Maná y Vivencias Cuaresmales (20), 20.3.17

Lunes de la 3ª Semana de Cuaresma

.

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca, Señor



Antífona de entrada: Salmo 83, 3

Mi alma se consume de deseos por los atrios del Señor. Mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente.


Oración colecta

Señor, purifica y protege a tu Iglesia con misericordia continua y, pues sin tu ayuda no puede mantenerse incólume, que tu protección la dirija y la sostenga siempre. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: 2 Reyes 5, 1-15a

En aquellos días, Naamán, general del ejército del rey sirio, era un hombre que gozaba de la estima y del favor de su señor, pues por su medio el Señor había dado la victoria a Siria. Era un hombre muy valiente, pero estaba enfermo de lepra.

En una incursión, una banda de sirios llevó de Israel a una muchacha, que quedó como criada de la mujer de Naamán, y dijo a su señora: «Ojalá mi señor fuera a ver al profeta de Samaria: él lo libraría de su enfermedad.»
Naamán fue a informar a su señor: «La muchacha israelita ha dicho esto y esto.»
El rey de Siria le dijo: «Ven, que te doy una carta para el rey de Israel.»

Naamán se puso en camino, llevando tres quintales de plata, seis mil monedas de oro y diez trajes. Presentó al rey de Israel la carta, que decía así: «Cuando recibas esta carta, verás que te envío a mi ministro Naamán para que lo libres de su enfermedad.»

Cuando el rey de Israel leyó la carta, se rasgó las vestiduras, exclamando: «¿Soy yo un dios capaz de dar muerte o vida, para que éste me encargue de librar a un hombre de su enfermedad? Fijaos bien, y veréis cómo está buscando un pretexto contra mí.»

El profeta Eliseo se enteró de que el rey de Israel se había rasgado las vestiduras y le envió este recado: «¿Por qué te has rasgado las vestiduras? Que venga a mí y verá que hay un profeta en Israel.»
Naamán llegó con sus caballos y su carroza y se detuvo ante la puerta de Eliseo.

Eliseo le mandó uno a decirle: «Ve a bañarte siete veces en el Jordán, y tu carne quedará limpia.»

Naamán se enfadó y decidió irse, comentando: «Yo me imaginaba que saldría en persona a verme, y que, puesto en pie, invocaría al Señor, su Dios, pasaría la mano sobre la parte enferma y me libraría de mi enfermedad. ¿Es que los ríos de Damasco, el Abana y el Farfar, no valen más que toda el agua de Israel? ¿No puedo bañarme en ellos y quedar limpio?»

Dio media vuelta y se marchaba furioso. Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: «Señor, si el profeta te hubiera prescrito algo difícil, lo harías. Cuanto más si lo que te prescribe para quedar limpio es simplemente que te bañes.»

Entonces Naamán bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta, y su carne quedó limpia como la de un niño.
Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: «Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel.»


SALMO 41, 2.3;42,3.4

Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿cuándo veré el rostro de Dios?

Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío.

Tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?

Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada.

Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío.


Aclamación antes del Evangelio: Salmo 129, 5.7

Espero en el Señor y confío en su palabra, porque en él se encuentra la misericordia y la redención en abundancia.


EVANGELIO: Lucas 4, 24-30

En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret: «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón.

Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.


Antífona de comunión: Salmo 116, 1-2

Alabad al Señor, todas las naciones, porque es inquebrantable su amor por nosotros.


.

VIVENCIAS CUARESMALES

Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra

.

20. LUNES

TERCERA SEMANA DE CUARESMA

.

.

TEMA.- La fe ilumina y sana: conduce al bautismo

Los caminos de Dios no son nuestros caminos. En la liturgia eucarística de este día nos encontramos con las mediaciones por las que Dios quiere llegar a los hombres.

Pero si el creyente no tiene mucho deseo de Dios y humildad, tropieza con la tentación del escándalo y el rechazo de la mediación dispuesta por Dios. Los personajes de las lecturas de hoy se indignan, protestan, se rasgan las vestiduras, se enojan, se enfurecen.

