El Papa alerta del control informativo por parte de gobiernos sin escrúpulos

junio 18, 2018

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Hay muchas personas, muchos países destruidos por dictaduras malvadas y calumniadoras

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El Papa alerta del control informativo por parte de gobiernos sin escrúpulos

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El Papa Francisco denunció el control hegemónico de los medios de comunicación por parte de “gobiernos sin escrúpulos” para calumniar y destruir a los rivales: “así avanzan las dictaduras”, aseguró.

Una vez que los medios de comunicación han sido neutralizados, “se comienza a juzgar a las instituciones que han sido debilitadas, se destruye a las personas, se las condena, y así avanza la dictadura. Las dictaduras, todas, han comenzado así, adulterando la comunicación, poniendo la información en manos de una persona sin escrúpulos, de un gobierno sin escrúpulos”.

El Santo Padre señaló que en muchos países se emplea el método de “destruir la comunicación libre” mediante la derogación de “la ley de medios de comunicación para entregar todo el aparato de la comunicación a una empresa, a una institución que calumnia, que dice falsedades, que debilita la vida democrática”.

En este sentido, el Pontífice indicó que esta actitud también existe en el ámbito de las relaciones personales cuando se calumnia o se difunden escándalos de otras personas. “Comunicar escándalos es algo que tiene una seducción enorme. Se seduce con escándalos, las buenas noticias no seducen”, lamentó.

Entonces, “la comunicación de ese escándalo se extiende y esa persona, esa institución, ese país termina en ruinas. No se juzga a la persona, se juzga a las ruinas de la persona y de las instituciones para que no puedan defenderse”.

Para explicar la maldad existente en la calumnia y cómo los poderes se sirven de ella para lograr sus objetivos, el Santo Padre explicó la Primera Lectura del día, un fragmento del Libro Primero de los Reyes en el que se narra cómo la mujer de Ajab, rey de Israel, se valió de la calumnia para matar a Nabot y robarle su terreno, que ambicionaba el rey.

“El rey Acab deseaba la viña de Nabot y le ofrece dinero. Pero aquel terreno formaba parte de la herencia de sus padres, por lo que Nabot rechaza la oferta. Entonces Acab, que era un caprichoso, hace como los niños cuando no consiguen lo que quieren: llora. Después, siguiendo el consejo de su mujer, la cruel Jezabel, lo hace acusar falsamente, lo mata y toma posesión de su viña”, resumió Francisco.

“Nabot, por lo tanto, es un mártir de la fidelidad a la herencia que recibió de sus padres, una herencia que iba más allá de la viña, una herencia del corazón”, explicó.

En este sentido, explicó que el martirio de Nabot es un antecedente del sacrificio de Jesús en la Cruz, o del martirio de San Esteban y de todos los mártires condenados con falsas acusaciones y calumnias.

La calumnia de Acab hacia Nabot es, según el parecer del Papa, paradigmática del modo de proceder de mucha gente, “de muchos Jefes de Estado y de gobierno. Se comienza con una mentira y, tras haber destruido ya sea a una persona, o a una institución, se le juzga y condena”.

“Hay muchas personas, muchos países destruidos por dictaduras malvadas y calumniadoras. Pensemos, por ejemplo, en las dictaduras del pasado siglo. Pensemos en las persecuciones contra los hebreos, por ejemplo. Una comunicación calumniosa contra los hebreos que los llevó a Auschwitz porque no merecían vivir.

Es un horror, pero un horror que continúa sucediendo hoy: en las pequeñas sociedades, en las personas de muchos países. El primer paso es apropiarse de la comunicación y, luego, la destrucción, el juicio y la muerte”, concluyó.

Lectura comentada por el Papa Francisco:

I Reyes 21:1-16

1 Después de estos sucesos ocurrió que Nabot, de Yizreel, tenía una viña junto al palacio de Ajab, rey de Samaría,

2 y Ajab habló a Nabot diciendo: «Dame tu viña para que me sirva de huerto para hortalizas, pues está pegando a mi casa, y yo te daré por ella una viña mejor que está, o si parece bien a tus ojos te daré su precio en dinero.»

3 Respondió Nabot a Ajab: «Líbreme Yahveh de darte la herencia de mis padres.»

4 Se fue Ajab a su casa triste e irritado por la palabra que le dijo Nabot de Yizreel: «No te daré la heredad de mis padres»; se acostó en su lecho, volvió su rostro y no quiso comer.

5 Vino a donde él su mujer Jezabel, y le habló: «¿Por qué está triste tu espíritu y por qué no quieres comer?»

6 Él le respondió: «Porque he hablado con Nabot de Yizreel y le he dicho: “Dame tu viña por dinero o, si lo prefieres, te daré una viña a cambio”, y me dijo: “No te daré mi viña.”»

7 Su mujer Jezabel le dijo: «¿Y eres tú el que ejerces la realeza en Israel? Levántate, come y que se alegre tu corazón. Yo te daré la viña de Nabot de Yizreel.»

8 Escribió cartas en nombre de Ajab y las selló con su sello, y envió las cartas a los ancianos y notables que vivían junto a Nabot.

9 En las cartas había escrito: «Proclamad un ayuno y haced sentar a Nabot a la cabeza del pueblo.

10 Haced que se sienten frente a él dos malvados que le acusarán diciendo: “Has maldecido a Dios y al rey” y le sacaréis y le apedrearéis para que muera.»

11 Los hombres de la ciudad, los ancianos y notables que vivían junto a Nabot en su ciudad, hicieron lo que Jezabel les había mandado, de acuerdo con lo escrito en las cartas que les había remitido.

12 Proclamaron un ayuno e hicieron sentar a Nabot a la cabeza del pueblo.

13 Llegaron los dos malvados, se sentaron frente a él y acusaron los malvados a Nabot delante del pueblo diciendo: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey»; le sacaron fuera de la ciudad, le apedrearon y murió.

14 Enviaron a decir a Jezabel: «Nabot ha sido apedreado y ha muerto.»

15 Cuando Jezabel oyó que Nabot había sido apedreado y muerto, dijo a Ajab: «Levántate, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yizreel, el que se negó a dártela por dinero, pues Nabot ya no vive, ha muerto.»

16 Apenas oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a la viña de Nabot, el de Yizreel, para tomar posesión de ella.

https://www.aciprensa.com/noticias/el-papa-alerta-del-control-informativo-por-parte-de-gobiernos-sin-escrupulos-12479


El maná de cada día, 18.6.18

junio 18, 2018

Lunes de la 11ª semana del Tiempo Ordinario

Al que quiera quitarte la túnica, dale también la capa

Al que quiera quitarte la túnica, dale también la capa



PRIMERA LECTURA: 1 Reyes 21, 1-16

Por aquel tiempo, Nabot, el de Yezrael, tenía una viña pegando al palacio de Ajab, rey de Samaria.

Ajab le propuso: «Dame la viña para hacerme yo una huerta, porque está al lado, pegando a mi casa; yo te daré en cambio una viña mejor o, si prefieres, te pago en dinero.»

Nabot respondió: «¡Dios me libre de cederte la heredad de mis padres!»

Ajab marchó a casa malhumorado y enfurecido por la respuesta de Nabot, el de Yezrael, aquello de: «No te cederé la heredad de mis padres.»

Se tumbó en la cama, volvió la cara y no quiso probar alimento.

Su esposa Jezabel se le acercó y le dijo: «¿Por qué estás de mal humor y no quieres probar alimento?»

Él contestó: «Es que hablé a Nabot, el de Yezrael, y le propuse: “Véndeme la viña o, si prefieres, te la cambio por otra.” Y me dice: “No te doy mi viña.”»

