Papa Francisco: La novedad del Evangelio es fiesta, alegría, libertad

septiembre 9, 2014

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Vino nuevo, en odres nuevos

Vino nuevo, en odres nuevos

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A vino nuevo, odres nuevos: El Evangelio “es novedad”

Jesús nos pide que “dejemos a un lado las estructuras caducas”

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Es lo que ha afirmado Papa Francisco en la Misa de esta mañana en Casa Santa Marta. El Pontífice ha destacado que el cristiano no debe ser “esclavo de tantas pequeñas leyes”, sino que debe abrir el corazón al mandamiento nuevo del amor.

Los escribas quieren poner en dificultades a Jesús y le preguntan por qué sus discípulos no ayunan. El Señor no cae en la trampa y responde hablando de fiesta y de novedad.

El Papa Francisco ha comenzado hablando del Evangelio del día para detenerse en la novedad traída por Jesús, que exhorta a poner el vino nuevo en odres nuevos.

“A vino nuevo, odres nuevos. La novedad del Evangelio. ¿Qué nos trae el Evangelio? Alegría y novedad. Estos doctores de la ley estaban encerrados en sus mandamientos, en sus leyes.

San Pablo, hablando de ellos, nos dice que antes de que llegase la fe, es decir Jesús, todos estábamos encerrados bajo la ley. La ley de esta gente no era mala: custodiados por la ley pero prisioneros, en la espera de que llegase la fe. Esta fe que sería revelada en el mismo Jesús”.

El pueblo, observó el Papa, “tenía la ley que había dado Moisés” y después muchas de estas “costumbres y pequeñas leyes” que habían codificado los doctores.

“La ley, comentó, los custodiaba, pero ¡como prisioneros! Y ellos estaban a la espera de la libertad, de la libertad definitiva que Dios habría dado a su pueblo con su Hijo”. La novedad del Evangelio, destacó, “es esta: es para rescatarnos de la ley”.

“Alguno de vosotros puede decirme: ‘Pero, Padre, ¿los cristianos no tienen leyes? ¡Sí! Jesús dijo: ‘yo no vengo a abolir la ley sino a llevarla a su plenitud’.

Y la plenitud de la ley, por ejemplo, son las Bienaventuranzas, la ley del amor, el amor total, como Él, Jesús, nos ha amado.

Y cuando Jesús reprende a esta gente, a estos doctores de la ley, les recrimina no por haber custodiado al pueblo con la ley, sino porque lo han hecho prisionero de muchas pequeñas leyes, de muchas pequeñas cosas que debían hacer”.

Cosas que hacer, añadió, “sin la libertad que Él nos trae con la nueva ley, la ley que Él ha establecido con su propia sangre”. Esta, afirmó el Papa, “es la novedad del Evangelio, es fiesta, es alegría, es libertad”.

Es justo el rescate “que el pueblo esperaba”, cuando “estaba custodiado por la ley, pero como prisionero”. Esto, destacó, es lo que Jesús nos quiere decir: “A la novedad, novedad; a vino nuevo, odres nuevos. Y no tengáis miedo de cambiar las cosas según la ley del Evangelio”.

“Pablo distingue bien: hijos de la ley e hijos de la fe. A vinos nuevos, odres nuevos. Y por esto la Iglesia nos pide a todos nosotros algunos cambios. Nos pide que dejemos a un lado las estructuras caducas: ¡no sirven! Y coger odres nuevos, los del Evangelio.

No se puede entender, por ejemplo, su mentalidad con el espíritu del Evangelio. Son cosas distintas. El estilo del Evangelio es un estilo distinto, que lleva la ley a su plenitud. ¡Sí! Pero de una forma nueva: es el vino nuevo, en odres nuevos”.

“El Evangelio, dijo de nuevo Francisco, ¡es novedad! ¡El Evangelio es fiesta! Y solo se puede vivir plenamente el Evangelio con un corazón alegre y renovado”.

Que el Señor, ha invocado el Papa, “nos dé la gracia de esta observancia de la ley. Obedecer la ley, la ley que Jesús ha llevado a su plenitud, en el mandamiento del amor, en los mandamientos que vienen de las Bienaventuranzas”.

Que el Señor, concluyó, nos dé la gracia de “no permanecer prisioneros”, sino “que nos dé la gracia de la alegría y de la libertad que nos trae la novedad del Evangelio”.

sources: RADIO VATICANO

http://www.aleteia.org/es/religion/articulo/papa-francisco-el-evangelio-es-novedad-no-temais-los-cambios-en-la-iglesia-5821934881210368


El maná de cada día, 9.9.14

septiembre 9, 2014

Martes de la 23ª semana del Tiempo Ordinario

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Pasó la noche orando a Dios

Pasó la noche entera orando a Dios



PRIMERA LECTURA: 1ª Corintios 6, 1-11

Cuando uno de vosotros está en pleito con otro, ¿cómo tiene el descaro de llevarlo a un tribunal pagano y no ante los santos? ¿Habéis olvidado que los santos juzgarán el universo? Pues si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no estaréis a la altura de juzgar minucias?

Recordad que juzgaremos a ángeles: cuánto más asuntos de la vida ordinaria. De manera que para juzgar los asuntos ordinarios dais jurisdicción a ésos que en la Iglesia no pintan nada.

¿No os da vergüenza? ¿Es que no hay entre vosotros ningún entendido que sea capaz de arbitrar entre dos hermanos? No señor, un hermano tiene que estar en pleito con otro, y además entre no creyentes.

Desde cualquier punto de vista ya es un fallo que haya pleitos entre vosotros. ¿No estaría mejor sufrir la injusticia? ¿No estaría mejor dejarse robar?

En cambio, sois vosotros los injustos y los ladrones, y eso con hermanos vuestros. Sabéis muy bien que la gente injusta no heredará el reino de Dios.

No os llaméis a engaño: los inmorales, idólatras, adúlteros, afeminados, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios.

Así erais algunos antes. Pero os lavaron, os consagraron, os perdonaron en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por Espíritu de nuestro Dios.


SALMO 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b

El Señor ama a su pueblo.

Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey.

Alabad su nombre con danzas, cantadle con tambores y cítaras; porque el Señor ama a su pueblo y adorna con la victoria a los humildes.

Que los fieles festejen su gloria y canten jubilosos en filas: con vítores a Dios en la boca; es un honor para todos sus fieles.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 15, 16

Yo os he elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure -dice el Señor-.


EVANGELIO: Lucas 6, 12-19

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salta de él una fuerza que los curaba a todos.


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ORAR CON INSISTENCIA

Vivimos, sin darnos cuenta, con una enorme necesidad de Dios y, sin embargo, preferimos llenar nuestra hambre con golosinas de falsos espejismos que dejan el corazón seco y desabrido.

Oramos poco y mal, y pretendemos saciar con nuestra anemia espiritual el hambre de Dios que padece el mundo. “Conviene orar siempre y no desfallecer” (Lc 18,1).

Cristo oró. Oró con mayor insistencia cuanta mayor era la agonía de Getsemaní. Oró de manera extraordinaria cuando realizaba milagros. Oró también en lo ordinario, durante los largos años de la vida oculta de Nazaret.

Oró en lo pequeño, cuando estuvo oculto en el seno de María. De su oración brotaba su apostolado. De su oración nació la Iglesia. Su oración en la cruz nos alcanzó el don del Espíritu.

Has de orar, si quieres vivir en la realidad. Orar con Cristo y orar como Cristo. ¿Crees, acaso, que tu eficacia apostólica, tu vida de caridad, la reforma de tu carácter, la lucha contra el pecado, toda tu vida espiritual y tu relación con Dios pueden sostenerse sin la oración diaria?

Te pueden las cosas, las prisas, el trabajo, las mil ocupaciones del día a día. Pero todo eso es echar agua por un colador, se vuelve espuma entre los dedos, si no nace de una profunda vida interior.

No dejes pasar más días sin dedicar un poco de tu tiempo a estar con Dios. Búscate un Sagrario y haz de él el centro de tu jornada. Organiza tu horario de cada día dando prioridad a tu vida de oración y no dejes para después, para el final, lo más importante.

Sólo así tu vida dejará de ser un metal que resuena y que hace mucho ruido, pero que no deja huella. En proporción a tu oración así será tu santidad y tus frutos.

www.mater-dei.es


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SERVICIO DE ORACIÓN

O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 69

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel
14. Marcela
15. Carlos
16. María del Valle y Luis
17. Gerardo

18. Edu, Mónica y Alba

19. + Rubén

20. + Julia A.

21. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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