55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

noviembre 4, 2016

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55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

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Del 3 al 26 del pasado mes de octubre se llevó a cabo un histórico Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos en el que la revitalización y la reestructuración de la Orden fueron los puntos más significativos.

Sin duda, este 55º Capítulo General ha constituido un hito importante en la historia de la Orden por la reestructuración de la misma en cuatro provincias, unificando de esta manera las ocho que existían anteriormente.

Este 55º Capítulo General, con el lema “Toda mi esperanza está en tu gran misericordia. Dame lo que mandas y manda lo que quieras”, ha sido, en palabras del prior general, Miguel Miró, “una experiencia de apertura al Espíritu, de comunión y discernimiento”.

Durante el tiempo que ha durado el evento se ha preparado el Proyecto de vida y misión de la Orden (2016-2022), que incluye las decisiones para la reestructuración, espiritualidad, formación y apostolado. Todas ellas buscan “seguir avanzando en una misma dirección, siendo coherentes con el carisma recibido y anunciando el Evangelio con renovada esperanza”.

Además, se eligió al Prior General y a los consejeros que forman su equipo.

El día 20 de octubre, el Papa Francisco recibió en audiencia a los capitulares y les recordó que “Para buscar la renovación y un impulso, se necesita volver a Dios y pedirle: «Danos lo que mandas»”. Y agregó que “cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible”.

Concluida la alocución del Papa, Miguel Miró, como Presidente del Capítulo, le agradeció el Mensaje y la bendición a la Familia agustino-recoleta; José Ramón Pérez, vicario general, puso en sus manos un donativo para sus obras de caridad. A continuación, Ángel Martínez Cuesta, historiador de la Orden, hizo entrega al Pontífice de su “Historia de la Orden de Agustinos Recoletos”, obra en dos tomos que sintetiza el ser y el devenir histórico de la Orden.

El último obsequio fue el de un cuadro titulado “El abrazo de la Misericordia”, que representa al papa Francisco acogiendo al niño Aylan, náufrago en las playas de Turquía. Expresamente se lo había solicitado el Prior General al artista recoleto Jaazeal Jakosalem, que lo había portado desde Filipinas. El mismo Jakosalem tuvo el honor de entregárselo al Papa Francisco.

Momento histórico: reestructuración de la OAR

En el capítulo general de 2010 se inició un proceso de reflexión tanto por parte del equipo de gobierno como por los religiosos que conforman la Orden. Este proceso ha desembocado en la decisión de reorganizar la Orden en cuatro provincias, queriendo con ello “lograr una auténtica vivencia agustino-recoleta, impulsar la vida fraterna en comunidad y realizar la misión que la Iglesia nos encomienda”.

Cuatro de las ocho provincias que constituían la Orden han quedado incorporadas a las otras cuatro de la siguiente manera.

La provincia de San Agustín (Estados Unidos y México) queda incorporada a la de San Nicolás de Tolentino (Estados Unidos, México, Costa Rica, Brasil, España, Reino Unido y China).

La de Nuestra Señora de la Consolación (España, Panamá, República Dominicana y Guatemala) queda incorporada a la de Nuestra Señora de la Candelaria (Colombia y Chile).

Lo mismo pasa con las provincias de Santa Rita de Casia (Brasil) y San José (España, Perú y Venezuela), que se incorporan a la de Santo Tomás de Villanueva (España, Brasil, Argentina y Venezuela).

Y en Filipinas, finalmente, sigue sola la provincia de San Ezequiel Moreno, a la que sin embargo se le pide que afiance su presencia en Sierra Leona y haga un plan de expansión por otro país de Asia.

La reestructuración es un proceso, que no se ejecutará hasta 2018. Mientras, para cada una de las uniones, entrará en funcionamiento una comisión formada por los respectivos priores provinciales y otros religiosos. Bajo la dirección del Prior general, estas comisiones deberán dirigir el proceso de unión y preparar cada uno de los capítulos provinciales.

Esta unión de provincias ofrece nuevos retos y posibilidades, constituye el comienzo de una nueva etapa para la Orden, con exigencias pero también con esperanzas.

Además, en cada uno de lo cuatro capítulos provinciales se tendrá que elaborar un proyecto de vida y misión en consonancia con el de la Orden. En él se impulsará la identidad carismática y se adoptarán medidas concretas para fortalecer la pastoral vocacional y la pastoral juvenil, la vida fraterna en comunidad, la formación inicial y permanente, las misiones, la evangelización en parroquias y colegios, la solidaridad y presencia entre los más pobres, y la atención y el cuidado de los religiosos mayores y enfermos.

El Capítulo ha enviado un mensaje agradecido y esperanzador dirigido a la Familia agustino-recoleta, a los laicos de los diversos ministerios, a los obispos y a todos los que desean compartir el sueño de san Agustín de vivir como hermanos teniendo una sola alma y un solo corazón dirigidos hacia Dios.

Nuevo equipo de gobierno

El 25 y 26 de octubre, los 40 agustinos recoletos reunidos en Capítulo General en Roma, procedieron a la elección, primeramente del Prior General, y al día siguiente del Consejo General. Se reeligió a Miguel Miró para desempeñar la misión de Prior General.

En la última sesión del 55º Capítulo General se procedió a la elección de los consejeros generales, que fueron, por este orden: José Ramón Pérez Sáenz (Vicario General), Raúl Buhay Murillo, Juan Pablo Martínez Peláez, Francisco Javier Monroy Rodríguez, Gabriel Antonio Robles Alonso y Antonio Carrón de la Torre.

Posteriormente, en una primera reunión del Consejo General, se procedió a la elección del Secretario General, siendo reelegido para esta función Francisco Javier Tello Vegas.

