El seminario católico que va a abrir en un punto clave para la evangelización de Asia

julio 30, 2019

.

Iglesia de Santo Domingo, en la Diócesis de Macao, en China

.

El seminario católico que va a abrir en un punto clave para la evangelización de Asia

El Seminario Internacional de Macao estará terminado para septiembre en un lugar fundamental para la evangelización de Asia: China

Por José Luis Restán, Director Editorial COPE

.

El Redemptoris Mater College for Asia estará confiado al Camino Neocatecumenal y abrirá sus puertas en septiembre con un primer grupo de estudiantes de diferentes naciones del mundo.

Asia es un continente muy complejo, cuna de grandes religiones y sensibilidades culturales muy marcadas. Por tanto, el anuncio del Evangelio en Asia requiere de sus propias características, como un conocimiento profundo de diferentes contextos e idiomas.

Este nuevo Colegio dependerá directamente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, a diferencia de otros seminarios Redemptoris Mater que dependen de los obispos de las diócesis donde están enclavados. Su objetivo es preparar a futuros sacerdotes para la evangelización de Asia.

De acuerdo con su identidad específica, los estudios estarán orientados a descubrir la dimensión misionera inherente a los diversos temas teológicos, de modo que, también en el plano intelectual, los futuros sacerdotes estén listos para integrarse en la misión universal confiada por Cristo a los apóstoles.

Los sacerdotes formados en el centro podrán ser enviados a las diócesis que lo soliciten en diferentes territorios y países asiáticos, según sus necesidades pastorales.

En esa misión de evangelización, los presbíteros podrán ser acompañados por familias formadas en el Camino Neocatecumenal dispuestas a ser enviadas también.

En cuanto al lugar elegido, Macao, ha representado históricamente la “puerta” o el “puente” para la misión de la Iglesia en Oriente.

En 1576, recién erigida la diócesis, abarcaba, al menos sobre el papel, a China, Japón, el actual Vietnam y el archipiélago malayo, y se convirtió en un gran centro de formación misionera.

Ahora se retoma esta tradición de acuerdo con el obispo local, Stephen Lee Bun, que después de consultar a sus sacerdotes ha confirmado la disponibilidad de la diócesis.

https://www.cope.es/religion/historias/noticias/seminario-catolico-que-abierto-punto-clave-para-evangelizacion-asia-20190730_470211?fbclid=IwAR0HZm927ZcLqecveOIAhqggAbMb3e2sn_euvfjMwgUhBdGKPUKkkoy6nko


El maná de cada día, 30.7.19

julio 30, 2019

Martes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

.

10-commandments

El Señor no las abrogó, sino que les dio ple­nitud

.

PRIMERA LECTURA: Éxodo 33, 7-11; 34, 5b-9. 28

En aquellos días, Moisés levantó la tienda de Dios y la plantó fuera, a distancia del campamento, y la llamó «tienda del encuentro».

El que tenía que visitar al Señor salía fuera del campamento y se dirigía a la tienda del encuentro. Cuando Moisés salía en dirección a la tienda, todo el pueblo se levantaba y esperaba a la entrada de sus tiendas, mirando a Moisés hasta que éste entraba en la tienda; en cuanto él entraba, la columna de nube bajaba y se quedaba a la entrada de la tienda, mientras él hablaba con el Señor, y el Señor hablaba con Moisés.

Cuando el pueblo vela la columna de nube a la puerta de la tienda, se levantaba y se prosternaba, cada uno a la entrada de su tienda. El Señor hablaba con Moisés cara a cara, como habla un hombre con un amigo. Después él volvía al campamento, mientras Josué, hijo de Nun, su joven ayudante, no se apartaba de la tienda. Y Moisés pronunció el nombre del Señor.

El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad. Misericordioso hasta la milésima generación, que perdona culpa, delito y pecado, pero no deja impune y castiga la culpa de los padres en los hijos y nietos, hasta la tercera y cuarta generación.»

Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra.
Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»

Moisés estuvo allí con el Señor cuarenta días con sus cuarenta noches: no comió pan ni bebió agua; y escribió en las tablas las cláusulas del pacto, los diez mandamientos.

