Oración a Jesús en el Sagrario

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Eica

Jesús Eucaristía, Cordero que quita el pecado del mundo, está siempre con nosotros, y nos lleva con él, gracias al Espíritu, hasta el Cielo del Padre

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JESÚS, VENGO A VERTE,
¿POR QUÉ NO VENDRÉ MÁS?

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¡Qué bien se está contigo,
Señor, junto al Sagrario!
¡Qué bien se está contigo…!
¿Por qué no vendré más?

Desde hace muchos años
vengo a verte a diario
y aquí te encuentro siempre,
amante solitario…
solo, pobre, escondido
pensando en mí quizás…

Tú no me dices nada
ni yo te digo nada,
si ya lo sabes todo,
¿qué te voy yo a decir?
Sabes todas mis penas,
todas mis alegrías,
sabes que vengo a verte
con las manos vacías
y que no tengo nada
que te pueda servir.

Siempre que vengo a verte,
siempre te encuentro solo.
¿Será que nadie sabe,
Señor, que estás aquí?

¡No sé! pero sé, en cambio,
que aunque nadie te amara
ni te lo agradeciera
aquí estarías siempre
esperándome a mí…

¿Por qué no vendré más…?
¡Qué ciego estoy, qué ciego!
Si sé por experiencia
que cuando a Ti me llego
siempre vuelvo cambiado,
siempre salgo mejor…

¿A dónde voy, Dios mío,
cuando a mi Dios no vengo?
Si Tú me esperas siempre,
si a Ti siempre te tengo,
si jamás me has cerrado
las puertas de tu amor…

Por otros se recorren
a pie largos caminos;
acuden de muy lejos
cansados peregrinos
o pagan grandes sumas
que no han de recobrar.

Por Ti nadie pregunta,
de Ti nadie hace caso,
aquí, si alguno entra,
sólo es como de paso…
Aquí eres Tú quien paga
si alguno quiere entrar…

¿Por qué no vendré más,
si sé que aquí a tu lado
puedo encontrar, Dios mío,
lo que tanto he buscado?
Mi luz, mi fortaleza,
mi paz, mi único bien…

Si jamás he venido
que no te haya encontrado.
Si jamás he sufrido,
si jamás he llorado,
Señor, sin que conmigo
llorases Tú también…

¿Por qué no vendré más?
Si Tú lo estás deseando
si yo lo necesito…
Si sé que no sé nada
cuando no vengo aquí.
Si aquí me enseñarías
la ciencia de los santos,
esa ciencia bendita
que aquí aprendieron tantos
que fueron tus amigos
y gozan ya de Ti…

¿Por qué no vendré más?,
si sé yo, carmelita,
que tú eres el modelo
que mi alma necesita,
que nada se hace duro
mirándote a Ti aquí.

El Sagrario es la celda
donde estás encerrado.
¡Qué pobre!, ¡qué obediente!
¡qué manso!, ¡qué callado!
¡Qué solo!, ¡qué escondido!
¡Nadie se fija en Ti!

¿Por qué no vendré más,
oh Bondad infinita?
¡Riqueza inestimable
que nada necesita
y que te has humillado
a mendigar mi amor!

¡Ábreme ya esa puerta,
sea ya esa mi vida
olvidada de todos,
de todos escondida!
¡Qué bien se está contigo!
¡Qué bien se está, Señor!

(Este poema lo conservaba Don Álvaro del Portillo entre las páginas de su breviario. El texto es de un carmelita).

