El maná de cada día, 26.9.14

Viernes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

.

Tiempo para Dios, el más importante

Tiempo para Dios, el más importante



PRIMERA LECTURA: Eclesiastés 3,1 -11

Todo tiene su tiempo y sazón, todas las tareas bajo el sol:

tiempo de nacer, tiempo de morir; tiempo de plantar, tiempo de arrancar; tiempo de matar, tiempo de sanar; tiempo de derruir, tiempo de construir; tiempo de llorar, tiempo de reír; tiempo de hacer duelo, tiempo de bailar; tiempo de arrojar piedras, tiempo de recoger piedras; tiempo de abrazar, tiempo de desprenderse; tiempo de buscar, tiempo de perder; tiempo de guardar, tiempo de desechar; tiempo de rasgar, tiempo de coser; tiempo de callar, tiempo de hablar; tiempo de amar, tiempo de odiar; tiempo de guerra, tiempo de paz.

¿Qué saca el obrero de sus fatigas? Observé todas las tareas que Dios encomendó a los hombres para afligirlos: todo lo hizo hermoso en su sazón y dio al hombre el mundo para que pensara; pero el hombre no abarca las obras que hizo Dios desde el principio hasta el fin.


SALMO 143, 1a.2abc.3-4

Bendito el Señor, mi Roca

Bendito el Señor, mi Roca, mi bienhechor, mi alcázar, baluarte donde me pongo a salvo, mi escudo y mi refugio.

Señor, ¿qué es el hombre para que te fijes en él?;¿qué los hijos de Adán para que pienses en ellos? El hombre es igual que un soplo; sus días, una sombra que pasa.


Aclamación antes del Evangelio: Mc 10, 45

El Hijo del hombre ha venido para servir y a dar su vida en rescate por todos.


EVANGELIO: Lucas 9, 18-22

Una vez que Jesús estaba orando solo, en presencia de sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros dicen que ha vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.»

Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?»
Pedro tomó la palabra y dijo: «El Mesías de Dios.»

Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie. Y añadió: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día.»


.

¿CUÁNTO TIEMPO LE DEDICO A DIOS?

Sería bueno acabar cada jornada preguntándonos, en nuestro examen del día, cuánto tiempo hemos dedicado a Dios. Compara cuánto tiempo dedicas cada día al trabajo, al descanso, a los amigos, a la familia, a tus asuntos, y cuánto tiempo dedicas, también cada día, a Dios, al apostolado, a los demás.

Solemos dar la prioridad a las cosas urgentes, que pocas veces son las cosas de Dios, porque vivimos en un permanente estado de egocentrismo. Nos esforzamos, a veces, por hacer un hueco a nuestra oración diaria, o a la Eucaristía, pero tan apretado y ajustado que más parece que lo hacemos por obligación que por amor. Y, por la noche, estamos tan cansados y es tan tarde, que ni siquiera nos acordamos de ofrecer al Señor ni los últimos momentos del día ni el descanso de la noche.

Cuántas jornadas dejamos pasar, llenas de cosas y actividades en las que no ha estado Dios presente. Las adornamos, sí, con unas cuantas oraciones rezadas quizá rutinariamente, pero se acaban, una y otra vez, vacías de lo más esencial: Dios.

Y, sin darnos cuenta, se va ensanchando la distancia entre nuestra vida y nuestra fe, entre nuestro día a día, embarrado en el tráfago del activismo, y ese Dios que no se cansa de esperarte a la puerta de cada jornada.

Dios no se merece sólo unos minutos. A Él hay que dárselo todo. Todo el día debería ser para Él, porque “en Él vivimos, nos movemos y existimos”. Un corazón cumplidor y medidor se contenta con medir el amor por minutos. El corazón de Dios, en cambio, no mide, se entrega. Has de ir educando el sentido sobrenatural de las cosas y personas, para ir sazonando con el sabor de lo divino ese día a día sin Dios, en el que vives enredado y desperdigado.

Tu fe se vuelve insípida y estéril, si no empapas con ella cada instante de tus jornadas, y tus jornadas serán semillas vanas, si no están fuertemente arraigadas en la tierra del amor y de la presencia de Dios. El tiempo no es tuyo, es de Dios; no lo malgastes en infidelidades y mediocridades, pues es un talento precioso llamado a fructificar en obras y en vida interior.

www.mater-dei.es

.


.

SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 86

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.

2 Responses to El maná de cada día, 26.9.14

  1. FRANCISCO JOSÉ AUDIJE PACHECO dice:

    Estamos en este mundo para aprender. Sí, para aprender a vivir la vida de verdad, es decir, la que se vive en presencia de Dios. Yo creo que todos, aun los menos afortunados, nos hemos dado cuenta de lo bello que es vivir en este mundo que, en principio, es maravilloso. Tan solo las realidades materiales, ya son hermosas y apetecibles. Pero, al menos yo, una de las cosas que me he dado cuenta, es que también tenemos un espíritu, no solo un cuerpo. Y ese espíritu, al igual que el cuerpo, tiene necesidades. Necesidades que puede saciar en este mundo, valiéndose de las necesidades del cuerpo. Siempre hemos oído decir que en el equilibrio está la virtud. Pues en este caso, igual. Vivimos en un mundo donde nos vemos obligados a guardar un equilibrio entre las necesidades del cuerpo y las del espíritu. Pero ese equilibrio solo tiene sentido si lo guardamos para aspirar a Dios, para lograr ir descubriendo lo más bonito y lindo de la vida, que subyace bajo las realidades materiales, y que no es otra cosa que el amor. Todo lo que está creado, no tiene otra finalidad que esta: amar y servir al hombre para que aprenda a amar y ame. Este es el sustento del espíritu: el amor. Y el mundo material y nuestro cuerpo, no deberían ser otra cosa que canales e instrumentos para alimentar de amor nuestro espíritu. Un error que solemos cometer, es quedarnos en lo superficial de las cosas, y no escarbar un poquito para ver lo profundamente bello que hay dentro. Si lo de fuera nos atrae, imagínate como será lo que lleva en el interior. Es más, lo que hay dentro de las cosas, es lo que le da sentido a estas, lo que nos hace aprender y disfrutar en plenitud de la hermosura de la creación. Si nos quedamos en lo externo, es como si tuvieras una casa muy acogedora y vivieras en el porche de entrada, sin vivir la calidez y comodidades del interior. Alimenta tu espíritu, profundiza en el sentido de tu vida, pregúntate por qué y para qué estamos aquí. La respuesta no va a ser inmediata, pero ese es el trabajo de la vida: buscar respuestas a los misterios, tras los que está Cristo, el maestro de vida, el amigo que nunca falla, el Mesías.

  2. ¿Cuales son nuestras escalas de VALORES?
    ¿QUE PROGRAMACIÓN HAGO DE MI DÍA…CONTANDO CON EL ENCUENTRO CON ” E L ” ?
    No perdamos la oportunidad de entrar a diario en CONTACTO DE UNA MANERA ESPECIAL CON “EL” .- Hoy podemos, mañana…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: