1.891 mártires asesinados por odio a la fe en España durante la Guerra Civil están ya en los altares

noviembre 6, 2018

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Miles de españoles llenaron la Plaza de San Pedro durante la enorme ceremonia beatificación que se produjo en 2007

 

1.891 mártires asesinados por odio a la fe en España durante la Guerra Civil están ya en los altares

Por Javier Lozano

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Este martes 6 de noviembre la Iglesia celebra la memoria litúrgica de los mártires españoles de la persecución religiosa del siglo XX, asesinados durante la Guerra Civil  por “odio a la fe”.  Las cifras hablan de más de 10.000 católicos asesinados en este proceso de los que 1.891 ya están en los altares.

En esta lista se incluyen ya los mártires que serán beatificados el próximo sábado 10 de noviembre en Barcelona, en una ceremonia en la basílica de la Sagrada Familia en la que se beatificará a 16 personas que fueron asesinadas entre 1936 y 1937.

En concreto se trata de 9 religiosos de la Congregación de San Pedro ad Víncula, 3 religiosas de la Congregación de las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, 1 religiosa de la Congregación de Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones y 3 laicos protectores de los religiosos de San Pedro ad Víncula.

Sacerdotes, obreros, padres de familia…

El grupo incluye sacerdotes, personas consagradas y laicos; jóvenes y mayores; hermanos estudiantes y superiores; obreros, padres de familia y educadores: todos ellos servidores, por el Evangelio y el amor a Dios, hasta el momento de su entrega martirial. Todos ellos estaban en Cataluña.

Precisamente, Cataluña fue un claro ejemplo de la gran persecución contra los católicos en este corto pero sangriento periodo histórico. El arzobispo de Barcelona, el auxiliar de Tarragona y el obispo de Lérida fueron ejecutados por anarquistas, comunistas y otros grupos extremistas en los primeros meses de la guerra. Ya al final de la contienda, y siendo prisionero, en Gerona también fue fusilado el obispo de Teruel.

Algunos datos clarificadores

El historiador Vicente Cárcel Ortí ofrece algunos datos sobre el asesinato de sacerdotes en estas diócesis catalanas que ejemplifican la gravedad de lo que allí ocurrió:

– Lérida: 270 sacerdotes asesinados (67% del total).

– Tortosa: 316 asesinados (62% del total del clero).

– Vic: 177 asesinados (27% del clero).

– Barcelona: 279 asesinados (22% del total)

– Gerona: 194 sacerdotes muertos (20% del total)

– Urgel: 109 asesinados (20%)

– Solsona: 60 sacerdotes asesinados (13%).

Otras diócesis también perdieron un porcentaje importante de su clero. Por ejemplo, en Málaga mataron a prácticamente la mitad de los sacerdotes, lo mismo que ocurrió en la sede primada de Toledo o en Menorca. En Segorbe incluso fue más del 50%. En otras como Madrid fusilaron a 334 sacerdotes (30% del total) o 327 en Valencia (27%).

El caso de Barbastro

Sin embargo, fue la pequeña diócesis aragonesa de Barbastro en la que la brutalidad se convirtió en una limpieza de católicos. Grupos anarquistas y comunistas asesinaron al 88% del clero así como a todos los seminaristas. Tampoco el obispo se salvó, que sufrió todo tipo de torturas y vejaciones antes de ser fusilado.

Este obispo fue uno de los 13 que murieron en estos años. 12 de ellos en los primeros meses de la guerra civil y uno, el de Teruel, ya cuando concluía.

Los historiadores hablan de una cifra de víctimas por odio a la fe de más de 10.000 personas. Además de los obispos, fueron asesinados en España 4.184 sacerdotes, 2.365 frailes y 283 monjas. El número de seglares asciende a 3.000 aunque la cifra podría ser bastante mayor.

De todos ellos, 1.891 han sido ya beatificados, incluyendo los del próximo sábado en Barcelona, desde que en 1987 San Juan Pablo II declarara beatos por primera vez a tres mártires de esta persecución, carmelitas descalzas de Guadalajara.

