Cristina, niña de 12 años primera “mártir” en Irak

octubre 13, 2014

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Niñas rezando en templo destrjuido

u Niñas rezando en un templo medio derruido

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La niña Cristina, de 12 años, murió en Bagdad en la iglesia mientras asistía a la misa dominical con su madre embarazada, que se salvó milagrosamente

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BUENOS AIRES, 02 Oct. 14 / 04:22 pm (ACI/EWTN Noticias).- El P. Luis Montes, sacerdote misionero del Instituto del Verbo Encarnado que ha vivido en Bagdad (Irak) desde 2010, recordó recientemente lo que calificó como el “martirio” de Cristina, una niña de 12 años que fue la “primera víctima” de la persecución religiosa del Estado Islámico (ISIS) contra los cristianos en ese país.

En diálogo con Argentinos Alerta a su breve paso por su natal Argentina en estos días, el P. Luis Montes señaló que “este grupo autodenominado Estado Islámico fue el que perpetró el atentado en el que falleció esta niña llamada Cristina. Ella fue la primera en caer muerta”.

“En ese entonces el grupo no era tan conocido. Este grupo que está asolando ahora a Irak, que está llevando la destrucción y la muerte, cobró su primera víctima en esa niña”, dijo.

Para el P. Montes, la historia de Cristina es particularmente significativa “de lo que es la riqueza de Irak para todo el mundo. Es una historia de un martirio ‘viejo’, ya pasó hace 4 años. En estos momentos en Irak 4 años es mucho tiempo, porque son muchos los mártires que hay aquí y ahora”.

“Por supuesto, utilizamos la palabra mártir en sentido amplio. Es la Iglesia la que tiene que determinar el hecho mismo del martirio. Este caso ilumina mucho la grandeza de este pueblo”.

El misionero recordó que el 31 de octubre de 2010, Cristina, “de 12 años le dice a su mamá: vamos a Misa, que hoy es domingo. Van a la Iglesia Nuestra Señora de la Salvación, es la Catedral de rito sirio-católica en Bagdad. Va la mamá que está embarazada con su hija de 12 años y el resto de la familia no va porque un hermano menor estaba enfermo y el papá estaba trabajando”.

“Cuando llegan al predio de la Iglesia la mamá siente mucho miedo, se queda rezando afuera de la Iglesia en una ermita de la Virgen. Entonces la niña desaparece y cuando la madre comienza a buscarla la encuentra rezando de rodillas en el fondo de la Iglesia”.

Su madre le preguntó a Cristina por qué se había alejado, pero esta no la escuchó, pues estaba concentrada en la oración.

“Entonces la madre se sienta al lado de ella, empieza la misa, y comienzan a escucharse disparos afuera. Eran terroristas que estaban entrando a la Iglesia matando a los guardias en un atentado que fue famoso y que un poco cambió la ciudad de Badgad. A partir de ese momento aumentó el éxodo de cristianos”.

El P. Montes recordó que “los terroristas entran armados con ametralladoras y granadas. La niña sabía lo que significaba porque hace años que sufrían atentados diarios. Se calcula que desde la guerra hasta acá hay un promedio de 20 atentados por día en el país. Así es que no era una sorpresa”.

“Al ver a los terroristas, la niña le dice a su madre: ‘no tengas miedo’. Mirándole otra vez le dice: ‘si me querés, no tengas miedo’ y la abraza”.

A continuación, los terroristas del Estado Islámico hicieron “pasar a todos adelante y ellos quedaron primero, luego de pasar por el pasillo central de la Iglesia. Cuando llegan en frente del presbiterio los hacen acostar, y mientras se acostaban comienzan a ametrallarlos”.

“La primera en caer muerta es Cristina. La mamá se salvó porque había otra mujer detrás que cae muerta encima de ella y así queda tapada por una pila de cadáveres. Después de eso el embarazo de la mamá continuó y nació una niñita”.

El sacerdote se cuestionó “¿cómo una niña de doce años consigue mantener la calma en una situación así? No solo eso, sino que ella misma se transforma en fuerza para su madre. Esto muestra lo que es la vida del pueblo iraquí en este momento”.

El P. Luis Montes subrayó que actualmente el pueblo de Irak “está pasando por una persecución terrible, una crueldad inaudita”.

“Estamos hablando de un grupo de terroristas que decapitan niños de 10 años. Que entierra viva a la gente para que se muera sufriendo más. Que después de cortar la cabeza a un niño la ponen sobre una pica durante varios días para que sea una lección para todos. Que rapta a miles de mujeres y las vende como esclavas sexuales en otros países musulmanes. Que crucifica gente”.

El sacerdote señaló que con lo que relata “he querido mostrarles que estos cristianos están dando lo mejor por la Iglesia de Cristo, están dando su vida. Estos cristianos que están muriendo, que están sufriendo, están colaborando con nosotros de un modo que seremos conscientes de ello recién en el cielo”.

“Por eso, en la medida que nosotros podamos, colaboremos con ellos, sobre todo con la oración, y con las otras cosas que les he comentado”, alentó.

Para colaborar con los cristianos en Irak, puede ingresar a: http://amigosdeirak.verboencarnado.net/como-ayudarnos/ y https://www.facebook.com/amigosdeirak

https://www.aciprensa.com/noticias/conozca-a-cristina-la-nina-cristiana-y-primera-victima-del-estado-islamico-en-irak-34836/


El maná de cada día, 13.10.14

octubre 13, 2014

Lunes de la 28ª semana de Tiempo Ordinario

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Tercer día de la novena a Santa Magdalena de Nagasaki
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Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado

Cristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado



PRIMERA LECTURA: Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31-5, 1

Hermanos:

En la Escritura se cuenta que Abrahán tuvo dos hijos, uno de la esclava y otro de la libre; el hijo de la esclava nació de modo natural, y el de la libre por una promesa de Dios.

Esto tiene un significado: Las dos mujeres representan dos alianzas.

Agar, la que engendra hijos para la esclavitud, significa la alianza del Sinaí.

La Jerusalén de arriba es libre; ésa es nuestra madre, como dice la Escritura: «Alégrate, estéril, que no das a luz, rompe a gritar, tú que no conocías los dolores de parto, porque la abandonada tiene más hijos que la que vive con el marido.»

Resumiendo, hermanos, no somos hijos de la esclava, sino de la mujer libre.

Para vivir en libertad, Cristo nos ha liberado.

Por tanto, manteneos firmes, y no os sometáis de nuevo al yugo de la esclavitud.


SALMO 112, 1-2. 3-4. 5-7

Bendito sea el nombre del Señor por siempre.

Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre.

De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos.

¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre.


Aclamación antes del Evangelio: Sal 94, 8ab

No endurezcáis hoy vuestro corazón; escuchad la voz del Señor.


EVANGELIO: Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.»


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Recuerda con agradecimiento tu Bautismo

Nos acostumbramos con tanta facilidad a los dones de Dios que podemos llegar a olvidar que vivimos en ellos y de ellos. Nos llegan de forma tan habitual, tan sencilla, tan imperceptible, que nuestra mirada superficial nos hace creer que, en realidad, no son tan reales como decimos.

Continuamente estamos respirando sin que nos paremos a considerar la importancia que tiene para nuestra vida un acto tan mecánico y sencillo como es inspirar el aire exterior en nuestros pulmones. Algo así pasa con nuestro bautismo, sin el que el alma ni siquiera podría respirar la vida divina de Dios.

Piensa que, por tu bautismo, fuiste arrancado del reino y del poder del maligno y consagrado para siempre a Dios, fuiste hecho hijo en el Hijo, fuiste consagrado como templo del Espíritu Santo, fuiste hecho sacerdote y liturgo para ofrecer a Dios el culto de tu propia vida, fuiste unido como miembro a la cabeza en un cuerpo místico que es la Iglesia Madre, fuiste sentado a la mesa de los hijos para participar en el banquete de esta vida divina que corre por las venas de tu alma.

Piensa que el mayor de todos los males o el mayor cúmulo de desgracias, tragedias y condenaciones que pudieran acaecerte en tu vida es muy poco, o incluso nada, en comparación con el mal infinitamente más grave del que te salva el bautismo.

Aviva, con delicada gratitud y veneración, la gracia de ese insondable misterio de Dios que te comunicó tu bautismo y cuya huella indeleble nada ni nadie te pueden quitar.

Aviva esa presencia activa y viva del Espíritu Santo que recibiste en el bautismo y cuyos dinamismos van imprimiendo en ti, de forma cada vez más nítida y transparente, la imagen, el rostro, la forma de ese Cristo en quien fuiste sepultado y crucificado una vez para siempre.

Tu bautismo es un don, pero también una tarea. Vive ese don con la responsabilidad grave de quien guarda en sus manos un talento único y precioso. Vive tu bautismo con coherencia y unidad de vida, para que en ella irradies la belleza y el atractivo de esa gracia bautismal que tanto te asemeja a tu Dios.

http://www.mater-dei.es
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Novena a Santa Magdalena de Nagasaki (3)

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Pasaba muchas horas en devociones, penitencias y en alta contemplación.

