Pastoral de las Comunicaciones Sociales en Brasil: IV Congreso

agosto 1, 2014

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El Papa Francisco

El Papa Francisco saluda a la gente que le aclama

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El Papa: el continente digital es lugar de encuentro entre personas con desafíos reales

Mensaje del Santo Padre al IV Congreso Nacional de la Pastoral de las Comunicaciones Sociales de Brasil

Por Redacción

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CIUDAD DEL VATICANO, 25 de julio de 2014 (Zenit.org) – “Es necesario que en el mundo digital el anuncio del Evangelio sea seguido de la oferta de un encuentro personal con Cristo, un encuentro real y trasformador”.

Son palabras del santo padre Francisco en el mensaje -firmado por el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin- enviado a los participantes del IV Congreso Nacional de la Pastoral de las Comunicaciones Sociales (Pascom) de Brasil.

El congreso, que inició el 24 de julio en el santuario mariano de Aparecida, lleva por tema “Comunicación, desafíos y oportunidades para evangelizar en la era de la cultura digital” y está unido también al segundo seminario nacional de jóvenes comunicadores.

Citando la homilía de la misa del 27 de julio de 2013 en la catedral de Río, Francisco indica que “¡no hay que quedarse cerrados en la parroquia, en nuestras comunidades, en nuestras instituciones parroquiales o en nuestra institución diocesana, cuando tanta gente espera el Evangelio!

Salir enviados. No es solamente abrir la puerta para que vengan, para acoger, sino salir por la puerta para buscar y encontrar”.

Por otro lado, el Santo Padre indica que “ningún camino puede, ni debe, ser limitado a quien, en nombre de Cristo resucitado, se compromete a ser cada vez más solidario con el hombre; con el Evangelio en la mano y en el corazón, es necesario reafirmar que es tiempo de continuar preparando caminos que conduzcan a la Palabra de Dios, no descuidando dirigir una atención particular a quien aún vive en fase de búsqueda”.

Por tanto, afirma el Pontífice, una pastoral en el mundo digital “está llamada a tener en cuenta a quienes no creen, han caído en el desaliento y cultivan en el corazón el deseo de absoluto y de verdad no efímeros; dado que los nuevos medios permiten entrar en contacto con seguidores de todas las religiones, con no creyentes y personas de todas las culturas”.

Si para el Papa los canales digitales son un campo fundamental en la nueva “salida misionera”, quien trabaja en el sector de los medios, en particular en la pastoral de la comunicación, “es animado a unirse, con confianza y con creatividad consciente y responsable, a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible”.

A los comunicadores brasileños, en particular, el Papa da algunas pistas: asegurarse de “aprender el lenguaje particular de este ‘areópago’, reconocer “el primado de la persona” sin olvidar que el “continente digital, antes de ser una mera realidad tecnológica, es sobre todo un lugar de encuentro entre hombres y mujeres cuyas aspiraciones y desafíos no son virtuales, sino reales y necesitan una respuesta concreta”.

El objetivo de ambos encuentros, que finalizan el domingo 27, es “la búsqueda de nuevos caminos para formar y motivar a los agentes de la pastoral de las comunicaciones en Brasil”. En el evento participarán obispos, sacerdotes, religiosos y laicos comprometidos en el sector.

El Congreso contará con la participación de expertos en comunicación como el jesuita Antonio Spadaro, director de Civiltà Cattolica; Leticia Soberón, miembro del grupo de expertos creado recientemente para estudiar la organización de los medios informativos del Vaticano, y Cristiane Monteiro, de la Red de Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL), entre otros especialistas.

 


El maná de cada día, 1.8.14

agosto 1, 2014

Viernes de la 17ª semana del Tiempo Ordinario

Que me escuche tu gran bondad, Señor



PRIMERA LECTURA: Jeremías 26, 1-9

Al comienzo del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor a Jeremías: «Así dice el Señor: Ponte en el atrio del templo y di a todos los ciudadanos de Judá que entran en el templo para adorar, las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni una sola.

A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta, y me arrepiento del mal que medito hacerles a causa de sus malas acciones.

Les dirás: Así dice el Señor: Si no me obedecéis, cumpliendo la ley que os di en vuestra presencia, y escuchando las palabras de mis siervos, los profetas, que os enviaba sin cesar (y vosotros no escuchabais), entonces trataré a este templo como al de Silo, a esta ciudad la haré fórmula de maldición para todos los pueblos de la tierra.»

Los profetas, los sacerdotes y el pueblo oyeron a Jeremías decir estas palabras, en el templo del Señor. Y, cuando terminó Jeremías de decir cuanto el Señor le había mandado decir al pueblo, lo agarraron los sacerdotes y los profetas y el pueblo, diciendo: «Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo será como el de Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, deshabitada?»

Y el pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor.

SALMO 68

Que me escuche tu gran bondad, Señor.

Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón; más duros que mis huesos, los que me atacan injustamente. ¿Es que voy a devolver lo que no he robado?

Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre; porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí.

Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude.


EVANGELIO: Mateo 13, 54-58

En aquel tiempo fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga.

La gente decía admirada: «¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos, Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?» Y aquello les resultaba escandaloso.

Jesús les dijo: «Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.» Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.


