El Papa a los Colegios Pontificios: el pastor debe estar siempre a disposición de su pueblo

mayo 30, 2014

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El Santo Padre habla del liderazgo, la figura de María y la Iglesia en el ministerio sacerdotal. Recomienda hacer homilías de 8 a 10 minutos y estar cerca del pueblo

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Papa Francisco

Ciudad del Vaticano, 12 de mayo de 2014 (Zenit.org)


El Santo Padre ha pedido a los asistentes al encuentro de los Colegios Pontificios, tenido este lunes en el Aula Pablo VI; que terminen la jornada frente al tabernáculo, delante del Señor.

El Papa ha retomado la figura de la Virgen María: “la relación con la Virgen nos ayuda a tener una buena relación con la Iglesia: las dos son Madres” y “si no se tiene una buena relación con la Virgen” se termina como huérfano en el corazón.

Para profundizar este aspecto, ha recordado un episodio sucedido hace 30 años, un diálogo entre él y dos profesores y catequistas que presumían de haber “superado la etapa de la Virgen” para creer en Jesucristo.

Francisco ha afirmado: “me quedé un poco dolorido, no entendí mucho. Esto no es madurez, ¡no es madurez! Olvidar a la madre es algo feo… Y, por decirlo de otra manera: si no quieres a la Virgen como Madre, seguro que la tendrás como suegra, ¿eh? (risas) Y eso no es bueno” (aplausos).

A continuación el Papa ha respondido a otra pregunta sobre el liderazgo de los pastores. Francisco ha afirmado que hay un solo camino parar alcanzarlo, el servicio.

“Es verdad: cuando no hay servicio, no puedes guiar un pueblo. El servicio de pastor… El pastor debe estar siempre a disposición de su pueblo. El pastor debe ayudar al pueblo a crecer, a caminar”.

Tomando el De Pastoribus de San Agustín, el Santo Padre ha indicado dos pecados de los pastores. Por un lado los “pastores empresarios” y los pastores que se creen superiores a su pueblo, “los pastores-príncipes”.

El Papa ha reconocido que es muy difícil quitar la vanidad de un sacerdote. Y ha observado que “el Pueblo de Dios te perdona muchas cosas”, pero “no te perdona si eres un pastor dependiente del dinero, si eres un pastor vanidoso que no trata bien a la gente: porque el vanidoso no trata bien a la gente.

Dinero, vanidad y orgullo: los tres escalones que nos llevan a todos los pecados. Aunque el pueblo de Dios entiende nuestras debilidades, y las perdona; a estas dos, no las perdona”.

Asimismo el Papa ha hablado un poco del “esquema” de su vida, de oración y trabajo. Ha observado que lo ideal es terminar la jornada cansados por las cosas hechas. Y así, ha llegado la siguiente pregunta, sobre la Nueva Evangelización.

“Para mí la evangelización supone salir de uno mismo; supone la dimensión del transcendente: el transcendente en la adoración a Dios, en la contemplación y el transcendente hacia los hermanos, hacia la gente. ¡Salir de, salir de! Para mí esto es como el corazón de la evangelización. Y salir significa llegar a, es decir, cercanía. Si tú no sales de ti mismo, no tendrás nunca cercanía! Cercanía”, ha explicado el Pontífice.

El Papa se ha detenido también sobre las homilías que son “aburridas” si no hay cercanía. Según ha indicado, en la homilía “se mide la cercanía del pastor con su pueblo”. Si uno habla 20, 30 o incluso 40 minutos en la homilía, “habla de cosas abstractas, de verdad de la fe, pero no se hace una homilía, se hace escuela” y “no se está cerca de la gente”.

De este modo ha recordado que las homilías no son “conferencias”, deben ser “otra cosa”: “supone oración, supone estudio, supone conocer a las personas a las que hablarás, supone cercanía”.

Sobre la homilía -ha indicado- en la evangelización “debemos ir adelante bastante”, porque “estamos retrasados”, “ajustar bien las homilías para que la gente entienda”. Por ello, Francisco les ha recomendado hacer homilías breves y fuertes, de entre 8 y 10 minutos, porque después “la atención se va”.

La última pregunta del encuentro de esta mañana, se ha concentrado sobre cómo seguir el modelo del Buen Pastor.

El Papa ha señalado que sobre todo hay que rezar. También es fundamental “la capacidad de encontrarse”, “la capacidad de sentir, de escuchar a las otras personas”, “la capacidad de buscar juntos el camino”.

El Obispo de Roma lo ha especificado así: “significa también no asustarse, no asustarse de las cosas. El Buen Pastor no debe asustarse. Quizá tiene temor dentro, pero no se asusta nunca. Sabe que el Señor lo ayuda.

