Il Messagero entrevista al Papa Francisco

junio 30, 2014

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Papa Francisco bendiciendo

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EL PAPA FRANCISCO CONCEDE NUEVA ENTREVISTA,

ESTA VEZ AL DIARIO ITALIANO “IL MESSAGERO” 

. Se dice de su Santidad que es un “papa comunista” ¿Qué le parece?

. Sobre las mujeres: “Las mujeres son lo más hermoso que Dios ha creado. La Iglesia es mujer. Iglesia es una palabra femenina”

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VATICANO, 30 Jun. 14 / 07:43 am (ACI).- ACI Prensa ofrece a sus lectores y al público en general el texto completo en español de la entrevista que el Papa Francisco concedió recientemente al diario italiano Il Messagero, publicada el domingo 29 de junio, fiesta de los Apóstoles Pedro y Pablo.

En esta oportunidad el Santo Padre habla de la realidad de Roma, del comunismo, del papel de la mujer en la Iglesia, de la corrupción y la política.

A continuación la traducción al español de la entrevista completa, publicada originalmente en italiano en http://www.ilmessaggero.it/PRIMOPIANO/VATICANO/papa_francesco_serve_argine_deriva_morale/notizie/770510.shtml#fg-slider15

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¿Y entonces, en el partido Italia-Uruguay, Santo Padre, con quién iba?

Yo con ninguno, de verdad. Prometí a la presidenta de Brasil (Dilma Rousseff), que sería neutral.

¿Comenzamos por Roma?

¿Usted sabe que yo no conozco Roma? Piense que la Capilla Sixtina la vi por primera vez cuando participé en el Cónclave que eligió a Benedicto XVI (2005). Ni siquiera he estado en los Museos.

El hecho es que cuando era Cardenal no venía muy a menudo. Conozco Santa María la Mayor porque iba siempre. Y después San Lorenzo de Extra Muros, donde iba para las confirmaciones cuando estaba Don Giacomo Tantardini.

Obviamente conozco Plaza Navona porque siempre me alojé en la Via della Scrofa, allí al lado”.

¿Hay algo de romano en el Bergoglio argentino?

Poco y nada. Yo soy más del Piamonte, esas son las raíces de mi familia de origen. Todavía estoy empezando a sentirme romano. Tengo la intención de ir a visitar el territorio, las parroquias. Estoy descubriendo poco a poco esta ciudad.

Es una metrópoli muy hermosa, única, con los problemas de las grandes metrópolis. Una pequeña ciudad posee la estructura casi inequívoca, una metrópoli, en cambio, comprende siete u ocho ciudades imaginarias, superpuestas, a varios niveles. También niveles culturales.

Pienso, por ejemplo, en las tribus urbanas juveniles. Ocurre lo mismo en todas las ciudades. En noviembre haremos en Barcelona un congreso dedicado precisamente a la pastoral de las metrópolis.

En Argentina se promovieron intercambios con México. Se descubren muchas culturas cruzadas, pero no tanto a través de las migraciones, sino porque se trata de territorios culturales transversales, hechos de pertenencias propias. Ciudades en la ciudad. La Iglesia debe saber responder a este fenómeno.

¿Por qué Usted, desde el principio, ha querido subrayar tanto las funciones del Obispo de Roma?

El primer servicio de Francisco fue este: ser el Obispo de Roma. Todos los títulos del Papa, Pastor universal, Vicario de Cristo, etcétera, los tiene precisamente porque es Obispo de Roma. Es la elección primordial. Las consecuencias del Primado de Pedro. Si mañana el Papa quisiera ser el Obispo de Tivoli, seguramente me echarían.

Hace 40 años, con Pablo VI, el Vicariato promovió el congreso sobre los males de Roma. De allí salió un cuadro de la ciudad en la que él tenía mucho tenía lo mejor, y quien tenía poco, tenía lo peor. Hoy, a su parecer, ¿Cuáles son los males de esta ciudad?

Son los de las metrópolis como Buenos Aires. Quienes aumentan los beneficios, y quienes son cada vez más pobres. No sabía del congreso de los males de Roma.

Son preguntas muy romanas, y yo entonces tenía 38 años. Soy el primer Papa que no participó en el Concilio y, en aquella época, para nosotros la gran luz era Pablo VI. Para mí, la Evangelii Nuntiandi, siempre será un documento pastoral jamás superado.

¿Existe una jerarquía de valores que respetar en la gestión de los asuntos públicos?

Por supuesto. Tutelar siempre el bien común. La vocación para cualquier político es esta. Un concepto amplio que incluye, por ejemplo, la custodia de la vida humana, de su dignidad. Pablo VI solía decir que la misión de la política permanece como una de las más altas de la caridad.

Hoy el problema de la política –no hablo solo de Italia, sino de todos los países, el problema es mundial-, es que se ha desarrollado, arruinado por la corrupción, por el fenómeno de los sobornos.

Me acuerdo de un documento que publicaron los obispos franceses hace 15 años. Era una carta pastoral titulada: Rehabilitar la política. Afrontaba precisamente este argumento. Si no hay un servicio de base, no se puede si quiera entender la identidad de la política.

Usted ha dicho que la corrupción huele a putrefacción. Dijo también que la corrupción social es el fruto del corazón enfermo y no solo de condiciones externas. No habría corrupción sin corazones corruptos. El corrupto no tiene amigos, sino idiotas útiles. ¿Nos lo podría explicar mejor?

Hablé durante dos días seguidos sobre este tema porque comentaba la lectura de la Viña de Nabot. A mí me gusta hablar sobre las lecturas del día. El primer día afronté la fenomenología de la corrupción, el segundo día de cómo acaban los corruptos. El corrupto, por tanto, no tiene amigos, solo tiene cómplices.

¿Usted cree que se habla tanto de corrupción porque los medios de comunicación insisten en este tema o porque efectivamente se trata de un mal endémico y grave?

No, por desgracia el fenómeno es mundial. Hay jefes de estado en la cárcel precisamente por esto. Me he preguntado mucho sobre esto, y he llegado a la conclusión de que muchos males crecen sobre todo durante los cambios de época. Estamos viviendo más que una época de cambios, un cambio de época.

Y por tanto, se trata de un cambio de cultura, precisamente de esta fase emergen cosas así. El cambio de época alimenta la decadencia moral, no solo en política, sino también en la vida financiera o social.

También los cristianos parecer no brillar por su testimonio…

El ambiente es lo que facilita la corrupción. No digo que todos sean corruptos, sino que creo que es difícil permanecer honestos en esta política. Hablo de todo el mundo, no solo de Italia. Pienso también en otros casos.

A veces hay personas que querrían hacer las cosas más claras, pero después se encuentran con dificultades, y es como si fueran fagocitados por un fenómeno endémico, a altos niveles, transversales. No porque sea esta la naturaleza de la política, sino porque en un cambio de época, las tensiones hacia una cierta deriva moral se hacen fuertes.

¿A usted le asusta más la pobreza moral o material de una ciudad?

A mí me asustan las dos. Un hambriento, por ejemplo, puedo ayudarlo para que no tenga más hambre, pero si ha perdido el trabajo y no encuentra otra ocupación, tiene que ver con otra pobreza. Ya no tiene dignidad. Quizá pueda ir a Cáritas y llevarse a casa un poco de víveres, pero experimenta una pobreza gravísima que le arruina el corazón.

Un Obispo auxiliar de Roma me contó que muchas personas van a comedores en secreto, llenos de vergüenza, y se llevan a casa la comida. Su dignidad se ha empobrecido y viven en un estado de postración.

