidente Alberto Fujimori voló a Cuba. Hizo lo mismo que había hecho el ex presidente colombiano César Gaviria cuando uno de los grupos guerrilleros de su país secuestró a su hermano: viajar a Cuba para negociar. El desenlace en el Perú, gracias a los comandos Chavín de Huántar, fue distinto; pero Gaviria terminó consiguiendo un avión para que los secuestradores de su hermano pudieran refugiarse en la Isla de Castro.

El fabricante de las guerrillas las encendía para mantener a EE.UU. ocupado en otro punto de Latinoamérica que no fuera su Isla; y las apagaba, sacrificando sin asco a sus dirigentes, cuando necesitaba negociar. Así sobrevivió el tirano al fin de la Unión Soviética y vivió en el poder largos años.

http://elcomercio.pe/politica/opinion/fabricante-guerrillas-columna-cecilia-valenzuela-noticia-1950097


Más de 7.000 cristianos asesinados en 2015 en todo el mundo

noviembre 4, 2016

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Cristianos perse

Cristianos perseguidos en el mundo

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Más de 7.000 cristianos asesinados en 2015 en todo el mundo

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Un año más, la organización de derechos humanos con base en Estados Unidos «Puertas Abiertas» (Open Doors) ha constatado el incremento de la persecución contra cristianos en el mundo, en muchos casos con acciones de violencia terrorista dirigidas a asesinar al mayor número posible de seguidores del Evangelio.

El informe de 2016, que recoge las investigaciones de los doce meses de 2015, estima en más de 7.000 los cristianos asesinados en el mundo en ese periodo por causas relacionadas con su fe, lo que supone un aumento significativo de más de 3.000 («mártires» según el criterio de la Iglesia) respecto al año anterior.

No se tiene en cuenta, además, el número de víctimas en tres países que sobresalen en persecución de cristianos –Corea del NorteIrak y Siria– dado que «Open Doors» estima que la información no es precisa.

Destaca en el informe la fuerte presencia de países de mayoría musulmana entre los más hostiles hacia los cristianos. De los 50 países catalogados por «Open Doors», 34 son de mayoría musulmana, aunque no todos cuenten con sistemas políticos regidos por la Sharía, la ley islámica. Tanto los regímenes de corte fundamentalista como los de carácter autoritario-laico aparecen hermanados por el mismo miedo a la libertad religiosa.

Las estadísticas muestran además que en 2015 fueron atacadas o dañadas unas 2.300 iglesias, número que dobla el del año anterior.

La agresión contra los cristianos no procede solo de los movimientos yihadistas Daesh, Al Qaida, Boko Haram y Al Shabab, los cuatro más letales. Existe también una atmósfera de intimidación y agresividad en muchos ambientes sociales musulmanes, que identifican la precariedad económica con un supuesto neocolonialismo occidental, y miran con odio a su vecino cristiano, con frecuencia mucho más indigente que el mahometano.

Es el caso patético de Pakistán. En Egipto, por su parte, en el imaginario de algunos musulmanes el cristiano copto es el empresario acomodado que goza de una fortuna de origen sospechoso. La defenestración de los Hermanos Musulmanes no ha cambiado apenas esa percepción.

La “gente del Libro”

En los territorios que controla en Irak y Siria, el grupo Daesh, el autodenominado Estado Islámico que ha proclamado el «califato», ha reeditado las tesis literales del Corán sobre el trato con otras religiones. Los cristianos pertenecen así a la «gente del Libro», a la que se ofrecen tres caminos: la huida, la conversión al islam, o el vasallaje, que implica el pago de un impuesto al califato (entre otras servidumbres).

No obstante, la alucinante tesis admite muchas excepciones. El vasallaje que ya viven los cristianos de Pakistán no les salvó de morir bajo las bombas terroristas en los dos últimos meses de marzo. Semanas antes del ataque en Lahore, un comando yihadista llevó a cabo en Yemen una matanza de monjas de la Madre Teresa de Calcuta en un albergue de ancianos. Pese a ello, las misioneras de la Caridad –velos católicos en el islam– seguirán trabajando con los más pobres en otros doce países de mayoría musulmana, que figuran entre los 130 donde se extiende su labor.

La indiferencia con que las autoridades del gobierno islamista moderado de Pakistán responden a los atentados anticristianos –como el último de Lahore– refleja el chantaje que imponen los partidos ultrarreligiosos musulmanes, y más aún la cultura general del «país de los puros», acostumbrado a tratar a los no mahometanos como ciudadanos de segunda.