Entonces Jezabel dijo: «¿Y eres tú el que manda en Israel? ¡Arriba! A comer, que te sentará bien. ¡Yo te daré la viña de Nabot, el de Yezrael!»

Escribió unas cartas en nombre de Ajab, las selló con el sello del rey y las envió a los ancianos y notables de la ciudad, paisanos de Nabot. Las cartas decían: «Proclamad un ayuno y sentad a Nabot en primera fila. Sentad en frente a dos canallas que declaren contra él: “Has maldecido a Dios y al rey.” Lo sacáis afuera y lo apedreáis hasta que muera.»

Los paisanos de Nabot, los ancianos y notables que vivían en la ciudad, hicieron tal como les decía Jezabel, según estaba escrito en las cartas que habían recibido.

Proclamaron un ayuno y sentaron a Nabot en primera fila; llegaron dos canallas, se le sentaron enfrente y testificaron contra Nabot públicamente: «Nabot ha maldecido a Dios y al rey.»

Lo sacaron fuera de la ciudad y lo apedrearon hasta que murió.

Entonces informaron a Jezabel: «Nabot ha muerto apedreado.»

En cuanto oyó Jezabel que Nabot había muerto apedreado, dijo a Ajab: «Hala, toma posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael, que no quiso vendértela. Nabot ya no vive, ha muerto.»

En cuanto oyó Ajab que Nabot había muerto, se levantó y bajó a tomar posesión de la viña de Nabot, el de Yezrael.


SALMO 5,2-3.5-6.7

Atiende a mis gemidos, Señor.

Señor, escucha mis palabras, atiende a mis gemidos, haz caso de mis gritos de auxilio, Rey mío y Dios mío.

Tú no eres un Dios que ame la maldad, ni el malvado es tu huésped, ni el arrogante se mantiene en tu presencia.

Detestas a los malhechores, destruyes a los mentirosos; al hombre sanguinario y traicionero lo aborrece el Señor.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 118, 105

Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.



EVANGELIO: Mateo 5,38-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.»


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SER BUENOS Y HACER EL BIEN

La expresión «todo el mundo es bueno» es cierta si pensamos que somos hijos de Dios. Y lo increíble de esa filiación divina es el respeto escrupuloso de Dios hacia nuestra libertad, que es lo que propiamente nos asemeja a Él. Pero, ¿por qué nos desviamos tan fácilmente de nuestra propia responsabilidad, dejando de participar así de esa bondad que Dios nos ha dado?

En el ejercicio de nuestra libertad radica el misterio del comportamiento humano. La educación, el ambiente familiar o el entorno social nos influyen mucho. Pero, no nos eximen de la responsabilidad de poner en acto la bondad de Dios, que reside en nosotros como hijos suyos. Lo contrario, no reconocer esa filiación, nos impide participar de la bondad divina y nos mueve a elecciones que no nos ayudan a conseguir el verdadero fin de nuestra vida.

Así pues, no es tanto un estado (la bondad), sino un actuar (hacer cosas buenas), lo que nos define como hombres y mujeres que buscan a Dios sinceramente. San Pablo decía que “una fe sin obras, es una fe muerta”.

Adecuar nuestros deseos con la voluntad de Dios nos exige, ciertamente, esfuerzo y renuncia. Descubrir el plan de la Providencia en mi vida siempre nos supondrá un examen permanente de lo que nos dicen nuestros razonamientos y de cómo ponemos por obra aquello que es objeto de nuestra conciencia. He ahí la verdadera madurez humana.

Cuánto nos cuesta vivir ese precepto del amor de Dios, que nos pide amar a los demás como nos amamos a nosotros mismos. Se trata de realizar el bien, no según mis criterios, mis gustos o intereses, sino rectificando la intención para renunciar a nuestros egoísmos. Esto es unir la fe y la vida en las obras concretas, para hacer realidad, en las obras buenas, la bondad de los hijos de Dios.

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