Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

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Las religiosas están rompiendo el silencio para confesar que han sido víctimas de malas conductas y diversos abusos por parte del clero. 

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Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

Teólogas Españolas: “Abusar de otro, una mujer, a través del ejercicio del poder, es inaceptable y antievangélico”

Doris Wagner, Alemania, y Rocío Figueroa, Perú, líderes del #MeToo de estas mujeres en la Iglesia católica.

Por Jesús Bastante. 

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Doris (Wagner) Reisinger es una joven alemana que, siendo religiosa, sufrió abusos por parte de varios sacerdotes.

Hoy, junto con Rocío Figueroa, es una de las mujeres que están dando voz a religiosas y ex religiosas que denuncian la violencia ejercida por parte de curas y obispos. Una violencia que esta semana ha sido reconocida por el mismísimo Papa Francisco.

A través de Voices of Faith, Wagner y Figueroa abanderan el particular #MeToo de las religiosas contra los abusos de poder, físicos y sexuales, en la Iglesia católica. Un movimiento al que se han sumado, entre otras, la Asociación de Teólogas Españolas.

En conversación con RD, Doris lamenta que el reconocimiento de los abusos por parte de Francisco «haya llegado muy tarde».

Sin embargo, cree que a partir de este momento «muchas más religiosas que han sufrido abusos sexuales se den cuenta de que no están solas y se atreven a hablar», y confía en que, después de reconocer el problema, «el Papa también tome las medidas apropiadas» para un escándalo de proporciones brutales.

«Ha habido casos en los que los sacerdotes dejaron embarazadas a las monjas y luego las obligaron a abortar», denuncia Doris, que aporta datos de un informe de 1998, que apunta que «el 40% de las religiosas han sufrido abuso sexual, el 10% antes de unirse a la vida religiosa y el 30% después».

Doris empezó a sufrir abusos, primero espirituales, y desde 2008 sexuales. «Mi superior entró en mi habitación y me desnudó; y, a pesar de que le dije que no tenía permiso para hacer esto, me tocó y finalmente me penetró. Esta experiencia me destruyó completamente».

Doris tardó dos años en denunciarlo, «y mis superiores decidieron no actuar». En 2011 abandonó la congregación.

Como activista por los derechos de la mujer en la Iglesia, Wagner defiende que las mujeres «deben ser reconocidas como iguales a los hombres».

Especialmente en la vida religiosa: «mientras las monjas se vean obligadas a vivir de acuerdo con un ideal de perfecta abnegación y sumisión, y estén viviendo en completa dependencia espiritual y financiera, su vulnerabilidad debe ser reconocida», concluye.

Rocío Figueroa sufrió durante años abusos por parte del vicario del Sodalicio, Germán Doig, mientras era consagrada de la Fraternidad Mariana de la Reconciliación, de la que llegó a ser superiora.

Hoy, esta teóloga peruana abandera, desde Voices of Faith, la lucha por la igualdad de las mujeres, religiosas y laicas, en la Iglesia.

En su opinión, «las mujeres en la Iglesia no tienen presencia institucional. La Iglesia católica está respirando solo con un pulmón y por eso se está ahogando (…). Este no es el verdadero rostro del pueblo de Dios».

Sobre las religiosas, lamenta que «siguen siendo consideradas por el clero como ciudadanas de segunda clase. Y no sólo eso, han sido explotadas y usadas para perpetuar el clericalismo».

«¿Cómo puede ser que en el siglo XXI tengamos congregaciones dedicadas a ser sirvientas de los sacerdotes? Las religiosas deben tener un rol fundamental en la renovación eclesial, ser líderes y participar de la toma de decisiones. Tienen que alzar su voz, como muchas lo están haciendo ya, contra un clericalismo que está aniquilando la belleza de nuestras comunidades eclesiales», denuncia.

«Las mujeres católicas estamos cansadas. ¡Basta ya de una Iglesia patriarcal, basta ya de una Iglesia que parece un club exclusivo de hombres donde las mujeres no cuentan», señala Rocío, que ve al Papa Francisco como «una oportunidad», un hombre que quiere «escuchar no sólo la voz de las mujeres sino la voz de las víctimas, que para mí son una voz profética para el futuro de la Iglesia».