55º Capítulo General de la Orden de Agustinos Recoletos, un capítulo histórico

 

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Papa Francisco a los agustinos recoletos: Dios nos llama a ser “creadores de comunión” en el mundo

octubre 21, 2016

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El Papa Francisco saludado por los Agustinos Recoletos

El Papa Francisco saluda y es aplaudido por frailes Agustinos Recoletos reunidos en capítulo general

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Papa Francisco: Dios nos llama a ser “creadores de comunión” en el mundo

Por Miguel Pérez Pichel

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VATICANO, 20 Oct. 16 / 07:02 am (ACI).- Dios nos pide que seamos sus “creadores de comunión”, aseguró el Papa Francisco durante la audiencia con los representantes de la orden de los Agustinos Recoletos con motivo de su 55º Capítulo General. El Pontífice dijo que “estamos llamados a crear, con nuestra presencia en medio del mundo, una sociedad capaz de reconocer la dignidad de cada persona y de compartir el don que cada uno es para el otro”.

La orden de los Agustinos Recoletos está formada por aproximadamente 1.200 religiosos que viven en comunidad, al servicio de la Iglesia siguiendo el modelo de San Agustín. El 55º Capítulo General reunió a 40 religiosos -entre priores provinciales y delegados-, procedentes de las 8 provincias de la Orden, y al gobierno de la Curia General formada por el Prior General y los Consejeros. Junto a ellos, se reunieron otros religiosos encargados de diferentes funciones de secretaría y comunicación.

A todos ellos, Francisco los exhortó a salir al encuentro de las personas necesitadas del consuelo de Dios. “Con nuestro testimonio de comunidad viva y abierta a lo que nos manda el Señor, a través del soplo de su Espíritu, podremos responder a las necesidades de cada persona con el mismo amor con el que Dios nos ha amado”.

“Tantas personas están esperando que salgamos a su encuentro y las miremos con esa ternura que hemos experimentado y recibido de nuestro trato con Dios. Este es el poder que llevamos, no el de nuestros propios ideales y proyectos, sino la fuerza de su misericordia que transforma y da vida”, dijo.

El Papa hizo referencia al lema del Capítulo General: “Toda nuestra esperanza está en tu gran misericordia. Danos lo que mandas y manda lo que quieras”, y destacó que “esta invocación nos conduce a ser hombres de esperanza, capaces de poner toda nuestra confianza en la misericordia de Dios, conscientes de que somos incapaces de afrontar, sólo con nuestras fuerzas, los retos que el Señor nos propone”.

“Nos sabemos pequeños e indignos; pero en Dios está nuestra seguridad y alegría; Él jamás defrauda y es quien por caminos misteriosos nos conduce con amor de Padre”.

Francisco señaló que “para buscar la renovación y un impulso se necesita volver a Dios, y pedirle: ‘Danos lo que mandas’”.

“Pedimos el mandamiento nuevo que Jesús nos dio: ‘Que os améis unos a otros; como yo os he amado’. Es lo que nosotros le imploramos que nos dé: su amor para ser capaces de amar”.

El Papa aseguró que ese amor “Dios nos lo da de muchas maneras; Dios siempre nos está dando su amor y se hace presente en nuestra vida”. Además, invitó a mirar al pasado y a dar gracias “por tantos dones recibidos”.

“La memoria agradecida de su amor en nuestro pasado nos impulsa a vivir el presente con pasión y de manera cada vez más valiente”, indicó.

El Obispo de Roma explicó que pedir a Dios “manda lo que quieras” implica “libertad de espíritu y disponibilidad”. Y es que, “dejarse mandar por Dios significa que Él es el patrón de nuestra vida y no hay otro; y bien sabemos que, si Dios no ocupa el lugar que le corresponde, otros lo harán por Él”.

“Cuando el Señor está en el centro de nuestra vida todo es posible; no cuenta ni el fracaso ni algún otro mal, porque Él es quien está en el centro, y es Él quien nos dirige”, señaló.

La Orden de los Agustinos Recoletos surgió en el siglo XVI, en el antiguo reino español de Castilla. En concreto, en 1588 durante el Capítulo de la Provincia de Castilla de la Orden de San Agustín celebrado en Toledo.

En esa ocasión, un grupo de religiosos agustinos, impulsados por el Espíritu Santo, mostraron su voluntad de vivir la vida consagrada al servicio de la Iglesia con un nuevo fervor y nuevas normas. Poco más de tres siglos después, en 1912, los Agustinos Recoletos recibieron el reconocimiento de la Iglesia como orden religiosa autónoma.

 


El maná de cada día, 20.10.16

octubre 20, 2016

Jueves de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

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Fiesta de Santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir
Patrona de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta
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Señor, que tu fuego arda en nuestros corazones

Señor, que tu fuego arda en nuestros corazones



PRIMERA LECTURA: Efesios 3, 14-21

Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento;

y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que transciende toda filosofía: el amor cristiano.

Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios. Al que puede hacer mucho más sin comparación de lo que pedimos o concebimos, con ese poder que actúa entre nosotros, a él la gloria de la Iglesia y de Cristo Jesús por todas las generaciones, por los siglos de los siglos. Amén.

(NOTA: Los subrayados son de un servidor)

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SALMO 32, 1-2.4-5.11-12.18-19

La misericordia del Señor llena la tierra.

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.

Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

Pero el plan del Señor subsiste por siempre, los proyectos de su corazón, de edad en edad. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad.

Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.


Aclamación antes del Evangelio: Flp 3, 8-9

Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él.


EVANGELIO: Lucas 12, 49-53

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «He venido a prender fuego en el mundo, ¡y ojalá estuviera ya ardiendo!

Tengo que pasar por un bautismo, ¡y qué angustia hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer al mundo paz? No, sino división.

En adelante, una familia de cinco estará dividida: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra la nuera y la nuera contra la suegra.»

