Antonio Aradillas: “¿Oposiciones para obispos?”

julio 18, 2019

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MItra, báculo, pectoral y anillo episcopales

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Antonio Aradillas: “¿Oposiciones para obispos?”

“Una oposición consagraría de manera oficial a un obispo”

La “dedocracia” al alimón y en respuesta a intereses personales o de grupos no puede ser más nefasta

Antes que la democracia pudiera irrumpir en el sistema “canónico” de las elecciones episcopales, podrían resultar efectivos y justos  -por lo de “carrera”-  los ejercicios de las oposiciones al uso en general

¿No tendrán que cambiar radicalmente no pocas, e importantes, maneras de ser y ejercer de obispos?

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Nos dejamos de tabarras, tostones y monsergas y, adoctrinados felizmente por el papa Francisco, llegamos a la conclusión de que para muchos clérigos, sus estudios y su “vocación” no fueron otra cosa que episodios de una “carrera” reconocida como “eclesiástica”, con todos sus predicamentos, consecuencias y connotaciones.

Lo que menos pudieron y debieron llamarse  los planteamientos propios de la preparación para el sacerdocio es precisamente “carrerismo”, con la meta lógica del episcopado en su culmen o aspiración.

Y en el panorama de la praxis aparece con hidalguía y ortodoxia intelectual, el concepto de “oposición”, que entraña gramaticalmente el de “conjunto de ejercicios selectivos en los que los aspirantes a un puesto demuestran sus conocimientos ante un tribunal”.

La aprobación de una oposición consagra de manera “oficial”  la condición de “profesión”, equiparable, o más, al de la “vocación” en el plan de Dios en relación con la sacrosanta re-creación permanente del mundo…

Para desgracia de la Iglesia, el sistema vigente respecto al nombramiento-selección (¡¡) de su episcopado, no ha producido ni produce los frutos mínimamente anhelados. La “dedocracia” al alimón y en respuesta  a intereses personales o de grupos  -espirituales y aún materiales-, no puede ser más nefasta.

Los episcopados se han “regalado”, comprado –y se venden- al mejor postor, y el bien espiritual de la Iglesia, el servicio al pueblo –y más si este es pobre-, que substituyeron a la santa y primitiva intervención directa del pueblo, fueron relegados a los extramuros de las catedrales y de las palaciegas mansiones, cuyos moradores eran -y son- en exclusiva y “por la gracia de Dios” sus respectivos prelados.

Así las cosas, y vistos y comprobados los resultados de la santa y misteriosa “dedocracia”, antes que la democracia pudiera irrumpir en el sistema “canónico” de las elecciones episcopales, podrían resultar efectivos y justos -por lo de “carrera”- los ejercicios de las oposiciones al uso en general. Sí, oposiciones para obispos…

¿Oposiciones para obispos? ¿Y quiénes podrían aspirar a ello? ¿Sólo los clérigos? Después de haber estudiado la historia de la Iglesia, sus tiempos y las de los sujetos responsables de sus diócesis –aún de la de Roma-, ¿podrían aspirar al episcopado -a tenor del principio proclamado por san Pablo-, también los laicos y las laicas?

¿Acaso san Ambrosio no fue elegido –proclamado- obispo de Milán, por el pueblo, sin ser siquiera sacerdote? ¿Y por qué obispo “para toda la vida” y no “ad tempus”, hoy que tanto ella –la vida- se alarga, y no hasta que las necesidades de la Iglesia resulten ser otras y distintas?

¿No tendrán que cambiar radicalmente no pocas, e importantes, maneras de ser y ejercer de obispos, como para que no falten aspirantes a ocupar cátedras –sedes- tan sagradas?

Prosiguiendo con la letanía de las preguntas intencionada y doblemente “religiosas”, ¿cuáles serían las asignaturas y disciplinas, objetos primordiales del examen de las oposiciones episcopales? ¿Serían los estudios clásicos del latín, del hebreo, del Derecho Canónico, la liturgia, la administración de los bienes eclesiásticos, muebles e inmuebles, fungibles o no, fincas, casas y acciones  bancarias…?

¿Lo sería el trato con la gente, la simpatía, la empatía, la capacidad de integración en sus problemas, la cercanía a los mismos, la humildad –humanidad-,  los ritos, la participación en sus fiestas, dolores, gozos y esperanzas…?

¿No serían rechazables por naturaleza “religiosa” los “amantes de la buena mesa”, de las “dignidades”, mitras, báculos, fiestas sociales y políticas, y quienes estén sempiternamente “orientados” a Roma, mirando al Nuncio de SS. o a sus allegados?

¿Tal vez podrán suponerles a los candidatos a obispos algún punto a favor, o en disfavorel asiduo trato con los pobres, el compromiso con “la gente de tropa”, la interpretación audaz de los evangelios y la palabra clara y contundente contra la corrupción en su variedad de versiones humanas y “divinas”?

¿Se contabilizarán como motivaciones “episcopables” las peregrinaciones, las procesiones, los actos masivos de “afirmación religiosa”,  y no la promoción de casas para los “sin techos” y los emigrantes, campos de ocio y entretenimiento, residencias para mayores y escuelas, escuelas y escuelas?

Capítulo relevante en la implantación del sistema de las oposiciones para obispos, será la selección de los miembros del tribunal competente para el examen: ¿Serán sus miembros otros obispos, de la misma o distinta “cuerda”? ¿Intervendrán los canónigos, hoy con funciones tan recortadas e inútiles?

