El maná de cada día, 24.9.14

septiembre 24, 2014

Miércoles de la 25ª semana de Tiempo Ordinario

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Sin alforja, sin bastón y sin pan

Sin alforja, sin bastón y sin pan



PRIMERA LECTURA: Proverbios 30, 5-9

La palabra de Dios es acendrada, él es escudo para los que se refugian en él.

No añadas nada a sus palabras, porque te replicará y quedarás por mentiroso.

Dos cosas te he pedido; no me las niegues antes de morir:
aleja de mi falsedad y mentira; no me des riqueza ni pobreza, concédeme mi ración de pan; no sea que me sacie y reniegue de ti, diciendo:

«¿Quién es el Señor?»; no sea que, necesitando, robe y blasfeme el nombre de mi Dios.

SALMO 118, 29. 72. 89. 101. 104. 163

Lámpara es tu palabra para mis pasos, Señor.

Apártame del camino falso, y dame la gracia de tu voluntad.

Más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata.

Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo.

Aparto mi pie de toda senda mala, para guardar tu palabra.

Considero tus decretos, y odio el camino de la mentira.

Detesto y aborrezco la mentira, y amo tu voluntad.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 1, 15

Está cerca el reino de Dios -dice el Señor-: convertíos y creed en el Evangelio.


EVANGELIO: Lucas 9, 1-6

En aquel tiempo, Jesús reunió a los Doce y les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:

-«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco llevéis túnica de repuesto.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa. »

Ellos se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando el Evangelio y curando en todas partes.

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Sin alforja, sin bastón y sin pan

Cuando Lucas narra la misión de los Doce insiste en un detalle importante: el Señor les mandó a anunciar el Reino de Dios sin más provisión que su autoridad y su poder sobre todos los demonios.

Y les mandó que no llevaran nada más para el camino: ni bastón, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni siquiera una túnica de repuesto. Debía bastarles ese poder y autoridad que habían recibido de Cristo, debían fiarse de Él y no de su bastón, de sus provisiones, de su dinero o de su túnica.

No niega el Señor el valor y la necesidad de los medios humanos. Enseña, más bien, que esos medios se quedan muy cortos y limitados cuando se trata de las cosas del Reino y de la expulsión de los demonios.

No son suficientes; es más, pueden mostrarse innecesarios y hasta inútiles frente a los planes y modos de hacer de Dios, que Él suele realizar a su modo y no al nuestro. Esta es la libertad interior que requiere nuestro apostolado para que sea realmente una obra de Dios y no una cosa nuestra.

Si Cristo hubiera programado y planificado la redención del hombre al modo humano con toda seguridad que no habría muerto en la cruz ni habría elegido el camino de la humillación y del dolor. No te fíes de tus planes apostólicos, de tus cualidades, de tus dotes y recursos, de tus estrategias y gestiones, cuando se trata de las cosas de Dios.

Es verdad que Él cuenta contigo, como quiso contar con los apóstoles. Pero para una misión sobrenatural has de trabajar, sobre todo, con medios sobrenaturales: la oración, la eficacia de la Palabra de Dios, la gracia que te llega por los sacramentos, la comunión con la Iglesia y mucha confianza en que las cosas de Dios no se resuelven con regla y compás.

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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 84

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


El maná de cada día, 23.9.14

septiembre 23, 2014

Martes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

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Fraternidad:  equilibrio entre libertad y justicia, entre responsabilidad personal y solidaridad, entre el bien de los individuos y el bien común.

Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios, y la ponen por obra



PRIMERA LECTURA: Proverbios 21, 1-6. 10-13

El corazón del rey es una acequia en manos de Dios, la dirige adonde quiere.
Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones.

Practicar el derecho y la justicia Dios lo prefiere a los sacrificios.
Ojos altivos, mente ambiciosa, el pecado es el distintivo de los malvados.
Los planes del diligente traen ganancia, los del atolondrado traen indigencia.

Tesoros ganados por boca embustera son humo que se disipa y lazos mortales. Afán del malvado es buscar el mal, no mira con piedad a su prójimo.

Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto, pero el sensato aprende con la experiencia. El honrado observa cómo la casa del malvado precipita al malvado en la ruina.

Quien cierra los oídos al clamor del necesitado no será escuchado cuando grite.


SALMO 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44

Guíame, Señor, por la senda de tus mandato

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.

Instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas.

Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos.

Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.

Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 11, 28

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.


EVANGELIO: Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.»

Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»
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TU ÚNICA MEDIDA ES EL AMOR

(Comentario-oración del Evangelio del domingo sobre el patrón que envió trabajadores a su viña y después les pagó su jornal)

¡Esto del evangelio de hoy no hay quien lo entienda! Este “pagar a todos por igual”, que parece la injusticia más grande del mundo laboralmente hablando, Tú, Señor, lo presentas como signo del Reino de Dios, signo de la manera de ser de Dios.

Las matemáticas o las cuentas de Dios no son como las nuestras…
¡Cuándo entenderemos tu manera de ser y de actuar, Señor!

Nosotros llevamos la cuenta de todo lo que hacemos y nos hacen,
devolvemos favores, esperamos que nos agradezcan,
que nos reconozcan todo lo que hemos hecho.
Tu amor no tiene medida, Padre; lo regalas del todo.

Nosotros queremos si nos quieren,
y si no recibimos lo que esperábamos,
guardamos en la memoria la cuenta, para responder igual.

A una injusticia respondemos con otra,
a un gesto amargo, devolvemos lo mismo,
si no nos dan lo que necesitamos, nos vengamos
o vivimos instalados en la queja y el reproche.
¿Cómo podríamos cambiar el corazón, para darnos como Tú?

Sacamos nuestra simpatía sólo con los elegidos o amigos,
practicamos la justicia cuando son justos con nosotros,
no regalamos lo mejor de nosotros por medirnos con los demás.

Tú, en cambio, nos enseñas
a entregarnos del todo, sin pesar, ni contar ni medir.

¿Cuándo comprenderemos, Padre,
que Tú quieres a todos tus hijos e hijas por igual?
¿Cuándo entenderemos que lo que quieres
es que queramos del todo, que seamos hermanos, sin medir ni comparar,
y así alcanzaremos la felicidad total?

¿Cuándo comprenderemos, Padre,
que Tú no pagas por trabajo realizado, ni por horas, ni a destajo,
sino por disponibilidad, por actitud, por talante,
por apertura a la invitación que haces Tú, el Señor de la viña?

Señor, grábanos en la mente y en el corazón
tu modo, tu manera de ser y tu estilo de AMAR.
Señor, Padre nuestro, haznos disponibles para aceptar el trabajo en tu viña, con “buen espíritu”, con alegría y con amor.
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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 83

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


Mons. Celli: Lo digital no es una herramienta, sino un ambiente

septiembre 22, 2014

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Mons. Lccc

Mons. Claudio María Celli, en Bogotá

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El presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales en el encuentro sobre comunicación para obispos de Colombia, Ecuador y Venezuela

Por Redacción

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ROMA, 16 de septiembre de 2014 (Zenit.org) – Al término del encuentro para obispos de Colombia, Ecuador y Venezuela, organizado por el Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales y por el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), los participantes agradecieron el evento que propició un espacio de conocimiento y de reflexión sobre la importancia de la comunicación y del uso de las nuevas tecnologías.

El seminario para obispos que se realizó del 6 al 9 de septiembre en la Casa de Encuentros San Pedro Claver de Bogotá, Colombia, contó con la participación de expertos del sector.

El presidente del Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Claudio María Celli, tomando la frase del papa Francisco: “Dime qué visión de Iglesia tienes en el corazón y te diré qué comunicación tienes”, reflexionó acerca de la necesidad que tiene la Iglesia para responder a los desafíos comunicacionales en el mundo digital.

Mons. Celli presentó un panorama del contexto digital que se vive actualmente. Ha mostrado cómo Internet, las redes sociales y los nuevos lenguajes cuestionan la forma en que la Iglesia está llegando a los fieles.

También dijo a los obispos que el mundo digital, no es una herramienta, sino un ambiente donde vive y se desarrolla la cultura.

Ejemplificó el caso de los niños que gran parte de su día pasan híper conectados al ambiente digital y consumiendo nuevos lenguajes. Estos mismos niños asisten a la catequesis y se encuentran con lenguajes y formas de comunicar antiguas que los alejan de la Fe.

Este ejemplo le permitió preguntar a los obispos si la Iglesia es capaz de anunciar el Evangelio en este nuevo ambiente.

