Vuelta con la ley del aborto, promesa pp electoral

septiembre 17, 2014

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Luis Fernando Pérez Bustamante

Luis Fernando Pérez Bustamante

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La Providencia ha actuado con la ley abortista del PP

Por Luis Fernando

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Algunos pensarán que me he vuelto loco, pero estoy convencido de que la retirada de la reforma de la ley del aborto propuesta por el ministro Gallardón, si finalmente se confirma -está por ver- es una buena noticia.

Dicha reforma iba a dejar las cosas, como mínimo, prácticamente igual a como estaban antes de la aprobación de la ley vigente. Es decir, se volvía a una ley de supuestos entre los que estaba el colador de la salud psicológica de la madre.

Con la ley del PSOE de Felipe González, que era a lo que nos encaminábamos, España alcanzó los cien mil abortos al año.

La diferencia ESENCIAL es que aquella ley de 1985 se aprobó con la oposición frontal de la derecha política de este país y de la Iglesia.

Sin embargo, esa misma derecha y, desgraciadamente, esa misma Iglesia -salvo excepciones notables-, estaban dispuestas a presentar como un gran avance lo que siempre ha de ser considerado como una gran catástrofe, que es el caso de cualquier legislación permisiva con todo tipo de abortos.

Todo indica que Mariano Rajoy ha decidido abortar la reforma, incumpliendo una vez más su programa electoral -eso no es nuevo- y dejando a los pies de los caballos tanto a su ministro de Justicia, Ruiz Gallardón, como al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, católico de misa diaria que, desde ya mismo, es aún más cómplice del aborto de lo que era hace unas semanas. Allá él y su conciencia.

Esta decisión del PP va a servir igualmente para que dentro del movimiento provida todo el mundo se quite la careta y muestre su verdadera identidad.

Por si alguno no lo tenía claro, es ya evidente que los populares son tan abortistas como los demás partidos de izquierda. Fuera engaños, fuera excusas. No caben benignidades ni facilitadores de lavados de cara del peperismo.

Si se está a favor de la vida, se está radicalmente contra el PP -y contra el PSOE, IU, UPyD, Ciutadans, PNV, CiU, Podemos, etc-.

La excusa del mal menor ya no sirve. Si el PP les ha dejado tirados, lo decente, lo lógico sería que ellos abandonaran el PP. Pero dudo que lo hagan.

Dice el apóstol San Pablo : “No os unáis en yunta desigual con los infieles. ¿Qué consorcio hay entre la justicia y la iniquidad? ¿Qué comunidad entre la luz y las tinieblas? ¿Qué concordia entre Cristo y Belial? ¿Qué parte del creyente con el infiel?” (2 Cor 6,14-15).

En materia de defensa de la vida, el PP está entre los infieles. No cabe consorcio alguno con ese partido.

Pero ocurre lo mismo en materia de familia. Ahí tienen ustedes el matrimonio homosexual. Y en cuestión de educación religiosa, el gobierno de Rajoy ha dado el golpe de gracia a la asignatura de religión en el Bachillerato, que ya no será de oferta obligatoria para los centros.

Ante todas esas evidencias, ¿qué puede llevar a los católicos y a los medios de comunicación de la Iglesia a apoyar al Partido Popular? ¿El miedo al PSOE que, en asuntos de anticlericalismo, ha demostrado ser perro ladrador, poco mordedor? ¿El miedo a Podemos, que se supone que es más un problema de la izquierda que de la derecha?

¿Es que somos tan cobardes que nos movemos solo por miedo y no por la defensa valiente de los principios no negociables marcados por Benedicto XVI?

¿Dónde queda la gracia que recibimos del ejemplo de nuestros mártires? ¿Puesta a los pies de un mal menor que se está convirtiendo en el nuevo beso de Judas?

Insisto en que la retirada de la reforma es providencial. Prefiero una ley abortista inicua que ha sido denunciada por la Iglesia que una ley abortista inicua apoyada expresamente por muchos de nuestros pastores. Dios evita así que la Iglesia en España sea cómplice de un abortismo disfrazado de provida.

Ahora toca tomarnos en serio de verdad la defensa de la vida, tanto a nivel político como cívico-social, partiendo del reconocimento de que somos una minoría pequeña sobre la que se lanza el anatema laicista y políticamente correcto de “son de extrema derecha”.

Y es que, lo queramos o no, es bastante probable que incluso entre los católicos de misa dominical, el rechazo a la actual ley del aborto no sea muy mayoritario. Pero no olvidemos que Dios nos quiere fieles aunque seamos pocos.

Luis Fernando Pérez Bustamante

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El maná de cada día, 17.9.14

septiembre 17, 2014

Miércoles de la 24ª semana del Tiempo Ordinario

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Si no tengo amor, nada soy

Si no tengo amor, nada soy: Si somos la paloma, gimamos, suframos, esperemos

 

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PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 12, 31–13,13

Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional.

Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.

El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará. Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.

Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño. Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce.

En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.


SALMO 32

Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad

Dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas; cantadle un cántico nuevo, acompañando los vítores con bordones.

Que la palabra del Señor es sincera, y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.

Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 6, 63c. 68c

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna.


EVANGELIO: Lucas 7, 31-35

En aquel tiempo, dijo el Señor: «¿A quién se parecen los hombres de esta generación? ¿A quién los compararemos?

Se parecen a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros: “Tocamos la flauta y no bailáis, cantamos lamentaciones y no lloráis.”

Vino Juan el Bautista, que ni comía ni bebía, y dijisteis que tenía un demonio; viene el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué comilón y qué borracho, amigo de publicanos y pecadores.”

