El maná de cada día, 11.8.17

agosto 11, 2017

Viernes de la 18ª semana del Tiempo Ordinario

.
Segundo día de la Novena a San Ezequiel Moreno, agustino recoleto, cuya fiesta se celebra el 19 de éste. La encuentras al final de esta entrada o artículo.

Además de unirnos a todos los devotos de San Ezequiel, le confiamos a Dios por su intercesión todas las peticiones de salud y acciones de gracias que recibimos en este blog, con mucha frecuencia.

Dios se glorifique en esta novena. Hagamos respetuosa presión a nuestro Dios Compasivo por sus hijos preferidos, nuestros hermanos enfermos. De manera especial encomendemos a la misericordia de Dios a los que padecen cáncer o lo han sufrido y a cuantos los atienden y cuidan.

San Ezequiel sufrió cáncer al paladar y fosas nasales siendo obispo de Pasto en Colombia. Viajó a España para tratarse, y fue operado en Madrid sin resultados positivos y sufriendo muchos dolores. Entonces se retiró al convento de Monteagudo en Navarra, donde pasó los últimos días de su vida entregado a Dios y a la Virgen del Camino.  Allá murió y allá reposan sus restos mortales.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros y por nuestros enfermos.
.

El que pierda su vida por mí, la encontrará

El que pierda su vida por mí, la encontrará



PRIMERA LECTURA: Deuteronomio 4, 32-40

Moisés habló al pueblo, diciendo:

«Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido, desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, palabra tan grande como ésta?; ¿se oyó cosa semejante?; ¿hay algún pueblo que haya oído, como tú has oído, la voz del Dios vivo, hablando desde el fuego, y haya sobrevivido?;

¿algún Dios intentó jamás venir a buscarse una nación entre las otras por medio de pruebas, signos, prodigios y guerra, con mano fuerte y brazo poderoso, por grandes terrores, como todo lo que el Señor, vuestro Dios, hizo con vosotros en Egipto, ante vuestros ojos?

Te lo han hecho ver para que reconozcas que el Señor es Dios, y no hay otro fuera de él.

Desde el cielo hizo resonar su voz para enseñarte, en la tierra te mostró aquel gran fuego, y oíste sus palabras que salían del fuego. Porque amó a tus padres y después eligió a su descendencia, él en persona te sacó de Egipto con gran fuerza, para desposeer ante ti a pueblos más grandes y fuertes que tú, para traerte y darte sus tierras en heredad, cosa que hoy es un hecho.

Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón, que el Señor es el único Dios, allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que el Señor, tu Dios, te da para siempre.»


SALMO 76, 12-13.14-15.16.21

Recuerdo las proezas del Señor.

Recuerdo las proezas del Señor; sí, recuerdo tus antiguos portentos, medito todas tus obras y considero tus hazañas.

Dios mío, tus caminos son santos: ¿qué dios es grande como nuestro Dios? Tú, oh Dios, haciendo maravillas, mostraste tu poder a los pueblos.

Con tu brazo rescataste a tu pueblo, a los hijos de Jacob y de José. Guiabas a tu pueblo, como a un rebaño, por la mano de Moisés y de Aarón.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5,10

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor.


EVANGELIO: Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí la encontrará.

¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta. Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del hombre con majestad.»


.

SIGUE AL SEÑOR CON TU CRUZ

Cuando Jesús anima a sus discípulos a seguirle con la cruz, no habla de una cruz en abstracto, sino de la que a cada uno corresponde en cada momento de nuestra vida: tu cruz… mi cruz.

Evidentemente, que no se trata de ningún adorno que llevamos en el pecho, o de ese objeto piadoso que tenemos en nuestra habitación.

Se trata de abrazar el sinsabor de cada día, el fracaso inesperado, la desilusión ante ese plan no realizado, la crítica que nos asalta, esa pasión desordenada que nos agobia, esa enfermedad que nos postra, una ironía que nos humilla…

Son tantos los momentos que en cada jornada experimentamos la pequeñez de lo que somos, que sólo hay dos salidas: emplear el voluntarismo de nuestro orgullo, o la aceptación interior.

La primera, nos lleva a estar permanentemente a la defensiva, en guardia, buscando recursos para afirmar nuestro ego, llegando incluso a fórmulas donde la mentira y el engaño son nuestros aliados.

La segunda, la aceptación interior, es acompañar a Cristo en ese camino del Calvario, donde nos unimos a una entrega que no mide los condicionamientos, sino que se da hasta inmolarse por amor.

Esta última sólo es posible llevarla a cabo cuando, más allá de la resignación, nos abandonamos en las manos de Dios, con la confianza filial de quien sabe estar correspondiendo a un amor más grande que la suficiencia personal.

La cruz, la tuya y la mía, es vivir cara a Dios nuestra condición de hijos suyos, es decir, con la generosidad del que está desprendido absolutamente de todo lo que le pertenece.

Esa cruz es también la que nos hace responder con caridad cristiana nuestra relación con los demás, empleando la paciencia, los detalles de cariño, empezando por los más próximos, tu familia, tus amigos, tus compañeros.

La cruz, en definitiva, es saber que sólo la ternura es capaz de romper el hielo de la desconfianza cuando nos damos a otros sin esperar nada a cambio.

Lañas diarias www.mater-dei.es


.



NOVENA A SAN EZEQUIEL MORENO

San Ezequiel Moreno, agustino recoleto



ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Aquí me tienes, Dios mío y Padre mío, en tu presencia. Humildemente te pido perdón de todas mis culpas y la gracia de perseverar en tu santo servicio hasta la muerte.

Deseo durante estos nueve días recordar las virtudes de san Ezequiel Moreno para renovar mi fe y mi entrega a ti, mi Señor.

Por intercesión de san Ezequiel, te ruego escuches mis ruegos y me concedas la gracia especial que te pido en esta novena. Finalmente, te encomiendo a todos los enfermos, en particular a los terminales y a los que sufren de cáncer. Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


DÍA 2º.- Ezequiel respondió con generosidad a la llamada divina al estado religioso y sacerdotal, y nos dejó hermosos ejemplos de santidad y celo apostólico en todos los lugares adonde lo llevó la providencia de Dios. (Pausa de reflexión y oración)

Señor Dios, siempre admirable en tus santos, concede a tus hijos, por intercesión de san Ezequiel, ser fieles a la vocación y estado de vida en que tú mismo los has colocado con sabia disposición. Por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.

(Pídase la gracia especial que se desee alcanzar en la novena)


Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Ezequiel Moreno, ruega por nosotros.


ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Padre nuestro: la oración confiada y la certeza de la intercesión de san Ezequiel son para mí un remanso de paz y de consuelo en mis penas y trabajos. Haz que sus ejemplos me estimulen siempre hacia el bien y que no me falte nunca su protección bondadosa. Te lo pido por Jesucristo Nuestro Señor.- Amén.
.

Anuncios