Mons. Celli, durante su intervención reiteró que la reflexión del entorno digital no es un tema de herramientas o equipos tecnológicos, sino que se trata de comprender una nueva forma de vida, de relaciones y de comunión.

Afirmó que en este ambiente se hace más evidente un mundo plural. Por ello consultó a los prelados si eran capaces de entablar un diálogo en ese contexto.

Mons. Celli, recordó que la Iglesia latinoamericana está en un proceso de misión permanente, inspirada por Aparecida; en ese marco preguntó cómo la Iglesia debe hacer misión en el mundo digital.

¿La Iglesia con su comunicación es capaz de llevar calor y encender los corazones de los fieles, o somos una Iglesia aburrida?

Finalmente invitó a los obispos a reflexionar sobre estas temáticas y a asumir el reto de una Iglesia que necesita entrar en conversación.

El seminario tuvo en vista favorecer la comunión y colegialidad episcopal, acrecentando entre los obispos capacidades técnicas, teóricas y discursivas ante los nuevos espacios de comunicación y los nuevos escenarios sociales.


El maná de cada día, 22.9.14

septiembre 22, 2014

Lunes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

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Llamados a alumbrar con la luz de Cristo

Alumbre así vuestra luz a los hombres



PRIMERA LECTURA: Proverbios 3, 27-34

Hijo mío, no niegues un favor a quien lo necesita, si está en tu mano hacérselo. Si tienes, no digas al prójimo: «Anda, vete; mañana te lo daré.»

No trames daños contra tu prójimo, mientras él vive confiado contigo; no pleitees con nadie sin motivo, si no te ha hecho daño; no envidies al violento, ni sigas su camino; porque el Señor aborrece al perverso, pero se confía a los hombres rectos; el Señor maldice la casa del malvado y bendice la morada del honrado; se burla de los burlones y concede su favor a los humildes; otorga honores a los sensatos y reserva baldón para los necios.


SALMO 14, 2-3ab.3cd-4ab.5

El justo habitará en tu monte santo, Señor

El que procede honradamente y practica la justicia,el que tiene intenciones leales y no calumnia con su lengua.

El que no hace mal a su prójimo ni difama al vecino, el que considera despreciable al impío y honra a los que temen al Señor.

El que no presta dinero a usura ni acepta soborno contra el inocente. El que así obra nunca fallará.


Aclamación antes del Evangelio: Mt 5, 16

Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre.


EVANGELIO: Lucas 8, 16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Nadie enciende un candil y lo tapa con una vasija o lo mete debajo de la cama; lo pone en el candelero para que los que entran tengan luz.

Nada hay oculto que no llegue a descubrirse, nada secreto que no llegue a saberse o a hacerse público.

A ver si me escucháis bien: al que tiene se le dará, al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener.»


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EL CANDELERO Y EL CELEMÍN

Los cristianos estamos llamados a alumbrar con la luz de Cristo esos rincones del alma, de la Iglesia y del mundo en donde anida aún la oscuridad tenebrosa y ciega de tanto pecado.

Sin embargo, no todas las luces alumbran por igual. Algunas sólo adornan, porque parece que relegan su fe y su cristianismo al saco de las actividades de ocio y tiempo libre.

Otras, incluso molestan a los ojos porque, en nombre del Dios cristiano, se permiten arrancar las páginas, escenas y frases del Evangelio que más molestan o que no responden al patrón de lo política y eclesialmente correcto.

Otras luces llegan a ser espectaculares fuegos artificiales, que alumbran unos momentos con un cierto liderazgo y, al poco, se apagan tan rápidamente como se encendieron.

Hay también luces que se contentan con alumbrar ese pequeño rincón y reino, surgido al aire de un piadoso y desviado capillismo, que hace del propio grupo o movimiento el centro de todo el sistema solar.

Hay, además, cristianos que viven escondidos debajo del celemín de sus propios complejos, ideologías, medianías, autosuficiencias, excusas y comodidades, y que reducen la luz de Cristo a un mero resplandor tenue que crea un ambiente agradable y confortable, propicio al relax.

Otros hacen del candelero su ideal de vida, y convierten el cristianismo o la propia vocación en un medio de subsistencia con el que logran ser un pequeño «alguien» en ese pequeño mundo en que consiguen hacer carrera o ser reconocidos con cargos y prestigio.

