Los «pescadores de pescadores» de hombres… y de monjas

abril 28, 2015

 

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Religiosas jóvenes

Religiosas jóvenes: El gozo del primer amor

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Los «pescadores de pescadores» de hombres… y de monjas

El número de nuevas novicias en Inglaterra se ha multiplicado por seis: ¿cuáles son las causas?

Actualizado 25 abril 2015        

Pablo J. Ginés/ReL

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Inglaterra y Gales están viviendo un pequeño “boom” de vocaciones religiosas. Hace apenas 10 años, en 2004, el panorama era desolador en conventos y congregaciones femeninas: ese año sólo 4 mujeres entraron en vida de clausura y otras 3 en congregaciones de vida activa.

Sin embargo, el año pasado 18 mujeres se animaron a probar la clausura y otras 27 la vida religiosa activa. El año 2004 marcó el punto más bajo en vocaciones femeninas, mientras que 2014, con esas 45 vocaciones, ha marcado el más alto desde 1990.

De hecho, las vocaciones en 2012, 2013 y 2014 (34, 30 y 45 respectivamente) superan mucho a las de 2005, 2006 y 2007 (13, 14 y 16): es una tendencia consolidada.

En cifras absolutas, el número de 45 nuevas novicias (además de 12 novicios masculinos) puede parecer poco impresionante, pero hablamos de un país protestante muy descristianizado, con sólo unos 4 millones de católicos, y que prohibió la vida religiosa de conventos y monasterios católicos entre el siglo XVI y el XVIII.

A modo de comparación, España, con 40 millones de católicos y un convento centenario o un colegio de religiosos casi en cada pueblo (hay unas 6.000 comunidades religiosas en tierras españolas) cuenta con unos 400 nuevos novicios y novicias al año.

Por edades, las 18 británicas que han apostado por la clausura son:

4 mujeres menores de 30 años

7 mujeres entre 30 y 40 años

7 mujeres de más de 51 años.

Las 25 mujeres de vida religiosa activa se dividen así por edad:

2 de 19 a 22 años

8 de 23 a 30 años

5 de 31 a 40 años

6 de 41 a 50 años

4 mayores de 50 años.

¿Cuáles son las causas de “la remontada” en vocaciones, sobre todo femeninas? Las explican el padre Christopher Jamison y la hermana Cathy Jones, responsables de la Oficina Nacional de Vocaciones de los obispos ingleses y galeses (Escocia tiene su propia conferencia episcopal).

  1. Una identidad más clara: volver a las raíces

Nadie entra en vida religiosa a locas, por echar un vistazo. Se trata de personas que tienen una fuerte identidad católica, y que además tienen clara la identidad específica y el carisma específico de la comunidad en la que entran. Las mujeres con llamado a trabajar con niños entran en congregaciones educativas; las que quieren trabajar con prostitutas y mujeres pobres encuentran una congregación centrada en eso.

Jamison y Jones aseguran que las congregaciones y familias religiosas británicas han aprendido a delimitar muy bien su identidad, redescubriendo sus raíces y carismas iniciales. Las menos concretas son las que obtienen menos vocaciones.

  1. Mejor proceso de acogida: invitar sin presionar

Las congregaciones religiosas han aprendido que los jóvenes (y no tan jóvenes) valoran mucho la libertad para explorar su vocación y castigan el sentirse presionados. “Se trata de discernir, no de reclutar”, dicen Jamison y Jones.

  1. Encuentros de jóvenes y programas de exploración vocacional

Hay una serie de retiros, encuentros y programas transversales en Inglaterra, a los que van movimientos y realidades de todo tipo, jóvenes católicos entusiastas… y también jóvenes religiosos y religiosas. Los jóvenes católicos vuelven a casa de esos encuentros con ganas de transformar el mundo, y pensando en tomar grandes decisiones. Estos programas son:

-Youth 2000 (www.youth2000.org): nació hace 25 años, son encuentros para jóvenes de 16 a 35 años, con misa, adoración eucarística, confesiones, fomento de la Biblia, devoción mariana, buena música y, a menudo, lugares especiales de peregrinación (en islas, santuarios, etc…). Se ha extendido a Irlanda y otros lugares y es un “caladero” de vocaciones.

– Flame Conference (http://cymfed.org.uk/flame2/): es un encuentro más grande (10.000 jóvenes el pasado marzo) y más reciente, promovido en conjunto por varias órdenes religiosas ligadas a la enseñanza y el trabajo juvenil.

– Grupos de Discernimiento Compass (www.compass-points.org.uk): es un programa de 5 fines de semana para grupos de 7 personas, adultos de 20 a 35 años, que quieren “explorar la posibilidad de que Dios les llame a la vida consagrada, sin descartar la posibilidad de otros estados de vida”. Hace 10 años que funciona, con un monje y una religiosa como directores nacionales.

– Invocation (www.invocation.org.uk): un programa de exploración vocacional más moderno, con sede en Birmingham, especialmente centrado en los jóvenes que busca “equipar discípulos intencionales para Cristo” y “equiparles con herramientas adecuadas para escuchar, discernir y responder a la llamada de Cristo en sus vidas”.

-Año Católico “libre” (www.catholicgapyear.com): es una plataforma que coordina toda la oferta católica de voluntariados a tiempo completo o semi-completo, por lo general de un año. En España suena escandaloso, pero en Inglaterra no es infrecuente que un joven católico, antes de entrar en la universidad o justo al acabar sus estudios dedique un año (“gap year”) a un apostolado evangelizador, ser misionero laico con algún movimiento o comunidad, trabajar con niños o necesitados, convivir con religiosos en un santuario histórico realizando algunas tareas, etc… Muchos disciernen a lo largo de este “gap year” un llamado vocacional.

  1. Más Internet, más diseño y más “visitas sin compromiso”

El obispo francés Dominique Rey, conocido por su seminario rebosante en Toulon, dijo en el congreso de Nueva Evangelización de Manresa que “un joven elige seminario como elige escuela de negocios: por Internet”.

Pero eso significa que consulta y examina muchas posibilidades por Internet, además de la oferta física que encuentre en su entorno. Las congregaciones han aprendido a ofrecer métodos de “ven y verás, sin compromiso”. (Hace poco, ReL explicaba un ejemplo de este tipo de invitaciones en Irlanda para chicas).

Los programas vocacionales cuentan con web, Facebook, Instagram, fotos hermosas y de calidad, vídeos entusiasmantes para reenviar a amigos y compañeros… la calidad gráfica es importante. La gente joven quiere entregar su vida a algo hermoso… tan hermoso que se pueda demostrar con fotos hermosas en Internet.

  1. La Conferencia Episcopal entrena a los guías vocacionales

Independientemente de que “cada maestrillo tenga su librillo”, como dice el refrán español, la Oficina Nacional de Vocaciones trabaja en equipo con un equipo de religiosos y laicos de distintas tradiciones eclesiales para crear una red de guías vocacionales bien entrenados, que sepan invitar, acompañar, y suscitar en las personas la reflexión sobre la vocación. Son los “pescadores de pescadores de hombres” (y de novicias)… y a “pescar pescadores” también se aprende.


Maná y Vivencias Pascuales (24), 28.4.15

abril 28, 2015

Martes de la 4ª Semana de Pascua

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Mis ovejas escuchan mi voz y me siguen, y yo les doy la vida eterna

 



Antífona de entrada: Apocalipsis 19, 7.6

Con alegría y regocijo demos gloria a Dios, porque ha establecido su reinado el Señor. Aleluya.

TEXTOS ILUMINADORES.- Mis ovejas conocen mi voz y yo las conozco a ellas. Ellas me siguen y yo les doy vida eterna: nunca morirán. Nadie me las puede quitar porque mi Padre que me las ha dado es mayor que todos, y nadie se las puede quitar a él. Yo y mi Padre somos uno” (Jn 10, 27-30).

Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa. Antes erais “no pueblo”, ahora sois “pueblo de Dios”; antes erais “no compadecidos”, ahora sois “compadecidos” (1 P 2, 9-10).


ORACIÓN COLECTA

Te pedimos, Señor todopoderoso, que la celebración de las fiestas de Cristo resucitado aumente en nosotros la alegría de sabernos salvados. Por nuestro Señor.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, darte gracias siempre por medio de estos misterios pascuales; y ya que continúan en nosotros la obra de tu redención, sean también fuente de gozo incesante. Por Jesucristo.

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PRIMERA LECTURA: Hechos 11, 19-26

En aquellos días, los que se habían dispersado a raíz de la persecución que siguió a la muerte de Esteban, llegaron hasta Fenicia, la isla de Chipre y la ciudad de Antioquía, aunque sólo predicaban a los judíos.

Sin embargo, había entre ellos algunos hombres de Chipre y de Cirene que al llegar a Antioquía predicaron también a los griegos y les anunciaron la buena nueva del Señor Jesús. La mano del Señor estaba con ellos, y fueron numerosos los que creyeron y siguieron al Señor.

Esta noticia llegó a oídos de la Iglesia de Jerusalén y mandaron a Bernabé a Antioquía. Cuando llegó y vio la gracia de Dios, se alegró y los animó a permanecer fieles al Señor con firme corazón, pues era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe. Así una enorme multitud conoció al Señor.

Bernabé entonces salió para Tarso en busca de Saulo, y apenas lo halló, lo llevó consigo a Antioquía. En esta Iglesia convivieron todo un año y enseñaron la doctrina cristiana a mucha gente. En Antioquía fue donde por primera vez los discípulos recibieron el nombre de “cristianos”.


SALMO 86, 1-3. 4-5. 6-7

Alabad al Señor, todas las naciones.

Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios!

«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.» Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.»

El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.»


Aclamación antes del Evangelio: Juan 10, 27

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor, y yo las conozco y ellas me siguen. Aleluya.

EVANGELIO: Juan 10, 22-30.- Yo y el Padre somos uno.

En aquel tiempo se celebraba en Jerusalén la fiesta conmemorativa de la Dedicación del Templo. Era invierno y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón cuando los judíos lo rodearon y le dijeron: “¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si eres el Cristo, dínoslo claramente”.

Jesús les respondió: “Ya se lo he dicho, pero ustedes no quieren creer. Las obras que yo hago en nombre de mi Padre declaran quién soy yo. Pero ustedes no creen porque no son de mis ovejas.

Mis ovejas conocen mi voz y yo las conozco a ellas. Ellas me siguen y yo les doy vida eterna: nunca morirán. Nadie me las puede quitar porque mi Padre que me las ha dado es mayor que todos, y nadie se las puede quitar a él. Yo y mi Padre somos uno”.

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Antífona de Comunión: Colosenses 3,17

Todo lo que de palabra o de obra realicéis sea todo en nombre de Jesús, ofreciendo la acción de gracias a Dios. Aleluya.



De los sermones de san Pedro Crisólogo, obispo

Sé tú mismo el sacrificio y el sacerdote de Dios.

Os exhorto, por la misericordia de Dios, nos dice san Pablo. Él nos exhorta, o mejor dicho, Dios nos exhorta, por medio de él. El Señor se presenta como quien ruega, porque prefiere ser amado que temido, y le agrada más mostrarse como Padre que aparecer como Señor. Dios, pues, suplica por misericordia para no tener que castigar con rigor.

Escucha cómo suplica el Señor: «Mirad y contemplad en mí vuestro mismo cuerpo, vuestros miembros, vuestras entrañas, vuestros huesos, vuestra sangre. Y si ante lo que es propio de Dios teméis, ¿por qué no amáis al contemplar lo que es de vuestra misma naturaleza? Si teméis a Dios como Señor, ¿por qué no acudís a él como Padre?

Pero quizá sea la inmensidad de mi Pasión, cuyos responsables fuisteis vosotros, lo que os confunde. No temáis. Esta cruz no es mi aguijón, sino el aguijón de la muerte. Estos clavos no me infligen dolor, lo que hacen es acrecentar en mí el amor por vosotros. Estas llagas no provocan mis gemidos, lo que hacen es introduciros más en mis entrañas. Mi cuerpo al ser extendido en la cruz os acoge con un seno más dilatado, pero no aumenta mi sufrimiento. Mi sangre no es para mí una pérdida, sino el pago de vuestro precio.

Venid, pues, retornad y comprobaréis que soy un padre, que devuelvo bien por mal, amor por injurias, inmensa caridad como paga de las muchas heridas».

Pero escuchemos ya lo que nos dice el Apóstol: Os exhorto –dice– a presentar vuestros cuerpos. Al rogar así el Apóstol eleva a todos los hombres a la dignidad del sacerdocio: a presentar vuestros cuerpos como hostia viva.

¡Oh inaudita riqueza del sacerdocio cristiano: el hombre es, a la vez, sacerdote y víctima! El cristiano ya no tiene que buscar fuera de sí la ofrenda que debe inmolar a Dios: lleva consigo y en sí mismo lo que va a sacrificar a Dios. Tanto la víctima como el sacerdote permanecen intactos: la víctima sacrificada sigue viviendo, y el sacerdote que presenta el sacrificio no podría matar esta víctima.

Misterioso sacrificio en que el cuerpo es ofrecido sin inmolación del cuerpo, y la sangre se ofrece sin derramamiento de sangre. Os exhorto, por la misericordia de Dios –dice–, a presentar vuestros cuerpos como hostia viva.

Este sacrificio, hermanos, es como una imagen del de Cristo que, permaneciendo vivo, inmoló su cuerpo por la vida del mundo: él hizo efectivamente de su cuerpo una hostia viva, porque a pesar de haber sido muerto, continúa viviendo. En un sacrificio como éste, la muerte tuvo su parte, pero la víctima permaneció viva; la muerte resultó castigada; la víctima, en cambio, no perdió la vida.

Así también, para los mártires, la muerte fue un nacimiento: su fin, un principio; al ajusticiarlos encontraron la vida y, cuando, en la tierra, los hombres pensaban que habían muerto, empezaron a brillar resplandecientes en el cielo.

Os exhorto, por la misericordia de Dios, a presentar vuestros cuerpos como una hostia viva. Es lo mismo que ya había dicho el profeta: Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo.

Hombre, procura, pues, ser tú mismo el sacrificio y el sacerdote de Dios. No desprecies lo que el poder de Dios te ha dado y concedido.

Revístete con la túnica de la santidad, que la castidad sea tu ceñidor, que Cristo sea el casco de tu cabeza, que la cruz defienda tu frente, que en tu pecho more el conocimiento de los misterios de Dios, que tu oración arda continuamente, como perfume de incienso: toma en tus manos la espada del Espíritu: haz de tu corazón un altar, y así, afianzado en Dios, presenta tu cuerpo al Señor como sacrificio.

Dios te pide la fe, no desea tu muerte; tiene sed de tu entrega, no de tu sangre; se aplaca, no con tu muerte, sino con tu buena voluntad (Sermón 108: PL 52, 499-500).

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