Por las grandes calles de Roma se ven mujeres de apenas 14 años, a menudo obligadas a prostituirse en medio del descuido general, mientras que en el metro se aprecia la mendicidad de los niños. ¿La Iglesia es todavía levadura? ¿Se siente impotente como Obispo ante esta degradación cultural?

Siento dolor. Siento un enorme dolor. La explotación de los niños me hace sufrir. También en Argentina ocurre lo mismo. Para algunos trabajos manuales se usa a los niños porque tienen las manos más pequeñas.

Pero los niños también son explotados sexualmente en hoteles. Una vez me advirtieron sobre una calle de Buenos Aires en donde había muchachitas prostitutas de 12 años. Me informé y efectivamente era sí.

Me hirió. Pero todavía más ver que se paraban autos de gran cilindrada conducidos por ancianos. Podían ser sus abuelos. Hacían subir a la niña y le pagaban 15 pesos que después les servían para comprar drogas, la dosis. Para mí las personas que hacen esto a las niñas son pedófilos.

Sucede también en Roma. La ciudad eterna que debería ser un faro en el mundo es un espejo de la degradación moral de la sociedad. Pienso que son problemas que se resuelven con una buena política social.

¿Qué puede hacer la política?

Responder limpiamente. Por ejemplo, con los servicios sociales que permiten a las familias entender, acompañándoles a salir de situaciones difíciles. El fenómeno indica una deficiencia del servicio social en la sociedad.

La Iglesia está trabajando muchísimo…

Y tiene que continuar haciéndolo. Hace falta ayudar a las familias en dificultad, una tarea ardua que requiere esfuerzo común.

En Roma cada vez más jóvenes no van a la iglesia, no bautizan a sus hijos, no saben ni siquiera hacerse la señal de la cruz. ¿Qué estrategia serviría para cambiar esta tendencia?

La Iglesia debe salir a las calles, buscar a la gente, ir a las casas, visitar a las familias, ir a las periferias. No ser una Iglesia que solo recibe, sino que ofrece.

Y los párrocos no tienen que ponerles los rulos a las ovejas…

(Risas) Obviamente. Estamos en una época de misión desde hace diez años. Debemos insistir.

¿Le preocupa la cultura de la no natalidad en Italia?

Creo que hace falta trabajar más por el bien común de la infancia. Poner sobre la familia un compromiso, a veces no es suficiente con un salario, no se llega a fin de mes. Se tiene el miedo de perder el trabajo o de no poder pagar más el alquiler. La política social no ayuda.

Italia tiene una tasa bajísima de natalidad, España lo mismo. Francia va un poco mejor, pero también es baja. Es como si Europa, se hubiera cansado de hacer de mamá, prefiriendo hacer de abuela. Mucho depende de la crisis económica y no solo de una deriva cultural gravada en el egoísmo y el hedonismo.

El otro día leía una estadística sobre los criterios del gasto de la población a nivel mundial. Después de la alimentación, vestidos y medicinas, tres voces necesarias, después la estética y los gastos para los animales domésticos.

¿Cuentan más los animales que los niños?

Se trata de otro fenómeno de degradación cultural. Esto es porque la relación afectiva con los animales es más fácil, más previsible. Un animal no es libre, mientras que tener un hijo es una cosa compleja.

¿El Evangelio habla de los más pobres y de los más ricos para convertirlos?

La pobreza está en el centro del Evangelio. No se puede entender el Evangelio sin entender la pobreza real, teniendo en cuenta que existe también una pobreza bellísima del espíritu: ser pobre ante Dios porque Dios te llena.

El Evangelio se dirige indistintamente a los pobres y a los ricos. Y habla tanto de pobreza como de riqueza. No condena para nada a los ricos, pero sí las riquezas cuando se hacen objeto de idolatría. El dios dinero, el becerro de oro.

Usted pasa por ser un Papa comunista, populista. The Economist que le dedicó una portada afirma que habla como Lenin. ¿Se identifica con esto?

Yo digo solo que los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. La pobreza está en el centro del Evangelio.

