Obispo Mario Moronta en Carta a Maduro: escuche el clamor del Pueblo

febrero 18, 2019

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Obispo Mario Moronta en Carta a Maduro: escuche el clamor del Pueblo. “Dé el paso”.

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Obispo Mario Moronta en Carta a Maduro: escuche el clamor del Pueblo

“Muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse”

Por Griselda Mutual – Ciudad del Vaticano

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Una carta abierta, abierta y pública, el reclamo de un pastor, una voz clamorosa que se alza en la zona fronteriza con Cúcuta, fruto de un encuentro y cercanía constante con el pueblo que sufre en Venezuela, también en la frontera y fuera del país: es la carta de Monseñor Mario Moronta, Obispo de San Cristóbal y Primer Vicepresidente de la CEV dirigiéndose a Nicolás Maduro, este lunes 18 de febrero.

Muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse

“No es ningún secreto que hoy atravesamos la más grave crisis política, económica, social y moral que azota al país. Negarlo es querer tapar el sol con un dedo o demostrar que se está encerrado en una cúpula de cristal. Sé que le disgusta a Usted y sus seguidores que se les hable de ‘crisis o emergencia humanitaria’. Pero ¿cómo caracterizar la situación que golpea a la inmensa mayoría de nuestros hermanos?”.

Con la pregunta expuesta, el Obispo Moronta dirigió al líder político una invitación a una reflexión, afirmando que en esta situación no es posible “negar el deterioro de la calidad de vida de los venezolanos”, pues “hay hambre” y “muchas familias no comen lo necesario para poder alimentarse”.

Hay guerra económica, pero es contra el pueblo

A la vez que pasa lista a las numerosas dificultades del pueblo, como la pobreza crítica, los altísimos índices de desnutrición, la salud “desguarnecida” en todos los sentidos, Monseñor Moronta en un llamado directo a la persona de Maduro –la carta en efecto es pública pero dirigida explícitamente a él– alude a la referencia continua de este último a la “guerra económica” como “causa de los problemas del país”, constatando que, de hecho, “es verdad, existe una ‘guerra económica’”, pero ésta no es “contra el Gobierno ni las instituciones del Estado, sino contra el pueblo”; y menciona aquella de la corrupción “que ha enriquecido a muchos que se denominan dirigentes y servidores de la nación”, o como la del saqueo del arco minero que, “amén de destruir la ‘Casa común de la Creación’, ha permitido que no pocos se llenen de las ganancias de la minería ilegal.

Contrabando de combustible escandaloso

Mons. Moronta señala la situación en la región tachirense, en donde los vehículos necesitan hasta 48 horas para llenar su tanque, y habla del “escandaloso contrabando de combustible”, -que en el país cuesta menos de un centavo de dólar- .  Se trata de un hecho que el obispo denuncia como “irreversible”, “porque quienes tienen la misión de velar por la protección del pueblo o se hacen de la vista gorda o, sencillamente, tienen parte en el negocio”.

SEBIN no persiga a quienes piensan diferente, trabaje para objetivos válidos

Refiriéndose a la presencia de grupos irregulares en el país, a los “negociados de muchos dirigentes y autoridades, así como de civiles, en torno a lo que es el contrabando de gasolina y otros insumos necesarios”, como también a “los responsables y miembros de las mafias que trafican con personas y llevan a muchos jóvenes y adolescentes venezolanos a la prostitución en otros países, como si se tratara de una mercancía apetitosa”, indica que “sería bueno que el SEBIN, en vez de andar persiguiendo a quienes piensan diferente al Gobierno, se dedicaran a hacer labores de auténtica inteligencia”.

“La gente del pueblo está cansada, porque sigue siendo menospreciada. Hay represión de diverso tipo. Aunque no guste, la inmensa mayoría del pueblo, sufre una crisis de carácter humanitario. Se lo puedo atestiguar”, afirma. “No soy de los que está encerrado en oficinas, sino que camino por las comunidades, me encuentro con todos sin distinción” […] “No hay que tenerle miedo al pueblo si de verdad uno forma parte de él”, asegura.

