James Mallon, promotor de la nueva evangelización en Canadá y Usa

junio 26, 2014

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James Mallon promotor de nueva evangelización en Canadá y Usa,

James Mallon promotor de nueva evangelización en Canadá y Usa: Cursos Alpha entre otros, Croos Training en EWTN

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Será el orador principal en el ENE, julio de 2014, en Valladolid

El cura que vendió tres parroquias para tener sólo una pero potente de verdad

James Mallon, desde hace un tiempo, también dirige un programa de comentarios teológicos en la cadena EWTN llamado Cross Training

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Actualizado 25 junio 2014
J.A.B. / ReL
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El padre James Malllon es el párroco de Saint Benedict, en Halifax, Canadá (www.saintbenedict.ca) una parroquia de nueva construcción que se ha puesto la Nueva Evangelización como meta y ADN de todo lo que se hace en la misma.

Mallon es un punto de referencia para la Nueva Evangelización en Canadá y los Estados Unidos.

Es asesor de la Renovación Carismática en Estados Unidos, maestro de ceremonias de su diócesis canadiense, miembro del consejo presbiteral y director de la pastoral vocacional… e incluso fue asesor de la asociación cristiana del pastor evangélico Billy Graham, con quien se aconsejaban cuatro presidentes de los Estados Unidos.

Cuando el obispo de Halifax encargó a este sacerdote escocés la creación de una nueva parroquia sabía muy bien lo que hacía. En vez de tener a un sacerdote administrando tres parroquias y todo el día en el coche corriendo para dar la siguiente misa, el obispo decidió vender las tres y construir una sola para encargársela a su sacerdote más preparado.

Con apenas 40 años, en lo mejor de sus fuerzas, el padre Mallon comenzó en 2010 una andadura en la parroquia con una estructura absolutamente distinta a lo que se acostumbra en otros lares: él dice orgulloso que su parroquia desarrolla 52 programas, pero que él solamente dirige cuatro.
¿La clave para esto? Tiene un equipo de laicos, diáconos y colaboradores o empleados, capaces y formados para sacar adelante toda esa actividad.

Un teólogo y un experto práctico a la vez

Quizás lo que ha hecho que sea más conocido mundialmente ha sido su participación como difusor de los Cursos Alpha de evangelización (Spain.alpha.org), partiendo de su experiencia en Alpha Canadá.

Es uno de los oradores habituales en los multitudinarios encuentros de líderes de evangelización en Holy Trinity Brompton, la “central” de Alpha en Londres.

Mallon se ha lanzado también al mundo del vídeo y la televisión hablando de teología dogmática… y él, jugando con la palabra “dog” y su cariño por su perro difunde vídeos de “DogMatic Theology”.

Recientemente la cadena de TV que fundó la Madre Angélica, la EWTN, le ha confiado un programa semanal llamado Cross Training en un juego de palabras cuyo título combina “entrenamiento en la cruz” con la disciplina del cross-training (un tipo de entrenamiento deportivo).

Pero, antes que nada, ¡ser párroco!

Toda esta labor mediática e internacional no hace de él una figura alejada de la práctica, sino más bien es un experto en pastoral que ejerce de párroco y utiliza su tiempo libre compartiendo sus capacidades con otras comunidades a través de televisión, internet y viajes.

En su nueva parroquia ha introducido nuevas tecnologías y una música contemporánea que no se contradicen con lo clásico de su mensaje y su teología y su estética de párroco asiduo al peto romano.

Como se dice de uno de sus programas es “claro y relevante para la actualidad, sin comprometer la integridad teológica”.

Intenta responder a la necesidad de sacerdotes de buena doctrina con la capacidad de transmitir el evangelio sin miedo a los medios que pone a disposición la sociedad actual.

Próxima visita a España

El padre James Mallon participará como ponente principal en el Encuentro de Nueva Evangelización 2014 que tendrá lugar en Valladolid los próximos días 10 al 13 de julio (www.encuentroene.com).

En su ponencia desarrollará en exclusiva el contenido de su nuevo libro que saldrá publicado en septiembre: “Divine renovation: from a maintenance to a missional parish” (Divina renovación: cómo pasar de una parroquia de mantenimiento a una parroquia misional).

Los asistentes al Encuentro de Nueva Evangelización 2014 de Valladolid este verano contarán con su presencia en un taller exclusivamente dirigido a sacerdotes titulado “Conversión pastoral para parroquias” y dos para laicos y equipos titulado “desarrollando programas de discipulado en una parroquia católica”.


El maná de cada día, 26.6.14

junio 26, 2014

Jueves de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

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No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre

No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre



PRIMERA LECTURA: 2 Reyes 24, 8-17

Cuando Jeconías subió al trono tenía dieciocho años, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, natural de Jerusalén. Hizo lo que el Señor reprueba, igual que su padre.

En aquel tiempo, los oficiales de Nabucodonosor, rey de Babilonia, subieron contra Jerusalén y la cercaron. Nabucodonosor, rey de Babilonia, llegó a Jerusalén cuando sus oficiales la tenían cercada. Jeconías de Judá se rindió al rey de Babilonia, con su madre, sus ministros, generales y funcionarios.

El rey de Babilonia los apresó el año octavo de su reinado. Se llevó los tesoros del templo y del palacio y destrozó todos los utensilios de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo según las órdenes del Señor. Deportó a todo Jerusalén, los generales, los ricos –diez mil deportados–, los herreros y cerrajeros; sólo quedó la plebe.

Nabucodonosor deportó a Jeconías a Babilonia. Llevó deportados, de Jerusalén a Babilonia, al rey y sus mujeres, sus funcionarios y grandes del reino, todos los ricos –siete mil deportados–, los herreros y cerrajeros –mil deportados–, todos aptos para la guerra. En su lugar nombró rey a su tío Matanías, y le cambió el nombre en Sedecías.

SALMO 78, 1-2.3-5.8.9

Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, han profanado tu santo templo, han reducido Jerusalén a ruinas. Echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo, y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra.

Derramaron su sangre como agua en torno a Jerusalén, y nadie la enterraba. Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar siempre enojado? ¿Arderá como fuego tu cólera?

No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados.

Socórrenos, Dios, salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados a causa de tu nombre.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 14, 23

El que me ama guardará mi palabra -dice el Señor-, y mi Padre lo amará, y vendremos a él.

EVANGELIO: Mateo 7, 21-29

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice “Señor, Señor” entrará en el reino de cielos, sino el que cumple la voluntad de mi Padre que está en el cielo. Aquel día muchos dirán: “Señor, Señor, ¿no hemos profetizado en tu nombre, y en tu nombre echado demonios, y no hemos hecho en tu nombre muchos milagros?” Yo entonces les declararé: ‘Nunca os he conocido. Alejaos de mí, malvados.”

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia salieron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se salieron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se hundió totalmente.»

Al terminar Jesús este discurso, la gente estaba admirada de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad, y no como los escribas.


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NO BASTAN LOS DONES, SI SE USA DE ELLOS SIN CARIDAD

San Agustín (Comentario al salmo 146, 10)

Y llama a todas (las estrellas) por su nombre (Sal 146). En esto consiste todo el premio: tenemos ciertos nombres ante Dios. Debemos desear, debemos perseguir, debemos cuidar cuanto podamos que Dios conozca nuestros nombres, sin alegrarnos de otras cosas, ni siquiera de ciertos dones espirituales.

Preste atención vuestra caridad. Como dice el Apóstol: en la Iglesia hay muchos dones: A uno se le ha dado por el Espíritu Santo el lenguaje de la sabiduría, a otro el lenguaje de la ciencia según el mismo Espíritu, a otro la fe en el mismo Espíritu, a otro don de curaciones, a otro discernimiento de espíritus, es decir, la capacidad de discernir entre los espíritus buenos y los malos; a unos el linaje de las lenguas y a otro la profecía (lCor 12,8-10).

¡Cuántas y cuán grandes cosas ha mencionado! No obstante, muchos, por haber usado mal de esos dones, oirán al final: No os conozco. Y ¿qué replicarán al final cuando oigan que se les dice: No os conozco? Señor, ¿no profetizamos en tu nombre y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? (Mt 7,22).

Todas esas cosas las hicieron en tu nombre; pero ¿qué les dirá? Nunca os he conocido; apartaos de mí, obradores de iniquidad (Mt 7,23). Luego, ¿qué significa ser luz del cielo, que alivia o atenúa la noche, sin ser vencida por la noche?

Dice el Apóstol: Os voy a mostrar un camino aún más excelso. Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo caridad, soy bronce que suena o címbalo que retiñe (1Cor 12,31-13,1). ¡Qué gran don es hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles!

Sin embargo, dice: Si no tengo caridad, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe. Aunque conozca -prosigue- todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera todo el don de profecía y toda la fe, de suerte que trasladase los montes -¡cuán grandes son estos dones!-, si no tengo caridad, nada soy.

¡Cuán gran don es el martirio y el distribuir los bienes a los pobres! Y, sin embargo, aunque distribuya mis bienes a los pobres y entregue mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, de nada me sirve (1 Cor 13,1-3).

Quien no tiene caridad, aunque temporalmente posea esos dones, se le quitarán. Se le quitará lo que tiene, porque le falta alguna otra cosa; le falta esa cosa por la cual tendría todas las cosas y él mismo no perecería.

¿Qué significa lo que dice el Señor: Al que tiene se le dará, y al que no tiene aun lo que tiene se le quitará? Luego al que no tiene ha de quitársele lo que tiene. Tiene la gracia de poseer, pero no la caridad para usarlo; como le falta esto, le será quitado lo que tiene.

Por eso, para que tuviesen caridad los discípulos, a los que quería enseñarles el camino excelentísimo y hacerlos estrellas que caminan por el cielo, Aquel que cuenta la multitud de las estrellas y las llama a todas por su nombre, les dijo: No os alegréis porque se os han sometido los espíritus, sino alegraos de que vuestros nombres estén escritos en el cielo.>

Antes le habían dicho ellos, llenos de gozo al volver de la misión que les había confiado: Señor, hasta los espíritus inmundos se nos sometieron en tu nombre. Él, que cuenta la multitud de las estrellas y las llama a todas por su nombre, sabiendo que muchos a los que se dirá al fin: No os conozco, porque no los contó entre la multitud de las estrellas ni los llamó por su nombre: sabiendo -repito- que muchos de ellos le iban a replicar: ¿No arrojamos demonios en tu nombre?, les dijo lo que antes mencionamos.


No caigan en la tentación de decir “creo en Dios pero no en la Iglesia”, exhorta el Papa Francisco

junio 25, 2014

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El Papa Francisco en la Audiencia General de hoy (Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa)

El Papa Francisco en la Audiencia General de hoy
(Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa)


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VATICANO, 25 Jun. 14 / 09:49 am (ACI/EWTN Noticias).-

“En la Iglesia no existe el ‘hazlo solo’ o los ‘jugadores libres’”, expresó el Papa Francisco este miércoles durante la Audiencia General, al advertir a los fieles sobre el peligro de caer en la tentación de creer que se puede tener “una relación personal directa” con Cristo fuera de la comunión y la mediación de la Iglesia.

“A veces sucede que escuchamos a alguien decir: ‘yo creo en Dios, creo en Jesús, pero la Iglesia no me interesa’. ¡Cuántas veces hemos escuchado esto! Y esto no está bien. Existe quien considera que puede tener una relación personal directa, inmediata con Jesucristo fuera de la comunión y de la mediación de la Iglesia.

Son tentaciones peligrosas y dañinas. Son, como decía Pablo VI, dicotomías absurdas”, expresó el Papa.

En ese sentido, recordó que “no se hacen cristianos en laboratorio”, sino dentro del seno de la Iglesia. “Si el nombre es ‘cristiano’, el apellido es ‘pertenezco a la Iglesia’”, reiteró.

A continuación el texto de la Audiencia del Papa gracias a la traducción de Radio Vaticana:

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy hay otro grupo de peregrinos conectados con nosotros en el Aula Pablo VI. Son peregrinos enfermos. Porque con este tiempo, entre el calor y la posibilidad de lluvia, era más prudente que ellos permanecieran allí. Pero ellos están conectados con nosotros a través de una pantalla gigante.

Y así, estamos unidos en la misma Audiencia. Y todos nosotros hoy rezaremos especialmente por ellos, por sus enfermedades. Gracias.

En la primera catequesis sobre la Iglesia, el miércoles pasado, comenzamos por la iniciativa de Dios que quiere formar un Pueblo que lleve su bendición a todos los pueblos de la tierra. Empieza con Abraham y luego, con mucha paciencia –y Dios tiene, tiene tanta- con tanta paciencia prepara este Pueblo en la Antigua Alianza hasta que, en Jesucristo, lo constituye como signo e instrumento de la unión de los hombres con Dios y entre nosotros.

Hoy vamos a hacer hincapié en la importancia que tiene para el cristiano pertenecer a este Pueblo. Hablaremos de la pertenencia a la Iglesia.

1. Nosotros no estamos aislados y no somos cristianos a título individual, cada uno por su lado, no: ¡nuestra identidad cristiana es pertenencia! Somos cristianos porque nosotros pertenecemos a la Iglesia. Es como un apellido: si el nombre es “Yo soy cristiano”, el apellido es: “Yo pertenezco a la Iglesia.” Es muy bello ver que esta pertenencia se expresa también con el nombre que Dios se da a sí mismo.

Respondiendo a Moisés, en el maravilloso episodio de la “zarza ardiente”, de hecho, se define como el Dios de tus padres, no dice yo soy el Omnipotente, no: yo soy el Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob. De este modo, Él se manifiesta como el Dios que ha establecido una alianza con nuestros padres y se mantiene siempre fiel a su pacto, y nos llama a que entremos en esta relación que nos precede. Esta relación de Dios con su Pueblo nos precede a todos nosotros, viene de aquel tiempo.