(NOTA: El subrayado es de un servidor)

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ORACIÓN de la lectio divina (Juan Rubio en Orar y Celebrar)

Señor Jesús, ayúdame a esparcir tu fragancia por donde quiera que vaya. Inunda mi alma con tu Espíritu y Vida. Penetra y posee todo mi ser tan completamente que mi vida solo sea un resplandor de la tuya. Brilla a través de mí y permanece en mí de tal manera que cada persona con la que tenga contacto en este día pueda sentir tu presencia en mi vida. Quédate conmigo y, entonces, podré comenzar a brillar como tú brillas. Amén


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La espada espiritual que separa es más fuerte
que la naturaleza carnal que une

San Agustín, Comentario al salmo 44, 11-12

Cíñete al flanco tu espada, valiente (Sal 44, 4). ¿Qué es tu espada sino tu palabra? Con esa espada derribó a los enemigos, con ella separó al padre del hijo, a la hija de la madre, a la nuera de la suegra.

Son cosas que leemos en el evangelio: No vine a traer la paz, sino la guerra. En una casa habrá cinco personas divididas entre sí, dos contra tres y tres contra dos; es decir, el hijo contra el padre, la hija contra la madre y la nuera contra !a suegra (Mt 10, 34.35; Lc 12, 51.53).

¿Con qué espada se hizo esa división, sino con la que trajo Cristo? En verdad, hermanos, esto nos lo muestran ejemplos de cada día. A un joven le agrada hacerse siervo de Dios, pero le desagrada al padre: están divididos entre sí; uno promete la herencia terrena, el otro ama la celeste; el padre promete una cosa, el hijo elige otra.

No piense el padre que se le ha hecho una injuria. Sólo se le antepone Dios y, con todo, entra en litigio con su hijo que quiere servir a Dios. Pero la espada espiritual que separa es más fuerte que la naturaleza carnal que une.

Lo mismo acontece entre la madre y la hija, y más frecuentemente entre la nuera y la suegra. A veces, en efecto, se da que se hallen en una misma casa la nuera y la suegra, una católica y la otra hereje. Donde se acepta con fortaleza esta espada, no tememos el rebautismo. ¿Pudo separar a la hija de la madre y no va a conseguir separar a la nuera de la suegra?

Se trata de una experiencia común en el género humano el que el hijo esté separado de su padre. Pues en otro tiempo fuimos hijos del diablo. De los que aún son infieles, se ha dicho: Vosotros tenéis por padre al diablo (Jn 8, 44).

Y ¿de dónde procede toda nuestra infidelidad, sino del diablo, su padre? No es que él sea padre porque nos haya creado, sino que nosotros somos hijos suyos por haberle imitado. Ya estáis viendo al hijo separado del padre. Llegó aquella espada; renuncia al diablo; ha hallado otro padre y otra madre.

El diablo, ofreciéndose como objeto de imitación, engendraba para la muerte; los dos nuevos padres que hemos hallado nos engendran para la vida eterna. El hijo está separado del padre. También la hija está separada de la madre: la parte del pueblo judío que creyó en Jesús se separó de la sinagoga. ¿De dónde nació el hijo de Dios según la carne? De aquella sinagoga. Él abandonó a su padre y a su madre y se unió a su mujer para ser dos en una sola carne (Gn 2, 24).

No es invención nuestra; es el Apóstol quien lo atesta al decir: Se trata de un gran misterio, que yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia (Ef 5, 32). En cierta manera abandonó a su padre; no lo abandonó totalmente, como para separarse de él, sino sólo para asumir la carne humana.

¿Cómo lo abandonó? Existiendo en la forma de Dios no consideró objeto de rapiña el ser igual a Dios, sino que se anonadó a sí mismo tomando la forma de siervo (Flp 2,6).

¿Cómo abandonó también a su madre? Abandonando al pueblo judío, la sinagoga que se adhería a los ritos antiguos. Dentro del mismo simbolismo caen estas palabras: ¿Quién es mi madre, o mis hermanos? (Mt 12, 48). Él enseñaba dentro, ellos estaban fuera. Mirad si no acontece lo mismo ahora con los judíos. Cristo enseña en la Iglesia, ellos están fuera. ¿Quién es la suegra? La madre del esposo. La madre del esposo, Jesucristo nuestro Señor, es la Sinagoga.

En consecuencia, su esposa es la Iglesia, que procediendo de la gentilidad no aceptó la circuncisión carnal y se separó de su suegra. Cíñete tu espada. Al decir todo esto no hemos hecho otra cosa que hablar de la fuerza de esa espada.

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APUNTE BIOGRÁFICO Y

LECTURAS PROPIAS DE LA FIESTA DE

SANTA MAGDALENA DE NAGASAKI

Patrona de la Fraternidad Seglar Agustino-Recoleta

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imagen oficial de santa magdalena, obra de adriano ambrosioni

Señor, que tu fuego arda en nuestros corazones

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Hija de nobles y fervientes cristianos, nació en 1611 en las proximidades de la ciudad japonesa de Nagasaki. Los padres y hermanos de Magdalena habían sido condenados a muerte y martirizados por su fe católica cuando ella era todavía muy joven.

En 1624 conoció a los beatos Fancisco de Jesús y Vicente de san Antonio, agustinos recoletos, y, atraída por su espiritualidad, se consagró a Dios como terciaria de su Orden. Los beatos le encomendaron la enseñanza del catecismo a los niños; y pedía limosnas a los comerciantes portugueses para socorrer a los pobres.

Tuvo que refugiarse en 1628 con los agustinos recoletos y miles de cristianos en las montañas de Nagasaki. Allí siguió ejerciendo su apostolado, primero bajo la coordinación y animación de los dos religiosos recoletos y luego por cuenta propia cuando fueron capturados ambos, en noviembre de 1929.

Vestida con su hábito de terciaria, en septiembre de 1634, se presentó valientemente ante los jueces. Al ver que era una joven de veinte a veintidós años, intentaron conquistarla con halagos que ella rechazó. La sometieron, entonces, a los peores suplicios.

Finalmente, estuvo colgada trece días boca abajo con medio cuerpo metido en una hoya, hasta que una intensa lluvia inundó la fosa y Magdalena pereció ahogada.

Los verdugos quemaron su cuerpo y esparcieron las cenizas en el mar. Sus restos desapareciero, pero, pasados los siglos, el juicio de Dios y de la Iglesia sobre su vida ganó para siempre la partida al olvido.

Fue beatificada en 1981 y canonizada por el Papa Juan Pablo II el 18 de octubre de 1987, coincidiendo con la Jornada Mundial de Oración por las Misiones.

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ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que concediste a la virgen y mártir santa Magdalena predicar con entusiasmo el Evangelio de tu Hijo y derramar su sangre por ti en supremo acto de amor; concédenos, por su intercesión, ser testigos fieles de tu Hijo y conseguir también su gloria en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo.

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PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 51, 1-12

Te alabo, mi Dios y salvador, te doy gracias, Dios de mi padre. Contaré tu fama, refugio de mi vida, porque me has salvado de la muerte, detuviste mi cuerpo ante la fosa, libraste mis pies de las garras del abismo, me salvaste del látigo de la lengua calumniosa y de los labios que se pervierten con la mentira, estuviste conmigo frente a mis rivales.

Me auxiliaste con tu gran misericordia: del lazo de los que acechan mi traspié, del poder de los que me persiguen a muerte; me salvaste de múltiples peligros: del cerco apretado de las llamas, del incendio de un fuego que no ardía, del vientre de un océano sin agua, de labios mentirosos e insinceros, de las flechas de una lengua traidora.

Cuando estaba ya para morir, y casi en lo profundo del abismo, me volvía a todas partes, y nadie me auxiliaba, buscaba un protector, y no lo había. Recordé la compasión del Señor y su misericordia eterna, que libra a los que se acogen a él, y los rescata de todo mal.

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SALMO 123, 2-3.4-5.7b8 (R/.: 7a)

Hemos salvado la vida, como un pájaro de la trampa del cazador

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos: tanto ardía su ira contra nosotros.

Nos habrían arrollado la aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello; nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes.

La trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

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EVANGELIO: Lucas 9, 23-26

En aquel tiempo, dirigiéndose a todos, dijo Jesús: “El que quiera seguirme, que se niegue a sí mismo, cargue con su cruz cada día y se venga conmigo. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará.

¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se perjudica a sí mismo? Pues si uno se avergüenza de mí y de mis palabras, también el Hijo del Hombre se avergonzará de él cuando venga en su gloria, con la del Padre y la de los ángeles santos”.

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El maná de cada día, 19.10.16

octubre 19, 2016

Miércoles de la 29ª semana del Tiempo Ordinario

Noveno día de la novena a Santa Magdalena de Nagasaki
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Estad preparados, pues no sabéis ni el día ni la hora

Estad preparados, pues no sabéis ni el día ni la hora

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PRIMERA LECTURA: Efesios 3, 2-12

Habéis oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha dado en favor vuestro. Ya que se me dio a conocer por revelación el misterio, del que os he escrito arriba brevemente.

Leedlo y veréis cómo comprendo yo el misterio de Cristo, que no había sido manifestado a los hombres en otros tiempos, como ha sido revelado ahora por el Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: que también los gentiles son coherederos, miembros del mismo cuerpo y partícipes de la promesa de Jesucristo, por el Evangelio, del cual yo soy ministro por la gracia que Dios me dio con su fuerza y su poder.

A mí, el más insignificante de todos los santos, se me ha dado esta gracia: anunciar a los gentiles la riqueza insondable que es Cristo, aclarar a todos la realización del misterio, escondido desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.

Así, mediante la Iglesia, los Principados y Potestades en los cielos conocen ahora la multiforme sabiduría de Dios, según el designio eterno, realizado en Cristo Jesús, Señor nuestro, por quien tenemos libre y confiado acceso a Dios, por la fe en él.


SALMO: Isaías 12, 2-3.4bcd.5-6

Sacaréis aguas con gozo de las fuentes del Salvador.

Él es mi Dios y Salvador: confiaré y no temeré, porque mi fuerza y mi poder es el Señor, él fue mi salvación.Y sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, contad a los pueblos sus hazañas, proclamad que su nombre es excelso.

Tañed para el Señor, que hizo proezas, anunciadlas a toda la tierra; gritad jubilosos, habitantes de Sión: «Qué grande es en medio de ti el santo de Israel.»


Aclamación antes del Evangelio: Mt 24, 42a. 44

Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre.


EVANGELIO: Lucas 12, 39-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»

El Señor le respondió: «¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.

Pero si el empleado piensa: “Mi amo tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.

El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.

Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»


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EL ARREPENTIMIENTO DE UN CORAZÓN SINCERO

Anónimo – Homilía de un autor del siglo segundo 8, 1-9, 11

Hagamos penitencia mientras vivimos en este mundo. Somos, en efecto, como el barro en manos del artífice.

De la misma manera que el alfarero puede componer de nue­vo la vasija que está modelando, si le queda deforme o se le rompe, cuando todavía está en sus manos, pero, en cambio, le resulta imposible modificar su forma cuando la ha puesto ya en el horno, así también nosotros, mientras estemos en este mundo, tenemos tiempo de hacer penitencia y debemos arrepentirnos con todo nuestro corazón de los pecados que hemos cometido mientras vivimos en nuestra carne mortal, a fin de ser salvados por el Señor.

Una vez que hayamos salido de este mundo, en la eternidad, ya no podremos confesar nuestras faltas ni hacer penitencia.

