Maná y Vivencias Pascuales (12), 7.4.16

Jueves de la 2ª semana de Pascua

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No he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a dar plenitud. El que viene del cielo es superior a todos.

No he venido a abolir la Ley o los Profetas sino a dar plenitud. El que viene del cielo es superior a todos.

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TEMA, VIVENCIA: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres, pues el Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús y lo ha constituido Jefe y Salvador para dar la conversión y el perdón de los pecados a todo el que crea.

ORACIÓN COLECTA: Te pedimos, Señor, que los dones recibidos en esta Pascua den fruto abundante en toda nuestra vida. Por nuestro Señor.

ANTÍFONA DE ENTRADA: Salmo 67, 8-9. 20

Cuando saliste, Señor, al frente de tu pueblo y le abriste camino a través del desierto, la tierra se estremeció y hasta los cielos se fundieron. Aleluya.

PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 5, 27-33.

En aquellos días, los guardias condujeron a los apóstoles a presencia del Sanedrín. El jefe de los sacerdotes los interrogó y declaró: “Les prohibimos estrictamente enseñar en ese nombre y, sin embargo, ustedes han difundido por toda Jerusalén su doctrina y quieren hacernos culpables de la sangre de ese hombre”.

Pedro y los apóstoles respondieron: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien ustedes dieron muerte colgándolo de un madero. Dios lo ha puesto en el cielo a su derecha, haciéndolo Jefe y Salvador para dar a Israel la conversión y el perdón de los pecados.

De esto nosotros somos testigos y también es testigo el Espíritu Santo que Dios ha dado a los que le obedecen”.

Cuando oyeron esto se indignaron y querían matarlos.

SALMO 33, 2 y 9. 17-18. 19-20.

Bendigo al Señor en todo momento.

Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca. Gusten y vean qué bueno es el Señor, dichoso el hombre que se refugia en él.

El Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su recuerdo. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de todas sus angustias.

El Señor está cerca de los que sufren y salva a los que están desconsolados. Muchas son las desgracias del justo, pero de todas lo libra el Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO: Juan 20, 29

Jesús le dijo: “Tú crees porque has visto. Felices los que creen sin haber visto”. Aleluya.

Evangelio: Juan 3, 31-36.

En aquel tiempo dijo Jesús a Nicodemo: El que viene de lo alto es superior a todos. Si alguien viene de la tierra, no es más que hombre terrenal y sus palabras también vienen de la tierra.

Mas el que viene del cielo es más grande que cualquiera, y puede hablar de lo que allá ha visto y oído. Sin embargo, nadie hace caso de lo que dice. Pero quien recibe su mensaje hace suya la verdad misma de Dios.

Este fue enviado por Dios y dice las palabras de Dios que le comunica su Espíritu sin medida. El Padre ama al Hijo y pone todas las cosas en sus manos. El que cree al Hijo tiene la Vida; pero el que no quiere creerle no conocerá la vida, sino que pesa sobre él la cólera de Dios”.

ANTÍFONA DE COMUNIÓN: Mateo 28, 20

Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Aleluya.

Comentario a Juan 3, 1-36

Hoy concluye la proclamación del capítulo tercero del evangelio de san Juan. Como se ha podido observar, el autor pretende confrontar a Jesús con el Antiguo Testamento que viene representado por dos personajes contrapuestos: Nicodemo y Juan Bautista.

Nicodemo busca “de noche” a Jesús porque lo reconoce como un verdadero profeta, un hombre de Dios. Sus milagros así lo prueban sin dejar lugar a duda. Nicodemo dialoga con Jesús y le pregunta, pero lamentablemente viene con prejuicios y seguridades incuestionables, que le impedirán a la larga el salto cualitativo de la fe. Al fin, Nicodemo no podrá confesar a Jesús como Hijo de Dios.

El otro personaje es Juan Bautista, el último profeta del Antiguo Testamento. En contraposición a Nicodemo, Juan Bautista, apoyado en lo más granado del Antiguo Testamento, sobre todo en los profetas que prometen la nueva alianza del Espíritu, va más allá de “las cosas de la tierra” y acepta “las cosas que vienen del cielo, de lo alto”.

Es decir, acoge la novedad de Jesús como Hijo de Dios porque su doctrina y testimonio vital no contradicen ni a la Ley ni a los Profetas, sino más bien los completan y llevan a plenitud.

Sólo Jesús ha bajado del cielo. Él habla de lo que ha visto y oído. Por eso tiene autoridad y la acreditación del Padre ratificada por los signos y prodigios. A Jesús, pues, hay que creerle, por encima de todo.

Así, Juan Bautista se reconoce como el amigo del Novio, y su alegría es colmada. Confiesa con honestidad y con gozo: Él tiene que crecer y yo tengo que menguar, y se contenta con oír la voz del Novio, a quien pertenece la novia.

Diríamos que Nicodemo ha ideologizado la revelación del Antiguo Testamento considerándolo como un sistema cerrado en sí mismo y perfecto: ritualismo en las expresiones religiosas y legalismo en el comportamiento moral.

En fin, el Dios creador y dador de vida, siempre nuevo, ha quedado reducido a un “objeto”, a una “cosa” manejable: ritos, normas morales, cultura y teorías “religiosas”, tradiciones rabínicas que no pueden salvar.

Nosotros debemos imitar a Juan Bautista superando las mediaciones para llegar al verdadero Dios, a las verdaderas nupcias realizadas en Cristo. La falta de “experiencia” de Dios es una grave carencia, la fundamental seguramente, de nuestra Iglesia, también hoy.

Es la tentación más peligrosa que afrontamos, todos sin excepción: ideologizar y domesticar a Dios para recortarlo a nuestra medida. Hacer una caricatura de Dios para utilizarla según nuestros intereses.

Pero, reiteremos la advertencia, en la vida espiritual nadie puede vivir de rentas. El Amor verdadero exige frescura, relación y comunicación permanentes. Como sucede entre amigos verdaderos y enamorados. Eso no cansa.

Por eso, todos los días hay que procurar el encuentro directo y gozoso con Dios. Todos los días necesitamos, el Espíritu exige renovar la vocación, nuestra condición de llamados pues Dios no se repite. La vocación esencialmente es dinámica y viva como Dios mismo, no estática. Es preciso ir a la Luz verdadera y dejarse iluminar por el que ha bajado del cielo. Eso es el descanso y la fruición en el Amor de Dios.


Pide, hermano, al Señor Jesús te conceda nacer de arriba, de lo alto. Ser una persona nueva, tal como el Padre ha soñado hacerte, de acuerdo con el modelo que es su propio Hijo mediante la acción del Espíritu creador que hace nuevas todas las cosas.

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2 Responses to Maná y Vivencias Pascuales (12), 7.4.16

  1. Maritza Goicochea dice:

    Gracias padre Ismael,es mi alimento de cada mañana.

  2. ismaelojeda dice:

    ¡Cuánto me alegra, Maritza! Que el Señor siga estando grande contigo y puedas vivir una Pascua diferente… en el poder y los consuelos del Señor. Un abrazo con mi estima personal, p. Ismael

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