2. En este sentido, el pensamiento va primero, con gratitud, a aquellos que nos han precedido y que nos han acogido en la Iglesia. ¡Nadie llega a ser cristiano por sí mismo! ¿Es claro esto? Nadie se hace cristiano por sí mismo. No se hacen cristianos en laboratorio. El cristiano es parte de un Pueblo que viene de lejos. El cristiano pertenece a un Pueblo que se llama Iglesia y esta Iglesia lo hace cristiano el día del Bautismo, se entiende, y luego en el recorrido de la catequesis y tantas cosas.

Pero nadie, nadie, se hace cristiano por sí mismo. Si creemos, si sabemos orar, si conocemos al Señor y podemos escuchar su Palabra, si nos sentimos cerca y lo reconocemos en nuestros hermanos, es porque otros, antes que nosotros, han vivido la fe y luego nos la han transmitido, la fe la hemos recibido de nuestros padres, de nuestros antepasados y ellos nos la han enseñado.

Si lo pensamos bien, ¿quién sabe cuántos rostros queridos nos pasan ante los ojos, en este momento? Puede ser el rostro de nuestros padres que han pedido el bautismo para nosotros; el de nuestros abuelos o de algún familiar que nos enseñaron a hacer la señal de la cruz y a recitar las primeras oraciones.

Yo recuerdo siempre tanto el rostro de la religiosa que me ha enseñado el catecismo y siempre me viene a la mente -está en el cielo seguro, porque es una santa mujer- pero yo la recuerdo siempre y doy gracias a Dios por esta religiosa, o el rostro del párroco, un sacerdote o una religiosa, un catequista, que nos ha transmitido el contenido de la fe y nos ha hecho crecer como cristianos.

Pues bien, ésta es la Iglesia: es una gran familia, en la que se nos recibe y se aprende a vivir como creyentes y discípulos del Señor Jesús.

3. Este camino lo podemos vivir no solamente gracias a otras personas, sino junto a otras personas. En la Iglesia no existe el “hazlo tú solo”, no existen “jugadores libres”. ¡Cuántas veces el Papa Benedicto ha descrito la Iglesia como un “nosotros” eclesial!

A veces sucede que escuchamos a alguien decir: “yo creo en Dios, creo en Jesús, pero la Iglesia no me interesa”. ¿Cuántas veces hemos escuchado esto? Y esto no está bien. Existe quien considera que puede tener una relación personal directa, inmediata con Jesucristo fuera de la comunión y de la mediación de la Iglesia. Son tentaciones peligrosas y dañinas. Son, como decía Pablo VI, dicotomías absurdas.

Es verdad que caminar juntos es difícil y a veces puede resultar fatigoso: puede suceder que algún hermano o alguna hermana nos haga problema o nos dé escándalo. Pero el Señor ha confiado su mensaje de salvación a personas humanas, a todos nosotros, a testigos; y es en nuestros hermanos y en nuestras hermanas, con sus virtudes y sus límites, que viene a nosotros y se hace reconocer. Y esto significa pertenecer a la Iglesia.

Recuérdenlo bien: ser cristianos significa pertenencia a la Iglesia. El nombre es “cristiano”, el apellido es “pertenencia a la Iglesia”.

Queridos amigos, pidamos al Señor, por intercesión de la Virgen María, Madre de la Iglesia, la gracia de no caer jamás en la tentación de pensar que se puede prescindir de los otros, de poder prescindir de la Iglesia, de podernos salvar solos, de ser cristianos de laboratorio.

Al contrario, no se puede amar a Dios sin amar a los hermanos; no se puede amar a Dios fuera de la Iglesia; no se puede estar en comunión con Dios sin estar en comunión con la Iglesia; y no podemos ser buenos cristianos sino junto a todos los que tratan de seguir al Señor Jesús, como un único Pueblo, un único cuerpo y esto es la Iglesia. Gracias.


El maná de cada día, 25.6.14

junio 25, 2014

Miércoles de la 12ª semana del Tiempo Ordinario

Por sus frutos los conoceréis



PRIMERA LECTURA: 2 Reyes 22, 8-13;23,1-3

En aquellos días, el sumo sacerdote Helcías dijo al cronista Safán: «He encontrado en el templo el libro de la Ley.»

Entregó el libro a Safán y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías: «Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras.» Y le comunicó la noticia: «El sacerdote Helcías me ha dado un libro.»

Safán lo leyó ante el rey; y, cuando el rey oyó el contenido del libro de la Ley, se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Acbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asalas, funcionario real:

«Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá, a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro cumpliendo lo prescrito en él.»

Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey ordenó que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes.

El rey les leyó el libro de la alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la alianza escritas en aquel libro.

El pueblo entero suscribió la alianza.


SALMO 118, 33.34.35.36.37.40

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente.

Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.

Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo.

Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés.

Aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra.