Bajo los focos

La persecución es silenciosa en la mayoría de los países que figuran en la lista de «Open Doors». La luz y los taquígrafos se concentran hoy en Irak y en Siria, donde los yihadistas de Daesh llevan a cabo una gradual y publicitada campaña de expulsión y secuestros entre la vieja población cristiana, así como de quema de iglesias.

¿Cuántos cristianos de rito arameo –la lengua materna de Jesús– quedan en Irak? Cuando cayó Sadam Husein, en 2003, se calculaba que el país tenía alrededor de un millón de cristianos. Hoy se desconoce la cifra, dada la persecución que sufren no solo a manos de los yihadistas, sino también por parte de las autoridades kurdas (que apoya por cierto Estados Unidos).

Según denuncia el informe de 2016, las autoridades autónomas kurdas están forzando a los cristianos a que vendan sus propiedades a musulmanes en la región de Mosul y la planicie de Nínive, para crear una zona «homogénea» en términos étnicos y religiosos.

La situación de acoso y exterminio de cristianos en Siria e Irak motivó el año pasado una insólita iniciativa diplomática del Vaticano en favor del uso de la fuerza para proteger a los creyentes. El 13 de marzo de ese año, el representante vaticano ante la ONU en Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi, pidió la formación de una fuerza internacional «para parar esa especie de genocidio».

Un año después la petición sigue en el aire. Washington se limita a bombardeos selectivos en Siria e Irak, y Europa discute cómo evitar la llegada de refugiados, muchos de ellos cristianos.

En la lista de 2016 de «Puertas Abiertas» entran dos países nuevos: Níger y Bahréin, que se sitúan respectivamente en los puestos 49 y 48. La expansión de la acción terrorista del grupo Boko Haram ha despertado el miedo y la huida entre la población cristiana de Níger, mientras que en el pequeño emirato de Bahréin la introducción gradual de la Sharía por parte del sultán ha deteriorado el anterior clima de relativa libertad religiosa.

Fuente: http://www.abc.es/internacional/abci-mas-7000-cristianos-asesinados-religion-2015-201604021836_noticia.html

http://www.revistaecclesia.com/mas-7-000-cristianos-asesinados-2015-mundo/


Cardenal Burke: ‘El Islam quiere gobernar el mundo’

julio 29, 2016

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Cardenal Raymond Burke

Cardenal Raymond Burke

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El cardenal Raymond Burke ha advertido que

“cuando los musulmanes se convierten en mayoría tienen la obligación de someter a toda la población a la ley islámica”.

El Islam quiere gobernar el mundo entero

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Ante el aumento de ataques islamistas en suelo occidental, el cardenal Raymond Burke, patrono de la Soberana Orden de Malta, ha advertido que el Islam “quiere gobernar el mundo” y ha hecho un llamamiento a las naciones occidentales a reafirmar su origen cristiano para frenar su avance.

En declaraciones a Religion News Service, Burke ha criticado a quienes, con el buen propósito de ser tolerantes, tienden a pensar que el Islam es una religión como la fe católica o la fe judía, sin comprender que el Islam es “fundamentalmente una forma de gobierno”.

“El Islam es una religión que, según su propia interpretación, también debe convertirse en el Estado”, explica Burke en su libro Esperanza para el mundo. La diferencia entre Islam y cristianismo radica en que la primera tiene una clara ambición de gobernar, según este cardenal.

“Cuando se convierten en una mayoría en cualquier país, entonces tienen la obligación religiosa de gobernar ese país”, ha sostenido este cardenal, al tiempo que ha defendido que si lo que quieren los ciudadanos occidentales es ser gobernados por musulmanes, sólo deben continuar actuando como lo han hecho hasta el momento.

Burke también ha señalado el grave problema que afrontan países como Bélgica o Francia, donde “hay pequeños estados musulmanes” que constituyen zonas prohibidas para las autoridades gubernamentales. Ha advertido, además, que quienes no estén de acuerdo con ser sometidos por un gobierno islámico, tienen razones para tener miedo ante esta perspectiva.

Asimismo, este cardenal ha hecho referencia a enfrentamientos históricos como la batalla de Lepanto y la batalla de Viena, en los que las naciones cristianas lograron derrotar a las fuerzas musulmanas. “Estos hechos históricos se relacionan directamente con la situación de hoy en día. No hay duda de que el Islam quiere gobernar el mundo”, ha reflexionado Burke.

