Juan Manuel de Prada: «Dinero, demogresca y otros podemonios»

abril 22, 2015

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Juan Manuel de Prada, durante una reciente entrevista sobre su nuevo libro, un auténtico misil contra los delirios ideológicos del sistema.
Juan Manuel de Prada, durante una reciente entrevista sobre su nuevo libro, un auténtico misil contra los delirios ideológicos del sistema.

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Contundente libro: «Dinero, demogresca y otros podemonios»

Juan Manuel de Prada sintetiza y ataca: «Occidente considera que su enemigo es el Cristianismo»

Juan Manuel de Prada, durante una reciente entrevista sobre su nuevo libro, un auténtico misil contra los delirios ideológicos del sistema.

Actualizado 20 abril 2015

Carmelo López-Arias / ReL

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Juan Manuel de Prada va perfilando cada vez mejor su visión del mundo, no sólo a través de sus novelas, sino acudiendo a un género como el ensayo, en el que su pluma no crea un mundo ficticio -más o menos anclado en la realidad-, sino que se alimenta de realidad para ayudarnos a interpretarla y (¿por qué no agradecerlo?) a taladrarla cuando deviene opresiva, en busca de luz al otro lado.

Dinero, demogresca y otros podemonios (Temas de Hoy) cumple ambas funciones, y es además un libro de combate, que suministra al lector cómplice armas (esto es, formación, si bien no sistemática) y estrategias: así, enseña cómo descubrir al verdadero enemigo entre la hojarasca que ese mismo enemigo agita para ocultarse.

Nos lo señala, naturalmente, en cuanto le interrogamos por los “podemonios” del título, que no necesariamente son quienes parece.

-¿A quién apunta ese neologismo?

-De alguna manera es una alusión, no tan velada, a la célebre obra de Dostoievski Los demonios o Los endemoniados, donde se narra la emergencia de unos grupúsculos nihilistas, destructivos de la sociedad, a los que sin embargo Dostoievski caracteriza como una consecuencia inevitable de la descomposición del orden cristiano.

El padre del líder nihilista es un intelectual liberal, amigo de soltar frases bonitas en los salones, que aboga por que Rusia reniegue de su tradición cristiana y se abra a las delicias del liberalismo. Cuando ve los crímenes y tropelías de su hijo y le pide cuentas, éste le responde: “Padre, estoy completando la labor que tú iniciaste”.

-¿Nos lo puede traducir a la España de 2015?

-Podemos es un hijo exaltado de un proceso que se remonta bastante en el tiempo, pero es sobre todo hijo de errores cometidos en las últimas décadas.

-La palabra sugiere sin embargo una participación demoniaca…

-No es un proceso demoniaco, es un proceso natural. Si lo analizamos teológicamente, liberalismo y socialdemocracia son antiteológicos, juegan a anular, a adormecer, a prostituir el espíritu con la promesa del bienestar. El marxismo, sin embargo, es una ideología teológica, prometeica, que aspira a asaltar el cielo, como dijo Pablo Iglesias.

-¿Quiere decir que no es necesariamente peor?

-No necesariamente, desde el momento en que esas corrientes antiteológicas juegan a aparentar un cierto respeto a la religión, pero a condición de relegarla a la privacidad y de ir sobornando a los creyentes con idolatrías diversas.

-¿El dinero, otro protagonista del título, es una de ellas?

-La confrontación que plantea Jesucristo en el Evangelio, según la cual no se puede servir a dos señores (Dios y el dinero), está latente en nuestro tiempo. La espiritualización del dinero en un espíritu, un daimon, caracteriza a nuestra época: caracteriza a las personas (que gastan más de lo que pueden a través del crédito) y es la perdición de las naciones, que se ponen de rodillas ante la usura a costa de la propia pobreza.

-¿Qué efectos sociales tiene todo ello?

-El sometimiento al dinero tiene que ver con la destrucción del orden cristiano. Como decía Belloc, en el fondo de la Reforma había unos ateos que vieron la posibilidad de que todos perdieran la fe. Y ahora hemos alcanzado la fase máxima, definida por Pío XI como el imperialismo internacional del dinero, del cual los Estados no son sino lacayos.

-La afirmación de ese poder inmenso y anticristiano confiere a su libro un cierto tono apocalíptico…

-Depende de qué entendamos por apocalíptico. En la historia de la humanidad los errores se repiten. No es que la historia sea cíclica, pero al estudiar, por ejemplo, las plagas del Apocalipsis vemos que los hombres cometen un error, reciben un castigo y vuelven a cometer ese error.

-¿Encaja ahí la crisis económica de estos años?

-La crisis ha sido una plaga y lo más pavoroso es que los errores se van a volver a repetir porque el dinero exige que se repitan.

-¿Se acerca el fin del mundo?

-Decía Castellani que la historia es como una ruta en espiral hacia el final de los tiempos. Pero yo no me refiero a la consumación de los tiempos, eso nadie sabe cuándo sucederá y en modo alguno le doy a mi análisis tal visión de episodio final, aunque haya una serie de síntomas que puedan hacernos pensar que nos acercamos a él. Sí es cierto que miro las cosas con una visión escatológica, pero no pretendo que eso signifique que se acerca el fin del mundo.

-¿Cómo podemos salir de esta situación?

-El problema que veo es que las sociedades contemporáneas son sociedades desvinculadas, rotas, incapaces de unirse: la demogresca (y aparece así el tercer elemento del título) y la ideología lo ha invadido todo y la gente no puede abrazarse ni actuar en armonía con nadie. La concordia social está rota. Habría que recuperar la capacidad de unirse contra el enemigo, y lo que pasa es que el enemigo abre negociados para que tú piques.

-¿Y por qué nos está pasando esto?

-Los pueblos occidentales son pueblos desdiosados, amputados, que han perdido su motivación sobrenatural. En el éxito de Podemos late como trasfondo un espíritu muy digno: de enojo, de aversión, de repugnancia hacia lo que nos ha pasado. Pero de ese enojo no sale nada positivo, sino afán de revancha por el materialismo dialéctico propio del marxismo.

-¿Qué hacer entonces?

-Para una restauración y una recomposición social y política harían falta dos cosas: cesar la demogresca y la recuperación de Dios.

-Perdida la Cristiandad europea, ¿puede rehacerse en Asia o África?

-En Asia o África hablar de una Cristiandad me parece por hoy inverosímil desde todo punto de vista. Pero Dios no deja solos a los hombres: tiene que concederles desahogos, remansos, escapatorias, bien a través de los hombres, bien mediante intervención directa en el final de los tiempos.

-Entonces, Occidente…

-En Occidente no tengo esperanzas, está podrido y así lo digo en este libro. Es más, ahora mismo Occidente considera que su enemigo es el Cristianismo y mantiene una alianza con el islamismo. Occidente ha hecho bandera del laicismo olvidándose de un axioma de la historia, y es que las civilizaciones son fundadas por las religiones y desaparecen con las religiones que las fundaron.

Lo que sí sabemos es que Europa ha entrado en una dinámica autodestructiva: pretende que el veneno que la mata sea la medicina que la salve. ¡Con laicismo pretenden conjurar el peligro del islamismo! Es demencial y delirante…

-Usted censura, además, la “sociedad de derechos” como un imperio del capricho…

-El egoísmo, la satisfacción de los apetitos, la olimpiada de los derechos son, junto con la ideología, el instrumento del sistema para convertir a los pueblos en masas ensimismadas que se mueven por sus apetencias y quedan incapacitadas para cualquier esfuerzo vital.

-¿Dónde vemos ese egoísmo?

-En la creciente incapacidad para encontrar un sentido fraterno a la vida, para hacer cosas juntos… Es la desecación del ser humano, convertido en un animalito al que le das dinero para que gaste. Como decía Chesterton, exalta la lujuria y prohíbe la fecundidad. Es la desnaturalización del hombre, al cegar su veta espiritual y sobrenatural.

http://www.religionenlibertad.com/juan-manuel-de-prada-sintetiza-y-ataca-occidente-considera-que-su-41753.htm

 

FICHA TÉCNICA.  Título:   Dinero, demogresca y otros podemonios.

Autor:  Juan Manuel de Prada. Páginas:  265 páginas

 

 


Maná y Vivencias Pascuales (18), 22.4.15

abril 22, 2015

Miércoles de la 3ª semana de Pascua

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Todo lo que me da el Padre vendrá a mí y al que venga a mí no lo echaré fuera, dice el Señor

Todo lo que me da el Padre vendrá a mí y al que venga a mí no lo echaré fuera, dice el Señor

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TEXTO ILUMINADOR.- “La voluntad de mi Padre es que todo hombre que ve al Hijo y cree en él tenga la vida eterna: y yo lo resucitaré en el último día”.

El don de la fe Dios lo ofrece a todo hombre de buena voluntad. Pero todos y cada uno debemos disponernos para acogerlo, cada día.

Pide al Señor que te conceda “ir” a Jesús, “venir” a él, “creer” en él. Confiesa a Jesús como a tu Señor y Salvador: ¿Adónde iríamos, Señor, fuera de ti? Sólo tú tienes palabras de vida eterna. Amén.

La oración colecta expresa la espiritualidad de la jornada en forma de petición y agradecimiento. Reza varias veces al día, si puedes, la siguiente oración, agradeciendo y pidiendo la fe, como el don primordial.

Antífona de entrada: Salmo 70, 8.23

Mi boca está llena de tu alabanza y canta tu gloria el día entero. Y te celebrarán mis labios, mi alma que redimiste.

ORACIÓN COLECTA.- Ven, Señor, en ayuda de tu familia, y a cuantos hemos recibido el don de la fe concédenos tener parte en la herencia eterna de tu Hijo resucitado. Él, que vive y reina contigo.

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PRIMERA LECTURA: Hechos 8, 1b-8

Aquel día se desencadenó una gran persecución contra la Iglesia de Jerusalén. Todos, excepto los apóstoles, se dispersaron por las regiones de Judea y Samaria. Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron por él gran duelo.

Mientras tanto, Saulo hacía destrozos en la Iglesia, entraba en las casas, llevaba a la fuerza hombres y mujeres y los metía en la cárcel.

Al mismo tiempo, los que se habían dispersado iban de un lugar a otro anunciando la Palabra. Felipe por su cuenta fue a una ciudad de Samaria, donde empezó a predicar a Cristo.

Toda la gente se interesó por la predicación de Felipe. Iban a oírlo y a ver los prodigios que realizaba: pues de muchos endemoniados salían los espíritus malos dando gritos, y numerosos paralíticos y cojos quedaron sanos, de tal modo que hubo una gran alegría en aquella ciudad.

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Comentario.-Esta tercera y violenta persecución desatada contra la Iglesia podría parecernos el principio del fin. Sin embargo, contribuyó al crecimiento de la Iglesia. Según los planes de Dios fue ocasión para que muchos escucharan la Palabra y creyeran en Cristo.

La historia de la Iglesia nos enseña que Dios escribe recto con líneas torcidas. Todo contribuye para bien.

Debemos aprender a tener suma confianza en toda circunstancia, por adversa que se presente. El Evangelio nos exhorta: Buscad primero el Reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura.

En Pascua se hace más palpable la victoria de Cristo. No tengáis miedo, nos dice, yo he vencido al mundo. Y también: yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Lo que importa, pues, es que Cristo sea anunciado.

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SALMO 65, 1-3a.4-5.6-7a

Aclamen al Señor en todo el mundo, canten salmos a su glorioso nombre, ríndanle honores con sus alabanzas. Digan: “Qué formidable eres, oh Dios”. Todos los habitantes de la tierra se inclinan ante ti, y te cantan, y cantan a tu nombre.

Vengan a ver las obras del Señor, que a los hombres espanta con lo que hace: Dejó seco el fondo del mar rojo, por el río pasaron caminando; por lo tanto, alegrémonos en él. Con su poder domina para siempre.

Aclamación antes del Evangelio: Juan 6, 40

La voluntad de mi Padre es que todo hombre que ve al Hijo y cree en él tenga la vida eterna: y yo lo resucitaré en el último día”.

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EVANGELIO: Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: Yo soy el Pan de Vida. El que viene a mí nunca tendrá hambre, el que cree en mí nunca tendrá sed. Sin embargo, como ya lo he dicho, ustedes se niegan a creer, aun después de haber visto.

Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a mí, y yo no rechazaré al que venga a mí, porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi propia voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.

Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre es que todo hombre que ve al Hijo y cree en él tenga la vida eterna: y yo lo resucitaré en el último día.

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Comentario.-En la primera parte del discurso de Cafarnaún, Jesús afirma que él es el Pan de vida para todos los hombres. De esta forma pide la fe de los discípulos en él, como Mesías e Hijo de Dios, enviado por el Padre. Inmediatamente después nos hablará del Pan eucarístico que él nos dará.

Primero, es preciso creer en Jesús, venir a él, aceptar su testimonio, admirar sus signos; y después comerlo como pan que alimenta y robustece. En la Eucaristía encontramos ambas mesas: la de la Palabra y la de la Eucaristía, tan estrechamente unidas entre sí que forman un único acto de culto, según el Concilio Vaticano II (SC 7).

Hermano, hermana, la Pascua es un tiempo ideal para profundizar en la comprensión de la celebración eucarística y para extraer de la Eucaristía las inmensas riquezas que contiene de cara a la propia edificación y a la de toda la comunidad.

Ojalá el Señor te conceda vivir mejor la Eucaristía en esta Pascua. Todo esfuerzo que hagas para conseguir ese objetivo estará bien empleado.

Por si te sirve, te reseño un folleto del Autor publicado en Caracas por la editorial Hijas de San Pablo, año 2005: Para vivir la Eucaristía y participar en ella paso a paso. Guía práctica.

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A LA LUZ DE LA PALABRA QUE DIOS ME REGALA HOY


POR LA MAÑANA.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cuál podría ser el plan de Dios sobre mi vida en este nuevo día, que no es uno más, sino único para Dios en su amor que es siempre nuevo?

2) ¿Qué podría mejorar en mi relación con Dios durante el día de hoy? ¿Cómo quiero vivir hoy la Eucaristía o hacer mi oración personal, encuentro con Dios y con los hermanos?

3) ¿A quién podría estar lastimando en este día, a quién le podría estar haciendo sufrir? ¿A quién puedo, de hecho, estar defraudando, apenando, comenzando por la propia familia, y por la comunidad parroquial?

4) ¿A quién podría ayudar en este día? ¿Cómo voy a transmitir el amor de Dios en este día, con qué personas me voy a ver? ¿Quién puede estar esperando algo de mí? Si Jesús estuviera en mi lugar, ¿qué puedo suponer que diría o haría?

5) ¿Cómo me debe cambiar hoy la Resurrección del Señor, y su actualización sacramental realizada en la Eucaristía, sea diaria o dominical? ¿Qué fruto espiritual derivado de la misa dominical podría cultivar hoy: sinceridad, petición de perdón, afabilidad, alegría, alabanza y bendición?


POR LA NOCHE.- Puedes preguntarte:

1) ¿Cómo he respondido al plan de Dios sobre este día ya pasado? ¿En qué he cumplido y en qué he fallado?

2) ¿Cómo le ofrezco a Dios lo bueno, y le pido perdón de lo deficiente?

3) ¿Cómo le agradezco a Dios su paciencia conmigo, y cómo renuevo mi confianza en Dios que siempre me espera y me da nuevas oportunidades? Le doy gracias por lo bueno, y le ofrezco lo malo para que Jesús supla mis deficiencias: él dio gloria perfecta a Dios Padre por mí y en mi lugar. Me alegro en Jesús, mi hermano mayor, mi Redentor.

4) ¿Cómo rezar debidamente la oración del anciano Simeón, antes de acostarse: “Ahora, Señor, según tu palabra puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador…” Que siempre alcancemos esa paz antes de descansar para poder decir con el salmista: En paz me acuesto y en seguida me duermo porque tú estás conmigo, tú solo me haces vivir tranquilo.

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