El encuentro con las personas por las que se debe tener cura pastoral, el encuentro con el obispo. Es importante el encuentro con el obispo. Es importante también que el obispo se deje encontrar”.

Finalmente ha hablado de la amistad sacerdotal, “un tesoro que se debe cultivar entre vosotros”.

El Santo Padre ha indicado que una amistad sacerdotal es bonita, “cuando los sacerdotes, como dos hermanos, tres hermanos, cuatro hermanos, se conocen, hablan de sus problemas, de sus alegrías, de sus expectativas…

Amistad sacerdotal. Buscad esto, es importante. Ser amigos… amigos. Creo que eso ayuda bastante a vivir la vida sacerdotal, a vivir la vida espiritual, la vida apostólica, la vida comunitaria y también la vida intelectual: la amistad sacerdotal”.

Para concluir, el Papa les ha deseado “ser amigos con los que el Señor os pone delante para la amistad”; “la amistad sacerdotal es una fuerza de perseverancia, de alegría apostólica, de valentía y también de sentido del humor”.


Maná y Vivencias Pascuales (41)

mayo 30, 2014

¿No sentíamos arder el corazón mientras nos explicaba las Escrituras?

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Viernes de la 6ª semana de Pascua


DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO (2)

Segundo día (Oraciones, al final de la entrada)


Textos bíblico-litúrgicos.- Entrada: Ap 5, 9-10; 1era lectura: Hch 18, 9-18; Salmo: 46, 2-7; Aleluya: Lc 24, 26; Evangelio: Jn 16, 20-23; Comunión: Rom 4, 25.


ANTIFONA DE ENTRADA Ap 5, 9-10.- Con tu sangre, Señor, has comprado para Dios hombres de toda tribu, lengua, pueblo y nación; has hecho de ellos una dinastía sacerdotal que sirva a Dios. Aleluya.


ORACIÓN COLECTA

¡Oh Dios!, que por la resurrección de tu Hijo nos has hecho renacer a la vida eterna; levanta nuestros corazones hacia el Salvador, que está sentado a tu derecha, a fin de que cuando venga de nuevo, los que hemos renacido en el bautismo seamos revestidos de una inmortalidad gloriosa. Por nuestro Señor.


PRIMERA LECTURA, Hch 18, 9-18

En aquellos días, estando Pablo en Corinto, durante la noche el Señor le dijo en una visión: No tengas miedo, sigue hablando y no calles, pues en esta ciudad me he reservado un pueblo numeroso. Yo estoy contigo y nadie podrá hacerte daño.

Pablo siguió enseñando entre ellos la Palabra de Dios, y permaneció allí un año y seis meses.

Pero siendo Galión gobernador de Acaya, los judíos acordaron unánimemente hacer una manifestación contra Pablo; lo llevaron ante el tribunal y lo acusaron: Este hombre incita a la gente a que adoren a Dios de una manera que prohíbe nuestra Ley.

Pablo iba a contestar, cuando Galión dijo a los judíos: Judíos, si se tratara de una injusticia o de algún crimen, sería correcto que yo los escuchara. Pero como se trata de discusiones sobre mensajes, poderes superiores y sobre su Ley, arréglense entre ustedes mismos. Yo no quiero ser juez de tales asuntos.

Y los echó del tribunal. Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y empezaron a golpearlo delante del tribunal. Galión no hizo caso.

Pablo se quedó en Corinto todavía por bastante tiempo. Después se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria, acompañado por Priscila y Áquila. En Cencreas se afeitó la cabeza, porque había hecho un voto


SALMO 46, 2-7

Aplaudan, pueblos todos, aclamen a Dios con voces de alegría. Porque el Señor es sublime y terrible, emperador de toda la tierra.

Él nos somete los pueblos y nos sojuzga las naciones; él nos escogió por heredad suya: Gloria de Jacob, su amado.

Dios sube entre aclamaciones, el Señor, al son de trompetas: Tocad para Dios, tocad, tocad para nuestro Rey, tocad.


ALELUYA Lc 24, 26.- Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para entrar en su gloria. Aleluya.


EVANGELIO, Jn 16, 20-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: En verdad les digo que llorarán y se lamentarán, mientras que el mundo se alegrará. Ustedes estarán apenados, pero su tristeza se convertirá en gozo.

La mujer se siente afligida cuando está para dar a luz, porque le llega la hora del dolor. Pero después que ha nacido la criatura, se olvida de las angustias por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre.

Así también ustedes ahora sienten tristeza, pero yo los volveré a ver y su corazón se llenará de alegría, y nadie les podrá arrebatar ese gozo. Cuando llegue ese día ya no tendrán que preguntarme nada.


