“Fuera la guerra del mundo y de la historia; no a líderes políticos arrogantes”

diciembre 3, 2018

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“Fuera la guerra del mundo y de la historia; no a líderes políticos arrogantes”. Que triunfe la humildad y el diálogo. 

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“Fuera la guerra del mundo y de la historia; no a líderes políticos arrogantes”

El Papa recibió a los miembros de la asociación “Golondrinas – Ciudadela de la Paz”: «muchos jóvenes bloqueados por culturas envenenadas por el dolor y por el odio», hay que ayudarlos a «derribar los muros»

Por Salvatore Cernuzio, Ciudad del Vaticano

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«Debemos cancelar definitivamente la guerra del planeta y de la historia de la humanidad». Ese que parece un desafío imposible, para el Papa Francisco es un objetivo posible si se lleva a cabo «con el esfuerzo de todos». Sobre todo de los jóvenes, a menudo «bloqueados en culturas envenenadas por el dolor y por el odio», que saben ser ayudados para que superen estos muros de enemistad aparentemente indestructibles.

En este sentido la organización “Golondrinas – Ciudadela de la Paz” (que nació en 1988 siguiendo la inspiración de Banco Vaccari) ofrece una gran aportación, con su compromiso en desafíos globales como el de la reducción de los conflictos armados que dañan al planeta. Lo hacen partiendo “desde abajo”, es decir con las personas como individuos (principalmente con los jóvenes), a las que se les explica que creer que el otro sea un enemigo no es más que un «engaño».

En este vigésimo aniversario, los miembros de la asociación (que se reunieron con el cardenal Secretario de Estado Pietro Parolin y con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede) fueron recibidos hoy por la mañana en el Vaticano por el Papa Francisco. Iban acompañados por el cardenal Gualterio Bassetti, presidente de la Conferencia Episcopal de Italia, que siempre ha estado muy cerca de estas realidades, en las que, como recordó Vaccari, ha reconocido «el perfume de Giorgio La Pira».

Participaron en la audiencia de hoy en la sala Clementina algunos chicos de «países que son escenario de conflictos que han degenerado en varias formas de violencia y guerra» que viven con las Golondrinas la experiencia de los estudios en el extranjero, pero también estaban un joven israelí y una joven palestina que intervinieron para dar inicio a la campaña “Leader for Peace”, que pretende promover el llamado que el próximo 10 de diciembre los socios de Golondrinas llevarán a la sede de las Naciones Unidas de Nueva York, en ocasión del 70 aniversario de la Declaración universal de los derechos del hombre.

Una iniciativa que pretende ilustrar la experiencia que la asociación ha desarrollado en estos veinte años de actividad (el llamado “método Golondrinas”, que ha sido también estudiado a nivel académico) en la promoción del diálogo y en la transformación creativa de los conflictos.

Jorge Mario Bergoglio aseguró su absoluto apoyo al proyecto: «Escuchar a una joven palestina y a un joven israelí que juntos piden que los gobiernos del mundo den un paso para que pueda volver a abrir el futuro, pasando el costo de un arma del presupuesto de la defensa al presupuesto de la educación para formar un líder de paz, ¡es algo raro y luminoso!», exclamó.

«¿Cómo se podría no estar de acuerdo? Pero nosotros, los adultos, no podemos salir del paso solo con un “¡Muy bien, chicos!”. Siento el deber de dar todo mi apoyo, mi simpatía y mi bendición».

Francisco también elogió la obra de la asociación que ofrece alojamiento a jóvenes que, «en diferentes partes del mundo, viven bloqueados en culturas envenenadas por el dolor y por el odio, y ofrecerles un audaz desafío: verificar personalmente si el otro, aquel o aquella que está más allá de una frontera cerrada, de una valla o de muros insuperables, es de verdad eso que todos dicen: un enemigo».

