Carta de Dios a un recién casado, y también para ella

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Padres orando

Los novios: Un don mutuo en Dios; guardianes, responsables y promotores de su mutua felicidad 

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Carta de Dios a un recién casado, y también para ella

Ideal para leer en las bodas a los novios

Ideal también para que los esposos y todo bautizado experimentemos el cuidado, la providencia y el amor tierno e incondicional de Dios Padre, Hijo y Espíritu, en la Navidad de manera especial. Pues todos estamos llamados a ser un don mutuo en Dios, en Cristo, el Niño de Belén.

Recuerda la lectura de la misa de ayer, tomada del Cantar de los Cantares 2, 8-14

¡Oíd, que llega mi amado, saltando sobre los montes, brincando por los collados! Es mi amado como un gamo, es mi amado un cervatillo. Mirad: se ha parado detrás de la tapia, atisba por las ventanas, mira por las celosías. Habla mi amado y me dice: «¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí!

Porque ha pasado el invierno, las lluvias han cesado y se han ido, brotan flores en la vega, llega el tiempo de la poda, el arrullo de la tórtola se deja oír en los campos; apuntan los frutos en la higuera, la viña en flor difunde perfume.

¡Levántate, amada mía, hermosa mía, ven a mí!

Paloma mía, que anidas en los huecos de la peña, en las grietas del barranco, déjame ver tu figura, déjame escuchar tu voz, porque es muy dulce tu voz, y es hermosa tu figura.»

Por el P. Giordano Muraro. 

La mujer que tienes al lado, emocionada, con traje de novia, es mía. Yo la he creado. Yo la he querido desde siempre; antes que tú, y más que tú. Por ella no dudé en dar mi vida. Tengo grandes proyectos para ella. Te la confío. La tomarás de mis manos y serás responsable de ella.

Cuando la conociste, la encontraste bella y te enamoraste. Son mis manos las que plasmaron su belleza, y es mi corazón el que puso dentro de ella la ternura y el amor, es mi sabiduría la que formó su sensibilidad y su inteligencia y todas las buenas cualidades que has encontrado en ella.

Pero no basta con que disfrutes de su fascinación. Deberás empeñarte en responder a sus necesidades, a sus deseos. Te darás cuenta de que necesita muchas cosas: Necesita casa, vestido, serenidad, alegría, equilibrio psíquico, relaciones humanas, afecto, ternura, placer y diversión, presencia humana y diálogo, relaciones sociales y familiares, satisfacciones laborales, y muchas otras cosas.

Pero tendrás que darte cuenta de que me necesita sobre todo a mí, y todo lo que ayuda y favorece este encuentro conmigo: La paz del corazón, la pureza de espíritu, la oración, la Palabra, el perdón, la esperanza y la confianza en mí, mi vida. Soy yo, y no tú, el principio, el fin, el destino de toda su vida.

Hagamos un pacto entre nosotros: La amaremos juntos. Yo la amo desde siempre. Tú has empezado a amarla desde hace algún año, desde que te enamoraste. Soy yo el que puse en tu corazón el amor por ella. Ha sido la manera más hermosa para que te fijaras en ella. Quería confiarla a alguien que la cuidara. Pero también quería que ella enriqueciese con su belleza y cualidades la vida de un hombre. Y ese hombre eres tú.

Por esto he hecho nacer en tu corazón el amor por ella. Era la forma más hermosa de decirte: “Aquí está, te la confío”, y para que tú pudieras disfrutar de su belleza y sus cualidades. Cuando le digas “prometo serte fiel, amarte y respetarte durante toda mi vida”, será como si me dijeras que estás contento de acogerla en tu vida y de cuidar de ella. Desde ese momento, seremos dos los que la amemos.

Pero tenemos que ponernos de acuerdo: No es posible que tú la ames de una forma y yo de otra. Debes tener hacia ella un amor parecido al mío, y debes desear para ella lo mismo que yo deseo. No puedes pensar en nada más bello y gozoso para ella.

Si la amas en serio verás que estás de acuerdo conmigo en el proyecto que he pensado para ella. Te daré a entender poco a poco cuál es mi manera de amar, y te revelaré qué vida he soñado y querido para esta criatura mía que se convertirá en tu esposa.

Me doy cuenta de que te estoy pidiendo mucho. Creías que esta mujer era tuya y solo tuya, y ahora en cambio tienes la impresión de que te pido que la compartas conmigo. No es así. Yo no soy tu rival en el amor. Al contrario, soy aquel que te ayudará a amarla apasionadamente. Por esto deseo que en tu pequeño amor esté mi gran amor.

Con tu amor podrás hacer mucho por ella, pero será siempre demasiado poco. Yo en cambio te hago capaz de amar desde Dios. Este es mi regalo de bodas: Un suplemento de amor que transforma tu amor de criatura y lo hace capaz de producir las obras de Dios en la mujer que amas.

Son palabras para ti misteriosas, pero las entenderás poco a poco. Te aseguro que no te dejaré solo en esta empresa. Estaré siempre contigo y haré de ti el instrumento de mi amor, de mi ternura; continuaré amando a mi criatura, que se ha convertido en tu esposa, a través de tus gestos de amor, de atención, de compromiso, de perdón, de dedicación. En una palabra: Te haré capaz de amar como yo amo, porque te daré una fuerza nueva para amar, que es mi propio amor.

Si se aman así, su unión será como una fortaleza que las tempestades de la vida nunca lograrán derribar. Un amor construido sobre mi Palabra es como una casa construida sobre roca: Ninguna circunstancia podrá destruirla.

Recuérdenlo, porque muchos se creen que no necesitan contar conmigo: Pero si yo no estoy con ustedes al edificar la casa de su vida compartida y su amor mutuo, se fatigarán en vano: Como los apóstoles que trabajaron toda la noche y por la mañana volvieron con las redes vacías. Bastó una sencilla intervención mía, y las redes atraparon tanto pescado que se rompían. Más aún, si se aman así serán fuerza también para los demás.

Hoy se cree poco en el amor verdadero, el que dura para siempre y que ofrece la propia vida al amado. Se buscan más las emociones amorosas que el amor. Pero las emociones nacen y mueren pronto, dejando sólo vacío y nostalgia.

Por esto, alguno ha dicho que el matrimonio es solo una gran ilusión que se disuelve pronto. Si saben amarse como yo amo, con una fidelidad que no disminuye, serán como la ciudad sobre el monte. Serán una esperanza para todos, porque todos verán que el amor es posible.

http://es.aleteia.org/2015/03/03/carta-de-dios-a-un-recien-casado-y-tambien-para-ella/2/

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4 Responses to Carta de Dios a un recién casado, y también para ella

  1. Anónimo dice:

    Querido y respetado Padre Ismael…Encuentro el texto d la carta a los recién casados y a aquellos q como un servidor ya acumulan + d 52 años,con ascensos y caidas + q EXCELENTE
    ES IMPRESCINDIBLE contar con la edición impresa…
    – Para lo cual ofrezco mi condición de librero desde el año d 1959
    – El dinero para hacer REALIDAD el proyecto,puede conseguirse mediante propaganda comercial d negocios como el mío,la librería Magnificat,Fotos MATTY,etc.etc.
    asobenes@yahoo.es catequista y ex-novicio salesiano
    Tlfs.: 271 0292 y 988 765 015
    13:25 horas 23/12/2015

  2. Sandra Desirrelle dice:

    Dirijo mi respuesta y obediencia a vuestra merced no solo como lectura sino que gota a gota sea plasmada la esencia de estas líneas, así como vuestras palabras benditas que se asomaron al oído del alma.

  3. ismaelojeda dice:

    Muchas gracias, Sandra, por tu respuesta-comentario. Me alegra mucho que te hayan llegado esos mensajes. El Señor te permita gustar y sentir qué bueno es él, y cómo todo lo dispone para nuestro bien. Con estima personal. Un abrazo, p. Ismael

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