Los pobres están en el centro del Evangelio. Si miramos Mateo 25, el protocolo sobre el cual seremos juzgados: tuve hambre, tuve sed, estuve en la cárcel, estuve enfermo, desnudo. O miremos las Bienaventuranzas, otra bandera.

Los comunistas dicen que todo esto es comunista. Sí, cómo no, veinte siglos después. Entonces cuando hablamos, podríamos decirles: pero ustedes son cristianos (risas)

Si me permite una crítica…

Claro.

Usted quizá habla poco de las mujeres y cuando habla afronta el argumento solo desde el punto de vista maternal, la mujer esposa, la mujer madre, etcétera. Y las mujeres ya dirigen estados, multinacionales, ejércitos. En la Iglesia, según usted, ¿qué lugar ocupan las mujeres?

Las mujeres son lo más hermoso que Dios ha creado. La Iglesia es mujer. Iglesia es una palabra femenina. No se puede hacer teología sin esta femineidad.

De esto, usted tiene razón, no se habla lo suficiente. Estoy de acuerdo que se debe trabajar más sobre la teología de la mujer. Lo dije y se está trabajando en este sentido.

¿No entrevé una cierta misoginia de fondo?

El hecho es que la mujer fue tomada de una costilla… (risas). Bromeo, estaba bromeando. Estoy de acuerdo en que es necesario profundizar más en la cuestión femenina, de lo contrario no se puede entender la Iglesia en sí misma.

Podemos esperar de usted decisiones históricas, tipo una mujer jefe de dicasterio, no hablo del clero…

(Risas). Bueno, muchas veces los sacerdotes acaban bajo la autoridad de las perpetuas…

En agosto usted irá a Corea. ¿Es la puerta para China? ¿Está apuntando a Asia?

Iré a Asia dos veces en seis meses. A Corea en agosto para encontrarme con los jóvenes asiáticos. En enero a Sri Lanka y Filipinas.

La Iglesia en Asia es una promesa. Corea representa mucho, tiene a sus espaldas una historia hermosísima, durante dos siglos no ha tenido sacerdotes y el catolicismo ha avanzado gracias a los laicos. Hubo también mártires.

En cuanto a China, se trata de un desafío cultural grande. Grandísimo. Y después está el ejemplo de Matteo Ricci, que ha hecho mucho bien…

¿Hacia dónde está yendo la Iglesia de Bergoglio?

Gracias a Dios no tengo ninguna Iglesia, sigo a Cristo. No he fundado nada. Desde el punto de vista del estilo no he cambiado comparado a como era en Buenos Aires. Sí, quizá alguna cosa pequeña, porque se debe, pero cambiar a mi edad habría sido ridículo.

En mi programa, en cambio, sigo lo que los cardenales pidieron durante las congregaciones generales antes del Cónclave. Voy en esa dirección. El Consejo de los ocho cardenales, un organismo externo, nace de ahí. Había sido pedido para ayudar a reformar la Curia.

Algo por otro lado nada fácil, porque se da un paso, pero luego ocurre que hace falta esto o lo otro, y si primero era un dicasterio después se convierten en cuatro. Mis decisiones son el fruto de las reuniones pre-Cónclave. No he hecho nada yo solo.

Una aproximación democrática…

Fueron las elecciones de los cardenales. No sé si una aproximación democrática, diría más sinodal, también si la palabra para los cardenales no es la apropiada.

¿Qué desea a los romanos por la fiesta de los patronos San Pedro y Pablo?

Que continúen siendo buenos. Son muy simpáticos. Lo veo en las audiencias y cuando voy a las parroquias. Espero de ellos que no pierdan la alegría, la esperanza, la fe no obstante las dificultades. También el ‘romanaccio’ –dialecto romano-, es bonito.

Wojtyla había aprendido a decir en dialecto romano. ‘Amémonos los unos a los otros, ofrezcámonos a los demás. ¿Usted aprendió alguna frase en romano?

Por ahora poco. Campa e fa ‘campa’ –vive y deja vivir-.

 


El maná de cada día, 30.6.14

junio 30, 2014

Lunes de la 13ª semana del Tiempo Ordinario

El Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

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PRIMERA LECTURA: Amós 2, 6-10.13-16

Así dice el Señor: «A Israel, por tres delitos y por el cuarto, no le perdonaré: porque venden al inocente por dinero y al pobre por un par de sandalias; revuelcan en el polvo al desvalido y tuercen el proceso del indigente.

Padre e hijo van juntos a una mujer, profanando mi santo nombre; se acuestan sobre ropas dejadas en fianza, junto a cualquier altar, beben vino de multas en el templo de su Dios.

Yo destruí a los amorreos al llegar ellos; eran altos como cedros, fuertes como encinas; destruí arriba el fruto, abajo la raíz. Yo os saqué de Egipto, os conduje por el desierto cuarenta años, para que conquistarais el país amorreo.

Pues mirad, yo os aplastaré en el suelo, como un carro cargado de gavillas; el más veloz no logrará huir, el más fuerte no sacará fuerzas, el soldado no salvará la vida; el arquero no resistirá, el más ágil no se salvará, el jinete no salvará la vida; el más valiente entre los soldados huirá desnudo aquel día.» Oráculo del Señor.


SALMO 49

Atención, los que olvidáis a Dios.

«¿Por qué recitas mis preceptos y tienes siempre en la boca mi alianza, tú que detestas mi enseñanza y te echas a la espalda mis mandatos?»

«Cuando ves un ladrón, corres con él; te mezclas con los adúlteros; sueltas tu lengua para el mal, tu boca urde el engaño.»

«Te sientas a hablar contra tu hermano, deshonras al hijo de tu madre; esto haces, ¿y me voy a callar? ¿Crees que soy como tú? Te acusaré, te lo echaré en cara.»

«Atención, los que olvidáis a Dios, no sea que os destroce sin remedio. El que me ofrece acción de gracias, ése me honra;al que sigue buen camino le haré ver la salvación de Dios.»

EVANGELIO: Mateo 8, 18-22

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de atravesar a la otra orilla. Se le acercó un escriba y le dijo: «Maestro, te seguiré adonde vayas.»

Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.»

Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.»

Jesús le replicó: «Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.»

EL SEÑOR ELIGIÓ A LOS QUE QUISO

San Agustín (Sermón 100, 1-3)

Escuchad lo que Dios me ha inspirado sobre este capítulo del evangelio. En él se lee cómo el Señor se comportó distintamente con tres hombres (Lc 9, 51-62). Rechazó a uno que se ofreció a seguirlo; a otro que no se atrevía, lo animó; por fin, censuró a un tercero que lo difería.

¿Quién más dispuesto, más resuelto, más decidido ante un bien tan excelente, como es seguir al Señor a donde quiera que vaya, que el que dijo: Señor, te seguiré adondequiera que vayas? (Lc 9, 57).

Lleno de admiración, pregunta: «¿Cómo es eso? ¿Cómo desagradó al maestro bueno, nuestro Señor Jesucristo, que va en busca de discípulos para darles el reino de los cielos, hombre tan bien dispuesto?».

Como se trataba de un maestro que preveía el futuro, entendemos que este hombre, hermanos míos, si hubiera seguido a Cristo, hubiera buscado su propio interés, no el de Jesucristo, pues el mismo Señor dijo: No todo el que dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos (Mt 7, 21).

Éste era uno de ellos; no se conocía a sí mismo, como lo conocía el médico que lo examinaba, porque si ya se conocía mentiroso, falaz y doble, no conocía a quién hablaba. Pues es él de quien dice el evangelista: No necesitaba que nadie le informase sobre el hombre, pues él sabía lo que había en el hombre (Jn 2, 25).

¿Y qué le respondió? Las zorras tienen madrigueras y las aves del cielo nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza (Lc 9,  58). Pero, ¿dónde no tiene? En tu fe. Las zorras tienen escondites en su corazón: eres falaz. Las aves del cielo tienen nidos en su corazón: eres soberbio.

Siendo mentiroso y soberbio, no puedes seguirme. ¿Cómo puede seguir la doblez a la simplicidad?

En cambio, a otro que está siempre callado, que no dice nada y nada promete, le dice: Sígueme (Lc 9, 59). Cuanto era el mal que veía en el otro, tanto era el bien que veía en éste. Al que no quiere, le dice: Sígueme. Tienes un hombre dispuesto -te seguiré adondequiera que vayas-, y dices: Sígueme a quien no quiere seguirte. «A éste -dice- lo  excluyo, porque veo en él madrigueras, veo en él nidos».

Pero ¿por qué molestas a ése que invitas y se excusa? Mira que le impeles y no viene, le ruegas y no te sigue; pues, ¿qué dice? Iré primero a enterrar a mi padre (ib.). Mostraba al Señor la fe de su corazón, pero le retenía la piedad.

Cuando nuestro Señor Jesucristo destina a los hombres al evangelio, no quiere que se interponga excusa alguna de piedad carnal y temporal. Ciertamente la ley ordena esta acción piadosa, y el mismo Señor acusó a los judíos de echar abajo ese mandato de Dios. También dice San Pablo en su carta: Éste es el primer mandamiento de la promesa. ¿Cuál? Honra a tu padre y a tu madre (Ef 6, 2).

No hay duda de que es mandato de Dios. Este joven, pues, quería obedecer a Dios, dando sepultura a su padre. Pero hay lugares, tiempos y asuntos apropiados a este asunto, tiempo y lugar. Ha de honrarse al padre, pero ha de obedecerse a Dios; ha de amarse al progenitor, pero ha de anteponerse el Creador.

Yo -dice Jesús- te llamo al evangelio; te llamo para obra más importante que la que tú quieres hacer. Deja a los muertos que entierren a sus muertos (Le 9, 60). Tu padre ha muerto. Hay otros muertos que pueden enterrar a los muertos.

¿Quiénes son los muertos que sepultan a los muertos? ¿Puede ser enterrado un muerto por otros muertos?… Le amortajan, le llevan a enterrar y le lloran, a pesar de estar muertos, porque aquí se trata de los infieles.

En este texto nos ordenó el Señor lo que está escrito en el Cantar de los Cantares: Ordenad en mí el amor (Cant 2, 4). ¿Qué significan esas palabras?

Estableced una jerarquía, un orden y dad a cada uno lo que se le debe. No sometáis lo primario a lo secundario. Amad a los padres, pero anteponed a Dios. Contemplad a la madre de los Macabeos: Hijos, no sé cómo aparecisteis en mi seno (2 Mac 7). Pude concebiros y daros a luz, pero no pude formaros.

Luego oíd a Dios, anteponedle a mí, no os importe el que me quede sin vosotros. Se lo indicó y lo cumplieron. Lo que enseñó la madre a sus hijos, eso mismo enseñaba nuestro Señor Jesucristo a aquel a quien decía: Sígueme.

Ahora entra en escena otro que quiere ser discípulo, quien, sin nadie haberle dicho nada, confiesa: Te seguiré, Señor, pero antes voy a comunicárselo a los de mi casa (Lc 9, 61). En mi opinión, el sentido de las palabras es el siguiente: «Avisaré a los míos, no sea que, como suele acontecer, me busquen».

Pero el Señor le replicó: Nadie que pone las manos en el arado y mira atrás es apto para el reino de los cielos (ib.). Te llama el oriente y tú miras a occidente. El presente capítulo nos enseña que el Señor eligió a los que quiso. Como dice el Apóstol, eligió según su gracia y conforme a la justicia de ellos.


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