Con el método afinado en estas dos décadas, muchos jóvenes han sido arrancados de «este engaño» y han sido entregados de nuevo «a su pueblo» para un «pleno desarrollo espiritual, moral, cultural y civil». «Jóvenes generosos que, sin culpas, nacieron con el peso de los fracasos de las generaciones anteriores», anotó el Papa.

Francisco también se refirió en su discurso a las «dos grandes raíces espirituales» en las que se basa la asociación: san Francisco de Asís y san Romualdo, fundador de Camaldoli. «¡Escogieron bien! También yo, cuando escogí el nombre de Francisco, estaba pensando en los pobres y en la paz», recordó.

Después el Papa lanzó una dura denuncia: «La pobreza (en sentido negativo) y la guerra están vinculadas en un círculo vicioso que mata a las personas, alimenta sufrimientos indecibles y esparce un odio que no se detiene».

Al dedicarse a los jóvenes, Golondrinas se compromete en el combate contra «la pobreza» y en la construcción de la «paz, como obra de justicia y de amor. Una acción —subrayó Francisco— que alimenta la esperanza y pone la confianza en el hombre, sobre todo en los jóvenes».

Una acción que va de la mano con el mensaje que el Papa presentará el próximo primero de enero de 2019, para la próxima Jornada Mundial de la Paz, sobre el tema “La buena política está al servicio de la paz”.

En él, reveló Bergoglio, «insisto en que la responsabilidad política pertenece a cada ciudadano, en particular a quien recibió el mandato de proteger y gobernar. Esta misión consiste en salvaguardar el derecho y en animar el diálogo entre los actores de la sociedad, entre las generaciones y las culturas», y también «entre las partes en conflicto», porque «solamente en el diálogo se crea la confianza».

El Papa Francisco citó la “Pacem in Terris” de San Juan XXIII, para afirmar que «cuando el ser humano es respetado en sus derechos fundamentales germina en él el sentido del deber de respetar los derechos ajenos. Los derechos y los deberes aumentan la conciencia de pertenecer a una misma comunidad, con los demás y con Dios».

Por lo tanto, todos estamos llamados «a llevar y anunciar la paz como la buena noticia de un futuro en el que cada ser vivo sea considerado en su dignidad y en sus derechos».

El Papa, al final, se dirigió a los jóvenes de la asociación: «Decidieron encontrarse cuando todo a su alrededor y dentro de ustedes decía: ¿Por qué? ¿Para qué sirve? ¿Será correcto? Y, después de dos años de formación en Golondrinas, derramaron sus sentimientos, sus pensamientos, hicieron que naciera la confianza recíproca y ahora están listos para tener responsabilidades profesionales, civiles y políticas por el bien de sus pueblos. ¡Ustedes ya son esos jóvenes líderes que en el Llamado piden que los Estados y los pueblos se comprometan a formar juntos!».

«Nos pedirán que nos sumemos a su Llamado. Por mi parte, lo haré», aseguró Bergoglio, y pidió que «los jefes de Estado y de gobierno hagan lo mismo». Que la voz de los jóvenes de Golondrinas, «débil, pero fuerte con la esperanza y con la valentía de la juventud», pidió Bergoglio, sea escuchada «el próximo 10 de diciembre en las Naciones Unidas. Se necesitan líderes con una nueva mentalidad. No son líderes de paz esos políticos que no saben dialogar: un líder que no se esfuerza para ir al encuentro del “enemigo”, para sentarse con él en la mesa como hacen ustedes, no puede conducir al propio pueblo hacia la paz».

Para hacer esto se necesita «humildad y no arrogancia», insistió el Papa Francisco. Requisitos exigidos a todos los líderes que gobiernan y también a los ciudadanos. «La paz, efectivamente, es responsabilidad de cada uno», recodó, y «con los esfuerzos de todos debemos cancelar definitivamente la guerra del planeta y de la historia de la humanidad».