SALMO 102, 6-7. 8-9. 10-11. 12-13

El Señor es compasivo y misericordioso.

El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos; enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.

El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está siempre acusando ni guarda rencor perpetuo.

No nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas. Como se levanta el cielo sobre la tierra, se levanta su bondad sobre sus fieles.

Como dista el oriente del ocaso, así aleja de nosotros nuestros delitos. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles.


Aclamación antes del Evangelio

La semilla es la palabra de Dios, el sembrador es Cristo; quien lo encuentra vive para siempre.


EVANGELIO: Mateo 13, 36-43

En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.

Los discípulos se le acercaron a decirle: «Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.»

Él les contestó: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la cizaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles.

Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.»

.

EL TESTAMENTO DE DIOS

San Ireneo (Contra los herejes 4, 16, 2-5)

Moisés dice al pueblo en el Deuteronomio: El Señor, nuestro Dios, hizo alianza con nosotros en el Horeb; no hizo esa alianza con nuestros padres, sino con nosotros.

¿Por qué razón no la hizo con nuestros pa­dres? Porque la ley no ha sido instituida para el justo; y los padres eran justos, tenían la eficacia del decálogo inscrita en sus cora­zones y en sus almas, amaban a Dios, que los había creado, y se abstenían de la injusticia con respecto al prójimo: razón por la cual no había sido necesario amonestarlos con un texto de corrección, ya que la justicia de la ley la llevaban dentro de ellos.

Pero cuando esta justicia y amor hacia Dios cayeron en olvido y se extinguieron en Egipto, Dios, a causa de su mucha misericordia hacia los hombres, tuvo que manifestarse a sí mismo mediante la palabra.

Con su poder, sacó de Egipto al pueblo para que el hombre volviese a seguir a Dios; y afligía con prohibiciones a sus oyentes, para que nadie despreciara a su Creador.

Y lo alimentó con el maná, para que recibiera un alimento espiritual, como dice también Moisés en el Deuteronomio: Te alimentó con el maná, que tus padres no conocieron, para enseñarte que no sólo vive el hombre de pan, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.

Exigía también el amor hacia Dios e insi­nuaba la justicia que se debe al prójimo, para que el hombre no fuera injusto ni indigno para con Dios, preparando de antemano al hombre mediante el decálogo, para su amistad y la concordia que debe mantener con su prójimo; cosas todas provechosas para el hombre, sin que Dios necesitara para nada de él.

Efectivamente, todo esto glorificaba al hom­bre, completando lo que le faltaba, esto es la amistad de Dios, pero a Dios no le era de nin­guna utilidad, pues Dios no necesitaba del amor del hombre.

En cambio, al hombre le faltaba la gloria de Dios, y era absolutamente imposible que la alcanzara, a no ser por su empeño en agradarle. Por eso, dijo también Moisés al pueblo: Elige la vida, y viviréis tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, pegándote a él, pues él es tu vida y tus muchos años en la tierra.

A fin de preparar al hombre para semejante vida, el Señor dio, por sí mismo y para todos los hom­bres, las palabras del Decálogo: por ello estas palabras continúan válidas también para no­sotros, y la venida de la carne de nuestro Señor no las abrogó, antes al contrario les dio ple­nitud y universalidad.

En cambio, aquellas otras palabras que contenían sólo un significado de servidumbre, aptas para la erudición y el castigo del pueblo de Israel, las dio separadamente, por medio de Moisés, y solo para aquel pueblo, tal como dice el mismo Moisés: Yo os enseño los mandatos y decretos que me mandó el Señor.

Aquellos preceptos, pues, que fueron dados como signo de servidumbre a Israel han sido abrogados por la nueva alianza de libertad; en cambio, aquellos otros que forman parte del mismo derecho natural y son origen de libertad para todos los hombres, quiso Dios que encontraran mayor plenitud y universalidad, concediendo con largueza y sin límites que todos los hombres pudieran conocerlo como padre adoptivo, pudieran amarlo y pudieran seguir, sin dificultad, a aquél que es su Palabra.

 


A %d blogueros les gusta esto: