VENEZUELA: ¡DEMOCRACIA SECUESTRADA!

diciembre 23, 2016

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Arturo Sosa: Democracia secuestrada.

Arturo Sosa, SI.: Democracia secuestrada, en Venezuela. 

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¡DEMOCRACIA SECUESTRADA!

Superior de los jesuitas, Arturo Sosa: “El balance social de Venezuela es dramático”

DolarToday / Dec 23, 2016

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El prepósito general de la Compañía de Jesús, Arturo Sosa, aseguró ayer en una rueda de prensa que se deben ampliar los espacios de democracia en Venezuela y que su preocupación más grande es la crisis humanitaria que se vive en el país, publica El Nacional

Hizo un llamado a todos los sectores de la sociedad para construir puentes de solidaridad que permitan aliviar el sufrimiento cotidiano de cada familia.

Luego de tres meses de ser elegido papa negro, el primer jesuita nacido fuera de Europa en convertirse en superior general regresó a Venezuela y declaró sobre la situación actual de la nación.

“Lo que está a la vista no necesita anteojos. Aspiramos a aquella democracia que no tenemos. Estamos en esa lucha. Por supuesto que el hecho de que no haya voto o calendario electoral es uno de los síntomas más preocupantes de la falta de democracia en Venezuela”.

Agregó que en términos democráticos el camino de la política debe guiarse por la separación y equilibrio de los poderes, así como el reconocimiento de las diferencias: “No hay democracia si el sujeto no es el pueblo organizado, el pueblo como ciudadano, en el que la persona es capaz de encontrar espacios para el bien común, que lo pone como prioridad y que se organiza para que de verdad sea compartido por todos”.

Acerca de las acciones del Tribunal Supremo de Justicia contra la Asamblea Nacional, el padre jesuita destacó que si un poder no respeta a otro no existe democracia, por lo que ninguno debe cumplir funciones que no le correspondan. “En la medida en que esa maraña institucional se fortalezca es que será posible la democracia”, aseguró.

A su vez, rechazó cualquier manifestación violenta e indicó que hay otras maneras de presionar al gobierno: “La violencia ocasiona más violencia o mayores ejecuciones a la democracia de las que hay. Yo creo que cada institución y cada persona tiene que buscar una manera de contribuir a que encontremos los canales del entendimiento de un modo democrático”.

Diálogo debe ser continuo. El superior de los jesuitas destacó que el diálogo es uno de los elementos necesarios de la democracia y que, aunque no todos los procesos relacionados con este son exitosos, se debe valorar cada intento y retomarlo hasta que se logren los objetivos.

“Cuando la democracia funciona con normalidad, no hay que hablar de diálogo porque se hace diálogo constantemente. La democracia y la política funcionan así. Cuando empezamos a preocuparnos por el diálogo es porque nos está faltando ese instrumento importantísimo del quehacer político democrático. Los diálogos tienen que ser dosificados y la política tiene que conseguir lo que se puede. No es propio de una democracia tener presos políticos. Ojalá tuviéramos una Navidad sin presos políticos y sin insultarnos mutuamente buscando el modo de entendernos. Creo que los procesos de diálogo no se pueden dar por terminados nunca, la única manera de silenciar el diálogo es la guerra y no creo que ningún venezolano pretenda seriamente que esa sea la vía para encontrar la solución a la política”.

Sosa aseguró que quienes están negociando en el país deben escuchar a todos los venezolanos, a quienes no tienen comida, trabajo o acceso a las medicinas, puesto que ellos representan a las víctimas de este problema, y señaló que hasta que no se conmuevan con eso difícilmente se alcanzará el diálogo que se desea.

Aprovechó la oportunidad para agradecer el esfuerzo del papa Francisco al crear una comisión que tuvo la función exclusiva de mediar y facilitar el desarrollo del diálogo en Venezuela y expresó que quisiera llevar esa ayuda a otros ámbitos que impliquen aliviar el dolor de la gente.