DECENARIO AL ESPÍRITU SANTO (2)


ORACIÓN PREPARATORIA

Oh Dios que, por el misterio de Pentecostés, santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, derrama los dones de tu Espíritu sobre todos los confines de la tierra y no dejes de realizar hoy, en el corazón de tus fieles, aquellas mismas maravillas que obraste en los comienzos de la predicación evangélica.- Por Jesucristo nuestrao Señor.


DÍA SEGUNDO

La fuerza y el poder de Dios iluminan la faz de la tierra. El Espíritu Santo continúa asistiendo a la Iglesia de Cristo, para que sea, siempre y en todo, signo levantado ante las naciones, que anuncia a la humanidad la benevolencia y el amor de Dios.

Por grandes que sean nuestras limitaciones, los hombres podemos mirar con confianza a los cielos y sentirnos llenos de alegría: Dios nos ama y nos libra de nuestros pecados.

La presencia y la acción del Espíritu Santo en la Iglesia son la prenda y la anticipación de la felicidad eterna, de esa alegría y de esa paz que Dios nos depara en el cielo, pero que ya aquí comenzamos a degustar como prenda segura de los bienes definitivos.

Oh Dios, ilumina a todos los hombres con la luz de tu Espíritu y disipa las tinieblas de nuestro mundo, para que el odio se convierta en amor, el sufrimiento en gozo y la guerra en paz.


ORACIÓN FINAL

Ven Espíritu Santo, llena nuestros corazones y enciéndelos con el fuego de tu amor. Envía tu Espíritu y serán creados; y renovarás la faz de la tierra.

Quema, Señor, con el fuego del Espíritu Santo nuestras entrañas y nuestro corazón, para que te sirvamos con cuerpo limpio y con un corazón puro te agrademos.

Te pedimos, Señor, que inspires nuestras acciones, las prevengas y las acompañes con tu auxilio, para que todos nuestros deseos, pensamientos y trabajos comiencen siempre en ti, como en su fuente, y tiendan siempre a ti, como a su fin.

Por Jesucristo nuestro Señor.- Amén.


De los sermones de san León Magno, papa.- Los días que transcurrieron entre la resurrección del Señor y su ascensión

Aquellos días, queridos hermanos, que transcurrieron entre la resurrección del Señor y su ascensión no se perdieron ociosamente, sino que durante ellos se confirmaron grandes sacramentos, se revelaron grandes misterios.

En aquellos días se abolió el temor de la horrible muerte, y no sólo se declaró la inmortalidad del alma, sino también la de la carne. Durante estos días, gracias al soplo del Señor, se infundió en todos los apóstoles el Espíritu Santo, y se le confió a san Pedro, después de las llaves del reino, el cuidado del redil del Señor, con autoridad sobre los demás.

Durante estos días, el Señor se juntó, como uno más, a los dos discípulos que iban de camino y los reprendió por su resistencia a creer, a ellos, que estaban temerosos y turbados, para disipar en nosotros toda tiniebla de duda.

Sus corazones, por él iluminados, recibieron la llama de la fe y se convirtieron de tibios en ardientes, al abrirles el Señor el sentido de las Escrituras.

En la fracción del pan, cuando estaban sentados con él a la mesa, se abrieron también sus ojos, con lo cual tuvieron la dicha inmensa de poder contemplar su naturaleza glorificada.

Por tanto, amadísimos hermanos, durante todo este tiempo que media entre la resurrección del Señor y su ascensión, la providencia de Dios se ocupó en demostrar, insinuándose en los ojos y en el corazón de los suyos, que la resurrección del Señor Jesucristo era tan real como su nacimiento, pasión y muerte (el subrayado es mío).

Por esto, los apóstoles y todos los discípulos, que estaban turbados por su muerte en la cruz y dudaban de su resurrección, fueron fortalecidos de tal modo por la evidencia de la verdad que, cuando el Señor subió al cielo, no sólo no experimentaron tristeza alguna, sino que se llenaron de gran gozo.

Y es que en realidad fue motivo de una inmensa e inefable alegría el hecho de que la naturaleza humana, en presencia de una santa multitud, ascendiera por encima de la dignidad de todas las criaturas celestiales, para ser elevada más allá de todos los ángeles, por encima de los mismos arcángeles, sin que ningún grado de elevación pudiera dar la medida de su exaltación, hasta ser recibida junto al Padre, entronizada y asociada a la gloria de aquel con cuya naturaleza divina se había unido en la persona del Hijo (Sermón 1 sobre la Ascensión del Señor, 2-4: PL 54, 395-396).

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