Es difícil esconder la luz, porque el resplandor acaba filtrándose por las rendijas del celemín. Es también difícil iluminar la oscuridad desde un candelero en donde brilla la luz propia y no la de Dios.

Mira, pues, que la luz que haya en ti no sea tu propia oscuridad, porque allí donde hay oscuridad no está Dios.

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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 82

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


Oración para usar bien internet

septiembre 21, 2014

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Técnicas modernas de comunicación

Técnicas modernas de comunicación

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Orar para disponerse a usar bien internet

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Con esta larga oración que sigue doy cumplimiento a un deseo largo tiempo acariciado. La finalidad es disponerse personalmente para usar bien las poderosas técnicas modernas de la comunicación. Estos medios los ha creado el hombre para someter la creación a su servicio y para establecer nuevas relaciones con sus semejantes.

Son instrumentos que pueden reportarnos bienes incalculables y también males inimaginables. Por eso, siempre me ha parecido muy conveniente usarlos con prudencia y responsabilidad: como un don que Dios nos ofrece para mejorar al hombre en todos los campos y así darle gloria como a Creador, Salvador y Vivificador: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

He aquí la oración elaborada con tal intención. No es necesario rezarla íntegramente todas las veces. Se puede partir o seccionar según los intereses. Adelanto que es una oración dirigida a la Santísima Trinidad y al final se pide la protección de la Virgen María. ¡Dios sea bendito!

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ORACIÓN TRINITARIA PARA USAR INTERNET

Dios del universo y Señor mío: Me postro en tu presencia, te adoro y te agradezco este encuentro con tu santidad infinita gracias a tu benevolencia y misericordiosa cercanía propias del Padre y del Hijo y del Espíritu.

Te adoro, Padre Santo, que me has hablado por tu bendito Hijo y con él te alabo y me ofrezco totalmente a ti para cumplir tu santa voluntad, como hijo amoroso. Señor Jesucristo, te amo y te agradezco tu amistad y me ofrezco para ayudarte a salvar a todos los hombres. Espíritu Santo, ven sobre mi persona y transfórmame en otro Cristo para gloria del Padre y salvación de los hombres.

Te doy gracias, Padre creador, porque has hecho al hombre capaz de poner todas las cosas a su servicio para su propio bien, para beneficio de toda la humanidad y así darte gloria como a su Creador. Te bendigo en particular porque me has entregado estas poderosas técnicas de comunicación. Te doy gracias por tener estos medios modernos como herramienta para conocer a los demás, para comunicarme con ellos y transmitir a mis hermanos cuanto tú has hecho en mí y quieres hacer también en ellos.

Señor Jesús, te bendigo porque, gracias a internet, puedo comunicarme con todos los hombres y experimentar la humanidad, la solidaridad y la comunión de hermanos. Tú eres, Jesús, la Palabra por la que todo fue creado. Te adoro como el centro de todas las cosas. Tú eres la cabeza de la Iglesia porque te has hecho en todo semejante a nosotros, menos en el pecado. Contigo somos una gran familia que bendice al Padre en un mismo Espíritu. Nada ni nadie nos puede resultar extraño y menos aún ajeno.

Señor Jesús, que el uso de internet nos haga más fraternos, compasivos, solidarios, seguros… porque tú caminas con nosotros, con todos los hombres, sin discriminación.

Señor Espíritu Santo, tú unes al Padre y al Hijo en santa y vital comunión. Únenos también a todos los hombres en simpatía y aprecio, en sincera y grata comunicación que nos lleve a la plena comunión en el amor y el respeto, en la justicia y el perdón, en la paciencia y la paz. Ven, Espíritu Santo, sobre todos los que usamos estos medios y de alguna manera vivimos en el continente digital para que nos comprendamos y respetemos, para que compartamos lo mejor que tenemos como don para los demás. Que todos podamos experimentar cuán bueno es que los hermanos vivamos unidos.

Santa y adorable Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu: ¡Qué maravilloso es vuestro proyecto cuando, estando en plena concordia intratrinitaria, dijisteis: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; hombre y mujer los creasteis y les mandasteis: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla! ¡Todo estaba bien hecho, y era muy bueno! Pero el pecado del hombre estropeó aquel plan original y se introdujo en la humanidad la división y la guerra. La soberbia de Babel dispersó a los hombres por toda la tierra.