Por su parte, la Asociación de Teólogas Españolas ha emitido un comunicado en el que quiere «mostrar su apoyo a todas aquellas mujeres que están en situaciones de violencia, animándolas a que denuncien y que no guarden silencio, para que sea posible que, con su voz, se produzca un esclarecimiento de su situación y una mejora de las condiciones de muchas religiosas en distintas instituciones eclesiales».

«Rogamos que aquellas personas que saben de estos abusos y violaciones los denuncien y acompañen a las víctimas para que no vivan su sufrimiento en soledad», apuntan las teólogas, que animan «al papa Francisco a que acoja esta terrible realidad como una cuestión prioritaria que atender y combatir, ya que es de justicia atender con misericordia a la que no se puede defender».

«Creemos en una Iglesia capaz de trabajar y mejorar sus imperfecciones, reconocer sus debilidades y extralimitaciones, algunas tan terribles como estas. Como teólogas seguimos defendiendo el empoderamiento de las mujeres en la Iglesia, pero esto solo es posible si se respeta su dignidad y su cuerpo. Abusar de otro, una mujer, a través del ejercicio del poder, es inaceptable y antievangélico», concluye la Asociación de Teólogas Españolas.

https://www.periodistadigital.com/cultura/religion/20190208/informe-denuncia-cuatro-diez-religiosas-han-sufrido-abusos-sexuales-manos-curas-obispos-noticia-689400348369/

5 Responses to Un informe denuncia que cuatro de cada diez religiosas han sufrido abusos sexuales a manos de curas y obispos

  1. Nela García dice:

    Qué terrible.No tenía idea de que estas cosas podían suceder en nuestra iglesia.Hay que orar mucho por esto y que el papa Francisco,también, tome la decisión de castigar a esos curas.Dios tenga piedad de todas esas mujeres y, no sé que hará con los sacerdotes pecadores.

  2. ismaelojeda dice:

    Sí, Nela, terrible. Se trata de faltas gravísimas, monstruosas por sus autores y por las víctimas, y escándalo en la Iglesia. El Papa lo toma en serio. Ha pedido perdón. Es difícil la estadístico. Eso no quita la gravedad y también el deseo de la Iglesia de no encubrir esos abusos y evitar todo tipo de complicidad con el mal. Además, ayudar a las víctimas a recuperarse y experimentar la compasión de toda la Iglesia por ellas. Algunas se han salido de las congregaciones dejando su consagración. A los curas: A veces se les seculariza, prohibiéndoles ejercer el sacerdocio y también hay un centro especial en Roma para rehabilitarlos. Me parece que más para los pederastas, que es algo distinto. Bueno, Nela, no te escandalices ni desanimes. Es nuestra Iglesia y nos han tocado estos tiempos y estas exigencias. Gracias por tu interés. Un abrazo.

  3. Rosario de Pierola dice:

    Que dolor más grande…no sabíamos que esto sucedía . La confianza en la iglesia se debilita, que Dios ilumine y fortalezca al papá Francisco en estos momentos de tantos problemas en la iglesia. Debemos recordar que las malas acciones de los curas no tienen que quitarnos la fe
    Ellos como humanos pecan pero la Iglesia no es suya sino de Cristo. Pidamos a Dios que nos mire con su perdón ..

  4. ismaelojeda dice:

    Gracias, Charo, por tu comentario y te felicito porque vas mejorando en el uso de estos medios. Sí, es bien triste, doloroso, escandaloso… sean pocos o muchos los casos de acoso, abuso… Pero por los agentes de dichos delitos aumenta su gravedad. El Papa Francisco usa palabras bien duras para calificar esos hechos o comportamientos y adopta una postura radical: no más, tolerancia cero en este tema, justicia, compasión y reparación, denuncia… y evitar toda complicidad por nuestra parte, por parte de la Iglesia oficialmente tomada. Y pedir perdón a Dios a las víctimas… y él en nombre de toda la Iglesia. Pecadores sí, corruptos, jamás; encubridores y cómplices, tampoco. Que brille la misericordia de Dios, y la justicia humana y la compasión de la Iglesia. Bien, Charo, gracias por tu colaboración. Todos somos Iglesia, cada uno en su puesto y según sus posibilidades o responsabilidades. Al que mucho se le dio mucho se le pedirá, al que poco… poco. Un abrazo. Bendiciones.

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