Oración para usar bien internet

septiembre 21, 2014

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Técnicas modernas de comunicación

Técnicas modernas de comunicación

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Orar para disponerse a usar bien internet

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Con esta larga oración que sigue doy cumplimiento a un deseo largo tiempo acariciado. La finalidad es disponerse personalmente para usar bien las poderosas técnicas modernas de la comunicación. Estos medios los ha creado el hombre para someter la creación a su servicio y para establecer nuevas relaciones con sus semejantes.

Son instrumentos que pueden reportarnos bienes incalculables y también males inimaginables. Por eso, siempre me ha parecido muy conveniente usarlos con prudencia y responsabilidad: como un don que Dios nos ofrece para mejorar al hombre en todos los campos y así darle gloria como a Creador, Salvador y Vivificador: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

He aquí la oración elaborada con tal intención. No es necesario rezarla íntegramente todas las veces. Se puede partir o seccionar según los intereses. Adelanto que es una oración dirigida a la Santísima Trinidad y al final se pide la protección de la Virgen María. ¡Dios sea bendito!

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ORACIÓN TRINITARIA PARA USAR INTERNET

Dios del universo y Señor mío: Me postro en tu presencia, te adoro y te agradezco este encuentro con tu santidad infinita gracias a tu benevolencia y misericordiosa cercanía propias del Padre y del Hijo y del Espíritu.

Te adoro, Padre Santo, que me has hablado por tu bendito Hijo y con él te alabo y me ofrezco totalmente a ti para cumplir tu santa voluntad, como hijo amoroso. Señor Jesucristo, te amo y te agradezco tu amistad y me ofrezco para ayudarte a salvar a todos los hombres. Espíritu Santo, ven sobre mi persona y transfórmame en otro Cristo para gloria del Padre y salvación de los hombres.

Te doy gracias, Padre creador, porque has hecho al hombre capaz de poner todas las cosas a su servicio para su propio bien, para beneficio de toda la humanidad y así darte gloria como a su Creador. Te bendigo en particular porque me has entregado estas poderosas técnicas de comunicación. Te doy gracias por tener estos medios modernos como herramienta para conocer a los demás, para comunicarme con ellos y transmitir a mis hermanos cuanto tú has hecho en mí y quieres hacer también en ellos.

Señor Jesús, te bendigo porque, gracias a internet, puedo comunicarme con todos los hombres y experimentar la humanidad, la solidaridad y la comunión de hermanos. Tú eres, Jesús, la Palabra por la que todo fue creado. Te adoro como el centro de todas las cosas. Tú eres la cabeza de la Iglesia porque te has hecho en todo semejante a nosotros, menos en el pecado. Contigo somos una gran familia que bendice al Padre en un mismo Espíritu. Nada ni nadie nos puede resultar extraño y menos aún ajeno.

Señor Jesús, que el uso de internet nos haga más fraternos, compasivos, solidarios, seguros… porque tú caminas con nosotros, con todos los hombres, sin discriminación.

Señor Espíritu Santo, tú unes al Padre y al Hijo en santa y vital comunión. Únenos también a todos los hombres en simpatía y aprecio, en sincera y grata comunicación que nos lleve a la plena comunión en el amor y el respeto, en la justicia y el perdón, en la paciencia y la paz. Ven, Espíritu Santo, sobre todos los que usamos estos medios y de alguna manera vivimos en el continente digital para que nos comprendamos y respetemos, para que compartamos lo mejor que tenemos como don para los demás. Que todos podamos experimentar cuán bueno es que los hermanos vivamos unidos.

Santa y adorable Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu: ¡Qué maravilloso es vuestro proyecto cuando, estando en plena concordia intratrinitaria, dijisteis: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”; hombre y mujer los creasteis y les mandasteis: “Creced, multiplicaos, llenad la tierra y sometedla! ¡Todo estaba bien hecho, y era muy bueno! Pero el pecado del hombre estropeó aquel plan original y se introdujo en la humanidad la división y la guerra. La soberbia de Babel dispersó a los hombres por toda la tierra.

En nuestros tiempos, gracias a las nuevas tecnologías, el mundo se ha hecho más pequeño, las noticias vuelan, los hombres viven interconectados y pueden establecer nuevas y gratas relaciones de insospechadas posibilidades. Los poderosos medios de comunicación son un logro del hombre que, por cierto, puede usarlos tanto para el bien como para el mal. Por eso, es conveniente pedir perdón por las faltas personales y también ajenas que hemos cometido en el pasado; y también por los pecados estructurales que son de todos y de ninguno.

Padre Dios, perdónanos porque nos hemos apartado de tus planes y hemos caminado según nuestros gustos, y no hemos cumplido tu voluntad. Pero tú eres capaz de rehacernos en Cristo como hijos amados con la fuerza del Espíritu. Tú eres la fuente de la vida y de la creatividad. Te damos gracias porque Cristo ha respondido por nosotros hasta la muerte y muerte de Cruz.

