El maná de cada día, 29.8.18

Martirio de San Juan Bautista

 

San Juan Bautista-Zurbaran

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos



Antífona de entrada: Sal 118, 46-47

Comentaré tus preceptos ante los reyes, Señor, y no me avergonzaré; serán mi delicia tus mandatos, que tanto amo.


Oración colecta

Señor, Dios nuestro, tú has querido que san Juan Bautista fuese el precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo; concédenos, por su intercesión, que, así como él murió mártir de la verdad y la justicia, luchemos nosotros valerosamente por la confesión de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Tesalonicenses 3, 6-10. 16-18

En nombre del Señor Jesucristo, os mandamos, hermanos, que os apartéis de todo hermano que lleve una vida desordenada y no conforme con la tradición que recibió de nosotros.

Ya sabéis vosotros cómo tenéis que imitar nuestro ejemplo: No vivimos entre vosotros sin trabajar, no comimos de balde el pan de nadie, sino que con cansancio y fatiga, día y noche, trabajamos a fin de no ser una carga para ninguno de vosotros. No porque no tuviéramos derecho, sino para daros en nosotros un modelo que imitar.

Además, cuando estábamos entre vosotros, os mandábamos que si alguno no quiere trabajar, que no coma.

Que el mismo Señor de la paz os dé la paz siempre y en todo lugar. El Señor esté con todos vosotros.

El saludo va de mi mano, Pablo; esta es la contraseña en toda carta; esta es mi letra.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos vosotros.



SALMO 127, 1bc-2. 4-5

Dichosos los que temen al Señor.

Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos. Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén todos los días de tu vida.



Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.


EVANGELIO: Marcos 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado.

El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano.

Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto.

La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea.

La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: «Pídeme lo que quieras, que te lo doy.»

Y le juró: «Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.»

Ella salió a preguntarle a su madre: «¿Qué le pido?»

La madre le contestó: «La cabeza de Juan, el Bautista.»

Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: «Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.»

El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.

Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron.


Antífona de comunión: Jn 3, 27. 30

Contestó Juan: Él tiene que crecer y yo tengo que menguar.


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PRECURSOR DEL NACIMIENTO Y DE LA MUERTE DE CRISTO

De las homilías de san Beda el Venerable, presbítero

El santo Precursor del nacimiento, de la predicación y de la muerte del Señor mostró en el momento de la lucha suprema una fortaleza digna de atraer la mirada de Dios, ya que, como dice la Escritura, la gente pensaba que cumplía una pena, pero él esperaba de lleno la inmortalidad.

Con razón celebramos su día natalicio, que él ha solemnizado con su martirio y adornado con el fulgor purpúreo de su sangre; con razón veneramos con gozo espiritual la memoria de aquel que selló con su martirio el testimonio que había dado del Señor.

No debemos poner en duda que san Juan sufrió la cárcel y las cadenas y dio su vida en testimonio de nuestro Redentor, de quien fue precursor, ya que, si bien su perseguidor no lo forzó a que negara a Cristo, sí trató de obligarlo a que callara la verdad; ello es suficiente para afirmar que murió por Cristo.

Cristo, en efecto, dice: Yo soy la verdad; por consiguiente, si Juan derramó su sangre por la verdad, la derramó por Cristo; y él, que precedió a Cristo en su nacimiento, en su predicación y en su bautismo, anunció también con su martirio, anterior al de Cristo, la pasión fuera del Señor.

Este hombre tan eximio terminó, pues, su vida derramando su sangre, después de un largo y penoso cautiverio.

Él, que había evangelizado la libertad de una paz que viene de arriba, fue encarcelado por unos hombres malvados; fue encerrado en la oscuridad de un calabozo aquel que vino a dar testimonio de la luz y a quien Cristo, la luz en persona, dio el título de «lámpara que arde y brilla»; fue bautizado en su propia sangre aquel a quien fue dado bautizar al Redentor del mundo, oír la voz del Padre que resonaba sobre Cristo y ver la gracia del Espíritu Santo que descendía sobre él.

Mas, a él, todos aquellos tormentos temporales no le resultaban penosos, sino más bien leves y agradables, ya que los sufría por causa de la verdad y sabía que habían de merecerle un premio y un gozo sin fin.

La muerte –que de todas maneras había de acaecerle por ley natural– era para él algo apetecible, teniendo en cuenta que la sufría por la confesión del nombre de Cristo y que con ella alcanzaría la palma de la vida eterna. Bien dice el Apóstol: A vosotros se os ha concedido la gracia de estar del lado de Cristo, no sólo creyendo en él, sino sufriendo por él.

El mismo Apóstol explica, en otro lugar, por qué sea un don el hecho de sufrir por Cristo: Los su­frimientos de ahora no pesan lo que la gloria que un día se nos descubrirá.

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3 Responses to El maná de cada día, 29.8.18

  1. Juan Mario Villa Atehortua dice:

    Hola,santo padre,soy Juan Mario Villa Atehortua,de Colombiano,tengo. 39 años,y siento el llamado de Jesús al sacerdocio,muy fuerte,en este momento,pero,por asuntos de edad y de otras normas,me han rechazado de los seminarios.
    Pido y agradezco a su paternidad,su oración y dirección,pues en este momento de mi vida,hay muchos porqués,por tantas normas para seguir a Jesús,sabiendo que El llama a los que quiere y listo.
    Mi correo es:jumaviat04@gmail.con,(574-2867187-312 667-2270.
    Papa Dios le pague por el acompañamiento que como pastor me va a dar.
    Espero respuesta.

  2. ismaelojeda dice:

    Estimado Juan Mario, me alegra que tengas esas inquietudes de seguir al Señor más de cerca. Quizás sea más fácil que encuentres en Colombia alguien más cercano para tu acompañamiento y dirección espiritual. Tú verás. Piénsalo y me cuentas. Un abrazo desde Lima.

  3. Juan Mario Villa Atehortua dice:

    Hola,santo padre,y de antemano le agradezco que me halla respondido.
    Precisamente,Padre,aquí ,ha sido muy difícil encontrar a ese alguien,que valore mi historia y que en ella pueda descubrir,sin tantos prejuicios,lo que yo si se en lo referente a lo que Jesús quiere de mi,pues ha pasado mucho tiempo desde que estuve en el seminario de Medellin,y a pesar de los rechazos en otros seminarios y comunidades,siento con mas claridad,el llamado.Todo esto es muy contradictorio,hasta para muchos sacerdotes que me animan a desistir de mi vocación,por los anteriores obstaculos,los cuales para mi,han sido una prueba,que prueba la veracidad de ella,situación que me extraña,que algunos sacerdotes no lo comprendan,aun habiendo experimentado el llamado de Jesus,tambien,como yo.
    Por eso,Padre,por favor le pido,que en Jesús,me de luces,para poder dar el fruto que Jesus me esta pidiendo.
    Compartiendo con las familias de mi comunidad,fue en donde sentí el impulso,mas fuerte,de volver a tocar las puertas de comunidades,a pesar del rechazo en el seminario mayor de Medellin.
    Espero respuesta.
    Papa Dios le pague, por su oración y acompañamiento vocacional.

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