Mira cómo ansío tus decretos: dame vida con tu justicia.


Aclamación antes del Evangelio: Jn 15, 4a. 5b

Permaneced en mí y yo en vosotros -dice el Señor-; el que permanece en mí da fruto abundante.


EVANGELIO: Mateo 7, 15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidado con los falsos profetas; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos?

Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos.

El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis.»



“POR SUS FRUTOS LOS CONOCERÉIS”

San Agustín. Explicación del Sermón de la Montaña, cap. 24, §80-81

Preguntémosnos sobre qué frutos el Señor quiere llamar la atención para reconocer el árbol. Algunos consideran como frutos lo que constituye las vestiduras de las ovejas, así los lobos pueden engañarlos. Quiero indicar aquí los ayunos, las oraciones, las limosnas y todas las obras que pueden ser hechas por los hipócritas. Sin esto Jesús no habría dicho: “Absteneos de hacer justicia delante de los hombres, para llamarles la atención ” (Mt 6,1)…

Muchos dan a los pobres por ostentación y no por benevolencia; muchos rezan o más bien parece que rezan, pero no lo hacen por Dios sino más bien por la estima de los hombres; muchos ayunan y fingen una austeridad asombrosa, para atraerse la admiración de los que ven sus obras. Todas estas obras son engaños… El Señor concluye que estos frutos no son suficientes para juzgar el árbol. Las mismas acciones hechas con una intención recta y en verdad constituyen la vestidura de las ovejas auténticas…

El apóstol Pablo nos dice por qué frutos reconoceremos el árbol malo: “Es fácil reconocer las obras de la carne: desenfreno, impureza, obscenidad, idolatría, brujería, odios, disputas, celos, cólera, disensión, sectarismo, rivalidades, borracheras, rencillas y cosas semejantes ” (Ga 5,19-20). El mismo apóstol nos dice seguidamente por qué frutos podemos reconocer un árbol bueno: “Pero al contrario los frutos del Espíritu son amor, alegría, paz, paciencia, benevolencia, bondad, fe, humildad y control de sí” (v. 22-23).

Hay que saber que la palabra “alegría” se toma aquí en su sentido propio; los hombres malvados en sentido propio ignoran la alegría, pero conocen el placer… Es el sentido propio de la palabra, lo que sólo los buenos conocen; “no hay alegría para los impíos, dice el Señor” (Is 48,22). Lo mismo ocurre con la fe verdadera. Las virtudes enumeradas pueden ser disimuladas por los malos y los impostores, pero no engañan al ojo límpio y puro capaz de discernirlo.

http://www.evangeliodeldia.org/


La Eucaristía y el no practicante: Libro ilustrativo

junio 24, 2014

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Cartas entre cielo y tierra, el libro para el católico no practicante

El padre Ricardo Reyes Castillo explica en 12 cartas cómo vivir plenamente la Eucaristí­a

Por Redacción

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ROMA, 24 de junio de 2014 (Zenit.org) – Cartas entre cielo y tierra. La misa explicada a un ‘católico no practicante’ es el libro de Ricardo Reyes Castillo, que nace del interés de un “católico no practicante” por saber la razón por la que, para la vida del cristiano, es necesario  asistir a la misa.

No se trata de un tratado de teología, ni de un análisis histórico-científico, sino de un ensayo para dar respuesta al creyente de hoy, que vive en una sociedad caracterizada por una evidente crisis de fe, por un creciente analfabetismo religioso y por una imparable descristianización.

Ricardo Reyes Castillo, consciente de la necesidad de una educación litúrgica, brinda un instrumento para poder comprender mejor el lenguaje de aquello que se celebra.

Desde los ritos de ingreso hasta el ite missa est el autor va señalando en 12 cartas las condiciones indispensables para vivir plenamente ese encuentro maravilloso del hombre con Cristo que es la Eucaristía (la humildad, la conversión, el silencio, la escucha de la Palabr…).

Es así que el padre Ricardo con un lenguaje accesible explica todos los gestos y las fórmulas de la misa, el abecé de nuestra fe, las cosas fundamentales, recurriendo no solamente a la Sagrada Escritura y a la Normativa Litúrgica, sino también a los Santos Padres (Agustín y Gregorio de Nisa), a científicos (Newton y Einstein), poetas (Leopardi y Graham Greene), pintores (Rembrandt), teólogos (Romano Guardini y Henri Nouwen), papas (Juan Pablo II y Joseph Ratzinger), filósofos (Nietszche), cineastas (Mel Gibson) y, particularmente, a episodios de su experiencia personal.

La Eucaristía, además de “acción de gracias”, oración, memorial de la Pascua, domingo, primer día de la semana, encuentro entre la miseria y la misericordia es, para el autor, participación en la unión entre la Iglesia terrestre y celeste, momento privilegiado para hablar con el Señor.