Como respuesta ante esta situación, Burke propone a las naciones occidentales reafirmar su origen y fundamentos cristianos, sin que suponga una limitación de la libertad religiosa. “Tenemos que decir que no, que nuestro país no debe convertirse en un estado musulmán”, ha defendido este cardenal que en su nuevo libro asegura que la Iglesia católica debería temer al Islam.

Burke: ‘El Islam quiere gobernar el mundo’

¿Es el islam un peligro para Occidente?

 


¿La Iglesia Católica tiene la culpa del atentado de Orlando?

julio 1, 2016

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Exteriores del bar Pulse durante el tiroteo

Exteriores del bar Pulse durante el tiroteo. Orlando.

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¿La Iglesia Católica tiene la culpa del atentado de Orlando? Sacerdote responde

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CIUDAD DE MÉXICO, 01 Jul. 16 / 03:05 am (ACI).- Tras la masacre en el bar gay Pulse de Orlando, en Estados Unidos, que acabó con la vida de 49 personas y más de medio centenar de heridos, algunos responsabilizaron a la Iglesia Católica de ser uno de los instigadores del odio contra los homosexuales.

¿Cuánto de verdad hay en esta acusación? El P. Hugo Valdemar, director de la Oficina de Comunicación Social del Arzobispado de México, responde.

La madrugada del 12 de junio, Omar Mateen ingresó al bar gay Pulse y disparó contra los asistentes, antes de caer abatido por las autoridades policiales.

El grupo terrorista Estado Islámico se atribuyó el atentado. Informes posteriores revelaron que Mateen, en llamadas telefónicas al 911 durante el ataque, se declaró fiel a la organización extremista musulmana.

En una reciente entrevista con el semanario Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México, el P. Valdemar dijo que la Iglesia “en absoluto” ha sido omisa a la condena del atentado de Orlando, y destacó que el Arzobispo de México, Cardenal Norberto Rivera, “a través de un duro comunicado, fue el primero en condenar lo que llamó un cobarde y brutal atentado”.

En esa ocasión, recordó, el Cardenal Rivera “fue enfático al recordar que ‘la Iglesia Católica rechaza todo crimen de odio, y nos recuerda que la vida es un don que bajo ninguna circunstancia o justificación se debe vulnerar’”.

El Papa Francisco también condenó duramente la masacre, recordó el sacerdote mexicano.

El P. Valdemar subrayó que “tan cobarde e injusto es matar inocentes –como fueron las 50 personas asesinadas en Orlando por un joven desquiciado–, como cobarde e injusto es culpar a inocentes de crímenes que no cometieron”.

“En este caso –indicó– los inocentes somos los cristianos, la Iglesia Católica, que no tiene absolutamente nada que ver con un crimen de odio cometido por una persona fanática”.

El sacerdote mexicano indicó que “cada vez va quedando más claro” que el asesino de Orlando “era gay y comulgaba con el Islam”.

“¿Por qué nos quieren ocultar que el crimen fue una cuestión totalmente gay, tanto en sus causas como en sus consecuencias?”, cuestionó.

“Nuestros perversos acusadores no han hecho una sola condena al Islam, al radicalismo islámico del que se alimentaba ideológicamente el asesino”, criticó, mientras que se acusa a la Iglesia “por oponerse al matrimonio entre personas del mismo sexo”.

El P. Valdemar señaló que las continuas acusaciones del lobby gay contra los cristianos se deben a que “ven en los principios y valores de la Iglesia Católica su más importante adversario, el mayor obstáculo para alcanzar sus fines en cuanto a este tipo de legislaciones”.

“Se han convertido en el nuevo Nerón, si Roma arde, es por culpa de los cristianos; si un desequilibrado mata a 50 personas en Orlando, la culpa es de los católicos, no del Estado Islámico”.

“El odio a las personas con preferencias homosexuales, según ellos, está alimentado por la doctrina cristiana, pero resulta que el asesino no era cristiano. Cuando los masacró no confesó su fe en Jesús, sino en Alá; no se declaró soldado de Cristo, sino del Estado Islámico”, recordó.

