Hablan musulmanes de los cientos que se bautizan cada año en Europa

mayo 3, 2017

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Administración del sacramento del Bautismo, la puerta para entrar a la Iglesia católica

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Hablan musulmanes de los cientos que se bautizan cada año en Europa

“En Jesús hemos encontrado amor y paz”

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La afluencia de inmigrantes y refugiados de Oriente Medio a Europa, huyendo de la guerra y de la pobreza, ha provocado un efecto con el que nadie contaba: una oleada de conversiones al cristianismo.

En Francia, 200 musulmanes fueron bautizados en la fe católica el año pasado, cifra que duplica la de los años anteriores. En Alemania, solo en Hamburgo recibieron el bautismo en la última Pascua 196 exmusulmanes. En Dinamarca, fueron 100… Y las cifras aumentarían si se considerasen los bautizos de adultos en las iglesias protestantes.

Proceden de Irán, Siria, Afganistán… La mayoría comenzó a interesarse por el cristianismo en su periplo hacia Europa tras su paso por Grecia o los países del Este; al entrar en contacto con organizaciones y voluntarios de inspiración cristiana; o al encontrarse de golpe con un continente con un innegable poso cultural cristiano.

Otros tuvieron sus primeros contactos con la fe de Jesús en su país, a través de internet.

Nos tuvimos que marchar

Uno de estos conversos es Arash, un iraní de 35 años: “Yo crecí como musulmán, como la mayoría de los iraníes, porque nacemos con la religión de nuestros padres. Si naces musulmán serás musulmán el resto de tu vida. No hay otra opción.

Yo de pequeño era muy religioso y seguía todas las reglas. Pero al llegar a la universidad empecé a leer y pensar mucho, a cuestionarme las reglas y algunas cosas que veía en mi religión, como la discriminación de las mujeres. Conocí a mi mujer por internet; ella es iraní como yo, pero vivía en Hamburgo, y frecuentaba una iglesia protestante.

Me hablaba mucho del cristianismo, así que cuando la visité durante algunos meses, ambos fuimos juntos allí y recibí algunos cursos de preparación. Y poco antes de volver a Irán para casarnos, me bauticé”.

Era el año 2000. Al volver a Teherán, Arash y su mujer entendieron que su vida corría peligro: “Empezamos a recibir amenazas. En mi país tú no puedes llegar y decir: “Hola, soy cristiano”. Para el islam tú no puedes cambiar de religión. En Teherán vivíamos muy bien, pero llegó un momento en que nos tuvimos que marchar. Y llegamos a Viena huyendo de aquel ambiente”.

En Austria empezaron a frecuentar una iglesia católica que les ofrecía cursos sobre la fe en inglés. Y hace apenas un año ambos declararon en la vigilia pascual su decisión de unirse a la Iglesia católica.

Ashar reconoce que “desde el principio encontré el cristianismo muy atractivo. Yo deseaba más paz, más igualdad entre la gente. En el cristianismo encontré un mundo totalmente distinto. Tienes más libertad. Allí es totalmente diferente, hay un montón de restricciones, todo está controlado, la sociedad te evalúa según tu práctica religiosa, es parte de la vida, de los negocios, del trabajo, de la familia…”.

Ashar cuenta a Alfa y Omega que se siente hoy “tocado por Dios por estar aquí. En el Evangelio, Jesús llama a muchos, a pesar de todos sus pecados y limitaciones, y yo soy uno de ellos. Me siento muy afortunado por haber encontrado el Camino, por haber escuchado y seguido la voz del Señor”.

Al mismo tiempo, se muestra esperanzado porque las cosas están empezando a cambiar en su país: “Gracias a internet, la gente puede encontrar información que antes no teníamos. Hay millones de musulmanes en el mundo que, si pudieran ser libres, estoy seguro de que desearían encontrar la paz y el amor que nosotros hemos encontrado en Cristo”.