La Eucaristía es el corazón palpitante de la Iglesia que hace que cada cristiano sea otro Cristo, llevándolo a dar sentido a su vida según su verdadera vocación: amar. La Eucaristía, en definitiva, es un Misterio de Amor.

El Cardenal Antonio Cañizares Llovera, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos y monseñor Francisco Froján Maderos, oficial de la Secretaría de Estado, presentaron este libro en la Embajada de España ante la Santa Sede el pasado mes de mayo.

Estas fueron algunas de las palabras pronunciadas por el cardenal Cañizares: «Es un libro que vale la pena leer, porque nos introduce, en lo que es la Eucaristía, nos mete dentro de ella, en su participación, en el seguimiento de cada uno de sus momentos no como espectador ajeno o distraído ante lo que ahí acontece realmente, sino de manera activa, como actor con otros, interesado, que no se puede evadir de lo que allí pasa…

Está escrito, además, en forma de cartas, que es la manera de comunicarse con una persona querida, comunicarse con un amigo, hablando al amigo como se habla en el trato de amistad: con sinceridad, sin subterfugios, con verdad, ofreciendo lo mejor de uno y lo más valioso que uno pueda dar al amigo…

Lo mejor ante este libro es leerlo, zambullirse en su lectura, con calma, sin prisas y sin el interés del consumidor, o del buscador de recetas o de soluciones a enigmas que a poco conducen.

El autor conduce de la mano, pero sin arrastrar ni obligar; con el respeto del pedagogo, con la maestría del maestro y del sabio. Un libro en el que la fe y la razón caminan de la mano. Hay que dejarse guiar y estar dispuesto a no quedarse uno donde está».

 


El maná de cada día, 24.6.14

junio 24, 2014

Natividad de San Juan Bautista, Solemnidad


Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo



Antífona de entrada: Jn 1, 6-7; Lc 1, 17

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan, éste venía para dar testimonio de la luz y preparar para el Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.

Oración colecta

Oh Dios, que suscitaste a san Juan Bautista para que preparase a Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto, concede a tu familia el don de la alegría espiritual y dirige la voluntad de tus hijos por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.


PRIMERA LECTURA: Isaías 49, 1-6

Escuchadme, islas; atended, pueblos lejanos: Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre.

Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; me hizo flecha bruñida, me guardó en su aljaba y me dijo: «TÚ eres mi siervo, de quien estoy orgulloso.»

Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenla mi Dios.

Y ahora habla el Señor, que desde el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, para que le reuniese a Israel -tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza- :

«Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.»


SALMO 138, 1-3. 13-14. 15

Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente.

Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.

Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias, porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras; conocías hasta el fondo de mi alma.

No desconocías mis huesos, cuando, en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra.


SEGUNDA LECTURA: Hechos de los apóstoles 13, 22-26

En aquellos días, dijo Pablo:

-«Dios nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: “Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos.” Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús.

Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: “Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias.”

Hermanos, descendientes de Abrahán y todos los que teméis a Dios: A vosotros se os ha enviado este mensaje de salvación.»


Aclamación antes del Evangelio: Lc 1, 76

Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos.


EVANGELIO: Lucas 1, 57-66. 80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y la felicitaban.

A los ocho días fueron a circuncidar al niño, y lo llamaban Zacarías, como a su padre. La madre intervino diciendo: -«¡ No! Se va a llamar Juan. »

Le replicaron: -«Ninguno de tus parientes se llama así.»

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre.» Todos se quedaron extrañados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y corrió la noticia por toda la montaña de Judea. Y todos los que lo oían reflexionaban diciendo: -«¿Qué va a ser este niño?»

Porque la mano del Señor estaba con él. El niño iba creciendo, y su carácter se afianzaba; vivió en el desierto hasta que se presentó a Israel.


Antífona de comunión: Lc 1, 78

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios nos visitará el Sol que nace de lo alto.
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LA VOZ DEL QUE CLAMA EN EL DESIERTO

De los sermones de san Agustín, obispo

La Iglesia celebra el nacimiento de Juan como algo sa­grado y él es el único de los santos cuyo nacimiento se festeja; ­celebramos el nacimiento de Juan y el de Cristo.

Ello no deja de tener su significado, y, si nuestras explicaciones no alcanzaran a estar a la altura de misterio tan elevado, no hemos de perdonar esfuerzo para profundizarlo­, y sacar provecho de él.

Juan nace de una anciana estéril; Cristo, de una joven v­irgen. El futuro padre de Juan no cree el anuncio de su nacimiento y se queda mudo; la Virgen cree el del nacimie­nto de Cristo y lo concibe por la fe.