Otra razón para culpar a la Iglesia por la masacre “es que, de forma muy perversa, vieron en este crimen una oportunidad para chantajear a la Iglesia Católica diciendo: ‘si te sigues oponiendo al matrimonio homosexual y a las adopciones de menores por parte de estas parejas, vamos a seguir diciendo que tu oposición genera odio a los homosexuales, azuza a la gente contra ellos, los lleva a la discriminación y a que sean asesinados’”.

“Pero esta argumentación es absolutamente falsa e insostenible. ¿Quién, movido por su fe católica, ha matado a algún homosexual en México?, ¿cuántos crímenes han sucedido en el país contra estas personas por motivos religiosos?”, cuestionó.

La Iglesia, indicó el P. Valdemar, no puede callar para evitar deteriorar su imagen, pues “está para dar testimonio en el mundo y para combatir la mentalidad del mundo que lucha contra Dios y que busca la perdición de los hombres”.

Al mismo tiempo, señaló: “nuestros detractores no deben tener miedo, pues la Iglesia no quita la vida a quienes no están de acuerdo con ella, más bien, la Iglesia da mártires que están dispuestos a morir por la verdad”.

Consultado si es justificable que algún cristiano crea que se puede despreciar a las personas con tendencias homosexuales, el director de la Oficina de Comunicación Social del Arzobispado de México señaló que “quien actúa así, simplemente no es cristiano, porque la fe en Jesús nos pide dar la vida, pero nunca quitarla”.

“Nadie puede justificar el odio, la discriminación o el asesinato en nombre de Dios”, aseguró.


España sufrió 187 ataques a la libertad religiosa en 2015

mayo 24, 2016

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Rosario

Rosario sobre una Biblia, objetos religiosos, símbolos de la fe

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España sufrió 187 ataques a la libertad religiosa en 2015

Por Blanca Ruiz

MADRID, 24 May. 16 / 05:34 am (ACI).- Según recoge un informe del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLCR) durante el año 2015 se duplicaron el número de ataques a la libertad religiosa, llegando a ser 187 agresiones, la mayoría de ellos (52,9%) estuvieron relacionados con marginar el hecho religioso de la vida pública.

El informe de OLCR precisa que del total de los 187 ataques contabilizados, 160 estuvieron dirigidos contra los cristianos (136 contra católicos y 24 contra otras confesiones cristianas). Musulmanes y judíos sufrieron 8 y 7 ataques respectivamente, los otros 12 restantes “pueden considerarse contrarios a todas las religiones al querer imponer un laicismo radical que intenta eliminar a las religiones del ámbito público”, destaca el informe.

María García, presidenta del Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia, sostiene que estos datos “reflejan que la libertad religiosa está amenazada” y que “el miedo a manifestar las propias creencias crece” en nuestro país. Afirma que durante todo el año pasado se practicó un “laicismo agresivo”, “impulsado por determinados partidos políticos”.

Tipología

El OLCR precisa que en 99 de los casos registrados se trataron situaciones en las que la religión se margina de la vida pública como el cierre de la capilla de la Universidad Complutense de Madrid.

También se registraron 36 agresiones a los lugares de culto y  33 relacionadas con escarnio a la religión. Las más frecuentes fueron pintadas en templos, las profanaciones y robos en iglesias.

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¡No fue la muerte sino el amor el que nos ha salvado!

marzo 25, 2016

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Papa Francisco

Papa Francisco, postrado al comenzar la Celebración de Viernes Santo en San Pedro, ora por la Iglesia

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El Papa Francisco preside la celebración de la Pasión del Señor. Predica el P. Cantalamessa

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El papa Francisco se postró en el suelo por varios minutos para adorar la Cruz durante la ceremonia del Viernes Santo, este 25 de marzo, en la Basílica Vaticana.

Vestido con una casulla de color rojo en signo de la Pasión de Cristo, se levantó del suelo con dificultad, como si llevara el peso de la humanidad encima y sus zapatos ortopédicos gastados pesaran más de lo normal.

Ésta fue la única ceremonia del año en la cual Francisco no pronunció la homilía. En esta ocasión, el sermón estuvo a cargo del padre Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia.

La postración del pontífice como de anhelo de misericordia por la humanidad, es un gesto expresivo por sí solo, como otros gestos realizados desde su pontificado.

Ayer, otro gesto de conciliación, lavó los pies a 11 hombres y mujeres refugiados de varias religiones, entre ellos musulmanes e hindúes.

El Papa recordó los atentados terroristas en Bruselas del pasado 22 de marzo e indicó que detrás del gesto de “fraternidad” que cumplió este Jueves Santo de lavar los pies a esos que llamó sus “hermanos” está el deseo de los “hijos de un mismo Dios” que quieren vivir en paz.

El gesto de acostarse en el suelo del Papa no es nuevo, pero es significativo de un pontificado que será recordado por su llamado insistente a reconciliarnos con Dios y su misericordia.

La misericordia es más fuerte que la venganza, “¡Tenemos que desmitificar la venganza!”, insistió en la homilía el padre Cantalamessa.

“El odio y la brutalidad de los ataques terroristas de esta semana en Bruselas nos ayudan a entender la fuerza divina contenida en las últimas palabras de Cristo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34)”, rememoró el sacerdote capuchino.

“Por grande que sea el odio de los hombres, el amor de Dios ha sido, y será, siempre más fuerte. A nosotros está dirigida, en las actuales circunstancias, la exhortación del apóstol Pablo: “No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien” (Rom 12, 21)”, agregó Cantalamessa.

El predicador instó: “Por Cristo os rogamos: Reconciliaos con Dios”.

La venganza no es justicia, opuesta a la misericordia

Asimismo, se refirió a la venganza que se vende a los niños y adolescentes en las “historias en las pantallas y en los juegos electrónicos”.

“La mitad, si no más, del sufrimiento que existe en el mundo, viene del deseo de venganza, sea en la relación entre las personas o en aquel deseo de venganza que se da entre los Estados y los pueblos”, dijo.

El predicador pontificio invitó: “Hay una sola cosa que puede salvar realmente al mundo, ¡la misericordia! La misericordia de Dios por los hombres y la de los hombres entre ellos”.

La misericordia que –prosiguió– puede salvar la “cosa más preciosa y más frágil que hay en este momento, en el mundo, el matrimonio y la familia”.

La Familia

“Dios “se apiada” del hombre (Sal 102, 13): ¿no deberían marido y mujer apiadarse uno del otro? ¿Y no deberíamos, nosotros que vivimos en comunidad, apiadarnos los unos de los otros, en vez de juzgarnos?”, dijo.

Durante la Liturgia de la Palabra se escuchó la narración de la Pasión según san Juan.

La Liturgia de la Pasión prosiguió con la Oración universal y la adoración a la Santa Cruz y se concluyó con la Comunión.

Al final, el Papa subió al altar para elevar la Cruz y darla en adoración a la Asamblea.

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A continuación el texto completo de la predicación del Viernes Santo en la Basílica Vaticana:

“DEJAOS RECONCILIAR CON DIOS”

“Dios nos ha reconciliado consigo por Cristo y nos ha confiado el ministerio de la reconciliación […]. Por Cristo os rogamos: Reconciliaos con Dios. A quien no conoció el pecado, lo hizo pecado por nosotros para que en Él fuéramos justicia de Dios. Cooperando, pues, con Él, os exhortamos a que no recibáis en vano la gracia de Dios, porque dice: ‘En el tiempo propicio te escuché y en el día de la salud te ayudé’. ¡Este es el tiempo propicio, este el día de la salud!” (2 Cor 5, 18-6,2).

Son palabras de San Pablo en su Segunda Carta a los Corintios. El llamamiento del Apóstol a reconciliarse con Dios no se refiere a la reconciliación histórica entre Dios y la humanidad (esta, acaba de decir, ya ha tenido lugar a través de Cristo en la cruz); ni siquiera se refiere a la reconciliación sacramental que tiene lugar en el bautismo y en el sacramento de la reconciliación; se refiere a una reconciliación existencial y personal que se tiene que actuar en el presente.

El llamamiento se dirige a los cristianos de Corinto que están bautizados y viven desde hace tiempo en la Iglesia; está dirigido, por lo tanto, también a nosotros, ahora y aquí. “El momento justo, el día de salvación” es, para nosotros, el año de la misericordia que estamos viviendo”.

¿Pero qué significa, en el sentido existencial y psicológico, reconciliarse con Dios? Una de las razones, quizá la principal, de la alienación del hombre moderno de la religión y la fe es la imagen distorsionada que este tiene de Dios. ¿Cuál es, de hecho, la imagen “predefinida” de Dios en el inconsciente humano colectivo? Para descubrirla, basta hacerse esta pregunta: “¿Qué asociación de ideas, qué sentimientos y qué reacciones surgen en ti, antes de toda reflexión, cuando, en el Padre Nuestro, llegas a decir: ‘Hágase tu voluntad’?”

Quien lo dice, es como si inclinase su cabeza hacia el interior resignadamente, preparándose para lo peor. Inconscientemente, se conecta la voluntad de Dios con todo lo que es desagradable, doloroso, lo que, de una manera u otra, puede ser visto como limitante de la libertad y el desarrollo individuales. Es un poco como si Dios fuera el enemigo de toda fiesta, alegría y placer. Un Dios adusto e inquisidor.

Dios es visto como el Ser Supremo, el Todopoderoso, el Señor del tiempo y de la historia, es decir, como una entidad que se impone al individuo desde el exterior; ningún detalle de la vida humana se le escapa. La transgresión de su Ley introduce inexorablemente un desorden que requiere una reparación adecuada que el hombre sabe que no es capaz de darle. De ahí el temor y, a veces, un sordo resentimiento contra Dios.

Es un remanente de la idea pagana de Dios, nunca del todo erradicada, y quizás imposible de erradicar, del corazón humano. En esta se basa la tragedia griega; Dios es el que interviene, a través del castigo divino, para restablecer el orden moral perturbado por el mal.

Por supuesto, ¡nunca se ha ignorado, en el cristianismo, la misericordia de Dios! Pero a esta solo se le ha encomendado la tarea de moderar los rigores irrenunciables de la justicia. La misericordia era la excepción, no la regla. El año de la misericordia es la oportunidad de oro para sacar a la luz la verdadera imagen del Dios bíblico, que no solo tiene misericordia, sino que es misericordia.

Esta audaz afirmación se basa en el hecho de que “Dios es amor” (1 Jn 4, 08.16). Solo en la Trinidad, Dios es amor, sin ser misericordia. Que el Padre ame al Hijo, no es gracia o concesión; es necesidad, aunque perfectamente libre; que el Hijo ame al Padre no es gracia o favor, él necesita ser amado y amar para ser Hijo. Lo mismo debe decirse del Espíritu Santo, que es el amor personificado.

Es cuando crea el mundo, y en este las criaturas libres, cuando el amor de Dios deja de ser naturaleza y se convierte en gracia. Este amor es una concesión libre, podría no existir; es hesed, gracia y misericordia. El pecado del hombre no cambia la naturaleza de este amor, pero causa en este un salto cualitativo: de la misericordia como don se pasa a la misericordia como perdón.

Desde el amor de simple donación, se pasa a un amor de sufrimiento, porque Dios sufre frente al rechazo de su amor. “He criado hijos, los he visto crecer, pero ellos me han rechazado” (cf. Is 1, 2). Preguntemos a muchos padres y muchas madres que han tenido la experiencia, si este no es un sufrimiento, y entre los más amargos de la vida.

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¿Y qué pasa con la justicia de Dios? ¿Es, esta, olvidada o infravalorada? A esta pregunta ha respondido una vez por todas San Pablo. Él comienza su exposición, en la Carta a los Romanos, con una noticia: “Ahora, se ha manifestado la justicia de Dios” (Rm 3, 21). Nos preguntamos: ¿qué justicia? Una que da “unicuique suum”, que da a cada uno lo suyo, ¿distribuye por lo tanto, las recompensas y castigos de acuerdo a los méritos? Habrá, por supuesto, un momento en que también se manifestará esta justicia de Dios que consiste en dar a cada uno según sus méritos. Dios, en efecto, ha escrito poco antes el Apóstol.

“El cual pagará a cada uno conforme a sus obras: vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia” (Rm 2, 6-8).

Pero no es esta la justicia de la que habla el Apóstol cuando escribe: “Ahora, se ha manifestado la justicia de Dios”. El primero es un acontecimiento futuro, este un acontecimiento que tiene lugar “ahora”. Si no fuese así, la de Pablo sería una afirmación absurda, desmentida por los hechos. Desde la perspectiva de la justicia retributiva, nada ha cambiado en el mundo con la venida de Cristo.