Por ello, hermanos, cumplamos la voluntad del Padre, guardemos casto nuestro cuerpo, observemos los mandamientos de Dios, y así alcanzaremos la vida eterna.

Dice, en efecto, el Señor en el Evangelio: Si no fuisteis de fiar en lo menudo, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Porque os aseguro que el que es de fiar en lo menudo también en lo importante es de fiar.

Esto es lo mismo que decir: «Guardad puro vuestro cuerpo e incontaminado el sello de vuestro bautismo, para que seáis dignos de la vida eterna».

Que ninguno de vosotros diga que nuestra carne no será juzgada ni resucitará; reconoced, por el contrario, que ha sido por medio de esta carne en la que vivís que habéis sido salvados y habéis recibido la visión. Por ello, debemos mirar nuestro cuerpo como si se tratara de un templo de Dios.

Pues, de la misma manera que habéis sido llamados en esta carne, también en esta carne saldréis al encuentro del que os llamó. Si Cristo, el Señor, el que nos ha salvado, siendo como era espíritu, quiso ha­cerse carne para podernos salvar, también nosotros, por medio de nuestra carne, recibiremos la recompensa.

Amémonos, pues, mutuamente, a fin de que podamos llegar todos al reino de Dios. Mientras tenemos tiempo de recobrar la salud, pongámonos en manos de Dios, para que él, como nuestro médico, nos sane; y demos los hono­rarios debidos a este nuestro médico. ¿Qué honorarios? El arrepentimiento de un corazón sincero. Porque él conoce de antemano todas las cosas y penetra en el secreto de nuestro corazón.

Tributémosle, pues, nuestras alabanzas no solamente con nuestros labios, sino también con todo nuestro corazón, a fin de que nos acoja como hijos. Pues el Señor dijo: Mis hermanos son los que cumplen la voluntad de mi Padre.


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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki, y (9)

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Magdalena, testimonio ejemplar de fortaleza y de valor cristiano

Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe,

concédenos, por su intercesión, que sepamos ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día noveno:

Martirio de santa Magdalena

A primeros de octubre de 1634 comunican a Magdalena la condena a muerte. Debe morir en el terrible tormento de la horca y hoya. Con ella, han condenado a la misma pena a diez compañeros de prisión. Los condenados son conducidos al lugar del suplicio.

Abre la marcha un alguacil, que proclama a voz en grito el bando de la sentencia de muerte. Sigue Magdalena, encabezando el grupo, como una capitana. Va vestida con su hábito negro y la correa de las terciarias agustinas recoletas. Lleva a la espalda un letrero con la motivación de su condena a muerte: “por no querer renegar de la ley de Cristo”.

Por su juventud y belleza, por su intrépido valor, por sus encendidos discursos a los verdugos y a los cristianos, que ven pasar la comitiva, atrae las miradas de todos. Ve entre la gente a varios de sus amigos portugueses, que tantas veces la han ayudado con sus limosnas cuando andaba escondida por los montes, y a otros muchos conocidos. Serán testigos maravillosos en su proceso de canonización.

Llegados al lugar del tormento, los verdugos cuelgan en la horca a Magdalena cabeza abajo y con los brazos atados contra el cuerpo. Medio cuerpo, hasta la cintura, ha quedado introducido en el pozo que está debajo de la horca… Los verdugos esperan inútilmente alguna señal. No se oyen sino los débiles suspiros de la víctima, que habla con el Señor e invoca, dice un testigo, a la Virgen María, Madre de Dios, y a Jesús…

Sumida en altísima contemplación, como a Jesús en la cruz, se la oyó exclamar, dice un testigo: “Tengo sed”. Los soldados, compadecidos, le ofrecen un vaso de agua. Pero ella dice “que su sed no era de esa agua, y que Cristo Nuestro Señor le daría del agua que ella deseaba”.

Trece días duró el suplicio. Todos estaban admirados de la resistencia de la joven: los paganos no se lo explicaban; los cristianos veían en ello un prodigio de Dios.

Al fin, el cielo se llenó de densos nubarrones, y una lluvia abundante cayó sobre la tierra; el pozo se inundó, y la joven Magdalena murió ahogada. Los soldados quemaron el cuerpo y esparcieron sus cenizas en el mar para que no cayesen en manos de los cristianos.

La muerte de Magdalena causó una profunda impresión tanto en los cristianos de Nagasaki como en los paganos, al punto que los soldados que la vigilaron durante el martirio contaban a los portugueses, llenos de estupor, el comportamiento prodigioso de la joven. Los cristianos recordarán durante mucho tiempo el martirio y los ejemplos de la joven terciaria agustino-recoleta.

Y pocos años después, en el proceso de beatificación de Macao, testificarán numerosas personas sobre la sencilla heroicidad hasta el martirio de la joven Magdalena, que supo sacrificar su hermosura por amor a Cristo y dio a todos un estupendo ejemplo de fortaleza y de valor cristiano.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

– Por todos los difuntos de las fraternidades seglares agustino-recoletas, para que gocen do la eterna felicidad junto con Magdalena en la Casa del Padre. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


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El maná de cada día, 14.10.16

octubre 14, 2016

Viernes de la 28ª semana de Tiempo Ordinario

Cuarto día de la novena a Santa Magdalena de Nagasaki

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Vela encendida

Nada hay escondido que no llegue a saberse



PRIMERA LECTURA: Efesios 1, 11-14

Hermanos: Por medio de Cristo hemos heredado también nosotros, los israelitas. A esto estábamos destinados por decisión del que hace todo según su voluntad. Y así, nosotros, los que ya esperábamos en Cristo, seremos alabanza de su gloria.

Y también vosotros, que habéis escuchado la palabra de verdad, el Evangelio de vuestra salvación, en que creísteis, habéis sido marcados por Cristo con el Espíritu Santo prometido, el cual es prenda de nuestra herencia, para liberación de su propiedad, para alabanza de su gloria.


SALMO 32, 1-2. 4-5. 12-13

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.

Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 32, 22

Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de tí.


EVANGELIO: Lucas 12, 1-7

En aquel tiempo, miles y miles de personas se agolpaban hasta pisarse unos a otros.

Jesús empezó a hablar, dirigiéndose primero a sus discípulos:

-«Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía.

Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.

Por eso, lo que digáis de noche se repetirá a pleno día, y lo que digáis al oído en el sótano se pregonará desde la azotea.

A vosotros os digo, amigos míos: no tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden hacer más.

Os voy a decir a quién tenéis que temer: temed al que tiene poder para matar y después echar al infierno. A éste tenéis que temer, os lo digo yo.

¿No se venden cinco gorriones por dos cuartos? Pues ni de uno solo se olvida Dios. Hasta los pelos de vuestra cabeza están contados.

Por lo tanto, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.»
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GUARDAOS DE LA LEVADURA DE LOS FARISEOS

La mala levadura del evangelio es la hipocresía. Jesús avisa a sus discípulos de esta sutil tentación que puede hacer fermentar esa pequeña masa que es nuestro yo miserable hasta convertirla en una masa inservible.

Tendemos fácilmente a convertir nuestra vida cristiana en un universo complejo de devociones, normas, cumplimientos, compromisos y obligaciones que nos hacen creer que ya somos buenos, incluso mejores que los demás, y que vamos adquiriendo ante Dios ciertos derechos de salvación.

Y cuando oímos la palabra “conversión” la ponemos en práctica aumentando todo eso con lo que creemos comprar el cielo y la fama de santidad.

Sin embargo, esa conversión tan superficial que se queda sólo en la superficie de unas prácticas religiosas y que no llega a la raíz de nuestro ser puede convertirse, aun sin mala intención, en una mera hipocresía que nos hace vivir en la mentira de nosotros mismos.

Conversión significa, primeramente, reconocer que en nosotros hay zonas oscuras, profundas, a las que nos da miedo acceder por temor a toparnos cara a cara con la bajeza de nuestra realidad.

Y conversión significa, además, estar dispuestos a dejar que la gracia de Dios entre hasta lo más profundo de esos abismos interiores de nada y de pecado que nos da miedo recorrer.

La gracia de Dios ha de ser la buena levadura que haga fermentar esa enorme masa de pecado que anida en tu alma y la convierta en masa de santidad, aunque sea más cómodo vivir en las seguridades humanas de una religión hipócrita.

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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (4)

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Con humildad y lágrimas pidió vestir el hábito de terciaria

 

Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe,

concédenos, por su intercesión, que sepamos, ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Reflexión para el día cuarto:

Magdalena en la escuela de los beatos Francisco de Jesús y Vicente de san Antonio

El 20 de junio de 1623, un grupo de once misioneros, procedentes de Filipinas, consigue burlar la estrecha vigilancia japonesa y desembarcar en el puerto puerto de Ichiki. Entre ellos van dos agustinos recoletos; uno español, Francisco de Jesús, y otro portugués, Vicente de san Antonio.

Ambos tienen 33 años y se distinguen por la austeridad de su vida, por su pobreza, por su ardor apostólico. El ardor y el ímpetu que nace de su carisma, de su íntima unión con Dios, les hará producir muchos frutos. Vicente se queda en Nagasaki; Francisco sigue hasta la isla de Hiroshima para aprender la lengua, y volverá a Nagasaki al año siguiente.

La joven Magdalena se siente atraída por la austeridad de la vida, por el celo apostólico y por el aura de espiritualidad que emana de los dos frailes recoletos. Así había concebido ella la vida de una persona consagrada a Dios. Desea asemejarse a ellos, unirse a su labor apostólica, aprender de sus labios el secreto de su espiritualidad. Ha hablado muchas veces con el padre Vicente y le ha expuesto sus inquietudes y sus deseos.

El buen misionero la ha comprendido y la ha animado a vestir el hábito de terciaria agustina recoleta. Es lo que deseaba la joven Magdalena. “Con humildad y lágrimas, dice su biógrafo, pidió al santo Fray Francisco de Jesús, Vicario Provincial…, le diese el hábito de religiosa”. Era probablemente el año 1624. Y un año más tarde, emitiría los votos de obediencia y de virginidad.

Magdalena no es propiamente una religiosa. Es una terciaria seglar agustina recoleta; una persona consagrada que vive el ideal agustino recoleto trabajando en el mundo. Desde el día de la profesión, forma parte de la familia agustino-recoleta. Ha perdido a sus padres, pero ha encontrado otros padres que la aman en Cristo y la dirigen en el camino de la vida hacia la santidad. Y encuentra pronto también una numerosa familia que la arropa.

No está ya sola. Otros hermanos terciarios y terciarias van engrosando en Nagasaki la familia. Ella, Magdalena, joven en años, es sin embargo la primogénita, la hermana mayor, la que da a todos ejemplo de austeridad y de celo apostólico.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

Por todos nuestros amigos y compañeros, para que encuentren en nosotros el ejemplo de vida entregada a Cristo y de fidelidad a nuestro compromiso bautismal. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


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El maná de cada día, 10.10.16

octubre 10, 2016

Lunes de la 28ª semana de Tiempo Ordinario

Santo Tomás de Villanueva, obispo
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Sto. Tomás de Villanueva. Luca Giordano, Museo di Capodimonte, Nápoles

Santo Tomás de Villanueva. Luca Giordano, Museo di Capodimonte, Nápoles



Antífona de entrada Ez 34, 11. 23-24

Buscaré a mis ovejas -dice el Señor- y suscitaré un pastor que las apaciente: yo, el Señor, seré su Dios.