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SALIÓ DE ALLÍ Y VINO A SU PATRIA

P. Raniero Cantalamessa

«San Agustín decía: “Tengo miedo de Jesús que pasa”. Podría, en efecto, pasar sin que me percate, pasar sin que yo esté dispuesto a acogerle.»

Cuando ya se había hecho popular y famoso por sus milagros y su enseñanza, Jesús volvió un día a su lugar de origen, Nazaret, y como de costumbre se puso a enseñar en la sinagoga.

Pero esta vez no suscitó ningún entusiasmo, ningún ¡hosanna!. Más que escuchar cuanto decía y juzgarle según ello, la gente se puso a hacer consideraciones ajenas: “¿De dónde ha sacado esta sabiduría?

No ha estudiado; le conocemos bien; es el carpintero, ¡el hijo de María!”. “Y se escandalizaban de Él”, o sea, encontraban un obstáculo para creerle en el hecho de que le conocían bien.

Jesús comentó amargamente: “Un profeta sólo en su patria, entre sus parientes y en su casa carece de prestigio”. Esta frase se ha convertido en proverbial en la forma abreviada: Nemo propheta in patria, nadie es profeta en su tierra. Pero esto es sólo una curiosidad.

El pasaje evangélico nos lanza también una advertencia implícita que podemos resumir así: ¡atentos a no cometer el mismo error que cometieron los nazarenos! En cierto sentido, Jesús vuelve a su patria cada vez que su Evangelio es anunciado en los países que fueron, en un tiempo, la cuna del cristianismo.

Nuestra Italia, y en general Europa, son, para el cristianismo, lo que era Nazaret para Jesús: “El lugar donde fue criado” (el cristianismo nació en Asia, pero creció en Europa, ¡un poco como Jesús había nacido en Belén, pero fue criado en Nazaret!).

Hoy corren el mismo riesgo que los nazarenos: no reconocer a Jesús. La carta constitucional de la nueva Europa unida no es el único lugar del que Él es actualmente “expulsado”…

El episodio del Evangelio nos enseña algo importante. Jesús nos deja libres; propone, no impone sus dones. Aquel día, ante el rechazo de sus paisanos, Jesús no se abandonó a amenazas e invectivas. No dijo, indignado, como se cuenta que hizo Publio Escipión, el africano, dejando Roma: “Ingrata patria, ¡no tendrás mis huesos!”.

Sencillamente se marchó a otro lugar. Una vez no fue recibido en cierto pueblo; los discípulos indignados le propusieron hacer bajar fuego del cielo, pero Jesús se volvió y les reprendió (Lc 9, 54).

Así actúa también hoy. “Dios es tímido”. Tiene mucho más respeto de nuestra libertad que la que tenemos nosotros mismos, los unos de la de los otros. Esto crea una gran responsabilidad. San Agustín decía: “Tengo miedo de Jesús que pasa” (Timeo Jesum transeuntem). Podría, en efecto, pasar sin que me percate, pasar sin que yo esté dispuesto a acogerle.

Su paso es siempre un paso de gracia. Marcos dice sintéticamente que, habiendo llegado a Nazaret en sábado, Jesús “se puso a enseñar en la sinagoga”. Pero el Evangelio de Lucas especifica también qué enseñó y qué dijo aquel sábado.

Dijo que había venido “para anunciar a los pobres la Buena Nueva, para proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos; para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor” (Lucas 4, 18-19).

Lo que Jesús proclamaba en la sinagoga de Nazaret era, por lo tanto, el primer jubileo cristiano de la historia, el primer gran “año de gracia”, del que todos los jubileos y años santos son una conmemoración.

ReL

 

PRECES DE LAS LAUDES, la oración de la mañana

Adoremos a Cristo, que salvó al mundo con su cruz, y supliquémosle, diciendo: Concédenos, Señor tu misericordia.

+ Oh Cristo, que con tu claridad eres nuestro sol y nuestro día, haz que, desde el amanecer, desaparezca de nosotros todo sentimiento malo.

+ Vela, Señor, sobre nuestros pensamientos, palabras y obras, a fi n de que nuestro día sea agradable ante tus ojos.

+ Aparta de nuestros pecados tu vista y borra en nosotros toda culpa.

+ Por tu cruz y tu resurrección, llénanos del gozo del Espíritu Santo.

+ Oremos a nuestro Padre como Cristo nos enseñó: Padre nuestro…

+ Oh Dios, que has iluminado las tinieblas de nuestra ignorancia con la luz de tu Palabra: acrecienta en nosotros la fe que tú mismo nos has dado; que ninguna tentación pueda nunca destruir el ardor de la fe y de la caridad que tu gracia ha encendido en nuestro espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

SERVICIO DE ORACIÓN
O MINISTERIO DE INTERCESIÓN – 30

1. Macarena
2. Julián
3. Carmen
4. Rebeca
5. Chela
6. Ana M.
7. Ali y Cipri
8. Susana
9. Julia R.
10. Anita
11. Jaime
12. Jesús
13. Ángel

14. + Julia A.

15. En favor de cuantos se encomienden a nuestras oraciones, por vivos y difuntos.

Señor, ten piedad de nosotros. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos. Amén.

 


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