En nuestros tiempos, gracias a las nuevas tecnologías, el mundo se ha hecho más pequeño, las noticias vuelan, los hombres viven interconectados y pueden establecer nuevas y gratas relaciones de insospechadas posibilidades. Los poderosos medios de comunicación son un logro del hombre que, por cierto, puede usarlos tanto para el bien como para el mal. Por eso, es conveniente pedir perdón por las faltas personales y también ajenas que hemos cometido en el pasado; y también por los pecados estructurales que son de todos y de ninguno.

Padre Dios, perdónanos porque nos hemos apartado de tus planes y hemos caminado según nuestros gustos, y no hemos cumplido tu voluntad. Pero tú eres capaz de rehacernos en Cristo como hijos amados con la fuerza del Espíritu. Tú eres la fuente de la vida y de la creatividad. Te damos gracias porque Cristo ha respondido por nosotros hasta la muerte y muerte de Cruz.

Gracias, Señor Jesús, porque eres nuestro hermano: Nos comprendes en nuestras debilidades y nos disculpas ante el Padre. Te prometemos trabajar contigo para llevar a muchos hermanos a la libertad de los hijos de Dios. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten compasión de nosotros. Creemos que por tu santa cruz estás redimiendo al mundo, cada día, en este momento. Pero, curiosamente, nos necesitas… Sí, te vamos a ayudar en esa tarea, nos encanta esta posibilidad. Infúndenos tu Espíritu de santidad y de victoria para que tú mismo vivas en nosotros como Señor y Salvador.

Ven, Espíritu Santo, dulce huésped del alma: Te pedimos perdón por haberla manchado con nuestras impurezas, por haberla perturbado con la rebeldía y la división. Ven, Espíritu, Padre Amoroso del pobre, compadécete de nuestra inanición. Mira lo vacíos que estamos. Mira que estamos quebrados, que nuestra vasija está hecha añicos; nuestra personalidad debilitada… recomponla, por favor, y hazla de nuevo. Haznos templos nuevos donde habite la gloria de Dios. Queremos ser sal de la tierra y luz del mundo. Queremos ser alabanza y gloria de Dios ante los hermanos: que cuantos nos vean alaben a Dios.

Gracias, Padre bueno, por tu perdón incondicional. Gracias, Señor Jesús, por tu comprensión y solidaridad; tú no puedes darnos la espalda. Gracias, Espíritu Santo, por tu consolación, por enjugar nuestras lágrimas, por tu sanación, por tu liberación, por el gozo de la rehabilitación. Porque nos permites estrenar la vida y la ilusión. No hay tiempo que perder, salgamos hacia el Amado y corramos con muchos hermanos hacia la meta, hacia el Reino de Dios. Gracias al Padre, gracias al Hijo, gracias al Espíritu.

Ahora, Una e indivisible Trinidad, te consagramos el mundo de internet y las relaciones virtuales generadas o fomentadas en las redes sociales: líbranos de la soberbia que desprecia al hermano, lo engaña y lo utiliza sin compasión; danos la humildad y la alegría del servicio, la transparencia en la comunicación y la generosidad en el compartir; líbranos de la superficialidad en la búsqueda de vanidades; líbranos del egoísmo y el afán de saber y de curiosearlo todo para no depender de los demás, para poder manipularlos a nuestro gusto; líbranos de la compulsión del placer, del poder y de la fama; que la búsqueda de satisfacciones sensibles y emocionales no pervierta nuestra conciencia y la pureza de corazón; líbranos de la liviandad, de la impureza de los sentidos y de la voluptuosidad de las emociones ciegas.

Por el contrario, Espíritu Santo, concédeme el gozo de andar en la verdad, dame la alegría del servicio, la compasión y la ternura hacia los hermanos. Haz que disfrute al compartir prudente y generosamente las experiencias más profundas, humanas y espirituales, que hacen a los hombres felices en su relación consigo mismos, con los demás y con Dios. Dame gusto en las cosas santas, en todo lo que sea noble, digno, valioso. Líbrame de la envidia y de la tristeza de los celos.

Ven, Espíritu Santo, y hazme instrumento de comunión y de paz con todos mis hermanos. Líbrame de ser atrapado en las redes del egoísmo que me apartarían de los demás. Líbrame de la maraña pecaminosa que me encarcelaría en la fatídica adición a los medios. En fin, líbrame de todo mal cuando navegue en el mundo digital. Que avance por sendas de luz.