Oración colecta

Oh Dios, que quisiste asociar a santo Tomás de Villanueva, insigne por su doctrina y caridad, al número de los santos pastores de tu Iglesia, concédenos, por su intercesión, la gracia de permanecer continuamente entre los miembros de tu familia santa. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31-5, 1

Hermanos:

En la Escritura se cuenta que Abrahán tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre; el hijo de la esclava nació de modo natural, y el de la libre por una promesa de Dios.

Esto tiene un significado: Las dos mujeres representan dos alianzas.

Agar, la que engendra hijos para la esclavitud, significa la alianza del Sinaí.

La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, como dice la Escritura: «Alégrate, estéril, que no das a luz, rompe a gritar, tú que no conocías los dolores de parto, porque la abandonada tiene más hijos que la que vive con el marido.»

Resumiendo, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre.

Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.

Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.


SALMO 112, 1-2. 3-4. 5-7

Bendito sea el nombre del Señor por siempre.

Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 94, 8ab

No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.


EVANGELIO: Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»


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Recuerda con agradecimiento tu Bautismo

Nos acostumbramos con tanta facilidad a los dones de Dios que podemos llegar a olvidar que vivimos en ellos y de ellos. Nos llegan de forma tan habitual, tan sencilla, tan imperceptible, que nuestra mirada superficial nos hace creer que, en realidad, no son tan reales como decimos.

Continuamente estamos respirando sin que nos paremos a considerar la importancia que tiene para nuestra vida un acto tan mecánico y sencillo como es inspirar el aire exterior en nuestros pulmones. Algo así pasa con nuestro bautismo, sin el que el alma ni siquiera podría respirar la vida divina de Dios.

Piensa que, por tu bautismo, fuiste arrancado del reino y del poder del maligno y consagrado para siempre a Dios, fuiste hecho hijo en el Hijo, fuiste consagrado como templo del Espíritu Santo, fuiste hecho sacerdote y liturgo para ofrecer a Dios el culto de tu propia vida, fuiste unido como miembro a la cabeza en un cuerpo místico que es la Iglesia Madre, fuiste sentado a la mesa de los hijos para participar en el banquete de esta vida divina que corre por las venas de tu alma.

Piensa que el mayor de todos los males o el mayor cúmulo de desgracias, tragedias y condenaciones que pudieran acaecerte en tu vida es muy poco, o incluso nada, en comparación con el mal infinitamente más grave del que te salva el bautismo.

Aviva, con delicada gratitud y veneración, la gracia de ese insondable misterio de Dios que te comunicó tu bautismo y cuya huella indeleble nada ni nadie te pueden quitar.

Aviva esa presencia activa y viva del Espíritu Santo que recibiste en el bautismo y cuyos dinamismos van imprimiendo en ti, de forma cada vez más nítida y transparente, la imagen, el rostro, la forma de ese Cristo en quien fuiste sepultado y crucificado una vez para siempre.

Tu bautismo es un don, pero también una tarea. Vive ese don con la responsabilidad grave de quien guarda en sus manos un talento único y precioso. Vive tu bautismo con coherencia y unidad de vida, para que en ella irradies la belleza y el atractivo de esa gracia bautismal que tanto te asemeja a tu Dios.

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10 de octubre
Santo Tomás de Villanueva, obispo

Aun cuando sus padres vivieron en Villanueva de los Infantes, Tomás nació en Fuenllana, el año 1486. Estudió en la universidad de Alcalá, de la que, más tarde, fue maestro preclaro, dada su gran preparación en las ciencias humanas y sagradas.

Nombrado arzobispo de Valencia, fue un verdadero modelo de buen pastor, sobresaliendo por su caridad, pobreza, prudencia y celo apostólico. Murió el 8 de septiembre de 1555, y fue canonizado el año 1658.

Santidad e integridad de vida,
virtudes indispensables del buen prelado

De un sermón de santo Tomás de Villanueva, obispo, sobre el evangelio del buen Pastor

Nuestro Redentor, viendo la excelencia de las almas y el precio de su propia sangre, no quiso dejar el cuidado de los hombres, que tantos sufrimientos le causaron, al solo cuidado de nuestra prudencia, sino que quiere actuar con nosotros.

Por eso, dio a los fieles unos pastores, revistiéndolos de unos méritos que no tenían: entre ellos me encuentro yo, sostenido en mi indignidad por su infinita misericordia.

Cuatro son las condiciones que debe reunir el buen pastor.

En primer lugar, el amor: fue precisamente la caridad la única virtud que el Señor exigió a Pedro para entregarle el cuidado de su rebaño.

Luego, la vigilancia, para estar atento a las necesidades de las ovejas.

En tercer lugar, la doctrina, con el fin de poder alimentar a los hombres, hasta llevarlos a la salvación.

Y, finalmente, la santidad e integridad de vida. Ésta es la principal de las virtudes. En efecto, un prelado, por su inocencia, debe tratar con los justos y con los pecadores, aumentando con sus oraciones la santidad de unos y solicitando con lágrimas el perdón de los otros.

En cualquier caso, por los frutos se descubrirán siempre las condiciones indispensables del buen pastor.

Oración

Oh Dios, que quisiste asociar a santo Tomás de Villanueva, insigne por su doctrina y caridad, al número de los santos pastores de tu Iglesia, concédenos, por su intercesión, la gracia de permanecer continuamente entre los miembros de tu familia santa. Por nuestro Señor Jesucristo.


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Oración de la Comunidad de Viudas Santa Rita

septiembre 9, 2016

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Santa Rita. Semblanza biográfica

Nació en Roccaporrena, Casia, Italia, hacia el año 1380. Según la tradición, era hija única y desde su niñez deseó consagrarse a Dios. Sus padres eran muy religiosos y la convencieron para que se casara con un joven bueno pero de carácter violento. Tuvieron dos hijos varones.

