Consejos para alejarse de la pornografía

octubre 8, 2015

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Padres orando

Padres orando

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11 buenos consejos para alejarse de la pornografía

Silvana Ramos 2015

Quisiera decir que este post es sólo para aquel pequeño grupo de personas adictas a la pornografía. Quisiera decir sobre todo “pequeño grupo”, pero no, no es pequeño, es un grupo que con los años se ha hecho tan grande que hoy existen muy pocos hombres (y mujeres) que por lo menos no hayan visto pornografía una vez en su vida.

La industria pornográfica mueve más dinero en el mundo que cualquier otra. Su consumo llega a cifras inimaginables. Es tal el consumo de pornografía que hablar sobre la misma abiertamente ya ni siquiera produce vergüenza o algún tipo de pudor como antes. Es tocado en casi todos los ambientes en los que nos desenvolvemos.

La pornografía es como un cáncer que avanza silencioso y va contaminando nuestras vidas sutilmente. Veo que incluso ha empezado a ser aceptada como un acto normal, un entretenimiento más en la vida del ser humano que no produce ningún efecto nocivo, ni en el que la consume ni en su entorno. Es más, hasta te la comparten como compartir un chiste vía Whatssap.

Evidencia científica contundente demuestra que ¡No sólo te afecta a ti!, afecta a los que manejan la industria, pasando por los actores que se rebajan y se dejan rebajar a un simple objeto sin dignidad, a los que la consumen, a sus familias y a la sociedad en general. La pornografía es uno de los peores males que existen.

Así que si tú eres de esos que piensa: “total, quién se va a enterar”, “es mi vida y no le hago nada a nadie”, “todos lo hacen y no pasa nada”, “solo una vez más y la dejo”, “cuando quiera paro…” ¡NO SEAS INGENUO! El que no quiera ver que cierre los ojos.

¡El consumo de pornografía genera una adicción con los consiguientes efectos nocivos de orden biológico, psicológico y espiritual que cualquier adicción genera!, produce cambios neurobiológicos en el sistema nervioso iguales a los que produce el consumo de sustancias adictivas como las drogas.

Dejar una adicción no es fácil, requiere de mucho esfuerzo y trabajo personal. Pero puede superarse, se puede salir de ahí. A diferencia de la adicción a sustancias, la adicción a la pornografía, tiene un periodo de recuperación mucho más rápido.

Así que: si tú te encuentras metido en este mundo, ¡sal de ahí lo más rápido que puedas! Empieza revisando y compartiendo estos pasos que son claves en el proceso de lucha contra esta adicción:

1. Acepta que tienes un problema y toma la decisión de salir de ahí.

Es tu libertad, nadie decidirá por ti. Aceptar a conciencia que tienes un problema que afecta seriamente tu vida y la de los que están en tu entorno, es un acto de valentía. Sé fuerte y acepta que esto te está afectando a ti y a los que más amas. Toma la decisión de empezar a acabar con este vicio.

2. Busca la ayuda de alguien que te pueda escuchar y ayudar.

Si ya sabes que tienes un problema no te lo quedes, ¡sal a buscar ayuda! Un consejero, un sacerdote e incluso un psicólogo, son las personas ideales que te ayudarán a entender y a entenderte; te guiarán y te acompañarán en este camino que es difícil. Recuerda: no estás solo.

3. Frecuenta los sacramentos y la oración. Dios puede sacarte de esta 😉

La gran ayuda siempre vendrá de quien más te ama. Busca a Dios. Luchar sin Dios no tiene sentido. Frecuenta el Sacramento de la Reconciliación una y otra vez. Ora fervientemente. Para esto un consejero espiritual y un sacerdote amigo serán tus mejores aliados.

4. Reconoce que anhelas un amor libre, total, fuerte y fecundo:

Tal vez empezaste a mirar pornografía por curiosidad, porque todos lo estaban haciendo. Te quedaste pegado porque tenías otros vacíos que querías llenar… tal vez buscabas amor… y, encontraste sólo un placer deformado. Si buscas amor recuerda que el amor es libre, total, fuerte y fecundo.

La pornografía no podría estar más lejos de este concepto. Te has vuelto su esclavo. Ella es egoísta, débil y desleal. Deténte y ponte a pensar qué es lo que te está dando la pornografía. Hazte esta pregunta frecuentemente.

5. Ocupa tu tiempo, ¡hay mil cosas geniales por hacer!

No te quedes quieto como les decía el Papa Francisco a los jóvenes peregrinos de Loreto: “(…) la vida es un caminar, es un camino… si una persona no camina y se queda quieta, no sirve”. Retírate de tu ambiente cotidiano y ocúpate en actividades diferentes.

Mantén tu día ocupado en cosas como el estudio, el deporte, pasar tiempo con otras personas. Éstas tienen como objetivo ir creando nuevos hábitos y nuevas rutinas para que, cuando regreses a tus actividades cotidianas, sigas caminando y no te quedes quieto frente a tu adicción.

6. Fortalecer tu voluntad en todo te ayudará también a vencer las tentaciones en ese campo:

Esto tiene que ver con el punto anterior. Dentro de las actividades que realices, el ejercitar la voluntad en todos los aspectos de tu vida es crucial. Practica el ayuno, la mortificación, la disciplina. De esta manera también te irás entrenando en una sexualidad sana.

7. Entrégate a los demás. El amor transforma y fortalece nuestro corazón.

El consumo de la pornografía tiene que ver con el aislamiento, el egoísmo, la esclavitud. Busca actividades que te pongan en contacto con los demás, que te permitan abrirte a la comunidad por medio de la ayuda y la solidaridad. Esto te abrirá un mundo nuevo.

8. Pon medios y manténlos. ¡Quema esas revistas!

Empieza destruyendo todo el material adquirido, además de colocar conexiones seguras a internet en todos tus dispositivos. Dentro del proceso, identifica las ideas y conductas que constituyan estímulos internos o externos para consumir pornografía, y de esta manera poder combatirlas.

9. Establece un compromiso para cumplir lo acordado. Y si caes, ¡levántate!

El compromiso, con la decisión y los pasos que has de seguir para combatir la adicción, debe ser hecho con uno mismo y con el terapeuta o acompañante en el proceso. Cumple tu palabra.

10. Fórmate, lee, apasiónate por saber quién eres y para qué has sido hecho.

Estudia, cultívate, aprende sobre ti mismo, sobre tu espiritualidad, sobre virtudes como la castidad y el correcto sentido de la sexualidad. Entender esto te ayudará mucho. Hay muchos libros que puedes consultar. Puedes empezar con los escritos sobre la “Teología del cuerpo” de San Juan Pablo II.

11. No bajes la guardia. La lucha por la pureza dura toda la vida.

Estáte siempre alerta y ten una sana desconfianza de ti mismo en cuanto a tus vicios y debilidades. No seas ingenuo ni pienses que ya eres inmune a la pornografía una vez superada. Si existe una recaída, vuelve a levantarte una y otra vez. Nuevamente el sacramento de la Reconciliación y  la Eucaristía son fundamentales en este proceso.

¡Dios te acompañe!, cuenta con mis oraciones y las de todo el equipo de Catholic-Link.

¿Se te ocurre algún otro consejo para alejarse del vicio de la pornografía? Compártelo en los comentarios. ¡Muchas gracias!

Silvana Ramos
Tengo 37 años, soy ingeniera, trabajé muchos años en una de las empresas de innovación más grandes del mundo. Hace tres años fui mamá por primera vez, hace dos años nació mi segundo hijo. Hace un año y medio renuncié a mi vida profesional. Hoy soy mamá a tiempo completo.

http://catholic-link.com/2015/06/13/11-consejos-para-alejarse-de-la-pornografia/


El maná de cada día, 8.10.15

octubre 8, 2015

Jueves de la 27ª semana del Tiempo Ordinario

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¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?



PRIMERA LECTURA: Malaquías 3, 13-20a

«Vuestros discursos son arrogantes contra mí –oráculo del Señor–.
Vosotros objetáis: “¿Cómo es que hablamos arrogantemente?”

Porque decís: “No vale la pena servir al Señor; ¿qué sacamos con guardar sus mandamientos?; ¿para qué andamos enlutados en presencia del Señor de los ejércitos?

Al contrario: nos parecen dichosos los malvados; a los impíos les va bien; tientan a Dios, y quedan impunes.” Entonces los hombres religiosos hablaron entre sí: “El Señor atendió y los escuchó.”

Ante él se escribía un libro de memorias a favor de los hombres religiosos que honran su nombre. Me pertenecen –dice el Señor de los ejércitos– como bien propio, el día que yo preparo. Me compadeceré de ellos, como un padre se compadece del hijo que lo sirve. Entonces veréis la diferencia entre justos e impíos, entre los que sirven a Dios y los que no lo sirven.

Porque mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré el día que ha de venir –dice el Señor de los ejércitos–, y no quedará de ellos ni rama ni raíz. Pero a los que honran mi nombre los iluminará un sol de justicia que lleva la salud en las alas.»


SALMO 1

Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.

Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.

No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.


Aclamación antes del Evangelio: Hch 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.


EVANGELIO: Lucas 11, 5-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos:

«Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.” Y, desde dentro, el otro le responde: “No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.”

Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.

Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre.

¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?

Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»
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COMENTARIO para facilitar la Lectio Divina, o Lectura orante de la Palabra.

1. Una tentación permanente: ¿De qué me sirve temer a Dios si me va mal en la vida? Otros viven a su antojo, al margen o incluso contra Dios, y no les pasa nada. Hasta parece que les va mejor que a mí.

2. Dios nos ha destinado a la felicidad. Pero la tentación es buscarla sin contar con él, disfrutar de las cosas y de las personas a nuestro antojo, sin que nos pongan condiciones.

3. Hoy me puedo preguntar: Cuando me relaciono con Dios, ¿busco a Dios por él mismo, busco su gloria, o me busco a mí mismo? ¿Hasta dónde mi religión es interesada?

4. Reza muchas veces el salmo primero: ¡Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor! El que busca a Dios en todo momento, el que respeta sus mandamientos. Su gozo es la ley del Señor.

5. El Señor tu Dios te conceda su Espíritu, resumen de todas las bondades que pueden venirte de tu Padre Dios.

6. Si vosotros, que sois limitados e incluso malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre Bueno dará el Espíritu a los que se lo pidan!

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LA VALENTÍA DE LA ORACIÓN

Papa Francisco en Casa Santa Marta
Jueves 10 de octubre de 2013

Nuestra oración debe ser valiente, no tibia, si queremos no sólo obtener las gracias necesarias, sino sobre todo, a través de ella, conocer al Señor. Si lo pedimos, será Él mismo quien nos done su gracia. El Papa Francisco, el 10 de octubre, volvió a hablar de la fuerza y de la valentía de la oración.

A la necesidad de la oración con insistencia si es necesario, pero siempre dejándose involucrar por ella, se remite el pasaje litúrgico del Evangelio de Lucas (11, 5-13) «con esta parábola —explicó el Papa— del amigo que invade, el amigo inoportuno», que de noche cerrada va a pedir a otro amigo pan para dar de comer a un conocido que acaba de llegar a su casa y a quien no tenía nada que ofrecer. «Con esta petición —observó— el amigo debe levantarse del lecho y darle el pan.

Y Jesús en otra ocasión nos habla de esto: en la parábola de la viuda que iba al juez corrupto, quien no la oía, no quería oírla; pero ella era tan inoportuna, molestaba tanto, que al final, para alejarla de manera que no le causara demasiadas molestias, hizo justicia, lo que ella pedía.

Esto nos hace pensar en nuestra oración. ¿Cómo oramos nosotros? ¿Oramos así por costumbre, piadosamente, pero tranquilos, o nos ponemos con valentía ante el Señor para pedir la gracia, para pedir aquello por lo que rogamos?».

La actitud es importante, porque «una oración que no sea valiente —afirmó el Pontífice— no es una verdadera oración». Cuando se reza se necesita «el valor de tener confianza en que el Señor nos escucha, el valor de llamar a la puerta. El Señor lo dice, porque quien pide recibe, y quien busca encuentra, y a quien llama se le abrirá».

¿Pero nuestra oración es así?, se preguntó el Santo Padre. ¿O bien nos limitamos a decir: «Señor, tengo necesidad, dame la gracia»? En una palabra, «¿nos dejamos involucrar en la oración? ¿Sabemos llamar al corazón de Dios?».

Para responder, el Obispo de Roma volvió al pasaje evangélico, al final del cual «Jesús nos dice: ¿qué padre entre vosotros si el hijo le pide un pez le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo le dará un escorpión? Si vosotros sois padres daréis el bien a los hijos. Y luego va adelante: si vosotros que sois malos sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más vuestro Padre del cielo… Y esperamos que prosiga diciendo: os dará cosas buenas a vosotros. En cambio no, no dice eso. Dará el Espíritu Santo a quienes lo pidan. Y esto es algo grande».

Por ello «cuando oramos valerosamente, el Señor no sólo nos da la gracia, sino que se nos da también Él mismo en la gracia». Porque «el Señor —explicó el Papa con una expresión incisiva— jamás da o envía una gracia por correo: la trae Él, es Él la gracia».

«Hoy —dijo en conclusión—, en la oración colecta, hemos dicho al Señor que nos dé aquello que incluso la oración no se atreve a pedir. ¿Y qué es aquello que nosotros no nos atrevemos a pedir? ¡Él mismo! Nosotros pedimos una gracia, pero no nos atrevemos a decir: ven tú a traérmela. Sabemos que una gracia siempre es traída por Él: es Él quien viene y nos la da. No quedemos mal tomando la gracia y no reconociendo que quien la trae, quien nos la da, es el Señor».

http://www.vatican.va

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HOMILÍA DEL PAPA EN SANTA MARTA, HOY 8 DE OCTUBRE 2015

(RV).- Dios jamás abandona a los justos, mientras quienes siembran el mal son como desconocidos, de los cuales el cielo no recuerda su nombre. Es la enseñanza que el Papa Francisco ofreció en su homilía inspirándose en las lecturas del día de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.

Una madre coraje, marido, tres hijos, menos de 40 años y un tumor “de esos feos” que la clava a la cama. “¿Por qué?”. Una mujer anciana, persona con la oración en el corazón y con un hijo asesinado por la mafia. “¿Por qué?”.

¿Por qué el bien de los malvados?

La voz del Papa desde el altar de Santa Marta amplifica la gran pregunta que como una cuchilla corta los pensamientos de tanta gente, cuya fe convencida, enraizada, es puesta a dura prueba por los dramas de la vida. ¿Por qué sucede esto, “qué ventaja hemos recibido –fue el grito que Francisco retomó de la lectura del Profeta Malaquías– por haber observado” los mandamientos de Dios, mientras los “soberbios” aun “haciendo el mal, se multiplican y, aun provocando a Dios, permanecen impunes?”:

“¿Cuántas veces vemos esta realidad en gente mala, en gente que hace el mal y que parece que en la vida les va bien: son felices, tienen todo lo que quieren, a ellos no les falta nada? ¿Por qué, Señor? Es uno de los tantos porqués… ¿Por qué a éste que es un descarado al que no le importa nada, ni de Dios ni de los demás, que es una persona injusta, incluso mala, le va bien todo en su vida, tiene todo lo que quiere y nosotros que queremos hacer el bien tenemos tantos problemas?”.

El Señor vela sobre los justos

El Papa ofreció la respuesta con el Salmo del día, que proclama “bienaventurado” al hombre “que no entra en el consejo de los malvados” y que “encuentra su alegría” en la “ley del Señor”. Y explicó:

“Ahora no vemos los frutos de esta gente que sufre, de esta gente que carga la cruz, como de aquel Viernes Santo y de aquel Sábato Santo no se verán los frutos del hijo de Dios Crucificado, de sus sufrimientos. Y todo lo que hará, saldrá bien. ¿Y qué cosa dice el Salmo sobre los malvados, sobre aquellos de quienes pensamos que les va todo bien? ‘No así, no así los malvados, como cascarilla que el viento dispersa. Porque el Señor vela por el camino de los justos, mientras el camino de los malvados cae en ruina’”.

Sólo un adjetivo

Una ruina que Francisco subrayó citando la parábola evangélica de Lázaro, símbolo de una miseria sin salvación, puesto que mientras goza, le negaba las migajas que caían de su mesa:

“Es curioso que de aquel hombre no se dice su nombre. Es sólo un adjetivo: es un rico. De los malvados, en el Libro de la Memoria de Dios, no hay nombre: es un malvado, es un estafador, es un explotador… No tienen nombre, sólo tienen adjetivos. En cambio, todos aquellos que tratan de caminar por la senda del Señor, estarán con su Hijo, que tiene nombre: Jesús Salvador. Pero un nombre difícil de comprender, incluso inexplicable por la prueba de la cruz y por todo aquello que Él ha sufrido por nosotros”.

(María Fernanda Bernasconi – RV).

(from Vatican Radio)


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