Mujer: A imagen y semejanza de Dios

abril 2, 2018

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El Cardenal Marc Ouellet

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A imagen y semejanza de Dios

Por un reconocimiento teológico y práctico más concreto de la mujer en la Iglesia

Por el Card. Marc Ouellet

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Actualmente se admite de buen grado la necesidad de un reconocimiento teológico y práctico más concreto de la mujer en la Iglesia y en nuestra sociedad.

El Papa Francisco lo ha reiterado en numerosas ocasiones siguiendo a sus predecesores, pero la ejecución de prácticas eclesiales más abiertas a su presencia e influencia tarda en realizarse por razones que no son solamente de orden histórico y cultural.

De entrada me inclino entonces por un método teológico que parte de la revelación de la Trinidad en Jesucristo, para comprender a la mujer, creada a imagen y semejanza de Dios, con la ayuda de la exégesis contemporánea acerca de la Imago Dei, la cual restaura la legitimidad y el valor de la analogía entre la Trinidad y la familia, no obstante una fuerte tradición contraria.

La analogía familiar aporta un complemento nada despreciable a la inteligencia del misterio trinitario, pero su valor estriba más en su significado antropológico.

El Papa Francisco se refiere a esto numerosas veces en su Exhortación Apostólica Amoris laetitia: «El Dios Trinidad es comunión de amor, y la familia es su reflejo vivo. Las palabras de san Juan Pablo II nos iluminan: «Nuestro Dios, en su misterio más íntimo, no es una soledad, sino una familia, puesto que él lleva en sí mismo la paternidad, la filiación y la esencia de la familia que es el amor. Este amor, en la familia divina, es el Espíritu Santo».

La familia, de hecho, no es ajena a la esencia divina misma. Este aspecto trinitario de la pareja encuentra una nueva imagen en la teología paulina cuando el Apóstol la pone en relación con el «misterio» de la unión entre Cristo y la Iglesia (cf. Efesios 5, 21-33.

La nocion de nupcialidad que guía mi reflexión estriba en tres conceptos que expresan lo esencial del amor: don, reciprocidad, fecundidad. Esta noción se aplica analógicamente a diversos órdenes de realidad: a la pareja hombre-mujer, a la relación Cristo-Iglesia, y a las Personas divinas.

Así se prolonga la visión del santo Papa de la familia, que dando un nuevo frescor a la analogía trinitaria de la familia, interpreta la Imago Dei como Imago Trinitatis, completando con ello, de manera feliz y fecunda, la doctrina tradicional de la imagen de Dios.

Hasta el momento, en efecto, esta se limitaba a la semejanza entre la naturaleza racional del hombre con sus facultades espirituales, y la naturaleza divina, eminentemente espiritual por una parte y, por otra, con las procesiones trinitarias: el Hijo procediendo del Padre como Verbo, y el Espíritu Santo procediendo del Padre y del Hijo como Amor.

Evidentemente hablar de analogía no significa hablar de univocidad; por consiguiente la semejanza evocada es matizada por la más grande desemejanza que se impone siempre en toda comparación entre el Creador y su criatura. La cuestión es entonces compleja y delicada e invita a integrar las perspectivas complementarias más que a oponerlas.

Consideremos sobre todo que los avances contemporáneos ofrecen perspectivas amplias y fecundas para repensar la persona, la relación hombre-mujer y el misterio de Dios a partir del Amor como Don. La reciprocidad varón-hembra, a imagen-semejanza de Dios, le permite al hombre representarlo sobre la tierra e imitarlo, participando de su poder creador.

La insistencia de la tradición sacerdotal sobre la diferencia corporal de los sexos pretende así expresar el carácter fundamentalmente relacional del ser humano, sobre el plano horizontal de la relación entre el hombre y la mujer, así como sobre el plano vertical de la relación con Dios.

En la experiencia humana, el niño, como hipóstasis de la reciprocidad de amor, es el fruto del amor conyugal, que es también una reciprocidad de tres ya que, si se hace abstracción del carácter fortuito de la generación y del factor temporal de su desarrollo, el niño pertenece intrínsecamente a la naturaleza misma de la donación mutua de los cónyuges.

No hay tres Personas idénticas y uniformes en la Santísima Trinidad, sino tres Personas cuya propiedad personal realiza una manera de ser Amor en Dios completamente diferente, pero en la unidad de la misma naturaleza: el Amor paternal, el Amor filial, y el Amor nupcial.

De ahí la belleza de la Iglesia-Comunión que procede de la kénosis eucaristica del Verbo encarnado, como personalidad femenina animada por el Espíritu, y su figura de Esposa y madre.

¿Cuál es la importancia de estos logros para la dignidad de la mujer y para las consecuencias eclesiales y sociales concretas que legítimamente se deberían sacar?

Primero, la identificación del arquetipo relacional de la mujer en la Trinidad confirma de inmediato su dignidad de imagen de Dios como persona, mujer, esposa y madre. Esto también confirma los valores del amor, del matrimonio y de la familia, así como las vocaciones virginales sobrenaturales que reciben un apoyo fuerte teológico y espiritual.

¿Qué más podemos añadir como conclusión a estas reflexiones teológicas para remarcar la importancia del «misterio» de la mujer y de su contribución indispensable para la vida social y eclesial?

Dada la cercanía del Espíritu y de la mujer en el designio divino de la creación y de la encarnación de la gracia; dada la participación íntima e insuperable de la Virgen María en las relaciones trinitarias recíprocas del Verbo y del Espíritu,

¿no deberíamos reconocer este «misterio» de la mujer calificando de «ministerios sagrados», sin connotaciones clericales de ningún tipo, sus múltiples funciones y papeles femeninos en la sociedad y la Iglesia: esposa y madre, inspiradora y mediadora, redentora y reconciliadora, ayuda y compañía indispensable para el hombre en cualquier tarea y responsabilidad social y eclesiástica?

¡Que sobresalga la escucha, la apertura, la reparación de injusticias y la valoración de los carismas femeninos de parte de todos y de todas, y en particular por parte de las autoridades civiles y religiosas, para que se reconozca e integre más y mejor la diferencia femenina!

Es comprensible entonces que la Iglesia católica, desde la inmensa gracia del Concilio Vaticano II, haya librado una lucha decisiva y permanente por el respeto de la diferencia de los sexos en todas partes y en todos los niveles, ya sea en el ámbito del trabajo, del matrimonio y la familia o en el del ministerio ordenado, y continúa haciéndolo, incluso en solitario, contra toda «colonización ideológica» (Papa Francisco) que pretenda anular la diferencia sexual en la cultura, y por lo tanto la figura original de la mujer, en nombre de una antropología libre de todo vínculo trascendente.

El tema de la mujer es de tal importancia hoy en día que requiere que la Iglesia y la sociedad realicen una inversión colosal de pensamiento y de acción, para iluminar correctamente las elecciones de la sociedad y para permitir que la imagen de Dios en el hombre y la mujer, en dolor y deseo de comunión, alcance la divina semejanza del Amor sin la cual no hay ni felicidad posible para la humanidad ni sociedad digna de este nombre.

(Ver artículo original: https://ismaelojeda.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=46381&action=edit).

http://www.osservatoreromano.va/vaticanresources/pdf/SPA_2018_013_3003.pdf


Iglesia en EEUU recibirá más de 30 mil nuevos católicos en misas de Vigilia Pascual

abril 2, 2018

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Iglesia en EEUU recibirá más de 30 mil nuevos católicos en misas de Vigilia Pascual, marzo 2018

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Iglesia en EEUU recibirá más de 30 mil nuevos católicos en misas de Vigilia Pascual

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Las diócesis de todo Estados Unidos darán la bienvenida a más de 30 mil nuevos católicos en la liturgia de la Vigilia Pascual de este 31 de marzo, así lo confirmó la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés).

“Si bien las personas pueden convertirse al catolicismo en cualquier época del año, la Vigilia Pascual es un momento particularmente apropiado para que los catecúmenos adultos sean bautizados y para que los cristianos ya bautizados sean recibidos en plena comunión con la Iglesia Católica”, sostuvo la USCCB en un comunicado emitido el 28 de marzo.

Los obispos indicaron que aproximadamente 85 de las casi 200 diócesis de todo el país informaron sobre su número de catecúmenos y candidatos a la plena comunión con la Iglesia y se espera “que más de 30.000 personas sean bienvenidas” el día sábado.

“Por ejemplo, la Arquidiócesis de Los Ángeles, la diócesis más grande de los Estados Unidos, recibirá 1.700 catecúmenos y 1.127 candidatos”, indicaron los obispos.

Asimismo, indicaron que entre esos candidatos estará la catecúmena Tina Robinson, quien fue criada en una iglesia bautista.

“Tina eventualmente comenzó a asistir a una iglesia no confesional. Después de casarse con una persona criada católica, ella oró a Dios para ser guiada. Unos días más tarde, Tina recibió una invitación para asistir a la Parroquia de San Bernardo en la puerta de su casa. ‘Esa fue mi vocación’, dijo Tina”.

Así como el caso de Tina, se suman miles de personas con profundas historias de conversión.

Por su parte, la Arquidiócesis de San Francisco recibirá a 173 catecúmenos y 169 candidatos. La Diócesis de San Diego recibirá a un total de 1.091 catecúmenos y candidatos.

“Entre ellos estará Tina Wok, que había sido miembro nominal de una religión no cristiana, y Kent Iglehart, quien también se está preparando para ingresar a la Iglesia Católica después de que su esposa, Jacqueline, inspiró su conversión”, narró la USCCB.

Los catecúmenos, que nunca han sido bautizados, recibirán el Bautismo, la Confirmación y la Primera Comunión en la Vigilia de Pascua del Sábado Santo. Los candidatos, que ya han sido bautizados en otra tradición cristiana, ingresarán a la Iglesia a través de una profesión de fe y recepción de la Confirmación y la Eucaristía.

La Arquidiócesis de Nueva York dará la bienvenida a 400 catecúmenos y 468 candidatos, mientras que la Arquidiócesis de Galveston-Houston dará la bienvenida a 1,536 catecúmenos y 618 candidatos.

