Papa Francisco: Seis consejos para que los jóvenes consagrados sean luz del mundo

septiembre 18, 2015

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Grupo de religiosas caminando

Grupo de religiosas caminando

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Papa Francisco: Seis consejos para que los jóvenes consagrados sean luz del mundo

 

 

VATICANO, 17 Sep. 15 / 11:31 am (ACI).- Cinco mil de jóvenes consagrados de todo el mundo vivieron hoy una mañana inolvidable en compañía del Papa Francisco que los recibió en audiencia con motivo del Año de la Vida Consagrada que se inició el 30 noviembre de 2014 y concluirá el 16 de febrero de 2016.

Tres jóvenes de diversos países hicieron algunas preguntas que el Pontífice contestó de manera improvisada dándoles algunos consejos sobre cómo entender la comodidad en la vida consagrada, las tentaciones, la evangelización, la cercanía, la memoria; y advirtiendo sobre el narcisismo.

Comodidad en la vida consagrada: “Existe una libertad que viene del Espíritu y hay una libertad que viene de la mundanidad”, dijo el Papa. “El Señor les llama a ustedes –y llama a todos– al ‘modo profético’ de la libertad, es decir, a la libertad que va unida al testimonio y a la fidelidad”.

Para hacerse entender Francisco puso un ejemplo: “una madre que no deja que los hijos sueñen, que tengan sueños y que no deja a los hijos crecer, anula el futuro creativo de los hijos”, haciendo así que sean “estériles”.

Poniendo de ejemplo a Santa Teresa de Jesús, afirmó que “la vida consagrada también puede ser estéril cuando no es profética; cuando no se permite soñar”. Por tanto, “la observancia no debe ser rígida” puesto que “si la observancia es rígida no es observancia, es egoísmo personal”.

El consejo del Papa para no actuar así es tener un “corazón abierto siempre a lo que dice el Señor; y aquello que nos dice el Señor, llevarlo al diálogo con el superior, con el guía o la guía espiritual, con la Iglesia, con el obispo”.

“Uno de los pecados que encuentro a menudo en la vida comunitaria es la incapacidad de perdón entre los hermanos, entre las hermanas”, advirtió Francisco.

“Las habladurías en una comunidad impiden el perdón y llevan también a estar más alejados los unos de los otros”. En su opinión, los ‘chismes’ no son solo pecado sino también “terrorismo” y “la peste de la vida comunitaria” porque “el chismorreo ‘lanza una bomba’ sobre la fama del otro y destruye al otro, que no puede defenderse”. “Es la oscuridad y el reino del diablo” mientras que “la luz es el Reino de Jesús”.

Las tentaciones: El Pontífice aseguró que desde el inicio de la vida consagrada hay tentaciones. “Los primeros monjes del desierto escriben sobre esto y nos enseñan a encontrar la estabilidad interior, la paz”, pero “la lucha será hasta el final”.

Habló también de las tentaciones que se sufren poco antes de morir, un “momento de mayor inestabilidad”, por lo que hay que rezar por aquellos que estén próximos a ella.

Sobre la sociedad actual denunció que se vive en “la cultura de lo provisional”, por ejemplo en los matrimonios. “‘Sí, nos casamos’, hasta que el amor dura y cuando el amor se va ‘ciao, ciao’ (adiós, adiós): ‘tú a tu casa y yo a la mía’”.

Francisco señaló que esta cultura también “ha entrado en la Iglesia, en las comunidades religiosas, en las familias, en el matrimonio”. Al contrario, existe la “cultura de lo definitivo” en la que “Dios ha enviado a su Hijo para siempre”.

Una evangelización que quema el corazón: “Éste es el celo apostólico”, reconoció Francisco quien aclaró a su vez que “evangelizar no es lo mismo que hacer proselitismo”. “No somos una asociación de fútbol que busca socios, evangelizar no es solamente convencer, es testimoniar que Jesucristo está vivo”.

¿Cómo dar este testimonio? “Con tu vida”, respondió el propio Francisco. “Ustedes podrán estudiar, podrán hacer cursos de evangelización, y esto es bueno, pero la capacidad de calentar los corazones no viene en los libros, viene del corazón”. Entonces, “si tu corazón arde de amor por Jesucristo, eres un muy buen evangelizador o una muy buena evangelizadora, pero si tu corazón no arde y mira solo las cosas organizativas, que son necesarias, pero secundarias…”.

El Papa agradeció el testimonio de las mujeres consagradas y, entre bromas dijo: “no todas, pero hay algunas que son un poco histéricas. Ustedes tienen esta querencia de estar siempre en primera línea”. La razón es que “son madres, tienen esta maternidad de la Iglesia, que las hace ser cercanas”.

“No pierdan esto porque la hermana es el icono de la Madre Iglesia y de la Madre María” y “ustedes tienen de verdad esta función en la Iglesia: ser icono de la Iglesia, icono de María, icono de la ternura de la Iglesia, de la maternidad de la Iglesia y de la maternidad de la Virgen”.

“La Iglesia es la esposa de Jesucristo y las hermanas son las esposas de Jesucristo, y toda la fuerza la toman de allí, delante del tabernáculo, delante del Señor, en la oración con su Esposo, para llevar su mensaje”.

Cercanía y memoria: “Cercanía entre ustedes y con los otros, cercanía con el pueblo de Dios”. Sobre la memoria, Francisco indicó que se trata de “la memoria de la propia vocación”. “En los momentos oscuros, en los momentos de tentación, en los momentos difíciles de nuestra vida consagrada hay que volver a las fuentes, hacer memoria y recordar el estupor que hemos sentido cuando el Señor nos ha mirado”.

El Santo Padre les aconsejó tomar el Libro del Deuteronomio y leer el pasaje en el que Moisés hace memoria del pueblo, y así “hacen ustedes memoria de la vida”. “Cuando uno recuerda las maravillas que el Señor ha hecho en tu vida, te dan ganas de festejar, te viene una sonrisa de oreja a oreja”.

Narcisismo: Según el Pontífice “es una de las peores actitudes de un religioso”. “No vivamos una cultura narcisista, y no tengamos siempre esta tendencia a mirarnos a nosotros mismos”. Al contrario, “digamos sí a la adoración”, “la oración de adoración silenciosa, que es “lo contrario del narcisismo”.


El maná de cada día, 18.9.15

septiembre 18, 2015

Viernes de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

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Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él.



PRIMERA LECTURA: 1 Timoteo 6, 2c-12

Esto es lo que tienes que enseñar y recomendar. Si alguno enseña otra cosa distinta, sin atenerse a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo y a la doctrina que armoniza con la piedad, es un orgulloso y un ignorante, que padece la enfermedad de plantear cuestiones inútiles y discutir atendiendo sólo a las palabras.

Esto provoca envidias, polémicas, difamaciones, sospechas maliciosas, controversias propias de personas tocadas de la cabeza, sin el sentido de la verdad, que se han creído que la piedad es un medio de lucro.

Es verdad que la piedad es una ganancia, cuando uno se contenta con poco. Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él. Teniendo qué comer y qué vestir nos basta.

En cambio, los que buscan riquezas caen en tentaciones, trampas y mil afanes absurdos y nocivos, que hunden a los hombres en la perdición y la ruina. Porque la codicia es la raíz de todos los males, y muchos, arrastrados por ella, se han apartado de la fe y se han acarreado muchos sufrimientos.

Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo esto; practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Combate el buen combate de la fe. Conquista la vida eterna a la que fuiste llamado, y de la que hiciste noble profesión ante muchos testigos.



SALMO 48

Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

¿Por qué habré de temer los días aciagos, cuando me cerquen y acechen los malvados, que confían en su opulencia y se jactan de sus inmensas riquezas, si nadie puede salvarse ni dar a Dios un rescate?

Es tan caro el rescate de la vida, que nunca les bastará para vivir perpetuamente sin bajar a la fosa.

No te preocupes si se enriquece un hombre y aumenta el fasto de su casa: cuando muera, no se llevará nada, su fasto no bajará con él.

Aunque en vida se felicitaba: «Ponderan lo bien que lo pasas», irá a reunirse con sus antepasados, que no verán nunca la luz.



Aclamación antes del Evangelio: Mt 11, 25

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.


EVANGELIO: Lucas 8, 1-3

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, predicando el Evangelio del reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que él había curado de malos espíritus y enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, intendente de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.



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PARA MÍ LA VIDA ES CRISTO, Y UNA GANANCIA EL MORIR

De las homilías de san Juan Crisóstomo, obispo 

Muchas son las olas que nos ponen en peligro, y una gran tempestad nos amenaza: sin embargo, no tememos ser sumergidos porque permanecemos de pie sobre la roca. Aun cuando el mar se desate, no romperá esta roca; aunque se levanten las olas, nada podrán contra la barca de Jesús.

Decidme, ¿qué podemos temer? ¿La muerte? Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. ¿El destierro? Del Señor es la tierra y cuanto la llena. ¿La confiscación de los bienes? Sin nada vinimos al mundo, y sin nada nos iremos de él.

Yo me río de todo lo que es temible en este mundo y de sus bienes. No temo la muerte ni envidio las riquezas. No tengo deseos de vivir, si no es para vuestro bien espiritual. Por eso, os hablo de lo que sucede ahora exhortando vuestra caridad a la confianza.

¿No has oído aquella palabra del Señor: Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio ellos? Y, allí donde un pueblo numeroso esté reunido por los lazos de la caridad, ¿no estará presente el Señor? Él me ha garantizado su protección, no es en mis fuerzas que me apoyo.

Tengo en mis manos su Palabra escrita. Éste es mi báculo, ésta es mi seguridad, éste es mi puerto tranquilo. Aunque se turbe el mundo entero, yo leo esta Palabra escrita que llevo conmigo, porque ella es mi muro y mi defensa. ¿Qué es lo que ella me dice? Yo estoy con otros todos los días, hasta el fin del mundo.

Cristo está conmigo, ¿qué puedo temer? Que vengan a asaltarme las olas del mar y la ira de los poderosos; todo eso no pesa más que una tela de araña. Si no me hubiese retenido el amor que os tengo, no hubiese esperado a mañana para marcharme.

En toda ocasión yo digo: «Señor­, hágase tu voluntad: no lo que quiere éste o aquél, o lo que tú quieres que haga». Éste es mi alcázar, ésta es mi roca inamovible, éste es mi báculo seguro. Si esto es lo que quiere Dios, que así se haga. Si quiere que me quede aquí, le doy gracias. En cualquier lugar adonde me mande, le doy gracias también.

Además, donde yo esté estaréis también vosotros, donde estéis vosotros estaré también yo: formamos todos un solo cuerpo, y el cuerpo no puede separarse de la cabeza, ni la cabeza del cuerpo.

Aunque estemos separados en cuanto al lugar, permanecemos unidos por la caridad, y ni la misma muerte será capaz de desunirnos. Porque, aunque ­muera mi cuerpo, mi espíritu vivirá y no echará en olvido a su pueblo.

Vosotros sois mis conciudadanos, mis padres, mis her­manos, mis hijos, mis miembros, mi cuerpo y mi luz, una luz más agradable que esta luz material. Porque, para mí, ninguna luz es mejor que la de vuestra caridad. La luz material me es útil en la vida presente, pero vuestra caridad es la que va preparando mi corona para el futuro.


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