¿De qué forma y manera lo harán los laicos y laicas, los ricos y los pobres, los jóvenes y los mayores, las amas de casa, los “sin techos”, los emigrantes, las maltratadas, las exprostitutas y los excuras?

¿Se atreverá el tribunal a no examinar siquiera a los canonistas con irrenunciables aspiraciones a obispos, abriéndoles puertas y ventanas plenamente a los pastoralistas, biblistas, críticos o “analfabetos”, pero todos ellos “por el reino de Dios”?

¡Por amor a Dios y de la Iglesia! Apresúrense a convocar oposiciones a obispos antes de que la mayoría de sus aspirantes se vean obligados a presentar las partidas del respectivo bautismo que recibieron en sus países hispanoamericanos o en los llamados “de misión”…

Un recuerdo misericordioso para aquellos obispos que convocaron oposiciones para canónigos, “beneficiados” y curas de “parroquias en propiedad” y en calidad de “cortijos”…

https://www.religiondigital.org/opinion/Antonio-Aradillas-preparacion-sacerdocio-carrerismo_0_2140885898.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter


El maná de cada día, 18.7.19

julio 18, 2019

Jueves de la 15ª semana de Tiempo Ordinario

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prayingman

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados



PRIMERA LECTURA: Éxodo 3, 13-20

En aquellos días, Moisés, después de oír la voz del Señor desde la zarza ardiendo, le replicó:

-«Mira, yo iré a los israelitas y les diré: “El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. “Si ellos me preguntan cómo se llama, ¿qué les respondo?»

Dios dijo a Moisés: -«”Soy el que soy”; esto dirás a los israelitas: “‘Yo soy’ me envía a vosotros.”» Dios añadió:

-«Esto dirás a los israelitas: “Yahvé (Él es), Dios de vuestros padres, Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob, me envía a vosotros. Éste es mi nombre para siempre: así me llamaréis de generación en generación.”

Vete, reúne a los ancianos de Israel y diles: “El Señor, Dios de vuestros padres, de Abrahán, de Isaac y de Jacob, se me ha aparecido y me ha dicho: ‘Os tengo presentes y veo cómo os tratan los egipcios. He decidido sacaros de la opresión egipcia y llevaros al país de los cananeos, hititas, amorreos, fereceos, heveos y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel.’

“Ellos te harán caso, y tú, con los ancianos de Israel, te presentarás al rey de Egipto y le diréis: “El Señor Dios de los hebreos nos ha encontrado, y nosotros tenemos que hacer un viaje de tres jornadas por el desierto para ofrecer sacrificios al Señor, nuestro Dios.”

Yo sé que el rey de Egipto no os dejará marchar si no es a la fuerza; pero yo extenderé la mano, heriré a Egipto con prodigios que haré en el país, y entonces os dejará marchar.»

SALMO 104, 1 y 5. 8-9. 24-25. 26-27

El Señor se acuerda de su alianza eternamente.

Dad gracias al Señor, invocad su nombre, dad a conocer sus hazañas a los pueblos. Recordad las maravillas que hizo, sus prodigios, las sentencias de su boca.

Se acuerda de su alianza eternamente, de la palabra dada, por mil generaciones; de la alianza sellada con Abrahán, del juramento hecho a Isaac.

Dios hizo a su pueblo muy fecundo, más poderoso que sus enemigos. A éstos les cambió el corazón para que odiasen a su pueblo, y usaran malas artes con sus siervos.

Pero envió a Moisés, su siervo, y a Aarón, su escogido, que hicieron contra ellos sus signos, prodigios en la tierra de Cam.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 28

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 11, 28-30

En aquel tiempo, exclamó Jesús:

-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

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LLEVAR LAS CARGAS DE LOS DEMÁS

No hay carga más dulce de llevar que la que guarda en su seno esa madre gestante que va a dar a luz. Cobijado en sus entrañas, el hijo es hijo porque sabe descansar en el seno escondido de su madre.

Dios también se hizo hijo y fue llevado, cargado como hijo. Qué carga tan grande y tan dulce para María la de este Hijo que llevó en su seno purísimo.

Y así, llevado como hijo, se preparaba el Verbo para cargar sobre sí todo el peso de nuestro pecado. Llevó en su seno todo el peso de la redención, cargando en sus entrañas, como se carga con el hijo, aquella cruz que había de dar tanta vida a tu alma.

¿Cómo no llevar y soportar así, con entrañas de madre, con las entrañas del Verbo encarnado, esas cargas y cruces que los demás necesitan descansar en ti? ¿No ves que cada problema, cada dolor, cada sufrimiento y prueba de los que te rodean deberías tú sentirla y acompañarla como una madre siente y acompaña en sus entrañas al hijo nascituro?

Dios lleva tus cargas; lleva tú las de los demás y experimentarás algo de aquella dolorosa dulzura de Cristo llagado cuando cargaba con la Cruz. El amor hace liviano todo peso. Y por amor, has de llevar en tu alma las cargas y cruces de los demás, como María llevó en su seno aquel Hijo de sus entrañas.

Has de amar la cruz de Cristo en los demás y ser en ellos ese pequeño cireneo de Dios. Y que tu amor sea para ellos el descanso y alivio que Dios les ofrece a través de ti.

Lañas diarias www.mater-dei.es


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