Finalmente, Señor Jesús, quiero agradecerte haberme confiado al cuidado de tu Madre Santísima, allá desde la Cruz. Gracias por esta sublime generosidad y providencia.

Madre Santísima, Virgen María, me postro en tu presencia para darte gracias por los cuidados que me has prodigado en todo momento. Ahora recurro a tu protección maternal para encomendarte a las personas que hacen mal uso de internet y hacen mucho mal a sus hermanos. Confío a tu maternal corazón a las personas que han caído más bajo y están más atrapadas por el maligno. ¿Quién mejor que tú las puede comprender y auxiliar?

Me refiero a las personas que producen o consumen pornografía, que escandalizan o inducen al mal a personas inocentes. A veces promueven el odio, la venganza, la violencia y hasta el terrorismo. También se fomenta la pasión por el juego y se foguea la avaricia, la mentira, la lujuria, la trata de personas y hasta el tráfico de armas. Pecados gravísimos que destruyen a las personas y sus relaciones con los demás… Tú, Madre y Virgen santa, acoge con ternura a esas personas tan necesitadas de comprensión, de cariño y de perdón. Preséntalas a tu Hijo Jesús y sálvalas.

Gracias a ti, Espíritu Santo, que me has permitido formular, y ofrecer a los demás esta oración desde lo profundo del corazón. Gracias. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Santa Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios sea bendito. Amén, aleluya.

 

 


El maná de cada día, 21.9.14

septiembre 20, 2014

Domingo XXV del Tiempo Ordinario, Ciclo A

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Venid a trabajar a mi viña

Venid a trabajar a mi viña



Antífona de entrada

Yo soy la salvación del pueblo -dice el Señor-. Cuando me llamen desde el peligro, yo les escucharé, y seré para siempre su Señor.


Oración colecta

Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley en el amor a ti y al prójimo, concédenos cumplir tus mandamientos para llegar así a la vida eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 55, 6-9

Buscad al Señor mientras se le encuentra, invocadlo mientras esté cerca; que el malvado abandone su camino, y el criminal sus planes; que regrese al Señor, y él tendrá piedad; a nuestro Dios, que es rico en perdón.

Mis planes no son vuestros planes, vuestros caminos no son mis caminos –oráculo del Señor–. Como el cielo es más alto que la tierra, mis caminos son más altos que los vuestros, mis planes que vuestros planes.


SALMO 144, 2-3. 8-9. 17-18

Cerca está el Señor de los que lo invocan.

Día tras día, te bendeciré, Dios mío, y alabaré tu nombre por siempre jamás. Grande es el Señor y merece toda alabanza, es incalculable su grandeza.

El Señor es clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad; el Señor es bueno con todos, es cariñoso con todas sus criaturas.

El Señor es justo en todos sus caminos, es bondadoso en todas sus acciones; cerca está el Señor de los que lo invocan, de los que lo invocan sinceramente.


SEGUNDA LECTURA: Filipenses 1, 20c-24.27a

Hermanos:

Cristo será glorificado abiertamente en mi cuerpo, sea por mi vida o por mi muerte. Para mí la vida es Cristo, y una ganancia el morir. Pero, si el vivir esta vida mortal me supone trabajo fructífero, no sé qué escoger.

Me encuentro en ese dilema: por un lado, deseo partir para estar con Cristo, que es con mucho lo mejor; pero, por otro, quedarme en esta vida veo que es más necesario para vosotros.

Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo.


Aclamación antes del Evangelio: Hch 16, 14b

Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo.


EVANGELIO: Mateo 20, 1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.” Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.”

Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.”

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno.

Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”

Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»


Antífona de comunión: Sal 118, 4-5

Tú, Señor, promulgas tus decretos para que se observen exactamente; ojalá esté firme mi camino para cumplir tus consignas.


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ID TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA

P. Raniero Cantalamessa, ofmcap

La parábola de los trabajadores enviados a trabajar en la viña en horas distintas del día ha creado siempre grandes dificultades a los lectores del Evangelio.

¿Es aceptable la manera de actuar del dueño, que da la misma paga a quienes han trabajado una hora y a quienes han trabajado una jornada entera? ¿No viola el principio de la justa recompensa? Los sindicatos hoy se sublevarían a quien se comportara como ese patrón.

La dificultad nace de un equívoco. Se considera el problema de la recompensa en abstracto y en general, o en referencia a la recompensa eterna en el cielo. Visto así, se daría efectivamente una contradicción con el principio según el cual Dios “da a cada uno según sus obras” (Rm 2, 6).

Pero Jesús se refiere aquí a una situación concreta, a un caso bien preciso: el único denario que se les da a todos es el Reino de los Cielos que Jesús ha traído a la tierra; es la posibilidad de entrar a formar parte de la salvación mesiánica. La parábola comienza diciendo: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana…”

El problema es, una vez más, el de la postura de los judíos y de los paganos, o de los justos y los pecadores, de cara a la salvación anunciada por Jesús. Aunque los paganos (respectivamente, los pecadores, los publicanos, las prostitutas, etc.) sólo ante la predicación de Jesús se han decidido por Dios, mientras que antes estaban alejados (“ociosos”), no por ello ocuparán en el reino un lugar distinto e inferior.

Ellos también se sentarán a la misma mesa y gozarán de la plenitud de los bienes mesiánicos. Es más, como ellos se han mostrado más dispuestos a acoger el Evangelio, que no los llamados “justos”, se realiza lo que Jesús dice para concluir la parábola de hoy: “los últimos serán primeros y los primeros, últimos”.

Una vez conocido el Reino, es decir, una vez abrazada la fe, entonces sí que hay lugar para la diversificación. Entonces ya no es idéntica la suerte de quienes sirven a Dios durante toda la vida, haciendo rendir al máximo sus talentos, respecto a quien da a Dios solo las sobras de su vida, con una confesión remediada, de alguna forma, en el último momento.

La parábola contiene también una enseñanza de orden espiritual de la máxima importancia: Dios llama a todos y llama en todas las horas. El problema, en suma, es la llamada, y no tanto la recompensa. Esta es la forma con que nuestra parábola fue utilizada en la exhortación de Juan Pablo II sobre “vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo”(Christifideles laici).

“Los fieles pertenecen a ese pueblo de Dios que está prefigurado por los obreros de la viña… Id también vosotros a mi viña. La llamada no se dirige solo a los pastores, los sacerdotes, los religiosos y las religiosas, sino que se extiende a todos. También los fieles laicos son llamados personalmente por el Señor” (nr.1-2).

Quisiera llamar la atención sobre un aspecto que quizás sea marginal en la parábola, pero que es muy sentido y vital en la sociedad moderna: el problema del desempleo. A la pregunta del propietario: “¿Por qué estáis aquí todo el día parados?”, los trabajadores contestan: “Es que nadie nos ha contratado”. Esta respuesta podría ser dada hoy por millones de desempleados.

Jesús no era insensible a este problema. Si describe tan bien la escena es porque muchas veces su mirada se había posado con compasión sobre aquellos corros de hombres sentados en el suelo, o apoyados en una tapia, con un pie contra la pared, en espera de ser “fichados”.

Ese propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los otros, también ellos tienen niños a los que alimentar, como los tienen los de la primera hora. Dando a todos la misma paga, el propietario muestra no tener sólo en cuenta el mérito, sino también la necesidad.

Nuestras sociedades capitalistas basan la recompensa únicamente en el mérito (a menudo más nominal que real) y en la antigüedad en el servicio, y no en las necesidades de la persona. En el momento en que un joven obrero o un profesional tiene más necesidad de ganar para hacerse una casa y una familia, su paga resulta la más baja, mientras que al final de la carrera, cuando uno ya tiene menos necesidades, la recompensa (especialmente en ciertas categorías sociales) llega a las nubes.

La parábola de los obreros de la viña nos invita a encontrar un equilibrio más justo entre las dos exigencias del mérito y de la necesidad.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez]

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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 81

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


El maná de cada día, 20.9.14

septiembre 20, 2014

Sábado de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

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La Palabra de Dios, el tesoro en que se hallan todos los bienes

La Palabra de Dios, el tesoro en que se hallan todos los bienes



PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 15, 35-37.42-49

Alguno preguntará: «¿Y cómo resucitan los muertos? ¿Qué clase de cuerpo traerán?»

¡Necio! Lo que tú siembras no recibe vida si antes no muere. Y, al sembrar, no siembras lo mismo que va a brotar después, sino un simple grano, de trigo, por ejemplo, o de otra planta.