Para que el diálogo sea verdadero hay que escuchar de verdad 

Al hablar del diálogo pedido por Maduro, Monseñor Moronta señala que el mismo “requiere del encuentro, del reconocimiento del otro y de la corresponsabilidad en los acuerdos y soluciones que se presenten”, y le recuerda:

“Usted ha acudido nuevamente al Papa para que se garantice el diálogo. Además de no haberse cumplido con anteriores acuerdos, según lo indicaba el Cardenal Pietro Parolin en la misiva del  2 de diciembre del 2016, no vemos disposición para el auténtico diálogo. Y no me refiero al del entablado o al que se quiere volver intentar, con las élites políticas del oficialismo y de la oposición. Hace muchos años hay un protagonista necesario del diálogo que ha quedado por fuera. Para que haya diálogo verdadero, hay que escuchar de verdad, con sinceridad, al mismo pueblo. Y eso ni se ha dado ni parece darse”.

Permita ingreso de ayudas humanitarias

Seguidamente menciona pedidos del pueblo que han encontrado “oídos sordos”; y reclama: “El pueblo le pide que escuche el clamor que proviene de sus sufrimientos”; “atrévase a escuchar a ese pueblo que quiere ser tratado con dignidad y justicia, pero en paz y sin revanchismos”.

“Pedir y recibir la ayuda de ese tipo (humanitaria ndr.) no es ninguna traición a la patria, sino un deber moral a favor de la dignidad de las personas que no tienen medicamentos, alimentos y otros insumos necesarios”.

Venezuela está siendo expoliada de sus bienes naturales

Con el corazón en los “numerosos hermanos” que deben emigrar para tratar de conseguir una mejor calidad de vida o para sostener a sus familias, resalta que Venezuela es una nación rica y “puede ser capaz de crear condiciones de vida que permitan a los ciudadanos ser gente honesta, progresista y constructora de futuro”, pero “está siendo expoliada por quienes explotan irracional e inhumanamente las minas y otros rubros de la economía del país”.

Permita elecciones libres

“Debe escuchar al pueblo que está pidiéndole un cambio de orientación política. Le está pidiendo que se dé la posibilidad de una nueva dirección. ¿Por qué no se arriesga a convocar a unas elecciones libres, con un nuevo CNE (constituido por representantes de todos los partidos políticos y por instituciones nacionales que tienen que ver con la academia, la economía, los obreros) y con la posibilidad de otros candidatos? Abra la puerta y póngase a un lado. La inmensa mayoría de los venezolanos está pidiendo que ya no siga al frente del Poder Ejecutivo. Es bueno recordar, al haber celebrado este 15 de febrero pasado 200 años del Congreso de Angostura, lo dicho por  Simón Bolívar en su discurso: “El sistema de gobierno más perfecto es aquél que produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”, expresa.

No asustar al pueblo, evitar derramamiento de sangre

En la extensa carta el obispo de San Cristóbal cuestiona además algunas medidas tomadas por el gobierno de Maduro, como los piquetes militares para impedir la entrada de ayuda humanitaria, y cuestiona: “¿Es que acaso esos militares no son pueblo? Ellos están para defender a los hombres y mujeres de Venezuela y no para reprimirlos. ¿Sus asesores e informantes no le han dicho que la gente está resteada? Evite el derramamiento de sangre; deje a un lado la persecución a los disidentes; escuche y sienta el padecimiento de un pueblo que quiere libertad y justicia, pero con dignidad y sin opresión”.

Sí a la independencia y autonomía, no a las ideologías que destruyen la grandeza de la sociedad

Ya casi en la conclusión de la misiva el prelado recuerda las diversas referencias de Maduro a las influencias del “imperio”, y especifica: “Soy de los que creen que debemos reafirmar continuamente nuestra independencia y autonomía. Pero eso es válido también para aquellos países que quieren imponer en Venezuela una ideología que rompe con la integración latinoamericana, desvaloriza a la persona humana y destruye la grandeza de una sociedad”.

«Dé el paso»

Por último, la solicitud del Obispo de San Cristóbal a Nicolás Maduro es a que cuando los allegados de este último manifiesten sus desacuerdos con lo que ha dicho “ni ofendan ni descalifiquen”. Haciendo presente que esta carta es de su propia responsabilidad, pide “que no se tomen represalias, ni persecuciones, ni nada que atente contra la seguridad física, psíquica e integral de mi familia, de mis amigos allegados, de los sacerdotes ni de las comunidades que sirvo como pastor de la Iglesia”, y ofrece una oración para que el Dios de la Vida “le dé la sabiduría y la luz del Espíritu para que tome la decisión más conveniente para Usted y para todo el pueblo venezolano”. “Ya se lo hemos señalado. Dé el paso”, concluyó.

 


El maná de cada día, 18.2.19

febrero 18, 2019

Lunes de la 6ª semana del Tiempo Ordinario

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«Dónde está Abel, tu hermano?»

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PRIMERA LECTURA: Gén 4, 1-15. 25

EL hombre conoció a Eva, su mujer, que concibió y dio a luz a Caín. Y ella dijo: «He adquirido un hombre con la ayuda del Señor».

Después dio a luz a Abel, su hermano. Abel era pastor de ovejas, y Caín cultivaba el suelo.

Pasado un tiempo, Caín ofreció al Señor dones de los frutos del suelo; también Abel ofreció las primicias y la grasa de sus ovejas.

El Señor se fijó en Abel y en su ofrenda, pero no se fijó en Caín ni en su ofrenda; Caín se enfureció y andaba abatido.

El Señor dijo a Caín: «Por qué te enfureces y andas abatido? ¿No estarías animado si obraras bien?; pero, si no obras bien, el pecado acecha a la puerta y te codicia, aunque tú podrás dominarlo».

Caín dijo a su hermano Abel: «Vamos al campo». Y, cuando estaban en el campo, Caín atacó a su hermano Abel y lo mató.

El Señor dijo a Caín: «Dónde está Abel, tu hermano?».

Respondió Caín: «No sé; ¿soy yo el guardián de mi hermano?».

El Señor le replicó: «¿Qué has hecho? La sangre de tu hermano me está gritando desde el suelo. Por eso te maldice ese suelo que ha abierto sus fauces para recibir de tus manos la sangre de tu hermano. Cuando cultives el suelo, no volverá a darte sus productos. Andarás errante y perdido por la tierra».

Caín contestó al Señor: «Mi culpa es demasiado grande para soportarla. Puesto que me expulsas hoy de este suelo, tendré que ocultarme de ti, andar errante y perdido por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará».

El Señor le dijo: «El que mate a Caín lo pagará siete veces».

Y el Señor puso una señal a Caín para que, si alguien lo encontraba, no lo matase.

Adán conoció otra vez a su mujer, que dio a luz un hijo y lo llamó Set, pues dijo: «Dios me ha dado otro descendiente en lugar de Abel, asesinado por Caín».


SALMO 49, 1bc y 8. 16bc-17. 20-21

Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza.

El Dios de los dioses, el Señor, habla: convoca la tierra de oriente a occidente. «No te reprocho tus sacrificios, pues siempre están tus holocaustos ante mí.

¿Por qué recitas mis preceptos, y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?

Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre; Esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara».


Aleluya: Jn 14, 6bc

Yo soy el camino y la verdad y la vida -dice el Señor-; nadie va al Padre, sino por mí.


EVANGELIO: Mc 8, 11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.

Jesús dio un profundo suspiro y dijo: «Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.


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