Durante el pontificado de San Juan Pablo II se beatificaron 471 mártires asesinados en el periodo 1931-1939 en España. 530 lo fueron durante el pontificado de Benedicto XVI, y con Francisco la cifra asciende a 890.

De los 1.891 mártires ya beatificados 9 eran obispos, 274 sacerdotes seculares o diocesanos, 1.499 religiosos (incluidos religiosos sacerdotes, no sacerdotes y religiosas), un diácono, un subdiácono y 107 seglares, incluidos cuatro seminaristas. Once de ellos son ya santos.

La revista Ecclesia publica en esta lista todas las beatificaciones de este periodo promulgadas por los tres últimos Papas de los españoles asesinados por odio a la fe en el siglo XX:

Beatos mártires con Juan Pablo II

La relación de las beatificaciones ya efectuadas por san Juan Pablo, siempre en Roma, es la siguiente:

29-3-1987: Tres carmelitas descalzas de Guadalajara, martirizadas el 24 de julio de 1936 en Guadalajara. Sus nombres eran sor María Pilar, sor María Ángeles y sor Teresa del Niño Jesús.

1-10-1989: 26 religiosos pasionistas de la comunidad de Daimiel (Ciudad Real), martirizados entre julio y octubre de 1936.

29-4-1990: 8 hermanos de las Escuelas Cristianas y un padre pasionista (Mártires de Turón, octubre 1934); otro hermano de las Escuelas Cristianas, Tarragona, 1937; y una religiosa de la Compañía de Santa Teresa, Barcelona 1936.

25-10-1992: 71 hermanos hospitalarios de San Juan de Dios y 51 claretianos de Barbastro (Huesca), asesinados en distintos grupos a lo largo de 1936.

10-10-1993: 9 mártires de Almería (los obispos de Guadix, Manuel Medina, y de Almería, Diego Ventaja, y 7 hermanos de la Salle) y dos de la Institución Teresiana (Pedro Poveda y María Victoria Díez), todos ellos asesinados en el verano de 1936, en distintos momentos.

1-10-1995:

– Anselmo Polanco, obispo de Teruel, y su vicario general, Felipe Ripoll, asesinados en la provincia de Gerona el 7 de febrero de 1939.

– Pedro Ruiz de los Paños y otros ocho sacerdotes operarios diocesanos, martirizados en Toledo el 23 de julio de 1936.

– Ángela de San José Lloret Martí y 16 compañeras de la Doctrina Cristiana, martirizadas el 20 de noviembre de 1936 en el picadero de Paterna (Valencia)

– Carlos Eraña Gurruceta y dos compañeros marianistas, asesinados en Alarcos (Ciudad Real) el 18 de septiembre de 1936.

– Trece religiosos escolapios, martirizados en distintos momentos en 1936.

– Vicente Vilar, laico valenciano, ingeniero industrial, martirizado en Manises (Valencia) el 1 de febrero de 1937

4-5-1997:

– Florentino Asensio Barroso, obispo de Barbastro.

– Ceferino Giménez Malla, gitano.

10-5-1998:

– Carmelita descalza de Madrid María Sagrario Mogas.

– Dos hermanas de la Caridad del Sagrado Corazón Rita Dolores Pujalte y Francisca Aldea Araujo.

– Siete monjas salesas de la Visitación de Madrid.

7-3-1999:

– Vicente Soler y otros seis compañeros agustinos recoletos

– Manuel Martín Sierra, sacerdote diocesano de Granada

11-3-2001: 233 mártires:

– José Aparicio Sanz y otros 36 sacerdotes diocesanos de Valencia.

– Manuel Albert Ginés y otros dos sacerdotes diocesanos de Zaragoza. (Uno de ellos va también en el grupo de los dominicos)

– Amalia Abad Casampere y otras 18 mujeres de la Acción Católica de Valencia.

– Rafael Alonso Gutiérrez y otros 17 hombres y jóvenes de la Acción Católica de Valencia.

– Jacinto Serrano López y otros 17 compañeros dominicos. (Uno de ellos era sacerdote diocesano de Zaragoza)

– Pascual Fortunato Almela y otros 4 compañeros franciscanos.

– Modesto Vegas Vegas y otros 5 compañeros franciscanos conventuales.

– Aurelio de Vinalesa y otros 11 compañeros capuchinos.

– Tomás Sitjar Fortiá y otros 10 compañeros jesuitas.

– José Calasanz Marqués y otros 28 compañeros salesianos.

– Vicente Cabanes Badenas y otros 18 compañeros terciarios capuchinos de la Virgen de los Dolores.

– Juan Mariano García Méndez, sacerdote dehoniano.

– Leonardo Olivera Buera y otros 4 compañeros hermanos de las Escuelas Cristinas.

– Elvira Torrenteallé Paraire y otras 23 carmelitas de la caridad.

– María Jesús Masiá Ferragud y otras 4 clarisas capuchinas.

– María Francisca Ricartolmos, religiosa Servita.

– María Josefa Masiá Ferragud, agustina recoleta.

– María Baldillou Bullit y otras 6 compañeras escolapias.

– Josefa Ruano García y Dolores Puig Bonany, hermanitas de los ancianos desamparados.

– Petra María Quintana Argos y otras dos compañeras de las terciarias capuchinas de la Sagrada Familia.

– Carmen García Moyón, seglar nacida en Nantes (Francia) y martirizada en Torrente (Valencia).

– Francisco Castelló Aleu, laico de la diócesis de Lérida.

Beatos mártires con Benedicto XVI

La relación de las beatificaciones ya efectuadas por Benedicto XVI, solo en Roma en dos ocasiones (29 de octubre de 2005 y 28 de octubre de 2007) y sin que el Papa presidiera la celebración, y las otras dos veces, una en Mataró y otra en Madrid, es la siguiente:

29-10-2005:

– José Tapiés Sirvant y seis compañeros sacerdotes de Urgell.

– María de los Ángeles Ginard Martí, religiosa celadora del Culto Eucarístico.

28-10-2007:

– 2 obispos (Cruz Laplana Laguna y Narciso Esténaga Echevarría, obispos de Cuenca y de Ciudad Real, respectivamente).

– 24 sacerdotes diocesanos, 1 diácono y 1 subdiácono.

– 8 seglares (Uno era seminarista)

– 464 religiosos (98 agustinos, 62 dominicos, 59 salesianos, 58 hermanos de La Salle, 47 maristas, 31 carmelitas, 29 franciscanos, 23 adoratrices 16 carmelitas, 9 dominicas, 9 trinitarios, 4 carmelitas misioneras, 4 misioneros de los Sagrados Corazones, 3 misioneras Hijas del Corazón de María, 2 franciscanas Hijas de la Misericordia, 1 dominica contemplativa, 1 carmelita de la caridad, 1 trinitaria de clausura y 1 carmelita).

23-1-2010:

– Josep Samsó Elías, sacerdote diocesano de Barcelona. Fue beatificado en Mataró.

17-12-2011:

—En la catedral de la Almudena de Madrid son beatificados 22 religiosos oblatos y un laico: Juan Antonio Pérez Mayo, Manuel Gutiérrez Martín, Cecilio Vega Domínguez, Juan Pedro Cotillo Fernández, Pascual Aláez Medina, Francisco Polvorinos Gómez, Justo González Lorente, Cándido Castán San José (laico), José Vega Riaño, Serviliano Riaño Herrero, Francisco Esteban Lacal, Vicente Blanco Guadilla, Gregorio Escobar García, Juan José Caballero Rodríguez, Publio Rodríguez Moslares, Justo Gil Pardo, Ángel Francisco Bocos Hernández, Marcelino Sánchez Fernández, José Guerra Andrés, Daniel Gómez Lucas, Justo Fernández González, Clemente Rodríguez Tejerina y Eleuterio Prado Villarroel.

Beatos mártires con Francisco

Todas las beatificaciones han continuado en el ministerio de Francisco siendo en las diócesis tal como instituyó su antecesor. Estas son las beatificaciones de mártires del siglo XX en España llevadas a cabo en distintas ciudades de nuestra nación:

– 13-10-2013: Tarragona (antigua universidad laboral), 522 mártires del siglo XX en España: 3 obispos, 97 sacerdotes diocesanos, 3 seminaristas, 412 consagrados y 7 laicos.

– 01-11-2014: Vitoria (catedral nueva), Pedro de Asúa y Mendía.

– 5-9-2015: Catedral de Gerona, Fidela Oller Angelats, Josefa Monrabal Montaner y Facunda Margenat Roura (mártires de las Religiosas de San José de Gerona).

– 3-10-2015: Catedral de Santander, Pío Heredia y 15 compañeros mártires cistercienses y dos monjas cistercienses.

– 21-11-2015: Catedral de Barcelona, Frederic de Berga y 25 compañeros capuchinos mártires.

– 23-4-2016: Catedral de Burgos, Valentín Palencia (sacerdote diocesano) y 4 compañeros discípulos suyos jóvenes laicos (Donato Rodríguez, Germán García, Emilio Huidobro y Zacarías Cuesta).

– 8-10-2016: Catedral de Oviedo, Genaro Fueyo Castañón (sacerdote), y los laicos Antonio González Alonso, Isidro Fernández Cordero y Segundo Alonso González.

– 29-10-2016: Catedral de Madrid, José Antón Gómez, Antolín Pablos Villanueva, Rafael Alcocer Martínez y Luis Vidaurrázaga González, monjes benedictinos y sacerdotes.

– 25-3-2017: Palacio de Congresos de Aguadulce-Roquetas de Mar (Almería), 115 mártires (95 sacerdotes —José Álvarez-Benavides, deán de la catedral de Almería y 94 compañeros, incluidos un religioso franciscano y dos sacerdotes operarios diocesanos,— y 20 laicos —18 hombres y 2 mujeres, entre ellos, la primera mujer gitana beata, Emilia Fernández, la «canastera»—).

– 6-5-2017: Catedral de Gerona, 7 jóvenes misioneros del Sagrado Corazón mártires (Antonio Arribas Hortigüela, Abundio Martín Rodríguez, José Vergara Echevarría, Josep Oriol Isern Massó, Gumersindo Gómez Rodrigo, Jesús Moreno Ruiz y José del Amo del Amo) en Serinyà (Girona).

– 21-10-2017: Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, 109 misioneros claretianos (sacerdote Mateu Casals, el estudiante Teófilo Casajús, y el hermano Ferran Saperas y otros 106 compañeros mártires.

– 11-11-2017: Palacio Vistaalegre de Madrid, 60 mártires de la Familia Vicenciana (24 sacerdotes misioneros paúles, 5 sacerdotes diocesanos de Cartagena, 16 hermanos paúles, 2 hijas de la caridad y 13 laicos de asociaciones vicencianas).

– 10-11-2018: Basílica de la Sagrada Familia de Barcelona, 16 mártires del siglo XX en España (9 religiosos de la Congregación de San Pedro ad Víncula, 3 religiosas de la Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor, 1 religiosa de las Hermanas Franciscanas de los Sagrados Corazones y 3 laicos protectores de los religiosos de San Pedro ad Víncula).

https://www.religionenlibertad.com/espana/322657499/1.1-martires-asesinados-por-odio-a-la-fe-en-Espana-durante-la-Guerra-Civil-estan-ya-en-los-altares.html

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El maná de cada día, 6.11.18

noviembre 6, 2018

Lecturas del Martes de la 31ª semana de Tiempo Ordinario

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Los mismos sentimientos de Jesús



PRIMERA LECTURA: Filipenses 2, 5-11

Hermanos:

Tened entre vosotros los sentimientos propios de Cristo Jesús.

Él, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos.

Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo y le concedió el «Nombre-sobre-todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre.


SALMO 21, 26b-27. 28-30a. 31-32

El Señor es mi alabanza en la gran asamblea.

Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre.

Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su presencia se postrarán las familias de los pueblos.

Porque del Señor es el reino, el gobierna a los pueblos. Ante él se postrarán las cenizas de la tumba.

Mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo que hizo el Señor.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 28

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré -dice el Señor.


EVANGELIO: Lucas 14, 15-24

En aquel tiempo, uno de los comensales dijo a Jesús: «¡Dichoso el que coma en el banquete del reino de Dios!»