De la crisis y el sufrimiento. Como eje central de las acciones, el padre jesuita destacó que se debe construir un camino que permita superar la crisis sin divisiones. Acotó que la reconciliación es lo que más necesitan los venezolanos, por lo que debe estar más vigente que nunca.

“El balance social de Venezuela es dramático. Yo creo que no puede dejar indiferente a ninguna institución ni a ningún gobierno. No es justificable, por ningún motivo, anteponer razones ideológicas o razones vinculadas al ejercicio del poder en la vida de las personas, servicios básicos como nutrición, salud o educación. Tenemos que encontrar los canales para construir y dejar que nos ayuden. Yo creo que es una situación tan dramática que no solamente debemos preocuparnos por hacer algo interno, también debemos recibir ayuda de otra gente. La Iglesia católica y la Compañía de Jesús han ofrecido todo lo que se puede para contribuir al alivio de la gente”.

https://dolartoday.com/democracia-secuestrada-superior-de-los-jesuitas-arturo-sosa-el-balance-social-de-venezuela-es-dramatico/

 


El maná de cada día, 23.12.16

diciembre 23, 2016

23 de Diciembre. Feria de Adviento

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Os envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí



Antífona de entrada: Is 9, 6; Sal 71, 17

Un niño nos va a nacer y es su nombre: Dios guerrero, él será la bendición de todos los pueblos.


Oración colecta

Dios todopoderoso y eterno, al acercarnos a las fiestas de Navidad, te pedimos que tu Hijo, que se encarnó en las entrañas de la Virgen María y quiso vivir entre nosotros, nos haga participes de la abundancia de su misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Malaquías 3, 1-4.23-24

Así dice el Señor: «Mirad, yo os envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar –dice el Señor de los ejércitos–.

¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca?

Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.

Mirad: os enviaré al profeta Elías antes de que llegue el día del Señor, grande y terrible. Convertirá el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, para que no tenga que venir yo a destruir la tierra.»


SALMO 24, 4-5ab.8-9.10.14

Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador.

El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes.

Las sendas del Señor son misericordia y lealtad para los que guardan su alianza y sus mandatos. El Señor se confía con sus fieles y les da a conocer su alianza.



Aclamación antes del Evangelio

Rey de las naciones y piedra angular de la Iglesia, ven y salva al hombre que formaste del barro de la tierra.


EVANGELIO: Lucas 1, 57-66

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban. A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: «¡No! Se va a llamar Juan.»

Le replicaron: «Ninguno de tus parientes se llama así.»

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.»

Todos se quedaron extrañados. Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios. Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea.

Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: «¿Qué va a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.


Antífona de comunión: Ap 3, 20

Estoy a la puerta llamando: si alguien me oye y me abre, entraré y comeremos juntos.



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COMO EN ESPERA DE UN PARTO

Papa Francisco, Casa Santa Marta
Lunes 23 de diciembre de 2013

En Navidad se viven las «percepciones interiores en femenino» propias de la «espera de un parto». Una actitud espiritual que prevé un estilo de «apertura»: por ello no se debe colocar nunca en la puerta de nuestra alma «un educado cartel» con la inscripción: «Se ruega no molestar».

Es una fuerte llamada al significado más auténtico de la Navidad la propuesta del Papa Francisco durante la misa celebrada el lunes 23 de diciembre en la capilla de Santa Marta. «En ésta última semana» que precede a la Navidad —recordó el Pontífice— «la Iglesia repite la oración: ¡Ven, Señor!». Y haciendo así, «llama al Señor con tantos nombres distintos, llenos de un mensaje sobre el Señor» mismo: «Oh sabiduría, oh Dios poderoso, oh raíz de Jesé, oh sol, oh rey de las naciones, oh Emanuel».

