Maná y Vivencias Cuaresmales (32), 1.4.17

Sábado de la 4ª semana de Cuaresma

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¿Acaso nuestra ley permite juzgar a alguien sin escucharlo primero?



Antífona de entrada: Salmo 17, 5-7

Oleaje de muerte me envolvía, torrentes destructores me aterraban; pero en mi angustia invoqué al Señor y él escuchó mi voz desde su templo.


Oración colecta

Que tu amor y tu misericordia dirijan nuestros corazones, Señor, ya que sin tu ayuda no podemos complacerte. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Jeremías 11, 18-20

El Señor me instruyó, y comprendí, me explicó lo que hacían. Yo, como cordero manso, llevado al matadero, no sabía los planes homicidas que contra mí planeaban:

«Talemos el árbol en su lozanía, arranquémoslo de la tierra vital, que su nombre no se pronuncie más.» Pero tú, Señor de los ejércitos, juzgas rectamente, pruebas las entrañas y el corazón; veré mi venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.

SALMO 7, 2-3.9bc-10.11-12

Señor, Dios mío, a ti me acojo.

Señor, Dios mío, a ti me acojo, líbrame de mis perseguidores y sálvame, que no me atrapen como leones y me desgarren sin remedio.

Júzgame, Señor, según mi justicia, según la inocencia que hay en mí. Cese la maldad de los culpables, y apoya tú al inocente, tú que sondeas el corazón y las entrañas, tú, el Dios justo.

Mi escudo es Dios, que salva a los rectos de corazón. Dios es un juez justo, Dios amenaza cada día.

Aclamación antes del Evangelio: Juan 3, 16

Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.

EVANGELIO: Juan 7, 40-53

En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían: «Éste es de verdad el profeta.»
Otros decían: «Éste es el Mesías.»
Pero otros decían: «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?»

Y así surgió entre la gente una discordia por su causa. Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron: «¿Por qué no lo habéis traído?»

Los guardias respondieron: «Jamás ha hablado nadie como ese hombre.»
Los fariseos les replicaron: «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.»

Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo: «¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?»

Ellos le replicaron: «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.»
Y se volvieron cada uno a su casa.
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Antífona de comunión: 1 Pedro 1, 19

Hemos sido rescatados con la Sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin defecto y sin mancha.


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VIVENCIAS CUARESMALES

La gente estaba dividida a causa de Jesús



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32. SÁBADO

CUARTA SEMANA DE CUARESMA

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TEMA ILUMINADOR.- Las opiniones sobre los orígenes de Jesús dividen a la gente. Signo de contradicción.

Lectura evangélica.- Unos decían: “Realmente este hombre es el profeta”. Otros afirmaban también: “Es el Cristo”. Pero otros se preguntaban: “El Cristo, ¿puede venir de Galilea?”. La gente estaba dividida a causa de Jesús.

El enfrentamiento del poder del mal con el bien resulta cada vez más directo y encarnizado. Mientras tanto el justo no se hace justicia por sí mismo, no se cuida a sí mismo, pues ha confiado a Dios la defensa de su vida. Hasta vive de una manera casi ingenua e irresponsable, porque Dios es su poderoso guardián. Y nadie puede hacer nada contra él si no se le permite desde arriba.

Además, Dios mismo dosifica las pruebas para que el justo salga ganando en todo. Él es fiel y compasivo, y, por tanto, no permitirá que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas.

En este ambiente de persecución se mueven casi todos los textos de la misa de hoy: Salmo de entrada: 17, 5-7, Juan 7, 40-53. Frente a esa amenaza, el justo es instruido internamente por Dios mismo en el ejercicio de su oración: Salmo 7, 23; 9, 10; 11, 12; Jeremías 11, 18-20: Yahvé me lo había advertido y yo mismo lo pude comprobar. Tú me abriste los ojos para ver sus maniobras.

No es pura susceptibilidad, ni manía persecutoria ni victimismo sino la realidad cruda vista desde Dios y en paz; esa dura realidad posibilita un crecimiento en el amor y proporciona al justo la sabiduría auténtica según Dios. Es decir, la madurez espiritual y la victoria definitiva; la inexpugnabilidad del profeta.

Sin embargo, para curarse en salud, la oración sobre las ofrendas pone en boca del justo esta plegaria: “Somete nuestras voluntades rebeldes a tu santa voluntad”. Todo es poco para cultivar la humildad y distanciarse de la vanagloria y del victimismo. Sigue vigente la súplica cuaresmal: “Señor, sondea mi corazón; mira si mi camino se desvía, examíname, enséñame, ten paciencia conmigo”.

Escuchemos la Lectura de Jeremías porque es mucho lo que se atreve a decir el profeta, 11, 20: “Yahvé de los ejércitos, que juzgas rectamente y que ves el fondo de las entrañas”. El profeta se despoja de sus disfraces de seguridad e incredulidad, y se atreve a retar al mismo Dios para que le tome en serio su palabra. Él no vive de rentas; rehúsa privilegios, trampas y rodeos, y permanece confiado en su valiente y fuerte Salvador.

Resumiendo la semana: las dos posturas contrapuestas: a favor de Jesús y en contra de Jesús. La razón de la sinrazón para rechazar a Jesús: trabaja en sábado para hacer curaciones; ¿de Nazaret puede salir algo bueno? El Mesías no puede ser galileo; nosotros “sabemos” dónde nacerá el Mesías. De ése no sabemos nada.

Por otro lado, las razones de la fe sencilla en Jesús: nadie habló como él. ¿No será éste el Mesías?; nadie puede hacer milagros si Dios no está con él; y Dios no escucha a los pecadores; ¡Él es un profeta! Él me ha dicho todo lo que yo he hecho; ¿quién es el Mesías, dónde está para que crea en Él?

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De las cartas pascuales de san Atanasio, obispo

Vamos preparando la cercana fiesta del Señor no sólo con palabras, sino también con obras.

El Verbo, que por nosotros quiso serlo todo, nuestro Señor Jesucristo, está cerca de nosotros, ya que él prometió que estaría continuamente a nuestro lado. Dijo en efecto: Sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.Y, del mismo modo que es a la vez pastor, sumo sacerdote, camino y puerta, ya que por nosotros quiso serlo todo, así también se nos ha revelado como fiesta y solemnidad, según aquellas palabras del Apóstol:

Ha sido inmolada nuestra víctima pascual: Cristo; puesto que su persona era la Pascua esperada. Desde esta perspectiva, cobran un nuevo sentido aquellas palabras del salmista: Tú eres mi júbilo: me libras de los males que me rodean.En esto consiste el verdadero júbilo pascual, la genuina celebración de la gran solemnidad, en vernos libres de nuestros males; para llegar a ello, tenemos que esforzarnos en reformar nuestra conducta y en meditar asiduamente, en la quietud del temor de Dios.

Así también los santos, mientras vivían en este mundo, estaban siempre alegres, como si siempre estuvieran celebrando fiesta; uno de ellos, el bienaventurado salmista, se levantaba de noche, no una sola vez, sino siete, para hacerse propicio a Dios con sus plegarias. Otro, el insigne Moisés, expresaba en himnos y cantos de alabanza su alegría por la victoria obtenida sobre el Faraón y los demás que habían oprimido a los hebreos con duros trabajos.

Otros, finalmente, vivían entregados con alegría al culto divino, como el gran Samuel y el bienaventurado Elías; ellos, gracias a sus piadosas costumbres, alcanzaron la libertad, y ahora celebran en el cielo la fiesta eterna, se alegran de su antigua peregrinación, realizada en medio de tinieblas, y contemplan ya la verdad que antes sólo habían vislumbrado.

Nosotros, que nos preparamos para la gran solemnidad, ¿qué camino hemos de seguir? Y, al acercarnos a aquella fiesta, ¿a quién hemos de tomar por guía? No a otro, amados hermanos, y en esto estaremos de acuerdo vosotros y yo, no a otro, fuera de nuestro Señor Jesucristo, el cual dice:

Yo soy el camino. Él es, como dice san Juan, el que quita el pecado del mundo;él es quien purifica nuestras almas, como dice en cierto lugar el profeta Jeremías: Paraos en los caminos a mirar, preguntad: ¿Cuál es el buen camino?; seguidlo, y hallaréis reposo para vuestras almas.

En otro tiempo, la sangre de los machos cabríos y la ceniza de la ternera esparcida sobre los impuros podía sólo santificar con miras a una pureza legal externa; mas ahora, por la gracia del Verbo de Dios, obtenemos una limpieza total; y así enseguida formaremos parte de su escolta y podremos ya desde ahora, como situados en el vestíbulo de la Jerusalén celestial, preludiar aquella fiesta eterna; como los santos apóstoles, que siguieron al Salvador como a su guía, y por esto eran, y continúan siendo hoy, los maestros de este favor divino; ellos decían, en efecto: Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.

También nosotros nos esforzamos por seguir al Señor y, así, vamos preparando la fiesta del Señor no sólo con palabras, sino también con obras (Carta 14, 1-2: PG 26, 1419-1420).

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Una respuesta a Maná y Vivencias Cuaresmales (32), 1.4.17

  1. Cristina Levaggi dice:

    buen día!!! soy una Madre Mónica de City Bell Argentina, estoy suscripta al Blog . el 1 de abril fue el último día que recibi el Maná. revise la suscripción y esta bien mi dirección de correo.

    espero se solucione a la brevedad…

    gracias por su atención.

    bendecida cuaresma!!

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