Jesús le contestó:
«Un hombre daba un gran banquete y convidó a mucha gente; a la hora del banquete mandó un criado a avisar a los convidados: “Venid, que ya está preparado.”

Pero ellos se excusaron uno tras otro. El primero le dijo: “He comprado un campo y tengo que ir a verlo. Dispénsame, por favor.” Otro dijo: “He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlas. Dispénsame, por favor.” Otro dijo: “Me acabo de casar y, naturalmente, no puedo ir.”

El criado volvió a contárselo al amo.

Entonces el dueño de casa, indignado, le dijo al criado: “Sal corriendo a las plazas y calles de la ciudad y tráete a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos.”

El criado dijo: “Señor, se ha hecho lo que mandaste, y todavía queda sitio.”

Entonces el amo le dijo: “Sal por los caminos y senderos e insísteles hasta que entren y se me llene la casa.”

Y os digo que ninguno de aquellos convidados probará mi banquete.»


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Cristo, sacerdote y víctima
Pío XII. De la carta encíclica Mediator Dei

Cristo es ciertamente sacerdote, pero lo es para nosotros, no para sí mismo, ya que él, en nombre de todo el género humano, presenta al Padre eterno las aspiraciones y sentimientos religiosos de los hombres. Es también víctima, pero lo es igualmente para nosotros, ya que se pone en lugar del hombre pecador.

Por esto, aquella frase del Apóstol: Tened los mismos sentimientos propios de Cristo Jesús exige de todos los cristianos que, en la media de las posibilidades humanas, reproduzcan en su interior las mismas disposiciones que tenía el divino Redentor cuando ofrecía el sacrificio de sí mismo: disposiciones de una humilde sumisión, de adoración a la suprema majestad divina, de honor, alabanza y acción de gracias.

Les exige asimismo que asuman en cierto modo la condición de víctimas, que se nieguen a sí mismos, conforme a las normas del Evangelio, que espontánea y libremente practiquen la penitencia, arrepintiéndose y expiando los pecados.

Exige finalmente que todos, unidos a Cristo, muramos místicamente en la cruz, de modo que podamos hacer nuestra aquella sentencia de san Pablo: Estoy crucificado con Cristo.
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Alegraos con los que se alegran, llorad con los que lloran

Compartir el sufrimiento con los demás es algo propiamente cristiano. El desinterés egoísta con el que normalmente «vamos a lo nuestro» resulta algo común en la sociedad actual. Estamos acostumbrados a exigir comportamientos de otros, pero nos cuesta mucho darnos con gratuidad a los demás.

Descubrir que hay gente que sufre a nuestro alrededor nos puede parecer, en ocasiones, una pérdida de tiempo, pues siempre tenemos otras cosas y asuntos más importantes o urgentes que hacer. Se trata, en definitiva, de «ir a lo práctico» y aprovechar al máximo el propio tiempo.

Jesús, sin embargo, puso en práctica algo que llamó la atención de sus contemporáneos: la compasión. Pero no con un compadecerse lejano o abstracto, sino que su compasión, fruto de la misericordia, llegaba a adentrarse en el corazón mismo de aquel que sufría para elevarlo, así, hasta Dios.

Cristo murió en la Cruz porque Dios se compadecía de nuestros pecados, origen de cualquier sufrimiento, dándonos a entender que sólo Él podía curar semejante enfermedad del alma.

Un hijo de Dios, tú y yo, participa de esa muerte redentora de Jesús. Por eso, ante el sufrimiento de otros, nuestro corazón se une a ellos con la misma piedad de Cristo, para hacer vida la bienaventuranza del Evangelio: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”.

Serán dichosos aquellos que soportan el agobio en su vida, porque otros, tú y yo, les acompañaremos en su sufrimiento. Más que realizar una obra de misericordia, se trata de vivir identificados con los mismos sentimientos de Cristo Jesús que, desde la Cruz, intercedió al Padre de Dios para que todos fuéramos perdonados.

¿No es esto motivo para alegrarnos con los que se alegran y llorar con los que lloran?

http://www.mater-dei.es


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