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Rito de entrada para todos los días:

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.

Oración

Oh Padre, que te complaces en escoger a los pequeños y débiles para manifestarnos las maravillas de tu amor, y que escogiste a la joven Magdalena de Nagasaki para que propagara el Evangelio entre sus conciudadanos, velara por su fidelidad a Cristo, hiciera a ti ofrenda de su vida como terciaria seglar agustino-recoleta y muriera mártir de la fe,

concédenos, por su intercesión, que sepamos, ser siempre testimonios fieles de Cristo en nuestro vivir cotidiano y sepamos amar a nuestros hermanos con amor sincero y desinteresado. Danos, Señor, saber colaborar activamente en la difusión del Evangelio. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

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Día tercero

Reflexión: Martirio de los padres y hermanos de santa Magdalena.

Los años de 1615 a 1622 han sido años de numerosos martirios entre los cristianos de Nagasaki. Magdalena acompaña, si bien pequeñita, a sus padres, que siguen a esos cristianos condenados a muerte hasta el lugar del suplicio.

El acceso es libre, y asisten muchísimos cristianos, entonando a una con los mártires cantos al Señor, mientras las víctimas eran decapitadas, crucificadas o quemadas a fuego lento. El espíritu de los cristianos se enardece y se prepara a derramar a su vez la sangre por Cristo.

Un día (¿del año 1622?) los esbirros rodean la casa de los padres de Magdalena. El padre es una persona importante, un cabeza de familia, y como tal, tiene que abjurar ante los jueces de su fe cristiana. Pero los padres y los hermanos de Magdalena tienen una fe recia. Están dispuestos a dar mil veces su vida por Cristo, antes que renegar de la fe. Los esbirros se llevan a toda la familia: los padres y los hermanos. Atados como malhechores, los conducen a las angostas y sucias jaulas de la ciudad, donde esperarán la muerte.

¿Y Magdalena? Es todavía una niña de unos once años, y los esbirros no se atreven a poner las manos sobre ella. La jovencita se queda llorando. No quiere ser separada de su familia. Ignoramos la fecha en que fueron sacrificados.

Quizá formaron parte del grupo de víctimas del Gran Martirio de Nagasaki, de agosto y septiembre de 1622. Aquella escena no la olvidará Magdalena jamás. En el aire han quedado flotando la sonrisa de sus padres y hermanos y la melodía de los cánticos que entonaban mientras los conducían al patíbulo.

Magdalena ha perdido lo único que estimaba en su vida. Huérfana, con el pensamiento en el cielo, solo abriga ahora un deseo: consagrarse al Señor y poder derramar un día su sangre por Cristo, su Amado. Libre ya de los cuidados terrenos, sola en el mundo, se dedica a la penitencia, a la oración y al apostolado.

“Gastaba muchas horas, dice su biógrafo, día y noche, no solamente en devociones y penitencias, sino también en alta contemplación de la pasión de Cristo, redentor nuestro, y de la gloria de los bienaventurado sacando de tales cosas tales afectos que sus ojos eran fuentes de lágrimas”.

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Oración de los fieles para todos los días:

Elevemos, hermanos, nuestras oraciones al Padre común, por intercesión de santa Magdalena de Nagasaki, virgen y mártir, y patrona de nuestra fraternidad seglar agustino-recoleta.

– Por todos los misioneros, especialmente por los agustinos recoletos, para que sepan predicar única y exclusivamente a Cristo, y éste crucificado. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los catequistas, para que sepan ayudar en el robustecimiento de la fe, esperanza y caridad de los creyentes y catecúmenos. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por nuestras fraternidades seglares agustino- recoletas, para que imiten los ejemplos de caridad, sencillez, desprendimiento, sacrificio y fidelidad hasta el martirio de santa Magdalena de Nagasaki. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

– Por todos los pueblos del Extremo Oriente, para que se abran a la luz de Cristo y crean en el Evangelio. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Por todos los que sufren persecución a causa del Evangelio, para que sepan mantenerse íntegros en la fe, constantes en la esperanza y animosos en la caridad. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

Para añadir a la oración comunitaria:

Por todos los huérfanos y todos los niños abandonados, para que encuentren en nuestro Padre Dios consuelo, fortaleza y ayuda eficaz. Oremos.
R. Te rogamos, óyenos.

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Oración final para todos los días:

Padre y Señor nuestro, tu mártir Magdalena de Nagasaki predicó sin desfallecer el Evangelio y derramó su sangre por ti; concédenos, por su intercesión, ser fíeles testigos de tu Palabra, seguidores de sus ejemplos y participar con ella de tu gloria por la eternidad. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 103

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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