Se siguen viendo a menudo, decía Bossuet 1, a los culpables en el trono y a los inocentes en el patíbulo; pero para que no se crea que hay alguna justicia en el mundo y cualquier orden fijo, si bien invertido, he aquí que a veces se nota lo contrario, a saber, el inocente en el trono y el culpable en el patíbulo. No es, por lo tanto, en esto en lo que consiste la novedad traída por Cristo. Escuchemos lo que dice el Apóstol:

“Todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero son justificados gratuitamente por su gracia, en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús. Él fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre… para mostrar su justicia en el tiempo presente, siendo justo y justificador a los que creen en Jesús” (Rm 3, 23-26).

¡Dios hace justicia, siendo misericordioso! Esta es la gran revelación. El Apóstol dice que Dios es “justo y el que justifica”, es decir, que es justo consigo mismo cuando justifica al hombre; él , de hecho, es amor y misericordia; por eso hace justicia consigo mismo –es decir, se demuestra realmente lo que es– cuando es misericordioso.

Pero no se entiende nada de esto, si no se comprende lo que significa, exactamente, la expresión “justicia de Dios”. Existe el peligro de que uno oiga hablar acerca de la justicia de Dios y, sin saber el significado, en lugar de animarse, se asuste.

San Agustín ya lo había explicado claramente: “La ‘justicia de Dios’, escribía, es aquella por la cual él nos hace justos mediante su gracia; exactamente como ‘la salvación del Señor’ (Sal 3, 9) es aquella por la cual él nos salva”2. En otras palabras, la justicia de Dios es el acto por el cual Dios hace justos, agradables a él, a los que creen en su Hijo. No es un hacerse justicia, sino un hacer justos.

Lutero tuvo el mérito de traer a la luz esta verdad, después que durante siglos, al menos en la predicación cristiana, se había perdido el sentido y es esto sobre todo lo que la cristiandad le debe a la Reforma, la cual el próximo año cumple el quinto centenario. “Cuando descubrí esto, escribió más tarde el reformador, sentí que renacía y me parecía que se me abrieran de par en par las puertas del paraíso”3.

Pero no fueron ni Agustín ni Lutero quienes por primeros explicaron así el concepto de “justicia de Dios”; la Escritura lo había hecho antes de ellos.

“Cuando se ha manifestado la bondad de Dios y de su amor por los hombres, él nos ha salvado, no en virtud de las obras de justicia cumplidas por nosotros, sino por su misericordia” (Tt 3, 4-5). “Dios rico en misericordia, por el gran amor con que nos ha amado, de muertos que estábamos por el pecado, nos ha hecho revivir con Cristo, por la gracia habéis sido salvados” (Ef 2, 4).

Decir por lo tanto: “Se ha manifestado la justicia de Dios”, es como decir: se ha manifestado la bondad de Dios, su amor, su misericordia. ¡La justicia de Dios no solamente no contradice su misericordia, sino que consiste justamente en ella!

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¿Qué sucedió en la cruz, tan importante, hasta el punto de justificar este cambio radical en los destinos de la humanidad?

En su libro sobre Jesús de Nazaret, Benedicto XVI escribió: “La injusticia, el mal como realidad no puede simplemente ser ignorado, dejado de lado. Tiene que ser descargado, vencido. Esta es la verdadera misericordia. Y que ahora, visto que los hombres no son capaces, lo haga el mismo Dios –esta es la bondad incondicional de Dios” 4.

Dios no se ha contentado con perdonar los pecados del hombre; ha hecho infinitamente más, los ha tomado sobre sí y se los ha endosado. El Hijo de Dios, dice Pablo, “se ha hecho pecado a nuestro favor”. ¡Palabra terrible! Ya en la Edad Media había quien tenía dificultad en creer que Dios exigiese la muerte del Hijo para reconciliar el mundo consigo. San Bernardo le respondía: “No fue la muerte del Hijo lo que le gustó a Dios, sino más bien su voluntad de morir espontáneamente por nosotros”: “Non mors placuit sed voluntas sponte morientis” 5. ¡No fue la muerte por lo tanto, sino el amor el que nos ha salvado!

El amor de Dios alcanzó al hombre en el punto más lejano en el que se había metido huyendo de él, o sea en la muerte. La muerte de Cristo tenía que aparecer a todos como la prueba suprema de la misericordia de Dios hacia los pecadores. Este es el motivo por el que esta no tiene ni siquiera la majestad de una cierta soledad, sino que viene encuadrada en aquella de dos ladrones. Jesús quiso quedarse como amigo de los pecadores hasta el final, y por esto muere como ellos y con ellos.