Y antes de despedirse, el Papa aconsejó: «Ustedes han superado las barreras más duras, las que están dentro de ustedes mismos, disolviendo el engaño del enemigo, y se han sorprendido de ustedes mismos cuando volvieron a abrir las fronteras bloqueadas por las guerras. Nunca pierdan la sorpresa ni la humildad».

https://www.lastampa.it/2018/12/03/vaticaninsider/fuera-la-guerra-del-mundo-y-de-la-historia-no-a-lderes-polticos-arrogantes-5XTFKMEikIRikY9F5HA3LJ/pagina.html?utm_source=dlvr.it&utm_medium=twitter

 


El maná de cada día, 3.12.18

diciembre 3, 2018

Lunes de la 1ª semana de Adviento

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Quinto día de la novena a la Inmaculada Concepción

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Venid, subamos al monte del Señor



Antífona de entrada: Jr 31, 10; Is 35, 4

Escuchad, pueblos, la palabra del Señor, anunciadla en los confines de la tierra: Mirad a nuestro Salvador que viene: no temáis.


Oración colecta

Concédenos, Señor Dios nuestro, permanecer alertas a la venida de tu Hijo, para que, cuando llegue y llame a la puerta, nos encuentre en vela y orando. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén: Al final de los días estará firme el monte de la casa del Señor en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán los gentiles, caminarán pueblos numerosos.

Dirán: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas; porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor.»

Será el árbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados, de las lanzas, podaderas. No alzará la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrarán para la guerra. Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.


SALMO 121, 1-2.4-5.6-7.8-9

Vamos alegres a la casa del Señor.

¡Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor»! Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén.

Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor; en ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén: «Vivan seguros los que te aman, haya paz dentro de tus muros, seguridad en tus palacios.»

Por mis hermanos y compañeros, voy a decir: «La paz contigo.» Por la casa del Señor, nuestro Dios, te deseo todo bien.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 79, 4

Ven a librarnos, Señor, Dios nuestro, que brille tu rostro y nos salve.


EVANGELIO: Mateo 8, 5-11

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole: «Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho.»

Jesús le contestó: «Voy yo a curarlo.»

Pero el centurión le replicó: «Señor, no soy quién para que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; a mi criado: “Haz esto”, y lo hace.»

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que le seguían: «Os aseguro que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos.»


Antífona de la comunión: Sal 106, 4-5; Is 38, 3

Ven, Señor; visítanos con tu paz, y nos alegraremos en tu presencia de todo corazón.
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SOBRE EL TIEMPO DE ADVIENTO

De las cartas pastorales de San Carlos Borromeo, obispo

Ha llegado, amadísimos hermanos, aquel tiempo tan importante y solemne, que, como dice el Espíritu Santo, es tiempo favorable, día de la salvación, de la paz y de la reconciliación; el tiempo que tan ardientemente desearon los patriarcas y profetas y que fue objeto de tantos suspiros y anhelos; el tiempo que Simeón vio lleno de alegría, que la Iglesia celebra solemnemente y que también nosotros debemos vivir en todo momento con fervor, alabando y dando gracias al Padre eterno por la misericordia que en este misterio nos ha manifestado.

El Padre, por su inmenso amor hacia nosotros, pecadores, nos envió a su Hijo único, para librarnos de la tiranía y del poder del demonio, invitarnos al cielo e introducirnos en lo más profundo de los misterios de su reino, manifestarnos la verdad, enseñarnos la honestidad de costumbres, comunicarnos el germen de las virtudes, enriquecernos con los tesoros de su gracia y hacernos sus hijos adoptivos y herederos de la vida eterna.

La Iglesia celebra cada año el misterio de este amor tan grande hacia nosotros, exhortándonos a tenerlo siempre presente. A la vez nos enseña que la venida de Cristo no sólo aprovechó a los que vivían en el tiempo del Salvador, sino que su eficacia continúa, y aún hoy se nos comunica si queremos recibir, mediante la fe y los sacramentos, la gracia que él nos prometió, y si ordenamos nuestra conducta conforme a sus mandamientos.

