Desempleo de los jóvenes adultos en USA

septiembre 10, 2014

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Mons. Thomas G. Wenksi

Mons. Thomas G. Wenksi, presidente de la comisión episcopal USA de la Justicia Nacional y Desarrollo Humano

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WASHINGTON D.C., 24 Ago. 14 / 09:42 pm (ACI/EWTN Noticias).- El Presidente de la Comisión Episcopal de Estados Unidos sobre la Justicia Nacional y Desarrollo Humano, Mons. Thomas G. Wenksi, denunció el preocupante aumento de desempleo entre los jóvenes.

“Nuestro reto en este Día del Trabajo es responder al desafío de la solidaridad propuesta por Jesús”, afirmó Mons. Wenski en una carta emitida por el próximo 1 de septiembre.

“Cada uno de nosotros está hecho a imagen de Dios  y, como tal, poseemos  una profunda dignidad humana. Por lo tanto, tenemos la obligación de amar y reconocer esa dignidad en los demás, especialmente en nuestro trabajo”, expresó Mons. Wenski.

En la carta, el Arzobispo señaló que si bien la economía aumentó y el desempleo disminuyó en el último año, el crecimiento del empleo ha sido limitado, provocando un alto índice de pobreza y una tasa de desempleo del 13 por ciento entre los adultos jóvenes, lo que constituye “más del doble del promedio nacional”.

En Estados Unidos, cada vez más adultos jóvenes se ven enfrentados al subempleo, grandes deudas y pocas oportunidades de trabajo.

En otras partes del mundo, los adultos jóvenes se enfrentan incluso a peores situaciones, continuó el Arzobispo, ya que muchos “han recurrido a la economía informal inestable, y a veces peligrosa, para poder llegar al fin de mes”.

El Arzobispo subrayó que “el Papa Francisco ha utilizado un lenguaje muy fuerte para hablar sobre el desempleo en los adultos jóvenes, calificándolo como una ‘atrocidad’ y un símbolo de la “cultura del usar y tirar'”.

“El trabajo significativo y decente es fundamental para que los adultos jóvenes busquen formar familias sanas y estables”, aseguró Mons. Wenski. Asimismo, el Arzobispo señaló que se debería hacer más para apoyar a los adultos jóvenes y para proporcionarles una base en la que puedan formar una familia.

No apoyar el trabajo justo, advirtió el Arzobispo, tiene consecuencias graves, lo que contribuye a una caída en las tasas de natalidad y la disminución en número de matrimonios.

“Aunque no es la única razón, muchos adultos jóvenes que no han podido encontrar un trabajo digno están retrasando el matrimonio y el sueño de formar una familia”.

Mons. Wenski animó a apoyar las políticas e instituciones “que generan puestos de trabajo decentes, pagan salarios justos y apoyan la formación y estabilidad de la familia”, reconociendo de ese modo la dignidad de los trabajadores y del trabajo.

“El aumento del salario mínimo, más y mejores programas de capacitación laboral y regulaciones más eficientes que reduzcan al mínimo las consecuencias negativas no deseadas pueden ser un buen punto de inicio en esta tarea”, sugirió.


El maná de cada día, 10.9.14

septiembre 10, 2014

Miércoles de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

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Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios

Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios



PRIMERA LECTURA: 1 Corintios 7, 25-31

Respecto al celibato no tengo órdenes del Señor, sino que doy mí parecer como hombre de fiar que soy, por la misericordia del Señor. Estimo que es un bien, por la necesidad actual: quiero decir que es un bien vivir así.

¿Estás unido a una mujer? No busques la separación. ¿Estás libre? No busques mujer; aunque, si te casas, no haces mal; y, si una soltera se casa, tampoco hace mal. Pero estos tales sufrirán la tribulación de la carne.

Yo respeto vuestras razones. Digo esto, hermanos: que el momento es apremiante.

Queda como solución que los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; los que están alegres, como si no lo estuvieran; los que compran, como si no poseyeran; los que negocian en el mundo, como si no disfrutaran de él: porque la representación de este mundo se termina.


SALMO 44, 11-12.14-15.16-17

Escucha, hija, mira: inclina el oído

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu Señor.

Ya entra la princesa, bellísima, vestida de perlas y brocado; la llevan ante el rey, con séquito de vírgenes, la siguen sus compañeras.

Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real. «A cambio de tus padres, tendrás hijos, que nombrarás príncipes por toda la tierra.»


Aclamación antes del Evangelio: Lc 6, 23ab

Alegraos y saltad de gozo -dice el Señor-, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.


EVANGELIO: Lucas 6, 20-26

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: «Dichosos los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Dichosos los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Dichosos los que ahora lloráis, porque reiréis.

Dichosos vosotros, cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya tenéis vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que ahora reís!, porque haréis duelo y lloraréis. ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que hacían vuestros padres con los falsos profetas.»

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MIRAR AL CIELO

Nos cuesta mucho pensar en el «más allá», quizá porque no vivimos el «más acá» con un verdadero sentido trascendente.

Estamos pegados a las cosas, a nuestras ambiciones, a nuestras necesidades, como si fueran la única razón, o la más importante, de nuestra existencia, buscando sustitutivos que nos motiven, aunque sepamos que nunca nos darán la felicidad plena que buscamos.

Muchas veces habla Jesús del Cielo. Incluso levanta los ojos para implorar al Padre, cuando le da gracias, cuando realiza un milagro, cuando busca la intercesión del Todopoderoso para que cuide a esos discípulos que deja en el mundo. Todos esos momentos tienen sentido en ese hogar definitivo que es el Cielo.

Las Bienaventuranzas, por ejemplo, alcanzan su plenitud cuando, después de relatar los innumerables condicionamientos a los que estamos sujetos en esta tierra de sinsabores y limitaciones, anuncia que todo sufrimiento presente se transformará en un derroche de felicidad y una dicha eterna, cuando lleguemos allá, a la patria del consuelo: el Cielo (Subrayado del editor).

Sí, nos cuesta mirar a lo alto. No es una invitación a evadirnos de la desabrida realidad, sino a darle su pleno y verdadero sentido. Nuestra vida ha de levantarse teniendo los pies firmes en el suelo y el corazón abierto, de par en par, a la misericordia de Dios.

Él nos convida a rectificar constantemente nuestra intención, sabiendo que la esperanza, además de virtud cristiana, es el alimento permanente que nos sitúa en lo que somos: hijos de un Dios que busca nuestra salvación eterna.

Has de desear y gustar el Cielo, ya ahora, aun en medio de tus sinsabores y disgustos, pues sólo la Cruz es camino hacia la Gloria. La vida nos ha de ir acostumbrando a esa gloria que nos espera para siempre junto a Dios.

www.mater-dei.es



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SERVICIO DE ORACIÓN

O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 70

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Jana
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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