La Iglesia hace esto, explicó el Santo Padre, porque «está en espera de un parto». En efecto «también la Iglesia, esta semana, es como María: en espera del parto». En su corazón la Virgen «sentía lo que sienten todas las mujeres en ese momento» tan especial: esas «percepciones interiores en su cuerpo y en su alma» de las cuales comprende que el hijo ya está por nacer. Y «en su corazón decía seguramente» al niño que llevaba en su seno: «Ven, quiero mirarte a la cara porque me han dicho que serás grande».

Es una experiencia espiritual que vivimos también «nosotros como Iglesia», porque «acompañamos a la Virgen en este camino de espera». Y «queremos apresurar este nacimiento del Señor». Éste es el motivo de la oración: «Ven, oh llave de David, oh sol, oh sabiduría, oh Emanuel. ¡Ven!». Una invocación evocada también en los últimos versículos de la Biblia cuando, al final del libro del Apocalipsis, la Iglesia repite: «Ven, Señor Jesús». Y lo hace con «esa palabra aramea —maranathà— que puede significar un deseo o también una seguridad: el Señor viene».

En realidad, «el Señor viene dos veces». La primera, explicó el Obispo de Roma, es «la que conmemoramos ahora, el nacimiento físico». Luego «vendrá al final, a cerrar la historia». Pero, añadió, «san Bernardo nos dice que hay una tercera venida del Señor: la de cada día». En efecto «el Señor cada día visita a su Iglesia. Nos visita a cada uno de nosotros. Y también nuestra alma entra en esta semejanza: nuestra alma se asemeja a la Iglesia; nuestra alma se asemeja a María». En esta perspectiva el Papa Francisco recordó que «los padres del desierto dicen que María, la Iglesia y nuestra alma son femeninas». Así «lo que se dice de una, análogamente se puede decir de la otra».

Por lo tanto «nuestra alma está en espera, en espera por la venida del Señor. Un alma abierta que llama: ¡ven, Señor!». Precisamente en estos días, dijo el Pontífice, el Espíritu Santo mueve el corazón de cada uno a «hacer esta oración: ¡ven, ven!». Por lo demás, «todos los días de Adviento —recordó— hemos dicho en el prefacio que nosotros, la Iglesia, como María, estamos «vigilantes en espera»». Y «la vigilancia es la virtud, es la actitud de los peregrinos. Somos peregrinos». Una condición que sugirió al Papa una pregunta: «¿Estamos en espera o estamos cerrados? ¿Estamos vigilantes o estamos seguros en un albergue en el camino y ya no queremos ir más adelante? ¿Somos peregrinos o somos errantes?».

He aquí por qué la Iglesia nos invita a rezar con este «¡Ven!». Se trata, en definitiva, de «abrir nuestra alma» para que en estos días esté «vigilante en la espera». Es una invitación a comprender «qué sucede» a nuestro alrededor: «si viene el Señor o si no viene; si hay sitio para el Señor o hay sitio para las fiestas, para hacer compras, hacer ruido».

Una reflexión que, según el Pontífice, lleva a otra pregunta dirigida a nosotros mismos: «¿Nuestra alma está abierta, como está abierta la santa madre Iglesia y como estaba abierta la Virgen? ¿O nuestra alma está cerrada y hemos colgado en la puerta un cartel, muy educado, que dice: se ruega no molestar?».

«El mundo no acaba con nosotros», afirmó el Papa, y «nosotros no somos más importantes que el mundo». Así, continuó, «con la Virgen y con la madre Iglesia nos hará bien repetir hoy en oración estas invocaciones: oh sabiduría, oh llave de David, oh rey de las naciones, ven, ven». Y será un bien, insistió, «repetir muchas veces: ¡ven!». Una oración que se convierte en examen de conciencia, para verificar «cómo es nuestra alma» y hacer que «no sea un alma que diga» a los demás que no le molesten, sino más bien «un alma abierta, un alma grande para recibir al Señor en estos días». Un alma, concluyó el Santo Padre, «que comienza a sentir lo que mañana en la antífona nos dirá la Iglesia: Hoy sabréis que vendrá el Señor, y mañana veréis su gloria».

http://www.vatican.va


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