Fe, depresión y el caso del actor Robin Williams

agosto 22, 2014

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Robin W

Robin Williams

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Entrevista al sacerdote médico Venceslao Vial. La fe no es una medicina para la depresión, aunque ayuda a superarla

Por Redacción

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ROMA, 21 de agosto de 2014 (Zenit.org) – El suicidio de Robin Williams, el famoso actor de Hollywood, causó impresión en todo el mundo.

Deborah Lubov, de la redacción de ZENIT en inglés entrevistó en Roma al Wenceslao Vial, sacerdote, médico y profesor de psicología y vida espiritual en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.

A continuación proponemos las partes más importantes.

Robin Willams era un hombre famoso que parece sufría de depresión crónica desde joven a la que se añadió el párkinson. “Dos enfermedades que pueden provocar una alteración de la libertad y de la responsabilidad”, indicó el sacerdote y médico Vial. A lo que se añade “la herida del alcohol y de la droga”.

Interrogado sobre si la pérdida de la fe puede llevar a la depresión, el profesor universitario consideró que “el concepto de depresión incluye síntomas y enfermedades diversas, con causas múltiples y diversas que hoy afectan al 15 por ciento de la población”, aunque reconoció que antiguamente se diagnosticaba poco esta patología.

Entretanto “la pérdida de responsabilidad de alguna manera está relacionada con la disminución de la fe, y podría ser otro de estos factores”. Porque “con frecuencia se olvida que responder implica la existencia de alguien que reciba y merezca una respuesta”.

Este ‘alguien’ puede ser un amigo, la familia, los seres queridos… Si falta su apoyo o no hay una confianza o una fe humana en ellos, se abre más fácilmente el espacio a la tristeza patológica”.

“Para el creyente –precisó el médico– la fe en Dios no es una ‘medicina’ para no enfermarse de depresión, pero aumenta los recursos para combatirla, también porque existe un ser superior a quien debemos dar una respuesta”.

En síntesis, la persona que intenta estar más cerca de Dios encuentra una plenitud en la vida, sentido de las cosas, realización, etc. y puede tener más estabilidad. Si bien precisa que ”tener fe no significa la no existencia de trazos de personalidad que favorecen la depresión” como pueden ser el “perfeccionismo y la obsesividad”.

El profesor recordó que Juan Pablo II escribió que Jesús es el único de revela plenamente el hombre al hombre. Y concluye que “por lo tanto no sorprende si un alejamiento de Jesús pueda producir un aumento de la sintomatología depresiva debido a las mayores dificultades para entender diversas situaciones de la vida”.

Recuerda que además existen diversos artículos científicos que muestran una mejoría de la salud relacionada a la práctica religiosa, como la “relación de confianza con un Dios que se hizo hombre y nos escucha” o sea “no un juez implacable sino un padre que nos quiere mucho”.

Interrogado sobre las cosas que desde el punto de vista de la fe pueden ayudar a combatir la depresión, el médico indicó: “La fe cristiana considera también el lado humano y los progresos de la ciencia. Por ello la primera cosa que aconsejaría a una persona que sufre de depresión, es la de ir a un buen médico”.

Precisa que hoy existen medicinas y psicoterapia muy útil. Y que los mejores resultados “se obtienen normalmente juntando medicinas a la psicoterapia”.

En cambio “desde el punto de vista espiritual, una persona con depresión, como cualquier persona, encontrará ayuda en la oración, en el encuentro con Jesús, en la eucaristía y en la confesión”. Inclusive al rezar el Padre nuestro dando “el perdón a quien nos ofende”, porque esto “es una clave de estabilidad”.

Y concluyó indicando que la fe “no modifica la enfermedad, aunque sí la actitud ante ésta ”aunque es importante precisar “que la enfermedad de la depresión tiene diversas causas, incluso hereditarias”.

