El maná de cada día, 23.9.14

Martes de la 25ª semana del Tiempo Ordinario

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Fraternidad:  equilibrio entre libertad y justicia, entre responsabilidad personal y solidaridad, entre el bien de los individuos y el bien común.

Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios, y la ponen por obra



PRIMERA LECTURA: Proverbios 21, 1-6. 10-13

El corazón del rey es una acequia en manos de Dios, la dirige adonde quiere.
Al hombre le parece siempre recto su camino, pero es Dios quien pesa los corazones.

Practicar el derecho y la justicia Dios lo prefiere a los sacrificios.
Ojos altivos, mente ambiciosa, el pecado es el distintivo de los malvados.
Los planes del diligente traen ganancia, los del atolondrado traen indigencia.

Tesoros ganados por boca embustera son humo que se disipa y lazos mortales. Afán del malvado es buscar el mal, no mira con piedad a su prójimo.

Cuando el cínico la paga, aprende el inexperto, pero el sensato aprende con la experiencia. El honrado observa cómo la casa del malvado precipita al malvado en la ruina.

Quien cierra los oídos al clamor del necesitado no será escuchado cuando grite.


SALMO 118, 1. 27. 30. 34. 35. 44

Guíame, Señor, por la senda de tus mandato

Dichoso el que, con vida intachable, camina en la voluntad del Señor.

Instrúyeme en el camino de tus decretos, y meditaré tus maravillas.

Escogí el camino verdadero, deseé tus mandamientos.

Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.

Cumpliré sin cesar tu voluntad, por siempre jamás.


Aclamación antes del Evangelio: Lc 11, 28

Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.


EVANGELIO: Lucas 8, 19-21

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él.

Entonces lo avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.»

Él les contestó: «Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la palabra de Dios y la ponen por obra.»
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TU ÚNICA MEDIDA ES EL AMOR

(Comentario-oración del Evangelio del domingo sobre el patrón que envió trabajadores a su viña y después les pagó su jornal)

¡Esto del evangelio de hoy no hay quien lo entienda! Este “pagar a todos por igual”, que parece la injusticia más grande del mundo laboralmente hablando, Tú, Señor, lo presentas como signo del Reino de Dios, signo de la manera de ser de Dios.

Las matemáticas o las cuentas de Dios no son como las nuestras…
¡Cuándo entenderemos tu manera de ser y de actuar, Señor!

Nosotros llevamos la cuenta de todo lo que hacemos y nos hacen,
devolvemos favores, esperamos que nos agradezcan,
que nos reconozcan todo lo que hemos hecho.
Tu amor no tiene medida, Padre; lo regalas del todo.

Nosotros queremos si nos quieren,
y si no recibimos lo que esperábamos,
guardamos en la memoria la cuenta, para responder igual.

A una injusticia respondemos con otra,
a un gesto amargo, devolvemos lo mismo,
si no nos dan lo que necesitamos, nos vengamos
o vivimos instalados en la queja y el reproche.
¿Cómo podríamos cambiar el corazón, para darnos como Tú?

Sacamos nuestra simpatía sólo con los elegidos o amigos,
practicamos la justicia cuando son justos con nosotros,
no regalamos lo mejor de nosotros por medirnos con los demás.

Tú, en cambio, nos enseñas
a entregarnos del todo, sin pesar, ni contar ni medir.

¿Cuándo comprenderemos, Padre,
que Tú quieres a todos tus hijos e hijas por igual?
¿Cuándo entenderemos que lo que quieres
es que queramos del todo, que seamos hermanos, sin medir ni comparar,
y así alcanzaremos la felicidad total?

¿Cuándo comprenderemos, Padre,
que Tú no pagas por trabajo realizado, ni por horas, ni a destajo,
sino por disponibilidad, por actitud, por talante,
por apertura a la invitación que haces Tú, el Señor de la viña?

Señor, grábanos en la mente y en el corazón
tu modo, tu manera de ser y tu estilo de AMAR.
Señor, Padre nuestro, haznos disponibles para aceptar el trabajo en tu viña, con “buen espíritu”, con alegría y con amor.
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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 83

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.

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3 Responses to El maná de cada día, 23.9.14

  1. FRANCISCO JOSÉ AUDIJE PACHECO dice:

    Me ha llamado poderosamente la atención la Lectura de Proverbios del día, sobre todo porque me ha hecho recordar algún momento de mi vida. En el colegio, nos decían que había que saber controlar las pasiones, saber moderarlas, porque, si no, te puedes radicalizar con las obsesiones de tus ambiciones, y ello te frustrará y te convertirá en alguien tremendamente infeliz. Incluso, te puede destruir. Yo, reconozco que caí en este error, aunque el Señor se apiadó de mí y me salvó del abismo. Sin embargo, hay gente que no ha tenido la misma suerte, y que han sido infelices hasta la destrucción, y, lo peor, que han hecho infelices a otras personas, a veces a millones de personas. Todos tenemos en la mente el cercano caso de Hitler, el líder de lo nazis alemanes, que provocaron la Segunda Guerra Mundial, la más destructiva y cruel de toda la historia de la humanidad, hasta ahora. He leído lo que decían algunos colaboradores de este hombre, y me he dado cuenta de que se llegó a convertir en un enfermo de sus ambiciones desmedidas de grandeza. Uno de los errores que le llevó al fracaso en lo militar, por ejemplo, fue que, aun estando rodeado de generales muy competentes y que sabían lo que tenían entre manos, lejos de cualquier consigna o sueño político, Hitler no les hizo caso cuando le aconsejaron técnica y profesionalmente, porque Hitler confiaba ciegamente en sí mismo, creía que sabía más que sus generales, se había endiosado. Hitler vivía en una nube y se dejaba rodear de los pelotas que fomentaban sus errores, porque estas eran las únicas cabezas que, al no contradecirle, no rodaban. El resultado lo conocemos todos: el mayor desastre de la historia de Alemania como nación, y una gran tragedia y desastre también, para la vida de millones de personas anónimas. Este caso histórico se ha dado y se sigue dando en el mundo, a otras escalas, incluso, más cerca de nosotros de lo que pensamos. Esta es la insana locura humana, que se compone de ambiciones egoístas desmedidas, con las que, como mínimo, manchamos nuestro curriculum, y con las que, desgraciadamente, y esto es lo peor, arruinamos la vida de los que nos rodean.

  2. agradezco padre ISMAEL POR SU REFLEXION DEL EVANGELIO ESO ME AYUDA A ENTENDER EL EVANGELIO DE HOY DIA,APROVECHO QUE EN SUS ORACIONES NOS ENCOMIENDE A LAS MADRES MONICAS DE CHICLAYO NUETRA SEÑORA DE LA CONSOLACION .GRACIAS PADRE

  3. ismaelojeda dice:

    Gracias, Noelia, por tu comentario. Un abrazo.

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