Esto es, en resume­n, lo que intentaremos penetrar y analizar; y, si el poco tiempo y las pocas facultades de que disponemos no nos permiten llegar hasta las profundidades de este mis­terio tan grande, mejor os adoctrinará aquel que habla en vuestro interior, aun en ausencia nuestra, aquel que es el objeto de vuestros piadosos pensamientos, aquel que habéis recibido en vuestro corazón y del cual habéis sido he­chos templo.

Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: La ley y los profetas llegaron hasta Juan. Por tanto, él es como la personificación de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo.

Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre. Aún no ha nacido y, al venir la Virgen María, salta de gozo en las entrañas de su madre.

Con ello queda ya señalada su misión, aun antes de nacer; queda demostrado de quién es precursor, antes de que él lo vea. Estas cosas pertenecen al orden de lo divino y sobrepasan la capacidad de la humana pequeñez.

Finalmente, nace, se le impone el nombre, queda expedita la lengua de su padre. Estos acontecimientos hay que entenderlos con toda la fuerza de su significado.

Zacarías calla y pierde el habla hasta que nace Juan, el precursor del Señor, y abre su boca. Este silencio de Zacarías significaba que, antes de la predicación de Cristo, el sentido de las profecías estaba en cierto modo latente, oculto, encerrado.

Con el advenimiento de aquel a quien se referían estas profecías, todo se hace claro. El hecho de que en el nacimiento de Juan se abre la boca de Zacarías tiene el mismo significado que el rasgarse el velo al morir Cristo en la cruz.

Si Juan se hubiera anunciado a sí mismo, la boca de Zacarías habría continuado muda. Si se desata su lengua es porque ha nacido aquel que es la voz; en efecto, cuando Juan cumplía ya su misión de anunciar al Señor, le dijeron: ¿Tú quién eres? Y él respondió: Yo soy la voz que grita en el desierto.

Juan era la voz; pero el Señor era la Palabra que en el principio ya existía. Juan era una voz pasajera, Cristo la palabra eterna desde el principio.

Oración

Oh Dios, que suscitaste a san Juan Bautista para que preparase a Cristo, el Señor, un pueblo bien dispuesto, concede a tu familia el don de la alegría espiritual y dirige la voluntad de tus hijos por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.


La homilí­a del Papa en Calabria: Los mafiosos están excomulgados

junio 23, 2014

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Éste es el pan que ha bajado del cielo

Éste es el pan que ha bajado del cielo: Adorar a Jesús Eucaristía y caminar como discípulos suyos cumpliendo su mandato del Amor

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Texto completo con las improvisaciones que el Santo Padre hizo contra la criminalidad local N’drangheta

Por Redacción

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ROMA, 21 de junio de 2014 (Zenit.org) – En la visita del papa Francisco a Calabria, en el trayecto realizado desde Cassano all’Jonio hacia Marina de Sibari, el auto se detuvo en la iglesia parroquial San Giuseppe, donde el sacerdote diocesano Lazzaro Longobardi fue asesinado el 3 de marzo pasado por un inmigrante.

Llegado a la planicie de la ex-área industrial, en la Piana di Sibari, a las 16 horas, el papa Francisco presidió la santa misa, concelebrada con los obispos de Calabria y cientos de sacerdotes. El evangelio fue proclamado en griego, porque en esta región existen comunidades de origen albanés pertenecientes a los ritos católicos orientales.

El Papa dirigió a los fieles la siguiente homilía, en la que improvisó algunas frases muy duras contra la criminalidad, la mafia local llamada N’drangheta.

Palabras del Santo Padre:

“En la fiesta del Corpus Domini celebramos a Jesús ‘pan vivo bajado del cielo’, alimento para nuestra hambre de vida eterna, fuerza para nuestro camino. Agradezco al Señor que hoy me permite celebrar el Corpus Christi con ustedes, hermanos y hermanas de esta Iglesia que está en Cassano all Jonio.

La de hoy es la fiesta en la cual la Iglesia alaba al Señor por el don de la Eucaristía. Mientras que el jueves santo recordamos su institución en la Última Cena, hoy predomina la acción de gracias y la adoración. De hecho es tradicional en este día la procesión con el Santísimo Sacramento.

Adorar a Jesús Eucaristía y caminar con Él. Estos son dos aspectos inseparables de la fiesta de hoy, dos aspectos que dan fisonomía a toda la vida del pueblo cristiano: un pueblo que adora a Dios y camina con Él, que no se queda quieto, camina.

Primero de todo nosotros somos un pueblo que adora a Dios. Nosotros adoramos a Dios que es amor, que en Jesucristo se ha dado a sí mismo por nosotros, se ha ofrecido en la cruz para expiar nuestros pecados y por la potencia de este amor ha resucitado de la muerte y vive en su Iglesia. Nosotros no tenemos otro Dios fuera de esto.

Cuando a la adoración del Señor le sustituye la adoración del dinero, se abre el camino al pecado, al interés personal y al abuso. Cuando no se adora a Dios, el Señor, uno se vuelve adorador del mal, como los que viven de criminalidad y violencia.

Vuestra tierra tan hermosa conoce las heridas de este pecado, la N’drangheta es esto: la adoración del mal y el desprecio del bien común (aplausos).

Este mal se combate, se aleja, es necesario decirle “no”. La Iglesia que está tan empeñada en educar las conciencias tiene siempre que emplearse para que el bien pueda prevalecer. Nos lo piden nuestros jóvenes, lo solicitan nuestros jóvenes necesitados de esperanza.

Para responder a estas exigencias la fe nos puede ayudar. Los que han tomado este mal camino en su vida, como los mafiosos, no están en comunión con Dios, están excomulgados.

Hoy lo confesamos con la mirada dirigida al Corpus Christi, al sacramento del altar. Y por esta fe nosotros renunciamos a Satanás y a todas sus seducciones, a los ídolos, al dinero, a la vanidad del poder.

Nosotros cristianos no queremos adorar nada ni nadie en este mundo que no sea Jesucristo y que está presente en la sagrada eucaristía.

Quizás no siempre nos damos cuenta hasta el fondo de lo que significa esto, de las consecuencias que tiene o debería tener esta nuestra profesión de fe.

Esta fe en la presencia real de Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre en el pan y vino consagrado es auténtica si nos empeñamos en caminar detrás de Él y con Él. Adorar y caminar. Un pueblo que adora y un pueblo que camina.

Caminar con Él y detrás de Él, intentando poner en práctica su mandamiento, el que ha dado a los discípulos justamente en la Última Cena. ‘Como yo los he amado, así ustedes ámense los unos a los otros’.

El pueblo que adora a Dios en la eucaristía es el pueblo que camina en la caridad. Adorar a Dios en la eucaristía, caminar con Dios en la caridad fraterna.

Hoy como obispo de Roma estoy aquí para confirmarlos no solamente en la fe pero también para acompañarles y animarles en el camino con Jesús Caridad.

Quiero expresar mi apoyo al obispo, a los presbíteros y diáconos de esta Iglesia, y también a la Eparchia de Lungro, de rica tradición griego-bizantina.

Y lo hago extensivo a todos, los pastores y fieles de la Iglesia en Calabria, empeñada con coraje en la evangelización y en favorecer estilos de vida e iniciativas que pongan al centro las necesidades de los pobres y de los últimos.

Y lo extiendo también a las autoridades civiles que intentan vivir el empeño político y administrativo para dar un servicio al bien común.

Los animo a todos a dar testimonio de solidaridad concreta con los hermanos, especialmente con los más necesitados de justicia, de esperanza, de ternura. La ternura de Jesús, la ternura eucarística, este amor tan delicado, tan fraternal y tan puro.

Gracias a Dios hay muchas señales de esperanza en vuestras familias, en las parroquias, en las asociaciones, en los movimientos eclesiales. El Señor Jesús no deja de suscitar gestos de caridad en su pueblo en camino.

Un signo concreto de esperanza es el Proyecto Policoro, para jóvenes que quieren ponerse en juego y crear posibilidades de trabajar para sí y para los otros. Ustedes, queridos jóvenes, no se dejen robar la esperanza. Lo he dicho tantas veces y lo repito: no se dejen robar la esperanza.

Adorando a Jesús en vuestros corazones y quedando unidos a Él sabrán oponerse al mal, a las injusticias, a la violencia con la fuerza del bien, de la verdad y de la belleza.

Queridos hermanos y hermanas, la eucaristía nos ha reunido aquí. El Cuerpo del Señor hace de nosotros una sola cosa, una sola familia. El Pueblo de Dios reunido en torno a Jesús, pan de vida.

Lo que he dicho a los jóvenes lo digo también a todos: si adoraran a Cristo y caminaran detrás de Él, y con Él, vuestra Iglesia diocesana y estas parroquias crecerán en la fe y en la caridad, en la alegría de evangelizar.

Serán una Iglesia en la cual padres, madres, sacerdotes, religiosos, catequistas, niños, ancianos, jóvenes… caminan uno al lado del otro, se apoyan, se ayudan, se aman como hermanos, especialmente en los momentos de dificultad.

María nuestra Madre, mujer eucarística, que se venera en tantos santuarios, especialmente en el de Castrovillari, les precede en esta peregrinación de la fe. Ella les ayude siempre a quedarse unidos para que, también a través de vuestro testimonio, el Señor pueda seguir dando la vida al mundo. Que así sea”.

(Aplausos)

(Texto traducido y completado debobinando la homilía por H. Sergio Mora)

 


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