Siete razones por las que ganó Donald Trump

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Donald Trump

Donald Trump: Las siete razones de su victoria electoral.

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Siete razones por las que ganó Donald Trump

Y lo digo así de claro: el triunfo de Donald Trump no tiene nada que ver con política ni propuestas. Tampoco es una cuestión de debacle social o de una sociedad enfermiza, carente de valores.

Este triunfo está muy ligado al arte de la persuasión y de la psicología de la mente. Y cuando lo vemos así, este inesperado triunfo ya no tiene mucho de inesperado. Te lo contamos aquí en las 7 razones que hicieron ganar a Donald Trump:

Razón #1: Sabe cómo llamar la atención

Aunque pudiese ir en contra de la lógica, Donald Trump no estaba intentando ser elegido. ¡Sólo estaba llamando la atención! Y ese fue su mejor marketing desde el inicio.

Sólo con declaraciones controversiales acerca de que los mexicanos estaban trayendo drogas, crímenes y violaciones a los Estados Unidos, repercutió tanto en los medios, que de un día a otro, el mundo entero ya conocía a Donald Trump. No al empresario famoso, sino al racista y xenofóbico. ¡Pero lo conocían!

Luego siguió con los musulmanes: “Yo bombardearía todo, volaría las tuberías, volaría cada pulgada; no quedaría nada. Y tomaría el petróleo”. Ahora te pregunto: ¿cuántos mexicanos y musulmanes votaron en estas últimas elecciones? No lo sé, pero te aseguro que una amplia minoría.

Y es que de eso se trata: de minorías. Trump no estaba atacando al pueblo americano, sino a las minorías; a quienes usó como carnada para decirles a sus votantes que ellos son los causantes de sus males. Es decir, sabía con quién meterse, porque de ellos no iba a sacar beneficio alguno.

De esta manera, trajo a discusión temas que no se decían abiertamente en la sociedad. Y te puedo asegurar que a un ciudadano norteamericano, temas como la inmigración ilegal y de la población musulmana, les importa, y mucho.

Pero aquí cabe precisar algo: todo esto lo dijo durante su candidatura al Partido Republicano; no como candidato presidencial. Y lo hizo para llamar la atención, crear controversia y poner su nombre en la boca de todos.

Pero una vez elegido en el Partido Republicano, cambió su discurso. Terminó diciendo que las armas de destrucción masiva eran el peor de los males en el mundo, aun cuando había dicho anteriormente que iba a bombardear al mundo entero. Como vemos, sólo se adapta a lo que sus electores quieren escuchar. Y tan bien lo hace, que cuando empezó a caer antipático, empezó a disculparse.

Razón #2: Se sabe siempre un ganador

Y esto es clave en el triunfo de Trump. Si ves a una persona que desde el inicio te dice convencido que está ganando, aun cuando no sea cierto, te hace dudar con respecto a su insignificancia. Hace meses, un entrevistador le recalcó a Donald Trump que estaba muy abajo en las encuestas, y que de seguir así, era imposible que ganase las elecciones.

El viejo Donald, con una actitud segura y convincente, le respondió que había ido acabando con sus adversarios, uno por uno, y que cuando le tocase encontrarse con Hillary Clinton, en ese momento las cifras cambiarían. Y aquí hay algo a tomar en cuenta: no es lo que dices, sino cómo lo dices.

Y eso él lo sabe muy bien. Si dices algo con total convencimiento, así sea la tonta promesa de bajar el sol y las estrellas, el receptor empezará a empatizar contigo, y de un momento a otro, empezará a creerte. Y si lo repites muchas veces, te aseguro que tendrás a un mar de gente creyendo en lo que dices, y sobretodo, confiando en ti. Eso hizo Trump, y murió en su ley.

Razón #3: Etiqueta a sus adversarios

Eliminó a sus adversarios uno por uno, haciendo algo sencillo y efectivo: poniéndoles etiquetas. “El débil Jeb Bush“, “Ted el mentiroso“, fueron sólo algunas de las etiquetas que se hicieron famosas en estas elecciones. Y ya no importaba qué propuestas tuviesen que decir estos candidatos; los apodos habían definido su identidad. Era irrelevante si acaso daban la mejor solución en la vida de los estadounidenses, porque su identidad ya estaba marcada.

Y es que los apodos tienen ese poder. Son pegajosos. Inmaduros, pero pegajosos y llamativos para la mente. Tiempo después lo haría con la misma Hillary Clinton: “la chueca Hillary“, “la descorazonada Hillary“, aludiendo a su personalidad robótica e insensible.

Razón #4: Es estímulo, no respuesta

Hay algo básico que tienes que entender: para tener el poder sobre algo o alguien, tienes que ser inicialmente el estímulo de la interacción. Si tú eres un estímulo, por ley de causa-efecto, los demás reaccionan hacia ti. Este concepto tan sencillo de la psicología se aplica en todo: economía, política, lucha de poder, relaciones interpersonales, relaciones de pareja, en todo.

Y Trump era el estímulo perfecto. Sabía serlo. Todos los demás candidatos quedaban a la merced de él. Si Trump decía algo, la gente reaccionaba, tanto como sus seguidores, así como sus opositores y detractores. Y eso es tener poder.

Y aquí va mi punto clave: si reaccionas constantemente frente a algo, tu mente empieza a entender que ese algo tiene el poder sobre ti, y poco a poco, sin saber por qué, empiezas a ceder. Y ese fue el problema para sus adversarios. Todos los contrincantes de Donald Trump reaccionaban frente a sus insultos y ataques. Incluso, lo miraban cuando lo refutaban, buscando desafiarlo.

Pero el viejo Donald ni por asomo los miraba. ¿Por qué? Porque no quería ser respuesta frente a sus estímulos. En cambio, él sólo tenía que hablar para que los demás se tornasen reactivos. Por eso, no es de extrañar que Donald Trump siempre se mostrase imponente y poderoso.

Razón #5: Sabe cambiar el marco de referencia

Si quieres liderar, no tienes que entrar en discusión con el otro hasta ganarle, sino ser tú quien tome las riendas de una conversación. Eso hacía perfectamente Donald Trump. Cuando algún entrevistador le hacía una pregunta incómoda, Trump le respondía con algo irónico o haciendo una broma. La multitud, de pronto, se iba en carcajada, y el entrevistador quedaba en ridículo. La pregunta ya no tenía más sentido.

Trump había cambiado el sentido de la conversación, de manera sutil y sin forzarla. Y es que la risa es un factor decisivo cuando quieres persuadir a alguien. Luego de las risas, el auditorio cambiaba radicalmente a favor de Trump. Se ganaba así el carisma de la gente.

Razón #6: Dominante como ninguno

Si hay algo que lo caracteriza es su fuerte carácter y su personalidad imponente. Y como ya habíamos mencionado antes, el hecho de mostrarse siempre como estímulo, alimentaba su imagen de una persona empoderada en sí mismo.

Tanto así que hacía ver a sus contrincantes como ineptos, y en muchas ocasiones, ridículos. Con un estilo áspero, rudo y cruel en sus declaraciones, hicieron verlo como un león que no deja a su presa hasta devorársela por completo.

Y es acá en donde me detendré con esta pregunta: ¿Crees que los norteamericanos se sentirían bien representados y protegidos con un líder como Donald Trump? La respuesta es un rotundo . Trump representa al padre protector que toda nación desea y que todas las demás naciones detestan.

Se ha hecho de la imagen del típico sujeto que está dispuesto a morir por su patria y en el nombre de todos los norteamericanos. Y eso sí que asusta al resto de países. Porque te pregunto algo: si eres latinoamericano, ¿no te asusta la idea de que sea presidente? Lo más seguro es que sí. Y es que ese es el juego de Donald Trump: el miedo. Por eso es fuerte y dominante.

Razón #7: Donald Trump es realmente Donald Trump

Y este es el punto más importante y por el que yo creo que Donald Trump ganó las elecciones: supo ser auténtico. No hay nada que enamore más a las personas que la autenticidad. Y es que las elecciones no se ganan por propuestas; eso es demasiado racional para la mente y poco persuasiva para ella. Las elecciones se ganan con la personalidad y la identidad del candidato.

Eso sí que atrapa al electorado. Y Trump lo tenía muy claro desde el inicio. Por eso se muestra natural, dice lo que siente e impone sus ideas. Sí, tal vez hay veces en las que podrá actuar como un desquiciado, pero nunca dejó de ser él mismo.

Hillary Clinton, en cambio, mantuvo una actitud ética, refinada y fingida. Con el tiempo, sus asesores le recomendaron que cambiase su estilo y que empezase a mostrar una personalidad más natural y sensible. Entonces empezó a sonreír, a hacer bromas, a decir lo que pensaba, mientras comenzaron a circularse algunos videos caseros suyos en la web. Y de pronto, las personas empezaron a familiarizarse con ella, y volvió a ponerse arriba en las encuestas. Y es que a la mente le gusta saber que hay alguien familiar para ti y no una persona impersonal puesta en un pedestal político.

Por eso mismo, estoy convencido de que si Hillary no hubiese optado por esta estrategia en su cambio de imagen, Donald Trump la hubiese aplastado rotundamente, y mucho antes del 8 de Noviembre. No obstante, la historia fue distinta.

https://viviresahorablog.wordpress.com/2016/11/09/7-razones-por-las-que-gano-donald-trump/

 

Una respuesta a Siete razones por las que ganó Donald Trump

  1. […] a través de Siete razones por las que ganó Donald Trump — Blog Padre Ismael Ojeda […]

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