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Es la hora de darnos cuenta que lo opuesto de la misericordia no es la justicia, sino la venganza. Jesús no ha opuesto la misericordia a la justicia, pero a la ley del talión: “Ojo por ojo, diente por diente”. Perdonando los pecados, Dios no renuncia a la justicia, renuncia a la venganza; no quiere la muerte del pecador, pero que se convierta y viva (cf. Ez 18, 23). Jesús en la cruz no le ha pedido al Padre vengar su causa; le pidió perdonar a sus crucificadores.

El odio y la brutalidad de los ataques terroristas de esta semana en Bruselas nos ayudan a entender la fuerza divina contenida en las últimas palabras de Cristo: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen” (Lc 23, 34). Por grande que sea el odio de los hombres, el amor de Dios ha sido, y será, siempre más fuerte. A nosotros está dirigida, en las actuales circunstancias, la exhortación del apóstol Pablo: “No te dejes vencer por el mal antes bien, vence al mal con el bien” (Rom 12, 21).

¡Tenemos que desmitificar la venganza! Esa ya se ha vuelto un mito que se expande y contagia a todo y a todos, comenzando por los niños. Gran parte de las historias en las pantallas y en los juegos electrónicos son historias de venganza, a veces presentadas como la victoria del héroe bueno. La mitad, si no más, del sufrimiento que existe en el mundo (cuando no son males naturales), viene del deseo de venganza, sea en la relación entre las personas o en aquella que se da entre los Estados y los pueblos.

Ha sido dicho que “el mundo será salvado por la belleza” 6; pero la belleza puede también llevar a la ruina. Hay una sola cosa que puede salvar realmente al mundo: ¡la misericordia! La misericordia de Dios por los hombres y de los hombres entre ellos. Esa puede salvar, en particular, la cosa más preciosa y más frágil que hay en este momento, en el mundo, el matrimonio y la familia.

Sucede en el matrimonio algo similar a lo que ha sucedido en las relaciones entre Dios y la humanidad, que la Biblia describe, justamente, con la imagen de un matrimonio. Al inicio de todo, decía, está el amor, no la misericordia. Esta interviene solamente a continuación del pecado del hombre.

También en el matrimonio al inicio no está la misericordia sino el amor. Nadie se casa por misericordia, sino por amor. Pero después de años o meses de vida conjunta, emergen los límites recíprocos, los problemas de salud, de finanza, de los hijos; interviene la rutina que apaga toda alegría. Lo que puede salvar un matrimonio del resbalar en una bajada sin subida es la misericordia, entendida en el sentido que impregna la Biblia, o sea no solamente como perdón recíproco, sino como un “revestirse de sentimientos de ternura, de bondad, de humildad, de mansedumbre y de magnanimidad” (Col 3, 12).

La misericordia hace que al eros se añada el ágape, al amor de búsqueda, aquel de donación y de compasión. Dios “se apiada” del hombre (Sal 102, 13): ¿no deberían marido y mujer apiadarse uno del otro? ¿Y no deberíamos, nosotros que vivimos en comunidad, apiadarnos los unos de los otros, en vez de juzgarnos?

Recemos: Padre Celeste, por los méritos de tu Hijo que en la cruz “se hizo pecado” por nosotros, haz caer del corazón de las personas, de las familias y de los pueblos, el deseo de venganza y haznos enamorar de la misericordia. Haz que la intención del Santo Padre al proclamar este Año Santo de la Misericordia, encuentre una respuesta concreta en nuestros corazones y haga sentir a todos la alegría de reconciliarse contigo en lo profundo del corazón. ¡Que así sea!

(Traducción de Zenit) _________________________

1 Jacques-Bénigne Bossuet, “Sermon sur la Providence” (1662), in Oeuvres de Bossuet, eds. B. Velat and Y. Champailler (Paris: Pléiade, 1961), p. 1062.

2 S. Agustín, El Espíritu y la letra, 32, 56 (PL 44, 237).

3 Martin Lutero, Prefacio a las obras en latín, ed . Weimar, 54, p.186.

4 Cf. J. Ratzinger – Benedetto XVI, Gesù di Nazaret, II Parte, Libreria Editrice Vaticana 2011, pp. 151 ss.

5 S. Bernardo de Claraval, Contra los errores de Abelardo, 8, 21-22 (PL 182, 1070).

6 F. Dostoevskij, El Idiota, parte III, cap.5.


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