Sin embargo, los discípulos de la sabiduría le han dado la razón.»


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Orad, predicad, amad: poderoso es el Señor

San Agustín, Comentarios sobre el evangelio de San Juan 6, 20-24

El fruto del olivo significa la caridad. ¿Cómo se prueba? No hay líquido que aprisione el aceite. El aceite se escabulle de entre ellos hasta salir fuera y colocarse sobre todos.

Así es la caridad. No puede quedar aprisionada abajo; siempre se eleva sobre lo más alto. De ella dice el Apóstol: Os voy a mostrar un camino todavía más excelente (1 Cor 12, 31).

Al hablar de aceite se dijo que se sitúa por encima de todos los líquidos. ¿Se duda de que el Apóstol se refiere a la caridad cuando dice: Os voy a mostrar un camino más excelente?

Atención a lo que sigue: Aun cuando hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy como un metal que suena o un címbalo que retiñe (1 Cor 13, 1).

Ven ahora, Donato, y grita que eres elocuente. Anda, Donato, vocea, ya que eres un doctor. ¿Cuánta es tu elocuencia? ¿Cuánta tu sabiduría? ¿Hablas, por ventura, las lenguas de los ángeles? Pues aunque las hables, si no tienes caridad, mis oídos no oyen sino metales que suenan y címbalos que retiñen. Busco algo más sólido. ¡Ojalá encuentre frutos en las hojas, no sólo palabras!

Dirás, sin duda, que tienes un sacramento. Dices verdad. El sacramento es cosa divina. Tienes el bautismo, lo confieso. Pero, ¿sabes qué dice el mismo Apóstol? Aunque conozca todos los misterios, y posea el don de profecía, y tenga tanta fe que traslade las montañas -lo último lo dijo para que no digas que basta tener fe- … ¿Sabes lo que dice Santiago? También los demonios creen, pero tiemblan (Sant 2, 19).

Gran cosa es la fe, pero no aprovecha sin la caridad. Los demonios confesaban a Cristo. Era la fe, no el amor, lo que les obligaba a decir: ¿Qué hay entre ti y nosotros? (Mc 1, 24). Tenían fe, pero no amor. Por eso eran demonios.

No te gloríes de la fe, tú que todavía eres comparable a los demonios. No digas a Cristo: ¿Qué hay entre tú y yo? La unidad de Cristo te habla: Ven, conoce la paz, vuelve al corazón de la paloma. Estás bautizado fuera, sí; pero lleva fruto y ya estás de vuelta en el arca.

Sigues diciendo todavía: «¿Por qué nos buscáis si somos malos?». Para que seáis buenos. Os buscamos porque sois malos; si no fuerais malos ya se hubiera dado con vosotros, no andaríamos en vuestra búsqueda. Al bueno ya le encontramos; es al malo a quien hemos de buscar.

Por eso os buscamos: volved ya al arca. «Pero si ya tengo el bautismo». Aunque penetrara todos los misterios y tuviera el don de profecía y tanta fe que trasladara las montañas, si no tengo caridad, nada soy…

«Pero ¿qué es lo que dices? ¿No ves las muchas persecuciones de que somos víctimas?». -«Pero eso no lo sufrís por Cristo, sino por vuestros honores». Atentos a lo que sigue. A veces se jactan de que hacen muchas limosnas, de que dan a los pobres y de que sufren persecuciones; pero por Donato, no por Cristo.

Mira por quién sufres. Porque si sufres por Donato, sufres por uno que es orgulloso; no perteneces a la paloma si sufres por Donato. Él no era amigo del esposo; si lo fuera buscaría su gloria, no la propia personal.

Oye al amigo del esposo que dice: Éste es el que bautiza (Jn 1, 33). No es amigo del esposo aquel por quien padeces. No tiene el vestido nupcial. Si te presentas al banquete se te expulsará de él. Mejor dicho, ya estás fuera y por eso eres un miserable. Vuelve ya, por fin, no te engrías.

Oye lo que dice el Apóstol: Aunque diera todos mis bienes a los pobres y entregase mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad… He aquí lo que te falta. Si entregara -dice- mi cuerpo a las llamas, pero por el nombre de Cristo. Hay muchos que lo hacen por jactancia, no por caridad; por eso dice: aunque entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad de nada me aprovecha (1 Cor 13, 3).

Por amor lo hicieron los mártires que sufrieron en tiempo de las persecuciones; por amor, sí. Éstos lo hacen por hinchazón y soberbia, porque, si faltan perseguidores, se dan muerte a sí mismos. «Ven, pues; ten caridad». -«También nosotros tenemos mártires»-. «¿Qué mártires? No son palomas; por eso, al intentar alzar el vuelo, se estrellaron contra la roca».

Todo esto, hermanos míos, como veis, da voces contra ellos: las páginas divinas, las profecías, el evangelio, los escritos apostólicos y todos los gemidos de la paloma. Y todavía siguen dormidos, todavía no despiertan. Si somos la paloma, gimamos, suframos, esperemos. La misericordia de Dios dará muestras de su presencia, hasta que vuestra sencillez encienda el fuego del Espíritu Santo. Entonces vendrán.

No perder la esperanza: orad, predicad, amad: poderoso es el Señor. Ya empiezan a conocer su desvergüenza. Muchos ya se dan cuenta; muchos se ruborizan ya. La presencia de Cristo hará que se den cuenta también los demás. Sí, hermanos míos, recoged todo el grano y que allí quede sólo la paja. Todo lo que allí lleva fruto sea traído al arca por la paloma.



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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 77

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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