Comunicado sobre el Estado Islámico: Pontificio Consejo Diálogo Interreligioso

agosto 26, 2014

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Milicias del Estado Islámico

Milicias del Estado Islámico

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Vaticano: apoyar, financiar y armar el terrorismo es moralmente reprochable

Comunicado del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso sobre la violencia perpetrada por el Estado Islámico

Por Rocío Lancho García

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CIUDAD DEL VATICANO, 12 de agosto de 2014 (Zenit.org) – Es necesario ser unánimes en la condena sin ninguna ambigüedad de los crímenes que se están realizando en Irak y denunciar la invocación de la religión para justificarlos.

Así lo ha afirmado el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso en un comunicado publicado esta mañana, en el que también agradecen a todos aquellos que ya han levantado su voz contra estas prácticas indignas del hombre.

Tal y como se afirma en el texto, todo el mundo asistió sorprendido, a lo que ahora se ha llamado “la restauración del Califato”, que fue abolido el 29 de octubre 1923 por Kamal Ataturk, fundador de la Turquía moderna.

La respuesta a esta “restauración” por parte de la mayoría de las instituciones religiosas y políticas musulmanas -se lee en el comunicado- no ha impedido a los yihadistas del “Estado Islámico” que hayan cometido y sigan cometiendo actos criminales indescriptibles.

Este Consejo Pontificio, todos aquellos que están comprometidos en el diálogo interreligioso, los seguidores de todas las religiones, así como los hombres y mujeres de buena voluntad, “no pueden hacer otra cosa que denunciar y condenar sin ambigüedad estas prácticas indignas del hombre”.

A continuación, el comunicado enumera dichos actos criminales:

“La masacre de personas por el solo motivo de su pertenencia religiosa;

la práctica execrable de la decapitación, la crucifixión y la muestra de cadáveres en lugares públicos;

la elección impuesta a los cristianos y a los yazidíes entre la conversión al Islam, el pago de un tributo (jizya) o el éxodo;

la expulsión forzada de decenas de miles de personas, entre ellos niños, ancianos, mujeres embarazadas y enfermos;

el secuestro de chicas y mujeres de la comunidad yazidí y cristiana como botín de guerra (sabaya);

la imposición de la práctica bárbara de la infibulación (colocación de un anillo u otro obstáculo en los órganos genitales para impedir el coito);

la destrucción de los lugares de culto y de los mausoleos cristianos y musulmanes;

la ocupación forzada o la profanación de las iglesias y de los monasterios, el retiro de crucifijos y de otros símbolos religiosos cristianos así como los de otras comunidades religiosas;

la destrucción del patrimonio religioso-cultural cristiano de un valor inestimable;

la violencia extrema con el fin de aterrorizar a la gente para obligarles a rendirse o huir”.

Asimismo, indica que “ninguna causa podría justificar tal barbarie y ciertamente no una religión”.

El Pontificio Consejo añade que “se trata de una ofensa de extrema gravedad hacia la humanidad y hacia Dios que es el creador, como lo ha recordado a menudo el papa Francisco”.

Por otro lado, el dicasterio vaticano recuerda que “cristianos y musulmanes han podido vivir juntos -con altos y bajos- a lo largo de los siglos, construyendo una cultura de la convivencia y una civilización de la que están orgullosos”.

Y es sobre esta base que, en los últimos años, “el diálogo entre cristianos y musulmanes ha continuado y se ha profundizado”, explican.

Además, el comunicado observa que “la situación dramática de los cristianos, de los yazidíes y de las otras comunidades religiosas y étnicas numéricamente minoritarias en Irak, exige una toma de posición clara y valiente por parte de los responsables religiosos, sobre todo musulmanes, de las personas comprometidas en el diálogo interreligioso y de todas las personas de buena voluntad.

Todos deben ser unánimes en la condena sin ninguna ambigüedad de estos crímenes y denunciar la invocación de la religión para justificarlos”.

Si no, “¿qué credibilidad tendrán las religiones, sus seguidores y sus jefes? ¿Qué credibilidad podría tener aún el diálogo interreligioso pacientemente perseguido en estos últimos años”, se pregunta el dicasterio.

Finalmente, los líderes religiosos son también llamados a ejercitar “su influencia sobre los gobernantes para el cese de estos crímenes, la punición de aquellos que los comenten y la restauración del Estado de derecho en todo el país, asegurando el regreso de quien ha sido expulsado”.

Y concluyen el comunicado recordando “la necesidad de una ética en la gestión de las sociedades humanas, estos mismos líderes no dejarán de subrayar que apoyar, financiar y armar el terrorismo es moralmente reprochable”.

Las últimas palabras del comunicado del Pontificio Consejo son un agradecimiento a todos los que ya han levantado su voz contra el terrorismo, en particular el que usa la religión para justificarlo.