Gracias, Señor Jesús, porque eres nuestro hermano: Nos comprendes en nuestras debilidades y nos disculpas ante el Padre. Te prometemos trabajar contigo para llevar a muchos hermanos a la libertad de los hijos de Dios. Cristo, ten piedad de nosotros. Señor, ten compasión de nosotros. Creemos que por tu santa cruz estás redimiendo al mundo, cada día, en este momento. Pero, curiosamente, nos necesitas… Sí, te vamos a ayudar en esa tarea, nos encanta esta posibilidad. Infúndenos tu Espíritu de santidad y de victoria para que tú mismo vivas en nosotros como Señor y Salvador.

Ven, Espíritu Santo, dulce huésped del alma: Te pedimos perdón por haberla manchado con nuestras impurezas, por haberla perturbado con la rebeldía y la división. Ven, Espíritu, Padre Amoroso del pobre, compadécete de nuestra inanición. Mira lo vacíos que estamos. Mira que estamos quebrados, que nuestra vasija está hecha añicos; nuestra personalidad debilitada… recomponla, por favor, y hazla de nuevo. Haznos templos nuevos donde habite la gloria de Dios. Queremos ser sal de la tierra y luz del mundo. Queremos ser alabanza y gloria de Dios ante los hermanos: que cuantos nos vean alaben a Dios.

Gracias, Padre bueno, por tu perdón incondicional. Gracias, Señor Jesús, por tu comprensión y solidaridad; tú no puedes darnos la espalda. Gracias, Espíritu Santo, por tu consolación, por enjugar nuestras lágrimas, por tu sanación, por tu liberación, por el gozo de la rehabilitación. Porque nos permites estrenar la vida y la ilusión. No hay tiempo que perder, salgamos hacia el Amado y corramos con muchos hermanos hacia la meta, hacia el Reino de Dios. Gracias al Padre, gracias al Hijo, gracias al Espíritu.

Ahora, Una e indivisible Trinidad, te consagramos el mundo de internet y las relaciones virtuales generadas o fomentadas en las redes sociales: líbranos de la soberbia que desprecia al hermano, lo engaña y lo utiliza sin compasión; danos la humildad y la alegría del servicio, la transparencia en la comunicación y la generosidad en el compartir; líbranos de la superficialidad en la búsqueda de vanidades; líbranos del egoísmo y el afán de saber y de curiosearlo todo para no depender de los demás, para poder manipularlos a nuestro gusto; líbranos de la compulsión del placer, del poder y de la fama; que la búsqueda de satisfacciones sensibles y emocionales no pervierta nuestra conciencia y la pureza de corazón; líbranos de la liviandad, de la impureza de los sentidos y de la voluptuosidad de las emociones ciegas.

Por el contrario, Espíritu Santo, concédeme el gozo de andar en la verdad, dame la alegría del servicio, la compasión y la ternura hacia los hermanos. Haz que disfrute al compartir prudente y generosamente las experiencias más profundas, humanas y espirituales, que hacen a los hombres felices en su relación consigo mismos, con los demás y con Dios. Dame gusto en las cosas santas, en todo lo que sea noble, digno, valioso. Líbrame de la envidia y de la tristeza de los celos.

Ven, Espíritu Santo, y hazme instrumento de comunión y de paz con todos mis hermanos. Líbrame de ser atrapado en las redes del egoísmo que me apartarían de los demás. Líbrame de la maraña pecaminosa que me encarcelaría en la fatídica adición a los medios. En fin, líbrame de todo mal cuando navegue en el mundo digital. Que avance por sendas de luz.

Finalmente, Señor Jesús, quiero agradecerte haberme confiado al cuidado de tu Madre Santísima, allá desde la Cruz. Gracias por esta sublime generosidad y providencia.

Madre Santísima, Virgen María, me postro en tu presencia para darte gracias por los cuidados que me has prodigado en todo momento. Ahora recurro a tu protección maternal para encomendarte a las personas que hacen mal uso de internet y hacen mucho mal a sus hermanos. Confío a tu maternal corazón a las personas que han caído más bajo y están más atrapadas por el maligno. ¿Quién mejor que tú las puede comprender y auxiliar?

Me refiero a las personas que producen o consumen pornografía, que escandalizan o inducen al mal a personas inocentes. A veces promueven el odio, la venganza, la violencia y hasta el terrorismo. También se fomenta la pasión por el juego y se foguea la avaricia, la mentira, la lujuria, la trata de personas y hasta el tráfico de armas. Pecados gravísimos que destruyen a las personas y sus relaciones con los demás… Tú, Madre y Virgen santa, acoge con ternura a esas personas tan necesitadas de comprensión, de cariño y de perdón. Preséntalas a tu Hijo Jesús y sálvalas.

Gracias a ti, Espíritu Santo, que me has permitido formular, y ofrecer a los demás esta oración desde lo profundo del corazón. Gracias. Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Santa Madre de Dios y Madre nuestra, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén. Dios sea bendito. Amén, aleluya.

 

 


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