Lectura del segundo libro de los Reyes: 5, 1-15

Así el rey de Israel se indigna porque le piden un milagro. ¿”Acaso soy yo dios para dar muerte o vida”? ¿Para qué me mandó Dios este problema? Evidentemente, le falta la luz de la fe y la humildad necesarias y suficientes como para tantear los planes de Dios en los que no hay azar ni mucho menos despropósito ni injusticia. El hombre de Dios hará frente al problema desde la fe.

Naamán el sirio se escandaliza también, se decepciona, se molesta. Naamán se enojó y se retiró. Había pensado: ¿no podría bañarme en los ríos de Damasco? ¿no son mucho más grandes y cristalinos que todos los ríos de Israel? Los servidores de Naamán tienen más fe y más sentido común, y le sugieren obedecer. Él lo hace y así puede experimentar que no hay en el mundo otro Dios que el de Israel.

Lectura del Evangelio según san Lucas 4, 24-30

Los paisanos de Jesús se resisten a aceptar que Jesús, a quien todos conocen desde niño, tenga algo importante que decirles a ellos. No le creen, no le tienen fe. ¿Acaso no es el hijo de José? ¿No conocemos a todos sus familiares que viven en nuestro pueblo desde siempre? Y se resistían a creer.

Jesús les increpa su incredulidad: ningún profeta es bien recibido en su propia tierra o entre los suyos. Ellos reaccionan con mayor virulencia y hasta desprecio: “Se enojaron mucho, se amotinaron y lo arrastraron fuera de la ciudad”.

La incredulidad nos daña, pero también daña al hermano a quien se le despoja del “misterio” que esconde su persona, pues cada hermano, no sólo tiene un mensaje para nosotros de parte de Dios, sino que toda su persona es un mensaje del amor de Dios.

En realidad en ello consiste su mayor riqueza y valor: ser imagen de Dios, regalo de Dios para todo el que así lo quiera recibir y agradecer.

Cada hermano es un don y una interpelación de Dios: acogido, se transforma en bendición; rechazado, en tropiezo, en maldición y desgracia, como les sucedió a los nazarenos y después a los judíos que lo negaron ante Pilatos y lo crucificaron.

Por eso el salmista nos invita a fomentar el deseo de Dios, la búsqueda de Dios, el ansia de ver su rostro en cada persona; y a ver su mano providente en cada circunstancia de la vida. Salmo 41, 2-3. 42, 3-4: Mi alma tiene sed del Dios vivo: ¿Cuándo entraré a ver el rostro el Dios?

ORACIÓN SUGERIDA

Mi alma tiene sed del Dios vivo, no de un dios muerto, domesticado y a mi medida. Tú, mi Dios, eres siempre un Dios sorpresivo, siempre mayor. Como busca la cierva sedienta, así te ansío, mi Dios.

Líbrame, Señor, de saber demasiado. Envíame tu luz y tu verdad; envíame la Palabra y el Espíritu: ellos me guiarán.

Señor, que yo te descubra detrás de todo cuanto sucede a mi alrededor: que la mirada de fe traspase los telones de las apariencias humanas, terrenas.

Si pudiera comprender de una vez que no hay casualidad, que todo es providencia, proyecto maravilloso de tu amor de predilección…

Ten paciencia conmigo, Señor, y enséñame tus caminos. Amén.

EJERCICIO ESPIRITUAL

Para habituarte a ver la disposición de Dios en todo, absolutamente en todo cuanto sucede, podrías hoy, especialmente al acabar el día, dar gracias a Dios por todo lo que has vivido y te ha sucedido, en particular por las cosas adversas.

Si lo haces así, seguramente tu mente y tu corazón se harán más capaces de descubrir la voluntad de Dios y se irán haciendo más dóciles para seguir los planes de Dios sobre ti y sobre los demás. Experimentarás una mayor liberación al no tener que entenderlo todo; ya no serás tú el único protagonista y responsable de todo.

Recuerda que los padres de Jesús no entendieron algún comportamiento de Jesús, por ejemplo su extravío en el Templo, pero María guardaba todo en su corazón.