Y así, unen sus voces a la del papa Francisco: “El Dios de la paz suscite en todos un auténtico deseo de diálogo y de reconciliación. La violencia no se vence con la violencia. La violencia se vence con la paz”.

Hasta aquí, el artículo. A continuación se reproduce íntegramente el comunicado del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, por si hay personas interesadas en conocer el original.

El Vaticano sobre el Califato de Irak: “¡No a la barbarie!

Declaración íntegra del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso

Martes 12 de agosto de 2014

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El mundo entero ha presenciado estupefacto lo que ahora llamamos “el restablecimiento del califato” que fue abolido el 29 de octubre de 1923 por Kamal Atatürk, fundador de la Turquía moderna.

La protesta contra este “restablecimiento” por parte de la mayoría de las instituciones religiosas y políticas musulmanas no ha impedido a los yihadistas del “Estado Islámico” cometer y continuar cometiendo acciones criminales indescriptibles.

Este Pontificio Consejo, todos aquellos que están comprometidos en el diálogo interreligioso, los seguidores de todas las religiones y todos los hombres y mujeres de buena voluntad, no pueden sino denunciar y condenar sin ambigüedades estas prácticas indignas del hombre:

* la masacre de personas por el solo motivo de su profesión religiosa;
* la práctica execrable de la decapitación, la crucifixión y de colgar los cadáveres en la plazas públicas;
* la elección impuesta a los cristianos y a los yasidíes entre la conversión al islam, el pago de un tributo (jizya) o el éxodo;
* la expulsión forzada de decenas de miles de personas, incluso de niños, de ancianos, de mujeres embarazadas y de enfermos;
* el secuestro de chicas y mujeres pertenecientes a las comunidades yasidíes y cristianas como botín de guerra (sabaya);
* la imposición de la práctica salvaje de la infibulación; la destrucción de los lugares de culto y de los mausoleos cristianos y musulmanes;
* la ocupación forzada y la desacralización de las iglesias y monasterios;
* la remoción de los crucifijos y de otros símbolos religiosos cristianos y de otras comunidades religiosas;
* la destrucción del patrimonio religioso-cultural cristiano de valor inestimable;
* la violencia abyecta con el fin de aterrorizar a las personas y obligarlas a rendirse o a huir.

Ninguna causa puede justificar una barbarie así y mucho menos religiosa. Se trata de una ofensa extremadamente grave hacia la humanidad y hacia Dios que es el Creador, como lo recuerda a menudo el Papa Francisco.

No podemos, por lo tanto, olvidar que cristianos y musulmanes han podido vivir juntos – ciertamente con altos y bajos – por siglos, construyendo una cultura de convivencia y una civilización de la que están orgullosos. Es sobre estas bases, que en estos últimos años, el diálogo entre cristianos y musulmanes ha continuado y se ha profundizado.

La dramática situación de los cristianos, de los yasidies y de las otras comunidades religiosas y étnicas numéricamente minoritarias en Irak exige una toma de posición clara y valiente por parte de los responsables religiosos, incluso musulmanes, de personas comprometidas con el diálogo interreligioso y de todas las personas de buena voluntad.

Todos deben ser unánimes en condenar sin ambigüedad alguna estos crímenes y denunciar la invocación de la religión para justificarlos.

De lo contrario, ¿qué credibilidad tendrán las religiones, sus seguidores y sus jefes? ¿Qué credibilidad puede tener todavía el diálogo interreligioso pacientemente mantenido en estos últimos años?.

Los responsables religiosos también están llamados a ejercer su influencia sobre los gobiernos para que cesen estos crímenes, el castigo de quienes los cometen y el restablecimiento de un estado de derecho en todo el territorio, garantizando el regreso de los expulsados a sus casas.

Al recordar la necesidad de una ética en la gestión de las sociedades humanas, estos mismos jefes religiosos no deben dejar de subrayar que: ayudar, financiar y armar el terrorismo es moralmente condenable.

Dicho esto, el Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso agradece a todos aquellos que han elevado su voz para denunciar el terrorismo, sobre todo contra aquellos que usen la religión para justificarlo.

Unamos entonces nuestra voz a la del Papa Francisco: “Que el Dios de la paz suscite en todos un deseo de auténtico diálogo y de reconciliación. ¡La violencia no se vence con la violencia. La violencia se vence con la paz!”.

http://www.news.va/es/news/no-a-la-barbarie-declaracion-del-pontificio-consej

 


El maná de cada día, 26.8.14

agosto 26, 2014

Martes de la 21ª semana del Tiempo Ordinario

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Noveno y último día de la Novena a Santa Mónica

La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.

La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.



PRIMERA LECTURA: 2 Tesalonicenses 2, 1-3a.14-17

Os rogamos, hermanos, a propósito de la venida de nuestro Señor Jesucristo y de nuestra reunión con él, que no perdáis fácilmente la cabeza ni os alarméis por supuestas revelaciones, dichos o cartas nuestras, como si afirmásemos que el día del Señor está encima.

Que nadie en modo alguno os desoriente. Dios os llamó por medio del Evangelio que predicamos, para que sea vuestra la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

Así, pues, hermanos, manteneos firmes y conservad las tradiciones que habéis aprendido de nosotros, de viva voz o por carta.

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre que nos ha amado tanto y nos ha regalado un consuelo permanente y una gran esperanza, os consuele internamente y os dé fuerzas para toda clase de palabras y de obras buenas.


SALMO 95, 10.11-12a.12b-13

Llega el Señor a regir la tierra.

Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.»

Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena; vitoreen los campos y cuanto hay en ellos.

Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad.


Aclamación antes del Evangelio: Hb 4, 12

La palabra de Dios es viva y eficaz, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón.


EVANGELIO: Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, habló Jesús diciendo:

«¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que pagáis el décimo de la menta, del anís y del comino, y descuidáis lo más grave de la ley: el derecho, la compasión y la sinceridad! Esto es lo que habría que practicar, aunque sin descuidar aquello.

¡Guías ciegos, que filtráis el mosquito y os tragáis el camello!

¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro estáis rebosando de robo y desenfreno!

¡Fariseo ciego!, limpia primero la copa por dentro, y así quedará limpia también por fuera.»
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NOVENA A SANTA MÓNICA (y 9)

 

Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el noveno día

El éxtasis de Ostia Tiberina de Mónica y Agustín

1.- Textos bíblicos para la misa

• Romanos, 8, 26-39.

• Salmo 83, 2-6.11. Dichosos los que viven en tu casa. M. Ag. pág. 79.

• San Juan, 17, 1-8.21-24.

2.- Textos agustinianos

“Estando ya cercano el día de su partida de esta vida, aconteció, por tus disposiciones misteriosas, según creo, (Dios mío), que ella y yo nos hallábamos asomados a una ventana que daba al jardín de la casa donde nos hospedábamos. Era en las cercanías de Ostia Tiberina. Allí, apartados de la gente, tras las fatigas de un viaje pesado, reponíamos fuerzas para la navegación.

Conversábamos, pues, solos los dos, con gran dulzura. Olvidándonos de lo pasado y proyectándonos hasta las realidades que teníamos delante, buscábamos juntos, en presencia de la verdad que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó ni llegó al corazón del hombre.

Abríamos con avidez la boca del corazón al elevado chorro de tu fuente, de la fuente de la vida que hay en ti, para que, rociados por ella según nuestra capacidad, pudiéramos en cierto modo imaginarnos una realidad tan maravillosa.

Y cuando nuestra reflexión llegó a la conclusión de que, frente al gozo de aquella vida, el placer de los sentidos carnales, por grande que sea y aunque esté revestido del máximo brillo corporal, no tiene punto de comparación y ni siquiera es digno de que se le mencione, tras elevarnos con afecto amoroso, más ardiente hacia él mismo, recorrimos gradualmente todas las realidades corporales, incluyendo el cielo desde donde el sol, la luna y las estrellas mandan sus destellos sobre la tierra.

Tú sabes, Señor, que aquel día, mientras hablábamos de estas cosas y, mientras al filo de nuestra conversación sobre estos temas, nos parecía más vil este mundo con todos sus atractivos, ella añadió: Hijo, por lo que a mi respecta, nada en esta vida tiene ya atractivo para mí. No sé qué hago aquí ni por qué estoy aquí, agotadas ya mis expectativas en este mundo. Una sola razón y deseo me retenían un poco en esta vida, y era verte cristiano católico antes de morir. Dios me lo ha dado con creces, puesto que, tras decir adiós a la felicidad terrena, te veo siervo suyo. ¿Qué hago aquí?” (Confesiones 9, 10).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por las vocaciones a la vida contemplativa, sobre todo entre las monjas agustinas recoletoas, y por la fidelidad de cuantas viven este santo propósito por amor a Dios. Oremos.

R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica

R. Ruega por nosotros.

V. Glorioso padre san Agustín

R. Ruega por nosotros.

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SERVICIO DE ORACIÓN

O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 55

 

1. Macarena

2. Julián

3. Carmen

4. Rebeca

5. Chela

6. Ana M.

7. Ali y Cipri

8. Susana

9. Julia R.

10. Anita

11. Jaime

12. Jesús

13. Ángel

14. Marcela

15. Carlos

16. María del Valle y Luis

17. Edu y Mónica

18. + Rubén

19. + Julia A.

20. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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