Interrogado sobre si una persona que tiene ‘fe fuerte’ y no practica corre un riesgo mayor de sufrir depresión que una persona con poca fe y practicante, el médico precisó: “La coherencia es vital. La doble vida en cualquier grado es un factor de los más desestabilizantes en una persona”.

Y añadió que “quizás corre menos riesgo de depresión una persona sin fe que un creyente que no practica. Aunque precisa que ante el riesgo de depresión, “el apoyo que se encuentra en otros fieles y las enseñanzas para vivir una vida feliz, sirven como prevención”.

E ilustra que por ejemplo “en la Iglesia la persona puede conocer más fácilmente la importancia de alejarse de situaciones de riesgo de patologías psíquicas, como el consumo de alcohol, la sexualidad sin límites, la infidelidad conyugal, etc.

Sobre la depresión y las regiones más afectadas del mundo, el profesor universitario indica que en los países fríos y con escasa luminosidad se registran más casos, como en las áreas en donde las poblaciones sufren violencia, persecución y limitaciones socioeconómicas importantes.

Precisa además “que las situaciones de depresión varían de una cultura a otra”.

“A tantas personas –concluye el profesor Wenceslao Vial– podría servirles pensar que Dios filma una película, una Persona que nos ayuda a recitar con alegría la parte que nos toca, dentro de la gran historia de los hombres”.

Y precisa que “la fe y la esperanza nos hacen rezar para que el mismo Robin Williams, con su sentido del humor nos mire desde el cielo y que quizás nos diga: ¡Good Morning! Sonríe, Dios te está filmando.


El maná de cada día, 22.8.14

agosto 22, 2014

22 de agosto

Santa María Virgen, Reina

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Quinto día de la novena a Santa Mónica

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La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, Museo del Prado

La Coronación de la Virgen. Diego Velázquez, Museo del Prado



Antífona de entrada: Sal 44, 10. 14

María, nuestra Reina, está de pie, a la derecha de Cristo, enjoyada con oro, vestida de perlas y brocado.


Oración colecta

Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por nuestro Señor Jesucristo.

PRIMERA LECTURA: Ezequiel 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mi y, con su Espíritu, el Señor me sacó y me colocó en medio de un valle todo lleno de huesos. Me hizo dar vueltas y vueltas en torno a ellos: eran innumerables sobre la superficie del valle y estaban completamente secos.

Me preguntó: «Hijo de Adán, ¿podrán revivir estos huesos?»

Yo respondí: «Señor, tú lo sabes.»

Él me dijo: «Pronuncia un oráculo sobre estos huesos y diles: “¡Huesos secos, escuchad la palabra del Señor! Así dice el Señor a estos huesos: Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. Y sabréis que yo soy el Señor. ”»

Y profeticé como me habla ordenado y, a la voz de mi oráculo, hubo un estrépito, y los huesos se juntaron hueso con hueso. Me fijé en ellos: tenían encima tendones, la carne había crecido, y la piel los recubría; pero no tenían espíritu.

Entonces me dijo: «Conjura al espíritu, conjura, hijo de Adán, y di al espíritu: “Así dice el Señor: De los cuatro vientos ven, espíritu, y sopla sobre estos muertos para que vivan.”»

Yo profeticé como me había ordenado; vino sobre ellos el espíritu, y revivieron y se pusieron en pie. Era una multitud innumerable.

Y me dijo: «Hijo de Adán, estos huesos son la entera casa de Israel, que dice: “Nuestros huesos están secos, nuestra esperanza ha perecido, estamos destrozados.” Por eso, profetiza y diles: “Así dice el Señor: Yo mismo abriré vuestros sepulcros, y os haré salir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os traeré a la tierra de Israel. Y, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestros sepulcros, pueblo mío, sabréis que soy el Señor. Os infundiré mi espíritu, y viviréis; os colocaré en vuestra tierra y sabréis que yo, el Señor, lo digo y lo hago.”»

Oráculo del Señor.


SALMO 106, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9

Dad gracias al Señor, porque es eterna su misericordia.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor, los que él rescató de la mano del enemigo, los que reunió de todos los países: norte y sur, oriente y occidente.

Erraban por un desierto solitario, no encontraban el camino de ciudad habitada; pasaban hambre y sed, se les iba agotando la vida.

Pero gritaron al Señor en su angustia, y los arrancó de la tribulación. Los guió por un camino derecho, para que llegaran a ciudad habitada.

Den gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace con los hombres. Calmó el ansia de los sedientos, y a los hambrientos los colmó de bienes.



Aclamación antes del Evangelio: Sal 24, 4b. 5a

Dios mío, instrúyeme en tus sendas, haz que camine con lealtad.


EVANGELIO: Mateo 22, 34-40

En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús habla hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?»

Él le dijo: «”Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.” Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas.»


Antífona de comunión: Lc 1, 45

Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.

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REINA DEL MUNDO Y DE LA PAZ

De las homilías de san Amadeo de Lausana, obispo

Observa cuán adecuadamente brilló por toda la tierra, ya antes de la asunción, el admirable nombre de María y se difundió por todas partes su ilustre fama, antes de que fuera ensalzada su majestad sobre los cielos.

Convenía en efecto, que la Madre virgen, por el honor debido a su Hijo, reinase primero en la tierra y, así, penetrara luego gloriosa en el cielo; convenía que fuera engrandecida aquí abajo, para penetrar luego, llena de santidad, en las mansiones celestiales, yendo de virtud en virtud y de gloria en gloria por obra del Espíritu del Señor.

Así pues, durante su vida mortal, gustaba anticipadamente las primicias del reino futuro, ya sea elevándose hasta Dios con inefable sublimidad, como también descendiendo hacia sus prójimos con indescriptible caridad. Los ángeles la servían, los hombres le tributaban su veneración.

Gabriel y los ángeles la asistían con sus servicios; también los apóstoles cuidaban de ella, especialmente san Juan, gozoso de que el Señor, en la cruz, le hubiese encomendado su Madre virgen, a él, también virgen. Aquéllos se alegraban de contemplar a su Reina, éstos a su Señora, y unos y otros se esforzaban en complacerla con sentimientos de piedad y devoción.

Y ella, situada en la altísima cumbre de sus virtudes, inundada como estaba por el mar inagotable de los carismas divinos, derramaba en abundancia sobre el pueblo creyente y sediento el abismo de sus gracias, que superaban a las de cualquiera otra criatura.

Daba la salud los cuerpos y el remedio para las almas, dotada como estaba del poder de resucitar de la muerte corporal y espiritual. Nadie se apartó jamás triste o deprimido de su lado, o ignorante de los misterios celestiales. Todos volvían contentos a sus casas, habiendo alcanzado por la Madre del Señor lo que deseaban.

Plena hasta rebosar de tan grandes bienes, la Esposa, Madre del Esposo único, suave y agradable, llena de delicias, como una fuente de los jardines espirituales, como un pozo de agua viva y vivificante, que mana con fuerza del Líbano divino, desde el monte de Sión hasta las naciones extranjeras, hacía derivar ríos de paz y torrentes de gracia celestial.

Por esto, cuando la Virgen de las vírgenes fue llevada al cielo por el que era su Dios y su Hijo, el Rey de reyes, en medio de la alegría y exultación de los ángeles y arcángeles y de la aclamación de todos los bienaventurados, entonces se cumplió la profecía del Salmista, que decía al Señor: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.


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NOVENA A SANTA MÓNICA (5)

Modelo de esposa y madre cristiana

Con textos bíblicos para la misa

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NOTA: Con esta novena nos unimos a todas las mujeres que desean sinceramente ser fieles a su vocación de esposas y de madres cristianas. Asumimos sus alegrías y sus penas y les animamos a seguir los ejemplos de Santa Mónica.

Que sus lágrimas y oraciones, unidas a su intercesión en el Cielo, hagan retornar a todos los esposos e hijos extraviados, como sucedió con Patricio y Agustín.

No lo olvidemos: Dios es capaz de hacer milagros, sobre todo milagros de conversión. Pues ¿acaso Dios se complace en la muerte del pecador? Por tanto, perseveremos en la oración y veremos las obras de Dios. Amén.

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Rito de entrada

V. Dios mío, ven en mi auxilio.
R. Señor, date prisa en socorrerme.
Gloria al Padre…

1. Oración preparatoria

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2. Textos bíblicos y agustinianos para el quinto día

Santa Mónica ora y llora mientras su hijo está ausente

1.- Textos bíblicos para la misa

• Proverbios, 31, 10-31. La mujer perfecta.

• Salmo 29, 2-9.11-13. M. Ag. pág. 88.

• Mateo, 7, 7-12. Perseverancia en la oración.

2.- Textos agustinianos

“Llegado a esta ciudad, me alcanzó el azote de una enfermedad corporal. Mi madre no estaba enterada de mi postración, pero oraba en mi ausencia por mí. Y tú (Dios mío), que estabas continuamente presente donde ella estaba, la oías a ella. Y donde estaba yo, tenías piedad de mí para que recobrase mi salud corporal, manteniéndose todavía la enfermedad de mi impío corazón.

Pero tú no consentiste que muriera en tal estado, puesto que esto sería como morir dos veces. Y si el corazón de mi madre sufría un desgarrón de este tipo, ya no tendría recuperación posible. No tengo palabras para describir el gran amor que me tenía, y con cuánto mayor empeño procuraba darme a luz en el espíritu, muy por encima del empeño con que me había dado a luz según la carne.

Así que no acabo de ver cómo hubiese podido convalecer ante el golpe de mi muerte en tal estado. Habría sido una auténtica puñalada en sus entrañas amorosas. ¿Y dónde estarían ahora tantas y tantas oraciones como sin cesar te dirigía? Por supuesto, que muy cerca de ti y en ninguna otra parte.

¿Ibas a despreciar tú las lágrimas con que ella te pedía no oro ni plata, ni bienes mudables o volubles, sino la salvación del alma de su hijo? De ninguna manera, Señor, sino todo lo contrario. Tú la apoyabas y la escuchabas, secundando sus peticiones según el orden que tenías predestinado para tu actuación” (Confesiones 5, 9).

3. Oración de los fieles

Dios, Nuestro Señor, concedió a santa Mónica la conversión de su esposo Patricio y de su hijo Agustín. Pidamos por intercesión de ella un espíritu de verdadera conversión y una verdadera comprensión y amor a los demás.

Después de cada invocación: Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los cónyuges cristianos que tienen dificultades en su vida familiar, para que sepan ofrecerse mutuamente consuelo y ayuda. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todas las madres cristianas del mundo, para que sepan conducir a sus hijos hacia ti. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por cuantos sufren soledad y abandono en la sociedad o sufren por las debilidades morales de sus seres queridos. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los que buscan la verdad y trabajan por ser fieles a tus preceptos y enseñanzas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por el florecimiento de vocaciones a la vida agustino-recoleta seglar y religiosa, y por la perseverancia y fidelidad de cuantos se han comprometido a seguir a Cristo imitando a san Agustín. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

– Por todos los educadores, para que busquen siempre y sobre todo el bien espiritual de las personas a ellos confiadas. Oremos.
R. Señor, que tu gracia nos santifique.

Se pide la gracia que se desea alcanzar (pausa).

4. Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Rito de despedida

El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
Amén.

V. Bienaventurada santa Mónica
R. Ruega por nosotros.
V. Glorioso padre san Agustín
R. Ruega por nosotros.

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SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 51

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel

14. Marcela

15. Carlos

16. + Rubén

17. + Julia A.

18. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.


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