5 Responses to Oración a Jesús en el Sagrario

  1. FRANCISCO JOSÉ AUDIJE PACHECO dice:

    La verdad es esa, que la vida se sobrelleva mejor en presencia de Dios. Hay filósofos, como Karl Marx, que afirmaban que “la religión es el opio del pueblo”. Querían decir que ser religioso es como drogarse, para evadirse de los problemas sociales y las injusticias. Nada más lejos de la realidad. La religión, o, al menos el cristianismo, no anestesia nuestra capacidad de lucha contra las injusticias, sino que nos prepara para luchar adecuadamente contra la injusticia, para librar una lucha justa contra la injusticia. Jesucristo no hizo otra cosa que luchar contra el mal y lo injusto. Continuamente denunciaba el abuso y la mentira. ¿Por qué creéis si no que lo persiguieron, y finalmente lo torturaron físicamente hasta la muerte y una muerte de cruz?. Otra cosa diferente es que algunos cristianos, sin muchas ganas de que triunfe el bien y la justicia, hayan manipulado y manipulen el legado de Cristo, para inmovilizar y aletargar el efecto real que debería tener el Evangelio. Es el gran fraude, no de Cristo, sino de los cristianos, que, sinceramente, no debieran calificarse así cuando traicionan, sin arrepentimiento, la Verdad de Dios. Es este fraude el que motiva que tantos se alejen de Cristo, confundidos y desesperanzados, ante esta verdadera traición. No nos ofendamos ni escandalicemos, acudamos al Sagrario y pidámosle al Señor su sabiduría y orientación, para que tengamos la valentía de corregir nuestro grave error, y grave error, puesto que hemos desviado y arruinado la vida de muchos hermanos, que se entregaron a Dios en nuestras manos.

  2. Jesús siempre nos espera; Si le decimos algo nos escucha y nos entiende siempre; si no atinamos a decirle cuánto lo amamos, Él nos sonríe y nos mira complacido…Le basta con que nos dejemos mirar por Él. .

    La Oración ante el Sagrario deberíamos hacerla todos los días, con el cariño de un hijo que visita a su Padre que vive en otra Casa; cuando no podemos ir personalmente, hacemos la Oración desde donde nos encontremos; tal vez desde un Sagrario que sabemos que recibe pocas Visitas.

    La interpretación dada por Marx a los fenómenos religiosos, constituía una dura crítica a aquellas sociedades capitalistas; una ideología con pretextos mistificantes, una religión instrumentalizada,, que era algo así como opio para adormecer al pueblo, con realidades ultraterrenales. Los socialistas ya se encargaron de que no quede ni un rasgo de aquella”ideología marxista, que era algo más que lo que ellos están imponiendo.

    Creo que los cristianos tenemos que recuperar nuestros símbolos; que nuestra Biblia y nuestros Crucifijos vuelvan a sus lugares, porque son del Pueblo español, mayoritariamente católico..

  3. Deborah Goicochea dice:

    Es muy cierto Cristo esta esperándonos siempre y somos nosotros los que nos dejamos envolver por los quehaceres diarios y no lo visitamos, es por eso que su labor por estos medios es tan importante nos une a la iglesia y nos hace reflexionar sobre la vida que estamos llevando, gracias padre por su labor, sus consejos y sus oraciones, tratare de ir mas seguido al santísimo, que Dios lo bendiga.

  4. ismaelojeda dice:

    Gracias, María José, por tu comentario a la oración ante el Santísimo. A veces parece que no tenemos fe, que no creemos en su presencia del Señor en el sagrario, pues nos comportamos en el oratorio o en la iglesia casi como en la calle, al menos exteriormente. Y si es así, ¿qué experiencia de adoración o de amor podemos tener en nuestro interior? Un abrazo, María José. Dios te bendiga, p. Ismael

  5. ismaelojeda dice:

    Gracias, Déborah, por tu comentario. Yo sé que tienes un corazón sincero; pues de tus padres Yolanda y Jaime no pudo salir sino bondad. Si puedes visitar al Señor, mejor. Pero si no, desde tu casa, o al pasar cerca de una templo donde sabes que está el Señor… tener esa mirada de fe y de amor hacia el Señor Eucaristía, prisionero de nuestro amor en el Sagrario. Gracias, p. Ismael

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