El maná de cada día, 11.6.19

San Bernabé, apóstol

Patrón de Logroño, La Rioja.
.

San Bernabé, apóstol

San Bernabé, apóstol



Antífona de entrada: Hch 11, 24

Dichoso este santo que mereció ser contado entre los apóstoles, pues era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe.


Oración colecta

Señor, tu mandaste que san Bernabé, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, fuera designado para llevar a las naciones tu mensaje de salvación; concédenos, te rogamos, que el Evangelio de Cristo, que él anunció con tanta firmeza, sea siempre proclamado en la Iglesia con fidelidad, de palabra y de obra. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Hechos de los apóstoles 11, 21b-26;13,1-3

En aquellos días, gran número creyó y se convirtió al Señor.

Llegó noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.

Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos.

Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos. En la Iglesia de Antioquia había profetas y maestros: Bernabé, Simeón, apodado el Moreno, Lucio el Cireneo, Manahén, hermano de leche del virrey Herodes, y Saulo.

Un día que ayunaban y daban culto al Señor, dijo el Espíritu Santo: «Apartadme a Bernabé y a Saulo para la misión a que los he llamado.» Volvieron a ayunar y a orar, les impusieron las manos y los despidieron.


SALMO 97,1.2-3ab.3c-4.5-6

El Señor revela a las naciones su justicia.

Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad.

Tañed la citara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 16

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo.


EVANGELIO: Mateo 10, 7-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:

«ld y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis. No llevéis en la faja oro, plata ni calderilla; ni tampoco alforja para el camino, ni túnica de repuesto, ni sandalias, ni bastón; bien merece el obrero su sustento.

Cuando entréis en un pueblo o aldea, averiguad quién hay allí de confianza y quedaos en su casa hasta que os vayáis. Al entrar en una casa, saludad; si la casa se lo merece, la paz que le deseáis vendrá a ella. Si no se lo merece, la paz volverá a vosotros.»


.

San Bernabé, apóstol

Nacido en la isla de Chipre, fue uno de los primeros fieles de Jerusalén, predicó en Antioquía y acompañó a Pablo en su primer viaje. Intervino en el Concilio de Jerusalén. Volvió a su patria, predicó el Evangelio y allí murió.

 

VOSOTROS SOIS LA LUZ DEL MUNDO

De los tratados de san Cromacio, obispo,
sobre el evangelio de san Mateo

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa. El Señor llamó a sus discípulos sal de la tierra, porque habían de condimentar con la sabiduría del cielo los corazones de los hombres, insípidos por obra del diablo.

Ahora les llama también luz del mundo, porque, después de haber sido iluminados por el, que es la luz verdadera y eterna, se han convertido ellos mismos en luz que disipa las tinieblas.

Siendo él el sol de justicia, llama con razón a sus discípulos luz del mundo; a través de ellos, como brillantes rayos, difunde por el mundo entero la luz de su conocimiento. En efecto, los apóstoles, manifestando la luz de la verdad, alejaron del corazón de los hombres las tinieblas del error.

Iluminados por éstos, también nosotros nos hemos convertido en luz, según dice el Apóstol: En otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor; caminad como hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las tinieblas.

Con razón dice san Juan en su carta: Dios es luz, y quien permanece en Dios está en la luz, como él está en la luz. Nuestra alegría de vernos libres de las tinieblas del error debe llevarnos a caminar como hijos de la luz.

Por eso dice el Apóstol: Brilláis como lumbrera del mundo, ­mostrando una razón para vivir. Si no obramos así, es como si, con nuestra infidelidad, pusiéramos un velo que tapa y oscurece esta luz tan útil y necesaria, en perjuicio nuestro y de los demás. Ya sabemos que aquel que recibió un talento y prefirió esconderlo antes que negociar con él para conseguir la vida del cielo, sufrió el castigo justo.

Por eso la esplendorosa luz que se encendió para nuestra salvación debe lucir constantemente en nosotros. Tenemos la lámpara del mandato celeste y de la gracia espiritual, de la que dice David: Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero. De ella dice también Salomón: El precepto de la ley es una lámpara.

Esta lámpara de la ley y de la fe no debe nunca ocultar­se, sino que debe siempre colocarse sobre el candelero de la Iglesia para la salvación de muchos; así podremos alegrarnos con la luz de su verdad y todos los creyentes serán iluminados.

Oración

Señor, tú mandaste que san Bernabé, varón lleno de fe y de Espíritu Santo, fuera designado para llevar a las naciones tu mensaje de salvación; concédenos, te rogamos, ­que el Evangelio de Cristo, que él anunció con tanta firmeza, sea siempre proclamado en la Iglesia con fidelidad, de palabra y de obra. Por nuestro Señor Jesucristo.

.