Tras 18 años de matrimonio, su marido fue asesinado. Rita perdonó a los criminales. Pero sus hijos prometieron vengar la muerte de su padre. Entonces Rita los ofreció a Dios: Prefería que se los llevara al cielo antes que cometieran tal crimen. Los dos hijos murieron poco después.

Entonces Rita, viuda y sin hijos, pensó consagrarse a Dios tal como había soñado en su adolescencia. Una vez lograda la pacificación de las familias enemistadas y resueltos otros problemas, pidió ingresar al monasterio agustino de Santa María Magdalena de Casia.

Tras superar ciertas dificultades, fue admitida en el convento. En él vivió durante 40 años dedicada a las prácticas de la vida monástica. Los últimos 15 años soportó en la frente el estigma de una espina de la corona del Salvador en su pasión.

Murió en la noche del 22 de mayo de 1456 con fama de santidad. Rita pasó por los diferentes estados de la vida dando pruebas de fe en Dios y de amor a Cristo en su pasión y muerte. Fue mensajera de paz y reconciliación.

Su cuerpo se venera en el santuario de Casia, adonde siguen acudiendo sus devotos procedentes de todo el mundo.

 

Oración de las Viudas Santa Rita

Padre y Señor nuestro, somos madres cristianas viudas. Creemos que tú eres Padre de los pobres, defensor de viudas y protector de huérfanos. Por eso, con toda confianza, recurrimos a ti buscando consuelo y fortaleza, pues con frecuencia nos sentimos tristes y abandonadas.

Creemos que tú eres el único que nos puede comprender plenamente. Por ello te damos gracias, y en especial te agradecemos el esposo que nos diste por tantos años.

Queremos aceptar con resignación cristiana y alegría que ya descanse en ti. Tú sabrás recompensarle la entrega de su vida. A tus manos lo confiamos. De ti lo recibimos, a ti lo devolvemos y en ti esperamos encontrarlo para siempre en el cielo.

Ahora reconocemos agradecidas que nuestros esposos fueron un don tuyo y la prueba más evidente de tu amor por nosotras y los hijos. Te pedimos perdón porque no siempre supimos verlos y tratarlos según tus designios de amor.

Aunque nos falta ahora la presencia física de nuestros maridos, sentimos cada día más que ellos nos acompañan espiritualmente en todas nuestras preocupaciones.

Te bendecimos porque tú, Señor y Padre nuestro, todo lo dispones para nuestro bien. Deseamos cumplir tu voluntad plenamente, y queremos darte gracias siempre, y por todo cuanto permitas nos suceda.

Finalmente, te damos gracias porque en nuestro desvalimiento nos ofreces el ejemplo maravilloso de santa Rita, que se entregó incondicionalmente a su esposo y a sus hijos llevándolos a ti, y alcanzando así su plenitud como esposa y como madre.

Al amparo de tan admirable intercesora, te presentamos nuestras necesidades y súplicas repitiendo esta plegaria.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, como santa Rita ya viuda, saquemos fuerza de la debilidad y seamos padre y madre de nuestros hijos en todas sus necesidades, sobre todo espirituales.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que sintamos la compañía de nuestros esposos que nos contemplan desde el cielo y ruegan por nosotras, y así podamos perseverar en nuestra vocación hasta que tú nos recojas en tu paz.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que sepamos perdonar y olvidar las ingratitudes y ofensas que nos causaron nuestros maridos ya difuntos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, si brotara en alguno de nuestros hijos o nietos el germen de una consagración religiosa o sacerdotal, seamos generosas colaboradoras de esa vocación.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que seamos respetuosas con nuestros hijos y nietos en sus asuntos personales y familiares, sin renunciar a nuestra colaboración generosa para que puedan construir verdaderos hogares cristianos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, en nuestra condición de viudez, Dios sea nuestro consuelo y fortaleza, y nos permita experimentar ahora una felicidad tal que sea continuación y aun superación de la dicha que gozamos con nuestros maridos.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, como viudas cristianas, cultivemos con más ahínco la vida espiritual y el compromiso en las tareas apostólicas de la parroquia y de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que busquemos, con verdadero celo apostólico, a las madres y mujeres viudas como nosotras, que se sienten solas o deprimidas, y logremos acercarlas a Dios.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Para que, en el trato con otras madres viudas, nos interesemos por sus necesidades, las acompañemos con prudencia y solicitud hasta despertar en ellas su vocación cristiana, y logremos integrarlas a la vida de la Iglesia.

¡Ayúdanos, Padre y Señor nuestro!

Oración conclusiva

Te adoramos y te alabamos, Padre bueno, pues en tu Hijo Jesús nos has mostrado tu santidad. Te damos gracias porque tu Espíritu hizo a Rita esposa de Cristo.

Humildemente te suplicamos, Padre santo, que, por medio de tu Hijo y por intercesión de santa Rita, derrames sobre nosotras la unción del Espíritu que nos permita imitarla en su amor a ti y al prójimo, en la adhesión a tu santa voluntad, y en la devoción a Cristo en su pasión y muerte de cruz.

Gloriosa santa Rita, abogada de imposibles, ayúdanos a recibir y agradecer las bendiciones divinas con fe, amor y alegría. Amén

Miraflores, agosto de 2016

(Esta oración la rezan las integrantes de la “Comunidad Viudas de Santa Rita”)

REUNIÓN: Todos los miércoles, de 5.00 a 6.00 pm.

Comunidad de Viudas Santa Rita. Parroquia Santa Rita de Casia; C/ Amelio Placencia 135; Miraflores, Lima, T. 445 31 39; www.parroquiasantarita.org.pe; parroquia@parroquiasantarita.org.pe; F/parroquiasantarita.miraflores;  www.agustinosrecoletos.com