Un cambio auténtico

Desde hace un año, Ashar trabaja como traductor para la Delegación de Pastoral de la diócesis de Viena, donde se encarga de la formación de los nuevos catecúmenos procedentes de Oriente Medio que tienen dificultades con el idioma.

Precisamente Austria es uno de los países que más incrementos de solicitudes de bautismo de exmusulmanes está experimentando. Este año se van a bautizar 422 de ellos; y, más específicamente, en Viena, lo harán 190, mientras que en la diócesis hay más de 250 personas de procedencia islámica en proceso de formación prebautismal.

Friederike Dostal, coordinadora de la catequesis prebautismal de adultos de la diócesis de Viena, es tajante con la sospecha de que muchas de estas conversiones serían interesadas:

“Nosotros percibimos un marcado interés en la fe católica por su parte, que va más allá de la necesidad de obtener un papel o un permiso de residencia. No queremos cristianos de apariencias, sino que verificamos que existe un auténtico proceso de cambio en ellos”, explica a este semanario.

Una situación parecida se ha planteado en Alemania. El sacerdote Felix Goldinger, que tiene a su cargo un grupo de una veintena de catecúmenos procedentes del islam en Espira (Renania-Palatinado), contaba hace unas semanas a la agencia AFP que la Iglesia extrema la cautela en estos casos ante la sospecha de que alguno pudiera pensar erróneamente que la conversión facilita la obtención de papeles en Europa.

“Obviamente estamos encantados de que la gente se quiera bautizar, pero deben estar seguros de su decisión”, explicaba. Durante el catecumenado, “es importante que examinen su religión original, el islam, y las razones por las cuales quieren abrazar el cristianismo”.

Un cambio auténtico

“La gente quiere de verdad hacerse cristiana –continúa Dostal–. Muchos están muy bien preparados porque ya creen en Dios, al contrario que muchos conversos que tenemos en Occidente. No hay que explicarles la existencia de Dios, porque no se plantean las cosas de otra manera”.

A partir de ahí “enfatizamos sobre todo la figura de Jesucristo. Es muy interesante comprobar cómo estas personas que ya saben de Dios llegan a conocer más de Él gracias a la presentación que hacemos de Jesús. Descubren así la maravilla de un Dios que es cercano a nosotros, con el que puedes hablar, que te acompaña… Esto supone una gran diferencia para ellos”.

En la actualidad, hay 12 parroquias de la diócesis austriaca que ofrecen cursos de preparación para exmusulmanes, en varias lenguas.

Les enseñan los rudimentos de la fe católica y, “sobre todo, han descubierto a Cristo. Su amor y su paz. Han descubierto que ha sido enviado para hacerse más cercano. Les llama mucho la atención que Cristo trata muy bien tanto a las mujeres como a los hombres. Leen el Evangelio y les impacta la historia de la mujer que estuvo a punto de ser lapidada a muerte, la vida nueva que le dio”.

Sobre todo, perciben que “es posible vivir con libertad, que son libres, con esa libertad que les da el Evangelio”.

Por Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Artículo originalmente publicado por Alfa y Omega
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Santos Felipe y Santiago, apóstoles

mayo 3, 2017

3 de Mayo

Santos Felipe y Santiago, apóstoles

En el Perú, Veneración de la Santa Cruz, fiesta, “La Cruz de mayo”. (Como en la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de septiembre)

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Sts Philp and James

Santos Felipe y Santiago, apóstoles



Antífona de entrada

Estos son los santos varones a quienes eligió el Señor amorosamente y les dio una gloria eterna. Aleluya.


Oración colecta

Señor Dios nuestro, que nos alegras todos los años con la fiesta de los santos apóstoles Felipe y Santiago; concédenos, por su intercesión, participar en la muerte y resurrección de tu Hijo, para que merezcamos llegar a contemplar en el cielo el esplendor de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 15, 1-8

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.

Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto:

que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.


SALMO 18, 2-3. 4-5

A toda la tierra alcanza su pregón.

El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos: el día al día le pasa el mensaje, la noche a la noche se lo susurra.

Sin que hablen, sin que pronuncien, sin que resuene su voz, a toda la tierra alcanza su pregón, y hasta los límites del orbe su lenguaje.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 6b y 9c

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida –dice el Señor–; Felipe, quien me ha visto a mí ha visto al Padre.


EVANGELIO: Juan 14, 6-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»

Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»

Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre” ? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí?

Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras, Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»


Antífona de comunión: Jn 14, 8-9

Señor, muéstranos al Padre y nos basta. Felipe, quien me ha visto a mí, ha visto al Padre. Aleluya.


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3 de mayo
San Felipe y Santiago, apóstoles

Felipe, nacido en Betsaida, primeramente fue discípulo Juan Bautista y después siguió a Cristo. Santiago, pariente del Señor, hijo de Alfeo, rigió la Iglesia de Jerusalén; escribió una carta canónica; llevó una vida de gran mortificación y convirtió a la fe a muchos judíos. Recibió la palma del martirio el año 62.

LA PREDICACIÓN APOSTÓLICA
Del tratado de Tertuliano, presbítero, sobre la prescripción de los herejes

Cristo Jesús, nuestro Señor, durante su vida terrena, iba enseñando por sí mismo quién era él, qué había sido desde siempre, cuál era el designio del Padre que él realizaba en el mundo, cuál ha de ser la conducta del hombre para que sea conforme a este mismo designio; y lo enseñaba unas veces abiertamente ante el pueblo, otras aparte a sus discípulos, principalmente a los doce que había elegido para que estuvieran junto a él, y a los que había destinado como maestros de las naciones.

Y así, después de la defección de uno de ellos, cuando estaba para volver al Padre, después de su resurrección, mandó a los otros once que fueran por el mundo a adoctrinar a los hombres y bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Los apóstoles –palabra que significa «enviados»–, después de haber elegido a Matías, echándolo a suertes, para sustituir a Judas y completar así el número de doce (apoyados para esto en la autoridad de una profecía contenida en un salmo de David), y después de haber obtenido la fuerza del Espíritu Santo para hablar y realizar milagros, como lo había prometido el Señor, dieron primero en Judea testimonio de la fe en Jesucristo e instituyeron allí Iglesias, después fueron por el mundo para proclamar a las naciones la misma doctrina y la misma fe.

De modo semejante, continuaron fundando Iglesias en cada población, de manera que las demás Iglesias fundadas posteriormente, para ser verdaderas Iglesias, tomaron y siguen tomando de aquellas primeras Iglesias el retoño de su fe y la semilla de su doctrina. Por esto también aquellas Iglesias son consideradas apostólicas, en cuanto que son descendientes de las Iglesias apostólicas.

Es norma general que toda cosa debe ser referida a su origen. Y, por esto, toda la multitud de Iglesias son una con aquella primera Iglesia fundada por los apóstoles, de la que proceden todas las otras.

En este sentido son todas primeras y todas apostólicas, en cuanto que todas juntas forman una sola. De esta unidad son prueba la comunión y la paz que reinan entre ellas, así como su mutua fraternidad y hospitalidad. Todo lo cual no tiene otra razón de ser que su unidad en una misma tradición apostólica.

El único medio seguro de saber qué es lo que predicaron los apóstoles, es decir, qué es lo que Cristo les reveló, es el recurso a las Iglesias fundadas por los mismos apóstoles, las que ellos adoctrinaron de viva voz y, más tarde, por carta.

El Señor había dicho en cierta ocasión: Muchas cosas quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas hora; pero añadió a continuación: Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena; con estas palabras demostraba que nada habían de ignorar, ya que les prometía que el Espíritu de la verdad les daría el conocimiento de la verdad plena.

Y esta promesa la cumplió, ya que sabemos por los Hechos de los apóstoles que el Espíritu Santo bajó efectivamente sobre ellos.


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