Papa Francisco advierte contra los prejuicios y sospechas hacia la mujer en la Iglesia

agosto 31, 2016
Para Francisco abraza a mujer

El Papa Francisco se deja abraza por una mujer

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El Pontífice invita a la Iglesia a tomar el camino de la misericordia de Jesús para que nadie se sienta “descartado”

Por Ary W. Ramos

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El papa Francisco advirtió a las comunidades cristianas evitar tener una “visión” de la mujer “contagiada” de “prejuicios y de sospechas dañinas de su intangible dignidad”. Lo hizo este miércoles 31 de agosto de 2016 en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Tras suspender la catequesis de la semana pasada, cuando rezó por las víctimas del terremoto en Italia central, el papa Francisco reanudó hoy su meditación sobre la misericordia que ofrece dignidad, ante miles de fieles congregados en la plaza principal del Vaticano.

Antes de la predicación papal, la lectura principal fue sobre la mujer descrita en el Evangelio de San Mateo (9, 20-22), cuyo nombre no se conoce, que padecía un derrame de sangre desde hacía doce años y fue curada por Jesús apenas lo tocó.

El Pontífice destacó la “fe inmensa” que tuvo la mujer considerada por su pueblo como “impura” y que era “descartada por la sociedad”. Ella “sabe que Jesús puede salvarla”.

“Jesús no sólo la curó de su dolencia, sino que la libra de sus temores y complejos, le restituye su dignidad y la reintegra en la esfera del amor misericordioso de Dios”, constató.

Además, subrayó cómo Jesús, con “su comportamiento lleno de misericordia” hacia la mujer descartada, indica a la Iglesia el camino para ir al encuentro de cada persona para devolverle su “dignidad como hijos de Dios”.

En la síntesis en español, Francisco dijo: “Jesús es la fuente de todo bien y de Él nos viene la salvación; nosotros debemos acogerlo con fe viva y auténtica, como demostró tener esa mujer”.

Prejuicios contra la mujer

El Papa se refirió a los “prejuicios” contra las mujeres, incluso en la comunidades cristianas, alertando contra “las visiones de la feminidad contagiadas de prejuicios y de sospechas dañinas de su intangible dignidad”.

En este sentido, indicó que los “Evangelios” presentan un punto de vista “liberador” y de “salvación” para la mujer. “Jesús ha animado la fe de esta mujer a la que todos evitaban, y ha transformado su esperanza en salvación”, añadió.

La mujer, “como había oído lo que se decía de Jesús, se acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto”, explicó comentando la lectura evangélica.

Jesús le dirige la palabra, como decíamos, debido a su exclusión, la mujer actuó a escondidas, a sus espaldas. Algo temerosa, para no ser vista, porque era una descartada”.

Jesús misericordioso con los descartados

En ese caso, “Jesús no tiene una mirada de reproche. Jesús no le dice: ‘vete, tú eres una descartada’, como una leprosa […]”. “Jesús no sólo la acoge, sino que la considera digna de ese encuentro”, constató Francisco.

De esta manera, el Pontífice destacó que Jesús dedica su misericordia a cada persona descartada. “¡Cuántas veces nos hemos sentido descartados interiormente por nuestros pecados!”.

Es el tiempo de la misericordia

“El Señor nos dice: ‘coraje, ven’. Para mí no eres un descartado, una descartada, coraje, hijo, hija, y este es el momento de la gracia, del perdón, de la inclusión en la vida de Jesús y de la Iglesia. Es el tiempo de la misericordia”.

El Pontífice insistió en ir delante a Dios y pedir perdón para seguir adelante con “valentía”, como la tuvo la mujer que sufría hemorragias.

“Hoy a todos nosotros -seamos grandes o pequeños pecadores, todos lo somos- el Señor nos dice: ‘Coraje, ven, ya no eres un descartado, una descartada, ven, yo te perdono’. ¡Así es la misericordia de Dios!”.

Fe para la salvación

Para el Papa, “la salvación” adquiere varios significados. “En primer lugar, devuelve la salud a la mujer, la libera de la discriminación social y religiosa, y además realiza la esperanza que ella tenía en el corazón anulando su miedo y su desánimo”, aseguró el Papa.

Por último, la salvación “devuelve” a la mujer a su “comunidad”, pues antes “actuaba a escondidas”.

“Esto es importante –destacó–, un descartado siempre actúa a escondidas”. Asimismo, reveló que “los pecadores actúan a escondidas” porque nos “avergonzamos de lo que hacemos”. Jesús, en cambio, “nos libera, nos levanta” y “nos salva”.

Por ello, indicó que “la fe” es la “disposición fundamental” para acoger la salvación de Dios.

Jesús, con su comportamiento lleno de misericordia, indica a la Iglesia el camino para ir al encuentro de cada persona. Para que cada uno pueda ser curado en el cuerpo y en el espíritu y recuperar la dignidad de hijos de Dios. Gracias”, concluyó.

Al final, la audiencia general terminó con el canto del Pater Noster y la bendición apostólica.

Papa Francisco advierte contra los prejuicios y sospechas hacia la mujer en la Iglesia


El maná de cada día, 31.8.16

agosto 31, 2016

Miércoles de la 22ª Semana del Tiempo Ordinario

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El que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios



PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 3, 1-9

Hermanos, no pude hablaros como a hombres de espíritu, sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Por eso os alimenté con leche, no con comida, porque no estabais para más.

Por supuesto, tampoco ahora, que seguís los instintos carnales. Mientras haya entre vosotros envidias y contiendas, es que os guían los instintos carnales y que procedéis según lo humano.

Cuando uno dice «yo soy de Pablo» y otro, «yo de Apolo», ¿no estáis procediendo según lo humano? En fin de cuentas, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Ministros que os llevaron a la fe, cada uno como le encargó el Señor. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; por tanto, el que planta no significa nada ni el que riega tampoco; cuenta el que hace crecer, o sea, Dios.

El que planta y el que riega son una misma cosa; si bien cada uno recibirá el salario según lo que haya trabajado. Nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros campo de Dios, edificio de Dios.


SALMO 32, 12-13. 14-15. 20-21

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. El Señor mira desde el cielo, se fija en todos los hombres.

Desde su morada observa a todos los habitantes de la tierra: él modeló cada corazón, y comprende todas sus acciones.

Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; con él se alegra nuestro corazón, en su santo nombre confiamos.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 4, 18

El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad.


EVANGELIO: Lucas 4, 38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella.

Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos sallan también demonios, que gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.»

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió a un lugar solitario.

La gente lo andaba buscando; dieron con él e intentaban retenerlo para que no se les fuese.

Pero él les dijo: «También a los otros pueblos tengo que anunciarles el reino de Dios, para eso me han enviado.»

Y predicaba en las sinagogas de Judea.


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