Para conocer las cifras de las demás arquidiócesis y diócesis de Estados Unidos ingrese AQUÍ.

Etiquetas: Estados UnidosObispos de Estados UnidosconversiónVigilia PascualConversionesUSCCBc


Maná y Vivencias Pascuales (2), 2.4.18

abril 2, 2018

Lunes de la Octava de Pascua

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trinidad

Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz

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TEXTO ILUMINADOR: Oración colecta.- La Iglesia, madre fecunda.

¡Oh Dios!, que siempre aumentas tu Iglesia con el nacimiento de nuevos hijos en el bautismo; concédeles ser fieles durante su vida a la fe que han recibido en el sacramento. Por nuestro Señor.

NOTA.- Durante la octava de Pascua se proclaman los relatos de las apariciones del Señor Resucitado narradas por los cuatro evangelios.

En los Hechos de los Apóstoles leemos hoy el primer discurso kerigmático, anuncio o pregón kerigmático de la comunidad apostólica, puesto en boca de Pedro, que habla en nombre de los doce.

Pedro trata de responder a la pregunta “¿Qué es esto?”, pronunciada por los que acaban de ver los prodigios de los apóstoles tras recibir el Espíritu en Pentecostés. Sencillamente se trata del cumplimiento de las promesas hechas por Dios en el Antiguo Testamento:

Vendrán días en que enviaré mi Espíritu sobre toda carne, y todos me conocerán, del mayor al menor; les arrancaré el corazón de piedra y les daré un corazón de carne; entonces ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios; los recogeré de todas las naciones, los sacaré de sus sepulcros, los purificaré de todos sus delitos; cuando envíe mi Espíritu, los ancianos profetizarán y los jóvenes tendrán visiones; mirad que hago nuevas todas las cosas, transformaré el desierto en vergel: ¿es que no lo notáis?

Por eso concluirá Pedro diciendo: “Eso es lo que estáis viendo y escuchando”.

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Antífona de entrada: Éxodo 13, 5.9

Que la alabanza del Señor esté siempre en nuestros labios, porque el Señor nos ha introducido en la tierra prometida, tierra que mana leche y miel. Aleluya

PRIMERA LECTURA: Hechos de los apóstoles 2, 14.22-33
A este Jesús, Dios lo ha resucitado, y de ello somos testigos

El día de Pentecostés, Pedro, de pie con los Once, pidió atención y les dirigió la palabra: «Judíos y vecinos todos de Jerusalén, escuchad mis palabras y enteraos bien de lo que pasa. Escuchadme, israelitas:

Os hablo de Jesús Nazareno, el hombre que Dios acreditó ante vosotros realizando por su medio los milagros, signos y prodigios que conocéis.

Conforme al designio previsto y sancionado por Dios, os lo entregaron, y vosotros, por mano de paganos, lo matasteis en una cruz. Pero Dios lo resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte; no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio, pues David dice, refiriéndose a él:

“Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré. Por eso se me alegra el corazón, exulta mi lengua, y mi carne descansa esperanzada. Porque no me entregarás a la muerte ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción. Me has enseñado el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia.”

Hermanos, permitidme hablaros con franqueza: El patriarca David murió y lo enterraron, y conservamos su sepulcro hasta el día de hoy. Pero era profeta y sabía que Dios le había prometido con juramento sentar en su trono a un descendiente suyo; cuando dijo que “no lo entregaría a la muerte y que su carne no conocería la corrupción”, hablaba previendo la resurrección del Mesías.

Pues bien, Dios resucitó a este Jesús, de lo cual todos nosotros somos testigos. Ahora, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo que estaba prometido, y lo ha derramado. Esto es lo que estáis viendo y oyendo.»


SALMO 15, 1-2.5.7-8.9-10.11

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.

Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti; yo digo al Señor: «Tú eres mi bien.» El Señor es el lote de mi heredad y mi copa; mi suerte está en tu mano.

Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré.

Por eso se me alegra el corazón, se gozan mis entrañas, y mi carne descansa serena. Porque no me entregarás a la muerte, ni dejarás a tu fiel conocer la corrupción.

Me enseñarás el sendero de la vida, me saciarás de gozo en tu presencia, de alegría perpetua a tu derecha.


Aclamación antes del Evangelio: Salmo 117, 24

Aleluya, aleluya. Éste es el día del triunfo del Señor, día de júbilo y de gozo. Aleluya.

EVANGELIO: Mateo 28, 8-15
Id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos».
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies.
Jesús les dijo: «No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán.»

Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido.

Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: «Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros.»

Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

PREFACIO PASCUAL I. Durante la Octava de Pascua se reza así:

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; PERO MÁS QUE NUNCA EN ESTE DÍA en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.

Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.

Por eso, CON ESTA EFUSIÓN DE GOZO PASCUAL, EL MUNDO ENTERO SE DESBORDA DE ALEGRÍA, y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…

Antífona de comunión: Romanos 6, 9

Cristo resucitado, ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya


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