Ejercicios para mejorar la memoria

septiembre 12, 2014

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Recordar lo leído

Recordar lo leído: Practicar sistemáticamente el recuerdo de lo aprendido

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Actividades que mejoran tu memoria de forma casi milagrosa

carlota fominayacarlotafominaya / madrid

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El catedrático de Psicobiología Ignacio Morgado nos da las claves para incrementar nuestro potencial en su libro «Aprender, recordar y olvidar» (Ariel)

Existen una serie de procedimientos al alcance de cualquiera que son grandes facilitadores a la hora de mejorar nuestra memoria.

Uno de los más importantes es el sueño, «un determinante biológico de primer magnitud capaz de potenciar la formación de la memoria y la integración del material aprendido», asegura Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Pero hay otros que también nos ayudan mucho en esta tarea, prosigue el autor del libro «Aprender, recordar y olvidar» (Ariel), tan insospechados como practicar deporte, o ser conscientes de cuál es nuestro mejor tiempo del día para aprender.

Estas son —según explica Morgado en esta práctica obra— algunas de las actividades que nos ayudan en esta tarea más de lo que creemos:

1. Practicar deporte y actividades físicas diversas

De todos los factores que promueven el aprendizaje y la memoria, al igual que otras muchas facultades mentales, el ejercicio físico es el que podríamos considerar más milagroso, asevera este catedrático.

«Y tiene una explicación fisiológica. Son muchos los efectos de la actividad y el ejercicio físico sobre el cerebro y sus neuronas.

En primer lugar, esa actividad promueve y aumenta la cantidad de sustancias neurotróficas, como el BDNF, que incrementan la plasticidad sináptica, la neurogénesis y la vascularización del cerebro. Es decir, actúa como un desengrasante del cerebro», explica.

2. El mejor tiempo del día para aprender

Conocer el mejor tiempo del día para aprender. No todos los momentos del día son igualmente buenos para aprender, y cada persona tiene el suyo.

«En algunos momentos nos sentimos más despiertos, con más capacidad de atención y más actividad, y en otro con menos. Todos tenemos una idea más o menos clara de las horas del día en que nos sentimos más capaces para realizar estudios o actividades complejas.

Y suelen ser siempre las mismas horas para cada persona. Me refiero a los ritmos circadianos» (fenómenos psicobiológicos que suelen suceder alrededor de la misma hora, diariamente, cada día), indica Morgado.

3. Entrenar la «memoria de trabajo»

Es conveniente entrenar la «memoria de trabajo». La «memoria de trabajo», explica este catedrático, «es una función cerebral muy importante para aprender y adquirir nuevos conocimientos y habilidades y está muy relacionada con la inteligencia fluida, la capacidad de razonar y resolver problemas nuevos con independencia del conocimiento previamente adquirido».

Se trabaja con secuencias de objetos en distintos intervalos de tiempo.

4. Guiar el aprendizaje con preguntas

Este es un método de generar memoria a largo plazo mucho mejor que la que resulta del tipo de estudio consistente en repasar una y otra vez apuntes de la materia, muchas veces inconscientemente.

Tal y como indica este experto a lo largo de las páginas de su libro «Aprender, recordar y olvidar», de Ariel, «su potencia para aumentar la comprensión de lo estudiado y generar memorias duraderas puede, además, multiplicarse si se le pide al alumno que mientras estudia vaya redactando una memoria de lo aprendido».

5. Practicar sistemáticamente el recuerdo de lo aprendido

Conviene practicar sistemáticamente el recuerdo de lo aprendido. El recuerdo, señala este psicobiólogo, es un proceso activo que no solo sirve para evaluar lo aprendido, sino también para seguir aprendiendo.

Más aún, recalca Morgado: «el recuerdo sistemático puede ser una forma de aprendizaje superior incluso a la del aprendizaje original».

6. Un poco de estrés no es malo

Según explica Morgado en su obra «Aprender, recordar y olvidar» (de Ariel), en la vida cotidiana estamos sometidos a situaciones emocionales y estresantes que activan el sistema nervioso y el endocrino.

«La experiencia común y los resultados de muchos experimentos muestran que, cuando esa activación es moderada y no rebasa ciertos límites, puede contribuir a la facilitación del aprendizaje y la formación de la memoria».

Las hormonas, continúa, «como la adrenalina, la noradrelina y los glucocorticoides, liberadas en la sangre de las personas en situaciones emocionales o de estrés moderado pueden contribuir también a la facilitación tanto de memorias implícitas como explícitas», apunta este experto.

No obstante, matiza, «el estrés crónico y la elevada y persistente concentración de glucocorticoides en la sangre, al provocar muerte neuronal y pérdida de espinas dentríticas en las neuronas de la corteza cerebral, dificultan considerablemente el aprendizaje y la memoria de animales y humanos».

7. Potenciar el error de la predicción

Para Morgado, una manera de potenciar el error de la predicción y facilitar con ello el aprendizaje consiste en asociar lo que se quiere recodar a un estímulo emocional.

8. Homenaje a la lectura

Homenaje a la lectura. De todas las actividades intelectuales potenciadoras de capacidades mentales, la más asequible y la que proporciona un mejor balance costo/beneficio es, sin duda, la lectura, recalca Morgado.

«Leer es uno de los mejores ejercicios posibles para mantener en forma el cerebro. Es así porque la actividad de leer requiere poner en juego un importante número de procesos mentales, entre los que destacan la percepción, la memoria y el razonamiento.

El libro es un gimnasio asequible y barato para la mente y debería incluirse por ello en la educación desde la más temprana infancia y mantenerse durante toda la vida.

Los niños deben ser estimulados a leer con lecturas motivadoras y adecuadas a su edad y los mayores deben procurarse todo el auxilio que requieran sus facultades visuales para poder seguir leyendo y manteniendo en forma su cerebro cuando envejecen», apunta.

9. La actividad intelectual a lo largo de la vida

La actividad intelectual a lo largo de la vida puede aumentar la memoria de la vejez.

Hay estudios de la Academia Americana de Neurología que señalan que la lectura, la escritura y la participación en cualquier actividad que estimule el cerebro, a cualquier edad y durante toda la vida, pueden preservar la memoria en la vejez.

«Vemos pues que no hay que esperar a ser mayor para emprender actividades intelectuales como remedio para disminuir las consecuencias negativas del envejecimiento. Cuanto antes empecemos, ¡mejor!», señala Morgado.

10. Inmersión temprana en múltiples lenguas

La inmersión temprana en múltiples lenguas, otro ejercicio beneficioso. La sorprendente capacidad del cerebro humano para aprender muchas lenguas en la temprana infancia le confiere importantes ventajas a la hora de aprender y formar memorias consistentes.

Está demostrado que los individuos que adquieren múltiples lenguas en su infancia y las practican a lo largo de su vida tienen una mayor capacidad de cognición ejecutiva, es decir, de ejecución mental, estando también más protegidos contra la neurodegeneración en la vejez.

http://www.abc.es/familia-vida-sana/20140909/abci-cerebro-claves-memoria-201407291325.html


El maná de cada día, 12.9.14

septiembre 12, 2014

Viernes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

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Señor, que no seamos ciegos. Ayúdanos a ser misericordiosos

Señor, que no seamos ciegos. Ayúdanos a ser misericordiosos


PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 9, 16-19.22b-27

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio!

Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio.

Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio.

Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar.

Pero un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita.

Por eso corro yo, pero no al azar; boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí.


SALMO 83,3.4.5-6.12

¡Qué deseables son tus moradas, Señor de los ejércitos!

Mi alma se consume y anhela los atrios del Señor, mi corazón y mi carne retozan por el Dios vivo.

Hasta el gorrión ha encontrado una casa; la golondrina, un nido donde colocar sus polluelos: tus altares, Señor de los ejércitos, Rey mío y Dios mío.

Dichosos los que viven en tu casa, alabándote siempre. Dichosos los que encuentran en ti su fuerza al preparar su peregrinación.

Porque el Señor es sol y escudo, él da la gracia y la gloria; el Señor no niega sus bienes a los de conducta intachable.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 17, 17b.a

Tu palabra, Señor, es verdad; conságranos en la verdad.


EVANGELIO: Lucas 6,39-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a los discípulos una parábola:

«¿Acaso puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?

Un discípulo no es más que su maestro, si bien, cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: “Hermano, déjame que te saque la mota del ojo,” sin fijarte en la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano.»


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LA MOTA DE POLVO Y LA VIGA

Mucho tiempo pasó el Señor conviviendo íntimamente con aquellos rudos y toscos apóstoles y, sin embargo, nunca salió de su boca una mínima palabra de crítica, reproche o murmuración sobre sus evidentes defectos, faltas y limitaciones.

Tampoco dejó de amarles porque tuvieran esos defectos, aunque sí se preocupó de corregirles con la delicadeza y paciencia de un Dios que vivió entre los suyos enamorado de la pobre condición humana.

Aquel que era perfecto, como el Padre de los cielos, nunca pronunció una palabra de amargura o de reproche contra aquellos que estaban clavándole en la cruz.

Aquel que no tenía viga alguna en sus ojos sabía ver con la mirada limpia del amor las innumerables motas de polvo que empañaban el alma de sus apóstoles y discípulos.

Impresiona este silencio del Señor, cargado de caridad y ternura, ante la fragilidad y miseria de una condición humana tan herida por el pecado.

Ese corazón empecatado es el que, a ti y a mí, nos hace aumentar y agrandar la mota del ojo ajeno en proporción a la medida de nuestra soberbia.

Tendemos a disimular, ocultar y hasta negar nuestros defectos, a excusar y justificar con buenos motivos nuestros pecados, a criticar y proyectar en otros lo que, en realidad, son defectos e imperfecciones propias, a exigir en los demás una perfección de carácter o de comportamiento que nosotros no estamos dispuestos a vivir, a hablar mal y a juzgar superficialmente situaciones que nos contrarían o personas que no se han plegado a mis intereses egoístas, a murmurar de forma atolondrada y precipitada contra aquellos que nos han corregido.

Tan fácil es hacer daño a otros y obrar el mal con nuestra lengua como difícil reparar el efecto que ha podido tener nuestra mala palabra.

La calidad espiritual de tu alma se mide, y mucho, por esa finura en el hablar que sabe cubrir de silencio magnánimo tantas vigas propias y motas ajenas.

Mater Dei


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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 72

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. + Esteban

22. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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