Igual pasa en la resurrección de los muertos: se siembra lo corruptible, resucita incorruptible; se siembra lo miserable, resucita glorioso; se siembra lo débil, resucita fuerte; se siembra un cuerpo animal, resucita cuerpo espiritual. Si hay cuerpo animal, lo hay también espiritual.

En efecto, así es como dice la Escritura: «El primer hombre, Adán, fue un ser animado.» El último Adán, un espíritu que da vida. No es primero lo espiritual, sino lo animal. Lo espiritual viene después. El primer hombre, hecho de tierra, era terreno; el segundo hombre es del cielo.

Pues igual que el terreno son los hombres terrenos; igual que el celestial son los hombres celestiales. Nosotros, que somos imagen del hombre terreno, seremos también imagen del hombre celestial.


SALMO 55, 10.11-12.13-14

Caminaré en presencia de Dios a la luz de la vida

Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco, y así sabré que eres mi Dios.

En Dios, cuya promesa alabo, en el Señor, cuya promesa alabo, en Dios confío y no temo; ¿qué podrá hacerme un hombre?

Te debo, Dios mío, los votos que hice, los cumpliré con acción de gracias; porque libraste mi alma de la muerte, mis pies de la caída; para que camine en presencia de Dios a la luz de la vida.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 8, 15

Dichosos los que, con un corazón noble y generoso, guardan la palabra de Dios y dan fruto perseverando.


EVANGELIO: Lucas 8,4-15

En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo.

Entonces les dijo esta parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto al ciento por uno.»

Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga.»

Entonces le preguntaron los discípulos: «¿Qué significa esa parábola?»

Él les respondió: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan.

El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.

Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran.

Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando.»

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La predicación es una función apostólica
De los sermones de san Lorenzo de Brindis, presbítero

Para llevar una vida espiritual, que nos es común con los ángeles y los espíritus celestes y divinos, ya que ellos y nosotros hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, es necesario el pan de la gracia del Espíritu Santo y de la caridad de Dios.

Pero la gracia y la caridad son imposibles sin la fe, ya que sin la fe es imposible a agradar a Dios.

Y esta fe se origina necesariamente de la predicación de la palabra de Dios: La fe nace del mensaje y el mensaje consiste en hablar de Cristo. Por tanto, la predicación de la palabra de Dios es necesaria para la vida espiritual, como la siembra es necesaria para la vida del cuerpo.

Por esto, dice Cristo: Salió el sembrador a sembrar su semilla.

Salió el sembrador a pregonar la justicia, y este pregonero, según leemos, fue algunas veces el mismo Dios, como cuando en el desierto dio a todo el pueblo, de viva voz bajada del cielo, la ley de justicia; fue otras veces un ángel del Señor, como cuando en el llamado «lugar de los que lloran» echó en cara al pueblo sus transgresiones de la ley divina, y todos los hijos de Israel, al oír sus palabras, se arrepintieron y lloraron todos a voces; también Moisés predicó a todo el pueblo la ley del Señor, en las campiñas de Moab, como sabemos por el Deuteronomio.

Finalmente, vino Cristo, Dios y hombre, a predicar la palabra del Señor, y para ello envió también a los apóstoles, como antes había enviado a los profetas.

Por consiguiente, la predicación es una función apostólica, angélica, cristiana, divina. Así comprendemos la múltiple riqueza que encierra la palabra de Dios, ya que es como el tesoro en que se hallan todos los bienes.

De ella proceden la fe, la esperanza, la caridad, todas las virtudes, todos los dones del Espíritu Santo, todas las bienaventuranzas evangélicas, todas las buenas obras, todos los actos meritorios, toda la gloria del paraíso: Aceptad dócilmente la palabra que ha sido plantada y es capaz de salvaros.

La palabra de Dios es luz para el entendimiento, fuego para la voluntad, para que el hombre pueda conocer y amar a Dios; y para el hombre interior, el que vive por la gracia del Espíritu Santo, es pan y agua, pero un pan más dulce que la miel y el panal, un agua mejor que el vino y la leche; es para el alma un tesoro espiritual de méritos, y por esto es comparada al oro y a la piedra preciosa; es como un martillo que doblega la dureza del corazón obstinado en el vicio, y como una espada que da muerte a todo pecado, en nuestra lucha contra la carne, el mundo y el demonio.

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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 80

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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