La Iglesia desea vivamente hacernos comprender que así como Cristo vino una vez al mundo en la carne, de la misma manera está dispuesto a volver en cualquier momento, para habitar espiritualmente en nuestra alma con la abundancia de sus gracias, si nosotros, por nuestra parte, quitamos todo obstáculo.

Por eso, durante este tiempo, la Iglesia, como madre amantísima y celosísima de nuestra salvación, nos enseña, a través de himnos, cánticos y otras palabras del Espíritu Santo y de diversos ritos, a recibir convenientemente y con un corazón agradecido este beneficio tan grande, a enriquecernos con su fruto y a preparar nuestra alma para la venida de nuestro Señor Jesucristo con tanta solicitud como si hubiera él de venir nuevamente al mundo.

No de otra manera nos lo enseñaron con sus palabras y ejemplos los patriarcas del antiguo Testamento para que en ello los imitáramos.

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EL COMENTARIO HOMILÉTICO DEL PAPA FRANCISCO EN LA MISA DE HOY

Las tres dimensiones del Adviento

Pasado, futuro y presente son las tres dimensiones del tiempo de Adviento, según explicó el Papa Francisco en la Misa celebrada este lunes 3 de diciembre en la Casa Santa Marta.

Según señaló, el orden de estas tres dimensiones no es casual, sino que tiene una justificación evangélica. Así se puede contemplar en el Evangelio del día, de San Mateo, en el que un centurión romano se acerca a Jesús en Cafarnaúm para pedirle que cure a su siervo, que padecía una parálisis.

Ante la voluntad de Jesús de acudir a su casa para ver a su criado, el centurión le detiene diciéndole que no es digno de recibirlo en su casa, y con solo una palabra podrá curarlo. Sin embargo, el Papa explicó que Jesús, con su venida, “purifica el espíritu”.

Es de esa purificación de donde surgen las tres dimensiones del Adviento. La primera, el pasado, “la purificación de la memoria”. Recordar que “ha nacido el Señor, el Redentor que vino para salvarnos”.

En este sentido, advirtió del peligro de “mundanizar la Navidad”. “Sí, tenemos la fiesta…”, y está el peligro de que “la fiesta impida la contemplación del Nacimiento y se convierta en una fiesta mundana” en vez de “una fiesta de familia con Jesús en el centro”.

La gente entonces se pierde “en las compras, los regalos, esto, lo otro…, y el Señor se queda ahí, olvidado”. Por eso, este período de Adviento es necesario “para purificar la memoria de aquel tiempo pasado, de aquella dimensión”.

Futuro, la segunda dimensión, la esperanza, “la purificación de la esperanza”, el prepararse “para el encuentro definitivo con el Señor”.

“Porque el Señor regresará. Y volverá a preguntarnos: ‘¿Cómo ha ido tu vida?’. Será un encuentro personal, un encuentro personal con el Señor. Hoy lo tenemos en la Eucaristía y no podemos tener un encuentro así, personal, como en la Navidad de hace 2000 años: tenemos la memoria de aquello. Pero cuando Él regrese, tendremos ese encuentro personal”. Por lo tanto: “Hay que purificar la esperanza”.

Por último, el Pontífice exhortó a cultivar la dimensión cotidiana de la fe, la fe en el día a día, eclipsada por las muchas preocupaciones de la vida sin recordar que Dios es “el Dios de las sorpresas”.

Esa tercera dimensión del Adviento, la dimensión del presente, “es la del día a día”. Consiste en “purificar la vigilancia. Vigilancia y oración son dos palabras para el Adviento, porque el Señor vino en la historia a Belén, y vendrá, en el fin del mundo y en el fin de la vida de cada uno de nosotros”.

No obstante, finalizó el Papa, el Señor “también viene cada día, en cada momento, a nuestros corazones, por medio de la inspiración del Espíritu Santo”.

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NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

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milagrosa


DÍA QUINTO

La maternidad divina de María


He aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra. (Mateo 2,9-1)

Oración

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios; no desprecies las plegarias que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!.