La pobreza en la Iglesia nos vuelve testigos y no empresarios
Papa Francisco en la misa del martes 11 de junio de 2013, en Santa Marta

Por Redacción

ROMA, 11 de junio de 2013 (Zenit.org) – El evangelio es proclamado con sencillez y generosidad: es lo que ha subrayado esta mañana el papa durante la misa celebrada en la Casa Santa Marta. El papa también reiteró que, en la Iglesia, el testimonio de la pobreza nos salva de convertirnos en meros organizadores de las obras.

Y advirtió que cuando queremos hacer una “Iglesia rica”, la Iglesia “envejece”, “no tiene vida”. A la misa –concelebrada, entre otros, por el arzobispo Gerhard Ludwig Müller, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe–, asistieron presbíteros y empleados de dicho dicasterio.

Dar gratuitamente

“No procurarse ni oro ni plata, ni dinero en sus carteras”. Así ha desarrollado Francisco su homilía, partiendo de la exhortación dirigida por Jesús a los apóstoles, enviados a proclamar el Reino de Dios. Un anuncio –ha dicho–, que el Señor “quiere que hagamos con simplicidad”. Esa simplicidad “que da paso a la fuerza de la Palabra de Dios”, porque si los apóstoles no habrían tenido “confianza en la Palabra de Dios”, “tal vez hubieran hecho otra cosa”.

El papa por lo tanto ha identificado la “palabra clave” del encargo dado por Jesús: “Han recibido gratuitamente, dénlo gratuitamente”. Todo es gracia, añadió, y “cuando lo que queremos es actuar en un modo en que la gracia” es “dejada un poco de lado, el evangelio no es eficaz”:

“La predicación del evangelio nace de la gratuidad, del asombro de la salvación que viene, y aquello que me dieron de forma gratuita, tengo que darlo de forma gratuita. Y desde el inicio aquello fue así. San Pedro no tenía una cuenta bancaria, y cuando tuvo que pagar impuestos, el Señor lo envió al mar para pescar y encontrar la moneda dentro del pescado, para pagar. Felipe, cuando se encontró con el ministro de Economía de la reina Candace, no pensaba, ‘Ah, bien, hagamos una organización para sostener el evangelio…’ ¡No! Él no hizo un “negocio” con él: sino que le predicó, bautizó y se fue”.

Hacia una Iglesia pobre

El Reino de Dios, continuó, “es un regalo”. Y señaló que, desde el inicio de la comunidad cristiana, esta actitud ha sido sometida a la tentación. Allí está, dijo, “la tentación de buscar la fuerza” en otro lugar que no fuera en la gratuidad, mientras que “nuestra fuerza es la gratuidad del evangelio”. Por otra parte, ha destacado que “siempre, en la Iglesia, ha habido esta tentación.” Y esto crea “un poco de confusión”, pues, “el anuncio parece ser proselitismo, y de esa manera no va”.

El Señor, añadió, “nos ha invitado a predicar, no a hacer proselitismo”. Citando a Benedicto XVI, ha insistido que “la Iglesia crece no por proselitismo, sino por atracción”. Y esta atracción, dijo, viene del testimonio de “aquellos que desde la gratuidad anuncian la gratuidad de la salvación”:

“Todo es gracia. Todo. ¿Y cuáles son las señales de cuando un apóstol vive esta gratuidad? Hay muchos, pero insisto solo en dos: en primer lugar, la pobreza. El anuncio del evangelio debe ir por el camino de la pobreza. El testimonio de esta pobreza: no tengo riquezas, mi riqueza es solamente el don que he recibido, Dios. Esta gratuidad: ¡esta es nuestra riqueza!

Y esta pobreza nos salva de convertirnos en organizadores, empresarios… Se deben llevar a cabo las obras de la Iglesia, y algunas son un poco complicadas; pero con corazón de pobreza, no con corazón de inversionista o de un empresario, ¿no?”

“La Iglesia –añadió–, no es una ONG: es otra cosa, más importante, y nace de esta gratuidad. Recibida y anunciada”. La pobreza, ha reiterado, “es uno de los signos de esta gratuidad”. El otro signo, añadió el papa Francisco, “es la capacidad de alabanza: cuando un apóstol no vive esta gratuidad, pierde la capacidad de alabar al Señor”. Alabar al Señor, de hecho, “es esencialmente gratuita, es una oración gratuita: no pedimos, solo alabamos”.

“Estos dos son las señales de que un apóstol vive esta gratuidad: la pobreza y la capacidad de alabar al Señor. Y cuando encontramos apóstoles que quieren hacer una Iglesia rica y una Iglesia sin la gratuidad de la alabanza, la Iglesia envejece, la Iglesia se convierte en una ONG, la Iglesia no tiene vida. Pidamos hoy al Señor la gracia de reconocer esta gratuidad: “Gratuitamente han recibido, dénlo gratuitamente”. Reconociendo esta gratuidad, este don de Dios. Y también nosotros, ir hacia adelante en la predicación del evangelio con esta gratuidad”.

Traducido del italiano por José Antonio Varela V.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: