Francisco es un Papa de sorpresas… y Dios lo sorprendió a él en Filipinas, dice Obispo

enero 19, 2015

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El Papa Francisco aclamado por la gente

El Papa Francisco aclamado por la gente

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MANILA, 18 Ene. 15 / 11:29 pm (ACI).- El Obispo de San José, Mons. Mylo Vergara, expresó su profunda gratitud y alegría por la visita del Papa Francisco a Filipinas y comentó que ciertamente el Santo Padre está lleno de sorpresas, “pero Dios también lo sorprendió” aquí.

En conferencia de prensa realizada en la Base Aérea Villarmo, luego de la despedida del Santo Padre de Filipinas, el Prelado comentó que “el Papa es un Papa de sorpresas, pero Dios también lo sorprendió a él”.

El Obispo alabó la “espontaneidad del Papa” y el hecho de que estuviera en medio de los filipinos como “uno de nosotros”. “Esa fue su intención, incluso antes de venir aquí. Él quería ser uno con nosotros, en misericordia y compasión”, dijo el Prelado aludiendo al lema de la visita de Francisco.

Probablemente uno de los momentos en donde el Papa sorprendió más a los filipinos fue en el encuentro con los jóvenes, en la Universidad Santo Tomás de Manila, en donde dejó el texto que había preparado y pronunció un muy intenso y emotivo discurso de 40 minutos que improvisó ante los 70 mil asistentes al evento.

(Puede leer el discurso completo aquí https://www.aciprensa.com/noticias/texto-discurso-del-papa-francisco-a-los-jovenes-de-filipinas-47896/)

Por su parte, el Arzobispo de Manila, Cardenal Luis Antonio Tagle, dijo a los presentes que también está agradecido por la visita papal y resaltó el nuevo récord que han impuesto los filipinos con la Misa del Parque Rizal a la que asistieron entre 6 y 7 millones de personas.

“Todos nosotros estamos profundamente agradecidos a Dios, también les agradecemos a las autoridades y a la Iglesia y a los muchos sectores de la sociedad” que hicieron posible este viaje de Francisco.

El Purpurado de 57 años recordó luego la visita de San Juan Pablo II en 1995 y comentó que en Filipinas “esto (una visita papal) se da cada 20 años; y miren como sigue reaccionando la gente (…) Se puede ver lo profundamente tocados que quedaron los filipinos en esa ocasión”.

“Estoy seguro de que la visita del Papa Francisco también tiene ese efecto. Y ahora necesitamos que se profundice. Tomemos un tiempo para reflexionar en este mensaje espiritual”, dijo luego el Arzobispo.

Para el Purpurado, el Papa “ha desafiado” a los obispos, al clero y a los laicos, y ahora deben poner por obra todo lo que ha compartido con ellos. “Creo que el Santo Padre también nos está invitando a discernir y a ser críticos”.

El Cardenal dijo también que para el Papa es muy importante la religiosidad popular y la fe de los sencillos: “él (el Pontífice) dijo que la fe simple es la que sobrevive y la que va a cambiar la sociedad”.

La conferencia de prensa concluyó con una oración de acción de gracias por la visita papal y por el feliz retorno de Francisco a Roma.

Lea los discursos y las noticias del Papa en Filipinas en:https://www.aciprensa.com/srilankafilipinas2015/


El maná de cada día, 19.1.15

enero 19, 2015

Lunes de la 2ª semana del Tiempo Ordinario

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¿Por qué tus discípulos no ayunan?

¿Por qué tus discípulos no ayunan?

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PRIMERA LECTURA: Hebreos 5, 1-10

Todo sumo sacerdote, escogido entre los hombres, está puesto para representar a los hombres en el culto a Dios: para ofrecer dones y sacrificios por los pecados.

Él puede comprender a los ignorantes y extraviados, ya que él mismo está envuelto en debilidades.

A causa de ellas, tiene que ofrecer sacrificios por sus propios pecados, como por los del pueblo.

Nadie puede arrogarse este honor: Dios es quien llama, como en el caso de Aarón.

Tampoco Cristo se confirió a si mismo la dignidad de sumo sacerdote, sino aquel que le dijo: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy», o, como dice otro pasaje de la Escritura: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.»

Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna, proclamado por Dios sumo sacerdote, según el rito de Melquisedec.



SALMO 109, 1.2.3.4

Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.

Oráculo del Señor a mi Señor: «Siéntate a mi derecha, y haré de tus enemigos estrado de tus pies.»

Desde Sión extenderá el Señor el poder de tu cetro:
somete en la batalla a tus enemigos.

«Eres príncipe desde el día de tu nacimiento, entre esplendores sagrados; yo mismo te engendré, como rocío, antes de la aurora.»

El Señor lo ha jurado y no se arrepiente: «Tú eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec.»


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz; juzga los deseos e intenciones del corazón.



EVANGELIO: Marcos 2, 18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: «Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»

Jesús les contestó:

«¿Es que pueden ayunar los amigos del novio, mientras el novio está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar.

Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán.

Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto, lo nuevo de lo viejo, y deja un roto peor.

Nadie echa vino nuevo en odres viejos; porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.»



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¿Por qué tus discípulos no ayunan?

P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap (24 febrero 2006)

«Como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vienen y le dicen: “¿Por qué mientras los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, tus discípulos no ayunan?”. Jesús les dijo: “¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientas el novio está con ellos? Mientras tengan consigo al novio no pueden ayunar. Días vendrán en que les será arrebatado el novio; entonces ayunarán, en aquel día”».

De este modo Jesús no reniega de la práctica del ayuno, sino que la renueva en sus formas, tiempos y contenidos. El ayuno se ha convertido en una práctica ambigua. En la antigüedad no se conocía más que el ayuno religioso; hoy existe el ayuno político y social (¡huelgas de hambre!), un ayuno saludable o ideológico (vegetarianos), un ayuno patológico (anorexia), un ayuno estético (para mantener la línea). Existe sobre todo un ayuno impuesto por la necesidad: el de los millones de seres humanos que carecen de lo mínimo indispensable y mueren de hambre.

Por sí mismos, estos ayunos nada tienen que ver con razones religiosas y ascéticas. En el ayuno estético incluso a veces (no siempre) se «mortifica» el vicio de la gula sólo por obedecer a otro vicio capital, el de la soberbia o de la vanidad.

Es importante por ello intentar descubrir la genuina enseñanza bíblica sobre el ayuno. En la Biblia encontramos, respecto al ayuno, la actitud del «sí, pero», de la aprobación y de la reserva crítica. El ayuno, por sí, es algo bueno y recomendable; traduce algunas actitudes religiosas fundamentales: reverencia ante Dios, reconocimiento de los propios pecados, resistencia a los deseos de la carne, solicitud y solidaridad hacia los pobres… Como todas las cosas humanas, sin embargo, puede decaer en «presunción de la carne». Basta con pensar en la palabra del fariseo en el templo: «Ayuno dos veces por semana» (Lucas 18, 12).

Si Jesús nos hablara a los discípulos de hoy, ¿sobre qué insistiría más? ¿Sobre el «sí» o sobre el «pero»? Somos muy sensibles actualmente a las razones del «pero» y de la reserva crítica. Advertimos como más importante la necesidad de «partir el pan con el hambriento y vestir al desnudo»; tenemos justamente vergüenza de llamar al nuestro un «ayuno», cuando lo que sería para nosotros el colmo de la austeridad –estar a pan y agua– para millones de personas sería ya un lujo extraordinario, sobre todo si se trata de pan fresco y agua limpia.

Lo que debemos descubrir son en cambio las razones del «sí». La pegunta del Evangelio podría resonar, en nuestros días, de otra manera: «¿por qué los discípulos de Buda y de Mahoma ayunan y tus discípulos no ayunan?» (es archisabido con cuánta seriedad los musulmanes observan su Ramadán).

Vivimos en una cultura dominada por el materialismo y por un consumismo a ultranza. El ayuno nos ayuda a no dejarnos reducir a puros «consumidores»; nos ayuda a adquirir el precioso «fruto del Espíritu», que es «el dominio de sí», nos predispone al encuentro con Dios que es espíritu, y nos hace más atentos a las necesidades de los pobres.

Pero no debemos olvidar que existen formas alternativas al ayuno y a la abstinencia de alimentos. Podemos practicar el ayuno del tabaco, del alcohol y bebidas de alta graduación (que no sólo al alma: también beneficia al cuerpo), un ayuno de las imágenes violentas y sexuales que televisión, espectáculos, revistas e Internet nos echan encima a diario. Igualmente esta especie de «demonios» modernos no se vencen más que «con el ayuno y la oración».

http://www.mercaba.org


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