Reflexión

El Cardenal James Gibbons, Arzobispo de Baltimore entre 1877 y 1921, explicó a sus fieles por qué los católicos honran con gozo a María como la Madre de Dios:

Cuando llamamos a la Santísima Virgen la Madre de Dios, afirmamos nuestra fe en dos verdades: primero, que su Hijo, Jesucristo, es verdadero hombre, o ella no sería madre. En segundo lugar, que Él es verdadero Dios, o ella no sería la Madre de Dios. En otras palabras, afirmamos que la Segunda Persona de la Santísima Trinidad, la Palabra de Dios, que en su naturaleza divina fue engendrado por el Padre desde toda la eternidad, es consustancial con Él. En la plenitud de los tiempos, fue nuevamente engendrado y nació de la Virgen, asumiendo así, desde el seno de María, una naturaleza humana de la misma sustancia que la de ella.

Pero podría argumentarse que la Bienaventurada Virgen no es Madre de la Divinidad. Ella no tuvo ni hubiera podido tener participación en la generación de la Palabra de Dios ya que esa generación es eterna; la maternidad de María se limita a lo temporal. Él es el Creador; ella es Su creatura. Se la podría figurar, si se quiere, como la Madre del hombre Jesús o incluso de la naturaleza humana del Hijo de Dios, pero no como la Madre de Dios.

A esta objeción responderé mediante una pregunta. ¿Tuvo la madre de cada uno de nosotros alguna participación en la producción de nuestra alma? ¿No es esa parte más noble de nuestro ser la obra de Dios y sólo Dios? Y sin embargo, ¿alguien osaría llamar por un segundo a su madre “la madre de mi cuerpo” en lugar de “mi madre”?

La comparación nos enseña que los términos padre e hijo, madre e hijo se refieren a las personas y no a las partes o elementos que constituyen a las personas. Nadie se refiere a su madre como “la madre de mi cuerpo” o “la madre de mi alma”; sino, y con toda propiedad, “mi madre”, la madre de este ser que vive y respira, piensa y actúa, único en mi personalidad y sin embargo, una unidad de un alma creada directamente por Dios y un cuerpo material que deriva directamente del vientre materno.

De igual manera, tanto cuanto se refleja el sublime misterio de la Encarnación en el orden natural, la Santísima Virgen, cubierta bajo la sombra del Altísimo, al comunicar a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad una verdadera naturaleza humana de la misma sustancia que la suya propia, como hace toda madre, se constituyó verdadera y realmente en Su Madre.

Es en este sentido que el título de Madre de Dios, negado por Nestorio, le fue reivindicado por el Concilio General de Éfeso en el año 431; en este sentido y en ningún otro es que la Iglesia le ha otorgado ese título.

Oración

Dios, Padre nuestro Todopoderoso, al hacerse hombre, tu Hijo reveló la bondad y la santidad de la concepción, el embarazo y el nacimiento humanos. Con amor tierno de madre, la Virgen María concibió a tu Hijo eterno, lo llevó debajo de su corazón y lo dio a luz. Ninguna intervención tuya en la historia humana ilustra más acabadamente la grandeza y la dignidad de la mujer que la Encarnación.

Que María ayude a todos a creer que el hombre que ella dio a luz, Jesucristo, es verdaderamente tu Hijo eterno hecho hombre. Que ayude a todos a apreciar la maravilla de la concepción, el embarazo y el parto. Que todas las mujeres de nuestra sociedad se acojan bajo el abrazo maternal de María. Ayúdalas a comprender que sus hijos son creados por ti en el momento de la concepción y te pertenecen en esta vida y en la otra.

Padre, protege a todas las mujeres de los ataques a su fecundidad de madres. Guárdalas de quienes las atacan y violentan su dignidad mediante la promoción de la anticoncepción, la esterilización y el aborto. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


V. Oh María, sin pecado concebida.
R. Ruega por nosotros que recurrimos a Ti.
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