.

De los tratados morales de San Gregorio Magno, papa,
sobre el libro de Job:

Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?

El apóstol Pablo, considerando en sí mismo las riquezas de la sabiduría interior y viendo al mismo tiempo que en lo exterior no es más que un cuerpo corruptible, dice: Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro.

En el bienaventurado Job, la vasija de barro experimenta exteriormente las desgarraduras de sus úlceras, pero el tesoro interior permanece intacto. En lo exterior crujen sus heridas, pero del tesoro de sabiduría que nace sin cesar en su interior emanan estas palabras llenas de santas enseñanzas: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?

Entendiendo por bienes los dones de Dios, tanto temporales como eternos, y por males las calamidades presentes, acerca de las cuales dice el Señor por boca del profeta: Yo soy el Señor, y no hay otro; artífice de la luz, creador de las tinieblas; autor de la paz, creador de la desgracia.

Artífice de la luz, creador de las tinieblas, porque, cuando por las calamidades exteriores son creadas las tinieblas del sufrimiento, en lo interior se enciende la luz del conocimiento espiritual.

Autor de la paz, creador de la desgracia, porque precisamente entonces se nos devuelve la paz con Dios, cuando las cosas creadas, que son buenas en sí, pero que no siempre son rectamente deseadas, se nos convierten en calamidades y causa de desgracia.

Por el pecado perdemos la unión con Dios; es justo, por tanto, que volvamos a la paz con él a través de las calamidades; de este modo, cuando cualquier cosa creada, buena en sí misma, se nos convierte en causa de sufrimiento, ello nos sirve de corrección, para que volvamos humildemente al autor de la paz.

Pero, en estas palabras de Job, con las que responde a las imprecaciones de su esposa, debemos considerar principalmente lo llenas que están de buen sentido. Dice, en efecto: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males?

Es un gran consuelo en medio de la tribulación acordarnos, cuando llega la adversidad, de los dones recibidos de nuestro Creador. Si acude en seguida a nuestra mente el recuerdo reconfortante de los dones divinos, no nos dejaremos doblegar por el dolor. Por esto, dice la Escritura: En el día dichoso no te olvides de la desgracia, en el día desgraciado no te olvides de la dicha.

En efecto, aquel que en el tiempo de los favores se olvida del temor de la calamidad cae en la arrogancia por su actual satisfacción. Y el que en el tiempo de la calamidad no se consuela con el recuerdo de los favores recibidos es llevado a la más completa desesperación por el estado mental. Hay que juntar, pues, lo uno y lo otro, para que se apoyen mutuamente; así, el recuerdo de los favores templará el sufrimiento de la calamidad, y la previsión y temor de la calamidad moderará la alegría de los favores.

Por esto, aquel santo varón, en medio de los sufrimientos causados por sus calamidades, calmaba su mente angustiada por tantas heridas con el recuerdo de los favores pasados, diciendo: Si aceptamos de Dios los bienes, ¿no vamos a aceptar los males? (Libro 3, 15-16: PL 75, 606-608).

.

Anuncios

One Response to Maná y Vivencias Cuaresmales (20), 20.3.17

  1. Rosa Elena Orna Salazar dice:

    Buenos días Padre Ismael, es muy cierto que la Palabra de Dios es siempre actual, sin embargo quizá esté equivocada pero no creo que las desgracias sean de Dios, por ejemplo lo que está sucediendo ahora en nuestro país es por la falta de planificación y prevención de las autoridades a estos eventos climáticos que se han podido prevenir sino existiera tanta corrupción en el país y un accionar mediático, además como ciudadanía no logramos aún contar con identidad y unidad, y todo lo que ocurre ahora es para reflexionar a la luz de la Palabra, entiendo, y si mi pensar es incorrecto le pido que me oriente, para ver todo esto como signos y así poder actuar como verdaderos hijos de Dios. El antiguo testamento muestra a un Dios que castiga pero Dios es padre, y si bien esta para corregir muchas desgracias son consecuencia de nuestro proceder. Gracias. Que tengan un buen día.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: