¿Por qué la adicción a la pornografía se ha disparado y es devastadora? Dos expertos lo explican

agosto 22, 2018

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España ocupa el puesto número 12 en el ránking mundial de consumo de pornografía: el 80% de los varones lo hace, y el 40% de las mujeres; iniciando a los 11 años.

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Graves consecuencias físicas, familiares y sociales

¿Por qué la adicción a la pornografía se ha disparado y es devastadora? Dos expertos lo explican

España ocupa el puesto número 12 en el ránking mundial de consumo de pornografía, habiendo subido un puesto en este pasado 2017. Según las estadísticas, el 80% de los varones consume pornografía, porcentaje que se queda en el 40% en el caso de las mujeres. Y la edad media del inicio del consumo se sitúa en los once años.

Estos son los datos que ofrece Alejandro Villena, psicólogo y coordinador de la Unidad de Sexología Clínica de la consulta de Carlos Chiclana, que confirma que “nos encontramos con un gran consumo de pornografía en España”.

Un tema “tabú” a día de hoy

“Hay un problema muy real de adicción a la pornografía”, añade el neuropsicólogo Nacho Calderón, director del Instituto de Neuropsicológica y Psicopedagogía Aplicadas (INPA), que, sin embargo, considera que “es un tema realmente tabú”.

Religión en Libertad ha preguntado a estos dos expertos sobre un problema de dimensiones todavía desconocidas pero donde se están empezando a ver las primeras consecuencias de una ‘epidemia’ de adicción. Esta además genera graves secuelas personales, familiares y también sociales, pues la pornografía está pervirtiendo la concepción de la sexualidad llevándola incluso a extremos donde se normaliza la violencia.

Más casos pero todavía mucho silencio

El consumo es generalizado pero no se habla demasiado de ello. Nacho Calderón afirma que se mantiene un “silencio” pese a que la sociedad se tilda de moderna y sin prejuicios donde “cada uno pueda hacer lo que quiera, pero la realidad es que el hecho de que la esposa, la hija, la suegra o la madre sepa que está consumiendo pornografía de manera habitual no se considera como un uso legítimo de la libertad y por eso muchos permanecen en silencio”.

Pero esta realidad silenciosa está estallando. Alejandro Villena tiene en su consulta cada vez más casos relacionados con el consumo de pornografía y en la Asociación Dale una Vuelta, especializada en esta adicción, donde actúa como experto asesor, responde cada vez más peticiones de ayuda de personas que se ponen en contacto para intentar vencer este problema.

“Vemos un perfil de personas que cumplen los criterios de una adicción comportamental, tanto en la tolerancia, donde cada vez necesita una mayor cantidad de pornografía, la sofistican más o cada vez necesitan una pornografía más agresiva”, relata Villena.

Explica casos donde se da el síndrome de abstinencia, y muchos casos en los que hay patologías psiquiátricas de base como trastornos de ansiedad, depresión, etc.

“No podía dejarlo”

Pero otros muchos, agrega el neuropsicólogo Calderón, han llegado a esta adicción tras empezar “por puro cotilleo, por saciar una curiosidad, ver qué es esto. Como la imagen produce una satisfacción inmediata, esa curiosidad ha dado muchísimo placer, lo que va haciendo es aumentar el consumo a base del uso repetido y de la satisfacción repetida”.

Como ocurre con otras adicciones como al alcohol, las drogas o al juego, con la pornografía se dan patrones similares. “Va aumentando el umbral que se necesita para el placer”, agrega este neuropsicólogo, que explica dos puntos: “por un lado, los adictos necesitan diferentes imágenes, lo que hoy les excita mañana no les es suficiente y tienen que buscar algo distinto, ampliando a contenidos cada vez más raros. Y por otro lado, lo que al principio satisfacía con 10 minutos de pornografía puede pasar a estar 4, 5 o incluso seis horas consumiendo pues no pueden parar”.

La frase que ha escuchado en numerosas ocasiones es: “no podía dejarlo”. Esta confesión es para Calderón “una adicción en toda regla donde la persona deja de ser dueña de sus actos y se convierte en un monigote de la adicción y hace aquello que la adicción le exige”.

La pendiente resbaladiza 

Sobre esta evolución del consumo pornográfico, Alejandro Villena habla de algo “progresivo”. Algunos de sus pacientes, cuenta, “empezaron con un vídeo de una relación más ‘soft’, y cada vez necesitaban más,  algo más ‘hard’, más agresivo, para que les produjera una excitación mayor, y a veces esto significa también disminuir la edad. He visto a personas que simplemente decían: ‘para excitarme más necesito a personas más jóvenes’. Lo decían como algo natural, como el siguiente paso a dar, y el próximo fuera o subir en agresividad o bajar en edad. Y esto es algo peligroso”.

Precisamente, este consumo masivo de pornografía puede provocar un cambio en las conductas sexuales y en la percepción de cómo debe ser la sexualidad, queriendo llevar a la práctica lo que se ve en la pantalla. Y la realidad es que en la pornografía hay violencia, coerción, cosificación, despersonalización y prácticas que no se ajustan a la realidad. Esto está haciendo ya mella en la sociedad.

El asesor clínico de Dale una Vuelta considera que el discurso de que todo vale, y de que en la sexualidad todo vale está “normalizando y banalizando la agresión contra la mujer y en la pornografía hay categorías específicas de degradación, humillación y violación, categorías que además tienen muchísimas visitas”.

La relación entre violencia y pornografía

Uno de los temas que investigan los expertos es la relación que pueda existir entre el consumo de la pornografía y los casos de violencia, acoso, etc. “Cuánta de la violencia sexual que se exhibe en la pornografía es llevada a la vida diaria es un gran misterio. Qué conductas aberrantes se les pide a las mujeres, sí. Que llegue a la violencia estoy seguro, pero no podemos decir a día de hoy en qué grado”, explica Nacho Calderón.

Aunque sí cree que existe “una correlación entre el uso y el abuso de la pornografía y la exigencia de que nuestras conductas sexuales reflejen eso”.

Alejandro Villena cree que no existe una causa-efecto entre pornografía y ejercer violencia sexual, y que existen también otras variables a tener en cuenta. Pero también añade que “si todo el día estoy leyendo novelas de historia, aprenderé historia. Si todo el día estoy viendo vídeos pornográficos agresivos, eso en cierta medida deja un poso en mí por lo que inevitablemente me influye en la manera en la que entiendo la sexualidad y la relación personal”.

Este psicólogo habla de posibles factores biológicos, genéticos, de personalidad, el ambiente en el que uno ha crecido, si ha sido abusado de niño… Y destaca uno particular, el apego, “la manera en la que aprendo a vincularme con las personas desde pequeño” utilizando la base de una figura de referencia, que suelen ser los padres. Asegura que muchos estudios muestran que las personas que tienen un “apego inseguro” tienen más problemas de adicción a la pornografía.

La cosificación y despersonalización que provoca la pornografía

Si a todas estas variables, agrega Villena, se añade que muchas personas han aprendido sobre la sexualidad a través de la pornografía con contenido altamente agresivo y humillante, “ahí está el pack completo”.

Los adictos, pero también las personas que consumen pornografía habitualmente, añade Calderón, “no ven a la mujer como otra cosa que un mero objeto sexual”. Es lo que se llama cosificación, pero que él prefiere denominar “despersonalización”, pues para el que consume pornografía “la mujer ya no es una persona, le ha quitado la esencia”.

Las mentiras de la “liberalización sexual”

El director de INPA recuerda que desde Freud se ha asegurado que la represión sexual era la causa de las patologías sexuales y que esto acabaría con la libertad sexual. Lo cierto es que ahora, en el que todo vale mientras haya consentimiento, no sólo no se han eliminado las patologías sexuales sino que se han disparado porque “es terriblemente adictiva”.

Las consecuencias pueden ser nefastas también en la persona y en la familia. Nacho Calderón cuenta que al adicto “le va costando poco a poco encontrar satisfacción fuera de la pornografía por lo que su esposa deja de tener sentido”, va “rechazándola, pues cada vez la necesita menos” y esto acaba hundiendo el matrimonio.

Villena asegura que tiene personas en consulta que “no pueden excitarse con sus parejas porque creen que la sexualidad es lo que han aprendido en la pornografía y cuando van a tener una relación sexual con una persona real no pueden, no se excitan”.

Un problema más grave aún entre los adolescentes

El problema de la pornografía es especialmente grave entre los niños y adolescentes puesto que su consumo es masivo en estas edades y es la referencia que tienen en muchos casos sobre la sexualidad.

“La pornografía es su primera introducción a la sexualidad y creen que es lo habitual. Como es lo que ven debe ser posible de manera cotidiana y es lo que esperan de sus parejas sexuales. Esperan replicar en la vida real lo que han visto en la pantalla. Entonces, tienen unos altos niveles de exigencia sexual y además unas conductas sexuales que muchas veces no son adecuadas ni posibles”, añade este neuropsicólogo.

La expansión de internet y la posesión por parte de los niños y adolescentes de dispositivos móviles es “un arma con una bala en la recámara”. “Es dar las llaves de un coche a un menor de edad para que vaya a donde quiera. Aún no tiene juicio suficiente para viajar por sí solo. Realmente dar un dispositivo con acceso libre a internet es darles un arma cargada”, agrega Nacho Calderón.

Reportaje publicado originariamente en Religión en Libertad el 19 de abril de 2018

https://www.religionenlibertad.com/vida_familia/890625285/APor-que-la-adiccion-a-la-pornografia-se-ha-disparado-y-es-devastadora-Dos-expertos-lo-explican.html


Acompañar, Discernir e Integrar la fragilidad: los matrimonios y familias rotas, según Amoris laetitia, 291-300, (28)

agosto 22, 2018

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El camino de la Iglesia es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración […] El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero

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ACOMPAÑAR, DISCERNIR E INTEGRAR LA FRAGILIDAD

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Los Padres sinodales han expresado que, aunque la Iglesia entiende que toda ruptura del vínculo matrimonial «va contra la voluntad de Dios, también es consciente de la fragilidad de muchos de sus hijos».

Iluminada por la mirada de Jesucristo, «mira con amor a quienes participan en su vida de modo incompleto, reconociendo que la gracia de Dios también obra en sus vidas, dándoles la valentía para hacer el bien, para hacerse cargo con amor el uno del otro y estar al servicio de la comunidad en la que viven y trabajan».

Por otra parte, esta actitud se ve fortalecida en el contexto de un Año Jubilar dedicado a la misericordia.

Aunque siempre propone la perfección e invita a una respuesta más plena a Dios, «la Iglesia debe acompañar con atención y cuidado a sus hijos más frágiles, marcados por el amor herido y extraviado, dándoles de nuevo confianza y esperanza, como la luz del faro de un puerto o de una antorcha llevada en medio de la gente para iluminar a quienes han perdido el rumbo o se encuentran en medio de la tempestad».

No olvidemos que, a menudo, la tarea de la Iglesia se asemeja a la de un hospital de campaña.

El matrimonio cristiano, reflejo de la unión entre Cristo y su Iglesia, se realiza plenamente en la unión entre un varón y una mujer, que se donan recíprocamente en un amor exclusivo y en libre fidelidad, se pertenecen hasta la muerte y se abren a la comunicación de la vida, consagrados por el sacramento que les confiere la gracia para constituirse en iglesia doméstica y en fermento de vida nueva para la sociedad.

Otras formas de unión contradicen radicalmente este ideal, pero algunas lo realizan al menos de modo parcial y análogo. Los Padres sinodales expresaron que la Iglesia no deja de valorar los elementos constructivos en aquellas situaciones que todavía no corresponden o ya no corresponden a su enseñanza sobre el matrimonio.

Gradualidad en la pastoral

Los Padres también han puesto la mirada en la situación particular de un matrimonio sólo civil o, salvadas las distancias, aun de una mera convivencia en la que, «cuando la unión alcanza una estabilidad notable mediante un vínculo público, está connotada de afecto profundo, de responsabilidad por la prole, de capacidad de superar las pruebas, puede ser vista como una ocasión de acompañamiento en la evolución hacia el sacramento del matrimonio».

Por otra parte, es preocupante que muchos jóvenes hoy desconfíen del matrimonio y convivan, postergando indefinidamente el compromiso conyugal, mientras otros ponen fin al compromiso asumido y de inmediato instauran uno nuevo. Ellos, «que forman parte de la Iglesia, necesitan una atención pastoral misericordiosa y alentadora».

Porque a los pastores compete no sólo la promoción del matrimonio cristiano, sino también «el discernimiento pastoral de las situaciones de tantas personas que ya no viven esta realidad», para «entrar en diálogo pastoral con ellas a fin de poner de relieve los elementos de su vida que puedan llevar a una mayor apertura al Evangelio del matrimonio en su plenitud».

En el discernimiento pastoral conviene «identificar elementos que favorezcan la evangelización y el crecimiento humano y espiritual».

«La elección del matrimonio civil o, en otros casos, de la simple convivencia, frecuentemente no está motivada por prejuicios o resistencias a la unión sacramental, sino por situaciones culturales o contingentes». En estas situaciones podrán ser valorados aquellos signos de amor que de algún modo reflejan el amor de Dios.

Sabemos que «crece continuamente el número de quienes después de haber vivido juntos durante largo tiempo piden la celebración del matrimonio en la Iglesia. La simple convivencia a menudo se elige a causa de la mentalidad general contraria a las instituciones y a los compromisos definitivos, pero también porque se espera adquirir una mayor seguridad existencial (trabajo y salario fijo).

En otros países, por último, las uniones de hecho son muy numerosas, no sólo por el rechazo de los valores de la familia y del matrimonio, sino sobre todo por el hecho de que casarse se considera un lujo, por las condiciones sociales, de modo que la miseria material impulsa a vivir uniones de hecho».

Pero «es preciso afrontar todas estas situaciones de manera constructiva, tratando de transformarlas en oportunidad de camino hacia la plenitud del matrimonio y de la familia a la luz del Evangelio. Se trata de acogerlas y acompañarlas con paciencia y delicadeza».

Es lo que hizo Jesús con la samaritana (cf. Jn 4,1-26): dirigió una palabra a su deseo de amor verdadero, para liberarla de todo lo que oscurecía su vida y conducirla a la alegría plena del Evangelio.

En esta línea, san Juan Pablo II proponía la llamada «ley de gradualidad» con la conciencia de que el ser humano «conoce, ama y realiza el bien moral según diversas etapas de crecimiento».

No es una «gradualidad de la ley», sino una gradualidad en el ejercicio prudencial de los actos libres en sujetos que no están en condiciones sea de comprender, de valorar o de practicar plenamente las exigencias objetivas de la ley.

Porque la ley es también don de Dios que indica el camino, don para todos sin excepción que se puede vivir con la fuerza de la gracia, aunque cada ser humano «avanza gradualmente con la progresiva integración de los dones de Dios y de las exigencias de su amor definitivo y absoluto en toda la vida personal y social».

Discernimiento de las situaciones llamadas «irregulares»

El Sínodo se ha referido a distintas situaciones de fragilidad o imperfección. Al respecto, quiero recordar aquí algo que he querido plantear con claridad a toda la Iglesia para que no equivoquemos el camino:

«Dos lógicas recorren toda la historia de la Iglesia: marginar y reintegrar […] El camino de la Iglesia, desde el concilio de Jerusalén en adelante, es siempre el camino de Jesús, el de la misericordia y de la integración […] El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre y difundir la misericordia de Dios a todas las personas que la piden con corazón sincero […] Porque la caridad verdadera siempre es inmerecida, incondicional y gratuita».

Entonces, «hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición».

Se trata de integrar a todos, se debe ayudar a cada uno a encontrar su propia manera de participar en la comunidad eclesial, para que se sienta objeto de una misericordia «inmerecida, incondicional y gratuita». Nadie puede ser condenado para siempre, porque esa no es la lógica del Evangelio. No me refiero sólo a los divorciados en nueva unión sino a todos, en cualquier situación en que se encuentren.

Obviamente, si alguien ostenta un pecado objetivo como si fuese parte del ideal cristiano, o quiere imponer algo diferente a lo que enseña la Iglesia, no puede pretender dar catequesis o predicar, y en ese sentido hay algo que lo separa de la comunidad (cf. Mt 18,17). Necesita volver a escuchar el anuncio del Evangelio y la invitación a la conversión.

Pero aun para él puede haber alguna manera de participar en la vida de la comunidad, sea en tareas sociales, en reuniones de oración o de la manera que sugiera su propia iniciativa, junto con el discernimiento del pastor.

Acerca del modo de tratar las diversas situaciones llamadas «irregulares», los Padres sinodales alcanzaron un consenso general, que sostengo: «Respecto a un enfoque pastoral dirigido a las personas que han contraído matrimonio civil, que son divorciados y vueltos a casar, o que simplemente conviven, compete a la Iglesia revelarles la divina pedagogía de la gracia en sus vidas y ayudarles a alcanzar la plenitud del designio que Dios tiene para ellos», siempre posible con la fuerza del Espíritu Santo.

Los divorciados en nueva unión, por ejemplo, pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas sin dejar lugar a un adecuado discernimiento personal y pastoral.

Existe el caso de una segunda unión consolidada en el tiempo, con nuevos hijos, con probada fidelidad, entrega generosa, compromiso cristiano, conocimiento de la irregularidad de su situación y gran dificultad para volver atrás sin sentir en conciencia que se cae en nuevas culpas.

La Iglesia reconoce situaciones en que «cuando el hombre y la mujer, por motivos serios, —como, por ejemplo, la educación de los hijos— no pueden cumplir la obligación de la separación».

También está el caso de los que han hecho grandes esfuerzos para salvar el primer matrimonio y sufrieron un abandono injusto, o el de «los que han contraído una segunda unión en vista a la educación de los hijos, y a veces están subjetivamente seguros en conciencia de que el precedente matrimonio, irreparablemente destruido, no había sido nunca válido».

Pero otra cosa es una nueva unión que viene de un reciente divorcio, con todas las consecuencias de sufrimiento y de confusión que afectan a los hijos y a familias enteras, o la situación de alguien que reiteradamente ha fallado a sus compromisos familiares.

Debe quedar claro que este no es el ideal que el Evangelio propone para el matrimonio y la familia.

Los Padres sinodales han expresado que el discernimiento de los pastores siempre debe hacerse «distinguiendo adecuadamente», con una mirada que «discierna bien las situaciones». Sabemos que no existen «recetas sencillas».

Acojo las consideraciones de muchos Padres sinodales, quienes quisieron expresar que «los bautizados que se han divorciado y se han vuelto a casar civilmente deben ser más integrados en la comunidad cristiana en las diversas formas posibles, evitando cualquier ocasión de escándalo.

La lógica de la integración es la clave de su acompañamiento pastoral, para que no sólo sepan que pertenecen al Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, sino que puedan tener una experiencia feliz y fecunda.

Son bautizados, son hermanos y hermanas, el Espíritu Santo derrama en ellos dones y carismas para el bien de todos. Su participación puede expresarse en diferentes servicios eclesiales: es necesario, por ello, discernir cuáles de las diversas formas de exclusión actualmente practicadas en el ámbito litúrgico, pastoral, educativo e institucional pueden ser superadas.

Ellos no sólo no tienen que sentirse excomulgados, sino que pueden vivir y madurar como miembros vivos de la Iglesia, sintiéndola como una madre que les acoge siempre, los cuida con afecto y los anima en el camino de la vida y del Evangelio.

Esta integración es también necesaria para el cuidado y la educación cristiana de sus hijos, que deben ser considerados los más importantes».

Si se tiene en cuenta la innumerable diversidad de situaciones concretas, como las que mencionamos antes, puede comprenderse que no debía esperarse del Sínodo o de esta Exhortación una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos.

Sólo cabe un nuevo aliento a un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares, que debería reconocer que, puesto que «el grado de responsabilidad no es igual en todos los casos», las consecuencias o efectos de una norma no necesariamente deben ser siempre las mismas.

Los presbíteros tienen la tarea de «acompañar a las personas interesadas en el camino del discernimiento de acuerdo a la enseñanza de la Iglesia y las orientaciones del Obispo. En este proceso será útil hacer un examen de conciencia, a través de momentos de reflexión y arrepentimiento.

Los divorciados vueltos a casar deberían preguntarse cómo se han comportado con sus hijos cuando la unión conyugal entró en crisis; si hubo intentos de reconciliación; cómo es la situación del cónyuge abandonado; qué consecuencias tiene la nueva relación sobre el resto de la familia y la comunidad de los fieles; qué ejemplo ofrece esa relación a los jóvenes que deben prepararse al matrimonio.

Una reflexión sincera puede fortalecer la confianza en la misericordia de Dios, que no es negada a nadie». Se trata de un itinerario de acompañamiento y de discernimiento que «orienta a estos fieles a la toma de conciencia de su situación ante Dios.

La conversación con el sacerdote, en el fuero interno, contribuye a la formación de un juicio correcto sobre aquello que obstaculiza la posibilidad de una participación más plena en la vida de la Iglesia y sobre los pasos que pueden favorecerla y hacerla crecer.

Dado que en la misma ley no hay gradualidad (cf. Familiaris consortio,34), este discernimiento no podrá jamás prescindir de las exigencias de verdad y de caridad del Evangelio propuesto por la Iglesia.

Para que esto suceda, deben garantizarse las condiciones necesarias de humildad, reserva, amor a la Iglesia y a su enseñanza, en la búsqueda sincera de la voluntad de Dios y con el deseo de alcanzar una respuesta a ella más perfecta».

Estas actitudes son fundamentales para evitar el grave riesgo de mensajes equivocados, como la idea de que algún sacerdote puede conceder rápidamente «excepciones», o de que existen personas que pueden obtener privilegios sacramentales a cambio de favores.

Cuando se encuentra una persona responsable y discreta, que no pretende poner sus deseos por encima del bien común de la Iglesia, con un pastor que sabe reconocer la seriedad del asunto que tiene entre manos, se evita el riesgo de que un determinado discernimiento lleve a pensar que la Iglesia sostiene una doble moral.


Un cura tuitero explica la causa de los abusos desde la formación en el seminario

agosto 22, 2018

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Creo que la raíz está en la soberbia desde una etapa temprana en la vida cristiana, y sobretodo en la formación en el seminario.

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Un cura tuitero explica la causa de los abusos desde la formación en el seminario

 | El Padre Declan Huerta, sacerdote de la diócesis de Cuenca, muy conocido en Twitter, ha explicado en un “hilo” su opinión de cómo la falta de sinceridad en la dirección espiritual lleva a situaciones en las que la vida se desdobla.

“Ahora que estamos en la quietud de la noche, os contaré mi opinión personal sobre los sangrantes casos de pederastia entre el clero”.

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A continuación, el resto del hilo:

Insisto que es personal, basado en varias facetas de mi trabajo como sacerdote: dirección espiritual, docencia en el Seminario, experiencia previa en la vida religiosa e instructor ocasional de causas de secularizacion de sacerdotes, así como la labor de confesionario.

Creo que la raíz es lejana, y aparentemente inocua. Como dato previo, ayer me decían dos psicólogas que los actos de pederastia no requieren necesariamente de una inclinación pedófila. Y creo que ese dato va a reforzar mi punto de vista.

Creo que la raíz está en la soberbia desde una etapa temprana en la vida cristiana, y sobretodo en la formación en el seminario, y me explico: el no aceptar que otros conozcan tus carencias. Y no sólo en el orden afectivo/sexual.

Para entender esto, hay que conocer el sistema formativo en un seminario, que no es más que el reflejo de lo que debe ser parte de una sana vida espiritual dentro de la Iglesia: un sistema de doble fuero, interno y externo.

El fuero interno es lo que afecta a la conciencia y la intimidad de las personas, para entendernos. Y el fuero externo afectaría a la disciplina dentro de una comunidad, la obediencia a una jerarquía en un proceso de formación.

Dentro de un seminario hay responsables de ese proceso de formación en el fuero interno, y responsables de formación en el fuero externo, que nunca deben coincidir en la misma persona.

El responsable de la formación en el fuero interno es el director espiritual, que en principio es el que nombra el obispo para el seminario, a no ser que se cuente con permiso para dirigirse espiritualmente con alguien fuera del Seminario. No es confesor por norma general.

El responsable de formación en el fuero externo es el rector del seminario, y los sacerdotes que le ayudan en esa labor que reciben el nombre genérico de formadores. Conviven estrechamente con los seminaristas, y les van preparando para su ministerio en el día de mañana.

La soberbia de no reconocer las carencias y debilidades puede llevar a no vivir el proceso formativo con lo que se conoce en la literatura espiritual clásica como “llaneza de conciencia”.

En el fuero interno, la llaneza de conciencia es hablar con el director espiritual de los obstáculos interiores que uno va experimentando: la lucha contra el pecado, las malas tendencias, la doma del carácter, la formación de un espíritu recio. Llegar a ser “amigo fuerte de Dios”

La responsabilidad del obispo en esta etapa es que el sacerdote que sea director espiritual sirva para ello, y no sea un “perro mudo”. El director debe estimular la confianza del dirigido, y debe trabajar con él su disponibilidad a la conversión permanente.

Y el dirigido debe ser franco. Debe evitar la tentación de querer dar buena impresión, de reservarse las cosas, de no contar deslices ocasionales por el qué dirán. La llaneza de conciencia es ser capaz de mostrarse como uno es.

Me atrevo a decir que si se falla en este cometido, el joven sacerdote estará solo para afrontar sus problemas. Su soberbia le hará presentar una fachada de que todo va bien, mientras por dentro se irá corrompiendo en una doblez de vida.

El director espiritual, por la naturaleza de su trabajo, no puede revelar nada de lo que se habla en dirección espiritual, ni siquiera al rector o al obispo. Por eso es muy importante la labor en el fuero externo que hacen el rector y los formadores.

El rector tiene mucho peso en la decisión de si un seminarista es un candidato adecuado para el sacerdocio. Debe conocerle. Debe recibir de él un feedback de la formación recibida. Debe interesarse porque haga actos de virtud concretos, y que esos actos devengan en hábitos.

Si el rector y los formadores se dedican solo al compadreo, se dejan llevar por respetos humanos, o simplemente quieren caer bien y no complicarse la vida exigiendo rectitud en los seminaristas, fallan estrepitosamente en su misión.

Y por desgracia puede venir por aquí un coladero. Gente que no está preparada, que ha desperdiciado el tiempo del Seminario, que accede a las órdenes. Gente sin virtud recia, sin disciplina, sin amor por las almas que se ordenan. Gente que, incluso con buenos deseos, no es apta

Y todo esto suponiendo una buena formación académica. Si encima la formación es mediocre, o incluso con veleidades semiheréticas, entonces tenemos al enemigo en casa.

Podemos encontrarnos con un hombre que asume unos compromisos, entre ellos el celibato, y que se ha acostumbrado al ocultamiento de sus problemas, a vivir de la apariencia, y flácido y autocomplaciente en todo lo que pueda significar trabajar por la virtud.

Sumemos diez años de fracasos en las primeras tareas apostólicas, de frustración porque no era lo que pensaba. De mediocridad e incapacidad de mantener un esfuerzo sostenido por cambiar algo. Entonces viene la pendiente resbaladiza.

Adicciones, ya sea alcohol, pornografia, juego, comida, como refugios, primero ocasionales, luego habituales. Mecanismos de doble vida que van aflorando.

Ensoñaciones, fantasías, relaciones ambiguas con gente cercana. Miedo a la soledad. Abandono de la oración. Celibato como carga, no como motor apostólico. Quejas, amargura. Quejas cada vez más continuas.

Si hay alguna debilidad en el carácter, estas afloran cada vez más. El celibato es duro, no hay compensaciones. No encaja ya con la rutina o el desencanto. Frustración, ira, falta de empatía cada vez más creciente. E incapaz de abrirse con llaneza a otro, de pedir ayuda.

Entonces, en algunos casos, esa pendiente resbaladiza entra en un cieno espantoso de justificaciones, autocompadecimiento, autojustificacion. Y barra libre a la maldad, ya sin caretas. Y ahí, a mi juicio, esa pendiente resbaladiza llega a los mayores errores y los peores horrores

Si el Evangelio es verdadero, si Cristo nos une a su lucha contra el pecado y la muerte, no se me ocurre un peor instrumento en manos de los enemigos del alma que un ministro caído. Que un sacerdote revolcado en su cieno. Si yo fuera el enemigo, no pararía hasta hacerlo mi pelele

Y ahí están, como diría san Ignacio, “todos los vicios y pecados”. Y entre ellos el abusar sórdidamente de los más inocentes, de los más débiles. Ahí, entre todos ellos, están también los pederastas.

https://infovaticana.com/2018/08/22/un-cura-tuitero-explica-la-causa-de-los-abusos-desde-la-formacion-en-el-seminario/


El maná de cada día, 22.8.18

agosto 22, 2018

Miércoles de la 20ª semana del Tiempo Ordinario

22 de agosto

Santa María Virgen, Reina

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Quinto día de la novena a santa Mónica

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La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, Museo del Prado

La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, Museo del Prado



Antífona de entrada: Sal 44, 10. 14

María, nuestra Reina, está de pie, a la derecha de Cristo, enjoyada con oro, vestida de perlas y brocado.


Oración colecta

Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Ezequiel 34, 1-11

Me vino esta palabra del Señor:

«Hijo de Adán, profetiza contra los pastores de Israel, profetiza, diciéndoles: “¡Pastores!, esto dice el Señor:

¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos!

¿No son las ovejas lo que tienen que apacentar los pastores?

Os coméis su enjundia, os vestís con su lana; matáis las más gordas, y las ovejas no las apacentáis.

No fortalecéis a las débiles, ni curáis a las enfermas, ni vendáis a las heridas; no recogéis a las descarriadas, ni buscáis las perdidas, y maltratáis brutalmente a las fuertes.

Al no tener pastor, se desperdigaron y fueron pasto de las fieras del campo.

Mis ovejas se desperdigaron y vagaron sin rumbo por montes y altos cerros; mis ovejas se dispersaron por toda la tierra, sin que nadie las buscase, siguiendo su rastro.

Por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor: ‘¡Lo juro por mi vida! -oráculo del Señor-.
Mis ovejas fueron presa, mis ovejas fueron pasto de las fieras del campo, por falta de pastor; pues los pastores no las cuidaban, los pastores se apacentaban a si mismos; por eso, pastores, escuchad la palabra del Señor:

Así dice el Señor: Me voy a enfrentar con los pastores; les reclamaré mis ovejas, los quitaré de pastores de mis ovejas, para que dejen de apacentarse a si mismos los pastores; libraré a mis ovejas de sus fauces, para que no sean su manjar.’

Así dice el Señor Dios: “Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro.”»

SALMO 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en la casa del Señor por años sin término.



Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 20, 1-16a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.”Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”

Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.”

Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.”

Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.”

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.

Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?’

Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»

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.Antífona de comunión: Lc 1, 45

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

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REINA DEL MUNDO Y DE LA PAZ

De las homilías de san Amadeo de Lausana, obispo

Observa cuán adecuadamente brilló por toda la tierra, ya antes de la asunción, el admirable nombre de María y se difundió por todas partes su ilustre fama, antes de que fuera ensalzada su majestad sobre los cielos.

Convenía en efecto, que la Madre virgen, por el honor debido a su Hijo, reinase primero en la tierra y, así, penetrara luego gloriosa en el cielo; convenía que fuera engrandecida aquí abajo, para penetrar luego, llena de santidad, en las mansiones celestiales, yendo de virtud en virtud y de gloria en gloria por obra del Espíritu del Señor.

Así pues, durante su vida mortal, gustaba anticipadamente las primicias del reino futuro, ya sea elevándose hasta Dios con inefable sublimidad, como también descendiendo hacia sus prójimos con indescriptible caridad. Los ángeles la servían, los hombres le tributaban su veneración.

Gabriel y los ángeles la asistían con sus servicios; también los apóstoles cuidaban de ella, especialmente san Juan, gozoso de que el Señor, en la cruz, le hubiese encomendado su Madre virgen, a él, también virgen. Aquéllos se alegraban de contemplar a su Reina, éstos a su Señora, y unos y otros se esforzaban en complacerla con sentimientos de piedad y devoción.

Y ella, situada en la altísima cumbre de sus virtudes, inundada como estaba por el mar inagotable de los carismas divinos, derramaba en abundancia sobre el pueblo creyente y sediento el abismo de sus gracias, que superaban a las de cualquiera otra criatura.

Daba la salud los cuerpos y el remedio para las almas, dotada como estaba del poder de resucitar de la muerte corporal y espiritual. Nadie se apartó jamás triste o deprimido de su lado, o ignorante de los misterios celestiales. Todos volvían contentos a sus casas, habiendo alcanzado por la Madre del Señor lo que deseaban.

Plena hasta rebosar de tan grandes bienes, la Esposa, Madre del Esposo único, suave y agradable, llena de delicias, como una fuente de los jardines espirituales, como un pozo de agua viva y vivificante, que mana con fuerza del Líbano divino, desde el monte de Sión hasta las naciones extranjeras, hacía derivar ríos de paz y torrentes de gracia celestial.

Por esto, cuando la Virgen de las vírgenes fue llevada al cielo por el que era su Dios y su Hijo, el Rey de reyes, en medio de la alegría y exultación de los ángeles y arcángeles y de la aclamación de todos los bienaventurados, entonces se cumplió la profecía del Salmista, que decía al Señor: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.


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NOVENA A SANTA MÓNICA (5)

Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el quinto día

Santa Mónica ora y llora mientras su hijo está ausente

1.- Textos bíblicos para la misa

• Proverbios, 31, 10-31. La mujer perfecta.

• Salmo 29, 2-9.11-13. M. Ag. pág. 88.

• Mateo, 7, 7-12. Perseverancia en la oración.

2.- Textos agustinianos

“Llegado a esta ciudad, me alcanzó el azote de una enfermedad corporal. Mi madre no estaba enterada de mi postración, pero oraba en mi ausencia por mí. Y tú (Dios mío), que estabas continuamente presente donde ella estaba, la oías a ella. Y donde estaba yo, tenías piedad de mí para que recobrase mi salud corporal, manteniéndose todavía la enfermedad de mi impío corazón.

Pero tú no consentiste que muriera en tal estado, puesto que esto sería como morir dos veces. Y si el corazón de mi madre sufría un desgarrón de este tipo, ya no tendría recuperación posible. No tengo palabras para describir el gran amor que me tenía, y con cuánto mayor empeño procuraba darme a luz en el espíritu, muy por encima del empeño con que me había dado a luz según la carne.

Así que no acabo de ver cómo hubiese podido convalecer ante el golpe de mi muerte en tal estado. Habría sido una auténtica puñalada en sus entrañas amorosas. ¿Y dónde estarían ahora tantas y tantas oraciones como sin cesar te dirigía? Por supuesto, que muy cerca de ti y en ninguna otra parte.

¿Ibas a despreciar tú las lágrimas con que ella te pedía no oro ni plata, ni bienes mudables o volubles, sino la salvación del alma de su hijo? De ninguna manera, Señor, sino todo lo contrario. Tú la apoyabas y la escuchabas, secundando sus peticiones según el orden que tenías predestinado para tu actuación” (Confesiones 5, 9).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los educadores, para que busquen siempre y sobre todo el bien espiritual de las personas a ellos confiadas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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